Xtories

Con mi profe Luis (1) Parte 1

El profesor Luis tiene 24 años y acaba de llegar a la escuela. Las chicas del salón no pueden dejar de mirarlo, y la protagonista siente que debe hacer algo para no quedarse atrás. Esa tarde, la línea entre la fantasía y la realidad se difumina en su habitación, donde decide tomar el control de su deseo.

Sofia Torres4.8K vistas
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

-Buenos días, soy el profesor Luis. Cubriré al profe Ramiro por lo que resta de la semana y la siguiente semana ya que tiene licencia médica.

Apareció frente al grupo de alumnos el profe nuevo.

-Que guapo está, profe. -Escuchamos decir a una de mis compañeras.

Todo el grupo sonrío.

-Qué edad tiene? -Preguntó otra de mis compañeras.

-24 años. -Respondió.

Sin duda a todas las mujeres del salón se les cayó la baba; o al menos a mí.

-Vamos. -Me dijo mi amiga despertándome de mis pensamientos.

-Qué pasó? -Dije, asustada.

-Vamos a ponernos el short para la clase. -Dijo. Salimos corriendo al baño.

Apenas llegamos y el chisme entre mis compañeras dentro del baño estaba al máximo. El tema principal era el nuevo profe.

-Está bien bueno. -Escuchamos decir a Miriam. Ella tenía la peor fama de la escuela.

Testimonios de compañeros hombres decían que se la habían dedeado varios, se la había mamado a dos y uno se la había cogido en un salón.

Ella era muy bonita y muy arrogante, y lo sabía, por eso se ganó tanta enemistad.

“-Me tienen envidia por eso hablan mal de mí”. -La escuché de decir de manera arrogante para responder a los comentarios que hacían. Siempre negó lo que se hablaba de ella.

-Se le marca un paquete grande. -Dijo otra de mis compañeras, la cual también tenía la fama de puta de la escuela.

-Yo le voy a llegar. -Dijo Miriam. Nos volteó a ver mientras se quitaba la falda y nos mostraba el hermoso trasero que tenía. Su short de licra se miraba increíble para formar la curva de sus nalgas. -Total, en dos semanas se va y nos hacemos novios. -Me vio y se encogió de hombros. -Ya no es malo.

-No, porque no sería tu maestro… -Dijo la amiga secundado la calentura.

Yo no dije nada. Incluso la miré con cierta envidia, yo no tenía ni la gracia ni el cuerpo ni era tan bonita como ella y sin duda él se fijaría en ella. “Y no en mi”.

-Está guapo el profe. -Dijo mi amiga Karla cuando nos quedamos solas.

-Sí. -Dije medio molesta por los celos que me llegaron. -Como ves eso de Miriam?

- ¿Está loca, meterse con un profe? Se va a meter en problemas. -Dijo mi amiga. Quedó en short.

-Tú crees que el profe le haga caso? -Pregunté e igual me puse mi ropa deportiva.

-Por la fama de Miriam yo creo que el profe le llegará. -Dijo mi amiga. -El profe es hombre y quiere lo que quieren todos, coger.

De pronto aparecieron Miriam y el profe Luis frente a mí, estaban cogiendo. No tenía mucha experiencia, pero sabía dentro de mí que el profe cogía de manera perfecta e increíble. Me calenté y empecé a soltar líquidos en mi entrepierna.

Salimos y nos dirigimos al campo de futbol, iba temblando de placer. Al llegar miré al profe Luis dando algunas indicaciones, nos acercamos al grupo de amigas.

-Ya vieron? Se le nota el paquete. -Dijo una de mis compañeras.

Bajé la mirada y noté que llevaba un bulto. "Más grande que la de Kike y Raúl, sin duda", pensé al recordar las dos vergas que me había comido.

Llevé una de mis manos a mi boca al sentir una pequeña descarga de placer que me llegó tan solo de imaginar la verga del profe. En ese momento pude notar que no era la única caliente, la mayoría de mis compañeras, sino que todas traíamos alborotadas las hormonas.

Entre el calor del día, el ejercicio, las hormonas y el profe guapo, mis compañeras tenían una fiesta caliente; los comentarios en todo momento fueron en tono caliente y en algunos momentos algo explícitos.

"-Como quisiera tenerlo para mí en la playa, en una silla, yo encima de él, besándonos". -Dijo Miriam que era la que hacía la mayoría de los comentarios.

"Voy a pasar frente a él y fíjense si me ve las nalgas. Si lo hace es que le gusto". -Decía Miriam mientras se levantaba un poco el short. Cuando pasó frente al profe éste se la comió totalmente con la mirada.

"Cuando termine la clase me lo voy a llevar al baño para coger ahí dentro, es todo lo que me falta ahorita para estar totalmente satisfecha. Que me empine contra la pared y me dé duro, y gritar y gemir fuerte, no vayan a entrar al baño. ¿Como cogerá?". -Le dijo

Miriam a todo el grupo de compañeras.

"Como cogerá?", pensé.

Los comentarios que hacía Miriam no nos asustaban en lo más mínimo, la mayoría, sino que todas estábamos empezando a experimentar con el sexo, que una compañera hablara de sexo siempre era interesante ya que tomábamos consejos. Sin embargo,

Miriam nos había puesto calientes a todas y más de una estaba empezando a explotar.

"Quizá Miriam se lo merezca más que yo, no sabría que hacerle en ese momento, y ella se ve que conoce más", pensé mientras disfrutaba del mini orgasmo.

Se terminó la clase y todas nos fuimos al baño. Obviamente lo que decía Miriam sobre quedarse con el profe en el baño era parte de la fantasía que todas teníamos con él.

-Le pedí su teléfono. -Dijo Miriam y nos mostró el papel con el número anotado.

En ese momento reaparecieron los celos. "Pero es bien puta", pensé al recordar lo que decían de que se la había mamado a uno en el baño y de que se los había tragado.

"Yo también me los tragué y fueron los de Raúl no los de mi novio. Soy más puta", pensé. "Pero lo mío nadie lo sabe ni lo sabrán y lo de ella todos los saben", igual este último pensamiento no me hizo sentir bien, e había sido infiel a mi novio, me habían cogido mejor de lo que él lo hacía y me los había tragado... todo lo había disfrutado mucho.

Terminamos de vestirnos. El profe inundó mi cabeza de pensamientos de todo tipo que iban desde lo romántico hasta lo sexual lo que restó de las clases.

Los comentarios de mis compañeras, sobre todo los de Miriam nos tenían ardiendo. El profe se había vuelto una fantasía para la mayoría, incluida yo.

Sonó el último timbre, guardé mis cosas y salí corriendo en busca de mi novio.

-Amor. -Le dije al ubicarlo. Nos dimos un beso. -Que vas a hacer?

-Nada, ir a mi casa. -Dijo. -Por qué? -Preguntó.

-No quieres coger? -Le dije.

-Que? -Noté que se había sorprendido.

Jamás le había pedido sexo a mi novio, siempre cogíamos cuando él quería, pero Miriam con sus fantasías me tenían caliente y actuando diferente; mi orgullo de mujer no me dejó sentirme menos a lado de mi compañera que sin duda me llevaba mucha ventaja en la carrera por coger con el profe Luis. Sí quería coger con él tenía que ser diferente en el sexo.

-Sí, vamos a mi casa. -Le dije.

-No puedo, sino claro que sí iría a coger. -Me dijo y noté que se había calentado.

-Vamos me coges y te vas a tu casa. No te dicen nada si llegas un poco tarde. -Abrió los ojos. Sin duda mi actuar lo tenía sorprendido.

-Quiero mamártela y tragármelos.

-Que? -Me vio y sonreí. Asentí. -Tragarte mi leche?

-Que dices? -Le pregunté.

-Vamos.

Y salimos casi corriendo de la escuela rumbo a mi casa. No hablamos para nada en el camino, íbamos excitados. Y yo, más que excitada por mi novio, en mi cabeza solo aparecía el profe y yo cogiendo.

Bajamos del camión, mi casa quedaba a dos cuadras, no perdimos el tiempo y agarrados de la mano corrimos hasta que llegamos.

-Hola, mami. -Saludé a mi mamá que estaba fuera de la casa hablando con la vecina.

-Como te fue? -Me saludó.

-Bien. -Le dije, algo desesperada. Necesitaba verga. Saludé a la vecina. -Vamos a pasar, Kike lleva prisa y vino por unas cosas.

-Sí. -Dijo mi mamá que no le tomó mucha importancia.

Kike tenía meses paseándose por mi casa, primero como amigo y luego como novio. Mis papás ya se habían acostumbrado a verlo y le tenían confianza. Lo que mis papás no sabían era que mi novio y yo solo necesitábamos 5 minutos para coger y disfrutar los dos.

Teníamos un par de semanas cogiendo en mi casa a escondidas de ellos.

De manera muy natural o fingiendo que todo estaba bien, caminamos y entramos a la casa. Apenas nos quedamos solos y corrimos a mi cuarto.

-Acuéstate en la cama. -Le dije de manera seria en cuanto entramos. Puse seguro a la puerta. -Bájate el pantalón, ya la tienes dura? -Le pregunté.

-Ya. -Dijo Kike que estaba en posición.

-Ok, solo voy a hacerme un chongo ya que la otra vez no pude hacerlo bien con mi cabello por todos lados. -Le dije a Kike mientras pensaba en Raúl.

-Sí, el cabello no te deja hacerlo bien. -Dijo.

Lo vi por el espejo y de pronto apareció el profe Luis acostado en mi cama desnudo totalmente con su cuerpo atlético hermoso y una gran verga.

Me sentí nerviosa, no quería quedarle mal. Con seguridad caminé a la cama y me puse en 4 quedando frente a la verga del profe.

Recordando las palabras y consejos de Raúl, llené mi boca de saliva y luego, me comí la verga.

Arriba, abajo mientras soltaba saliva, cuando se la llené totalmente pasé mi lengua por todo el palo para limpiarla.

-Uff!!! Que rico. -Gimió el profe. -Donde aprendiste a hacerlo tan rico? -Me preguntó. No respondí.

Luego de un par de minutos dándole sexo oral, sentí que se había puesto duro y al instante empezó a inundar mi boca de semen.

Tragué los primeros dos chorros de semen, pero ya no pude con los demás y la leche empezó a escurrir por mi boca, labios y bañó la verga del profe.

-Me echó mucha. -Dije mientras dejaba de mamar. Sin esperar respuesta, me saboreé los labios y pasé mi lengua por todo el palo para limpiarle todo rastro de semen hasta dejarla totalmente limpia y brillosa.

Drogada de placer, puse mis pies a lado del cuerpo del profe y me quité mi short y ropa interior. Con mis dedos le abrí mi entrepierna para mostrarle mi cuevita peludita y totalmente húmeda.

-Wow! -Dijo el profe Luis.

-Le gusta? -Le pregunté.

-Me encanta. -Dijo.

-Agarre su verga. -Le dije mientras me dejaba caer encima de su verga. Puse mis manos en su pecho y encima de mis pies, con las rodillas flexionadas, empecé a clavarme. -Ay! Ay! Ay! Que rico me estoy viniendo. -Le dije entre gemidos mientras disfrutaba del orgasmo que me estaba llegando. Empecé a clavarme.

-Uff! Uff! Uff! -Gemía el profe Luis en cada sentón que le daba. Al minuto nos detuvimos, sin salirme de su verga me dejé caer sobre mis piernas, luego me agaché a besarle su cuello.

-Lo amo. -Beso. -Lo amo. -Beso...

Me detuvo, agarró mi cabeza y nos besamos.

-Te amo mi amor. -Me dijo y ante mí apareció mi novio Kike. -Me sorprendiste con lo que hiciste.

Me bajé de encima de él y me acosté a su lado. Los dos agarrábamos aire.

-Te gustó? -Le pregunté.

-Claro, son cosas que te he pedido que hagas y no quieres. Lo hiciste de maravilla. -Y me sentí orgullosa de mí y del trabajo que había hecho. -Me gustó que me hablaras de usted. -Me dijo. De pronto me asusté, me había perdido tanto en mi fantasía que había hecho algunos comentarios, para mi fortuna, no había dicho nada que me metiera en apuros.

-Sí quieres podemos hacer esto todos los días, yo te la mamo, me los trago y cogemos, así como tú quieres. -Le dije.

Se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja.

Nos vestimos y salimos de la casa de manera muy natural, aunque en los dos se notaba algo diferente a cuando entramos.

Vi alejarse a Kike... Lo que no sabía mi novio es que me lo cogería para entrenar y prepararme para coger con el profe Luis.

"Se los voy a ganar".