La urbanización del deseo (Capítulo 35)
Bea siempre creyó que su vida sexual estaba condenada a la abstinencia. Pero cuando Isa, la vecina traviesa, decide enseñarle los secretos del placer, la línea entre la vergüenza y el deseo se desvanece. Y justo cuando Bea está lista para cruzar el umbral, Alex aparece desnudo para completar el juego.
La Urbanización del deseo
Sylke & Álvaro
Capítulo 35
Apenas me repongo del susto y del calentón que ha logrado regalarme Mónica y aparece Isa que se ha puesto una batita china sobre su cuerpo desnudo.
- “¿Quién ha llamado a la puerta?” - me pregunta.
- “Era Mónica...”
- “Ah. Menos mal, creí que Bea se había adelantado”
- “No, era su sobrina. Oye, por cierto, tú... ¿le has contado a ella?”
Isa sonríe con cara de traviesa y con eso lo dice todo, pero me lo confirma:
- “Claro. Ahora somos confidentes y todo gracias a ti. - añade y hace lo mismo que hiciera Mónica apretando mi polla y haciendo que se tense.
- “Pero ¿qué les pasa a las mujeres de este barrio?”
- “Que nos llevas por el mal camino” - añade riendo
- “Uff... y a mí me estáis volviendo loco” - digo cuando suelta mi polla.
- “Venga, vete preparándote, que Bea llegará en cualquier momento.
Apenas quince minutos después suena el timbre de la puerta a la hora acordada con la vecina. Yo me pongo detrás de la puerta del cuarto de invitados que tenemos en el piso inferior y me quedo expectante... agazapado.
Por el pequeño hueco que me deja la puerta veo aparecer a Bea, nuestra deslumbrante vecina que es recibida por Isa, con dos besos e invitándola a pasar. Está impresionante con un top negro de finos tirantes que deja bien colocado su precioso escote y su gran busto y abajo una minifalda vaquera, medio rota, que le da un aspecto muy juvenil, para rematar con unos zapatos tipo alpargata, pero de cuña que realza su culo y sus piernas.
- “¿No está Alex?” - dice nuestra vecina buscándome, pero lógicamente no sabe que estoy espiándola tras la puerta de esa habitación.
- “No, mi compañero ha salido un rato, pero viene en una hora más o menos” - dice Isa sonriente y luego mira de reojo al lugar de mi escondite.
Las dos mujeres se sientan en el sofá y charlan de sus cosas como suelen hacer habitualmente, de ropa, de perfumes y de la fiesta que tiene preparada Bea para este viernes a su sobrina, mi nueva prometida y que, todavía en secreto, anunciaremos dando la “gran campanada”. No quiero imaginar la cara que pondrá su tía cuando se entere de lo nuestro.
Luego, Isa se interesa por el atuendo de nuestra vecina, invitándola a levantarse y la elogia en lo que desde luego es una vestimenta arrebatadora, si ya de por sí, ella es alucinante, aún vestida tan sexy, se la levanta a un muerto y sin duda que ha logrado también mojar a mi compañera. Después, entre las dos, van diciendo que va a ser muy divertida la fiesta y es entonces cuando Isa tira el primer dardo envenenado a nuestra preciosa vecina madurita.
- “Ya me dijo Alex que quieres estrenar tu culito”
- “¿Qué? ¿Te lo ha dicho?” - pregunta sorprendida y enrojecida.
- “Sí, tranquila, entre Alex y yo, no hay secretos”
En ese momento Isa le relata todo lo que sabe sobre lo sucedido en aquel probador, vamos que no le ha faltado detalle, incluyendo el antifaz y, de momento sigue ocultando lo de la grabación, pero relatando todo minuciosamente, creo que se recrea, pero al mismo tiempo deja sorprendida a Bea que se mueve inquieta y creo que está cachonda recordándolo. Sin duda que Isa es una campeona calentando a otra mujer.
- “¡Qué vergüenza!” - comenta Bea.
- “No, mujer... tienes que soltarte, Alex es más que un amigo”
En ese momento sus palabras me hacen dudar y es inevitable que mi polla de un respingo.
- “La verdad es que Alex es un cielo...” - apunta Bea.
- “Claro que lo es y se merece lo mejor, porque a mí me ha regalado tantas cosas” - añade suspirando.
Desde luego, si todos estos días han sido una locura para mí, Isa también ha tenido lo suyo, por eso se siente en deuda conmigo, pero yo lo he hecho con todo el cariño, todas las ganas y además lo he disfrutado con su cuerpo y sus increíbles acciones.
- “Quería confesarte algo.” - dice Bea
- “Dime”
- “Estoy asustada, porque tu compañero tiene una polla enorme y yo soy virgen por ahí” - confiesa con más confianza nuestra vecina.
- “Bueno, yo también lo soy, ja,ja,ja,” - añade Isa riendo y mira de nuevo hacia el hueco desde donde lo veo todo.
Ambas ríen a carcajadas y luego Bea insiste en explicarle a mi compañera el tamaño de mi pene.
- “Es que no te puedes imaginar que tranca tiene tu compi, es enorme y muy gruesa, me da pánico meterme eso por atrás, seguro que me destroza”
- “¿Tan grande es?” - dice Isa haciéndose la sorprendida con miradas furtivas a donde yo estoy.
- “Es preciosa, robusta, rígida, venosa, gruesa, con un tamaño que asusta y que cuando la tienes en el coño, es como si estuvieras flotando... además lo hace de esa forma que me hace sentirme tan especial, tan feliz, tan mujer...”
- “¿Con Mariano... no...?” - comienza a decir Isa.
- “Ay, no, mi marido es muy tradicional, además no tiene eso entre las piernas. Eso que tiene Alex es una maravilla y, además, cómo la usa... folla que te vuelve loca”
- “Entonces disfrútalo”
- “Ya, Isa, tú porque no lo sabes, pero claro en mi culo virgen... eso es tremendo”
Mi compañera pone su mejor cara de susto.
- “Perdona, que te estoy asustando, ya imagino que no le has visto desnudo y menos con eso a tope.” - añade Bea.
- “No, claro” - responde la otra que se aguanta la risa.
- “Yo te digo que, si te metieras eso, dejabas de liarte con mujeres” - dice mi vecina meneando sus muslos de forma nerviosa.
- “Como eres, Bea. No creo que eso pasara. Las mujeres me gustan demasiado”
Tras decir eso con la mirada fija en Bea, vuelve a desviar la vista ligeramente hacia mí.
- “De verdad, no te haces idea, es por eso por lo que estoy algo alarmada y tengo miedo de que me duela” - comenta nuestra vecina.
Isa toma un trago de su taza de café, midiendo los tiempos y por supuesto, las palabras, pues ha conseguido llevarla a donde quería, añadiendo:
- “Bueno, ahí te podría ayudar yo”
- “¿Tú?” - exclama Bea.
- “Claro, el hecho de que no me haya entrado una polla, no quiere decir que no hayan entrado otras cosas en mi chochito, ni por supuesto en mi culete”.
- “¿De verdad?”
- “Sí, ahora mismo tengo un plug anal metido en mi culo y creo que te vendría muy bien”
- “¿Tienes uno metido ahora?” - pregunta sorprendida la vecina que se va inquietando por momentos.
Sin duda, si consigo follarme ese culo, será gracias a Isa que no sólo es una diosa como mujer, además de inteligente y de habilidosa para llevar a Bea a donde quiere. Mi compañera hace otra pausa, mirando a nuestra vecina y agarrándola de las manos le pregunta:
- “¿Te gustaría verlo?”
- “¿Ahora?” - pregunta la otra.
Isa, sin más dilación se pone de pie y soltando el nudo de su pequeña batita, deja caer esta por su espalda y aparece totalmente desnuda frente a Bea que la observa asombrada.
- “¡Qué bonito cuerpo tienes!” - dice mi vecina admirando la belleza de Isa.
- “Gracias, tú también estás muy bien”
- “Uf, si yo tuviera tu edad, me estaría follando a Alex continuamente... je,je”
Bea hace una pausa mirando a mi compañera y añade.
- “Perdona, a veces se me olvida que no te gustan los hombres”
Las dos ríen, pero Isa vuelve al ataque.
- “Ahora te voy a enseñar el juguetito”
Mi compañera se gira, apoya las manos en la mesita que tenemos frente al sofá y su trasero queda frente a la cara de nuestra vecina que mira como brilla el tope del juguete insertado en su culo.
- “Oh, vaya. ¿Te duele?”
- “En absoluto. Enseguida te haces a él”
Bea parece como hipnotizada viendo ese círculo que asoma fuera del culito de mi compañera y es ella misma la que la anima:
- “Mira, si quieres ver el tamaño, puedes intentar sacarlo y así lo comparas con el de Alex, a ver si es igual”
- “¿Quieres que yo...?”
- “Bueno, sólo si quieres verlo, seguro que te vendría muy bien para entrenar tu culito” - Isa no deja acabar la frase.
Yo me aferro a la puerta, apretando mis dedos y sintiendo la tensión de lo que parece venirse. La mano de Bea alcanza el dildo y mi compañera le va indicando que puede irlo sacando lentamente y así lo hace... con temor y con nerviosismo, se nota que esa tensión se ha convertido en excitación y lo certifican los dos pezones marcados en su top.
Yo me he sacado la polla del pantalón e instintivamente me la acaricio pues la tengo muy tensa de nuevo. No tengo límite.
- “Sigue, sigue, sacando... mmmm” - suelta Isa mientras la otra va muy despacio.
- “¿Te hago daño?”
- “Todo lo contrario” - añade mi compañera mordiéndose el labio y desde mi posición veo sus tetas colgando y unos pezones que se notan bien erectos.
Isa está consiguiendo gran parte de su objetivo y es muy buena. Mi plan está saliendo a la perfección, porque Bea más animada se ha puesto de rodillas sobre el sofá y empieza a tirar del dildo hasta sacarlo por completo.
- “¡Dios mío!” - exclama con ese juguete entre sus dedos.
- “Mmm... que gustito he sentido al sacarlo”
- “¿Te ha gustado y no te ha dolido?”
- “Para nada... creo que me excitado. ¿Qué te parece? ¿Es tan grande cómo la polla de Alex?” - apunta mi compañera como si ella no lo supiera.
- “Uf, no sé, creo que, de largo parecido, pero la polla de tu compi es muy ancha”
Isa se sube a cuatro patas sobre la mesita y abriéndose los cachetes le dice a nuestra vecina:
- “Mira, prueba a meterlo y a sacarlo, verás como no te cuesta”
- “Pero ¿sin lubricar ni nada?”
- “No hace falta porque lo he llevado todo el día puesto y mi culito se ha ido haciendo a él”
- “Oh, vaya... yo debería hacer lo mismo”
En ese momento Bea acerca el juguete al ano de Isa, comprobando que ya está bastante dilatado y es entonces cuando comienza a moverlo y se escucha un lamento de la otra.
- “¡Uhhh!”
- “Perdona... he ido deprisa” - comenta Bea, sacándolo y escupiéndolo para mojarlo.
Seguidamente vuelve a meterlo en el culo de mi compañera y va avanzando hasta que lo hace desaparecer por completo.
- “ahhhh,.... uuuuuhhhhh..... guauuuuu” - exclama Isa muy excitada.
- “¡Qué pasada!”
- “Vuelve a hacer eso, porfi”
Nuestra vecina, muy dispuesta y visiblemente cachonda comienza a sacarla hasta la punta y clavársela con el mismo ahínco.
- “Ahhh, sí, joder... si me tocaras el clítoris ahora, explotaría”
Por un momento Bea se queda parada, pero en menos tiempo de lo esperado, su otra mano se ha colado entre sus muslos y empieza a acariciar la empapada rajita de mi compañera. Ni que decir tiene que me estoy pajeando como loco... no quisiera correrme, pues tengo que reservarme, pero ver esa imagen es demasiado para mí.
- “Ahhh, Bea, qué gustooooo, siiiiii, joderrrrrr” - jadea Isa.
El culo de mi compi se mueve sin parar mientras la otra le mete con cada vez más velocidad el juguete al tiempo que está pajeándola con su otra mano. Parece que todo sale incluso mejor de lo previsto porque Bea se ha levantado y no sólo se limita a meter y a sacar el cilindro en el ano de la otra, sino que aprovecha para tocar su coño y también pellizcar sus pezones logrando que Isa acabe estallando:
- “Ahhhh, joder... me corrooooo.... siiiii... Bea, me encantaaaaa...”
Las manos de nuestra vecina no paran de acariciar todo el cuerpo de Isa, ayudándola a llegar a ese máximo de placer que se expresa en sus movimientos y en sus intensos gemidos, hasta que queda apoyada sobre la mesa, con el plug metido y tarda un rato en recuperar el aliento.
- “Es alucinante” - dice Bea, nerviosa al tiempo que mi compañera se sienta frente a ella en la mesa.
- “¿Ahora quieres que te prepare ese culito para Alex?”
- “En serio. ¿me ayudarás?
- “No lo dudes”
Sin decir nada más, Isa comienza a desabrochar la falda vaquera de Bea que cae al suelo inmediatamente, al tiempo que acaricia sus muslos, dejándola con un pequeño tanga. Luego sube el top sobre su cabeza y acaricia sus senos.
- “Qué tetas tan bonitas... no me extraña que Alex esté loco con ellas”
- “Uf... qué manos tienes” - dice al notar como los dedos se enredan en sus pezones.
- “Recuerda que soy una experta” - añade Isa mordiendo su labio inferior.
- “Uf.. ¿no crees que las tengo caídas?” - pregunta Bea.
- “En absoluto, son perfectas... mira, toca las mías y compara, son muy parecidas.
La imagen de esas dos mujeres acariciándose los pechos mutuamente es una auténtica locura y tengo que parar el ritmo de mi paja sino quiero venirme con tan sólo mirar.
Casi sin más tiempo veo que Isa se ha agachado frente a la vecina y lentamente le va bajando el tanga por sus muslos, con su cara muy cerca de su entrepierna... Bea se deja hacer y está cachonda, no hay más que ver, como echa la cabeza para atrás y suspira, al notar los dedos de Isa en su coño.
- “¡Qué bonito!” - dice acariciando sus labios vaginales.
- “uhmmmm”
- “Creo que es importante que sigas así, calentándote para que te pueda entrar el dildo” - dice Isa sin dejar de acariciar el culo, las tetas y el coño de nuestra impresionante vecina.
Ella está ahí de pie, con mi compañera agachada y disfrutando de tocar el cuerpo que tantas veces había deseado...
- “¿Crees que estando excitada podrá entrarme eso? Nunca me metí nada” - dice Bea preocupada y con la respiración entrecortada.
- “No te preocupes, vamos a ir calentando con otro pequeño consolador que tengo”
No sé de dónde saca mi compañera uno de sus pequeños consoladores, que debía tener escondido cerca del sofá, pero cuando me quiero dar cuenta se lo ha metido en el coño de golpe.
- “Ah.... qué bieeen.....” - dice la otra...
- “Es casi como la polla de Alex, ¿no?”
- “Para nada... pero me gusta sentir tus dedos en mi teta y ese juguete ahí...en mi coñoooooooo..... uhhhh, ahhhhh”
El movimiento de los dedos se acompasa de caricias, pero lejos de amilanarse, sigue follándola con el pequeño consolador y se ayuda de la lengua para ayudar a que la otra exclame sujetando la cabeza.
- “Ahhh.... diooossss... Isa..... ¿qué me hacesssss?”
Mi compañera se afana en lo mejor que sabe hacer, que es comer un coño, pues se esmera en dar placer sin dejar de amasar el culo de la mujer que se retuerce de gusto sujetándose a la cabeza de la otra que no deja de lamer, chupar, besar y morder su entrepierna.
- “Ahhh, me corrooo. Me corroooooo, siiiiii” - exclama Bea, soltando gran cantidad de flujo que baña la cara de Isa...
Yo sigo pajeándome, viendo esa escena y con muchas ganas de intervenir, pero sin duda, tengo que dejar vía libre para que mi compi pueda cumplir su sueño y de paso regalarme el mío.
- “Ahora vamos a probar si esto te entra ahí atrás. Creo que lo has dejado bien lubricado” - dice Isa recogiendo el consolador empapado, extrayéndolo del coño de la vecina.
A continuación, la invita a que se ponga a cuatro patas sobre el sofá y su culo queda expuesto, para lo que, tras darle otra lamida a su coño por detrás, aprovecha para lamer también su ano.
- “Uuuuuuhhhh, Isa.... qué lengua tienes, joderrrrr” - Bea se retuerce.
- “Tranquila, que ya te digo que hoy estrenas ese ano”
La lengua de mi compañera sigue lamiendo el coño, el perineo y el agujerito posterior a partes iguales, al tiempo que con las manos libres amasa las tetas de Bea... creo que desde aquí veo el coño de Isa brillar y es que se lo debe estar pasando en grande, eso que tantas veces había soñado, había fantaseado, comerse el coño de nuestra vecina. Me dan ganas de salir de mi escondite y clavársela a Isa según está en esa postura.
Al final, mi compañera le mete el consolador dos o tres veces más en su encharcado coño, sacándolo a continuación y se lo inserta en el lubricado orificio posterior sin problema.
- “Ahhh... qué sensación. Uuuuhhhh" - exclama Bea temblando.
- “¿Te ha dolido?” - pregunta la otra.
- “Para nada... me has puesto muy cachonda”
- “Déjame que te haga otro buen lavado y probamos con el dildo grande.
Bea se deja hacer, apoyando su cabeza contra uno de los cojines del sofá y abriendo sus piernas para que la otra siga lamiéndola al tiempo que acaricia todo su cuerpo. Sus gemidos llegan intensamente hasta mí, pero creo que deben estar oyéndose fuera de la casa... y es que una vez más compruebo que mi compañera sabe lamer como nadie.
Cuando menos se lo espera la vecina, Isa ha sacado el plug de su culo y ha intentado meterle unos centímetros en el orificio de Bea.
- “Ahhhh,.... eso sí dueeeeleeee. Es muy grandeeee” - exclama la vecina agitándose.
- “Tranquila, relájate y déjate llevar, no tenses los músculos”
Obedece suspirando, concentrándose en no tensarse y así mi compañera logra introducirle casi la mitad, escuchándose los quejidos y jadeos de la otra que no protesta, pues se está convirtiendo en una sensación más placentera de lo que debía imaginar.
- “uuhhhhh.... Isaaaaa.... qué gustoooooo.... no pensé que eso era tan deliciosoooooo”
- “Así, así... mantente relajada y verás que gozada”
Sigo en mi escondite disfrutando del momento al máximo, pues no he entrado en acción y estoy logrando que todo mi cuerpo tiemble viendo como el juguete ha logrado entrar por entero en su ano.
- “uuhhhhh.... siiiii.... mmmmmmm”
- “¿Ves? Ya lo tienes dentro” - le informa Isa.
- “¿De verdad? ¿Lo tengo metido del todo?... mmmmm... uuuuhhh”
- “Claro”
Mi compañera empieza un mete-saca en el trasero de Bea, logrando que esta no deje de gemir con mayor intensidad cuando de repente se para, deja el plug metido y anuncia:
- “Bea, ha llegado el momento de sentir la polla de Alex”
- “¿Qué?, uuhhhh” - dice la otra todavía entre espasmos.
Mi compañera me hace una seña y despojándome del resto de mi ropa que voy tirando por el camino aparezco en nuestro salón totalmente desnudo esgrimiendo mi polla entre mis dedos dejando a Bea con la boca abierta sin creerse que yo esté ahí.
Continuará...
Sylke & Álvaro
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