Vecino me ayuda
Tiene a sus primos distraídos en la sala y a su novio a kilómetros de distancia. Cuando el vecino llama a la puerta, la tentación es demasiado fuerte para resistirla. Con el riesgo de ser descubierta y la adrenalina de lo prohibido, Sofía decide que esta tarde no será como las demás.
Ya no podía conmigo, estaba ardiendo. Tenía muchas ganas y las ganas me las quitaría con mi vecino Raúl.Abrí la foto que me había enviado mi novio Kike, estaba sin ropa, pero se tapaba su entrepierna. El mango de mi cepillo para peinar sobaba mi rajita por encima de mi short de licra, estaba totalmente húmeda mi entrepierna.
-Enséñamela papi, la necesito. -Le escribí en el mensaje. Estaba ardiendo. Me tomé una foto de mis tetas que estaban desnudas y se la envié. -Lo que te estás perdiendo por haberte ido.
Al instante me llegó la foto de su verga.
-Es toda tuya. -Me dijo.
-Ven, dámela. -Le mandé foto de mi entrepierna aún con el short. -Está caliente y necesita tu verga.
Toc toc toc...
- ¿Prima, estás aquí? -Toc toc toc. Los golpes en la puerta provocaron que me sobresaltara por el susto.
-Voy. -Les grité. Enojada, frustrada y muy caliente me levanté de la cama de mis tíos y salí de la habitación.
-Me encontraron. -Les dije a mis dos primos.
-Si! -Saltaron de felicidad.
Mis papás y mis tíos se habían ido a un concierto, cuando me lo dijeron me puse muy feliz ya que iba a estar sola cogiendo con mi novio toda la tarde. Y no me importaba cuidar a mis primos ya que eran unos niños todavía y fácil de engañar, Kike y yo siempre nos las ingeniábamos para coger. Sin embargo, esa tarde estaba cuidando a mis primos, pero estaba en la casa de mis tíos, ellos vivían lejos de donde vivía mi novio.
-Vamos a la sala. -Les dije.
-Que vamos hacer? Prima. -Me dijeron los dos niños.
-Vayan a sentarse, voy al baño. -Les dije. Los dos se fueron saltando y gritando de felicidad.
Me lavé un poco para bajar la calentura. Saqué un paquete de condones de sabores y le tomé foto. Se la envié a mi novio.
-Pues ni modo, las mamadas que te iba a dar serán para otro día. -Le dije.
-Mañana me las das. -Me enojé porque seguía caliente y no había manera de quitarme las ganas. -Pero ahora sí te los vas a tragar.
-Noooooo!!! -Le respondí.
Salí del baño muy caliente y me dirigí a la sala donde estaban mis dos primos jugando con sus juguetes y viendo tele. Me senté en un sillón cerca de la ventana.
Agarré mi teléfono y miré varios mensajes de mi novio. De pronto se me quitaron las ganas de seguir hablando con él, no iba a pasar nada y era mejor estar tranquila.
Toc toc toc... nuevamente me despertó el golpear en la puerta.
-Hola, Sofía. -Me saludó Raúl, el vecino.
-Hola, Raúl. -Lo saludé.
De pronto mi cuerpo reaccionó a la presencia del vecino, si bien no éramos íntimos amigos, él era un par de años mayor que yo y nos conocíamos porque llegamos a jugar un par de veces de niños cuando visitábamos a mi tía, pero todo había sido de niños, jamás nos habíamos encontrado en una situación como esa: yo caliente, con ganas de coger. No es que fuera una mujer caliente e insaciable simplemente la edad y las sensaciones que me había provocado mi novio cuando cogíamos, provocaron que en ese momento me comportara de otra manera.
"Unos besos y nadie se va a enterar", pensé.
-Está tú tía? Vengo a entregarle estos platos que le prestó a mi mamá. -Me dijo.
-No está, salieron. Pasa. -Le dije. Raúl entró a la casa y cerré la puerta detrás de él. -Dámelos. -Le dije y de manera distraída, le agarré la mano. Sin tomarle importancia, seguí con mi rutina.
Le di la espalda y caminé rumbo a la cocina, sabía que me estaría viendo las nalgas ya que mi short de licra, a mitad de pierna, no pasaba desapercibido. Escuché que caminó detrás de mí.
-Como has estado? -Me preguntó.
-Bien. ¿Qué tal tu? -Le dije. Volteé y me puse frente a él. Mis pezones estaban duros y se marcaban sobre mi playera, noté que bajó la mirada para vérmelos y rápido la subió.
-Bien... -Y empezamos a platicar de la escuela.
-Quieres jugo? -Le dije mientras abría el refrigerador. -O una cerveza. -Le dije en tono sarcástico.
-Dame una cerveza. -Me dijo siguiendo el juego.
-Claro que no. -Le dije. -Son de mi tío. ¿A parte, no tomas o sí?
-Una vez compramos alcohol y en la casa de uno de mis amigos nos emborrachamos, terminé vomitando.
-En serio? Wow! Tomaste mucho. -Asintió orgulloso y empezó a platicarme sobre ese día que tomó.
-...En las reuniones de mi papá a veces agarro una cerveza y con esa tengo. No soy buena tomando. -Le dije. -También una vez con mi novio me puse bien mareada con una.
Me di cuenta que era la primera vez que mencionaba a mi novio en toda la conversación, y no es que lo estuviera escondiendo, Raúl sabía de mi relación por las redes sociales.
Aun así, un par de veces me mandó mensaje para coquetearme y sin decírmelo claramente me invitaba a salir.
- ¿Y ha todo esto, como está tú novio? -Me dijo. Había cambiado totalmente su actitud y se había puesto más serio.
-Bien. -Le dije a secas.
De pronto me llegaron unos sentimientos muy confusos, por un lado, tenía a mi novio que lo amaba, jamás pensaría en engañarlo, pero por otro lado la calentura y el momento estaban tentándome. Raúl era el amigo del que terminé enamorándome cuando era niña, siempre fue un amor platónico. Con el tiempo el interés se acabó al tener novio, pero verlo de pronto ahí parado frente a mí, guapo, interesante, provocaron que regresaran esos sentimientos de niña.
Entre el coqueteo que claramente existía, Raúl aprovechó el momento y se me acercó, mi corazón latió de prisa de nervios, miedo, deseo, excitación. Cerré mis ojos y me dejé llevar, sentí sus labios tocar los míos e instintivamente abrí los míos para besarlo.
Sus manos estaban en mi cintura; con cada caricia que sentía en mi cintura me llegaba una descarga de placer. Las llevó a mi espalda y las bajó a mis nalgas, rápido las apretó. Llevé mis manos y se las quité.
-No... -Le dije medio gimiendo. Su boca empezó a comer mi cuello y sus manos lentamente subían por debajo de mi playera.
-Sofi. -Escuché a uno de mis primos. De un empujón quité a Raúl de encima de mí. Sentí que él también se había separado.
- ¿Qué pasó? Mi vida. -Tratando de desviar la atención del momento me acerqué a mi primo y lo cargué. Estaba muy caliente.
-Queremos un sándwich. -Me dijo.
-Claro que sí, vete a la sala. -Le dije muy nerviosa. -Acompáñalo. -Le dije a mi vecino.
-Sí. -Dijo. Noté que tenía cierta cara de satisfacción.
Mi primo salió de la cocina, apenas se perdió y Raúl se fue encima de mí.
-No. -Lo quité de un empujón. -Tengo novio, Raúl. Yo no puedo hacer esto.
-Solo es un beso, nadie se va a enterar. -La verdad es que no era solo un beso, estaba caliente y quería más.
Nos vimos, le di un pico.
-No, así no, un beso. -Me dijo. -Tú sabes que siempre me has gustado.
-Cállate. -Le dije.
-Solo uno. -Volvió a rogar.
-No, pueden venir mis primos.
-Rápido. -Nos acercamos y nos besamos.
1,2,3,4,5...
-Ya. -Le dije y nos separamos.
-Que dure más. -Dijo.
-No, y ya vete. -Le dije de manera seria.
Puso cara triste y salió de la cocina.
-Qué bueno que se fue. -Dije mientras agarraba aire. -Cálmate, ya se fue. -Mientras preparaba la comida me fui tranquilizando. Estaba muy húmeda, de alguna manera esa humedad se marcaba en mi short de licra.
Tardé unos minutos quería estar más tranquila. Los besos habían estado ricos, pero hasta ahí, tenía que agarrar valor para correrlo. Pero quería correrlo porque necesitaba...
-Vine por la comida. -Dijo Raúl, sentí su entrepierna dura en mis nalgas, de manera distraída se empezó a sobar. -Estás bien rica. -Me dijo y ya no despistó sus movimientos.
-No, Raúl. -Le dije sin mucho convencimiento. -Detente. -E incluí unos gemidos.
-A poco no te gusta? -No contesté. Al notar que oponía poca resistencia subió sus manos hasta llegar a mis tetas por debajo de mi playera. Las apretó.
-Hmm! -Solté un gemido lleno de placer y volví a soltar chorros en mi entrepierna. -No Raúl, van a venir. -Le dije entre gemidos.
-No van a venir, están viendo la tele.
Y agarrado de mis tetas empezó a simular que me cogía de perrito. Me movía a su antojo, yo estaba totalmente flojita moviéndome a su ritmo mientras pedía que se detuviera...
-Prima. -Raúl se detuvo. Yo también lo hice y me tapé la cara para ocultar la excitación que tenía y el casi orgasmo que sentía.
-Ya voy con la comida, solo me acerqué por los platos. -Dijo Raúl estando aún detrás de mí. Empujó nuevamente contra mí y por ambos lados estiró las manos para agarrar los platos. Sentí como había apretado su verga contra mis nalgas. -Estás bien rica, ahorita vengo a continuar. -Me susurró.
Se separó. No volteé para nada hasta que sentí que se habían ido.
Ya no podía conmigo, estaba ardiendo. Tenía muchas ganas y las ganas me las quitaría con mi vecino Raúl.
Caminé al refrigerador y agarré dos cervezas. Luego me dirigí al patio de atrás y mientras esperaba, de golpe y rápido tomé mi cerveza.
-Dónde estás? -Escuché la voz de Raúl.
-Acá, fuera. -Le dije.
Salió y me vio. Sin perder el tiempo nos besamos, sus manos tocaron mis tetas, mis nalgas, las apretó, luego llevó sus manos a mi entrepierna. Por encima de mi short de licra empezó a sobarme de manera desesperada. Dejé de besarlo, puse mi cabeza en su hombro y lo abracé.
A los pocos segundos me puse dura y disfruté del orgasmo que me estaba llegando. No ahogué mis gemidos para nada, aunque tampoco estaba gritando.
Se detuvo y en la misma posición empecé a agarrar aire.
-Quítate. -Le dije rápido. -Van a venir.
-No van a venir, están viendo la tele.
-No los conoces, no me les puedo perder ni un minuto, rápido me buscan.
-Jálamela rápido. -Me dijo y agarró mi mano para llevarla a su verga. No puse resistencia, la agarré y la masajeé por encima de su short.
-No. -Le dije sin dejar de mover mi mano.
-Porque no? -Dijo algo decepcionado.
-Te la voy a mamar. -Le dije.
-Eh? -Dijo sorprendido.
-Sí, te la voy a mamar. -Repetí.
-Como le hacemos? -Preguntó.
-Ve con mis primos, ponles tal programa y hazles una pregunta. Diles que vas a regresar en 10 minutos a preguntarles sobre eso. -Le dije.
Noté que había abierto los ojos de sorpresa. Le di opciones de preguntas.
-Ahorita regreso. -Me dijo.
-Y me traes la mochila.
Salió corriendo. El alcohol y la calentura empezaron a controlarme. Jamás le había dicho a mi novio que se la quería mamar, pero en ese momento se lo había dicho a Raúl.
Me hice un chongo y me preparé.
No tenía mucha experiencia en hacer sexo oral. Se la había mamado a mi novio un par de veces, y él las dos veces me había guiado, de pronto sentí que esas dos experiencias me habían preparado para este momento, sentía que debía demostrar que era buena mamando verga.
Entró corriendo Raúl y con una cara de felicidad se puso frente a mí.
- ¿Oye, y te los tragas? -Me preguntó. Puse cara de no entender muy bien lo que me decía. - ¿O sea, te los has tragado? No me refería a que te tragaras los míos...
-No. -Le dije a secas. Las dos veces que se la había chupado a mi novio también me había pedido que me tragara su "leche", pero tragar semen no era una práctica que me atrajera. -Siéntate. -Le dije.
Se acomodó en una silla que había puesto. Abrí mi mochila y saqué el paquete de condones de sabores.
-Qué es?
-Son condones de sabores. -Le dije. Saqué uno y lo abrí. Le di la caja para que los viera.
-Oye vienes bien preparada. -Me dijo. No podía ocultar su felicidad.
-Se supone que mi novio y yo hoy íbamos a estar solos cogiendo por eso compré condones. -Le dije. De pronto me llegó un enorme coraje contra mi novio porque me había dejado caliente y de alguna manera provocó que empezara a hablar de él. "Por su culpa estoy siéndole infiel". -Bájatelos. -Le dije.
Raúl se levantó y bajó su short dejando al descubierto una verga muy similar a la de mi novio llena de bellos. Se sentó. Apenas me iba a hincar y noté que me iba a lastimar en el concreto.
-No hay algo para poner las rodillas? -Le pregunté.
Buscamos, pero no encontramos nada.
-Así siéntate. -Me dijo luego de un rato.
-Pero me voy a lastimar.
-Ven. -Me dijo agarrándome de la mano y jalándome hacia él.
La verdad es que estaba muy nerviosa; una de las cosas que me tenía así era que sería mi primera vez poniendo un condón, no sabía ni como agarrarlo, ni como empezar. Mi novio se llegó a poner uno y no miré como lo había hecho.
Me hinqué, sentí un pequeño dolor en las rodillas. Agarré la verga, la segunda verga que miraba en mi vida, y empecé a ponérselo mal. Entre risas y tomando alcohol, se lo puse.
-Ven, pon tu boca. -Me dijo. Me acerqué y me dio unos golpecitos con su verga en mi cara. -Te la pasas así de bien con tu novio?
Su pregunta me agarró por sorpresa.
-Este... -"Te odio Kike por dejarme caliente". -No, de hecho, solo se la he chupado dos veces. -Abrí mi boca, empecé a chupársela. Arriba, abajo. El sabor del condón no me disgusto para nada, al contrario, podría acostumbrarme al sabor y al mamarla de esa manera. Me la saqué para agarrar aire. -Sí cogemos rico y todo bien. -Le dije.
Raúl tenía su mirada boca arriba y con los ojos cerrados. Me volví a meter la verga a la boca, llevó sus manos a mi cabeza y me empujó contra él. Con su verga en mi garganta no me dejó salir. Sentí como explotaba su verga dentro de mi boca, en el condón. No podía respirar hasta que me soltó.
Con los ojos llorosos miré su condón lleno de semen.
-Que rico me mamaste la verga. -Me dijo agitado y viéndome con una enorme sonrisa.
No dije nada, solo sonreí. Me levanté con un enorme dolor en las rodillas y miré que sangraba.
Caminé a la cocina para limpiarme. Escuché que entró Raúl.
-Donde tiro esto? -Me dijo mostrándome el condón lleno de leche.
-Pues en la basura. -Le dije en tono obvio.
-Prima. -Entraron los dos niños. -Ya pregúntanos.
-Te dije. -Miré a Raúl. -Justo a tiempo. -Agarré la mano de los dos niños. -Vamos a la sala, platíquenme...
Nos acomodamos en la sala los 4 a ver la tele. Agarré mi teléfono y miré que tenía varios mensajes de mi novio, los últimos reclamándome porque no había contestado sus mensajes.
-Perdón, amor, me quedé dormida. -Le escribí. -Estaba cogiendo con Raúl. -Le escribí, pero lo borré. Realmente no estaba cogiendo con Raúl, solo se la había mamado. "Y como cogerá?", pensé.
-Que estás haciendo? -Me preguntó mi novio por mensaje.
-Viendo tele con mis primos. -Le respondí.
-Estuviéramos cogiendo.
-Como me cogerías? -Pregunté.
-Si es en la sala? De cucharita, tapándonos con una sábana. Podríamos jugar a la escondidas, o a escondernos mientras ellos nos espantan. -Y cada una tenía una historia.
Me calenté mucho.
-Raúl, ven a la cocina. -Le dije. -Vamos a traerles agua, ahorita venimos. -Les dije a mis primos.
Apenas entramos y nos comimos a besos. Sus manos apretaron mis nalgas, acariciaron mis tetas, me tocó un poco en la entrepierna, en cambio yo no dejé de jalársela, su verga rápido tomó tamaño.
-Quieres coger? -Le dije.
-Sí. -Dijo sin duda.
-Mira. -Le enseñé los mensajes de mi novio.
-De quien son?
-Son míos y de mi novio, le pregunté como quería cogerme y me dio esas opciones. -Le dije. -Como quieres cogerme?
-En serio es tu novio? -Me preguntó sorprendido.
-Sí. -Le dije. -O sea, Raúl no soy puta ni nada, solo que mi novio me tiene bien caliente y no viene a cogerme. Si no tenía planeado venir, no me hubiera puesto así, esto es su culpa. -Le dije tratando de justificar lo que estaba haciendo y lo que estaba a punto de hacer.
-Tienes razón. -Me dijo. -No es buen novio porque no te atiende.
-Tú sí sabes. ¿Decide, como cogemos? -Lo apresuré.
-Solo una?
-Sí, solo una. Ya te diste cuenta que mis primos no me dejan en paz.
- ¿Tú que ya lo has hecho, cual me recomiendas? -Preguntó.
-En un closet vi una pelota de esas para hacer ejercicio, ahí podríamos encerrarnos, te doy sentones encima de la pelota. -Sonrió.
-Como le hacemos? -Se frotó las manos.
-Vamos a jugar a las escondidas, los ponemos a contar mucho tiempo y entre que cuentan y tardan en buscarnos, es suficiente tiempo. -Le dije recordando las cogidas con mi novio de 5 minutos.
-Bien.
-Sígueme. -Le dije.
Salimos y llegamos a la sala donde estaban mis primos viendo tele.
-Vamos a jugar a las escondidas. -Dije.
-Sí, sí, sí. -Brincaron de felicidad.
-Ustedes nos buscan a nosotros. -Dije y asintieron. -Cuenten hasta el 100, ya se los enseñaron en la primaria, si se equivocan, empiecen de cero.
-Si, Sofi. -Me dijeron.
Mi vecino me siguió y caminamos hasta la habitación de mis tíos. Entramos y cerramos la puerta, lo llevé hasta el closet donde estaba la pelota. Nos encerramos.
-Bájate el short y siéntate ahí. -Le dije. Raúl lo hizo y su verga, que ya estaba dura, apuntó al techo. Se sentó y empezó a brincar sobre la pelota. Yo igual me quité mi short de licra y frente a él quedó al descubierto mi sexo. -Detente. -Le dije entre juegos ya que no podía agarrársela.
Se detuvo.
-Mámamela. -Me dijo. Me hinqué y la tomé con mis manos.
-Espera, se me olvidaron los condones. -Le dije. Traté de levantarme, pero me detuvo.
-No, chúpamela así. Se lo has hecho así a tu novio, ¿no?
-Sí. -Dije sin oponer resistencia.
Me volví a acomodar y sin pensarlo me llené los labios de saliva y me la metí en la boca. Arriba, abajo, con mi mano guiándome. A los pocos segundos me la saqué para agarrar aire, pero mi mano seguía masturbándolo. Y sin previo aviso un chorro de semen pegó en mi cara, en mi ojo.
-Métetela a la boca. -Me dijo Raúl.
-No. Que pa....? -Un segundo chorro de semen pegó entre mis labios y mejillas. Traté de reaccionar, pero la mano de mi vecino guiaba mi cabeza directo a su entrepierna.
Sin saber que hacer ya que todo estaba pasando muy de prisa abrí mi boca y recibí el tercer chorro de semen dentro. Rápido y como pude lo tragué, pero casi al instante más semen inundaba mi boca.
No pude sostenerlo más, aún con la verga dentro abrí mi boca y entre mis labios empezó a escurrir para luego bajar por su verga.
Soltó su mano de mi cabeza y me salí aun soltando semen.
No sabía como reaccionar. Tenía un ojo cerrado porque tenía leche, llevé mi mano para limpiarme, pero terminé de embarrar el ojo y parte de la ceja.
-Ven. Dame sentones. -Me dijo.
Me agarró y me volteó, yo estaba flojita. Miré su verga llena de semen y la agarré para llevarla a la entrada de mi panochita. Me dejé caer y mientras se abría pasó entre las paredes de mi entrepierna, yo iba teniendo el mejor de los orgasmos. Gemí.
-Prima. -Escuché.
-Sofi. -Dijo mi otro primo.
Raúl me agarró de la cintura y me levantó para luego dejarme caer. Rápido entendí y empecé a darle sentones. Nuevamente gemí. Rápido me tapé la boca, pero sentí el semen que ahí tenía. Instintivamente quité mi mano pero me traje semen escurriendo por toda mi mejilla.
-Estás aquí? -Me dijeron mientras se acercaban al ropero. Si bien nosotros no hacíamos ruido, el sonido de la pelota fue lo que los atrajo.
Con mi otra mano libre agarré la puerta cuando intentaron abrirla. Yo no podía moverme, estaba recibiendo descargas de placer por el orgasmo. La mano en mi boca no servía para silenciarme totalmente.
Toc toc toc...
-Sofí. -Nuevamente intentaron abrir la puerta.
Agarrando fuerza para tratar de tranquilizarme, volteé a ver a Raúl que miré que tenía los ojos en blanco. Le di un golpe en la pierna y me miró. Le hice una señal para que no hablara.
-Sí, aquí estoy, me encontraron. -Les dije, saltó un poco de semen de mi boca. Sin pensar en eso rápido busqué sábanas, toallas, ropa para tapar a mi vecino y luego tapar mi entrepierna. Agitada, muy agitada y llena de semen por todos lados, abrí la puerta. -Ya encontraron a Raúl? -Les pregunté.
-No. -Dijeron y gritaron de felicidad por encontrarme.
-Lo vi correr... al pa... tio. -Medio gemí, aún tenía la verga de Raúl dentro de mí. -Vayan a buscarlo.
-Si! -Y salieron corriendo.
-Que bárbaro. -Le dije. -Te aprovechaste de la situación. -Nuevamente le dije, pero sin reclamo.
-A poco no te gustó? -Me dijo. Me levanté y me salí. Un poco de semen escurrió entre mis piernas y otro tanto se quedó en la verga de mi vecino.
-Estoy toda llena de semen; la cara, ojo, boca, panocha. -Le dije. Agarré ropa y empecé a limpiarme.
-Tú novio nunca te ha dado lechita? -Me preguntó.
-No de una manera tan...?
-Rica. -Dije.
-Tengo que ser sincera, lo haces mejor. -Y me entró la curiosidad. -Lo habías hecho antes? -Pregunté.
-Sí, tengo novia y lo hacemos. -Salió del closet y se sentó en la cama. Sentí que la pregunta había sido muy soberbia; creía que yo era la única que tenía sexo a esa edad.
-Que afortunada. -Le dije y me agaché a limpiar el semen que había caído en la pelota y en el piso. -Lo haces muy rico.
-Sí, bueno... tengo más experiencia, sé más cosas. -Y sonrió orgulloso.
Noté que un par de prendas tenían semen, agarré una toalla, limpié y las guardé al fondo de todo lo que tenían. Acomodé mi ropa y cerrando la puerta, salí del closet.
Caminé directo a Raúl que me esperaba sentado en la cama. Me acerqué y de pie, me agaché para besarlo.
-Te has de coger a tú novia bien rico, ella lo ha de disfrutar. -Le dije. -También la llenas de leche?
-Sí. -Dije. -Cogemos bien rico cuando nos quedamos solos y hacemos muchas posiciones. -Nos besamos.
-Quiero que me cojas, así como te coges a tú novia. -Le dije. -Quiero que me enseñes para luego yo hacerlo con mi novio y disfrutar los dos.
-Yo acepto. -Me dijo con cara de felicidad. -Cuando?
-Ahorita. -Le dije mirándolo seriamente. -Sí quieres coger, claro. -No dudé. -No tengo la experiencia de tú novia, a lo mejor no te gusta como lo hago yo.
-No, no es eso, solo que habías dicho que tus primos no te dejan y para esto necesitamos espacio y tiempo.
Sonreí.
-Yo tengo experiencia en encontrar escondides para coger. -Le dije y le sonreí. -Acompáñame.
El alcohol y Raúl me tenían comportándome de otra manera y no me iba a detener hasta entregarme totalmente a mi vecino.
-Que tienes planeado ahora? -Me dijo en tono de complicidad.
-Cuando estoy con mi novio andamos como tú y yo, buscando lugares y tiempo para coger. -Dije. -Como te diste cuenta, ya no puedo con ellos, cada vez es menos el tiempo que me dejan sola.
-Los encontramos. -Dijeron mis primos.
-Ahorita te explico. -Le dije a Raúl. -Vamos a jugar a los sustos. -Dije.
-Sí. -Los dos gritaron de felicidad.
-Vayan por los abanicos y los ponen frente a la puerta de su cuarto. -Les dije. Corrieron a buscar los abanicos.
-De que se trata? -Preguntó Raúl.
-Nosotros nos vamos a esconder dentro del cuarto, puerta cerrada y con llave, y ellos por fuera gritando a través de los abanicos y golpeando la puerta para tratar de espantarnos. -Sonrió mi vecino. -Tendremos unos 20 minutos.
-Ustedes son increíbles. -Me dijo. -Cogen bien rico, arriesgado. Me gusta.
-Bueno, podemos decir que este día yo puse la imaginación y tú el sexo para coger muy rico. -Le dije.
-Sí. -Y nos movimos para que en menos de 2 minutos tener todo listo.
Raúl se metió al cuarto mientras yo daba las últimas indicaciones a mis primos. Les di la espalda, entré al cuarto y cerré la puerta con llave. Raúl ya me esperaba en la cama de uno de mis primos, estaba desnudo.
En la puerta me desnudé completamente y caminé a la cama donde mi vecino me recibió con los brazos abiertos. Me tomó de la cintura y nos besamos. Sus manos recorrieron mis tetas, espalda, y llegaron a mis nalgas que apretó. Su boca bajó a mi cuello que empezó a besar.
Sin saber que hacer ya que Kike era quien me guiaba, bajé mi mano a masturbarlo. Raúl se acomodó boca arriba, al verlo me puse encima de él y agarré su verga para llevarla a mi panocha.
-No. -Me dijo.
-Qué pasó? -Le dije asustada.
-Primero baja. -Dijo. Lo miré fijamente sin entender muy bien a lo que se refería. -Mámamela.
-Oh, sí. -Le dije. Me bajé de encima de él muy apenada sintiéndome muy mal por no entender a la primera. "Va a creer que no sé coger, necesito estar más atenta".
El momento, el haberme tomado una cerveza, la calentura, mi novio Kike y Raúl me tenían muy nerviosa. "Solo has lo que sabes hacer".
La agarré con la mano y me hice el cabello a un lado. Abrí la boca y me la comí.
-Uff! Así. -Dijo Raúl mientras empujaba mi cabeza de manera suave.
Toc toc toc
-Mis papás. -Dije sacándome la verga de la boca y poniendome a lado de Raúl mientras me tapaba.
-Uuuuuooooh! Grrrrrr! -Se escuchó detrás de la puerta.
-Son tus primos que empezaron a asustarnos. -Dijo mi vecino.
-Lo siento. -Dije mientras agarraba aire.
-Qué pasa? -Me preguntó mientras me quitaba la sábana.
-No sé. -Le dije. Toc toc toc. -Grité un poco irritada.
-Porque gritas? -Me preguntó.
-Recuerda que seguimos jugando y hay que asustarnos. -Le dije.
-Bien, sobre lo otro... ¿Es tú novio? -Me dijo. Me jaló y me acercó a él. Mi corazón empezó a latir muy rápido y me agité.
-No, o sea sí... no. -Le dije.
-Puedes decirme lo que sea. -Dijo. -Estás nerviosa por coger conmigo? -Asentí. -Pero ya cogimos, ya me la chupaste, te llené de leche...
-Me tragué tú leche... -Le dije interrumpiendo.
-... y ahorita solo vamos a continuar haciendo lo mismo. -Terminó.
-... cosa que mi novio me había pedido y no lo había hecho. -Terminé.
-Porque no se lo has hecho? -Me encogí de hombros.
-Me daba asco y no conocía su sabor, no quería vomitarme encima de él. -Le dije. Se hizo el silencio. Se acercó a besarme y lo hicimos. Me separé y lo vi. -Me gustas mucho, Raúl. Desde niños. Amo a mi novio, todo esto que está pasando solo es un rato de calentura, no quisiera que mi novio se enterara.
-Yo no diré nada. -Me dijo.
-Bien. -Le di un beso. -Lo que pasa es que me intimidas, me intimida tu experiencia, me intimida tu novia; me da miedo no ser suficiente para ti, que me veas como niña, que no te guste como lo hago. Me siento muy nerviosa. Mi sexo con Kike es muy de niños, escondidos, como si fuera una travesura, yo sé como lo haces tú, sabes más. -Se encogió de hombros.
Me acostó boca arriba y se metió entre mis piernas. Su sexo tocó el mío, rápido me mojé.
-Tú novio así te coge? -Me dijo mientras su verga se abría espacio entre las paredes de mi entrepierna. Gemí y al instante me vine.
Con mis ojos cerrados y apretando los labios, asentí. Empezó a moverse, arriba, abajo mientras nos besábamos. Cada embestida de su verga dentro de mí era sentir mucho placer. Solté un gemido fuerte. -Shh! -Me dijo Raúl mientras se detenía y tapaba mi boca.
-No te preocupes. -Le dije entre descargas de placer. -Ellos creen que son gritos de susto.
Me vio y me sonrió.
Durante los siguientes 10 minutos, entre golpes en la puerta, gritos, arañazos, y demás cosas que usaban mis primos para asustarnos, Raúl me preguntó sobre lo que hacía con mi novio y como lo hacía: iniciamos con misionero, piernas arriba y en diferentes ángulos, Kike jamás había hecho eso salvo el misionero tradicional.
Me puse encima de él, me dijo como me moviera e incluso él me cogió, con Kike solo yo me movía encima de él y lo hacía mal.
Me puso de perrito, cucharita, sentones, se movía mucho y de manera increíble. Mi novio no lo hacía jamás de esa manera, estaba lejos.
-Y, por último, el semen en la boca. -Me dijo mientras detenía los sentones que le estaba dando de espaldas en una silla.
-Como me pongo? -Le dije mientras me levantaba y me salía de su verga. Roja de placer, cansada, excitada, muy satisfecha volteé a verlo.
Se levantó.
-Ponte de rodillas, mirada hacia arriba y abre la boca. -Me dijo.
Sin decir nada, lo hice. Acomodé mi pelo hacia atrás.
-Y ahora qué hacemos? -Le pregunté.
Acercó su verga hacia mi boca, me la comí. Me agarró de la cabeza y con movimientos suaves empezó a coger mi boca.
-Sí, así, sigue. Yo te aviso cuando me venga.
-Como le hago para pasarme toda la leche? -Le pregunté sacándome la verga de la boca.
-Lo que yo hago es echarle la leche en la boca y luego ella lo traga. -Me dijo.
-Se ve complicado, pero debo intentarlo. -Le dije. Empezó a masturbarse frente a mi boca hasta que salió el primer chorro de semen en mi boca.
Luego, inundó totalmente mi boca, aunque no me parecía asqueroso ni nada. Cuando soltó la última gota empecé a pasarme todo el semen.
Cuando terminamos, nos vimos y sonreímos. Nos fuimos a la cama a descansar.
-Eres el mejor. -Le dije muy agitada, con dolor en mis nalgas por las nalgadas que me había dado, con mis piernas temblando, con mucho dolor acompañado de placer en mi entrepierna.
-Espero que hayas aprendido. -Me dijo.
-Sin duda aprendí mucho, de hecho, hasta creo que todo lo estábamos haciendo mal. -Le dije y sonreí. -Aunque muy rico. Pero se disfruta más haciéndolo como tú lo haces. -Toc toc toc. -Ya se habían tardado. -Dije.
Mis primos habían estado callados en los últimos minutos, pero ya habían regresado indicando que era hora de terminar.
Raúl empezó a vestirse, en cambio yo solo me puse una sábana alrededor.
-Si sientes que tú novio no te llena, cuando quieras me hablas. -Me dijo.
-Vecino. -Le dije. -Esto es de una sola vez. -Me acerqué y le di un beso. -Tú tienes a tú novia y yo tengo al mío y lo amo. Cogimos y todo bien rico, aprendí muchas cosas, me enseñaste mucho y te lo agradezco, pero quiero que sea nuestro secreto.
-Vecina, así será. -Dijo y nos besamos por última vez.
Se despidió y envuelta en la sábana, lo despedí. Me metí a bañar.
-Amor, te amo mucho. Eres el mejor novio, no te merezco. Ya quiero verte para mamártela y cogerte bien rico. -Le escribí ignorando todo mensaje que me había enviado. Le envié una foto mía desnuda. -Quieres ver como me baño? -Le dije.
Le mandé videollamada y respondí.
-Que haces? -Me dijo.
-Solo quiero que veas como me baño y me acompañes para tocarnos juntos. -Le dije.
Me sentía mal por lo que le había hecho, pero sin duda lo hice en su beneficio. Él disfrutaría de la nueva Sofía
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