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El de mantenimiento Parte 7

Desde la oscuridad del coche, David no puede apartar la vista de la pantalla. Su esposa, su propia carne, se entrega a otro hombre con una sumisión que nunca le había mostrado. Cada gemido, cada orden, cada humillación es un latigazo directo a su orgullo mientras el mundo exterior se desvanece.

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EL DE MANTENIMENTO Parte 7

La rodilla de Nuria tocaba levemente la pierna de ese hombre, mi corazón parecía estar más acelerado que mi polla, lo que ya era mucho decir, la manita de ella seguía acariciando la gruesa pierna de ese hombre, y le miraba, miraba la cara de ese hombre, la bola de cañón de su cabeza calva, con sus ojillos astutos ahora cerrados y en gesto de concentración y yo volvía a mirar la rodilla de ella sobre la piel de ese hombre y no lo podía creer.

Y la mirada de ella volvió a posarse sobre esa gran polla y pensé que él cerraba sus ojos como parte de una estrategia, dejaba que ella fuera libre de mirar a su antojo, que se comiera con los ojos esa gran polla, que era hipnotizante de algún modo, de tan grande, de tan poderosa y gruesa, ya brillante por el líquido pre seminal.

Y entonces ella miró a la cámara, con cierto miedo y fascinación y de pronto me asusté de lo cachonda que se veía, creí percibir que me estaba pidiendo permiso para algo o se disculpaba de algo.

Su fino rostro arrebolado, transportado de calentura.

Fermín abrió los ojos, el primer plano de los tetones que tenía era para enloquecer a cualquiera, para correrse solo con mirarles y admiré el aguante que tenía.

_Que guapa eres, eres increíble_ dijo

Ella no dijo nada, la rodilla seguía haciendo un leve contacto sobre la pierna de él, piel contra piel, aunque fuera solo una pequeña porción de piel.

_Tú tienes una polla increíble_ dijo ella

_Acaríciame la cara_ dijo él

_ ¿Qué?_ dijo ella

_Así como haces con mi pierna, con el revés de la mano_ dijo Fermín

Pensé que no lo haría o más bien tuve el deseo de que no lo hiciera, por primera vez ella iba más allá de mis deseos y me sentí morir un poco por dentro.

El dorso de su manita, acarició dulcemente el rostro basto y lleno de arrugas de ese hombre, una piel ajada, como cuero viejo y el dorso de esa delicada mano deslizándose por esa mejilla agrietada, él volvió a cerrar los ojos, el ruido que hacía el glande sobre la mano era sobrecogedor.

_Vaya que tienes aguante_ dijo ella

Él sonrió, siempre con los ojos cerrados.

La manita de Nuria, seguía acariciando la cara de ese hombre hasta que este giró un poco el rostro y los labios de él, besaron suavemente el dorso de la mano de ella.

Mi esposa hizo como un movimiento brusco y estuvo a punto de retirar la mano, pero el volvió a besarla siempre con los ojos cerrados, sus labios buscaban el dorso de la mano y ella la movió y él besó los dedos, la punta de esos dedos y entonces ella los quitó y acarició el pecho de ese pequeño gorila, por sobre la camiseta pringada del curro.

_Estoy en el paraíso_ dijo él

_Que bobo, eres, córrete ya_

_Sube un poco tu pierna sobre la mía_

_No…..no…._ dijo ella

_Venga, sube tu rodilla sobre mi pierna, solo un poco_ dijo Fermín

_ Uff!! Como eres, te doy una y me pides otra_ dijo ella, pero era un reproche hecho casi con ternura.

Y entonces ella subió su pierna izquierda sobre la pierna derecha de él, solo un poco, la pierna doblada sobre sí misma como estaba, aplastando con su peso la pierna morruda de él.

Creí morir al ver eso, porque toda la posición del cuerpo de Nuria quedaba más expuesta, el vestido se subía trabajosamente y dejaba a la vista parte de su culo y también se le veía el coño desde el ángulo de la cámara y sus tetazas habían quedado casi sobre el pecho de ese hombre.

_ ¿Así está bien?_ dijo ella

_Más que bien_ dijo él

Y se miraron por un segundo, la manita izquierda de ella sobre el respaldo del sofá, la derecha sobre la pierna de él.

_No sabes cómo me duelen los huevos_ dijo él

_Ya me imagino que sí_ dijo ella

_Tú podrías ayudarme si quisieras_ dijo él

_Estás loquito tú, si crees que haré todo lo que me pidas_

_A ti por las buenas….._ dijo Fermín, sonriendo

_Que bobo eres….._ dijo ella

¿Así se habría entregado con el gordo conserje de Estambul? Por las buenas, seducida por las zalamerías de ese viejo turco y luego se había tenido que aguantar su polla en el culo, como una buena zorra, como una promiscua azafata en una noche de escala.

Y entonces la manita derecha de Nuria fue hasta los huevos de ese hombre.

Y los acarició dulcemente, como si los sopesara, primero uno y luego el otro y la pierna de ella subida sobre la pierna de él y toda la posición de su curvilíneo cuerpazo cada vez más reclinado sobre aquel hombre, que triunfaba desde la astucia y la fingida dulzura.

_Déjalo, Nuria, sal de encima de ese hombre_ escribí y las lágrimas mojaban la pantalla del móvil y vi como Fermín ocultaba su propio móvil y mi mensaje, detrás de su cuerpo de oso.

_Que mano tienes, que alivio_ dijo él

_Pero ya te corres, ¿vale?_ dijo ella

La manita seguía acariciando las pelotas gordas y lampiñas de Fermín, las uñas de un barniz grisáceo acariciando las bolas rugosas y sudadas de ese paleto.

Ellos volvieron a mirarse, él le apartó un mechón de pelo castaño que caía sobre uno de sus ojos.

_ ¿Que? ¿Qué haces?_ dijo ella

_ ¿Qué de qué?_ dijo él y acarició la barbilla de ella, que le miraba un poco desde abajo, su pierna flexible y tersa sobre la pierna rechoncha

_ ¿Te vas a correr?_

_Aprieta mis huevos_ dijo él

Ella lo hizo, juntó las pelotas de ese hombre con su mano delicada y apretó.

_Aprieta sin miedo, no se rompen_

_ ¿Así?_ dijo ella y apretó un poco más y luego las acarició.

El cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás.

_Que bueno….que bien lo haces…- dijo el de mantenimiento

Ella se reclinó más sobre él, su pierna se subió más a la pierna del hombre, la rodilla casi en el vientre abultado y los tetones casi pegaron contra el pecho de aquel hombre.

Ella volvió a apretar los huevos y él entonces dejó de pajearse, su brazo se extendió sobre el respaldo del sofá.

Su tremenda polla, osciló libre, atrás y adelante y con la mano de Nuria sobre los huevos.

_ ¿Te has cansado?_ dijo ella

_Si un poco, ya soy un hombre mayor_ dijo

_Ya veo lo mayor que eres_ dijo ella.

_Puedes cogerla si quieres_ dijo él

_Sí, claro que si_ dijo ella sin dejar de acariciarle los huevos.

_Cógela, no te morderá_ dijo Fermín y volvió a acariciarle la mejilla, esa manaza sobre el rostro aniñado de ella.

Entonces la mano que estaba sobre los huevos se movió hacia arriba, con cierto titubeo y luego envolvió el grueso tronco de esa verga.

Él volvió a cerrar los ojos, los brazos extendidos sobre el respaldo del sofá.

Y ella comenzó a pajearlo, lentamente y la mano izquierda de ella volvió a acariciar con el dorso el rostro ajado de ese hombre y él lamió, más que besó, los dedos delicados de ella.

Estuvieron así un buen rato, escuchaba la respiración agitada de Nuria, que ahora había cambiado de posición, lo pajeaba con la mano izquierda y con la derecha acariciaba y apretujaba sus huevos y lo miraba y él no abría los ojos.

Y la mirada de ella era anhelante, buscaba su atención, su aprobación, era evidente.

Y jamás había pensado verla tan humillada, tan en las manos de ese hombre, pensé que él la tomaría por la fuerza y eso sería todo, tal vez un polvo rápido y violento, no esperaba esto y lo peor estaba por venir.

Fermín abrió los ojos y la miró profundamente.

Volvió a acariciar su carita con la mano derecha, ella no se resistió ya y la manaza izquierda cogió la carita de Nuria con mucha delicadeza, la mano derecha hizo lo mismo, las dos manazas a los costados de la carita perfecta, de niña pija de mi esposa y esta vez fue ella quien cerró los ojitos y en el último instante, Fermín miró a la cámara con toda intención, como diciéndome, mira lo que voy a hacer, las manos de ella sobre la polla y los huevos, su pierna izquierda completamente subida a la pierna gruesa de él.

Y la boca agrietada de ese paleto chocó con la boquita carnosa de ella y la desgajó, como una fruta madura, la fue comiendo con su propia boca y le levantó la cara un poco de esa manera y ella quitó su mano izquierda de la polla y lo abrazó, mientras se seguían morreando y la mano derecha de Nuria dejó de acariciar los huevos y comenzó a masturbarlo.

Mi alma se retorcía de dolor y mi polla estaba a punto de reventar.

Y los tetones de ella se pegaron a la camiseta mugrosa de ese hombre y se seguían besando y la pierna derecha de ella se metió en medio de las piernas toscas de ese hombre y todo el cuerpazo de Nuria se pegó a él como una lapa, mientras se besaban sin descanso y las bocas se amalgamaban y la manito izquierda de Nuria acariciaba la nuca de paquidermo de ese hombre y la mano derecha seguía pajeando sin descanso y entonces él estiró su mano derecha por detrás del cuerpo de Nuria y comenzó a levantar el blanco vestidillo de los 16 y estaba muy ajustado pero logró subirlo y así fue dejando el culo al desnudo y apretujó una nalga carnosa y ella gimió dentro de la boquita de él y luego le propino un suave azote, como marcando territorio, como avisándole a la hembra que ya tenía dueño, que ya había sido marcada y estaba lista y preparada.

Y entonces su mano derecha subió otra vez y la besó fuertemente, cogiendo la cabecita grácil con las dos manazas y luego fue volcando la cabeza de ella hacia abajo y a la vez su culo recién descubierto quedaba más y más expuesto.

Y no podía creer lo que estaba a punto de ocurrir, la cabeza de ella bajaba y bajaba sobre la ingle de él y no podía suceder, no, la boquita de ella se acercaba a esa gorda y goteante polla y los ojos de Nuria estaban entornados y llorosos.

Y finalmente la boca de mi esposa envolvió la polla gruesa de aquel hombre con sus labios, sumisamente, casi sin oponer resistencia y en el mismo momento Fermín se mojó los dedos y los llevó al culo de Nuria.

Ella gemía fuertemente y entonces el de mantenimiento me miró y abultó con su lengua uno de los lados de su mejilla como remedando una mamada y sonrió triunfal y le soltó un buen azote en el culo a Nuria.

PLASSSS!!

_Sigue chupando, cariño, que bien lo haces joder, no veas como debe estar disfrutando el cornudo_

Y luego se mojó los dedos y los hundió en el coño de Nuria, completamente inerme y volcada sobre él, los tetones pegados sobre la ingle de ese hombre.

Y ella comía la polla y se la sacaba de la boca y se la refregaba por la carita y le lamía las pelotas también, con su pequeña lengua, como una gatita mimosa.

_Eso es…..eso es…..que bien lo haces_ la premiaba él.

Y luego me hizo el gesto de la victoria, con los dos dedos en V, sin que ella pudiera verlo y luego volvió a chuparse los dedos y hurgó en el culo de mi esposa.

Esta quiso resistirse.

_No…espera…._dijo, pero es difícil resistirse con la boca llena de baba y saliva y con una verga dentro.

_Que culito más apretado tienes…cariño_ dijo Fermín.

Los dedos siguieron hurgando y empujando, la mano izquierda del hombre sobre la delicada nuca de ella.

_Se ve que no follas por el culo desde tu época de azafata_ dijo él.

Y luego como quien descubre algo que se le pasaba por alto, vio la cremallera del vestido, apartó la abundante y larga melena castaña y comenzó a bajar la cremallera.

_No…._ dijo Nuria

_Tu sigue mamando que luego te quejas de que te rompo el vestidito_

Los gemidos y suspiros de ella mientras le mamaba la polla, me dolían en el alma, nunca pensé que la vería así, era como que no se cansaba de chupetear y sorber esa barra de carne palpitante, como un acto de adoración primitiva y lo peor era cuando veía como se frotaba la polla por la carita, por la comisura de los labios, con los ojos cerrados, como en trance.

Fermín ya había bajado la cremallera del vestido y acariciaba la pequeña espalda y luego esa misma manaza iba hasta el redondo culazo de Nuria y apretujaba las nalgas carnosas, casi deformadas por el excesivo ejercicio.

Y luego comenzó a bajar los breteles del vestido haciéndolos resbalar por los hombros y ella se revolvió incomoda ante la próxima desnudez.

Y entonces él la levantó, cogiéndola de los hombros y la apartó de la polla y un reguero de saliva separó la boquita de Nuria de esa gorda verga y ella se limpió con el dorso de la mano y se besaron y Fermín parecía estrujarla hasta romperla dentro de sus brazos musculosos y volvió a la carga con los breteles del vestido y los hizo caer de los hombros y Nuria llevó sus manitas a la tela para evitar quedar desnuda ante este hombre que apenas conocíamos y él quitó las manos de ella y la tela se deslizó y entonces aparecieron esas dos montañas de carne, exageradas que eran sus pechos.

_La madre que me peinó_ dijo él, admirado, extasiado

Recordé que alguna vez ella me había contado que había pensado muchas veces en operarse los pechos, para quitarse volumen, que algunos médicos se lo habían aconsejado para evitar dolores de espalda, para estar más cómoda, pero que finalmente nunca se había decidido.

Y allí estaban en todo su esplendor, toda esa gloriosa carnosidad con que la naturaleza había sido prodiga.

Esos increíbles y redondos melonazos, con el pezón rojo y la gran areola rosada, coronándolo, enmarcando esa maravilla palpitante y tierna.

La carne tersa y desnuda, casi tiritando en su desnudez.

Fermín cogió un pecho con la manaza y lo aplastó y lo prensó con su garra.

_Joder, no me cabe en la mano_ dijo, admirado

_ ¿Te gustan?_ dijo ella con voz temblorosa

_Claro que me gustan tus gordas ubres, Nuria_ dijo él y se metió un pezón en la boca, mamando como un ternero, atrayendo ese cuerpazo sobre su boca, poniendo una mano en la espalda de ella y luego esa misma mano, azotó una nalga.

PLASSS!!!

Y la boca fue a otro pezón y se lo devoró y luego a la otra, iba y venía esa boca ávida de una tetaza a la otra, babeándolas y chupando.

Y ella abrazó la calva cabeza y cerró los ojitos, esa gran bola ce cañón de la cabeza de ese palurdo metida entre las tetazas de mi esposa.

Y luego otro azote, PLASSS!!!

La nalga carnosa quedó temblando y con la marca rojiza de la manaza.

Para esto tanto sacar glúteos a fuerza de dolor, aquí venía la suprema premiación, el regalo para este subnormal con esa enorme polla.

Se volvieron a besar en la boca, mientras las manos de Fermín amasaban y deformaban los pechos colosales, dándose un atracón primero con la boca y ahora con las manos.

_Vaya perolas que te cargas, niña_

Ella gemía y ronroneaba y daba pequeños hipos, como si la respiración se le cortara cada tanto.

_Ven aquí_ dijo él y la levantó casi en volandas y la subió sobre él y el vestidillo había quedado como una simple faja de color blanco enrollada en la pequeña cintura de Nuria.

Y de allí emergía la espalda perfecta, con una línea justo en el medio, que la dividía en dos mitades simétricas y perfectas. Y ella puso las manitas en el respaldo del sofá y él la miró desde abajo y volví a meter su cara entre los pechos colgantes y perfumados.

Y luego hizo un ruido animal, una especie de gruñido ahogado por las montañas de carne cálida sobre su cara.

Y entonces vi que la enorme polla estaba metida en medio de los glúteos, como una estaca de carne justo en medio, aprisionada por esas redondas carnosidades.

_Joder, cariño, sientes mi polla como late_

_Como no sentirla_ dijo ella

_Apriétamela con tus nalgas, anda_ dijo Fermín y ella contrajo sus glúteos y aprisionó más esa enorme polla, incrustada allí en el medio de su ojete.

Se besaron nuevamente, con desesperación, las lenguas jugando dentro de las bocas.

_Bueno cariño, ¿Qué hacemos ahora?_ dijo Fermín, echando sus brazos musculosos alrededor de la pequeña cintura.

_No….lo sé….córrete si quieres…_

_ ¿Me corro sobre tu culazo?_ dijo Fermín irónicamente.

_ SI…córrete…_

_ ¿O quieres otra cosa?_ dijo él

_No quiero que me folles…_ dijo ella

_ ¿Le preguntamos a David?_

_No, déjale en paz_ dijo ella

_Joder, la polla me palpita entre medio de tus nalgas_ dijo él y llevó sus manos al culo de Nuria y lo sacudió, con su polla en medio y esta se deslizó un poco hacía abajo.

_No….espera…_ dijo Nuria

_ ¿No qué? si tienes el coño tan mojado que me estás empapando el ombligo, chica_

_Ponte…condón….._ dijo ella, ya temiendo y deseando lo inevitable.

_ ¿Tienes en tu cuarto?_ dijo Fermín

_No…._

_ ¿No estáis usando condón? Tomas píldoras entonces_

Si…_ dijo Nuria

Pero yo sabía que no era verdad, hacía ocho meses que ella había dejado de tomar las píldoras anticonceptivas, hacía siete meses que estábamos buscando, tratando de no obsesionarnos, pero….estábamos buscando quedar embarazados.

Fermín se cogió la polla con la mano y simplemente la hizo deslizar por debajo del cuerpo de Nuria, esta se movió apenas cuando sintió esa enorme polla acomodándose, dentro de ella.

_¡¡Ah!.... ¡AH!!!....._

Y entonces Fermín miró a la cámara y sonrió, de un modo tan triunfal, tan chulo, tan sobrado, tan victorioso.

_Joder Nuria, que estrechita eres, pareces virgen joder…._

_Ah!!......Ah!!----Ah!!!_ gemía ella, esos cortos y sentidos gimoteos, mientras esa enormidad la penetraba.

Vi su culo contraerse, los zapatos de tacón todavía puestos.

Fermín se los sacó con una mano y cayeron al suelo con estrépito, y luego cogió los pies desnudos y delicados de ella y los subió sobre sus gruesas piernas.

PLASSS!!!

Un buen azote en el culo y ella se bamboleó pesadamente sobre él.

_AHH!!!........AHHHH!!!!......_

_Venga, Nuria, cabálgame un poquillo, anda_ dijo

Y ella echó los brazos al cuello de esa palurdo y se hamacó sobre él, como columpiándose y un par de suaves azotes en las nalgas, como azuzándola un poco y ella correspondió y los tetones se azotaron solos, entrechocándose pesadamente.

Y entonces él se quitó la camiseta roñosa y su pecho era con mucho vello cano entre gordo y graso y también musculoso.

Y las tetazas hicieron contacto con el pecho masculino y el volvió a besarla en la boca y ahora ella se columpiaba y arqueaba a buen ritmo, gimiendo estentóreamente, echando la cabeza hacia atrás, revoleando la larga melena castaña.

_Necesitabas follar eh Nuria, eso chica, date el gusto…_ dijo Fermín y ella ya perdía el control y ahora se dejaba caer sobre la polla, dándose fuertes sentones.

_ Quieres exprimirme la polla, eh guarra_ dijo Fermín y escupió sobre las tetas y volvió a meter la cabeza allí y se refregó contra los grandes pechos

Y entonces ella se levantó con el impulso de esas piernas poderosas y pude ver parte del tronco de la polla emergiendo del coño y luego ella se dejó caer con todo el peso de su cuerpo sobre la verga y se empaló completamente, hasta los huevos.

_¡¡¡AHHHH!!!!!!…..JODEER!!!……¡Dios!!!…….AHHHHHH!!!!!_ gritó, ya desaforada, ya guarra, ante la mirada divertida y complacida de aquel cincuentón mediocre y calvo.

Hacía solo cinco días que Nuria había descubierto la mancha de humedad en el muro, ahora la humedad estaba en su coño que exudaba flujos como un surtidor mientras botaba sobre la polla de Fermín.

Miré en derredor del coche, todo era oscuridad, iluminada tenuemente por las farolas, la luces del chalet de enfrente, temí que los alaridos de Nuria pudieran llegar hasta ellos, pero era imposible, solo resonaban en mis cascos, me sacudí la polla, varios tirones entrecortados.

Jamás lo hubiese creído ni en mis más locos sueños o fantasías o temores, ver a Nuria empalada por ese paleto sobre nuestro sofá, por el de mantenimiento, por el puto fontanero ¿Puede haber un cliché más cutre?

_AHHHHHH!!!!------Joder….Joder…..qué…….!!!!_

_ ¿Qué cariño? Estabas necesitando una polla así ¿verdad?_

Ella lo miró y puso sus dos manitas largas y delicadas sobre la cara de aquel gorila, este la embistió desde abajo con un potente movimiento de pelvis.

Luego ella lo besó y apartó la carita y se le quedó mirando.

Y luego cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás y comenzó a correrse, las sacudidas espasmódicas que daba ese cuerpazo, montada sobre la polla, las piernas que temblequeaban sísmicamente, las manitas aferradas a la cara de aquel pequeño gorila.

Los ojos se le pusieron en blanco y Fermín gritó.

_¡¡MIRA COMO SE CORRE TU ZORRITA, DAVID….MÍRALA, CORNUDO!!!!_

Y yo creo que ella no podía escucharle, simplemente se estaba fundiendo y temblando y ya no estaba dentro de este mundo consciente.

PLASSSS!!!.....PLASSSS!!!

Un par de azotes en el culo, bien dados, para coronar la faena.

_¡¡¡DIOSSSS!!!......QUE CABRÓN…..¡¡¡QUE POLLA TIENES!!!!….DIOSSS!!!!!_ Gritó ella como despertando del estado de trance en el que estaba.

_A que si ¿verdad? A que sí…_ dijo él

Los muslos torneados y carnosos de Nuria hicieron fuerza sobre las piernas de él como pidiendo más, como encadenando un orgasmo con el que estaba por venir y volvió a besarlo y le metió sus tetones en la cara, obscenamente y ella estaba en la gloria, no cabía duda de eso.

El maldito cabrón lo había logrado, se estaba follando a mi esposa de 32 años, una ex azafata, una niña pija consentida y orgullosa que se le estaba abriendo de par en par.

Ella volvió a correrse, entre jadeos animales, entre estertores convulsos y febriles, yo hacía esfuerzos titánicos para no correrme en esa solitaria paja dentro del coche.

Entonces vi como ella se salía de la polla y se reclinaba sobre el sofá y se la mamaba, con gratitud, corriéndose el pelo castaño de la cara y cogiendo esa polla con una mano y metiéndosela en la boquita y la lengua recorría todo el tronco y se la volvía a engullir y Fermín tuvo que hacer un esfuerzo para apartarla de su propia verga.

_Quiero que te corras…..en mi boca_ dijo ella

Cerré los ojos, todo era un dolor tan punzante y placentero, como pequeños y dulces puñales en la carne.

_ Todavía no_ dijo Fermín y luego se quitó los zapatones marrones y la ropa que tenía enrollada en los tobillos y se puso en pie, un poco gordo, con tripa, grueso y rechoncho y ella volvía mamarle la polla desde el sofá, él jugó con la larga melena castaña y la llevó hasta su vientre, mientras ella le comía la polla y luego la empujó un poco bruscamente y la hizo girar y ella quedo en cuatro patas sobre el sofá.

Nuria giró la cara para mirarle.

PLASSS!!!

Un nuevo azote en el culo que retumbó por toda la sala y atronó dentro de mis cascos.

_Que buen culo que tienes, niña_ dijo y se sobó la polla, de pie detrás de ella y luego apuntó y flexionó un poco las piernas y se hundió en ella y Nuria bajó la cabeza, vencida, entregada, domesticada y él se cogió de la pequeña cintura y luego embistió, con fuerza.

Y escuché con claridad el PLOP!! PLOP!! el ruido soez de la pelvis contra las nalgas portentosas y un nuevo azote y luego cogió la larga melena castaña e hizo una especie de rienda con ella y jaló fuerte y Nuria echó la cabeza hacía atrás al sentir el tirón y arqueó su fabulosa espalda y Fermín se la folló duro un buen rato, deleitándose del placer de tener así semejante mujer de bandera.

Ella gimiendo y él gruñendo como un cerdo.

Y luego él se cogió del vestidillo enrollado en la diminuta cintura, tirando de él para impulsarse se dejó ir a fondo con fuerza, en rápidas penetraciones.

_Joder………joder….como me tienes…._ dijo ella, girando la cabecita, los ojos llorosos.

_Te tengo donde quería, Nuria, donde te quería desde que te vi……. con esas mallas de puta y ese top de zorra…….. te tengo donde quería desde que te vi, zorra, donde el cornudo de David te quería también _ le dijo Fermín entre jadeos.

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