Xtories

Reencuentro inesperado 3/3

Verónica no es solo una amante de mediana edad; es una mujer que sabe exactamente qué botones apretar. Y esta noche, el botón más excitante está a kilómetros de distancia, vibrando en la pantalla de un portátil.

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Reencuentro inesperado 3/3

Parte 1

https://www.todorelatos.com/relato/229021/

Parte 2

https://www.todorelatos.com/relato/229094/

Parte 3

Llevo varios días mandándome mensajes con Verónica, está fuera visitando a su nieto. El tono de los mensajes cambia según el rato pero no dejan de ser bastante interesantes. Angie está algo desatada, al día siguiente de acostarnos me metió en el baño de La Cueva y me hizo una mamada espectacular, da miedo cuando se desata. Por lo demás no pasa de picar y nada, de hecho le conté a Verónica lo que tuve que hacer para conseguir su número, parece que no le molesta, pero nunca se sabe.

De hecho estoy esperando el mensaje diciéndome que está en casa, hemos quedado cuando vuelva a casa para cenar y bueno lo que sea. Estoy algo nervioso y cuando suena el móvil lo cojo con ansiedad. Es mi maldito compañero poniéndome tonterías del trabajo, cojones que ya hemos terminado, ya lo veo mañana. Me enfada mucho estas cosas. Vuelve a entrar otro mensaje que pone:

Calle de la Amapola, Nº 17 3ºC, date prisa.

No ha pasado ni dos minutos y ya estoy en el coche con el gps puesto, en menos de 15 estoy aparcando y tocando a la puerta. Vive en el tercero y mientras subo me cruzo con una chica morena con rastas de unos 23 o 24 años que me sonríe. Llegó hasta la puerta y Verónica me recibe con solo una camiseta ancha y una larga trenza. Me sonríe y mira con sus ojos oscuros.

— Has tardado mucho. — Me dice.

— Es que me he encontrado con tu vecina y ha bloqueado el paso.

— ¿Sara? Es la vecina de enfrente.

— Pues parece una chica imteresante. — Le contesto.

— Si yo te contara. — Mira hacia arriba con cara de exasperación. — Pasa, ¿quieres algo de beber?

Le pido una cerveza, ella me dice que la espere en el sofá y mientras vuelve me fijo un poco en la decoración, todo muy místico con unos budas y un fuerte olor a incienso, cortinas de colores, etc… Ella vuelve con un par de botellines y me ofrece uno, se siente en el sofá como si de un diván romano se tratara, le doy un largo trago y miro sus piernas desnudas que se cruzan en una postura extraña. Ella me imita en lo del trago, deja después la cerveza en el suelo y con una media sonrisa se tira encima de mí, comienza a besarme y a quitarme la camiseta. Le doy la vuelta y ahora soy yo el que quita a ella la ropa dejando ver unos pechos no muy grandes pero sí firmes, acerco mi boca y comienzo a besarlos, ella reacciona a ello con un gemido y agarrándome del pelo.

Al final me separa mi boca, creando un pequeño sonido de succión ya que estaba absorbiendo prácticamente uno de sus senos, y echa mi cabeza para atrás. Me mira juguetona y me muerde mi labio inferior con fuerza y con ello empieza ese juego de besos y mordiscos en el que “pierde” el primero que se deje besar el cuello que a pesar de mis esfuerzos acabo por ser yo.

Sin quererlo acabo por tirar la cerveza, Verónica dice que no pasa nada y seguimos con nuestro juego de besos y caricias hasta que piso la cerveza derramada y pongo cara de asco. Verónica se empieza a descojonar por mi cara y desnuda se va a la cocina a por una fregona.

Evidentemente la cosa se ha enfriado bastante, sin venir a cuento ella me llama rockero de pega, ahogo un bufido y en cuanto se da la vuelta para dejar la fregona, la agarro por detrás, la levanto, ella da un gritito de sorpresa, la pongo sobre la encimera y devoro su entrepierna por encima del tanga negro.

Ella arquea su cuerpo, me deja hacer y al poco tiene un orgasmo.

— Joder, vamos al salón mejor.

Me lleva de la mano, me desviste del todo y me empuja al sofá, se sube encima untando un poco de saliva antes en mi miembro y comienza a cabalgarme.

— Qué ganas te tenía. — Me dice mientras sube y baja rítmicamente.

Yo prácticamente lo único que hago es jadear, agarro fuerte su cintura y la escucho gemir varias veces, aprieta sus muslos y me mira con cara de vicio.

— Me corro. — Le digo en un grito.

Ella ni corta ni perezosa aumenta el ritmo significativamente y acabo echando el semen en su interior.

— No ha estado mal. — Me dice después de volver de lavarse.— Ahora me invitarás a una pizza, ¿verdad?

Pongo los ojos en blanco, ella me da un beso y acaba llamando para pedir pizzas. Entre besos y caricias en el sofá pasa la hora que tarda en venir la pizza y Verónica ni corta ni perezosa recibe al repartidor con solo la camiseta,que claro le llega justo hasta la cintura, y la coleta. El chico se pone tan nervioso que se le caen las monedas al darle al cambio a Vero el chico pide muchas disculpas y se agacha a por ellas, al levantarse se le ve rojo como un tomate, no lleva ropa interior y el chaval acaba de descubrirlo. Al final Vero le da la propina y cierra.

— Pobre chaval. — Le digo. — Lo ha pasado fatal.

Ella se ríe.

— Tampoco creo que sea para tanto. — Me contesta.— ¿Nunca has recibido a nadie sin calzoncillos?

— No pienso ni contestarte a eso.

— Dejamos todo sobre la mesa levanto la tapa y me fijo en la pizza.

— ¿En serio? ¿Mitad hawaiana?

— Me has dicho que te daba igual. — Contesta en un bufido.

— Pero porque jamas se me ocurriría que de toda la carta pidieras una pizza con piña. — Entiendo… Eres uno de esos.

— ¿De esos? — Pregunto intrigado.

— De los que no le gusta la piña en la pizza o que la tortilla de patatas es sin cebolla, etc…

— Es que si llevara cebolla sería una tortilla de patatas con cebolla. — Replico ofendido.

— Qué mono. — Me acaricia la barba.— Al menos sabes como comer el coño.

Suspiro, ella me sonríe y se sienta a comer. La otra mitad es barbacoa así que al menos una parte no tendré que ir quitando trocitos porque cada vez que quito uno ésta se me mira sonriendo. Al poco unos gemidos llaman mi atención.

— Joder con tus vecinos, ponen el porno a tope.

Verónica se queda pensando.

— Es Sara. — Me contesta con la boca llena.

— ¿La chica de las rastas?

Ella asiente.

— Tiene un canal de estos porno.

— Abro los ojos como platos. — Ya sabes con la webcam y tal…

— ¿Entonces es ella en directo?

— Seguramente. — Contesta mientras coge el último trozo de pizza que se come mientras va hasta el sofá.

Verónica coge el portátil a poco se escucha otra vez gemir pero esta vez en la habitación y ella se levanta y me dice:

— ¿No quieres ver a la vecinita?

La vecinita resulta que es una chica bastante traviesa. Sara, que así se llama la niña, está bastante entretenida con su “vibralush”, un juguete bastante interesante que vibra con varios niveles de intensidad que puede ser controlados por uno mismo o como en este caso por otras personas, para ser más exactos a través de donaciones en el canal para adultos de Sara.

La verdad es Sara merece esas donaciones. Es de esas personas que tiene algo que hace que sea increíblemente atractiva, no sé si serán las rastas y piercing que le da ese rollo hippie que tanto me pone, el tatuaje del dragón que tiene en su pecho, los labios carnosos o esos ojazos marrones, pero tengo claro que una noche con ella aburrida no sería.

— Te has quedado embobado. — Me dice Vero con una sonrisa.

— Es que joder con la vecina.

— ¿Le hacemos que vibre un poco el juguete? — Me pregunta.

— ¿Es qué tienes cuenta? — Le pregunto sorprendido.

— Pues claro, y no sabe que soy yo. — Contesta mientras mueve el ratón.

A los pocos segundos Sara comienza a gemir mientras se escuchan unas vibraciones.Yo me siento al lado de Vero con un calentón considerable.

— También se le puede pedir que hagas cosas. — Me mira y ve mi cara de sorpresa. — ¿De verdad no conocías estas páginas?

— No tenía ni puñetera idea. — Contesto.

Vero vuelve a donarle unas monedas y le pide que se masturbe, Sara agradece las vibraciones y coge un consolador considerablemente grande y se lo introduce sin miramiento ninguno mientras gime sin parar. Mientras Sara está a lo suyo, Vero toca mi miembro y comienza a acariciarlo.

— Parece que Sara no es la única animada.

Verónica baja la cremallera de mi pantalón y me hace una felación mientras Sara se masturba en la pantalla. De golpe empiezan a sonar muchas vibraciones ya Sara gemir de gusto hasta correrse, parece que otros espectadores están también jugando. Vero que se ha animado bastante se desnuda del todo y me monta a horcajadas, me besa y empieza a moverse y a gemir.

— Vaya. — Se escucha en la pantalla. — Parece que la vecina le están dando lo suyo. Como chilla la jodida.

Vero me mira, se echa a reír, empieza a follarme más rápido y a gritar más fuerte.

— Imagino que se está tirando al tío con barba fuertote de la chupa que me cruce. — Dice Sara en su stream mientras fuma. — Tiene que estar partiéndola, porque con lo grande que es el tío y lo chiquitita que es mi vecina.

No sé si es por la situación subrealista o porque Vero me pone un montón pero la levanto en brazos y le doy la vuelta poniéndola a cuatro patas y la embisto, ella me insulta apremiándome a que me la folle más fuerte.

— La verdad es que tiene un buen polvo. — Se le escucha dar una calada. — Es de las típicas de 40 y pico que parecen que tienen 30 y una buena comida de coño le daba. Porque tiene pinta de ninfa pero por lo que escucho abajo debe ser una fiera.

— Joder con la niñata. — Me dice entre jadeos Vero.

Se gira y de un pequeño salto se levanta, va a la mesa ay comienza a apretar varias veces el ratón y de golpe se escuchan un montón de vibraciones y Sara vuelve a gritar.

— Así aprenderá. — Me dice al oído para después morderme la oreja.

Vuelve a ponerse encima, me ofrece sus pechos y sin dudarlo comienzo a jugar con la lengua. Tiene los pezones de punta y por los sonidos que sale de ella bastante sensibles, Sara sigue con sus juegos en la pantalla, ahora está a cuatro patas tocándose con una mano y masturbándose con el lush con la otra. Vero vuelve a montarme y alternar movimientos bruscos y otros más suaves hasta que se corre encima de mí. Se queda tirada encima de mí mientras me mira feliz, vuelve a mandarle unas monedas a Sara y ésta al poco comienza a follarse con dos consoladores mientras grita como una loca.

— Espero que disfrutes del show que te acabo de comprar — Me dice Vero que comienza a acariciar mi pene.

Y claro entre las caricias de una, la doble penetración de la otra y los grititos acabo por correrme yo también con uno de los polvos más extraños que he echado en mi vida.

Y aquí concluye esta historia que puede o no continuar, La Cueva es un referente importante que vale para más cuentos además de para la segunda parte de una novela. Espero que os haya gustado y no olvidéis opinar. Iré subiendo más cosas conforme estén "terminadas", esto era una pequeña prueba para ver el funcionamiento de la página. Un saludo.