Mi esposa Irene (mi esposa y mi nuevo jefe 2)
Él sabe que el hijo no es suyo, pero prefiere mirar. Ella sabe que él la ve, y esta vez no se detiene en la orilla. ¿Qué pasa cuando el cornudo decide que la humillación pública es el mejor regalo para su esposa?
Pero el tiempo pasa sin darnos mucha cuenta. El niño ya tiene dos años y sigue creciendo con vitalidad y muy energético, ya es más alto que los otros chicos de la guardería. Después de una temporada de paz y de maternidad en la que hemos vivido como en un paréntesis, sigue estando muy presente aquel episodio y no podemos obviar ni mi mujer ni yo que fue él quien engendró el hijo en su vientre y no yo.
La realidad se impone y hemos decidido de forma espontánea que aquello fue una etapa más y lo empezamos a vivir de manera natural, pero necesitamos hablarlo con calama y cariño, saber cómo son las emociones de cada uno, cómo han evolucionado los sentimientos a partir de aquellos momentos.
Es una situación compleja para mi que yo sepa que mi esposa ha tenido un hijo de otro hombre y que yo haga de su padre. Y desde su situación, que ella haya engendrado y parido un hijo de otro hombre estando casada conmigo y viviendo juntos.
Nuestro momento es por la noche después de acostar al niño y relajarnos. Charlamos.
- Cariño, no hemos hablado mucho hasta ahora, pero creo que es importante hacerlo, me he fijado que cada día que pasa al niño se le van poniendo facciones más parecidas a...él. ¿o son fijaciones de marido cornudo?
- Ufff,cariño, ¿estás seguro de hablar de ello? Puede que no sea muy agradable para ti, estamos bien así, ¿no crees que es mejor seguir así?
- Cielo, es lo que hay, es mejor no ignorarlo, abordarlo sin problema y con sinceridad...quiero saber donde estamos...
- De acuerdo, no te lo he comentado pero es cierto, me lo recuerda bastante. Y cuando le baño me he fijado en el pene, es más grande de lo normal a su edad. Es más que evidente ya que tu ex jefe es su padre...
- No me importa si estamos bien. Hace tiempo de ello. Pero quiero saber cómo te sientes, al fin y a la postre tienes un hijo suyo...
- Me siento bien, cariño, me gusta mucho ser madre, y ser la mamá de este niño. Está sano y es un niño encantador, eso es lo importante. Y lo positivo es que nos queremos, y te gusta hacer el amor conmigo y a mi me encantas...soy feliz de ser tu mujer. Así que no puedo pedir más.
- Me gustas así...eres feliz siendo madre...
- Mucho...a veces pienso que debería sentirme culpable por gustarme, pero no puedo...cariño, no quisiera hacerte daño pero...no me siento arrepentida...
- Sí, y me excitas mucho, cariño, y seguro que todo influye.
- ¿Celoso?
- Pues te confieso que nunca he dejado de estarlo, pero no estoy molesto, cariño. Sé que te gustó, lo vi y fui cómplice tuyo.
- Eso me tranquiliza mucho...cariño, tener este hijo me ha hecho muy feliz. Pero no sé si tú lo eres y, aunque estás siendo un padre fantástico, no sé cómo te afecta que no sea tuyo.
- Hay muchos maridos que viven y crían hijos de su esposa...
- Pero normalmente son segundas parejas que tienen hijos anteriores, no como tù y yo...lo he tenido dentro de nuestro matrimonio...y debería haber sido tuyo, eres mi marido...pero...ufff...no era lo previsto...
- Ciertamente fue un terremoto. Pero verte feliz es muy agradable, tu hijo es una delicia.
- Ha sido un cambio radical en nuestra vida...no sé si para bien, pero es más auténtica, es bueno que los dos sepamos que me gusta ser puta y que a ti te encanta ser muy cornudo.
- Imagínate lo confuso que estuve. Te pegó un beso en la boca y yo me excité.
- Me pareció increíble que no dijeras nada. Pero me excitó la situación. No podía creerlo. Ni por ti ni por mi. El día de la playa, me sobó las tetas delante tuyo.
- Lo que no podía procesar es que me excitara que a mi mujer le sobaran las tetas. Y que se dejara...
- Sí, tremendo, le dejé porque me gustó, y vi que a ti también.
- Uff...y luego le viste la polla enorme.
- Ufff, noté una conmoción en mi vagina, hasta sentí una especie de pinchazo en los dos ovarios, dios mío, qué polla...una respuesta biológica de hembra en celo. Me dejó muy inquieta, así que cuando me atrajo y aplastó mis tetas contra su pecho y me paseó su cipotazo por mi vientre, te confieso que intuí internamente que no podría hacer nada por evitar que aquel cabrón copulase conmigo cuando quisiera, de hecho no quería hacer nada por evitarlo, desee´tener aquella polla dentro de mi coño, así que...yo también le besé, cariño, prolongué aquel beso dándole también mi lengua...Él supo que podía tenerme y yo que supe que era muy puta, que sería adúltera, infiel...
- No pude hacer nada, estaba celoso pero mi polla se endurecía de verte así...estaba paralizado, me ofendía y me excitaba,dios...mi mujer desnuda en brazos de aquel cabrón, su polla restregandose contra tu vientre, comiéndote la boca...con aquella montruosa polla...y me excitaba verte así de puta...
- Supiste que eras...mi cornudo querido...
Aquella fue la primera conversación y acabamos follando como locos en la cama. Así que de vez en cuando volvíamos a conversar de ello, ganábamos confianza, cariño y nos excitábamos.
- Lo que me gustaría saber, cariño, qué más sentías mientras él y yo follábamos como salvajes, tú me quieres, soy tu esposa, y él me tomaba sin ninguna consideración...
- Me sentía mal, celoso, furioso, humillado...te tiró en el sofá, desnuda...boca abajo...te sujetó las manos por tu espalda, inmovilizada... con los pies te separó bruscamente las rodillas, abriéndote...vi tu precioso coño...ahora estaba disponible para él... su pollón muy duro, enorme...te puso un pie en la cabeza, dios...te pegó fuerte varias veces en las nalgas, te hizo gritar...dios...¿cómo podía consentir que tratara a mi esposa así sin intervenir?...se agarró la polla y me miró...dios...se iba a follar a mi mujer y yo no decía nada...mi preciosa niña...se la iba a joder con aquel cipotazo sin miramientos...y me vi tremendamente excitado por ello, excitado como nunca...apoyó la punta en tu coño y me volvió a mirar, dios, pensé, métesela ya...y te la clavó, vi desaparecer dentro de ti aquella enormidad, tú gritabas...gemías...pero aguantabas abierta...el amor de mi vida ahora era suya...dios...y yo excitadísimo de verte, pensé: ¡deja de joderte mi mujer! Pero no hice nada...solo mirar como su polla entraba y salía violentamente de tu coño...y oirte gemir y gritar...y tu cuerpo temblando...así me sentía, cariño.
- Sabía que mirabas, decidí dejarme hacer...no, no quiero mentirte, en realidad lo deseaba... sin amor, sin cariño, sin delicadeza...bruscamente, sentirme montada, solo montada como hembra...dios, un macho dominante de pollón enorme me montaba...sentí dolor dentro de mi útero con su desconsiderada estocada, me la metió de golpe, dios, nunca había sentido un hombre tan y tan adentro, hasta se me resintieron los ovarios...supe lo que era una cópula animal, joderme una bestia, y no podía moverme, solo esperar a que estuviera satisfecho... me abría mucho para que entrara más adentro... y me gustó muchísimo...
- Yo nunca podré joderte así...
- Ni falta que hace, por dios....cariño...los orgasmos que tengo contigo son tan satisfactorios como esos...porque no son solo físicos, cielo...una puede joder con un animal y correrse pero no casarme con él...para nada...ufff...nunca en la vida...no quiero ser tu puta, quiero ser tu mujer...y que me folles así...me encanta...te amo...
Por supuesto que follamos como locos. Con mucha sensualidad, mucho cariño y su enorme dosis de obscenidad.
- Me gusta follar contigo, puta, más que puta.
- Soy la puta de tu exjefe...y siempre seré su puta...
- ¿Eso es que me follo su puta?
- No, tú haces el amor con tu mujer, me gusta así, eres el cornudo que folla con su esposa... ummmm...eres más que cornudo...ummm...sigue...a lo mejor me haces otro hijo tú...
- Ufff...cariño...qué burro me pones...¿nunca dejarás de ser la puta de otro hombre?...
- No, cariño, nunca, prometido...pero siempre seré tu esposa...me gustas así de cornudo...que te excite que se jodan a tu esposa...
- Como a una vulgar ramera...
- Como a una guarra cualquiera...
Nuestra vida sexual y amatoria había mejorado mucho. Había recuperado su figura después del parto, aunque las caderas eran más anchas, pero su vientre era de nuevo liso y sus pezones eran más gruesos en unas tetazas aún más llamativas. Me encantaba que luciera su cuerpo en la playa, muchos hombres la miraban.
Además se movía con más sensualidad que antes y tenía una mirada más lasciva, no disimulaba al mirar las pollas de los hombres que pasaban y no le importaba que se dieran cuenta. Esta dualidad de esposa y madre pero puta de otro me tenía enamorado. A veces imaginaba que uno de aquellos hombres venía y la poseía, me excitaba mucho y tenía que disimular mi erección. Siempre resonaba en mi cabeza lo que ella me decía “Como a una guarra cualquiera”. Sin problemas, sinceramente, se lo comenté.
- Ummm, cornudo...me gusta mirar las pollas, sí, pero no me siento muy inclinada a echar un polvo de esa manera...me gustas tú y me gusta estar así.
- Pero levantas mucho deseo, cariño...a tu alrededor...
- Eso te gusta mucho a ti, cornudo...y me halaga la vanidad...ya veremos, cariño...pero ni tu exjefe me gustaba...
- Pero tienes un hijo suyo...
- Sí, es cierto, pero no me gustaba él
- Pero te gustó que te preñara...
- Uf. sí...no sé si él disfrutaba más de mi o, realmente, porque era tu esposa...creo que le excitaba sobremanera preñar a tu mujer...precisamente porque era tu esposa...te lo decía...de la manera que es ese tipo, podría haber encontrado más mujeres, pero le gustaba que vieras cómo se tiraba a tu mujer y te la dejaba preñada...es lo que él pretendía...que tu mujer tuviera un hijo de él...preñarme como una vulgar puta...
- Y te convenció...
- Me lo impuso, no me dio opción y tú no decías nada...se me regiró el entendimiento, cariño...de pronto pensé que me preñaría...pero no me pareció mal, era su hembra, me montaba como hembra y, por tanto, tendría un hijo...enlazaba un orgasmo detrás de otro...su polla me martilleaba el vientre...yo te miraba...y de promto lo deseé, deseé que aquel cabrón me preñara... sus tremendas lechadas me provocaban orgasmos bestiales... no podía razonar... sentía un placer intenso...animal...salvaje...no sentía nada por él... ni ahora tampoco... pero susurraba “préñame, préñame, por dios, préñame” y él te lo dijo, y me besó y de pronto él llenaba mi vientre con muchísimo esperma...abierta como nunca, receptiva, con el mayor orgasmo que recuerdo, porque tú querías y yo quería y él quería.
- Me ponía la polla dura que aquel cabrón me mirara antes de llenar tu vagina de esperma...dios......y yo pensando “cabrón estás haciendo a mi mujer el hijo que tenía que hacer yo”...pero mi polla dura...
- Ahora sabemos mejor por qué pasó. Y estoy encantada de haber tenido ese niño. Los tres lo queríamos. No es nada ortodoxo, pero es así.
Aquella vez la follé con mucha pasión pero con mucha calma, nos corrimos muchísimo.
- ¿Echas de menos esos orgasmos? ¿Volver a sentirte así?
- Uf...no sé...cariño...no creo que fuera lo mismo ahora...
- Eso es que sí...dime la verdad...si ahora lo vieras aquí...te dejarías montar de nuevo...
- Cariño...no sé...no me preocupa...puede que sí o puede que no, no sé...¿por qué quieres saberlo?
- Porque quiero saber cómo eres...
- Si ya lo sabes, soy una madre amantísima y una esposa enamorada... además de la puta de tu exjefe. Soy las tres.
Aún era más tetuda y no se le había retirado del todo la leche del pecho, así que disfrutaba de ella con locura. Además, ahora era más desinhibida, lasciva, obscena, me chupaba la polla con ganas, cosa que me llevaba al séptimo cielo.
- Antes no te gustaba chupar polla...
- Me gusta chuparte la polla...ummm...¿te gusta, eh? aprendí mucho mientras me hizo su puta...viste como obligó a tu mujer a comer su polla...
- Te metía la polla en la boca...dios...hasta los cojones...boqueabas, tosías y te ahogabas de tanta polla, te pasaba la polla por la cara, te daba pollazos
- Sí, lo que hace un cabrón con su puta...me trastocó el cerebro...
- Te agarraba del pelo y te daba palmadas en la cara...no, te abofeteaba...y tú seguías chupando...te metía sus cojonazos en la boca...se los chupabas...y te pegaba
- Dios, cariño...humillante...le miré a los ojos con sus cojones en mi boca...estaba gozando...salvajemente excitante... mientras tenía sus cojones en la boca me pegaba bofetadas y eso me mojaba el coño, eran gordos y duros...
- ¿Gordos? ¿Te gustaban?
- Muy gordos, cariño...más del doble de los tuyos, cariño, uno solo ya me llenaba la boca, y duros, me excitaba chuparlos...
- Joder y te excitaba que te abofeteara...
-...cada bofetada me inflaba el clítoris...no podía razonar, sabía que era muy humillante...pero me ponía calentorra...la cara me ardía...el coño me quemaba...y tu mirabas que me trataba como un juguete sexual...y me obligó a tragarme su leche, me llenó la boca y la garganta del esperma que ya me había preñado...no lo había aceptado de ningún otro antes...pero de él sí, me excitó muchísimo...nunca había sentido chorros de leche de polla en la boca...fuertes y potentes chorros del esperma que yo ya sabía que había fecundado mi vientre...el coño ya me chorreaba...lo saboreé y lo tragué...al acabar, él me pegó una bofetada y casi me corro...
- Uff, cariño...te tumbó y tu te abriste y él te pegó fuerte en el coño...
- Dios...me corrí así...me pegaba con la mano en la vulva y en el clítoris...tenía el sabor de su leche en la boca...y me dolían las palmadas...y no paraba de pegarme...y me vino un orgasmo bestial...
- Guarra...
- Sí...y tú un cornudo...ummmm...ahora se la chupo a mi cornudo...
- Dime...te excitaba más comerle la polla a él...
- Ummmm...sí, supercornudo...sí, debes saber que a tu querida esposa le excitaba mucho más comer su polla que la tuya...era muy obsceno, morboso y sucio...era la primera polla que chupaba...y más del doble de grande que la tuya...muchísimo...me excité muchísimo más...con la boca toda llena de su polla...hasta la garganta...
- Uuuufff...guarra indecente...
Tenía unos orgasmos fabulosos, nunca había sentido tanto placer, me podía correr en la boca de mi mujer.
Cada vez que íbamos a una playa nudista, me pasaba el tiempo con la polla dura y ella se daba cuenta. Era una cala rodeada de formaciones rocosas, incluso alguna a ran del agua. Nos poníamos un poco dentro, a resgurado de unas rocas, para estar más tranquilos con el niño, y por la sombra. El niño se entretenía mucho, jugando con la arena y con nosotros. Ella me miró la polla.
- Ufff, cariño, de verdad te excito tanto...
- Sólo de verte desnuda, cariño, me encanta ver que te miran con lascivia, todos piensan que sería cojonudo tirarse una tía así, cielo...pero no te preocupes...
- Es que no me veo preparada para follar con cualquiera...
- Pues nada, mejor...
- Mira aquellos dos, uno está buenísimo y tiene un polla bonita, si quieres, me hago la valiente, voy y le digo que me apetece chuparle la polla...
- Déjalo, anda...
- De verdad, cariño, estoy segura que te gustaría ver cómo se la chupo...y, a lo mejor, se la tengo que chupar al otro también...
- Ufff...pero no, el niño está por aquí y no sería adecuado...
- Eso sí...pero ¿te gustaría?
- Ufff...cariño...sería bestial, el mundo al revés, la mayoría se mueren por poder pedírtelo...y se lo pedirías tú....ufff
- ¿Eres lo bastante cornudo para aceptarlo?
- Cariño...mi mujer siempre será la puta de un semental, el hijo que tenemos te lo hizo él...y te gusta que sea suyo...y te quiero con locura por ello...¿no es ser lo bastante cornudo?
- Me encantas, cornudazo...si me atrevo, lo que le diré que que prefiero más su polla que la tuya...que me la deje chupar...para hacerle más cornudo a mi marido...
- Bestial, cariño...pero, ¿te excita la idea?
- Sí...es morboso...la polla de un desconocido...del que no sé ni el nombre...sobre todo, porque tú estás mirando...
- Ufff... bestial disfrutar de la mamada de una mujer tan buenorra como tú...
- Y que me eche la leche en las tetas....uauuuu...y luego vengo a follar contigo... pringadísima de su semen.
- Buuuuufff...oliendo a sexo y besarte con sabor a su polla...ufff, no sigas...
- Ummm...cariño...también puedes ir tú, me señalas a mi y le pides que permita a tu mujer hacerle una buena mamada...que sé chupar pollas de maravilla y que me puedo tragar su leche. Sería difícl que se negara.
- Joderr...para ya...ufff...
- Eso...ufff...a lo tonto yo también me he puesto cachonda. Si ahora viniera un tío y me dijera ¿Jodemos? O ¿Me chupas la polla? Le diría que sí. Aquí mismo. Y te diría a ti, voy a joder con este señor, cariño, vigila al niño, no creo que tardemos demasiado, ya sabes, le pego una mamada y él a mi unos envites de polla bien dentro del coño.
- Joder....Irene...no sigas...
- Ufff...no sé que me pasa...pero me gusto...me he vuelto cachonda del todo...cariño...tu exjefe me revolucionó el cerebro.
- ¿Mi exjefe o su polla?
- También...los dos...es un pack...
- Bueno...voy a decirle a ese tío que tienes ganas de polla...que la suya te ha gustado y que te la meta por donde le parezca...
- Noo, joder...no...
- Jajaja...bueno...en otra ocasión...
- Pero me ha gustado fantasear...
- Poco a poco, cariño...de momento puedes ir por ahí, meneando la cadera a ver qué pasa. Estás muy buena y sexy...cualquiera se pirraría por estar contigo. No olvides separar un poco las piernas e inclinarte un poco para que se te vea la vulva desde atràs, déjales que te la miren, es irresistible.
- ¿Ah sí?
- Sí, se te dibujan los 2 labios carnosos y en medio sobresale el clítoris grande que te ha quedado de ser puta de semental.
- Joder, cariño...eso no lo sabía.
- Lo más sexy y excitante de tu vulva es el clítoris, por delante y por detrás. Y si estás cachonda como ahora, aún destaca más, porque está más gordo. Si te acuclillas ya es un escándalo lo que sobresale. Tampoco olvides menear las tetas. Y inclinarte hacia adelante para que cuelguen.
- Joder, cariño...nunca me has dicho cosas tan bonitas como ésta.
- En todo caso, seguro que lo pasas bien excitándolos.
Se me acercó y me dio un beso en la boca muy sensual. Se levantó para ir al agua y el niño corrió hacia ella para que lo llevara. Ella me miró interrogante. Le dije flojito,
- Tranquila, puedes hacerlo igual, una mamá buenorra es muy sexy y morbosa.
- No pierdas detalle de tu mujer.
- Nunca me lo perdería.
Se alejó caminando contoneando las caderas y las tetas con el niño de la mano. Dios, qué culo tan redondo ¡ y cómo lo movía! Si aquel tipo no picaba es que era ciego. Pasaron por delante suyo hacia el agua y al pasar le miró los ojos, captó su atención, y luego, incluso haciendo una pausa, le miró descaradamente la polla y se pasó la lengua por los labios.
Dios, de donde había aprendido eso. Era una provocación y él se dio cuenta, pero no dijo ni hizo nada. Irene le dio la espalda y fueron hacia el agua que estaba muy cerca, se metieron hasta las rodillas, le cogió de las manos al niño y le balanceó en el agua. Para hacerlo abrió las piernas un tanto y se inclinó ligeramente. Dios, que bien se le recortaban contra el fondo luminoso los dos labios grandes y carnosos y en medio, el clítoris. El niño chapoteba.
Dobló mas la cintura para sujetar al niño y me miró, sonreí y le hice una señal con las manos, ella entendió, separó más las piernas sin doblarlas. Dios, qué visión espectacular de su coño abierto y accesible, sus preciosas piernas, su culo redondo, sus tetas colgando, y su clítoris, se había puesto en la postura ideal para calzársela.
Ella miró hacia atrás, hacia ellos y comprobó que la miraban fijamente, se quedaron mirándose unos segundos interminables, ella sonrió y siguió como si nada jugando con el niño, ofreciéndoles su coño. Estaba a un par de metros de ellos, aún la veían mejor que yo.
Se metió en el agua con el niño y jugó con él, me fijé que el tipo y su amigo no dejaban de mirarla. Salió contoneando las caderas, bailando las tetas de lado a lado y con los pezonazos tiesos, su pubis rasurado mostrando su coño y el niño de la mano. El niño se agachó a recoger algunas conchas de la arena, así que ella se acuclilló mirando de cara a ellos, el coño abierto y el clítoris destacando aún más sobre el fondo, se entretuvo recogiendo conchas con el niño.
En esta posición le miró, él ya la estaba mirando así que los dos se sostuvieron la mirada, al cabo de unos segundos eternos, Irene separó más las rodillas, muy lentamente, sin dejar de mirarse, casi exageradamente, provocativa, exhibiendo para él de forma totalmente impúdica, casi pornográfica, aún más su coño y su gordo clítoris.
Se levantaron el niño salió corriendo hacia mi para enseñarme las conchas pero tropezó y se cayó, él se apresuró raudo a recogerle y lo levantó, ella llegó un segundo después, acarició al niño, lo limpió amorosamente de arena y se dirigió a él con una sonrisa, le dijo algo, supongo que de agradecimiento, el niño se puso a recoger las conchas que se le habían caído y los dos se acuclillaron para ayudarle, estaban muy cerca, ella con su coño abierto y él con su polla, se miraron, ella le miró la polla descaradamente, sonriendo los dos.
El niño volvió a correr hacia mi con sus conchas, ellos se quedaron de pie, muy cerca, se dijeron algo, ella le volvió a mirar la polla, fijamente, se despidió y continuó caminando hacia mi, él se quedó mirando su culo.
Cuando el niño se alejó un poco de nosotros, me dijo al oído.
- ¿Me has visto?
- Con todo detalle
- ¿Te ha gustado? ¿Lo he hecho bien?
- He flipado, cariño, de maravilla lo has hecho, has estado exageradamente provocativa. No sé como no te ha follado allí mismo.
- Ummmm....me he puesto cachondísima...exhibirme de esa manera...uuuffffff.
- Tengo el rabo que me estalla.
- Y yo el clítoris...
- A ti se te ve mucho...se ha tenido que dar cuenta que vas cachonda...y que deseas rabo...
- Cierto...me han entrado ganas de comerme su polla...y se le ha puesto morcillona... está buenísimo ese tío...me gusta él y su polla...
Se inclinó hacia mi con el coño en dirección a él y me besó la boca. Él no paraba de mirar hacia ella con frecuencia, así que ella no perdía ocasión de mostrarse obscena.
- Pocas cosas tan morbosas que ofrecer obscenamente el coño a un tipo en posición de cópula, mientras besas a tu marido.
- Uff, cariño...me pone mucho hacerlo...me excita que me lo digas...me encanta...posición de cópula...dios...
- Posición de monta...así montan a sus hembras los sementales...
- Para, cornudo...ufff
Pero el niño necesitaba atención, había que darle la merienda así que Irene la buscó en la bolsa, sin perder ocasión de mostrar su coño, mostrar es poco, ofrecerlo, porque ella le miraba a él de vez en cuando y se mantenía igual de obscena. Nos relajamos dando al niño la fruta y el yogur, jugaba con nosotros. Teníamos un paravientos, como una peqeña tienda pero sin puerta, para la siesta del niño, ella se puso con él y al poco quedó dormido.
Ella salió y vino a echarse a mi lado, mirando hacia donde estaba él. Comprobamos que continuaba atento a Irene. Ella me besó, muy cariñosamente, y luego puso su cabeza en mi estómago mirándolo a él. Con su mano me acarició la polla que se me puso morcillona enseguida. Él la miraba y ella a él también.
Sin dejar de mirarse, Irene bajó la cabeza y me hizo una chupadita de polla, lenta, suave, corta. Me acarició los huevos, lo estaba haciendo para él, me volvió a chupar la polla. Me estaba poniendo a mil. Me chupaba la polla pero me estaba poniendo cuernos con ese tipo. Le enviaba el mensaje que le gustaría comérsela a él.
Se metió mi polla otra vez en la boca y me la chupó un poco más, cuando se la sacó yo la tenía erguida y dura.
- Voy a chupársela a él, cariño.
Se levantó y caminó la poca distancia que nos separaba, se plantó delante de él en jarras y le dijo algo. Él se medio incorporó y también le dijo algo. Se puso de pie y se acercaron al agua los dos, hablaban.
Se aguantaban la mirada. Yo los veía de perfil, así que veía perfectamente el perfil de las tetas de Irene y el de la polla del tipo y sus cojones. Ella le decía algo, señaló hacia mi y los dos me miraron, levanté la mano y les hice un corto saludo, ella sonrió y él puso un expresión que interpreté de sorpresa. Luego se volvieron a mirar de frente. Él decía algo y ella asintió un par de veces.
Luego habló ella y le señaló la polla mirándosela. Subrepticiamente, me miró un par de segundos, asegurándose que no me perdía detalle. Él se tocó la polla un segundo y le dijo algo. Ella le miró, dudó unos segundos y asintió.
Él se acercó a ella, le pasó el brazo por la cintura y esperó, ella le pasó los brazos por el cuello y se apretó contra él, su polla contra su vientre y pubis, las tetas contra su pecho, sin dejar de mirarse, ella movió suavemente su cuerpo fregándolo contra el suyo, todo muy despacio, y, a continuación, ella, no él, le besó la boca. Primero con calma los labios, luego vi como ella abrió la boca para comerse su lengua.
Yo estaba excitadísimo. No me podía hacer a la idea que mi mujer hiciera eso sin pudor. Ella el soltó del cuello y bajó las manos a acariciarle los hombros, los pectorales, el vientre. Dios santo, no la conocía. Él, en cambio, no se movía, un brazo abarcando su cintura, sin moverlo y un brazo caído al costado.
Ella se separó un poco, lo suficiente para liberar su polla ya erguida y, sin vacilar, se la acarició con una mano. Le acarició los cojones, miré alrededor, había poca gente y nadie se fijaba, estas cosas no eran raras allí. Ella le dijo algo señalando hacia la roca cercana a mi y él asintió, Irene le cogió de la mano y caminaron hacia la roca, para resguardarse un poco de las miradas, supuse.
Ella le puso con la espalda apoyada en la roca, estaban más cerca de mi que antes.Le volvió a echar los brazos al cuello y lo volvió a besar la boca. Él ahora tenía su polla dura contra el vientre de mi mujer y ella aplastaba sus tetas contra su pecho y se refregaba, dios, debía estar cachonda perdida.
Entonces ella se dio la vuelta, mirando de frente hacia mi, moviendo su culo contra la polla de él, elevó sus brazos y los echó hacia atràs, pasándolos por detras del cuello de él, todo lentamente y sin dejar de mirarme, ahora él también me miraba, mientras mi mujer refregaba el culo contra su polla. Ella le soltó el cuello, agarró sus manos y se las puso sobre su vientre, le volvió a pasar los brazos por detrás del cuello, giró la cabeza y le dijo algo, él movió un mano hacia su pubis, dios, ¡le había dicho que le sobara el coño!
Aquel tipo parecía una mica lerdo, porque era inmóvil, la mano de él le tocó el coño, lo primero que encontró fue su clítoris, ella gimió, eso si lo oí, y separó las piernas para que él le sobara bien toda la vulva. Ella entornó los ojos y me miraba, cómplice, se pasó la lengua por los labios, lascivamente. Supe que tenía ganas de comerse su polla pero lo estaba disfrutando.
Él le manoseaba el coño con una mano mientras la otra estaba quieta sobre su vientre.Ella movía el pubis sensualmente, su culo debía estar trabajando su polla. Vi que él me miraba también, dios, mi polla me estallaba de dura.
Ella giró la cara hacia él y abrió la boca, él la besó. Lo que más celoso me ponía eran esos besos. Ella le cogió la otra mano y se la puso sobre una teta sin dejar de comerse la boca, él se la amasó, dios qué espectáculo tan sexual. Se dejaron de besar y ella se volvió hacia él y le dijo algo señalándole la polla, él le respodió y ella asintió.
Ella fue flexionando las rodillas poco a poco, mientras le sobaba, los hombros, el pecho, también le besaba la piel, se entretuvo en sus tetillas, se las lamió y se las metió en la boca, él ya suspiraba, ella se puso de perfil para que yo lo viera todo bien, me miró y me guiñó un ojo.
Ahora veía su tiesa polla y mi mujer bajando, acercando su boca lentamente, bajando lamiéndole el vientre, con las manos en sus caderas. Se detuvo cuando la polla le rozó las tetas, las refregó contra la polla. Ahora los dos se miraban a los ojos.
Siguió bajando, dios, le besó la polla, por fin, el glande primero pero después toda la polla, él dijo algo, ella asintió y bajó más la boca hasta encorntrar sus cojones, ya totalmente en cuclillas. Se los lamió, la polla descansando sobre la cara de mi chica. Se metió los huevos en la boca, uno detrás de otro, él le apoyó las manos en la cabeza, y la apretó contra sus cojones., mi mujer se los comía, su polla contra la cara.
Se separó jadeando, uff...qué excitante, él dijo algo y ella asintió, abrió la boca y él le metió la polla, despacio, pude ver casi en cámara lenta como Irene tragaba su polla, lentamente pero hasta el fondo, aplastando sus cojones contra la barbilla, la boca muy abierta para recibirla entera, pensé que le llegaba a la garganta, pero sabía que no le preocupaba, si se había tragado entera la polla de mi exjefe y aquella sí que era grande, con ésta no tendría problema.
Evidentemente, no lo tenía, estuvo varios segundos con su polla bien dentro, hasta los cojones, con sus manos en las caderas de él atrayéndolo. Quería que supiéramos, él y yo, lo buena mamona que era.
Boqueó un poco cuando se la sacó. Los dos se miraban, ella se apoyó la polla en la cara, esperó a normalizar la respiración y volvió a tragársela entera, también despacio. Yo no sabía si era él el que le empujaba la cabeza con la mano o ella lo atraía hacia dentro, pensé que podían ser las dos cosas, pero su polla volvió a desaparecer por completo dentro de mi esposa. Volví a ver la misma maniobra varias veces.
Ahora Irene se puso de rodillas, supongo que se cansaba en cuclillas. Me miró unos segundos a los ojos y sonrió, se pasó la lengua por los labios, relamiéndose. “Me está gustando mucho”, es lo que me comunicaba. Él también me miraba, sobre todo mientras tenía su polla enterrada en la garganta de mi mujer.
Algún curioso ya miraba. Una cosa es menear una polla y otra, comérsela de esa manera tan guarra. No había mucha gente, una pareja un poco más madurita que nosotros nos miraban los dos, un grupito de jovencitos también miraban todos. Aún me excité más, era cornudo y todos lo veían. Mi mujer estaba haciendo una gran mamada a un desconocido, desnuda, hermosa, sexy, lasciva.
Nadie podía dudar de que se comía la polla con ganas. Todos esperando el desenlace, ¿cuánto tiempo estarían? ¿Dónde le echaría la lefada? O ¿Se la acabaría follando? Se me ocurrió que podría hacer una encuesta, pero estaba seguro que ganaría que se la follara.
Se la acababa de sacar fuera de nuevo y él le dijo algo, ella asintió y puso sus brazos por detrás de ella agarradas las manos a la espalda. Él ahora marcaría el ritmo, le empezó a bombear la boca más rápido, ahora se la follaba por la boca. Y empezó a correrse, mi mujer retiró la boca y expulsó la leche que le había soltado dentro, él se agarró la polla y siguió echándole chorros, en la cara y en las tetas, en el pecho, dios, no acababa nunca.
Ella me miró, la cara manchada de leche, goteando lefa por los labios, estaba recibiendo la lefada con las manos en la espalda, un poco inclinada hacia atrás, dios, qué obsceno, guarro, lascivo y morboso era todo.
Cuando el tipo acabó de eyacular, las gotas que le quedaban, mi mujer se la metió en la boca y se la limpió. Luego se esparció la leche con las manos por el pecho, las tetas y el vientre y se levantó, le dijo una sola palabra, entendí con seguridad que le daba las gracias.
Vino hacia mi, seguida por la mirada del tipo y de los curiosos. Se sentó a mi lado, pringadísima de lefa, y después me besó, dios, qué sabor de polla y semen. Todos nos vieron. Yo no sabía qué hacer con mi erección.
- No ha sido fácil sacarle la leche al cabrón
- No, pero me ha encantado, también su leche, estoy muy, pero que muy cachonda...voy a joderte, cariño...
- ¿Aquí?
- Sí, aquí, necesito una polla en el coño y correrme, y tú también...tienes la polla durísima...¿te gusto pringadísima de la leche de ese tipo?.
- Dios, qué buena puta eres...hueles a lefada...tienes leche de polla en la cara, el cabrón te ha echado un par de chorros...
- Y el primero lo he recibido en la boca, joder, y potente, en la lengua y el paladar...le había dicho que en las tetas...pero
- El cabrón se ha aprovechado que estabas a su merced,
- Pero no me ha desagradado nada el sabor de su leche...bésame cornudo...
- Sabes a polla y a leche...
- Es lo suyo, tú eres mi cornudo...a tu mujer le acaban de follar la boca, así que la besas con sabor a polla y a leche de otro...porque me he puesto muy cachonda metiéndole una mamada a ese tipo...
La besé, la nariz y una ceja habían recibido chorro de lefa y ahora resbalaba y, claro, me pringó a mi, ella me metió la lengua, dios, hace poco esa lengua mamaba una polla. Se me subió encima, tetas, pecho y vientre pringosos de leche, y, sin importarle si miraban o no, se clavó en mi polla, me abrazó, me pringó de la leche, dios, qué excitante fue. Se movía con un ritmo rápido.
- Jódeme cornudo...dios...qué gusto...
- Joder, cariño...no sabía que pudieras ser tan...atrevida...
- Ni yo...pero me habías puesto muy cachonda, y me gustaba él, y me gustaba su polla...y me ponía más cachonda el morbo...ufff, tienes la polla dura cornudo...joder...
- Dios...te gustaba mucho su polla...
- Una polla magnífica...joder, sí...me ha gustado muchísimo...
- Más que la mía...
- Uf...mucho más, cornudo...
Me besó.
- Muchísimo más que la tuya...cornudo...uff...voy a correrme, cariño....
- Dios, cariño...la próxima te lo follas, seguro...
- Uff...síiiii...cornudo...seguro que me lo follo...
Nos corrimos los dos como bestias. Nos quedamos resoplando, ella desmadejada encima de mi. Miré y vi que nos habían estado mirando bastante gente. El niño seguía durmiendo.
Fuimos al agua por turnos, a lavarrnos de sudor y lefa. El tipo y su amigo seguían allí. Pero Irene ya no estaba por el juego, ni yo tampoco. Sin embargo, al pasar le saludó.
¿Qué debía pensar él? Seguro que todo obsceno, de puta para arriba. Y los demás, igual. Sin embargo, yo estaba orgulloso de ella. Dios, cuando nos casamos ni podía imaginar esto.
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