Xtories

La “FLOJERA” sexual es peligrosa, produce cuernos

Fernando y Belkys no te invitaron a su oficina por negocios. Te invitaron para que vieras cómo su matrimonio se deshace bajo tus manos, mientras ellos miran, impotentes y excitados, desde la otra cara del espejo.

Valenciano12K vistas8.7· 32 votos

Después de esa gran noche de recién casados, sabía que estarían asimilando lo que había pasado y sobre todo Fernando. Imagine que no me lo encontraría en un tiempo y tampoco tendría noticias de él. Pero me equivoque, porque dos días después el viernes, recibo un wasap suyo a primera hora de la mañana, donde me dice si nos podemos ver, que necesita hablar, le digo que sí y por primera vez me dice que vaya a su negocio, supuse que era un sitio donde él se sentiría más seguro, ya que era su terreno. Le dije que si le venía bien sobre las 13:00 y me dijo que si, luego me envió la localización de su negocio. Mis expectativas eran que me iba a tocar calmarle y que no se sintiera mal, porque se había sentido humillado y era necesario hacerle ver, que eso solo sucedía en un momento puntual y no en el día a día, pero no esperaba lo que sucedió.

Antes de la hora estaba viendo la fachada de su negocio, que me dejó impresionado, porque por lo que Fernando dejaba entrever, su negocio era como un local de barrio, pequeñito y familiar, que llevaban él y su mujer. Un negocio enorme y de varias plantas. Entro y en la recepción hay dos personas, digo por quien pregunto y quien soy. Una de las recepcionistas se levanta de su sitio y me dice que la acompañe, voy detrás de ella y está muy bien la muchacha. Hay mucha gente trabajando y me lleva a donde está Fernando, que me da un recibimiento muy caluroso. Me enseña un poco por encima su lugar de trabajo y me dice que vayamos a ver a Belkys. Mientras íbamos a su encuentro, se para y me dice — no te puedes imaginar lo feliz que nos has hechos, teníamos una fantasía light como te dijimos y tú nos has llevado a otro plano, porque ahora nos has abierto las puertas a que todas nuestras fantasías se cumplan —, sonaba bien, bonito, pero no sé a dónde quería llegar.

Me señala donde están sus despachos, es en la planta superior, que está como cortada, con una inmensa cristalera que cruza de lado a lado, esa cristalera es un inmenso espejo con trampa, porque desde el otro lado se pueda ver a todo el mundo y es cuando viendo que me había preocupado por algo que no se había producido, le pregunto si no hubiera sido mejor quedar en otro sitio y con algo de vergüenza nerviosa me dice en voz bajita — es que queremos realizar otra de nuestras fantasías —, nada más entrar en su despacho, que era más que un despacho, porque cubría todo ese trozo de planta, era un despacho conjunto, se podía jugar a baloncesto o montar una pista de bolos, había dos mesas grandes de despacho, dos juegos de sillones para recibir a alguien y una gran mesa de juntas. Belkys que, seguro que nos ha estado viendo, porque también tienen todo con cámaras, está sentada detrás de su mesa y al vernos entrar se levanta.

La veo como siempre la hemos visto cuando venía a buscarle después del fútbol. Una mujer tímida, con unas tetas llamativas por su tamaño, pero que siempre tapaba y no las dejaba a ojos de nadie. Hoy lleva una blusa que lleva demasiados botones desabrochados, seguro que no salía así de su despacho. En décimas de segundos decidí pasar a la acción y que no fueran ellos lo que marcasen el ritmo de su fantasía. Por eso cuando Belkys me dice — hola Pelayo, dos besos — y viene directa a mí que estoy prácticamente junto a la cristalera, la agarro y la apoyo contra ella, ahora sus tetas dan a la cristalera, desde donde puede ver a todos sus empleados. Con una mano la sujeto para que no se mueva, con la otra le doy unos buenos azotes y ella sin nadie decírselo abre las piernas, bajo mi mano y la meto por debajo de su falda. Estoy tocando su coño directamente, porque la muy puta no lleva nada debajo, estaba esperando y suelta un gemido profundo. No sé si era verdadera preocupación cuando Fernando me dice — Pelayo, no seas tan duro que lo mismo le estás haciendo daño —, sabía lo que hacía y nunca me pasaría y la prueba en los gemidos de su mujer.

Es cuando me dirijo a él y le digo — tú que sabrás, seguro que no sabes que no lleva nada de bajo... tu cara lo dice todo, es mi puta y tu mi putita, así que despelótate que tu mujer vea como está el cornudo maricón de su marido —, lo mejor de todo era como estaba de entregada Belkys, no decía nada, solo gemía y se mojaba cada vez más. Fernando estaba igual de entregado que su mujer. Fui azotando su culazo hasta la mesa de juntas, la coloqué tumbada boca abajo, dejando su culo en pompa hacia fuera, tenía una buena postura gracias a su calzado con tacones altos. Sus tetas se aplastaron en la mesa, ella giraba la cabeza buscando la mirada de Fernando, que podía comprobar que la miraba cachondo perdido. Con el rabo empalmado, seguro que nunca lo tuvo de esa forma, porque nunca había visto de esa manera a su esposa. Me saco mi rabo que está pletórico, se lo coloco en la entrada de su coño, trata de moverse para clavárselo ya, pero quiero que, su marido lo disfrute, viendo mi gran rabo a punto de abrir el coño de su mujer. Mira mojándose los labios, se acerca a nosotros y cuando está a mi altura, puede ver los movimientos de su mujer intentando meterse el rabo y cuando menos se lo esperaba, ZAS... se lo meto hasta los cojones.

Empiezo a follarla sin ningún tipo de compasión, que es lo que ella perseguía. Para nuestra sorpresa se corrió a las pocas embestidas, mira a su marido diciéndole — lo siento cariño, pero es que ha sido verle llegar y ponerme cachonda, solo pienso en que me meta su pollón, que se corra dentro y disfrutar de ti limpiándomelo con la lengua — movía el culo pidiéndome que me corriera dentro de ella. Lo bueno es que Fernando estaba con la boca abierta, mirando entontecido y soltando segundos después una corrida que salió disparada. No quise demorar más lo que deseaban y me corrí dentro de ella, teniendo que no ser muy expresivo, sin esos alaridos necesarios que me gustan soltar cuando me corro. Esta vez no fue necesario que nadie le dijera nada a Fernando, que se acercó a la mesa de juntas, Belkys se dio la vuelta, abrió sus piernas y Fernando se daba un festín con el coño de su mujer. Haciendo que se empalmara sin que nadie le tocara, para él era un elixir. Les dije que no había venido preparado para esto y les dije que a las nueve de la noche estaría en su casa. Pero antes de irme me dirigí a Fernando — y tu pedazo de cornudo, a esa hora ten preparada a mi puta que la noche será intensa y larga — Fernando con cara de felicidad me dijo que sin problemas.

A las nueve de la noche llegue a su casa. Belkys me esperaba con un salto de cama negro, lleno de trasparencias, con medias, liguero y un tanga. Los pezones se transparentaba y estaban durísimos. Se acercó a mí y me saludó con un beso con lengua de los que te dejan sin respiración, tenía un perfume suave, pero olía a hembra en celo. Tan cachonda estaba que no era necesario muchos preliminares. Se notaba que quería ser follada. Puse mis manos sobre sus hombros y con una leve señal de mis brazos, me miró a los ojos para decirme — soy tu puta, si es lo que deseas... — y se agacho a comerme el rabo. Lo que me gusto fue cuando ya me había desabrochado el pantalón y sacado el rabo se dirigió a su marido — cornudo tienes que estar más atento, ayuda a tu macho a desnudarse —, Fernando corrió a ayudarme a sacarme los pantalones y el slip, mientras la puta de su mujer me hacía una mamada insuperable.

Una vez me había quedado dormido, le digo a Fernando que ahora le coma el culo a su mujer, que se lo llene de saliva y que lo haga hasta que lo diga yo. Belkys hace un alto para decir — UYUYUÍ cornudito, que alguien quiere estrenarme el culito, es que tu no has estrenado —, ahora quien para de comerse el culo de su mujer es Fernando que dice entre preocupado y serio — no serás capaz de dejarle... — y ella sin ninguna consideración y supongo que sabiendo que su respuesta pondría más cachondo al cornudo de su marido le respondió — Pelayo es nuestro macho, nuestro dueño y hará lo que quiera hacer, total tú serás más cornudo y yo más puta —, no se enfadó lo que hizo fue comerle el culo con más rabia, sacando a su mujer unos gemidos tremendos. Para hacerlo más fácil y para que los dos se pusieran más cachondos, hice que Fernando cogiera un condón de mi pantalón y me lo pusiera ante la atenta mirada de su mujer, que eso le ponía cachondísima y no lo ocultaba, que lo decía.

Hice que se pusiera de rodillas en el sillón, le quite el tanga y fui directo a por su culo. Su marido se colocó al otro lado del sillón, acariciaba la cara y el pelo de su mujer, que no habíamos empezado y ya estaba en un estado de sofocación alto, nerviosa. Fernando la tranquilizaba, pero era una falsedad, porque cuando empecé a penetrar ese estrecho culo, estrecho también por los nervios de ella que no lo facilitaban. Para eso lo mejor es distraer su cabeza, lo mejor una sesión dura de azotes y es mano de santo, porque a mitad de esa tanda, logre meter casi todo mi rabo, me deje intencionadamente como tres o cuatro dedos sin meter. Durante ese tiempo que fueron como diez minutos y Fernando ya dejó de fingir porque le decía — eso sufre, cabrona, hija de puta, no querías que te lo follase yo, pues toma ahora pollón que te lo destroce guarra, mala puta, ojalá te meta hasta las bolas —, sabía de sobra que eso no ofendería ni enfadaría a su mujer, en todo caso lo contrario, porque ella ya empieza a gemir y mi rabo notaba la relajación de su culo.

— Vamos Belkys demuéstrale al cornudo quién eres tú, termina de follarme con tu culazo — le dije yo y ella le dijo mirándole de frente a los ojos — MIRA MARICÓN COMO FOLLA MI CULO — y se clavó ella sola el trozo de rabo que quedaba. Después de un gemido fortísimo, siguió moviendo su culo, poco a poco hasta llegar a un buen ritmo y en cada follada que le daba a mi rabo le decía a su marido — mira bien como se hace, porque voy a hacer que te rompa el culo a ti, le voy a ayudar, entonces sí que vas a ser nuestra putita, porque te voy a dar por culo todos los días de tu vida, comprare el arnés más grande que encuentre maricón de mierda — y no lo podía ocultar Fernando su cara era de éxtasis. No tardó mucho en correrse Belkys, era la perfecta hotwife, que no todas pueden decir eso.

Quiere que vayamos a la cama y le digo que no, me quito el condón y me siento en el sillón, hago que se monte sobre mi rabo, su coño está de lo más juego porque entra como si nada. Se pone a follarme como una buena puta, el movimiento de culo que tiene es como una batidora, que bien me menea el rabo y es cuando le digo a Fernando que le folle el culo a la puta de su mujer. Los dos estaban emocionados se le notaba y en cuanto Fernando le metió el rabo, ella no paraba de decir que era el mayor placer del mundo, dos pollas para ella sola y llenándola. Tuco tres corridas prácticamente seguidas, mientras me comía su boca y sobre todo sus tetas. Fernando se corrió también y luego nos íbamos a su habitación, pero antes llegaría otra sorpresa, porque en pelotas como estaba Fernando, le ate bien atado en una silla, luego el vende los ojos y nos fuimos a follar su mujer y yo.

Belkys una vez está atado y sin poder ver le dice a su marido — amorcito, me va a follar y me lo voy a follar de todas las maneras inimaginables, antes te reis de mi cuando me follaba el culo, pues ahora te vas a joder, porque solo vas a poder imaginar lo que hacemos y se siente... no te vas a poder tocar la mierda de polla que tienes, que tienes las manos atadas —, nos fuimos a la habitación y no mintió a su marido, porque hicimos de todo lo que se pueda imaginar uno y su culo fue perforado varias veces más, le tomó el gustillo. Solo se escuchaban nuestros gritos, nuestros gemidos, el golpeteo de nuestros cuerpos y la hinchada de azotes que le di a su culo. Ya amanecía y me acerque a la cocina a por algo líquido que estábamos secos y llame a Belkys para que viniera rápido. Quería que viera algo.

Su marido sin poder tocarse y atado se había corrido no sé las veces, pero había semen en la silla y en el suelo. Yo podía ver la cara de su mujer, pero él no, se hacía la indignada — PERO SERÁS MARRANO... HAS MANCHADO EL TAPIZADO DE LA SILLA Y LA MADERA DEL SUELO, SERAS MARICÓN —, la cara de Belkys era divertida y de cachonda. Ahora intervine yo, le quité lo que le tapaba los ojos y le dije — la verdad que, pensándolo bien, hemos sido un poco cabrones dejándote atado aquí, no sé lo que hacer para subsanarlo — y cuando él iba a decirme algo, le metí mi rabo en su boca diciéndole que probara nuestras corridas. No hizo ni el amago de quitarse, no estaba empalmado, pero bien que el cabrón enganchó con sus labios mi rabo, no tardó nada en crecer mi rabo dentro de su boca y tampoco tardó nada su mujer en sentarse en otra silla, estirar sus piernas y empezar a hacerse una paja viendo a su marido comerse mi rabo.

Se le oía más a ella con gemidos super fuertes y hablando consigo misma — no sé qué me pone más cachonda que me follen o ver a mi marido comiéndose un pollón — y se pegaba una corrida lo siguiente a exagerada, pero no paraba movía dos dedos a toda velocidad sobre su clítoris y se acariciaban fuertemente un pezón. Cuando escucho que me iba a correr aumentó sus movimientos y al gritar con mi corrida, ella gritó, gritó, gritó y gritó como si estuviera poseída. Lo siguiente que hizo fue acercarse a su marido y comerse los dos la boca con la corrida que me había pegado en la boca de su marido. Lo desatamos y ella le da un azote en el culo diciendo — solo de pensar en ver cómo te rompen el culo me pone otra vez cachondísima, apunto de tener una corrida —. Paso por un sex-shop al verlo paro y aparco, entro y compro un strap-on, un arnés consolador muy realista, la única pega que no era un gran tamaño, pero para lo que lo quería me valía.

Nada más llegar a mi despacho dije que me enviaran una caja de las que tenemos para enviar cosas. En ella metí lo que compré y puse la dirección del negocio de Belkys y Fernando. Luego llame a la persona que lleva encargos, diciéndole que era urgente, que lo llevara sin falta. Una vez lo entrego me lo dijo, porque le había insistido que fuera una entrega personal a ella o a él. Se lo había entregado a ella después de algunos contratiempos con el personal de recepción. Lo que me extrañó que se entregó antes de las nueve y media y eran casi las doce y no recibí ningún wasap, ninguna llamada. A las 12,17 recibo un video por wasap y es un video muy cuidado, para que no se vea la cara de nadie, pero se ve que un cuerpo femenino, que era el de Belkys se está follando un culo de tío, que sin lugar a dudas era el culo de Fernando. Aunque no logra meterlo todo y me pone — pronto le entrará el AVE entero — y esperemos que el Valencia gane o empate en Barcelona, porque si gana el viaje de regreso puede ser... si empata ya no lo sé y si pierde nada de nada.

Este relato se lo dedico especialmente a W. un hombre que comparte la misma pasión conmigo el VALENCIA y que necesitamos compartir la mujer que tiene, porque sería la UNIÓN perfecta de tres valencianistas. Solo falta una cosa, saber si tu mujer busca experimentar nuevas sensaciones, fetiches o prácticas sexuales que no puede o no quieren explorar contigo solo. Si la vida en pareja se ha vuelto monótona con el tiempo, y busca estimulación y frescura para el matrimonio. Superar la rutina, fortalecer la pareja, aumentar la confianza y la comunicación. Fortalecer los lazos de la pareja y mejorar la intimidad emocional. Explorar más sexualidad de forma abierta, para hacer un viaje de autodescubrimiento y fortalecer más aún su autoestima. Solo tiene que decírmelo ella. Para que veas que no solo me acuerdo de vosotros por el fútbol.