Lo que pasa en las meigas......3
Lucía no solo quiere perdón, quiere ser usada hasta el límite. Con Raúl como su guía, se prepara para un fin de semana donde su cuerpo, su dignidad y su familia serán el precio de su liberación. Pero lo que descubre en el motel es solo el comienzo de una red de control que ya ha tocado a quienes más ama.
Capitulo III
"ORGANIZANDO MI “TERAPIA”
Siempre se ha dicho, no descubro nada. La distancia mas corta entre dos puntos es la línea recta, y la distancia mas corta entre LAS MEIGAS y yo, era Raúl.
Llamé nuevamente a Raúl a mi despacho.
Esta vez no hizo la entrada triunfal de la otra vez. Esta vez seguro que esperaba que le dijera que había interpuesto una denuncia por violación contra él.
“Dime Lucía “, me dijo sentándose enfrente de mí.
“Raúl, sé que lo que te voy a decir no lo vas a entender. Yo tampoco lo entiendo, pero creo que es la única forma de solucionar esto”, le dije.
Raúl me miraba expectante.
“He estado hablando con profesionales sobre el tema, y cada uno ofrece una terapia para reordenar la mente después de lo sucedido.
Yo tengo mi propia terapia. Lo que más me corroe la mente de todo lo que pasó en LAS MEIGAS, es no haberme enterado de nada. Por eso, he decidido volver a pasar por lo mismo, si es posible, claro”, dije del tirón.
“Perplejo me dejas. ¿Estás segura? “, me preguntó.
“No, pero quiero hacerlo “, le dije.
“No sé, tendría que verlo. No es fácil, te la metimos más de cien tíos, no se de dónde se podrían sacar”, me dijo.
Cuando escuché lo de “te la metimos más de cien tíos “, se me estremeció el cuerpo.
“No sé, eso tu verás que tienes experiencia. Sólo pongo dos condiciones, todos sin condón, y un test de ETS echo 48 horas antes”, le dije.
“O sea, que vas a saco”, me dijo.
“Totalmente. Si goce, quiero gozar, y si sufrí quiero sufrir, en plan extremo “, le dije.
Yo misma no daba crédito a lo que estaba diciendo, pero realmente lo necesitaba. Necesitaba un punto de inflexión para todo aquello.
“¿Qué me dices? “, le pregunté.
“Pues que al margen de dejarme ojiplático, me planteas un gran reto. Hay que hablar con el local, a ver cuándo está libre, y el tema de los hombres. Además, todo eso tiene un costo, que alguien tiene que pagar “, me dijo.
“Si, pero no seré yo. Bastante es que no os denuncio a todos y que podéis follarme, ¿no te parece? “, le dije.
“Mirándolo así… bueno déjame que haga gestiones y te digo”, me dijo.
“No te demores”, le contesté.
Pasaron los días que a mí me parecieron años. Al final Raúl apareció por mi despacho y me dijo,
“Hay dos fechas cercanas disponibles, una dentro de 15 días y la otra dentro de mes y medio. En cuanto a los tíos, el resort aporta entre personal de oficina, de servicio, etc., 25 tíos, y están conformes con asumir los gastos, aunque también tienen sus condiciones. Que sea un fin de semana entero, y que tus únicos límites sean marcas permanentes “
“Es lo que quiero, a saco”, le dije.
“Me hablaron de escatología, sado extremo “, me dijo.
“A saco”, le contesté.
“A saco, está bien. Tendrás que firmar un consentimiento a todo lo que se te haga, incluidos los videos, que se comercializaran sin problema”, me dijo.
“No, por ahí no paso. Como te has cansado de repetir “LO QUE PASA EN LAS MEIGAS, SE QUEDA EN LAS MEIGAS”, nada de comercializar el vídeo “, le contesté.
“Bueno, es lógico. ¿Y en cuanto a las fechas? “, preguntó.
“Si da tiempo a prepararlo para dentro de 15 días, esa”, le contesté.
“Bien, pues hay que correr. Me pongo en marcha. Te iré contando”, me dijo Raúl saliendo del despacho.
El corazón me iba a mil, y el coño a 10.000. No sabía muy bien que había hecho, pero ya estaba hecho. En casa diría que tenía un seminario de viernes a domingo, y pediría cita con el ginecólogo para ponerme el DIU.
Empecé por esto último. Me dieron cita para dentro de dos días. Con lo de casa no había problema, acudía a muchos seminarios.
Me temblaba todo el cuerpo solo de pensar en lo que me esperaba, lo que me prepararían. Aquello del sado extremo, de la escatología…. Me producía pánico y me excitaba como nunca antes, a la vez.
El día del DIU, entró Raúl en mi despacho y me dijo,
“Vas a recibir un correo con órdenes “.
“¿Ordenes?, ¿de quién? “, pregunté yo.
“De tus Amos. Síguelas a rajatabla o serás cruelmente castigada”, y se marchó.
No sé las veces que abrí el correo en los minutos siguientes esperando recibir el correo de “Mis Amos”. Al final lo recibí. Era increíble el grado de excitación psíquica y sexual que todo aquello me estaba produciendo.
Lo abrí.
Mierda. Tenía contraseña, y no la ponía. Bueno, claro, ¿para que van a poner contraseña si la ponen en el propio correo?
Se supone que este era el primer juego. Tendría que adivinarla, pero ¿cómo?
Estos cerdos conocían todos mis datos. Podía ser el DNI, la fecha de nacimiento, el número de móvil, mil cosas.
Llamé a Raúl por teléfono.
“Oye, acabo de recibir el correo, pero tiene contraseña. ¿Sabes cuál es? “, le pregunté.
“Tendrás que averiguarla estúpida. Aunque con lo lerda que eres te costará”, me contestó.
Toma ya.
“Oye, Raúl no me insultes”, le dije un poco alterada.
“Oye tú, pedazo puta. No me tutees, yo soy uno de tus Amos. Y más te vale dar con la contraseña o tu marido, hija e hijastro, serán invitados a ver el show de la zorra, o sea, tu show “, y me colgó.
Mierda, mierda, mierda. Las sensaciones se iban incrementando por momentos.
Probé con el DNI, no era. Varias combinaciones de mi número de móvil, tampoco. No sabía por dónde tirar. No podía ser tan difícil. Habrían puesto una contraseña que identificara mi sesión por si tenían alguna más. Quizás mi nombre. No, tampoco.
Se me ocurrió probar con la fecha de la sesión 170125.
Bingo.
Se abrió el correo.
Empecé a leerlo. Era extenso.
“Órdenes para la esclava Lucía, en adelante Iset: La Prostituta. Demonio femenino protectora de cortesanas y prostitutas”
JODER, empiezan fuerte.
“El día de la sesión, acudirá perfectamente aseada, totalmente depilada. Solo se le admitirá bello en cabeza, cejas y pestañas. Depiladora de confianza Dña. Flor López….
La esclava iset, sabe que durante el fin de semana de la sesión será usada por un número indeterminado de personas hombres y mujeres, que cumplirán con el requisito de tener un test negativo de ETS con una antigüedad máxima de 48 horas.
Así mismo es conocedora de que será sometida y atormentada por diferentes amos, que dispondrán de ella a su antojo. El único límite son marcas permanentes, como cortes, amputaciones, etc. También conoce que toda la sesión será grabada en vídeo. Este video, no se podrá comercializar, siendo para disfrute de los participantes y fragmentos en anuncios promocionales. En este caso, se evitará o desenfocará la cara.
La esclava iset, deberá acudir sin más adornos que su alianza de casada, y los que más adelante le indicaremos. Así mismo traerá un sobre con 150 billetes de 20 euros para gratificar a sus folladores”.
Tócate los huevos, encima tengo que pagar para que me follen, y nada menos que 3.000 euros. Me va a salir cara la broma. 150 folladores, presumo que lo de la otra vez no fue nada en comparación de como acabaré en esta ocasión. Todo esto es tremendamente humillante.
“Vestuario:
Arnés de cuero de cuerpo completo color negro, con retenedores para muñecas y tobillos. Link de compra….
Gabardina larga transparente estilo raglán de vinilo, impermeable, link de compra…….
Medias de red ancha, link de compra
Zapatos negros de tacón se aguja.
Collar esclava de acero constrictor con cierre lateral, placa identificativa con ISET BITCH
Pelo totalmente liso sin ningún tipo de rizos u ondas.
Maquillaje, el habitual de la esclava con especial incidencia en rímel, línea de ojos y labios, perfilados y con color fuerte.
Se adjuntan los siguientes documentos.
Contrato de esclavitud.
Posiciones básicas de la esclava, que deberá conocer a la perfección
Las 55 reglas de oro de una esclava.
La esclava llegará el viernes 17 a las 17 horas, ya totalmente equipada con el vestuario anteriormente indicado.
El Amo Raúl, hará entrega a la esclava iset de dos aros para los pezones, y uno más para el clítoris que colocará cuando crea oportuno.
Mierda, esto tiene que doler, y encima humillarme a tope ante Raúl.
No dormirá en toda su estancia en la mazmorra. Cuando los Amos decidan descansar, será confinada en una jaula con dispositivos que impiden que descanse y duerma.
Solo comerá y beberá lo que le suministren sus amos, restos de comida, fluidos corporales de los Amos, etc.
Fin del correo.
Madre mía. Menos mal que siempre tengo un tanga de repuesto en el neceser en el baño. Tenía que cambiarme con urgencia. El que llevaba chorreaba.
Fui al baño y me cambié, después de limpiarme con toallitas húmedas, tenía que ir al ginecólogo.
Estuve echando un vistazo a lo que me pedían.
La broma me iba a salir por casi otros mil euros, pero ya estaba embarcada en esta aventura, y no pensaba dejar escapar la oportunidad de experimentar todo aquello.
Hice una lista con todo lo que me pedían.
Compraría online todo lo que pudiera, sobre todo lo más embarazoso, aunque eran distintos proveedores. Pondría que me los enviaran al trabajo. Cuanto menos riesgo corriera en casa, mejor.
Me descargue también al móvil los tres documentos que me habían enviado. Así podría leerlos las veces que hiciera falta para memorizarlos.
También tenía que pedir cita en la esteticien que me indicaban, para un depilado profundo e instantáneo. Ya tenía bello después del rasurado allí.
Bufff. Estaba de los nervios, y aún quedaban muchos días.
Por la tarde fui a ponerme el DIU y en consecuencia a soltar más pasta.
Al día siguiente comencé a hacer los pedidos. La gabardina, por un lado, el arnés y collar por otro, las medias por otro, los zapatos por otro… en total 450 €.
Tardarían entre dos y cinco días en llegar.
Al día siguiente acudí a la esteticien indicada que atendía en su casa para la depilación.
La pedí una depilación completa en todo el cuerpo, y me contestó que ella ya sabía cómo tenía que hacerlo. solo dejó de aplicar el depilador en ojos y cejas, y por supuesto cabeza. Estuvo más de dos horas conmigo en la camilla totalmente desnuda depilándome primero por delante y luego por detrás. La pedí que prestara especial atención a las zonas erógenas, pechos, pezones pubis, labios vaginales y ano y así lo hizo.
Me hizo la cara entera también. Frente, pómulos, bigote, barbilla y cuello.
Cuando terminó me aplicó una capa de aceite corporal en todo el cuerpo. La tía no se cortaba y se recreó en mi coño, llegando incluso a meterme dedos, primero dos, luego cuatro y así hasta meterme todo el puño y empezó a follarme como una loca, a la vez que con la otra mano me masajeaba el clítoris también a una velocidad endiablada que me hizo correrme a lo bestia.
Procura correrte así o más en la sesión varias veces. A los Amos les gusta que sus putas esclavas demuestren corriéndose la efectividad de su tratamiento. Un squirt no estaría mal. Sabes hacerlo? “, me dijo.
“Eso es espontáneo, ¿no? “, le dije.
“Relativamente. Mientras estimulan tu zona más erógena ejercita los músculos pélvicos contrayéndolos y soltándolos como cuando quieres aguantar la orina. Cuando notes que estás llegando al orgasmo empuja mientras entras en el punto de no retorno. Notarás como un flujo va bajando por tu vagina. Sigue empujando hasta que la eyaculación salga fuera de ti. Eso es un squirt”, me dijo ella.
Me cobró 200€ por la depilación. La verdad es que se lo curro. Tenía la piel mas suave que un bebe, y sin un solo pelo.
Durante la semana siguiente me fueron llegando todos los pedidos. Fui comprobando que todos se correspondían con lo que me habían ordenado.
El collar, sobre todo con su chapa grabada el ISET BITCH, era impresionante. Jugué un poco con el collar girando unas palomillas que tenía en los laterales. El collar se fue achicando, escamoteándose una parte del collar dentro de la otra parte, hasta quedarse con el diámetro de una muñeca. Si lo cerraban así, te estrangulaban si o si.
El arnés no me lo probé. Tampoco tenía que hacerlo, era talla única y se ajustaba con unas cintas que tenía.
Las medias eran de putón, los zapatos me ajustaban bien, con eso, tenía todo.
También me fui aprendiendo y ensayando las posturas que me habían enviado. Eran muchos nombres. Había que recordarlos y asociarlos a la postura. Por fortuna siempre he tenido muy buena retentiva.
También me leí las reglas de oro de la esclava. Estas te sumergían por completo en el mundo de la esclavitud, sobre todo recordándote que eres una mierda, y que el Amo/Amos, te usen a su antojo.
Raúl estaba de viaje, y no recibí más noticias de los Amos.
La semana en cuestión, yo estaba de los nervios. Más aún.
Raúl entró en mi despacho, nada más llegar.
“Puta, el miércoles quiero que vayas al motel este”, me dijo dándome una tarjeta del motel.
“Ve tal y como tienes que ir el viernes a LAS MEIGAS. Quiero hacer un ensayo general, al margen de ponerte los aros en pezones y clítoris. ¿Has entendido cerda? “, me dijo.
“Si, mi señor, así lo haré”, le contesté.
“A que hora y que habitación “, pregunté.
La respuesta fue una sonora y dolorosa bofetada.
“No hables sin ser autorizada para ello. ¿Aún no lo has aprendido? “, me dijo.
Casi entre sollozos le contesté.
“Sí, mi señor, perdón Amo”.
“Bien esclava, apuntas maneras. Estaré en la recepción a las 17 horas. Si acaso no he llegado esperas delante de la puerta de entrada, en posición WAIT a que llegue”
“Si, mi Amo”, le respondí.
La posición WAIT, es de pie, con las piernas separadas y los brazos en la espalda.
Es muy similar a la posición INSPECTION, salvo que en esta última las manos están detrás de la cabeza.
Salió del despacho. Aún con la cara ardiendo del bofetón recibido pensé en lo que me había ordenado. El arnés, dejaba todo al aire, a la vista, y la gabardina transparente no tapaba nada. Si a eso le añadimos la posición WAIT, las posibilidades de taparse algo eran nulas, así es que estaría expuesta a cualquiera que entrara o saliera del motel, a los empleados que hubiera por allí, e incluso a la gente que pasara por la calle.
Me jugaría lo que fuera a que Raúl no estaba a la hora mencionada, y que por lo tanto me tendría allí exhibiéndome el tiempo que le diera la gana. Seguro que era parte de mi entrenamiento. Pero yo no había hecho nunca topless porque me daba vergüenza enseñar las tetas. Ahora aquello me estaba cambiando mis vergüenzas.
Lamentablemente, me excitaba que me tratara así, que me insultara, incluso que me hubiera corregido con un ostión, aunque tenía que tener cuidado con los golpes en la cara. Eran muy evidentes.
El martes y miércoles por la mañana, los pasé histérica perdida.
El miércoles fui al banco y encargué para el viernes los 150 billetes de 20 €.
Pensé que solo podía cambiarme en el coche, pero aun así tenía que ir andando desde el parking, que no tengo ni idea de donde estará, hasta la entrada al motel. Vaya tela. Como no sabía llegar y a esas horas habría bastante tráfico, me fui para allí a las 16 horas.
Llegué al Motel a las 16:45. Estaba segura que Raúl, estaría cerca para ver que cumplía sus órdenes. Miré para todos lados y no vi ni rastro de Raúl. Me desnudé por completo, quitándome también anillos, pulseras, cadenas. Solo me deje la alianza.
Me puse el arnés, las medias, los zapatos, el collar, y las muñequeras y tobilleras. Para ponerme la gabardina, no tenía más remedio que salir del coche solo con el arnés, y eso hice. Según salí del coche, tenía mi primer espectador, bueno en realidad eran dos, una pareja, que seguramente, iban al motel a tener sexo. Se me quedaron mirando, se rieron, y aparcaron.
Me puse la gabardina. Dejé el bolso dentro del coche, escondido, y después de cerrar el coche, dejé las llaves encima de la rueda delantera derecha. No quería llevar nada encima que no estuviera en la lista de cosas que me dieron.
Me dirigí torpemente a la puerta del motel. Entre los nervios, y los tacones no me era cómodo caminar. Llegué a la puerta, la abrí y entre. Miré para todos lados, y efectivamente Raúl no estaba allí, así es que me coloqué delante de la puerta de entrada, y adopté la posición WAIT. Me veía en el cristal de la puerta de entrada. Me reflejaba en ella. Estaba patética. Y muy mojada.
Entró la pareja de antes, que ahora sí me miraron de arriba abajo. Oí susurros detrás de mí.
Un hombre mayor, quizás setenta años o más, se colocó delante de mío. Cogió la placa de mi collar y leyó.
“ISET BITCH”, es la puta de Raúl tíos, nos vamos a divertir, esta jamona.
No entendía nada. Solo sabía que tenía que permanecer en la posición ordenada. Varias manos se abrieron paso por la gabardina y empezaron a tocarme todo. Tenía manos en las tetas, en el coño, en el culo, uno se entretenía en girar las palomillas del collar que ya empezaba a oprimir mi cuello.
Madre mía, si me viera David, mis hijos, mis padres, mi hermano y hermana…. Dirían que soy una puta, y seguramente no les faltaría razón.
En ese momento, escuché la voz de Raúl.
“Hola, puta, estos amigos míos, estarán también EN LAS MEIGAS, pero antes han querido comprobar el ganado, así es que van a jugar esta tarde con mi esclava. Quítate la gabardina”, me dijo.
Obedecí rápidamente, dejándola caer al suelo, sin abandonar nada más que unos segundos la posición WAIT.
“TABLE “, escuché la nueva orden de Raúl.
Ahora debería ponerme a cuatro patas, con las rodillas separadas y la espalda lo mas plana posible, mirando al frente.
Ahora ya si vi a Raúl que se acercó y enganchó una correa de perro a mi collar tirando fuertemente de ella. Por los flashes y ruido de los móviles supe que aquellos tíos no paraban de hacerme fotos o videos. No me hacía nada de gracia. Al final terminaría en alguna pagina web, pero no me quedaba otra que seguir los pasos de Raúl que tiraba con firmeza de la correa.
Me llevó hasta la barra del bar del motel.
“Vas a estar un rato atendiendo a los clientes”, me dijo a la vez que me ponía unos cubre pezones adhesivos. Eran unos corazones rojos, de los que colgaba un lazo negro y un pompón también negro en cada uno. Me puso otro igual en el comienzo de la vulva.
Lógicamente no tenía ni idea de cómo iba aquello, aunque también es cierto que, de jovencita en la peña del pueblo, estaba casi siempre en la barra y al menos me defendía llevando una bandeja.
Yo no lo sabía, pero a esas horas es la salida de las fábricas y de las obras, de mecánicos, albañiles, etc., y aparentemente todos se pasan por el bar del motel a tomarse una copa, y en pocos minutos, aquello se llenó, de tan ilustres personajes, que alucinaron cuando me vieron de esa guisa.
Todos querían que atendiera sus mesas, y que saliera para hacerlo. Allí había más de 50 tíos, que yo creo me tocaron todos el culo y/o las tetas según iba a atenderles. Uno, incluso, con un olor bastante fuerte, me sentó encima de su muslo y me estuvo morreando a la vez que me sobaba el coño. Para mi vergüenza, al levantarme, le deje toda la marca de mi coño en el pantalón, estaba muy excitada, y el flujo hizo la travesura.
Todos lo que lo vieron se cachondearon del tío diciéndole cosas como...
“Ya verás cuando lo vea la parienta”, “Nunca te han dejado una marca así en el pantalón”, “Recorta el trozo y ponlo en un cuadro”.......
Toda cortada me dirigí a la barra, traje un poco de gaseosa y un trapo, y me apresuré a limpiarle la mancha.
El tío me decía,
“Mas arriba, guapa, más arriba, y más al centro”, con claras intenciones de que le frotara la polla. Me sentí en deuda con él y cuando terminé de quitarle la mancha, empecé a frotarle la zona de la polla. La tenía dura, muy dura, y más que se le puso con mis frotamientos. El tío ya estalló y me dijo,
“Te doy 30 € y vamos al baño”.
Me quede cortada, sin saber que hacer, y que contestar. Fui para la barra, a dejar el trapo y de paso pedir órdenes a Raúl.
“Que quería ese?”, me preguntó.
“Perdón Amo. Me ha dicho “Te doy 30 € y vamos al baño”, le dije.
“¿Y qué haces puta, que no estas ya con él en el baño?, eso sí que use condón, aunque luego te lo vacíe en la boca”, me dijo.
“Sí, mi Amo. Voy a decírselo”, le dije.
Este tío me decía las cosas, con una naturalidad, que parece que llevábamos años haciendo esto.
Fui a la mesa del hombre, y le dije que OK.
Se levantó al instante, y fuimos para el lavabo.
Iba super cortada y avergonzada, todos silbaban y decían lo que se les antojaba.
Seguramente aquel tipo estaba super acostumbrado a ir de putas, yo no tenía ni idea de que hacer. Me llevaba cogida de la cintura y me dijo,
“Ya verás, puta te voy a reventar los tres agujeros”.
Ostia, es verdad, no había pensado en el culo. No tenía ni idea de cómo reaccionaria.
Entramos en el baño.
Se sacó los 30 € y me los dio.
“Arrodíllate y empieza a mamar”, me dijo.
Lo hice, me arrodillé y me la metí en la boca. No me dejó mamársela. Empezó a follarme la boca con violencia. La tenía bastante gorda, no muy larga, pero si gorda, y estaba empeñado en metérmela toda entera en la boca. Como lo hiciera, le iba a echar hasta la primera papilla.
Se fijó en mi alianza.
“Sois todas igual de putas”, me dijo mientras me sujetaba la cabeza levantándome la barbilla, y me la metió entera en la boca.
“Así, buena puta”, me dijo sujetándome ahora la cabeza por la nuca, y empujándola hacia su pubis, de manera que mi nariz, se aplastó literalmente contra él. Me dieron varias arcadas, pero las controlé, o se controlaron solas, el caso es que no vomité.
Estuvo aún un rato jugando con su polla en mi boca/garganta, hasta que me dijo
“Apóyate en el cagadero”
Lo hice, y me la metió en el coño, sin condón. Le dije que mi amo me había dicho que debía ser con condón, y me respondió ni corto ni perezoso, que mi amo se la chupaba a él.
Me folló el coño a tope, dando todo lo que su polla daba de sí. Luego le tocó el turno a mi culo, y ante mi sorpresa, después de escupir en el ano un par de veces, entro sin demasiadas dificultades. También estuvo fallándomelo un poco hasta que empezó a emitir bramidos, me la sacó, me hizo otra vez arrodillarme, y se corrió en mi cara, pelo, donde le pilló.
Se limpio con papel higiénico, se subió los pantalones, me cogió de la argolla del collar y me llevó hasta el medio de la sala, para que todos pudieran contemplar su “obra”.
Risas, aplausos, y gritos de,
“Vamos, puta, ponte a trabajar que nos tienes secos, y sin limpiarte, ¿eh?”
Empecé de nuevo a atender las mesas. El hombre mayor del principio, se encargaba de la caja, de cobrar, vamos,
Me cogió los 30 € que me había puesto entre las correas del arnés, y los metió en la caja.
A la mierda las ganancias del día, pensé para mis adentros sonriéndome.
Raúl recriminó al viejo lo que había hecho, y este le respondió,
“Como con las otras nos quedábamos con todo…”
Me devolvió los 30 € a regañadientes, y de pronto uno de los clientes, dijo, eso, eso, a ver si traéis a las otras, que también estaban muy buenas, sobre todo la preñada, que follaba como una posesa.
Me quedé confundida, sería casualidad, claro, pero Amalia, había estado igual metida en el ajo, y estaba preñada. Me decidí con disimulo a acercarme al que lo había gritado, haciendo que iba a limpiar la mesa.
“Oye, ¿cómo era la preñada esa que dices?”, le pregunté.
“Una puta, como todas”, me respondió entre risotadas.
“Ya, pero me la puedes describir”, le insistí yo.
“Un barrigón muy gordo, aunque eso si, la criatura fue sobrealimentada de leche”, contestó otra vez entre risotadas.
“Venga ya tío, ¿Cómo era, rubia, morena? “, le volví a insistir.
“Joder, tía, que pesada eres. Haré algo mejor que describírtela, mírala”, me dijo el tío cogiendo su móvil y enseñándome una foto.
Mierda, era Amalia.
“Y mira en vídeo también “, me dijo enseñándome un video.
JOOODER!!!!, se la veía follando como una posesa en una de las mesas de la sala, pero alucinante, detrás se veía a Celia también liada con tres tíos.
Ambas llevaban un collar como el mío.
Ahora sí que sé que algo muy gordo sucedió en LAS MEIGAS. Una especie de lavado de cerebro a las tres para convertirnos en putas /esclavas.
Ya hablaría yo con ellas a ver que decían ahora. Sobre todo, el caso de Amalia, a punto de parir y follando como una loca.
El tío de los videos, ya me tenía metidos dos dedos en el coño, y los movía como un diablo. Me estaba poniendo a 100.000. La visión de Amalia y Celia, había incrementado mi excitación a límites insospechados.
Apoyé las manos en la mesa, y separé las piernas para dejarle hacer. No tardé mucho en sentir una polla entrando por mi culo y me follaba con fuerza. Me corrí con abundancia y ganas intentando seguir los consejos de la esteticien, que sintiendo el líquido que caía por mis muslos, debí de medio conseguir. Además, lo acompañé de gritos que enervó a los tíos que habían en ese momento, que todos, polla en mano, esperaban su turno.
Raúl intervino, y les dijo,
“El que quiera meter 30 €, y con condón, y después lo vaciáis en este vaso”. Y les dejó en la mesa un vaso de boca ancha, de los de medir cantidades de líquidos.
Al final, cuando Raúl cortó la sesión, se habían recaudado 60 ml. de semen, y 600 €.
“Ahora, bébetelo todo, puta”, me dijo dándome el vaso del semen.
Nunca lo había hecho. Ni sabía cómo reaccionaria.
Me llevé el vaso a la boca ante el jolgorio de los que aún quedaban y comencé a beber. Procuré hacerlo de golpe para no “degustarlo”.
“Escúrrelo bien zorra, que no quede ni gota “, me dijo Raúl.
Lo hice.
“Vente conmigo. Aún tenemos cosas que hacer, ah y llévate tus ganancias. Quiero que con este dinero compres un regalo para cada miembro de tu familia, el cornudo, tu hijastro y tu hija. Cuando llegues a casa haces un vídeo dándoles los regalos a cada uno, y me lo mandas. Has entendido, puta”, me dijo.
“Sí, mi Amo”, le respondí.
“Bien, veo que vas leyendo y aprendiendo como debes comportarte. Sigue estudiando, solo quedan dos días, y no olvides el contrato lo firmas y lo envías el mismo viernes por correo. Recuerda que no puedes llevar nada encima. Ahora vamos con los aros”, me dijo llevándome hasta un almacén detrás de la barra.
Ya había preparado la escena, sobre una mesa vieja de madera una toalla blanca, y al lado el material que iba a necesitar. Eso, si, todo muy esterilizado, en sus correspondientes envases o envoltorios.
“Túmbate en la mesa boca arriba!, me ordenó.
Lo hice,
“Te va a doler, pero así te vas acostumbrando. Un consejo, cuando sientas dolor, en la sesión, no te cortes, grita todo lo que quieras, eso te calmará”, me dijo.
No lo tenía yo tan claro eso, pero bueno.
Me quitó los cubre pezones. Me limpio la zona con Betadine,
Cogió dos pinzas Fórceps Foerster con ranura, y me cogió con cada una un pezón. Estas pinzas una vez que se les presionaban se quedaban bloqueadas con el pezón entre medio de sus patas.
Cogió luego una aguja de 4mm, y me atravesó el pezón como quien atraviesa un papel. Lo hizo lo más pegado posible a la areola. Efectivamente dolió, pero soportable. Dejó la aguja metida, y repitió lo mismo con otra aguja en el otro pezón. Ahora mismo tenia los dos pezones perforados por dos agujas, y esto hay mujeres que lo hacen por gusto.
Cogió dos anillos de una bolsita que aproximadamente debían de tener el mismo diámetro que la aguja que me atravesaba los pezones. Empezó con el pezón derecho haciendo que el anillo, siguiera el camino de la aguja, según la extraía del pezón. Así fue, pronto el anillo ocupaba el lugar de la aguja. Cogió una tenaza para cerrar el anillo, pero antes de hacerlo, colocó una bolita entre los dos terminales. Según me explicó, era para evitar que el anillo se abriera, y rajara el pezón.
Ahora sí, presionó la tenaza sobre el anillo, y este se cerró dentro de la bola.
Repitió la operación en el otro pezón, con el mismo resultado.
Ahora, iba a venir la parte más divertida. Había que hacer lo mismo en el clítoris.
La punta del clítoris (también llamada glande) se encuentra en la parte superior de la vulva, donde se juntan los labios internos. Su tamaño varía de persona a persona: puede ser pequeña como un garbanzo, o tan grande como un dedo pulgar. La punta del clítoris está cubierta por el capuchón del clítoris. Sin embargo, la punta es solo el principio del clítoris. El resto se encuentra dentro del cuerpo y se extiende hacia abajo y hacia atrás, en ambos lados de la vagina. Este clítoris interno se compone de tronco y cruras (raíces y piernas), y mide aproximadamente 12,70 cm de largo. El clítoris se compone de un tejido esponjoso que se hincha durante la excitación sexual. Tiene miles de terminaciones nerviosas, más que cualquier otra parte del cuerpo humano. Y su único propósito es hacerte sentir bien.
Me había empollado Google, cuando leí en el correo lo que querían. Había que cuidarlo. No tenía ni idea de donde pensaba Raúl poner el aro, sin destrozar ese glande, aunque no iba a tardar en descubrirlo.
Me embadurno bien toda la zona con Betadine y las pinzas ahora cogieron mi clítoris, pero mi glande no salía lo suficiente.
Cogió entonces una pequeña. Bomba con un tubo de plástico transparente que terminaba en una pequeña boquilla que colocó sobre mi clítoris, accionando la bomba. Sentí un dolor super intenso, era como si me lo quisiera arrancar. Aquella bomba no paraba de succionar. Si seguía así, me iba a sacar los 12 cm. del interior.
Estiró él aun más hacia arriba y con un golpe secó clavo la aguja atravesando de parte a parte la base del clítoris. No pude evitar chillar nuevamente, aunque me jodía que me oyera chillar, porque esbozaba una risita.
Colocó el aro también con su bolita, y dio por finalizada la preparación.
“Vamos, vete ya zorra, y no olvides tus deberes”, me dijo con un fuerte azote en el culo.
“Adios Amo”, le contesté poniéndome la gabardina y saliendo hacia el coche.
Me subí en él y volví a cambiarme. Ahora el tema era que nadie me viera los aros, o tendría que dar muchas explicaciones que no tenía.
De vuelta para casa, me pare en un centro comercial. Ahora tenía que encontrar un regalo de 200 €, para cada uno. Como no tenía la cabeza para pensar mucho, me decidí por unas tablets. Les compré una galaxy tab A9, a cada uno, y aún me sobraron 3 euros.
Ya en casa, puse el móvil a grabar y me lo colgué del cuello como hago habitualmente.
En el salón estaban David y Oscar. Les di su regalo y se pusieron mas contentos que unas pascuas. Me lo agradecieron con besos y abrazos.
“Y esto? “, preguntó David.
“Pues nada oye, un dinerito extra que me he ganado y que mejor que invertirlo en vosotros”, le contesté quedando como una campeona.
Me faltaba Alba. Me fui a su cuarto a buscarla. No estaba allí, asi es que me fui al baño. No podía estar en otro sitio.
Abrí la puerta y me la encontré recién salida de la ducha. Llevaba la toalla tapándole de cintura para abajo, pero con las tetas al aire. Y ya tenía un par de buenas tetas.
“Uhy! Si estás en tetas, y yo grabando”, le dije.
“No pasa nada, pero no le enseñes el video a tus compis que están muy salidos”, me contestó espontáneamente.
No sabía ella que, sí, que lo iban a ver, al menos uno.
Le di la tablet, me beso, y me abrazo y colocó una teta sobre la cámara del móvil al hacerlo. Raúl iba a tener una buena visión se su teta.
Tenía que enviárselo, no me quedaba otra si quería cumplir su orden.
Busqué en el móvil el contacto de Raúl, y lo puse como restringido. Además, le añadí un código privado, para que fuera prácticamente imposible leer lo que allí se escribiera.
Le envié el vídeo, con un texto, “Orden cumplida, Amo”
La respuesta de Raúl fue inmediata.
“GUAUUU, vaya sorpresa. Muy bien puta. Está muy buena la zorrita. Tengo que follármela a ella también”.
“Amo, es muy joven para esto todavía “, fue mi contestación.
“Tiempo al tiempo”, fue su respuesta.
CONTINUARA
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