Xtories
Dominaciónoct 2025

La fiesta de despedida

Sabe que es solo trabajo, pero el precio y la promesa de ser usada por siete hombres a la vez encienden un morbo que no puede controlar. Cuando llega al piso, descubre que el contrato incluye reglas que ella misma no se atrevería a imponerse, y que su cuerpo será el escenario de una noche donde el dolor y la degradación son la moneda de cambio.

nomeseli7.9K vistas10.0· 6 votos

Si habéis leído alguno de los relatos que ya he contado sobre las veces que he ido a prostituirme ya sabéis algo de mí.

Después de la última vez, uno de los que me usó con sus amigos me pilló el teléfono, que yo no había bloqueado por idiota -no es el que uso para todo sino uno que uso solo cuando voy a prostituirme- y a los dos días recibo una llamada que no sabía ni donde sonaba y era uno de los tíos que me había usado, me explicó cómo tenía mi número y que quería proponerme algo, a ver si me atrevía.

Me contó que dos de los tíos que trabajaban con esos cinco que me habían usado se iban de la empresa y de Catalunya y que querían hacerles una despedida. Habían pensado que fuera con alguna zorra y en la primera que habían pensado era en mí. El plan era hacerlo en el piso de uno de ellos, un striptease para sus amigos, que me follaran y luego se iban a añadir ellos. Que me planteara hacerlo sin condón y que le diera vueltas al precio que les iba a cobrar. La idea era que llegara a primera hora de la tarde y pasar con ellos y luego ir a cenar algo y salir con ellos de fiesta.

Me sorprendió mucho la propuesta, os digo la verdad, y primero pensé en decir no y cerrar el tema así, pero no se lo dije y quedé con ese tío que le diría algo, porque querían que fuera ayer sábado. Después de colgar el teléfono no paré de darle vueltas. Reconozco que me daba un morbo increíble que me lo hubieran propuesto y que pensaran que diría que sí. Eso ya era un subidón y cada vez que lo pensaba, me mojaba completamente solo de darle vueltas; pero a la vez pensaba que era muy fuerte decirles que sí y con siete en este plan nunca había estado. Me ponía nerviosa solo de pensar en decir que sí.

Lo hablé con el amigo que me “empujó” a atreverme a prostituirme y al que le agradezco que me metiera en este camino porque lo estoy disfrutando muchísimo y me encanta cómo me hace sentir y al final decidí que les diría que sí. Hasta me ayudó con la cantidad que les iba a pedir.

El viernes quedé con algunos de ellos al mediodía en un gym de crossfit al que van y les dije que sí y el precio. Regatearon lo que les iba a cobrar, algo que me puso aún más caliente, y al final acordamos el precio y quedamos para ayer sábado, pero más tarde de la hora a la que querían ellos.

Me pasé la noche del viernes y la mañana del sábado super nerviosa. Muchísimo. Casi no dormí nada y el sábado por la mañana que tenía trabajo no pude concentrarme en absolutamente nada. Comí poquísimo y por la tarde me quedé dormida un par de horas. Yo que nunca he hecho la siesta en la vida.

Bueno, empiezo con lo que os debe interesar más. Llegué a las siete en punto, no está lejos de mi casa y aún tenía agujetas de las pesas, sobre todo en los brazos y los hombros, del gimnasio, pero bueno, puse buena cara, me vestí con un vestido de verano, pero no como una puta, sino como una pijita. En una bolsa llevé unas botas y cogí un conjunto de ropa interior negro que tengo de tanga y suje a juego super transparentes y unas medias, por si ellos no habían comprado nada, como me habían dicho que harían cuando hablamos de todo en el gimnasio. Llevaba el pelo suelto, pero cogí un gel y una cinta para hacerme una cola con el pelo hacia atrás.

El piso estaba en un edificio alto y era el de más arriba, luego me explicaron que el piso era de los padres de uno de los tíos, pero que los padres se habían jubilado y se habían ido a vivir a no sé qué pueblo de Granada y el hijo se lo había quedado. Era bastante grande, con una sala enorme que daba a una terraza muy chula que quedaba por encima de las casas de los vecinos, donde el tío tenía una barbacoa y un par de tumbonas para tomar el sol. El piso creo que tenía cuatro habitaciones y él dormía en la que había sido de sus padres. La había modernizado bastante, pintada y con una cama enorme de dos por dos y una tele más grande que la que tengo en el salón de mi casa y en el salón tenía otra aún más grande. La habitación también tenía salida a la terraza. La cocina era más antigua y no muy grande, pero estaba bien y dos baños, uno más grande con bañera y el otro con una ducha, el grande sí que estaba reformado por él según me contó. Las otras habitaciones no las vi.

Aparqué bastante cerca y llamé abajo, me abrieron y subí en el ascensor hasta el piso. Estaba en la puerta el que me había llamado por teléfono, me cogió por la cintura y me hizo pasar. En la sala estaban los otros cuatro que ya conocía. Todos vestidos, algunos con tejanos, otros con pantalones cortos, zapatillas de deporte y camisetas, nada especial, pero acostumbrada a verlos con la ropa del uniforme de la empresa, pues se notaba que estaban de fiesta. Solo entrar ya me di cuenta de que estaban muy calientes y ansiosos. Se les notaba nerviosos y yo lo estaba aún más. Los saludé a todos besándolos en la boca y ya me tocaron el culo, me levantaron la falda y me sobaron las tetas. Les encantó dejar claro que yo era la puta de la calle que ya conocían.

Me dijeron que me cambiara y me llevaron a la habitación del tío de la casa y encima de la cama había varias cajitas y una bolsa de un sex shop, así que sí que habían ido a comprar. Entraron los cinco, les enseñé las botas, les encantaron, son negras y altas a la altura de la rodilla, y les enseñé también el conjunto que llevaba. Se lo pasaron entre ellos. Me dijeron que me desnudara y que me lo probara todo que ellos también habían ido de compras. Yo iba a abrir las cajas, pero me dijeron que primero en pelotas. Me saqué el vestido, me saqué el tanga que llevaba y me saqué los zapatos. Fue sacarme el tanga y uno ya lo había cogido y se lo había quedado. Me quedé en pelotas y los tíos ya iban a mil. “Joder puta que buena que estás, hoy no sales entera, cerda” y cosas así. Yo estaba supernerviosa, os lo juro. Creo que mucho más que en la calle o en el taller. Fui abriendo las cajas. En una había un body de tirantes de rejilla de color negro con el coño abierto y tanga en el culo, en otra había unas medias de las que han de ir con liguero, en otra estaba el liguero, en otra había un collar como de perro también de color negro, en la bolsa había cuatro esposas que se ataban con velcro, también había cuerdas. Lo dejé todo sobre la cama y mientras lo iba sacando hablaban entre ellos porque no todos lo habían visto porque solo dos de ellos habían ido a comprarlo.

Me dijeron que me pusiera lo que yo había llevado para ver cómo me quedaba, lo hice, me sobaron como les dio la gana cuando lo tenía puesto y me lo acabaron arrancando, se cargaron tanto el suje como el tanga y las medias, me metieron dedos por el coño, en la boca, me estrujaron las tetas y hasta en el culo me metieron sus dedos. Uno se sacó la polla y me la metió en la boca solo doblándome la espalda mientras otro me comía el culo y el coño y los otros me tocaban las tetas y se pajeaban. Se la comí a los cinco, pero ninguno se corrió. Luego pararon y me hicieron ponerme el body y las medias, pero no quedaba muy bien, así que me hicieron sacarme las medias y ponerme las botas. Al final decidieron que lo mejor esa eso: el body de rejilla y las botas, enseñando el culo por el tanga del body y el coño porque era abierto. Les dije si querían que me peinara como yo había pensado y me dijeron que de puta madre y lo hice allí delante del espejo del armario de la habitación que era enorme. El de la casa se me puso detrás y me estuvo estrujando las tetas encima del body todo el rato que tardé en ponerme el gel en el pelo y peinármelo con la cola hacia atrás, mientras los demás miraban.

Fuimos al salón a esperar a los dos para los que se hacía todo eso, me hicieron salir así a la terraza y me enseñaron la cocina, donde había varias botellas de alcohol, la nevera llena de cervezas y carne para poner en la barbacoa. Todo el rato estuvieron tocándome, azotándome el culo, metiendo las manos en mis tetas y tocándome el coño, hasta que uno dijo “a ver si os vais a cargar el body, coño” Y otro dijo “o a la puta” y otro dijo, “a la puta ya nos la cargaremos luego”. Todos tenían las pollas supermarcadas en los pantalones. Me ofrecieron algo para beber y pedí algo de agua (yo no bebo alcohol) insistieron que tenía que ponerme a tono para lo que iban a hacer, pero no bebí nada de alcohol.

A las ocho menos algo llamaron abajo y eran los dos amigos. Me dijeron que me escondiera en la habitación y que guardara todas mis cosas en el armario y que no saliera hasta que pusieran música, que cuando la escuchara saliera y que pusiera a tono a sus amigos y me olvidara de ellos, que primero era para ellos, que podían hacer lo que quisieran y que una vez ellos ya me hubieran usado, entonces era de todos. Que me lavara los dientes para no tener gusto a polla y me dieron un cepillo nuevo y usé dentífrico del baño grande. Me metí en la habitación y me di cuenta de que estaba super mojada y con los pezones super duros que se metían en las celditas del body. Me daba un morbazo estar allí que UFFFFFF.

Yo me metí en la habitación del dueño de la casa a esperar la música. Los oía hablar, pero no entendía lo que decían. Se reían y eso. En unos minutos empezó a sonar música y pensé que ya me tocaba empezar a ser la puta que habían comprado. Llevaba el body de tanga y con el coño abierto y las botas y el pelo recogido en una cola de caballo. Me sentía una puta, os lo juro, cuando me miraba al espejo. Si abría las piernas se me abría el coño que se me veía completamente, depilado y rosadito. Y tenía a siete tíos esperando para follárselo a saco.

Salí y vi que los dos tíos que yo no conocía estaban sentados en el sofá, uno de tres plazas de piel, y los demás estaban por la sala y la terraza. Cuando entré los dos abrieron los ojos como platos y dijeron “¿JODER de dónde sale esto??” y los demás se pusieron a aplaudir. Yo me puse a bailar con la música delante de ellos, moviendo el culo, sonriendo, moviendo la cola del pelo, acercándome, poniendo una pierna encima del sofá, con las botas; en resumen, haciendo la puta, que es para lo que me pagaban. Los tíos miraban y me tocaban, pero sobre todo me miraban. Los demás silbaban y decían de todo. “¿Qué os parece la puta?” “Ya veréis ya como folla”… y mil guarradas más. Yo estuve muy profesional dedicándome a bailar y a mover el culo delante de ellos y pensé que solo bailar no era lo que me habían pedido así que empecé a acercarles el culo a la cara y agachándome hasta el suelo y me pegaba en las nalgas yo misma para que se animaran a hacerlo ellos, uno me dio un cachete y el otro también pero nada muy bestia y entonces me acerqué al dueño de la casa que ya sabe lo puta que soy y cómo pegarme y me puse abierta de piernas y con el culo hacia él y me azoté el culo delante suyo y le dije, enséñales a hacerlo. Y me dio cuatro o cinco hostias en las nalgas hasta dejarme sus manos marcadas. Volví a los otros dos y entonces sí que me pegaron como a mí me gusta. Ya se iban soltando. Me abrí de piernas y me monté encima de uno de ellos restregando mi coño en su pantalón, agarrándole la cabeza y restregándole la cara por mis tetas. Luego se lo hice al otro y llevaba unos pantalones cortos de color beige claro y se los dejé mojados de mi coño de lo empapada que estaba. Me puse supercaliente con todos esos tíos allí y yo vestida así. Entonces me arrodillé y le desabroché el pantalón, se lo bajé, se lo quité y luego hice lo mismo con los calzoncillos, se quedó con una camisa de manga corta, bambas y calcetines y la polla dura y se la comí entera, me la metí en la boca TODA y no era pequeña. Eran mayores que los otros, pero estaban bastante fuertes, algo menos de abdominales, pero en buena forma y se notaba que también iban al gym. Le dejé la polla completamente babeada al tragarla mientras los otros aplaudían y decían un montón de barbaridades, el otro se había bajado los pantalones y se los había sacado y yo me puse a tocarle la polla mientras se la chupaba al de al lado, pajeándolo. Dos pollas muy guapas, bastante gordas las dos y con un capullo precioso, oscuro. Uno iba depilado completamente y el otro era muy peludo, así que un buen contraste. Les chupé la polla a los dos, me las tragué una y la otra, les lamí los huevos, me los metí en la boca y entonces uno de los otros dijo, "Cómeles el culo puta que lo haces muy bien" y miré al que tenía delante a los ojos y le dije sí moviendo solo la cabeza. El tío se puso como loco. Echó el culo adelante en el sofá y yo le levanté las piernas y se las cogió con las manos por debajo de las rodillas y empecé a comerle el culo y los huevos, metiendo la cara, lamiendo el ano, chupando sus pelos, olfateándole el culo, me puse muy cerda. Luego se lo hice al otro igual, en el culo depilado, sudaban, más el peludo que el otro; ayer hizo mucho calor por aquí y además habían cerrado el ventanal de la sala. Los demás los animaban diciéndoles que yo era una puta guarra, que iban a hacer de todo conmigo, y eso me ponía a mil.

Cuando ya les había dejado la polla, los huevos y el culo babeados, me levanté y me monté sobre la polla de uno de ellos para que me follara el coño y lo estuve cabalgando mientras el tío me comía las tetas y entonces el otro ya no esperó a que lo montara a él se puso detrás de mí, me pegó en el culo apartó el tanga del body, me metió un dedo en el culo y alguno de los otros dijo que me lo hiciera chupar y lo sacó de mi culo y me lo metió en la boca y entonces me empezó a restregar la polla por el culo y me la metió en el culo de un golpe. JODERRRR las dos pollas dentro solo empezar me pusieron a mil y los tres nos empezamos a mover hasta que nos corrimos casi a la vez, yo un poco antes, pero ellos casi al mismo momento los dos me dejaron los agujeros llenos de semen, mientras uno me mordía los pezones y el otro no paraba de meterme dedos en la boca. Fue una puta pasada. Y solo acabábamos de empezar.

Después de que se corrieran esos dos ya se metieron los demás a saco y fue una puta locura durante las tres o cuatro horas siguientes.

Cuando los dos para los que se hacía la fiesta me follaron el coño y el culo y se corrieron dentro de mí y yo con ellos, ya se disparó todo. Los otros 5 ya se morían de ganas de metérmela y de que se las chupase a todos.

Cuando el que me estaba dando por el culo la sacó, noté como me caía un montón de leche por el agujero del culo, se corrió un montón y pensé que era porque era la primera vez esa tarde y porque debía hacer mucho que no follaba, pero joder ese tío se corría litros de semen, luego me di cuenta en otras veces que quiso correrse en mi cara y me dejó completamente embadurnada de semen. Cuando salió, uno de los otros me agarró del pelo y me levantó y me pegó una bofetada solo girarme. Se les notaba supercerdos y supersalidos. Incluso, con esa cara de mala leche que se os pone a los tíos cuando os ponéis así, que es como si nos mandarais el mensaje de “prepárate, hija de puta, que te voy a reventar”. Me dio una bofetada y me escupió en la cara y sin dejar de agarrarme del pelo, como son mucho más altos que yo era como si me levantara por la cola del pelo, me metió dos dedos en el coño y los sacó pringados de semen del otro y me los metió en la boca y me volvió a escupir en la cara. Los que aún no se me habían acercado, se estaban desnudando y a la que me di cuenta los tenía todos alrededor con las pollas duras. Me puse de rodillas en medio de la sala y empezaron a follarme la boca uno detrás del otro. No fue chupársela, esta vez fue directamente follarme la garganta. Ya saben que trago por las otras veces y esta vez fue mucho más a saco, yo no hacía nada, un tío me cogía del pelo y me metía la polla en la garganta hasta que se la dejaba babeada, la sacaba y otro hacía lo mismo. Me lloraron los ojos y se me fue el maquillaje a la mierda. Me quedaron las tetas y el body completamente empapado de mis propias babas. Se pasaron tanto rato follándome la boca y escupiéndome que a la que me di cuenta ya estaban en el círculo los que me habían follado, ya se les había puesto dura después de correrse. Lo noté porque de pronto noté el sabor de mi culo en la polla de uno y era el que me la había metido antes. Les ponía locos provocarme arcadas, metiendo la polla hasta el fondo y luego aun empujar más sujetándome la nuca. Pensé que me harían vomitar, pero por suerte no. MUUUUUUCHAS babas que casi era como vomitar, pero no vomité. En un rato me quedé empapada de babas.

Cuando se cansaron de metérmela en la boca, uno dijo, “vamos a reventarla, coño, que yo quiero follármela” y todos estuvieron de acuerdo. Me agarró de la cola de caballo del pelo y me levantó que pensé que me arrancaba el pelo. Y mientras me tenía de puntillas agarrándome del pelo, con un daño de la hostia, uno dijo que me sacaran el body y otro dijo, “no tío, lo hemos pagado nosotros vamos a rompérselo, como si la violáramos, joder”. Y aparece uno con un cuchillo enorme de la cocina. Sí, con un cuchillo que me pareció enorme y se me acerca. Los otros fue como si lo aplaudieran por la idea y yo estaba cagada de miedo. Y me empezó a pasar el cuchillo por el coño y por el culo y que me abriera de patas. Lo metió entre el body y mi coño y yo colgando del pelo agarrada por uno de esos tíos enormes. Luego lo metió hacia mi estómago y les preguntó “¿lo rajamos?” y todos dijeron sí a la vez y entonces cortó todo el body desde el coño hasta en medio de las tetas con el cuchillo y me quedé con la tela del body colgando de los tirantes. Me dijo que pusiera las manos detrás, yo lo hice y uno me las sujetó con las suyas y otro dijo que había cuerdas para atarme. En un minuto tenía las muñecas atadas con un trozo de cuerda a la espalda y entonces el tío del cuchillo empezó a pasármelo por el coño entre las piernas, por en medio del culo y por los pezones. Os juro que estaba muerta de miedo, pero estaba tan caliente que ni yo me lo podía imaginar. Uno se puso detrás de mí y me estiró los pezones para que el del cuchillo pudiera pasármelo mejor y se me pusieron durísimos. El que tenía detrás me restregaba la polla por el culo y al final el del cuchillo cortó los tirantes y me quedé en pelotas solo con las botas, que no quisieron sacármelas hasta mucho más adelante. Yo estaba atada a la espalda por las muñecas y me hicieron poner de rodillas en el suelo, con el culo en alto y la cara pegada al suelo y entonces empezaron a pegarme en el culo muy a saco. Me lo dejaron rojo que no veas. Cada vez era como un concurso de a ver quién pegaba más fuerte. Pensé que me desmayaba del dolor en algún momento y entonces uno empezó a meterme dedos en el culo y acabaron enculándome en esa postura uno tras otro los siete, varias veces. Una salvajada, porque yo no podía hacer nada. Me dieron tan fuerte que me puse a gritar y entonces uno me tapó la boca con la mano, pero el de la casa dijo, déjala que grite, casi no hay vecinos hoy porque es fiesta. Estaba todo cerrado, con lo cual empezó a hacer un calorazo de la hostia y no pusieron el aire acondicionado en ningún momento y me reventaron el culo uno tras otro. Me hicieron daño, pero me excité un montón porque me sentí superviolada al estar atada, los tíos pasaban de mí y me trataron, como un puto pedazo de carne. También estuvieron mucho rato así, cada tanto uno la sacaba del culo y me levantaba la cara del suelo para metérmela en la boca sacándola de mi culo, por supuesto ya os podéis imaginar que ninguno usó condón, eso ya estaba hablado y les daba morbo lo de sacarla del culo y metérmela en la boca a tragar. Acabé con el culo absolutamente reventado y la cara llena de escupitajos. Yo me corrí dos veces mientras lo hicieron y tres de ellos se corrieron también, dos fuera del culo y uno en mi boca. Los tres que se corrieron se fueron a la cocina a prepararse algo para beber y los otros siguieron. Me estiraron en el suelo de la casa, atada igual que antes y me follaron el culo más rato contra el suelo mientras me abrían de patas al máximo. Dos me abrían de patas mientras uno de los otros me enculaba. Os juro que es lo más parecido a que me violen que me han hecho. Cuando ya estaban a punto de correrse porque lo iban diciendo, me dieron la vuelta, me quedé boca arriba con las manos bajo mi espalda y se pajearon hasta correrse en mi cara los cuatro que quedaban. Una cantidad de leche que UFFFF, me puso a mil. Me dejaron tirada allí en el suelo, llena de leche, en pelotas, sudada y ellos se fueron a la cocina y volvían con bebidas y se sentaban en el sofá. Hacía un calor de la hostia y entonces abrieron la puerta de la terraza de nuevo y alguno salió envuelto en una toalla, aunque cuando yo salí no vi que desde otras casas se viera la terraza. Me levanté como pude, atada llena de semen chorreándome de la cara a las tetas y al suelo y no sabía que hacer allí así. Le dije a uno si me podía desatar y preguntó en voz alta “la puta quiere que la desate, ¿qué hago?” y el de la casa dijo “ni de coña, está mejor así” Y entonces les dije tengo sed y el muy hijo de puta, saca un táper de plástico, lo llena de agua y me lo pone en el suelo para que bebiera. Os podéis imaginar cómo les gustó eso a los demás. Y yo tuve que ponerme de rodillas para beber del bol de agua, que además cuando me agaché para beber se llenó del semen que me goteaba de la cara. Me quedé sentada en el suelo apoyada en el sofá, con los tíos alrededor recuperándose.

Entonces se pusieron a hablar de cuál era el plan y uno de los dos por los que se hacía la fiesta preguntó si yo ya me iba. Y los otros le dijeron que no, que la puta estaba pagada para toda la noche. Primero hablaron de salir a tomar algo, pero después de volver a follarme, yo no tenía reloj pero uno dijo que eran casi las diez, y luego que de cenar allí en la casa. El dueño dijo de preparar algo en la barbacoa, yo había visto lo de la carne, pero luego dijeron que les daba pereza cocinar en la barbacoa y yo les dije que podía ocuparme yo, si querían. Y me dijeron “tu, puta, has venido a otras cosas”. Total, que decidieron que sí ponían la barbacoa, pero que iban a pedir unas pizzas, así no había que estar tanto rato al fuego. Se pusieron algunos a preparar el fuego, alguno se puso los boxer, otros que llevaban pantalones cortos se los pusieron sin nada debajo y a mí me dejaron en pelotas como es lógico. Encendieron la barbacoa con carbón y unas maderitas e hicieron un fuego bastante chulo. Sacaron costillas y chorizos criollos, supongo que porque se hacían más rápido y mientras lo preparaban ya se fueron entonando más. Bebieron cerveza, mucha y algunos alguna otra cosa que supongo que sería whisky o ginebra, mezclada con Coca Cola. Yo bebí agua como una perra, nadie levantó el táper del suelo, ni me dio nada más para beber. Me sacaron a la terraza mientras cocinaban, solo fumaba uno, pero estaban todos allí y cuando el fuego estaba superfuerte, el dueño de la casa, que es el más cerdo y el más bestia de normal, imaginad además estando en su casa, me agarraba de los hombros y me acercaba al fuego, que hijo de puta, por favor. Ya se iban entonando porque no pararon de meterme mano, de meterme dedos en el culo y en el coño, de sobarme las tetas. Y entonces uno dijo, “joder huele a semen la puta esta que no veas” y entonces el de la casa dijo, “pues la lavamos, tráela” y me agarraron y me mojaron toda con la manguera para regar, que estaba helada, con las botas puestas. Me dejaron completamente empapada y se lo pasaron de lujo, los muy cabrones. Por supuesto nadie me dio una toalla ni me secaron. Me echaron agua a presión en la cara que es donde se habían corrido, pero por todo el cuerpo hasta metieron el chorro en mi culo y en mi coño y en la boca algo, con menos presión.

Prepararon la carne y dijeron que si tenían más hambre ya llamarían luego a las pizzas. Y para cenar, apareció el del cuchillo otra vez, el mismo juego de pasármelo por el coño, el culo y los pezones y al final cortó las cuerdas de mis muñecas para que comiera algo.

A mí me dejaron prepararme una ensalada. Cuando ya tenían la carne lista, prepararon una mesa en la terraza y el dueño del piso acababa de sacar los últimos chorizos del fuego. Otro quedó de pie porque la mesa era de seis. Cuando ya estábamos sentados, el de la casa dijo "¿Sabéis lo que me apetece? Comer con la polla metida en el coño de la puta. ¿Vosotros lo habéis hacho alguna vez?”. Se sacó el pantalón tejano bermudas que llevaba, me levantó de la silla en la que estaba agarrándome del pelo, como habían hecho antes y me puso de rodillas para que se la chupara hasta ponérsela dura. En nada tenía la polla como un palo y me la metía en la garganta, mientras los otros miraban cómo me follaba la boca, entonces se sentó en la silla en la que estaba yo y me hizo montarme en su polla de espaldas a él, así que quedé con su polla metida y apoyada en la mesa, mientras todos los otros me miraban mientras comían. No sé qué me paso que fue meterme la polla en el coño y me empecé a calentar tanto que me corrí casi sin que se moviera. No veas cómo les puso eso a todos, ver cómo me corría allí en la mesa y al tío de la casa no veas cómo le hizo sentirse y lo que fanfarroneó por hacerme correr solo metiendo la polla hasta el fondo y dejándola allí. Como ya os podéis imaginar, fui pasando por las pollas de los demás cambiándome de sitio en la mesa

Se acabaron la carne en nada, la verdad es que yo ya vi que habían hecho muy poca y entonces dijeron de pedir unas pizzas, llamaron a una pizzería y les dijeron que en media hora las traían y entonces me cenaron a mí, entramos en la casa, conectaron la tele a una tablet y empezaron a mirar pelis porno en la tele mientras me follaban. Me follaron completamente, por el coño, por el culo, por la boca; me hicieron comerles el culo, los pies, me escupieron, me pegaron, me tiraban de uno a otro o me agarraban del pelo, o me tiraban al suelo y con la puerta de la terraza cerrada con lo que hacía un calor horrible. Todos sudando como si estuviéramos en una sauna.

Yo ya estaba agotada a esas alturas y apenas eran las once y media. Yo lo cuento como si nada pero todo era una salvajada. Ya estaban bastante mamados de la cerveza y de lo que además se habían bebido. Tenían todos las pollas superduras y a mí ya me dolían todos los agujeros.

A la media hora más o menos, yo creo que más, llaman a la puerta abajo el de las pizzas y entonces a uno se le ocurre que abra yo y le pague y que lo haga tal y como iba en ese momento, en pelotas y con las botas y la cola de caballo que milagrosamente aún se aguantaba bastante bien y empapada de sudor y con los agujeros absolutamente reventados. Les encantó la idea a todos y yo no dije nada. ¿Qué iba a decir, que no? Imposible.

Me dieron 50 euros para que pagara las cinco pizzas, cerraron la puerta del pasillo y yo abrí al tío que era un tío de unos 30 peruano o ecuatoriano, cuando abrí puso unos ojos como platos y dijo "Madre mía" y yo le dije, “me están follando y les ha entrado hambre”, le di los 50 euros cogí las cinco cajas de pizzas las entré en la sala y regresé a por el cambio. El tipo no paraba de mirarme, no se cortaba nada. Cogí el cambio y cerré. Cuando regresé a la sala ya habían abierto las cajas de pizzas y estaban comiendo en pelotas y pajeándose. Uno me llamó, dijo "ven aquí puta" se levantó del sillón de piel y me dijo, pon la cara en el asiento, zorra. Y yo me arrodillé de espaldas al sillón y eché la cabeza atrás hasta apoyarla en el asiento y entonces el tío se abrió de piernas y se me sentó en la cara, se abrió las nalgas y me puso el culo sudadísimo en la cara, pero súper sudado que me dejó la cara empapada. Y se comió la pizza, restregándome su culo en la cara. Cuando se acabó el trozo de pizza y se levantó, respiré porque me estaba ahogando con su culo sobre la boca y la nariz, pero en nada vino otro a hacer lo mismo. Yo pensé que me ahogaban si lo hacían todos, os lo juro. Este segundo era el peludo que me la había metido por el culo al principio y me decía “lámeme los pelos, hija de puta”. Mientras tenía a este sentado en mi cara uno empezó a tocarme el coño. Yo estaba de rodillas, despatarrada y con la espalda hacia atrás, así que no veía nada de lo que hacían los otros. Yo creo que me metían dedos más de uno en el coño y lo abrían. Me hacían daño, pero yo no podía decir nada con el culo peludo de ese tío encima de la cara. Uno me pegó muy fuerte en las tetas varias veces y luego me pegaron en el coño y como yo instintivamente puse la mano, pues me sujetaron de las muñecas para seguir pegándome en el coño. Me corrí a hostias en el coño y casi sin poder respirar, super sofocada y con un squirt de la hostia.

Al fin se levantó ese cabrón de mi cara y pude respirar, Dijeron que estaba muy roja de cara, me estaba ahogando, claro que estaba roja de cara.

Uno se sentó en el sofá y me monté de espaldas a él, me la metió por el culo, me agarró las tetas y entonces los otros me follaron el coño con la polla de ese dentro y alguno se puso de pie sobre el sofá con las piernas abiertas y me follaba la boca.. Ninguno se corrió así y al cabo de un rato salen de mis agujeros, me traen una pizza que quedaba por abrir y el de la casa me dice, "esta es para ti, puta de mierda, que no has comido nada"- Tenía razón y yo no había comido nada, pero entonces me di cuenta de porque habían dejado esa pizza sin tocar. Supongo que cuando yo fui a buscar el cambio lo hablaron. La pusieron en una mesa baja de centro y a mí me pusieron de rodillas al lado de la mesa, entonces lo que querían es que se la chupara y cuando iban a correrse la sacaban de mi boca y se corrían en la pizza, algunos tardaron un poco más otros un poco menos pero acabaron soltando la leche encima de la pizza los siete. Entonces se fueron sentando a ver las pelis porno, sudando como cerdos y con un olor que hacia la casa que ni podéis imaginar y uno cortó la pizza en triángulos con el cuchillo y eligió los trozos que estaban más llenos de leche, los puso en un plato y me lo pasó "Tu cena, puta" y yo me comí dos trozos y medio de los tres que me había dado de esa pizza de semen.

Mientras yo cenaba iban hablando de mí y de lo que les hacían a las chicas en la peli porno, que todas las que pusieron eran de gang bang de varios hombres con una sola chica a la que machacaban, muy extremas, yo no había visto nada así.

Después de lo de la pizza, se quedaron todos en los sofás y en el suelo, con la tele puesta viendo porno, pero empezaron a hacerme preguntas. Todo a partir de que el de la casa me dijo que les contara lo que me habían hecho en el garaje la última vez. Algo les habían contado, pero no con mucho detalle y lo que quería que les contara es que me habían sacado fuera y me habían hecho mear en el suelo y se habían meado los tres sobre mí. Me hizo contárselo a los demás. Y también que me habían hecho chupar el tanga con sus corridas. Los otros no sabían nada del tanga y les dijeron que ya había otro colgado y que ya se habían pajeado con él, así que estaba esperándome para la próxima.

Entonces todos me preguntaron cosas. Si me dolía cuando me daban por el culo. Y les dije que sí, pero que me lo habían follado mucho y llegaba un momento en que el ano se relajaba y ya no sentías dolor, pero sí la sensación. Que si me excitaba de verdad que me pegaran y también les conté mi sensación de humillación cuando me pegan o me escupen o me mean y cómo eso me excitaba mucho. Que qué era lo más cerdo que había hecho, que con cuántos tíos había follado, que porque me dedicaba a ser una puta, que qué pensaban mis padres y si lo sabía alguien, muchas `preguntas que me hicieron para excitarse, algunas para humillarme y en general para relajarse un poco y volver a empezar a follarme.

El de la casa, que era el que llevaba la voz cantante todo el rato, me preguntó qué porque era sumisa e hizo que la conversación fuera por ese tema, que si me excitaba el dolor, le dije que sí, que si me excitaba que me ataran, le dije que mucho, que si tenía fantasías, le dije que sí y que la contara y yo que no, y él que sí joder qué daño te hará contarla y yo que no. Entonces me dijo "ven aquí puta", él estaba sentado en un sillón sudando y yo estaba en el suelo, todos los demás estaban en el sofá, tres, en otros dos sillones uno cada uno y otro sentado en la mesa de centro. Todos en pelotas y yo tb, con las botas, en el suelo en medio de todos. Me levanté y me puse delante de él y me dijo, date la vuelta, puta. Me puse con el culo hacia él, de espaldas. Todos los demás estaban encantados de que me hiciera eso de tenerme así de dominada... decían "uyyyyy la que le cae". Me pegó en el culo muy fuerte y me preguntó si me había gustado y le dije que sí, pues pídelo. "pide que te pegue, saca el culo y pide que te pegue, cerda" yo saqué el culo hacia él y se lo pedí y me volvió a pegar con las dos manos a la vez, se lo pedí varias veces, cada vez que me decía "pídelo otra vez puta" yo lo pedía y me pegaba más fuerte. hubo un momento en que se me saltaron las lágrimas, juro que no sé porqué, aguanto mucho pero pasó, me ha pasado muy pocas veces. entonces me agarró de la cintura y me sentó encima de sus piernas y de su polla y me echó hacia atrás contra su pecho, me giró la cara y me morreo metiéndome la lengua en la boca y lamiéndome las lágrimas y toda la cara. Fue el primero que me besó en la boca en toda la noche. Y mientras tenía mi cara a un milímetro me dijo para que lo oyeran todos, "ahora nos vas a contar tu puta fantasía" y me empezó a retorcer los pezones, "venga puta cuéntala". y al final le dije que vale que parara, porque me hacía muchísimo daño y les dije que mi fantasía era que me violaran varios tíos muy fuerte. Se hizo un silencio. Como para oírme habían bajado el volumen de la tele, no había nada de ruído en la casa, ya era tarde y cuando lo dije, se callaron todos mirándome. El que me tenía encima dijo al cabo de unos segundos, "os dije que esta era una muy buena puta o no". Entonces yo dije que eso no significaba que quisiera que lo hicieran. Y él dijo "no podemos violarte porque tú has venido a follar porque has querido y porque te pagamos, verdad zorra" y me giró la cara hacia la suya agarrándome con una mano de las mejillas. "Contesta puta".

Os juro que pocas veces he estado tan excitada como esa vez. Ya sé que parece una locura, pero no tuve miedo, me excité.

Entonces uno de los del gimnasio dijo vamos a prepararlo todo y algunos desaparecieron hacia la habitación, los otros se quedaron en la sala mientras el tío que me tenía encima me metía dedos en el coño y me morreaba y me decía, "tu tranquila, no hemos terminado aun y tú quieres más verdad, vamos a usar lo que hemos comprado en el sex shop contigo puta, no pensarás que lo hemos comprado para otra". Los otros iban bebiendo cerveza y otras cosas y en unos minutos salieron de la habitación y dijeron que ya estaba listo todo. El tío me levantó en brazos y me llevó a la habitación, la ventana estaba abierta y les dijo que la cerraran y que bajaran la persiana y me tiró sobre su cama. La cama tenía puesta encima una sábana ajustada impermeable y a las patas habían atado unas cuerdas que acababan encima de la cama enorme. Dos se me echaron encima y me sacaron las botas y quedé completamente desnuda, me separaron las piernas, me pusieron unas muñequeras con velcro superfuertes a los tobillos y las ataron con las cuerdas y quedé despatarrada encima de la cama enorme. Os juro que el corazón me iba a mil por hora, respiraba muy fuerte y estaba muy nerviosa. Entonces uno se me montó en el estómago, me agarró del pelo y me pegó una bofetada y dijo "esto te gusta, verdad puta" y me dio otra que me tiró sobre la cama y entonces se me echó encima me sujetó una de las manos en el ángulo de la cama y otro me puso otra de las muñequeras y la ató a la cuerda de ese ángulo y luego hicieron lo mismo con la otra mano. Me quedé abierta en cruz y como la cama es enorme no me podía mover nada. Yo estaba acelerada y les encantaba ver como respiraba fuerte y como me subían y bajaban las tetas. No dije nada, solo intentaba coger aire y los miraba allí en pelotas todos tocándose las pollas y mirándome con unas caras que UFFFF. El de la casa salió y regresó con una botella de agua de la nevera, se sentó a mi lado en la cama y me dijo si tenía sed, le dije que sí y me agarró de la cola de caballo del pelo me levantó la nuca de la cama y me dio agua. Estaba helada. Y entonces me la echó sobre la cara y sobre las tetas y me dio de beber. Y me dijo, "ahora quiero que nos pidas que te hagamos de todo". Los demás no decían absolutamente nada, en la habitación cerrada debía haber más de 40 grados. "Quiero que nos pidas que te reventemos". Yo me puse a llorar y me pegó una bofetada. Dilo. "¿Quieres que te follemos, puta?" y yo asentí con la cabeza. "Bien. ¿Quieres que te follemos muy fuerte, verdad?" y yo asentí otra vez. "Muy bien, zorra, quieres que te usemos, verdad?" Y yo asentí otra ve,z pero no paraban de saltárseme las lágrimas. "Y ahora dime puta sumisa, quieres que te reventemos, verdad? quieres que cumplamos tu fantasía,¿ verdad zorra? Y yo volví a asentir. Me dio una bofetada más, "no llores puta, lo pasaras de la hostia,¿ verdad chicos?" y todos dijeron que sí. "Vas a acabar pidiendo que te violemos ya lo verás".

Se levantó de la cama y se me echaron encima los demás. Me pegaron, me escupieron, me estrujaron las tetas y las azotaron, me follaron el coño y la boca sin que pudiera ni moverme, sudando sobre mí.

Es lo más bestia que nunca me han hecho, esas dos horas y media han sido las más duras que he pasado con tema de sexo por en medio. Yo ya estaba agotada antes de que me ataran a la cama y además de los nervios en que me puso el hijo de puta del dueño de la casa con el interrogatorio y el tema de mi fantasía, estaba muy tensa, además el calor, todos sudando sobre mí, escupiéndome con olor a cerveza, metiéndome las pollas uno tras otro… hicieron que me sintiera violada. Me echaron cerveza encima, me metieron botellas por el coño para beber de ellas y sobre todo se tiraron a una puta como animales, al final ya no podía más y me dejé hacer lo que quisieran y me quedé como desmayada, pero consiente y eso aún los puso más. Hubo un momento en que me desataron los tobillos y entonces me ataron al cabezal por debajo de las rodillas con lo que me quedaban los dos agujeros levantados y en esa postura me follaban el coño y el culo un agujero tras el otro y me pegaban en las tetas o me cogían de la garganta para meterla más fuerte. Yo no los vi borrachos en ningún momento, pero estaba acojonada de qué pasaba si se emborrachaban de verdad y ya perdían aún más el control. Me dejaron el coño y el culo reventados y cuando ya llevaban horas usándome empezaron a querer correrse. De los siete, tres se corrieron dentro de mi culo y tres en la boca, en la garganta, y el de la casa no se corrió. Cuando se corrieron me desataron las piernas, pero no las manos y me metían dedos en el culo para metérmelos sucios en la boca. Me pegaron porque sí, porque yo era una puta y podían hacerlo y uno sacó un cinturón del armario de la ropa del de la casa y le preguntó al de la casa, "lo puedo estrenar?" Y el tío le dijo "Haz lo que quieras, no creo que se rompa, el cinturón claro". Y me dio con el cinturón en las tetas y en las piernas porque yo intentaba protegerme, entonces me sujetaron de los tobillos y me pegó con el cinturón en las tetas y en el estómago y en los muslos. Esta vez me propuse no llorar, no quise darle el gusto y les dije, "va pegadme joder, haced lo que os de la puta gana, hostia" y me cayeron montón de hostias. Me soltaron de las muñecas y me dieron la vuelta y me pegaron en el culo y en la espalda con el cinturón, la verdad es que no se pasaron con el cinturón, llevábamos horas follando, se habían corrido todos tres o cuatro veces y estaban cansados. Recuerdo que a varios se les puso dura mientras me pegaban. Me desataron y me llevaron al baño, me metieron en la bañera y me mearon todos menos el de la casa estando yo de rodillas, entonces me dejaron ducharme, con la puerta del lavabo abierta y entonces me miré en el espejo como me habían dejado. Tenía los agujeros muy rojos y algunas marcas en la espalda y en los muslos. Las tetas rojas e hinchadas y se me notaban las bofetadas en los pómulos. Me duché un buen rato, me sequé con una toalla que habían dejado allí y salí.

Estaban todos en los sofás, no se habían vestido, eso me sorprendió porque pensé que ya se había acabado, eran casi las seis. Yo les dije que me tenía que marchar, pero el de la casa dijo que aún quedaban cosas por hacer.

Yo no podía más.

Entonces dijo que ellos no se iban a duchar pero que no se podían ir a casa con las pollas así de sucias, “venga puta, la última mamada”.

Y yo me puse de rodillas a mamarles las pollas a todos una vez más. Tenían las pollas sucias, con restos blancos de semen en los capullos, sabiendo a pis y a sudor, sabiendo a mi coño y a mi culo, que al final, después de tanto encularme, imagino que muy limpio no debía estar, pero lo hice, les comí la polla, se las limpié y todos acabaron corriéndose en la boca, menos el de la casa.

Me trague su leche, después de lo que me habían hecho eso ya era lo de menos. y entonces sí que empezaron a vestirse y a desfilar de la casa. El de la casa no me había pagado y aunque pensé en irme igual, pensé que eso sería muy raro si pensaban que yo era la puta que era y me esperé hasta que quedamos él y yo.

Los dos seguíamos desnudos y él la tenía bastante dura porque no se había corrido ni al follarme en su cama ni se la había tenido que mamar y pensé que evidentemente quería follarme él solo. Yo ya no podía más, pero me parecía más difícil resistirme y empezar a discutir con él. Se sentó en el sofá, yo fui a buscar una coca cola para beber y le pregunté si le había parecido bien todo. Me dijo que jamás hubiera pensado que fuera una pasada así, que él sabía que sus amigos no se cortarían pero que no sabía lo que yo iba a aguantar y lo que al final acabarían haciendo y sobre todo que lo de atarme no lo tenían claro algunos y que por eso lo del interrogatorio. Me dijo que le sabia mal haberme hecho llorar, pero que si yo no lo pedía la mayoría de los otros habían dicho que acababan allí, al pedirlo yo, ya no había problema y que estaba muy contento de cómo había salido eso. Que era una puta de la hostia y no sé cuántos piropos más. Que si estaba bien, que si me dolía algo. Le dije que me dolía absolutamente TODO. Entonces me dijo que quería follarme, me pagó, yo no lo conté delante de él.

Estuvimos follando como una hora en la terraza, sobre todo por el culo, pero también me hizo comerle el culo y limpiarle la polla que estaba incluso más sucia que la de los demás después de metérmela por el culo. Se corrió en mi cara, un montón de leche y luego nos duchamos juntos y antes, solo meternos, me meo en la boca y en la cara.

Me vestí y me despedí con un morreo y me fui a casa.

Ha sido la experiencia más bestia que he vivido. No pensé que sería tan duro ni que aguantaría tanto. No pensé ponerme a llorar y no pensé que todo me llegara a excitar tantísimo. Eso dice mucho de la clase de puta que soy.

Me ha encantado revivirlo contándolo. Espero no haberos aburrido mucho.

Hoy domingo he dormido hasta las 3 y media del mediodía y estoy absolutamente destrozada. Me duele todo, absolutamente todo, pero es lo que hay…

A ver qué más me puede pasar.