Xtories

Saliendo del armario de los cornudos

Fernando le pide que sea su padrino y que los mire durante su noche de bodas. Pelayo acepta, creyendo que será solo una experiencia de voyeurismo pasivo. Pero Belkys tiene otros planes: no solo quiere ser vista, quiere ser poseída por otro mientras su esposo observa, rompiendo todas las reglas del juego.

Valenciano24K vistas8.7· 43 votos

Hay varios tipos de cornudos. Están los cornudos llenos de excusas, los cornudos necesitados, los cornudos contrariados, los cornudos indecisos, los cornudos amargados y los cornudos sin complejos, esos que no engañan a nadie y sobre todo no se engañan a si mismo con excusas. Este relato va sobre uno de esos, que son los que más cachondos me pueden poner.

Los protagonistas, para mi inesperados son Belkys y Fernando. Belkys es de origen latino, aunque lleva toda la vida viviendo aquí. Sus tetas llegan antes que ella con eso lo he dicho todo, 1,66 – rubia, melena hasta los hombros – ojos claros – 44 kg. - mirada descarada – buenas piernas y mejor culo. Fernando aparenta 18 años como máximo, pero tiene 28, como su novia Belkys. Delgado como una espiga - 1,70 – cara aniñada y tiene un rabo de tamaño mayor a la media. Nos conocimos en las pistas donde jugamos al futbol, hicimos amistad como con el resto que nos conocimos más o menos en las mismas circunstancias. La novia iba de vez en cuando a recogerle y la conocíamos de eso. Les pusieron a los dos el poco cariñoso apodo de LOS TONTITOS, porque ella si no fuera por su físico, le pasaría igual que a él, se podría pensar que hasta era menor de edad, pero no, eran de la misma edad y se conocían desde el instituto. Parecía que les faltaba un hervor. Pero yo que me molesté en conocer a Fernando un poco, consideraba que no, simplemente que eran una mezcla de tímidos, asustadizos, reservados y con mucha desconfianza.

Fernando era hijo único, ella vivía con su madre, amigos según el, amigos de verdad no tenían y siempre me decía — amigos no tengo salvo tú, conocidos muchos y que me respeten pocos —, era un tío muy inteligente y cuando se le conocía de buena conversación. En algún momento llegue a pensar que le gustaban los tíos, porque cuando nos duchábamos no dejaba de mirar mi rabo. Nunca me propase con él ni con su novia, porque me daba palo hacerlo. Habían solicitado casarse y la fecha que les dieron porque tenían cierta urgencia, vamos porque les entro prisa, no porque estuviera embarazada ni nada de eso. Lo hicieron el año pasado y no sabía que día seria. Al llegar el nuevo año me llama al móvil y me dice que como llevo mucho sin ir a jugar que quería verme y felicitarme el año. Lo que pensé, siempre tan correcto.

— He faltado tanto, porque ha sido un fin de año infernal, pero ya estoy de nuevo aquí y no te creas que os habéis librado de mí, aunque tu juegues mucho mejor que yo. ¿Sigues siendo el pichichi?

— Jajajajajaja, de momento sí.

— Ya te podría fichar Carlos Corberán, que seguro que lo hacías mejor que muchos.

— Jajajajajaja, no se me da mal, ojalá se me diera todo de la misma manera.

— No te podrás quejar, que tienes un negocio que te va de puta madre y una novia fantástica. ¿Qué más quieres?

— Pues te lo voy a decir que por eso te quería ver. Porque quiero dos cosas. La primera y muy importante, ¿serias mi padrino en mi boda? Y la segunda...

— Fernando espera, vamos paso por paso. Me enorgullece y me honra que me lo pidas, pero seguro que tendrás algún familiar y...

— No tengo padre y mi suegra va a ser la madrina, por lo que mi madre no puede ser el padrino y he pensado en ti, porque eres el mejor.

— Pues no sé qué decirte Fernando.

— Fácil dices que sí y a lo otro que te voy a pedir pues también me dices que sí.

— Vale seré tu padrino y la otra cosa que es.

— La otra cosa como tú dices, que quiero bueno seré más correcto, queremos que nos hagas un gran favor el día de nuestra boda.

— No voy a hacer un striptease ni salir de una tarta, jajajajajaja. Perdón que veo que no te ha hecho gracia. Me callo, dime.

— Ahora en serio, es algo muy importante para nosotros. Queremos que nos mires mientras pasamos la noche, ¿me has entendido?

— Claro que te he entendido. ¿Pero tú te has parado a pensar lo que quieres?

— Desde los 13 años nos enrollábamos en un parque y no es que hiciéramos mucho, pero nos dimos un día cuenta de que nos miraba un viejo y esos nos ponían más... ya sabes. Y lo he tenido siempre claro, encontrar a alguien que no le importe solo ver. A Belkys siempre le he tratado de convencer, pero nunca ha habido manera, porque y en eso tiene razón, no se le puede decir a cualquiera y que tampoco nos de problemas, tiene que ser alguien de mucha confianza que no sea un bocazas y sobre todo que entienda que solo es mirar. Y después de hablarlo mucho con Belkys le parece que eres buen candidato.

— Fernando me estas dando sorpresa tras sorpresa, esto me halaga más y a nadie le amaga un dulce, quien no iba a querer ver desnuda a una mujer como ella.

— Entiendo tus dudas, seguro que nadie te ha hecho una petición de este tipo. Otra cosa, en ese momento, menos relacionarte con nosotros puedes hacer lo que quieras y eso sí, no te asustes por lo que nos decimos.

En una cosa había acertado, nunca me habían hecho una proposición semejante. Acepté en todo, siendo consciente del compromiso que adquiría y de forma graciosa le dije que seguía sin entender, porque casarse así de pronto, en mitad de semana y sin luna de miel, porque no la iban a tener de momento. Porque no podían cerrar su negocio ya que los dos trabajaban en él y solo podían irse de viaje de novios en el mes de agosto que cerraban. Lo de la premura por casarse era por un asunto de invitados de la familia de ella que venían de su país de origen. De la fecha solo sabía que era entre semana y entendí mal lo del día, porque era para la semana siguiente. Llego el día de la boda y ella iba con traje de novia clásico impoluto. Me tocaba ir a la casa de su madre desde donde salía. Cuando vi a la madre creía que era una amiga o una hermana, porque era muy joven para tener una hija de esa edad. Estaba para follársela sin miramientos. El traje de novia lo vi colgado y no vi a Belkys, hasta que su madre le grita que espabile que ya hay que irse.

Belkys sale hablando por el móvil desde el baño a su habitación y no sé dónde mirar, porque sale en ropa interior, una lentecería preciosa. Toda de color blanca, lleva un tanga que es un minúsculo triangulo por delante y por detrás está metido entre sus nalgas, viéndose un riquísimo culazo. De las tetas poco que decir, que el sujetador era como una coraza, para poder sujetar esas tetas y las medias le sentaban divinas.. Creo que no se ha enterado de que estaba allí. Su madre le ayuda a colocarse el traje de novia, que eso ya no lo veo, pero si las escucho. Si en ropa interior estaba para comérsela, con el vestido más. Escote tremendo, nada de esconder sus atributos, haciéndolo más morboso una gasa que dejaba ver el escote, aunque lo tapara. A eso había que añadir una amplia raja que tenía el vestido dejando ver sus piernas. El convite estuvo muy bien, divertido y con mucha música latina. Durante todo el tiempo que duro, no se me quitaba lo que iba a pasar al final, porque para mí era una experiencia nueva, viendo a una pareja, al igual que muchos maridos habían estado en la situación en la que me iba a ver.

Eso si esa noche la pasaban en la suite de un hotel. A mitad de la tarde nos fuimos, porque yo hacía de chofer. Subimos a la suite estando ella muy nerviosa, Fernando sin embargo no estaba nervioso, estaba salido, cachondo y muy animado. Ponen música suave, no han querido abrir la botella de champan que les han dejado, yo si la abro y me lleno una de las dos copas que hay. Bebo y observo. Están muy acaramelados y yo sentado en un sillón confortable. Fernando es un poco torpe quitándole el vestido. Al final lo consigue y queda en ropa interior, no se quita los zapatos blancos, se da la vuelta para que su por fin marido la mire y claro también la vi yo. Otra vez se ponen a bailar, siguiendo el vestido. Ella con esos zapatos queda más alta que Fernando, que se hincha a acariciar su culo. De vez en cuando le da una palmada suave en el culo, para mi gusto demasiado suave. Porque si fuera yo ya lo tendría de otro color. Se empieza a desnudar Fernando, mientras Belkys se queda mirando y gira su cabeza, siendo la primera vez que me mira, sonríe con picardía. Se queda desnudo, su rabo está a media asta, Belkys se pone de cuclillas, la veo de lado, la forma de sus muslos y su culo hacen que sea una posición que me pone cachondo.

Sujeta el rabo de su marido, lo lame, acaricia sus huevos, se la mete en la boca, pero no logra levantar del todo el rabo, se ha puesto un poco más duro, pero poco más. La forma de mamar de esa mujer es demasiado y de vez en cuando se coloca mirándome, como están todas las luces encendidas la veo con absoluta claridad. Fernando se da cuenta de que por lo que sea, posiblemente nervios, no logra empalmarse del todo, por eso hace que su mujer se tumbe sobre la cama y se pone a comerle el coño. Ella como puede se quita el sujetador, dejando ver sus grandes tetas con unos pezones negrísimos, siempre había pensado que sus tetas no eran naturales y estaba equivocado, porque una vez que se tumbó, aunque las tenía bien sujetas, el movimiento hacia ver que eran naturales, se las acariciaba y apretaba sus pezones. Me quite la corbata, la chaqueta y al final me quede solo con la camisa abierta. Mi rabo sobresalía por arriba de mi mano, me estaba haciendo una paja lenta mirándolos.

Belkys me miro y ya no me quito la mirada, era una mirada de perra caliente, jugaba con sus labios, con su lengua. Fernando deja de comerse el coño un momento y le pregunta — ¿qué te pasa mi amor? ¿cómo te cuesta tanto correrte hoy? ¿estas incómoda? — y ella con rabia le dice — no hables tanto, mientras se come no se habla... o no te enseñaron eso de pequeño — y luego le dice que suba a darla un beso. Se tumba junto a ella y se besan, nada de morreo, besos continuados en los labios, se colocan en cucharita, mirando hacia mí. Nos vemos, el pellizca sus pezones, ella abre la boca a cada movimiento. Los dos me miran a los ojos, pero más a mi rabo. Yo le he jurado que no me metería entre ellos ni lo intentaría, pero no se habló nada de que fueran ellos quienes vinieran, la respiración de los dos es muy elevada y cuando creo que están en un punto álgido digo en voz alta, potente y segura — vamos perritas, venir con papa —

Belkys mueve su cabeza para mirar a su marido, se dicen algo que no logro escuchar, él sonríe a su mujer, quita sus brazos y la anima a que se acerque, ella viene lanzada, con ojos de deseo. Una vez que llega a donde estoy sentado, lo primero que hace es coger mi rabo, se pone de lado para que su marido la vea, su mano no abraca mi rabo. Ella no deja de chuparse sus labios, morderlos y sacar su lengua nerviosamente, todo esto mirando a Fernando. — A que esperas Fernando, ya no estamos en las duchas, puedes venir a hacer eso que tanto deseas, si ya he visto que eres una perra cachonda... ¡VAMOS VEN! —, poco le falto a su mujer para correrse en el momento que vio como venía su marido dócilmente. Había que tantear el terreno y saber dónde estábamos, pero lo más importante hasta donde queríamos llegar.

— ¿Te gusta lo que ves cornudo? — le pregunte a Fernando que estaba arrodillado junto a su mujer que seguía con mi rabo en la mano. El solo hace un pequeño movimiento de cabeza y fue su mujer quien le suelta una hostia en la cara diciéndole — contesta a lo que te han preguntado — y entonces responde — mucho — y sonriéndole le digo — la noche de bodas la vas a recordar toda tu vida y vas a ser el cornudo más feliz del mundo —, la situación se le debió volver inconcebible a Fernando, cuando su mujer se puso a comerme el rabo a centímetros de él. Seguro que tenía sensaciones contradictorias. Porque se tenía que sentir cachondo perdido, porque así lo delataba su rabo que ahora estaba firme y se tendría que sentir extrañado de estar excitado, viendo que otro hombre ocupaba su lugar y que su mujer se comía el rabo de otro con frenesí. Belkys le miraba mientras me hacia la mamada y su mirada era de decir mira cómo me como un rabo duro y mejor que el tuyo.

Doy un paso más, hago que Belkys me bese, pero no un beso cualquiera, un morreo en condiciones, de esos que te comes la boca de forma lasciva, exagerada. La voy acariciando y cuando mis manos llegan a su culo, me pongo a darle azotes y ella lo único que hace para sorpresa mía, es animarme a que le dé más y su forma de gemir. Ahora me la llevo a la cama y Fernando viene detrás, la tumbo y sé que no me hace falta decírselo, porque me bastaría abrirle las piernas con las manos y ya estaba, pero como su marido está sentado junto a ella, le digo — vamos abre tus piernas, que tu marido vea lo puta que eres —, lanza una sonrisa descarada a su marido y abre las piernas, empiezo a comerme su coño. Belkys comenzó a gemir, tenía los ojos cerrados y se le notaba que estaba disfrutando muchísimo de cómo me comía su coño. Lo mejor era cuando abría los ojos para mirar descaradamente a su marido, a Fernando se le veía cara de dolor con placer, pero ganaban el placer y la lujuria.

Fernando en parte debía de estar muy contrariado, porque era la primera vez que veía a su mujer abierta de piernas para otro, algo que lo tendría que tener cabreado, pero en vez de tenerlo cabreado, lo tenía haciéndose una paja y lo que le resultaría más contradictorio, que su mujer le veía. Hasta que de pronto escucho — AAHHHH, JODER, ME CORROOOOO —, no me hacía falta parar para ver que sucedía, porque Estaba claro que el maridito. Lo mejor estaba por llegar y era un no retorno, acordándome de lo que me dijo, de que no me asustara por lo que se decían y esa frase ahora adquiría su sentido cuando oigo a Belkys. — VAYA MIERDA DE MARIDO... se corre y se le pone dura viendo como otro hombre me hace gozar — y rizo el rizo cuando le dice a Fernando — VAMOS PUTO MARICÓN, como el espolón a este macho, prepáraselo para que me coja bien cogida, lo que tú no haces — y la gran puta se corría de placer. Fernando no se atrevió a comerme el rabo. Belkys iba a decirle más, porque se lo veía en la cara y le hice señas con mi cabeza de que me dejara a mí.

Me pongo de pie, miro a Fernando y le digo — amigo mío, ahora vas a ver cómo se folla a una puta como tu mujer, que seguro le va a gustar más que cuando lo haces tu —, me acerco para follarme a su mujer y se pone como una hidra — PELAYO, ¡¡POR LO MENOS PONTE PROTECCION!! —, Belkys que estaba totalmente entregada, es la que metió baza — cornudito, el trato está roto, no íbamos a follar con él, pero me va a follar y ves aconstubrandote y te voy a “humillar” como cuando me lo pides estando solos. — Apunté mi rabo que estaba deseando estallar y sin dudarlo se lo metí de un solo golpe. Belkys lanzó un pequeño alarido mezcla de dolor y de placer. Pero en segundos ya solo gemía muy fuerte. Sin embargo, escuché a Fernando cuando se lo metí de esa manera que decía — Belkys has roto nuestro trato eres una gran puta, no era lo que habíamos acordado ZORRA y encima sin condón, PUTA —, obtuvo su réplica — CALLATE que me desconcentras y si me embaraza será por no follarme como debes gran MARICON —

Para dejarle sin argumentos, saque mi rabo chorreando del coño de su mujer, me acerco a él con la mirada cómplice de su mujer y le digo — como veo que no te callas, vas a hacer lo que te ordeno tu mujer antes, me vas a comer el rabo y lo vas a hacer sin rechistar ¡¡VAMOS!! — en su cara lo pude ver, estaba dudando de echarme de la habitación, porque una cosa era que le gustase que le humillasen en privado y solo su mujer, que ahora lo hiciera también yo, pero estaba tan cachondo, porque estaba de nuevo empalmado, que supe que era toda una pose, para sentirse más hombre, pero al final no se pudo contener y se enganchó bien enganchado a mi rabo. Veíamos a Belkys haciéndose una paja con furia, decía que eso que veía le ponía muy puta, que estaba muy cachonda, tan cachonda se puso que se colocó a cuatro patas gritándome —¡¡ CÓGEME, CÓGEME QUIERO TU ESPOLÓN ADENTRO... POR FAVOR!! —

La veo tan colocada, tan necesitada, que aparto a su marido y me voy por ella, nada más meterle mi rabo hasta lo más profundo de su coño, ella grita sin contención — QUE RICO, QUE RICO, CUANTO... METEME TODO TU ESPOLON DENTRO, NO DEJES NADA FUERA. ¡¡AAAHHHHHH QUE BUENO ESTA TU ESPOLÓN!! ¡¡LLENAME DE TU LECHE—, no quiero que se corra todavía y aflojo, eso le hace enfadarse y mueve su culo, sus caderas como si fuera una batidora. Ahora le meto un dedo en su culo, me cuesta, pero no protesta, gime más, pruebo con otro dedo más, se queda quieta unos segundos y se vuelve a mover, grita, gime. Estábamos tanto a lo nuestro, que escuchamos a Fernando metiéndose con nosotros, ahora era el quien nos insultaba. Fue hacer eso y su mujer decirle de todo, estaba claro que era su juego. Follándola y con dos dedos dentro de su culo Belkys se volvió a correr y menuda corrida. — FLOJO, FLOJITO, has visto como me hace que me venga y me acaba de hacer venir y ya me tiene otra vez —, hizo que su marido se pusiera de frente a ella, para que nos viera las caras.

Me pedía que la follara con más fuerza porque estaba otra vez a palo, como decía ella. Quise que se esperase un poco porque me quería correr y se lo dije. Fernando súbitamente sin gritarnos, pero si con tono incomodo — Pelayo no te corras dentro, no seas loco, JODER BELKYS dile algo — y Belkys me dice — Pelayo lléname, quiero que me riegues, no te salgas, que se joda, que... AAAHHHHHHHH... —, no acabo lo que iba a decir y empezó a correrse como antes, pero al sentir que yo me corría y al escucharme gritando — Fernando me corro dentro de tu mujercita... AAAHHHHHHH, ASI PUTA MUEVETE, SIIIIIIII... AAAAHHHHHH —, fue una corrida agotadora y caímos los dos sobre el colchón. Belkys era fantástica, estábamos tumbados, yo encima de ella con mi rabo dentro y sentía un inmenso placer porque no taba su coño moviéndose, como si me estuviera ordeñando hasta la última gota. Me pide que me salga muy despacito, una vez lo he hecho, se da la vuelta quedando boca arriba.

Ahora mira a su marido, esa mirada de zorra mala y le dice — maridito vaya sorpresa me he llevado contigo, cuando he descubierto que eras pajarito, me ha puesto muy cachonda viéndote comerte el espolón de tu amigo, no te lo puedes ni imaginar y ahora pajarito mío... AHORA COMEME EL BOLLO LLENO DE LECHE DE UN VERDADERO MACHO, QUE QUIERO QUE EL LO VEA —, no decía que no, pero tampoco que sí, estaba indeciso por estar yo ahí, eso lo tenía claro, por eso le agarre de su cuello y le hice el amago de forzarle, que no me hizo falta hacer nada más, porque obedeció sin rechistar y paso de rozar con la punta de su lengua el coño de su mujer, que se veían salir los hilillos de mi corrida a pegar unos lengüetazos épicos, igual que cuando abrió la boca pegándola al coño de su mujer. Ella mientras gemía desesperada le decía a su marido — la próxima vez que me comas el bollo tendrás su aguijo metido en tu culo MARICONA —, no sé porque las ultimas mujeres con las que había estado le deseaban eso a sus maridos. ¿POR QUE?