Vivencias de una mojigata parte 3
El coche se cierra sobre ellos, aislándolos del mundo. Ella sabe que su cuerpo no es el de las revistas, pero sus manos sí saben cómo hacerle gemir. Esta vez, no hay límites para lo que está dispuesta a tragar.
Después de correrse, nos quedamos los dos charlando un rato en el coche y dándonos alabanzas el uno al otro, me agradeció mi dedicación en la mamada que le había hecho y lo mucho le había gustado. Por mi parte de dije que me excitaba mucho y que quería hacerlo disfrutar de todas las formas posibles ya que lo amaba y me excitaba mucho. Me dio un morreo intenso y sensual en la boca que me trasladó otra vez a un mundo que yo no conocía, me susurró que deseaba darme placer a mí también, pero cuando estuviera lista, que no me precipitase y cosas así, me estaba proponiendo penetrarme, follarme como dicen coloquialmente y eso me puso cachondísima.
Nos fuimos a cenar algo por ahí y pagó él, me gustó eso, era un perfecto caballero y lo demostraba cada vez estábamos juntos, para nada me exigía nada, era yo quien deseaba hacerle de todo y disfrutar de mi sexualidad. Fuimos dónde estaba mi prima y su novio y nos sentamos con ellos los chicos se conocían de hace mucho y entablaron pronto conversación. Mi prima al verme me guiñó un ojo como síntoma de complicidad y yo le devolví el gesto con una sonrisa.
Pasó el tiempo muy rápido ya que me lo estaba pasando bien, ellos tres eran muy divertidos y comentaba cosas muy graciosas. Tuvimos una noche genial y cuando ya vimos era tarde decidimos irnos cada uno a su casa.
Ramón decidió ir al baño y lo esperé, mi prima se había marchado ya, cuando salimos fuera teníamos el coche aparcado en otra calle sin apenas gente y me echo la mano por el hombro, me sentí a gusto así y lo miré con cara de afectuosa, me tenía loca, ese gordito me estaba enamorando locamente y me ponía sexualmente mucho. Me arrimó la cara y me dio un beso en el pelo, me dijo, he tenido que ir al baño a colocarme bien la polla de lo tiesa que la tengo, lo miré con cara de sorpresa, no me esperaba eso, me pones super cachondo. Llegamos al coche y me abrazó contra él y noté su bulto debajo de su barrigón, empecé a destilar jugos por mi coño del calentón que tenía. Yo, que siempre me consideré un adefesio, no podía creerme que podía poner así de cachondo a un hombre, Me tenía abrazada besándome y sus manos bajaron por mi espalda abajo hasta colocarlas encima de mi culo, las notaba perfectamente ya que mis mallitas al ser finas así lo permitían, me agarró ambas nalgas y comenzó a estrujarlas, al ser grandes y carnosas podía hundir bien sus dedos allí, que cosa más bonita exclamó, tu culito es precioso, culito dije yo, dirás más bien culazo, parece el de una cerda de granja, no digas eso, me gusta mucho y es culito. En eso que mete sus manos por dentro de mis mallas y empieza a agarrarlas otra vez y estrujarlas, las separaba y las juntaba a su antojo, las hacía vibrar y a mí ya eso fue lo que me produjo otro orgasmo, entre su beso y su tocamiento de culo estaba en la gloria. Su pene no bajaba y se separó de mí, subimos al coche y me preguntó ¿te llevo a casa? Me tienes super excitado y no respondo de mí jejejejeje. Vale, cuando nos veremos, yo suelo llegar el viernes algo tarde y cansado, te parece el próximo sábado ya que el domingo lo tengo para hacer cosas en el camión y demás.
Llegué otra vez a casa con las bragas empapadas, estaba tan caliente que me tuve que hacer una buena paja en mi cama con los deditos, sentí tanto placer que tuve que morder mi labio inferior para no gritar de placer y alertar a mis padres, aunque la casa era grande, no deseaba hacerme notar, todos mis pelos estaban mojados por el orgasmo tuve.
Cuando me levanté mi madre estaba sola ya que mi padre tenía ruta y había salido temprano, me senté con ella y me preguntó ¿qué tal la noche? Muy bien mamá, de echo he conocido a un chico, no tenemos nada serio, es Ramón, el hijo de Anselmo, ya sabes los que tienen camiones. Si si los conozco, son muy buenas personas, creía ese chico no vivía en el pueblo, yo igual, pero me dijo que sí, pero tenía rutas que no le permitían estar aquí, aunque siempre procura descansar los fines de semana, ellos son los dueños de la empresa y pueden permitírselo, que bien hija, me alegro mucho por ti, espero os vaya muy bien. Se lo quería contar también a papá, pero no sabía tenía ruta. Si, se fue temprano, pero dice esta semana llegará el jueves. Genial.
Si quieres lo puedes traer un día a cenar, le preguntaré, pero es que llevamos sólo 15 días y no sé si va a ser algo serio. No importa hija, tu padre y yo te queremos y nos alegramos mucho por ti.
La semana pasó y yo seguía en internet buscando todo lo relacionado con el sexo, me encantaba descubrir posturas, que cosas tenían que hacer las mujeres para dar placer a su hombre, que sitios de su cuerpo tenían los hombres para que sintieran mas placer, tenía en mi mente convertirme en un buena chupapollas y hacer todas las cosas veía en las webs, de echo leí el asco le producía a algunas mujeres tragar el esperma o que simplemente se corrieran en sus bocas, yo lo deseaba y acogía con agrado ese elixir y pensar como bajaba por mi garganta calentito y su procedencia me ponía más caliente que una burra en celo.
Estuve tentada de depilarme y darle una sorpresa a mi chico, veía a todas las modelos sin pelos y pensaba eso le gustaría, pero me contuve al no saber que reacción tendría. En mi casa, mi madre tampoco se depila ya que tenía un buen mogollón de pelos en sus axilas, pero no se veían muy largos, de echo ella al igual que yo no tenía pelos ni en piernas ni en la cara ni en los brazos, dónde sí tiene que tener un buen bosque frondoso es entre sus piernas, aunque nunca se lo he visto, alguna vez al poner la lavadora y ver su bragas vi algún pelo los cuales eran rizados y larguitos, por cierto unas bragas que si las mías creía grandes las de mi madre eran como una carpa de extensas y es que esas si alojaban un cularro grande como una plaza de toros que haría las delicias de algunos hombres les atraigan las mujeres así tipo BBW como supe las llamaban gracias a internet.
Al llegar el viernes estuve hablando por teléfono con Ramón y me dijo de quedar el sábado, cómo siempre yo me preparaba y vestía, me recogía y después del típico morreo nos íbamos a un lugar apartado en su coche y comenzaba mi sesión de mamada, como lo disfrutaba, le ayudaba a desabrocharse cinturón y cremallera cuando se bajaba un poco los pantalones quedaban al descubierto unos rollos enorme de carne al comienzo de sus piernas en las entrepiernas, ya no había nada que ocultar, ya no había miedos ni vergüenzas, los había vencido todos y sobre todo mi reparo al ser rechazada por mi cuerpo gordo. Le chupaba por las entrepiernas esos enormes rollos de carne, que suaves y blanditos estaban, eran como comerse un tiramisú esponjoso, al alzar mi vista, tenía que retirarme un poco ya que su enorme panza no me dejaba ver su cara, me hacía gracia ver su cara de gusto con los ojos cerrados y unas muecas en los labios que denotaban lo que disfrutaba, seguí chupando sus huevos, les pasaba la lengua y dejaba una película de saliva que luego se la retiraba con la lengua, cogía uno y lo envolvía con mi lengua sorbiéndole delicadamente, luego el otro para acabar con toda su bolsa escrotal dentro de mi boca, no sin esfuerzo, su tamaño era grande y mi boca casi no daba más de sí, sus bufidos eran cada vez más elocuentes, paré y le dije, cariño mío te gusta, te hago disfrutar, con dificultad me contestó, me estás matando de placer pero sigue. Subí por su polla enorme y ya estaba yo como loca, la lamía, sorbia, con la lengua envolvía su prepucio, los bufidos pasaron a ser gemidos, me toco el brazo y supe que estaba a punto de descargar sus huevos en mi boca, pensaba yo no quería se corriera dentro, le dije, cariño no te aguantes córrete cuando quieras, dame tu leche amor, seguí y me metí su cilindro de carne otra vez en mi boca con mis manos entrelacé los dedos y las puse debajo de su barrigón, subí un poco su enorme panza y deje más espacio para mi cabeza, empecé un mete y saca rápido, llegaba tan abajo que mis labios chocaban con sus pelos, ya no tenía arcadas y en eso estaba cuando con un gemido grande noté un jeringuillazo enorme dentro de mi boca, chocó contra mi paladar su leche viscosa, fueron varios disparos de leche con una presión descomunal, parecía una meada de esperma empecé a tragar pero no me daba tiempo, era más lo que entraba que lo que me daba tiempo a tragar, por suerte dejo de echar leche y pude beber todo lo que tenía en la boca, una vez lo tragué todo aún tenía mis labios pegados a su capullo sorbiendo los pequeños hilitos de leche salían por él, ya no hacía falta usásemos pañuelos de papel, mi boca sorbia y tragaba todo lo que salía de su polla.
Al terminar empezó a decirme lo bien lo había pasado y lo bien lo hacía, le dije, te quiero y haré todo lo que sea por darte placer. Ese gordo me tenía eclipsada y eso que no tenía ni idea de lo que me esperaba.
Fin de la tercera entrega, animaros a escribir comentarios si queréis contactar por email también son bienvenidos.
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