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Dominaciónene 2025

Patricia Morales, capítulo 4

David sabe que tiene el poder total. Mientras ella tiembla desnuda en el suelo, él decide no solo su contrato, sino cada segundo de su vida. La próxima vez que lo vea, no será como empleada, sino como su propiedad.

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CAPITULO 4

Las voces de Nerea y David estaban charlando amigablemente con sus tazas de café en la mano mientras Patricia estaba desnuda sentada contra su puerta, tenia la cabeza hundida entre sus rodillas mientras se las abrazaba con las manos, tenía el culo dolorido por los azotes que le habían dado y notaba el frío del parquet en sus nalgas, temblaba por la vergüenza pero estaba tan excitada que tenía miedo de que su flujo mojase la madera del suelo.

- Sí, he venido temprano porque la jefa me ha dicho que tenemos que hablar de mi contrato, ya sabes que se me termina en un mes y hay que hacer números. – dijo David a la joven recepcionista.

- ¿Entonces has decido hacer café para todos para ganar puntos? – preguntó Nerea mientras observaba con sus preciosos ojos a su compañero.

- Exactamente guapísima. – le dijo David.

- Seguro que te renuevan por otros 6 meses y cobrando el salario mínimo, a todo el mundo se lo hacen así hasta que están obligados por ley a mejorarlo. – dijo la recepcionista mientras daba sorbitos a su café

- Hacemos un trato Nerea, si consigo que me renueven por más de 6 meses, cenas conmigo, ¿te parece?

- Mmm, este café está muy rico y estoy cansada de hacer yo el café para todos, si haces el café para todos durante una semana me lo pienso. – dijo ella mientras jugaba con la cucharita en sus labios de manera sexy.

- Trato hecho guapísima, haré el café durante un mes si es necesario. Y hablando de café, voy a llevarle el suyo a la jefa. – finalizó David.

¿Guapisima? ¿Acaso estaba ligando con Nerea? ¿Estaba teniendo celos de ella? Patricia estaba muy confundida, cachonda pero muy confundida. En cuanto escuchó los pasos de David hacia su despacho corrió hacia una esquina desde donde Nerea no podría verla en caso de estar mirando en esa dirección. David abrió la puerta y la cerró tras él con el cerrojo.

- Buen día jefa, te he traído café. – dijo él en una voz exageradamente alta para que lo oyese su compañera.

- Muchas gracias, muy considerado. – dijo ella igualmente en voz alta.

- Has hecho bien en no vestirte Patri, te ganarías un castigo si te hubieses vestido sin permiso, has estado muy lista, te felicito.

- Muchas gracias señor.

- Ahí fuera he estado hablando con Nerea y la verdad es que no está nada mal, quizá porque se maquilla y no se viste como una puta monja, deberías aprender de ella, seguro que la chupa mucho mejor que tú además.

Patricia guardó silencio ante las palabras de David.

- Bueno Patri, nosotros a lo nuestro, yo voy a sentarme en tu cómodo sillón y tú puedes arrodillarte sobre tu ropa fea, tenemos que hablar.

- Dígame señor. – dijo Patri mientras se arrodillaba.

- Como seguro que ya sabes, el mes que viene termina mi contrato, obviamente me vas a renovar, contrato indefinido y 2500 euros mensuales + bonos.

- Pero eso es más del doble de lo que cobra ahora, no estoy seguro de poder hacer eso, señor. – dijo Patricia

- Seguro que te las arreglas, además hasta nuevo aviso, vendrás antes de la hora y tendrás preparados los cafés calentitos para cada uno, estírate y compra unos croissants en la panadería de abajo también.

- Muy bien señor, veré que puedo hacer.

- Tu verás, ¿crees que al grupo de padres del cole de tu hijo le gustará más la foto tuya con mi corrida en la cara, o esta que te acabo de sacar haciendo el café con mi mano marcada en tu nalga? – le dijo David mientras enseñaba esa foto, se podía ver perfectamente los dedos de David marcados en rojo sobre su culo, y aunque estaba lejos, cualquiera que la conociese podía reconocerla perfectamente.

- No envíe ninguna señor, se lo ruego. – lloró Patricia.

- Tranquila Patri. – le calmó David mientras le acariciaba la cabeza. – ahora tenemos que hablar de lo que hice en tu móvil mientras estabas ocupada exhibiéndote mientras hacías el café.

David comenzó a explicar que había instalado un control parental en el móvil de Patricia y había incluido su huella para poder desbloquearlo cuando quisiera, el control parental le daba acceso a todos los ficheros y aplicaciones, y hacía imposible que ella instalase o borrase cualquier cosa sin contar con su autorización, además como tenía su huella dactilar añadida a los administradores, podría hacer cosas como ver el saldo de su cuenta en el banco o consultar sus whatsapps o redes sociales. En pocas palabras, estaba jodida.

- Y esto es lo que pasa cuando te portas mal Patri, te quito cosas, ahora te he quitado la privacidad de tu móvil, y no intentes comprar otro porque me enteraré. Ya nunca más podrás escribir un whatsapp ni mandar un email sin que yo pueda consultarlo cuando quiera, concentra tus esfuerzos en portarte bien para que no tenga que quitarte más cosas, ¿vale? - dijo el hombre

- Sí señor, lo haré señor, seré buena. – dijo Patricia llorando.

- ¿Quieres vestirte? – le preguntó

- Sí señor, permítame vestirme por favor. – rogó ella

- ¿Qué harías a cambio de tu ropa?

- Lo que sea, puedo intentar chupársela de nuevo si quiere señor, pero déjeme ponerme algo de ropa. – Patricia no podía creer que espontáneamente esas palabras hubieran salido de su boca, ¿en qué se estaba convirtiendo?

- No gracias, pero me alegra mucho que esa sea tu primera sugerencia, parece que ya no eres tan mojigata como antes de nuestro pequeño acuerdo. Yo estaba pensando en algo más mundano, hoy me he despertado muy pronto y estoy cansado, me voy a ir a mi casa a descansar y a cambio tú vas a encargarte de hacer mi trabajo, si alguien pregunta le dirás que me has mandado a visitar a un cliente. ¿ha quedado claro?

- Sí señor. Gracias señor. – dijo ella.

David se levantó y tras terminar el café tiró el vaso de papel al suelo, derramando unas gotas sobre el carísimo parquet del despacho de Patricia.

- Qué torpe soy, permíteme limpiarlo. – dijo David.

Se agachó mientras usaba una tela negra para limpiar todo el café, dejando sobre su mesa el vaso y la cucharita.

- Otra torpeza - comentó divertido David. – como tienes unas bragas tan enormes, pensé que eran un trapo, me las llevo para tirarlas porque han quedado inservibles y no me gustan para ti, a partir de ahora llevaras exclusivamente tangas.

Patricia asintió mientras David abandonaba su despacho, entonces mentalmente se puso a hacer una lista de las cosas que tenía que hacer el día de hoy:

1. Vestirse (suerte que en el despacho siempre guardaba unas bragas extra por si acaso manchaba algunas por la regla)

2. Gestionar el apuntarse a un gimnasio.

3. La renovación del contrato de David,

4. Cambiar la alarma para estar en la oficina antes para poder hacer el café para todos.

5. Comprarse ropa interior nueva porque a ella no le gustaban los tangas.

6. Hacer su trabajo del día y el trabajo de David.

Tenía tantísimas cosas por hacer, y sin embargo ella sólo tenía ganas de llorar y de masturbarse, una mujer como ella no debería hacer ninguna de esas dos cosas en su despacho.

CONTINUARA

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