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Dominaciónene 2025

Patricia Morales, capítulo 3

Creía que tenía las cartas ganadas al robar los documentos de su verdugo. Pero David no es un hombre cualquiera, y su oficina es una jaula de la que no se sale sin permiso. Esta vez, el castigo no será un mensaje de texto, sino una lección en carne viva.

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Patricia estaba vistiéndose con el pijama para estar en casa, miraba pensativa la pantalla del móvil con el historial de llamadas, “David trabajo” era la última entrada.

- Amor, voy a llamar a mi compañero, ¿ve eligiendo la peli que quieres ver vale? – le dijo a su marido para asegurarse privacidad.

Cada tono del móvil le ponía un poco más nerviosa.

- ¡Hola Patri! Buenas tardes de viernes. – dijo David.

- Buenas tardes David. – respondió ella.

- ¿Estás en público ahora mismo? – preguntó él

- No, estoy en mi habitación, ¿por qué?

- ¿Entonces por qué ostias no me tratas como me tienes que tratar Patri? ¿Quieres desafiarme?

- ¡No señor! Lo siento mucho señor. – respondió Patricia rápidamente.

- A lo mejor “Patri” no es el mejor nombre para ti, quizá deba llamarte “Imbécil” contando todo el tiempo que tardas en entender conceptos simples, ¿Eso te gustaría? ¿Quieres que en lugar de “Patri” te llame “Imbécil”?

- No señor, no me gustaría, prefiero “Patri”.

- Bueno Patri, como quieras, estoy de buen humor, solo quería comentarte un par de cositas, ¿vale?

- Sí señor, dígame señor

- ¡Buena chica! Lo primero es que cuando llame a tu móvil no quiero hablar con el cornudo de tu marido, quiero hablar contigo, si quisiese hablar con él, le hubiese llamado a él, ¿lo has entendido?

- Si señor, lo he entendido y no volverá a ocurrir.

- Más te vale, porque si vuelve a ocurrir le contaré con todo lujo de detalles lo mal que la chupa su mujercita, y lo guapa que está con mi corrida en su frente. Aunque quizá eso ya lo sepa.

- Entendido señor – dijo sumisamente Patricia

- ¿Lo sabe? – preguntó él

- Si sabe qué, señor – dijo la mujer

- Lo guapa que estas manchada de semen ¿alguna vez le has dejado correrse en tu cara?

- Eh, diría que no, señor. – contestó Patricia dubitativa

- Vaya, me siento especial entonces, a no ser que vayas por ahí dejando que todo el mundo se corra en tu cara excepto tu marido.

- ¿Pero t… ¿Por quién me toma, señor? Yo no hago esas cosas – Patricia supo rectificar a tiempo y no insultar a David.

- Has estado a punto de ganarte un castigo pero lo has evitado bien Patri, te felicito parece que vas aprendiendo.

Un silencio incómodo en la conversación.

- Patri, te he hecho un cumplido, ¿Cómo reaccionan las chicas buenas ante los cumplidos?

- Gracias señor. – dijo ella.

- Buena chica, ahora la segunda cosa que te quería comentar. Voy a darte el finde libre para que hagas lo que quieras y con quien quieras, pero el lunes te quiero en la oficina a las 7:30, media hora antes de que lleguen todos. Lleva falda o vestido, te dejo escoger.

- Muy bien señor, allí estaré

- Disfruta del finde Patri, ¡nos vemos el lunes!

Patricia seguía sentada al borde de la cama escuchando el tono del teléfono. Ese hombre la tenia totalmente controlada, podía hacer con ella literalmente lo que quisiese y ella tenía que aceptarlo, porque la otra opción era la cárcel, al menos en casa estaba tranquila y a salvo, pero esta situación tenia que terminar, en internet se encontraba de todo y ella sabía la dirección de David, tal vez podría contratar a alguien para que recuperase sus documentos.

Estuvo todo el sábado investigando por internet hasta que encontró un contacto que prometía eficacia y discreción. Quedó con él el domingo.

Quedaron en el parque del retiro y allí le dio la dirección de David, el hombre a cambio de 7000 euros, aceptaba colarse en casa de su empleado y robarle los documentos.

Patricia jugó sus cartas sabiamente, como David había quedado con ella a las 7:30 y vivía a una hora de la oficina, sabía cuando era seguro entrar a su casa, ella vivía tan solo a media hora por lo que todavía podría recibir los documentos del ladrón antes de confrontar a David y despedirlo por todo lo que había hecho. Todo estaba en marcha, iba a retomar el control de su vida.

Por fin llegó el lunes, Patricia salió de la ducha y recordó que David le había ordenado llevar falda o vestido, decidió cumplirle ese capricho aunque ese chantaje fuese a acabar en unas horas. Tomó unas medias grises gorditas y se las puso junto a un vestido holgado con un cinturón fino y unas botas.

- El objetivo ha salido de casa, me dispongo a entrar. – decía el whatsapp del hombre que había contratado

- Recuerda, es un dossier marrón con el logo del banco. Es muy importante que no lo abras y me lo entregues cerrado o no te pagaré la otra parte del dinero.

- Muy bien, te mantendré informada.

Tranquilamente desayunó sola, su marido estaba de guardia y a su hijo lo llevaba el padre de un compañero. Cuando cogió las llaves del coche sonó la notificación de su móvil. El hombre que al que contrató le había enviado una foto.

El corazón de Patricia se alegró, en la foto se veía un dossier con el logo del banco sobre una mesa, sin duda ese era el dossier con los documentos incriminatorios, la pesadilla iba a acabar.

- Nos vemos en el parking de Ikea, en 5 minutos, no tardes – escribió Patricia

Ese parking estaba desierto, todavía faltaba más de una hora para que abriese el Ikea y tan solo había unos pocos coches, seguramente de empleados, Patricia había aparcado su SUV negro y estaba esperando mientras miraba el reloj, eran las 7:20, debería darse muchísima prisa si no quería llegar tarde a su cita con David.

Entonces llegó el hombre, le dio el dossier y Patricia lo guardó en el asiento delantero mientras le entregaba al hombre la bolsa de deporte con el dinero pactado.

Cuando aparcó en su sitio, vio el Seat Ibiza azul de David aparcado cerca de ella, miró rápidamente el reloj y vio que eran las 7:32, odiaba llegar tarde pero desde luego había sido por una buena causa.

En cuanto cruzó la puerta de la oficina vio la puerta de su despacho abierta, David estaba dentro, con los pies en la mesa de roble.

- Son las 7:35 Patri, llegas tarde y eso no me gusta nada, te has ganado un castigo. – dijo muy serio.

- ¿Reconoces esto, hijo de puta? – le dijo mientras le enseñaba el dossier.

- ¿Vas en serio Patri? ¿Has entrado en mi casa? – dijo David arqueando una ceja

- “Patri” no, “señora Morales” para ti, por supuesto considérate despedido, recoge tus mierdas y lárgate de aquí, creo recordar que cobrabas el salario mínimo, te haremos llegar tu mierda de finiquito. – le gritó enfadada.

- Vaya vaya, la gatita saca las uñas, te has ganado un buen castigo por esto Patri, la verdad que sí. – dijo David riendo

- ¿Todavía te ríes? Saca los putos pies de la mesa y lárgate. – Patricia lloraba de rabia

- Abre el dossier Patri, estoy completamente seguro de que solo has mirado por encima estos documentos porque esta mañana estaban en mi casa y no te ha dado tiempo a mirarlos todos ni de coña. Lee en voz alta la frase que hay bajo las gráficas.

La cara de Patricia palideció mientras hacía lo que le mandaron.

- “Me llamo Patricia Morales Domínguez y soy tan subnormal como para creer que mi amo David no ha enviado los documentos verdaderos a un abogado y ha dejado esto aquí por si entraban a robarlos” – la voz de Patricia sonaba entrecortada con sollozos.

- Vaya, así que eso es lo que piensas de mí, una pena la verdad pensé que habíamos conectado Patri. – le dijo David

Entonces Patricia cayó de rodillas al suelo

- ¡Perdóneme señor! No debí subestimarlo ni insultarlo de esa forma, por favor no me mande a la cárcel. – Patricia suplicaba de rodillas

- No pasa nada Patri, de hecho tengo un regalo para ti. – dijo David

- ¿Un regalo señor? ¿Qué es? – preguntó ella.

- Mira el tercer folio empezando por el final, ¿quieres?

Patricia consultó el dossier y encontró su regalo, era una foto suya, estaba de rodillas en el suelo de la oficina mirando hacia arriba y con su cara totalmente llena de semen.

- Sales guapa, ¿verdad? Ya te lo dije el viernes por teléfono.

- Pero, ¿cómo? – preguntó ella - mientras te la chupaba tenías el móvil en la mesa, boca abajo.

- Gasté casi un mes de sueldo en unas gafas inteligentes Patri, lo graban todo a bastante buena calidad cuando las activo, además tengo el video de tu mamada y de tu paja en 4k. ¿Quieres una copia?

Patricia enmudeció por completo, su mundo parecía salvado y ahora estaba más destruido que nunca.

- Bueno, son las 7:40 todavía tenemos tiempo para tus castigos, uno por robarme y otro por las faltas de respeto de hace un momento. Haz el favor de entregarme tu móvil y de desnudarte, puedes dejar la ropa en el suelo. - dijo David mientras tendía la mano.

Patricia no reaccionaba. David se levantó cerró las cortinas que había en el enorme ventanal del despacho de Patricia.

- Para que veas que soy bueno he cerrado las cortinas, no queremos que todo Madrid te vea desnuda.

La mujer cogió el móvil de su bolso y se lo dio, después se desabrochó el vestido negro y se quitó las mangas dejándolo caer al suelo bajo ella, quedando en sujetador y medias.

- Desbloquéalo con el dedo por favor – pidió David mientras se lo acercaba.

Patricia hizo lo que le mandó y usando sus dos pulgares sujetó la cintura de sus medias gordas y se las quitó agachándose, después se desabrochó las botas y se descalzó, quedando en bragas y sujetador., ambos de color negro.

- Necesito de nuevo tu huella para confirmar una cosita en el móvil Patri.

Como un autómata, Patricia obedeció y se quedó quieta.

- ¿Te he mandado quedarte en ropa interior o te he mandado desnudarte? Estás cansándome Patri. – dijo David mientras la miraba de reojo y seguía usando el móvil de la mujer, por lo que pudo ver, estaba añadiendo sus huellas dactilares para poder desbloquearlo siempre que quisiese.

Bajando la mirada, Patricia echó las manos hacia atrás y desabrochó su sujetador, sus grandes tetas quedaron libres y bajaron un poquito por acción de la gravedad, dejó caer el sostén sobre su vestido y se quitó las bragas, dejando ver su vello púbico recortado en triángulo y una leve sensación húmeda comenzó a llenarla. Entonces usó una mano para tapar su vagina y la otra para agarrar su teta izquierda mientras usaba el brazo para tapar la derecha.

- Las manos en la nuca y las piernas un poco separadas, cuando estés desnuda en mi presencia esta es la posición que debes adoptar, ¿lo has entendido? - dijo sin dejar de usar el móvil de su jefa.

En esa posición estaba realmente expuesta, no podía dejar de mirar la puerta principal de la oficina que se veía desde su posición, y el reloj que había al lado, eran las 7:43, tan sólo faltaban 17 minutos para que el resto de trabajadores iniciasen su jornada, cualquiera que abriese la puerta la vería totalmente desnuda, y eso parecía excitarla un poco.

- Mientras termino de adminístrate el castigo por robarme, comencemos el castigo por la falta de respeto. – dijo David mientras se levantaba.

David comenzó a recorrer su cuerpo con un par de dedos, tiró de uno de sus pezones y levantó uno de sus pechos, Patricia se esforzó verdaderamente en quedarse totalmente quieta.

- Tienes unas tetas magníficas, gordas pero relativamente firmes, me encantan. ¿Has tenido alguna vez un piercing en los pezones? – preguntó David.

- No señor, no me gustan los piercings tan solo llevo los pendientes en las orejas. – respondió Patricia.

- Bueno, tal vez te ponga uno, tengo que pensarlo. – dijo David

Patricia decidió que era mejor no decir nada. Y David bajó la mano hasta su tripa y agarró el pequeño michelín que tenía Patricia.

- Esto hay que perderlo, tienes que apuntarte al gimnasio.

La mujer no dijo nada mientras David daba la vuelta y le examinaba las nalgas.

- El culo también puede mejorar bastante, sí definitivamente hoy te apuntarás al gimnasio, ¿Entendido?

- Sí señor. – dijo Patricia. La verdad es que ella llevaba un tiempo pensando en apuntarse, pero no esperaba que esta fuese la motivación que necesitaba.

- Y desde luego esto hay que quitarlo, el pelo en el coño es solo para abuelas. De hecho debes depilarte en profundidad todo el cuerpo de cejas hacia abajo, ¿queda claro?

- Sí señor. – dijo ella.

Entonces Patricia vio como David pasaba su brazo por su hombro y sosteniendo el móvil en la mano, posó para un selfie con ella.

- Sonríe Patri.

Ella lo hizo mientras pensaba que con ese ángulo era seguro que las tetas y su coño saldrían en la foto.

- Bien, ahora vamos con tu otro castigo, manos en la mesa.

Patricia se puso como se le indicó, así inclinada tenía el culo hacia la ventana, menos mal que había cerrado las cortinas.

Con un rápido movimiento, David le propinó un azote en la nalga derecha, a lo que Patricia respondió con un quejido sonoro. Entonces el hombre la azotó con bastante fuerza, sobre la misma nalga cuatro veces más.

- Listo, un azote por cada minuto que llegues tarde, fui bueno porque fue la primera vez pero a la siguiente vez será el doble, y así sucesivamente, ¿queda claro?

- Sí señor. – dijo ella

- Cuando recibes un castigo, lo correcto es agradecerme que te corrija.

- Gracias por corregirme señor. – dijo Patricia totalmente humillada.

- Ahora haz café para todos, quedan 7 minutos para las 8 yo de ti me daría prisa.

Patricia se levantó y dio un par de pasos hasta donde estaba toda su ropa, y comenzó a ponerse las bragas.

- ¿Qué se supone que haces? - le interrumpió David.

- Vestirme para hacer el café para todos como me ordenó, señor.

- Es curioso, ¿yo he dicho “Haz café para todos” y tu has entendido “Ponte las bragas y haz café para todos”? – dijo David mientras se volvía a sentar en el cómodo sillón y cogía el móvil de su jefa.

- ¿Entonces debo hacer el café desnuda? Pero pronto llegarán y me verán señor.

- Ese no es mi problema Patri. – dijo David mientras seguía con el móvil sin hacerle más caso.

Patricia echó a correr, la verdad es que no estaba muy en forma y el movimiento de sus grandes tetas libres sin sujetador era algo a lo que no estaba muy acostumbrada, por lo que tardó un poquito en llegar a la mesa auxiliar del café.

Sus pies estaban muy fríos en contacto con la cerámica blanca del suelo de la sala común de la oficina y tenía la piel de gallina por el frío, sus pezones estaban totalmente duros y su coño estaba bastante mojado. Una vez la cafetera estaba lista comenzó a repartir 4 cafés, uno para David, otro para Nerea, otro para Antonio y otro para ella.

Cuando terminó echó a correr hasta su despacho y pudo entrar en él justo cuando escuchó abrirse la puerta principal.CONTINUARÁ

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