Vacaciones en Benidorm (Parte III)
Nuria llega a la habitación con el culo preparado y la mente llena de fantasías sucias. Pero cuando confiesa su 'traición' para excitar a su marido, la noche deja de ser un juego y se convierte en una lección de sumisión que nadie olvidará.
Llegamos al apartamento sobre la 02:00 de la mañana, mi hija mayor se despide de nosotros dando buenas noches y mi marido se va a acostar a Carlitos después de que este me dé un beso de buenas noches. Yo me voy a la habitación de matrimonio a esperar a mi marido, tengo ganas de follar con su rica polla.
Al cabo de un rato le oigo como sale del cuarto del niño y va a la cocina a beber agua, yo mientras le espero en la cama de rodillas con la cabeza pegada al colchón y el pantalón desabrochado.
Yo: Cariño ven a la habitación anda. - Le llamo con voz sensual.
Diego: Ya voy amor.
Oigo que se acerca y cuándo abre la puerta le digo:
Yo: Cierra cariño, la noche no ha terminado todavía. - Mientras bajo mis pantalones del culo a las rodillas, dejando claro que no he llevado ropa interior y exponiendo mi coño y culo con la joya aún incrustada en él.
Diego: Pero amorcito? No me digas que has llevado eso todo el rato puesto? Mmmm. Eres una guarrona.
Yo: Venga, ven a por tu guarra.
Diego se acerca a mi, se arrodillla en el suelo y mete su boca en mi coño, me absorbe el clítoris con sus carnosos labios, me lame toda la raja y se vuelve a concentrar en mi clítoris, noto como con una de sus manos empieza a mover la joya de mi culo y tira de ella para sacar la poco a poco, dejándola parada justo en su zona más ancha, juega un poco con ella en esa posición para acabar sacándola del todo y comprobar la dilatación de mi ano.
Diego: Mami, como tienes el culo. Esta rojito e hinchado de llevar eso todo el día.
Acto seguido Diego pone su boca en mi ano y empieza follarme el culo con su lengua mientras me separa las nalgas con sus manos para abrir bien mi orificio. Un escalofrío de placer me invade por todo el cuerpo y empiezo a frotar mi clítoris con la mano mientras mi marido mama y lubrica mi ano. En ese momento Diego para y se pone en pie.
Diego: es hora de que me devuelvas el favor mami. Dice mientras se quita la camiseta y deja caer sus pantalones al suelo liberando su tremenda polla.
Yo sin decir nada bajo de la cama, me quitó toda la ropa y me pongo de rodillas frente a él, así es como más le gusta. Agarró su polla con una mano y me la llevo a la boca, pero solo meto en ella la punta de su polla para poder deleitarme con su glande, le doy besitos y chupetones ricos hasta que me la empiezo a tragar poco a poco, cada vez más dentro de mi boca, me la saco, la miró con deseo y mientras me aprieto un pezón, con mi otra mano extiendo las babas por toda su polla a la vez que le hago una paja y le chupo los huevos, me la vuelvo a introducir en la boca, pero es está vez Diego es quién toma la iniciativa, me coje del pelo formando una coleta con la que me tiene amarrada y con su polla en la boca me empieza a marcar el ritmo empujando mi cabeza hacia delante y hacia atrás, yo lo único que hago es sacar la lengua para hacer sitio y abrir la boca todo lo que puedo, Diego sabe de sobra que soy incapaz de tragarme toda su inmensa verga, pero aún así me la empuja con fuerza hasta notar como quiere bajar por mi esofago. Cuando empezó a faltarme ya el aire le golpeó la pierna y sacó su polla, me estaba ahogando. Las babas me inundan la boca y aprovecho para escupir las por su pene y también para dejarlas caer por el canalillo de mis enormes tetas. Yo a estas alturas lo único que quiero es que me folle ya, que me folle por culo, pero se que mis pajas cubanas le encantan, así que me incorporo un poco y coloco su oscura verga entre mis pechos para hacerle una buena cubana, siento como su polla se desliza entre mis tetas, paró un momento para mantenerla allí metida mientras chupo el capullo que sale por encima de ellas, le doy dos o tres chupetones, hasta que no puedo más y le suplico:
Yo: Follame el culo cariño, llevo deseando tu polla dentro de él desde que nos dijiste de ir a Benidorm y empezaron a venirme a la cabeza todas las veces que me follaron el culo allí, pero ninguna de esas pollas se podía comparar a la tuya mi vida, ya lo sabes, eres el único capaz de satisfacerme y ahora quiero que me lo revientes.
Diego: pues bien amorcito prepárate, ¿cómo quieres que lo hagamos?
Yo: Ven túmbate encima de la cama.
Hazto seguido Diego se tumba encima de la cama boca arriba y yo me pongo encima suya, le agarro el rabo y lo coloco en la entrada de mi ano y me lo introduzco suavemente mientras beso a mi marido, empiezo a moverme, a subir y bajar el culo mientras noto como cada centímetro de polla va entrando en mi ano. Cada vez entra y sale mejor, me muevo más rápido, separó su pecho del mio incorporandome, noto como entra mas polla todavía en mi culo, cada vez lo noto más abierto y que lo polla se mueve mejor, empiezo a estrujarme las tetas con la mano y pellizcar mis pezones sin parar de moverme.
Yo: oh, si cariño, te gusta como me follo tu polla con mi culo.
Diego: sí amor eres la mejor, follas como una auténtica puta.
Entonces me dejé llevar por la excitación.
Yo: es que soy una puta amor, soy muy guarra, hoy me he follado a un chicos en los baños del restaurante y me han pagado 150€.
La cara que puso mi marido en ese momento es difícil de explicar, era entre asco, odio y excitación, pero note que el rabo se le ponía más duro. Me echo a un lado para quitarme de encima suya, se incorporó y agarrándome bruscamente me coloco a 4 patas con la cabeza pegada en la cama.
Diego: ¿Así que eres una puta? tendré que tratarte como a tal entonces.
Diego se puso detrás mía y como si montará a caballo me agarró de las caderas y me metió de un solo envite toda su polla por culo.
Diego: ¡toma puta!! ¿Te gusta? Te han follado así esos chavales?
Yo: no amor, nadie me clava tan duro como tú, dame más por favor, necesito más.
Diego no paraba de cabalgar mi culo con todas sus fuerzas mientras yo me frotaba el clítoris con la mano a toda velocidad, lo que me hizo llegar a un orgasmo brutal antes de que Diego me dijera:
Diego: me voy a correr puta!! Quiero correrme en tu cara. Date la vuelta ya!!
Sacó su polla de mi culo e inmediatamente me puse de rodillas con la cara frente a su polla.
Diego: cierra los ojos puta, no quiero que te quedes tuerta.
Cerré los ojos y abrí mi boca, esperando que me diera como otras tantas veces su leche antes de dormir. Pero en cambio está vez lo que note fue como la lefa de mi hombre caía sobre mi frente, mejillas y mis ojos, lo que me impedía abrirlos. Cuando terminó de caer leche fui a limpiarme los ojos con las manos para poder abrirlos, pero Diego me apartó la mano y me dijo.
Diego: ni se te ocurra puta!, la cara te la limpio yo ahora.
Me agarró del pelo y fue tirando de mí para guiarme por donde quería que le siguiera. Diego nunca me había tratado así, siempre me decía cosas dulces aunque después me follase como a la guarra que soy, yo temía que nos pudieran escuchar los niños, pero no le dije nada.
Me llevó hasta el baño agarrada por los pelos y me metió en la ducha.
Diego: ponte de rodillas y abre la boca.
Obedecí y note como me escupía-. Ahora no te muevas ni abras los ojos voy a limpiarte.
De repente noté un chorro caliente y fuerte en mi frente que iba bajando y moviéndose por toda la cara hasta centrar el chorro en la boca. Al principio no sabía muy bien qué ocurría, pero el olor era inconfundible, me estaba meando. Di una arcada y cerré la boca, pero Diego me tenía bien cogida por los pelos.
Diego: ¡¡¡que abras la boca joder!!! -Obedecí-. Eres una puta y esto es lo que hacen las putas, obedecer a sus clientes y a sus chulos. Y yo a partir de ahora soy tu chulo!.
Nunca había visto así a Diego, no sabía que decir, lo único que hice fue cerrar fuerte los ojos y permanecer con la boca abierta aguantando las arcadas, notando como se llenaba y rebosaba su pis por ella.
Diego: Traga puta traga!!
Me instaba Diego, pero no podía y deje salir todo de mi boca.
Diego: ¡¿¿Que haces puta??! Te he dicho que tragaras. Nlo haces pues ahora vas a tragar mi polla y saborear bien tu culo. Quiero que me la dejes bien limpia.
A eso obedecí sin problema, me había hecho una lavativa y dejado mi culo más limpio que un vaso del Palace. Así que empecé a mamar la polla de Diego, no sabía a mierda pero en mi boca todavía quedaba mucho sabor a pis que se mezclaba con las babas que iba generando, mientras en mi cabeza me empezaba a arrepentir de haberle contado lo de los chicos. La polla de Diego estaba durísima para acabar de haberse corrido y de mearme, sin duda lo que me acaba de hacer le había puesto cachondisimo. De repente me saco la polla de la boca y se puso en pie, me agarró a orcadas dentro de la ducha y esta vez me la metió por coño, fue introduciéndola poco a poco.
Diego: te la voy a insertar entera en tu coño de puta. Hoy ha marcado un antes y después en nuestra relación, si quieres ser puta lo serás, pero a mi manera, yo te diré y haré lo que quiera.
Y con su polla clavada en mi coño Diego con una de sus manos cogió un bote de champú que había en la repisa de la ducha, le pregunté "¿qué haces con eso?" Y sin obtener respuesta noté como la base del bote entraba por culo. Al no tener la punta redonda debo de reconocer que dolió un poco, el bote era bastante cilíndrico pero la base era plana, una vez dentro de mi culo era como cualquier otro de mis juguetes. Diego lo dejó ahí metido en mi culo y me volvió a sujetar con sus brazos, mientras me empezaba de nuevo a follar a horcajadas.
Diego: vamos, follate el culo con eso puta, las putas hacen dobles penetraciones y a partir de ahora ocuparé siempre tus dos agujeros. Vas a hacer todo lo que se me ocurra.
Diego me tenía bien cogida, así que con una de mis manos agarré el bote y empecé a reventarme el ano con él. Al poco tuve un gran orgasmo del que Diego se dio cuenta.
Diego: ¿te ha gustado eh? Te has corrido puta y ahora me voy a correr yo en tu boca y quiero que te lo tragues todo cerda.
Acto seguido me bajo y me puso de rodillas en la bañera. El bote de champú salió de mi culo a la vez que la polla de Diego entró por mi boca hasta el fondo de la garganta, dejando allí toda su lefa. Cuando la saco, me cerró la boca con las manos y me escupió en la cara, hasta que no hice el gesto de tragar no me soltó.
Diego: No esperes dinero a cambio, yo soy tu chulo y los chulos no pagan.
Yo me quedé callada sin saber qué decir. Diego salió del baño, se puso un pantalón y se fue a dormir al sofá, sin decir nada más. Yo me quedé un poco triste y pensativa por lo que había pasado, pero eso sí bien follada.
Al día siguiente Diego y yo discutimos lo sucedido la noche anterior más tranquilamente, me pidió perdón por el trato de puta que me dio.
Diego: Nuria, siento como te trate ayer y también por lo que te hice, pero no entiendo cómo pudiste prostituirte y serme infiel de esa manera.
Yo: lo siento mucho cariño, estaba muy cachonda, me prepare así para tí, todo lo que hice lo hice pensando en tí, para ponerte muy cerdo y satisfacerte en todo lo que quisieras, pero se me fue de las manos.
Diego: pero Nuria, te has acostado con otros hombres.
Yo: (le interrumpo) no no eran hombres eran unos chicos, un hombre eres tú.
Diego: me da igual la edad que tuvieran, has tenido sexo con otra persona que no he sido yo.
Yo: (vuelvo a cortarle) ¿Ah sí? Eso no te importó cuando vino tu primo de Colombia a hacerte una visita y le ofreciste hacer un trio conmigo, ¿Eh?.
Diego: Bueno amor, eso no es lo mismo, eso fue consentido…
Yo:¿¡Consentido!? ¿Consentido con quien? Porque a mí no me explicaste vuestros planes ni si quería o no quería, ni siquiera que me parecía. Pero aquello si te pareció bien, ¿No?
Diego: Bueno tú aceptaste.
Yo: Claro, después de emborracharme y la encerrona que me hicisteis… pero además lo hice otra por tí, porque te quiero. Lo único que quiero es que sigamos juntos cariño.
Diego: no te preocupes amor, yo también te quiero, aunque esto no sé si lo podré olvidar y si de ahora en adelante las cosas entre tú y yo podrán ser como hasta ahora.
Yo: No volveré a hacer nada que tú no quieras cariño, eres mi hombre. Y te lo pienso compensar. Además el sexo que tuvimos fue increíble, fuiste más fiera que nunca y todo lo que me hiciste me encantó.
Las vacaciones prosiguieron como hasta antes de ir a Benidorm, lugar del que nunca más se volvió a hablar.
Fin.
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