Xtories

Encuentro de dos solitarios en una cama

Dani no puede dejar de mirar a Elena mientras ella bebe su gin tonic; cada curva, cada gesto lo vuelve loco. Cuando la puerta de su apartamento se cierra tras ellos, la espera termina y la ropa cae al suelo. Esta noche, no habrá palabras innecesarias, solo cuerpos que buscan el placer más intenso.

Kerdos7.1K vistas

No podía dejar de mirar a Elena apurando su Gin tonic. Su melena onduklada, castaña, sus curvas, hasta ñlos michelines me ponían cachondo. esa falda de tubo y su raja abierta dejando ver sus piernas me volvían loco. Me moría por arrancar su blusa blanca y devorar sus tetas. Después de unos minutos eternos hasta llegar a su casa, por fin entramos. Ella cerró la puerta a sus espaldas mirándome, como si valorase lo que tenía delante.

Sin decir nada Elena se acercó a mí y mientras desabotonaba mi camisa su boca se lanzó a la mía, provocando un beso largo, intenso, abriendo bien las bocas para que nuestras lenguas pudieran desafiarse la una a la otra. Mientras ella me desabotonaba la camisa con prisa mis manos sujetaban su culo, subiéndole la falda para apreciar sus medias. Nuestras bocas se negaban a separarse, moviendo nuestras cabezas de un lado a otro para que nuestras lenguas encontraran un ángulo mejor con la única intención de meterlas cada vez más dentro en la boca del otro. A trompicones fuimos hasta el dormitorio. Elena se sentó en el borde de la cama. Las piernas separadas y su falda completamente remangada, dejando ver sus preciosas piernas envueltas en medias. Se tomó un respiro para desabrocharme el pantalón, mientras mis manos jugaban con su pelo castaño, perfectamente ondulado, cada vez más despeinado por mis caricias. Mientras me bajaba el pantalón Elena me miraba sin decir nada, sólo jadeando, deseando aquel momento como si llevase media vida esperándolo. Me bajó el pantalón junto con el calzoncillo y mi pene salto recto, como un resorte, apuntando la boca de Elena. Su sonrisa parecía decir que estaba satisfecha con lo que veía. Sin quitar sus ojos de los míos empezó a lamerlo, chuparlo, primero suave, y poco a poco más dentro, con lamidas cada vez más largas. Sus manos inquietas me pajeaban y me manoseaban los testículos. Yo sólo podía apretar su pelo en mis manos y, de un modo inconsciente apretar su cabeza contra mi pene, haciendo que entrara cada vez más en su dulce boca. Apretaba los labios contra mi miembro de una forma que me provocaba deseo.

Joder que bien me la chupas, Elena

Mis palabras parecieron hacer efecto y Elena comenzó a chuparla con deseo, con movimientos rápidos de su cuello. Sólo la sacó de su boca para tomar aire, pero no dejó de pajearme y mirarme para a continuación chupar mis huevos sin dejar de apretarme la polla con la mano. Mis piernas comenzaron a temblar-

Cariño, si sigues así me vas a correr.. y te aseguro que no quieres eso

Elena se paró.. se echó hacia atrás, apoyando sus manos en el colchón y me miró divertida, sin duda orgullosa de lo que me había hecho.

¿te he puesto lo suficientemente cerdo? -me preguntó orgullosa-

Ahora lo verás. -susurré yo-

Acto seguido me arrodillé ante ella. Puse con cuidado sus piernas sobre mis hombros y hundí mi boca en su coño. Elena se echó más hacia atrás, facilitándome la entrada. Se apoyó con los antebrazos en el colchón y la cabeza hacia atrás, dispuesta a sentir mi boca en su sexo. aparté su tanga y comencé a besarla, suave, despacio, buscando su clítoris. Mi lengua lo oprimía en círculos, a la vez que daba pequeñas chupadas con mis labios. Los gemidos de Elena me indicaban que estaba consiguiendo mi propósito. Abrí más la boca y empecé a succionar su coño en mi boca. Elena gemía cada vez más fuerte. Sus manos en mi cabeza impedían que me separase de su hermoso coño. Mi lengua comenzó entonces a lamer, de abajo arriba, hasta terminar en su clítoris, que estimulaba con la punta de la lengua. Cada vez se lo notaba más mojado. Mi lengua la penetró y me puse a moverla dentro de ella, rápidamente, devorando todo lo que encontraba a mi alcance, mientras que mis manos buceaban por su blusa hasta encontrar sus tetas, que las manoseaba, estrujándolas con mis manos. Elena se retorcía de placer sobre la cama, Completamente estirada y sus piernas sobre mis hombros

Joder… Dios…. sí… Dani… No pares….

Sus jadeos y gemidos me provocaban más que cualquier otra cosa.

¡Arráncame las bragas, joder!

Sus deseos fueron órdenes que cumplí inmediatamente. De un tirón brusco rasgué sus bragas. El movimiento nos excitó a ambos. Elena se desabotonó la blusa, dejando a la vista sus tetas sobresaliendo por su sujetador. Fuí escalando por su cuerpo, besando sus muslos, su ombligo, hasta llegar a sus tetas. Con ambas manos le bajé los tirantes y le quité el sujetador. Sin dejar de estrujarlas comencé a lamerle los pezones, morderlos suave, repasarlos con la punta de mi lengua; mis manos recorrían su cuerpo. agarré su culo con ambas manos y fui descendiendo mis caricias por sus piernas hasta donde me llegaban los brazos. Seguí subiendo por su cuerpo hasta volver a encontrarme con su boca. Elena me abrazó. Sus piernas se entrelazaron en mi cintura y yo me pegué a su cuerpo completamente. Cogí sus manos, las puse por encima de su cabeza y se las sujeté para no dejarla moverse. Ella sólo movía sus caderas, buscando mi polla con su coño

¡Follame, Dani! No aguanto más. Fóllame ya. Metemela hasta dentro

Me tienes loco. No pararé de clavartela

Si lo haces te mato -me amenazó mordiendo mi oreja

Inmediatamente Agarré mi polla. completamente dura y de un empujón la ensarté en la cama. Elena recibió mi polla arqueandose con un gemido que debieron oirlo todos los vecinos. Inmediatamente agarró mi culo y mis movimientos dentro de ellas comenzaron. Golpes fuertes, secos, hundiendo mi polla en su coño. A cada embestida Elena se arqueaba más. Azotaba más mi culo. yo aprovechaba cada momento para besarla, chuparle las tetas y moverme dentro de ella, en circulos, para que notara además mi sexo dentro de ella. Nos retorcíamos como si ambos estuviésemos danzando un baile, al ritmo de lo que nuestros cuerpos nos pedían. Mis embestidas eran fuertes, profundas, intensas. Giramos en la cama de modo que ella se quedó encima de mí. Jadeando, tratando de recuperar algo de aliento se incorporó sobre mi, aún con mi polla dentro de ella. Mis manos acariciaban sus muslos, pero rápidamente las llevé hasta sus tetas, para seguir masajeandoselas. Ella parecía divertirse encima de mí y se recreaba estirándose, llevando sus manos a la cabeza, despeinándose, dejando que mis manos y mi polla urgaran dentro de ella.

Eres preciosa Elena -jadeaba contemplandola debajo de ella-

Ummfff ¿te gusto? ¿ de verdad?

Me encantas, ummmffff

Joder que bien follas

tú no lo haces peor

Si me hubiese dicho que tenías esa polla no hubiese esperado dos horas perdiendo el tiempo en el bar -dijo inclinándose sobre mí-

Entonces te hubieses perdido el efecto sorpresa -comenté sonriendola y comiendola la boca de nuevo-

Elena empezó a moverse. alante y atrás, cada vez más deprisa. Yo agarré su culo con mis manos y lo empujaba, notando cómo su coño frotaba mi polla. Su pelo caía sobre mi pecho. Nuestras bocas se enzarzaron de nuevo sin ser capaces de soltarlas. Acelerando, cada vez mas fuerte, más rápido, levantándose y cayendo a plomo sobre mi polla. Se agarró al cabecero de su cama y botaba cada vez más fuerte

Así, vamos. hasta dentro. fuerte.. dámelo, llename de ti, joder

Su mirada se clavó en la mía. Nos mirábamos de forma intensa, sin dejar de follarnos. Mi polla la clavaba a ella y su mirada se clavaba en la mía.

Elena.. no tardo… ¿ cómo vas tú?

Estoy.. a punto… así fuerte.. no pares… joder…

Elena… Elena….. no…. puedo más.. ahhmmmm

Ahhhh.. Diossssss

Noté cómo mi sémen la llenaba. Cómo me vaciaba dentro de ella. Nos abrazamos, gritando y gimiendo. Elena se corrió también. Pude notarlo al sentir su coño apretarme la polla con húmedos espasmos. Pegados uno al otro, notando como mi semen se desparramaba por su coño.

Durante unos minutos estuvimos así los dos, jadeando, recuperando el aliento, abrazados y besándonos despacio, lento, acariciándonos las mejillas. Como si poco a poco fuésemos conscientes de lo que había pasado.

No la saques aún Dani -me pidió Elena moviéndose lento encima de mí-

¿La sientes aún dentro?

Mmmm sí.. noto cómo poco a poco se va relajando dentro de mí.

Me encanta sentir esto, Elena. Los dos. Subir al cielo ambos y después bajar de él abrazados

Elena me besó durante largo rato. Mis manos se enredaban en su pelo sin poder soltarla, mientras que las suyas se aferraban a mi culo, pegado al colchón. Después de unos instantes Elena me descabalgó y se quedó a mi lado, abrazada a mi. Yo me acurruqué entre su cuerpo desnudo esperando que el sueño tardase en llegar para sentir por más tiempo el calor de su piel. Para mi desgracia apenas cerré los ojos me quedé dormido, sintiendo su respiración junto a mi cara