Mi vecina me domina (19)
No es solo una celda, es una transformación. Sara y su madre no buscan solo control, buscan borrar su humanidad. Y cuando la jaula se cierra, el dolor ya no es un castigo, es la única verdad que le queda.
La tarde la dedicamos al montaje de mi nueva celda. Era amplia pudiendo estar estirado en ella para dormir. Me colocaron una colchoneta de las de perro. De las argollas colgadas dejaron colgando unas esposas, en total cuatro. Dos para las manos y dos para los pies. Disponía también de una ventanita por la que podía asomar mi cabeza para beber y comer de los bol que compraron.
Entra a ver qué tal te sientes, dijo Paqui.
Entré y cerraron la puerta de la celda haciéndome sentir un auténtico perro/esclavo.
Mamá, ¿este mando para que es?.
Pues no sé, vamos a ver. ¡Mira Sara! Con este mando podemos abrir y cerrar la celda, no tenemos que molestarnos en levantarnos para abrir o cerrar la puerta. Aunque la llave la dejaremos aquí por si falla el mando.
¡Que bieeeeeennnnnn!
Se te ve muy bien perro. Esta va a ser tu “habitación” siempre que no te necesitemos cualquiera de nosotras.
Echadas sobre el sofá se encendieron un cigarrillo mientras me miraban sonriendo y humillándome.
Queremos que seas un auténtico perro a nuestro servicio, decía Sara. Te vemos muy bien.
Si, es lo que deseamos que seas, un perro de nuestra propiedad. Ahora ponte a cuatro patas pegado a los barrotes. Vamos a probar lo que hemos comprado.
Sara se levantó y cogiendo uno de los plug me lo introdujo en mi ano ordenándome que permaneciera sentado en la celda. Me senté y de pronto comencé a sentir una vibración dentro de mi culo.
¿Te gusta? De esta manera no tenemos que molestarnos para que nos sientas.
La vibración iba en aumento y más estando sentado. Les miraba con gestos de súplica para que no intensificaran la intensidad del vibrador anal.
Ja, ja, ja, vamos a probar qué tal efecto te produce ahora. Mamá, vamos a ir aumentando la intensidad. Nos ha dicho que la máxima es diez.
La vibración se hizo tan intensa que sentía como mi ano se iba dilatando cada vez más. En este punto me sentía un juguete en sus manos. Al cabo de un rato comenzaron a bajar la intensidad haciendo que me relajara un poco. Pero ahora subieron la intensidad de golpe para ir bajándola y subiendo sin parar. Esto produjo en mí una sensación jamás experimentada.
¡Que bien esto!, ¡me gusta mucho!
Sara ahora que estás tan animada podríamos probar esto que hemos comprado.
Paqui abrió la caja que contenía la pala con tachuelas. Mira que bonita es. Seguro que te encantará usarla y las marcas que deje te van a poner muy caliente. ¡Seguro, mi hija!. Paqui se la entregó a su hija mientras ella accionaba el mando y abría la puerta de la celda permitiéndome salir de ella para hacerme poner echado boca abajo sobre sus piernas. Así echado me esposó las manos y los pies para estar inmovilizado para su hija.
Aquí lo tienes hija. Estrénala.
Sara cogió la pala y comenzó por pasarla por mi espalda y culo muy despacio haciéndome notar las tachuelas.
Mira que rallitas rojas le estás dejando. Cuando te decidas a usarla vas a dejarlo precioso.
Sara comenzó por azotar mi culo dándome varios golpes con la pala no muy fuertes para pasar a deslizarla por mi espalda a la vez que Paqui la presionaba con la mano para que las marcas fueran visibles.
Me encanta el sonido que deja esta pala. Y los puntos rojos de las tachuelas le dejan la piel preciosa, le dijo Sara.
Sara se fue animando cada vez más propinándome golpes con la pala cada vez más fuertes. Al estar esposado no podía moverme y los golpes eran certeros haciendo la función para lo que estaba hecha.
Cuando se lo cuente a las chicas van a alucinar. Ni se imaginan lo que hemos comprado y su efecto.
Pues podrías llamarlas y quedar un día de estos.
Tú lo que quieres es ver a Paula. Por cierto, nunca me habías contado que te atraía Paula. He visto que lo habéis pasado muy bien.
Si, realmente me encanta Paula. Sus caricias tan dulces y lo bien que me hace sentirlo todo. Es algo muy especial lo que siento con ella. Esta tarde la he llamado y hemos empezado a hablar de tal forma que me he excitado con sus palabras y me ha invitado a ir a su casa mañana.
¡Vaya! Veo que sí que te ha gustado Paula. Yo tampoco sabía que ella era bi. Cuando hemos estado juntas yo sí he dejado ver mi lado bi pero ella nunca lo había hecho hasta que os vi ayer tarde disfrutar tanto la una de la otra.
Tiene un cuerpo muy sensual y ella es muy viciosa cuando me habla y me acaricia. Es lo que me gusta de ella. Sus caricias por todo mi cuerpo, sus besos, el sabor de su boca….¡pufffff, Sara voy a dejarlo que me estoy poniendo muy caliente de pensar en ella.
Paqui soltó las esposas de mis manos y pies tirándome al suelo para poder masturbarse mientras seguía hablando con su hija sobre las delicias de Paula. Dos dedos recorrían los labios del coño deteniéndose en su clítoris.
¿Me dejas que siga yo? Mientras sigue fumándote el cigarrillo.
Paqui no respondió pero se paró su mano de su coño para dejar paso a la mano de su hija. Sara dejó caer saliva sobre el coño de su madre para seguir pasando sus dedos por el coño de su madre. Su saliva hacía que la masturbación fuera muy fluida. Mientras Paqui daba caladas a su cigarrillo y sus gemidos fueron en aumento hasta alcanzar el orgasmo.
Perro, dedícate a limpiarle.
Su coño estaba chorreando una mezcla de saliva y flujo de su corrida. Mi lengua lo tomaba todo y lo saboreaba, era un sabor que me excitaba sobremanera.
Peroooo, que te has creído perro. ¿Quien te ha dado permiso para excitarte? Mamá, creo que debemos corregirle.
Si, trae el dispositivo de castidad que hemos comprado.
Paqui intentaba introducir mi polla en la jaula pero debido a mi excitación le estaba costando hacerlo.
Veras mamá como ahora vas a poder.
Sara tomó la pala y comenzó a azotarme muy fuerte. Tanto que mi erección bajo rápidamente aprovechando su madre para introducir mi polla en la jaula y ajustarla al anillo que rodeaba mis huevos y polla.
Ya está cariño. Tu, esclavo a tu celda. Vas a saber lo que supone el desobedecer.
Ya dentro de la celda me hicieron tumbar boca arriba para después estirar mis brazos y piernas dejándolas estiradas y separadas por las esposas sujetas a los barrotes.
Por favor mi señora, no lo he podido evitar, perdóneme por favor.
Mientras suplicaba su perdón una vibración muy fuerte sacudía mi polla y huevos a la vez que Sara accionaba el plug introducido en mi ano. No podía hacer nada, estaba totalmente inmóvil y a merced de ellas. Las vibraciones no cesaban haciendo que mi cuerpo se enervara y temblara. Ambas habían accionado las vibraciones al máximo dejando los mandos sobre la mesa y encendiéndose un cigarrillo. Las miraba como se deleitaban con mis movimientos dentro de la celda. Se reían y me decían que lo ocurrido no debería volverse a repetir.
Contesta, ¿lo has entendido perro?
Si mis amas no volverá a repetirse pero por favor bajen la intensidad, no puedo más, por favor, se lo suplico.
Ja, ja, ja, así me gusta, que supliques que te perdonemos.
Vi como se acercaban la una a la otra y se decían algo que no alcancé a escuchar. Pronto iba a saberlo. Las vibraciones fueron descendiendo hasta parar.
Gracias mis amas, se lo agradezco, no podía más.
En ese momento lance un alarido al activar al máximo las vibraciones, haciendo que todo mi cuerpo se convulsionara. Solo podía gritar.
Noooooooo……. Por favorrrrrr……. Se lo suplicoooooo….. No masssss….
Ellas solo reían a carcajadas mientras me miraban.
Pobrecito mamá, dice que no puede más pero yo veo que está disfrutando como un auténtico cerdo. Ja, ja, ja,.
Me mantuvieron esposado un rato más hasta que terminaron de fumar. Depositaron las colillas en uno de los bol escupiendo en el.
Cuando tengas hambre ahí tienes algo de comida.
Me soltaron de las esposas quedando acurrucado sobre el lecho de la celda, reponiéndome de lo sucedido.
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