La Flama Púrpura 20: La Fiesta
Eduardo creía que era la noche de su ascenso, pero Dani tenía otro plan. Mientras él celebraba, ella negociaba su cuerpo en una oficina cerrada, sabiendo que cada gemido era escuchado por el hombre que juró proteger. La fiesta no era una celebración, era un juicio, y ella estaba dispuesta a pagar el precio.
Jessy gritó de emoción con tal intensidad que Dani pensó que le sangrarían los oídos “¡¿Es en serio, mami!? ¡Una agencia de talento!” Por un lado, Dani estaba feliz de ver a su hija tan feliz, por otro lado, ella temía que Jessy tomara una decisión apresurada. “No tan rápido mi amor. Cálmate, respira. Primero, lo primero. Quiero que investigues esta agencia primero, se llama Kurenai. En cuanto lo hagas, tú y yo tendremos una muy larga conversación donde decidiremos juntas cuál es tu siguiente paso, cuando cubramos todos los temas y ambas estemos satisfechas, te daré un número telefónico. Así podrás agendar una prueba” A pesar de que Jessy no obtendría su prueba de inmediato, estas eran las mejores noticias que había recibido sobre su posible futuro artístico desde que comenzó a tomar clases con Amanda, finalmente, después de calmarse, Jessy accedió “Mami, te prometo que tomaremos esta decisión juntas, no te decepcionaré, ¡Ya lo verás!”.
Habían pasado unos días desde el último encuentro con Eizo, Dani había decidido intentar calmarse un poco, era algo con lo que Eizo estaba de acuerdo, Dani sospechaba que el chico quizás se desahogaría con alguien más, y a pesar de sentir celos momentáneamente, ella podía aceptar la realidad de que Eizo era un chico muy codiciado que seguramente tenía una legión de seguidoras. Juan seguía buscándola con la mirada, y a pesar de que ella era cortés con él, no le había vuelto a aceptar otra invitación para beber café. Juan se veía confundido y frustrado, pero realmente no había nada que él pudiera hacer al respecto. Sin embargo, la mente y los instintos de Dani no se calmaban: Veía a su hija con Vir y de inmediato recordaba lo que sucedió en esa recámara entre las tres. Veía a su hijo y pensaba en las posibilidades de modelar un poco más para él. Leía los mensajes de Eizo y por más que quería pasar más tiempo con él, comenzaba a temer el final de su suspensión. Eduardo finalmente había dado su brazo a torcer, a pesar de todas las objeciones que podría él tener, un día él le mandó un mensaje a Dani, informándole que estaba de acuerdo con sus condiciones, e informándole el día y la hora de su fiesta de despedida. Dani tenía un par de días y ella había decidido aprovecharlos al máximo. Ella ya tenía su plan, se comportaría de tal manera en la fiesta que Eduardo jamás olvidaría sus errores. En ese sentido, Dani había dejado de ser la sumisa esposa para convertirse en la compañera vengativa. Ella estaba consciente, y considerando que un par de días después de la fiesta Eduardo se iría de la ciudad por seis meses, era la despedida perfecta. Eduardo tomó la iniciativa de explicarle a toda la familia durante una de sus cenas incómodas lo que el futuro les deparaba. Él se iría durante seis meses, y su comisión podría volverse un puesto permanente. Para su deprimente sorpresa, no había nadie en la mesa que expresara preocupación por su prolongada ausencia. Había preguntas, pero él sentía que eran más por cortesía que por otra cosa. ¿Tanto había alineado a su familia en contra suya para que lo trataran de esa manera? Eduardo abrevió su explicación, y solo mencionó los detalles generales que, seguramente, era lo único que sus hijos deseaban escuchar.
El día de la fiesta había llegado, Dani había pasado la mayor parte del día en el salón. Tenía mucho de que encargarse: Las uñas, el cabello, la piel, la depilación, y el maquillaje. En ese sentido, Dani siempre envidió a los chicos: Una ducha rápida, una pasada con la colonia, un cambio rápido de atuendo y no tenían nada más de que preocuparse, en cambio, para ella era un ritual que duraba casi todo el día, en especial con lo que tenía planeado.
Eduardo vistió de forma simple pero elegante: Traje negro con camisa blanca, zapatos recién lustrados, y hasta estaba intentando un estilo diferente de peinado. Estilo que él esperaba disimulara el adelgazamiento de su cabello. Se miró en el espejo de la sala, no se veía tan mal, pero por el corte de la ropa formal era obvio, incluso para él, que tenía una barriga notoria, casi prominente. “Dani, amor, ¿Estás lista? Se nos va a hacer tarde” La fiesta sería en el edificio donde trabajaba Eduardo, ya que el salón de conferencias se podía acondicionar como un salón de tamaño mediano, y considerando que solo ejecutivos de mediano y alto rango en la oficina atenderían el evento, era más que suficiente. Dani emergió de la recámara matrimonial, a Eduardo le costaba trabajo reconocerla. Estaba vistiendo un vestido largo negro y sin mangas con un escote profundo que bien podía llegarle casi hasta el abdomen, tenía aperturas a ambos lados, permitiendo que Dani luciera sus hermosas piernas, dichas aperturas eran elevadas, llegando casi hasta sus caderas, para rematar, unas sandalias negras de tacón con broche a los tobillos. Dani complementaba su vestimenta con joyas discretas en oro: Un colgante que mostraba un dije sobre su pecho, acentuando sus encantos e indudablemente atrayendo la atención de todos hacia su escote. Unos aretes que hacían juego con el colgante, ya que eran del mismo diseño. Un discreto reloj en oro y obsidiana en su muñeca izquierda y una delgada cadena en su muñeca derecha. Eduardo tuvo que asegurarse de lo que estaba viendo porque a simple viste parecía que Dani no estaba usando ropa interior, pero en una inspección cercana, se dio cuenta de que la ropa interior que ella usaba tenía tiras transparentes. Dani también había estilizado su cabellera, las luces babylight que se había hecho en el salón daban la apariencia que su cabello era rubio. Eduardo tragó saliva, sabía muy bien que Dani iba a ser devorada con la mirada por todos los presentes en la fiesta, sin importar lo que él tenía que decir al respecto.
“¿Cómo me veo?” Eduardo tenía muchos adjetivos en la mente, ninguno de los cuales haría que la noche terminaría bien, por lo que decidió jugar un rol amable “Te ves increíble… Sin lugar a dudas serás el tema de conversación de la fiesta” Dani sonrió “Eso espero… ¿Nos vamos?”.
Esta vez, las fuerzas cósmicas conspiraron contra Eduardo, ya que en cada cruce le tocaba una luz roja. Podía ver las miradas lascivas de los transeúntes y peatones, a Dani no parecía molestarle, sino todo lo contrario, ella parecía disfrutar de la atención. La fiesta iba a ser un desastre, él lo sabía.
Media hora más tarde, Eduardo entraba al estacionamiento del edificio y aparcaba su auto. Dando un respiro para calmarse, se giró a ver a su esposa. Todo en ella era ajeno a lo que él conocía, comenzaba a darse cuenta de que lo que tanto buscó fuera de casa lo tenía a su alcance todo el tiempo. Pero por una razón que no terminaba de entender, no podía hacer lo que cualquier otro hombre en su posición haría. El perfume de Dani era intoxicante. Era una fragancia dulce y sutil, pero era notoria. Eduardo bajó del auto y se dirigió al asiento del pasajero para ayudar a Dani a bajar. “Bien… Aquí estamos” Dani miró alrededor, como si tratara de reconocer el lugar. Ya había varios autos aparcados “No puedo recordar la última vez que estuve aquí” Dijo ella con un tono neutral, Eduardo sonrió “La fiesta de Navidad de hace… Hace ya siete años, si no me equivoco” Dani miró a su esposo y también sonrió “¡Tienes razón! Alguien llevó ese ponche horrible que terminó quedándose casi intacto… Creo que alguien hasta terminó intoxicado” Eduardo rio con una mirada nostálgica “Susana, ella apenas estaba ajustando su primer año con nosotros” Ambos esposos comenzaron a reír ante la memoria compartida. Eduardo sintió que había esperanza, su esposa todavía estaba ahí, y las cosas todavía podían arreglarse “¿Estarán todos aquí?” Eduardo sacudió la cabeza “Solo los directivos, quizás jalan a alguien de alguna oficina cercana, pero no será un alboroto grande” La sonrisa de Dani desapareció y tomó la mano de Eduardo “Entonces entremos”.
El salón de conferencias era básicamente de uso general, es decir, diferentes equipos podrían usarlo cuando era necesario. Terry acostumbraba a tener reuniones semanales con su equipo de marketing en ese salón, y Lucio García a menudo terminaba negociaciones importantes en él también. Estaba ubicado en el noveno piso, justo por debajo de la oficina del gerente. El noveno piso también contaba con dos pequeñas oficinas que eran independientes y que tenían acceso a todos los servicios electrónicos. En cuanto Eduardo y Dani entraron al salón, todos los temores de Eduardo se confirmaron, era como una mala película donde todos dejan de hacer lo que estaba haciendo y dirigen sus atenciones a la nena de generosas proporciones y ligero vestuario. El problema es que dicha nena era su esposa. “¡Amigo Ed!” Terry fue el primero en recibirlo “¡Por fin llegas, caray! ¿Está todo bien?” Eduardo asintió “Sí… Todo está bien Terry, no te preocupes. Hubo mucho tráfico y me tocaron todas las luces rojas” Terry silbó “Vaya que tuviste mala suerte. ¡Pero la fiesta cambiará eso estoy seguro!” Los ojos de Terry se posaron en Dani, él a duras penas podía reconocerla “¿Daniela? ¿Eres tú?” Dani sonrió, finalmente viendo a Terry de cerca sin preocuparse por un esposo inconsciente “Así es Terry, soy yo. Me eché una manita de gato” Terry no era muy versado en las expresiones locales, confundido, volteó a ver a Eduardo “Significa que se arregló especialmente para la fiesta” El hombre de piel oscura se rio “¡Excelente! Manita de gato ¡He aprendido algo nuevo! Muchas gracias, Daniela. Pero no necesitabas arreglarte, eres naturalmente hermosa” Eduardo comenzaba a sentirse molesto, aún no podía quitarse ese sueño tan intenso de la mente, y la interacción entre Dani y Terry no estaba haciendo las cosas más fáciles para él “Terry, ¿Ya llegó el señor García?” Terry carraspeó, era como si se hubiera dado cuenta de que se estaba propasando “Sí, amigo Ed, llegó hace unos diez minutos. Pero, por favor, ¡Pasen! Hay variedad de comida y de bebida, y estoy seguro de que muchos querrán conocer al invitado de honor”.
La pareja siguió a Terry, Eduardo podía sentir todas las miradas concentradas en Dani: Los ejecutivos que lo conocían seguramente estaban agradeciendo a los cielos y a todo poder divino el que pudieran ver a semejante mujer, los ejecutivos que no lo conocían debían estar pensando que Eduardo había conseguido alguna acompañante para la noche. Las esposas estarían furiosas con Dani por estar robando la atención de todos los hombres. Eduardo no tenía forma de saber que es lo que pensarían las ejecutivas, pero la forma como miraban a Dani decía todo lo que necesitaba saber: Celos, y lujuria. Todavía no llevaba ni cinco minutos en ese lugar y sentía la necesidad de tomar un trago.
Dani seguía a Eduardo a todos lados. Al menos él tenía eso que agradecer, temía que a la primera oportunidad ella convenientemente desapareciera para hacer de las suyas. Pero a pesar de como iba vestía y como se movía, Dani se estaba comportando como él esperaba que lo hiciera: Como una persona que lo mejoraba, y lo hacía parecer importante. Dani notó como aparentemente todos estaban felices con el ascenso de Eduardo. Lo reconocían, le estrechaban la mano, y le daban palmadas en la espalda. Cada persona que hacía eso provocaba la misma reacción: Eduardo presentaba a Dani, ella sonreía cortésmente, y notaba sus miradas. Los que iban acompañados por sus esposas trataban de disimular las miradas, mientras que las esposas trataban de disimular los celos y forzaban sus sonrisas cuando saludaban a Dani. Sin embargo, aquellos que iban solos, se atrevían a un poco más, tratando de cuidarse de Eduardo, o de verla descaradamente cuando pensaban que Eduardo no los veía. Más de alguno desviaba la mirada a su escote, y cuando el silencio se tornaba incómodo, expresaban su admiración por la joyería de Dani. Nunca fallaba.
Los minutos pasaban y las cosas parecían ir relativamente normales, Eduardo se estaba relajando. Dani había comenzado a conversar con diferentes personas, pero siempre a la vista de él. Se sentía aliviado porque tenía la esperanza de que Dani se portara bien, pero también tenía el creciente temor de que, en cualquier momento, el desastre se desencadenaría. “¡Ed!” Terry llamó a Eduardo “¡Quickly! ¡Rápido! Hay alguien que quiere conocerte, es el jefe de mecánicos de la oficina de la capital” Eduardo sintió una punzada, tenía miedo, podría negarse y quedarse vigilando a Dani, pero eso sería contraproducente para lo que él quería. Apretando los dientes, Eduardo fue con Terry, rezando por que no pasara nada.
Mientras tanto, Dani seguía charlando animadamente, tenía a tres hombres platicando con ella, uno de ellos ya le había llevado un trago. De pronto escuchó un carraspeo, y casi como por arte de magia, las sonrisas en los rostros de los tres hombres desapareció, y ellos se dispersaron. Frente a ella, un hombre mayor le sonreía “Muy buenas noches” Saludó el hombre, Dani le devolvió la sonrisa “Muy buenas noches, señor” El hombre extendió su mano “Usted debe ser la hermosa esposa de Eduardo… Daniela, ¿Cierto?” El hombre debía estarse acercando a los cincuenta años de edad, su cabello era casi completamente cano, y estaba ausente en la parte superior de su cabeza. También estaba pasado un poco de peso y era un poco más bajo que Dani. Ella estrechó su mano y el hombre la besó “Permítame presentarme, mi nombre es Lucio García, gerente general de esta sucursal” Ese hombre era el jefe de Eduardo, Dani mostró su mejor sonrisa y siguió la charla “¡Oh, por supuesto! Mi esposo lo menciona frecuentemente” Eso no era exactamente una mentira, Eduardo hablaba muy frecuentemente de Lucio García, pero rara vez de buena manera. Lucio rio “Espero que no hayan sido cosas muy malas” A Dani le daba la impresión que el hombre la estaba probando, así que decidió ejercer cautela “No creo que sea malo, él ha dicho que usted es rígido, pero justo. Muchas personas hoy en día no pueden lidiar con las exigencias de la vida laboral” El hombre parecía complacido “Tiene usted mucha razón, Daniela. En lugares de trabajo como este, es muy sencillo hacerse de una mala reputación solo por pedirle a los empleados que hagan su trabajo, me alivia ver que usted comprende eso”.
Discretamente, Dani miró alrededor. Sabía que Eduardo había estado cerca, como si la estuviera vigilando, pero ya no podía encontrarlo. “Si busca a Eduardo, no debería preocuparse” Dijo Lucio con un tono conciliador “Verá, la apertura de una Super Plant es un tema de conversación entre varias oficinas de la compañía, además del personal gerencial, algunos han venido desde otros lugares para conocer a Eduardo, lo más seguro es que esté haciendo contactos nuevos. Uno de los fundadores hará una videollamada para saludarlo más tarde” Dani mantuvo la sonrisa “Entonces no me preocupo” Lucio le ofreció una nueva copa a Dani “No hay nada de que preocuparse, Daniela, de verdad. Su esposo está en buenas manos, también usted lo está”.
Terry seguía presentando nuevas personas a Eduardo. Era como si él se hubiera memorizado el directorio corporativo porque él conocía a todos y sabía los puestos que tenían. Eduardo se sentía un poco relajado porque, después de todo, él se encontraba en su elemento. Terry parecía especialmente entusiasmado, lo que hacía que Eduardo se sintiera mal. Tenía el sueño muy presente en su mente todavía, y mientras tanto en la realidad, Terry estaba desviviéndose para presentarle a nuevos contactos con los cuales crecer.
La conversación de Dani con Lucio siguió, supo que él era viudo y que en los próximos años él ya podría retirarse y dedicarse a relajarse el resto de sus días, Dani por su cuenta, limitó la información que daba. A pesar de que el hombre era el jefe de Eduardo, no lo sería por mucho tiempo, y no se sentía cómoda compartiendo cierta información con él. Los dos caminaban a través del salón de conferencias, degustando un poco de la comida, y disfrutando la conversación en general. Conversación que cambió de tono momentos después.
“Sabe, Daniela, la posición que le será conferida a su esposo es temporal, pero también es bastante importante. No solo para él, sino para la compañía también. Uno de los fundadores se lo dijo” Dani asintió, concordando con lo que el hombre decía “Eduardo mencionó algo al respecto, él verdaderamente está emocionado por este nuevo capítulo en su vida” Ambos se sentaron en un sillón, prosiguiendo con la conversación “Estoy seguro de ello, esto no es algo que suceda todos los días, y necesitamos que la persona que sea enviada para semejante puesto sea la mejor” Dani frunció el ceño, algo andaba mal “Oh, discúlpeme, señor García, estaba bajo la impresión de que mi esposo ya había sido elegido para el puesto, hasta mencionó los boletos de avión, se supone que partirá pronto” Lucio sonrió “No, no hay nada que disculpar, Daniela. Su esposo ha sido elegido, se irá a la Super Plant y será el gerente general… Durante seis meses, al final de dicho periodo, su esposo será evaluado. Los estándares de evaluación son muy rígidos, y la posibilidad de fallarlos, pues… Es alta” A Dani le gustaba la conversación cada vez menos. Una cosa era que ella tuviera problemas con Eduardo, pero algo muy diferente era escuchar que él podría ser saboteado.
“¿Que pasaría si él llegara a fallar la evaluación?” Lucio arqueó las cejas “Pues, obviamente, tendríamos que buscar a un gerente para la Super Plant, quizás alguien local. Los protocolos dictan que su esposo tendría que regresar, y ahí radica un problema que… Yo espero y usted me ayude a resolver” Dani sintió escalofríos cuando Lucio posó su mano sobre su muslo, sabía a donde Lucio quería llegar. Ella guardó silencio, mientras Lucio continuaba “Verá, Daniela… Así como Eduardo será evaluado para ser gerente de la Super Plant, el substituto de Eduardo en esta oficina pasará por el mismo proceso. Como esta no es una planta de ensamblaje, ni es un programa piloto, la presión es menor, y los estándares de aprobación son más relajados. Si Eduardo regresa podría encontrarse con la desagradable sorpresa que no tiene un puesto a donde regresar” Los ojos de Dani se abrían de par en par “¿Perdería su trabajo?” Lucio sacudió la cabeza “No, por supuesto que no. Pero tendríamos que reubicarlo en un puesto que sea acorde a sus habilidades y experiencia. Eso podría implicar una reducción de sueldo hasta que podamos acomodarlo en otro puesto, y eso bien podría tomar tiempo. Por supuesto, Eduardo podría elegir renunciar y probar suerte en otro lado” Dani sintió una punzada en su abdomen. Esto podría destruir a Eduardo y afectar a su familia. Mientras que ellos no tenían problemas de dinero, los ahorros que tenían no durarían mucho si Eduardo perdiera su empleo “Y… ¿Eduardo puede hacer algo al respecto?” Lucio terminó su trago, Dani se dio cuenta de que ya tenía tiempo sosteniendo una copa de la cual no había bebido ni una vez “Ese es el problema que usted me puede ayudar a resolver. Verá, si el gerente de la oficina donde trabaja su marido, en este caso yo, su humilde servidor, fuera a escribir una carta adjuntando las firmas de los ejecutivos donde damos fe de los buenos servicios y la experiencia de Eduardo, es posible que él ni siquiera necesite hacer la evaluación. El problema es, Daniela, que su esposo en los últimos días ha estado actuando de forma errática, y su desempeño ha dejado mucho que desear, yo no puedo, conscientemente, recomendar a una persona que no sea la indicada para un puesto tan importante… Pero… Quizás usted pueda convencerme de que lo haga”.
Dani sintió la caricia de Lucio, y ahora ella se encontraba en un nuevo dilema. Todo lo que había logrado, los cambios que había hecho, y lo mucho que había descubierto acerca de sí misma, y de sus hijos, estaba en riesgo de desaparecer. Eso sin mencionar los sueños de Eduardo. “¿Y si me niego?” Lucio sonrió de nuevo “Puede negarse, por supuesto, eso demuestra la enorme fe que tiene usted en su esposo. Solo espero que él pueda pasar esa evaluación sin ayuda” Si cualquier otra persona estuviera teniendo esa conversación con Lucio, estaría llorando, estuviera destrozada, y el futuro estuviera arruinado. Pero Dani no era cualquier persona, y si Lucio García pensaba que la iba a intimidar o convertirla en una mujer sumisa para sus patéticas fantasías, él estaba muy equivocado. Una sonrisa apareció en el rostro de Dani, mientras que ella tocaba la mano de Lucio y con un movimiento discreto, la deslizó por debajo de su vestido. La expresión de sorpresa en Lucio fue tal, que por unos momentos hasta tartamudeo “¿Qué tienes en mente, Lucio?” El hombre, que no estaba acostumbrado a ser llamado por su primer nombre, en especial por alguien quien él acababa de conocer, sintió una extraña satisfacción, una sensación familiar que parecía que hubiera olvidado “¿Por qué no vienes conmigo? Podremos charlar en privado y sin distracciones”.
Por su parte, Eduardo estaba pasándola bien. Tenía un par de copas encima, pero no era nada desastroso. Terry le había confiado que el fundador haría una llamada pronto para saludarle una vez más y desearle suerte. Todos parecían estarle cantando sus alabanzas, todos querían quedar bien con él. No había nadie que no le hubiera ofrecido su número de contacto, no había nadie que no se hubiera puesto a su disposición. ‘Para cualquier cosa que necesites’ Se había convertido en la frase más repetida de la noche. De pronto, Terry hizo una nueva aparición “¡Ed! ¡Hey, Ed!” Eduardo volteó a verlo, el hombre le hacía señales para que se acercara. Disculpándose con todos los que querían más de su tiempo, Eduardo se unió a Terry “¿Qué pasa, Terry, todo bien?” Terry tenía una amplia sonrisa “It’s time… Es hora, ven conmigo”.
Terry guio a Eduardo fuera del salón de conferencias y a una de las pequeñas oficinas “El fundador está por hacer la llamada, tu computadora necesita estar en standby… Eh… En espera. Estarás usando la cuenta de García para la conferencia, así que no porn, ¿OK?” Eduardo se rio, sacudiendo la cabeza “Trataré de resistir la tentación… Oh… Y… ¿Terry? Gracias, esta noche me has conectado con muchas personas, y has aguantado mis desplantes sin queja durante mucho tiempo… Eres un gran amigo” Terry sonrió y palmeó el hombro de Eduardo “No tienes nada que agradecer, Ed. Como dije, finalmente obtendrás todo lo que mereces”.
Eduardo esperó, de pronto recordó que no sabía como iniciar la conferencia, cuando habló con el fundador, Lucio ya la había iniciado “¡Terry, espera!” Cuando salió de la oficina, no había rastro de Terry “Chingado…” Eduardo regresó a la oficina, y se sentó ante el monitor “OK, con calma… Es la cuenta de García, no puede ser tan difícil” Después de buscar por unos minutos, Eduardo accedió a una aplicación que mostraba comunicaciones electrónicas. Vio opciones para audio y video y asintió para él mismo “Esta debe ser… Veamos… Activar máquina principal” La computadora se estaba sincronizando, y a pesar de que ya mostraba un 100%, no notaba nada, ni imagen, ni sonido. Solo la misma pantalla, Eduardo comenzó a sentir nerviosismo, ¿Y si se perdiera la llamada del fundador? Justo cuando iba a intentar algo más, escuchó algo, más no lo que esperaba.
“Aquí podremos charlar sin distracciones, Daniela” Eduardo palideció de inmediato. Era la voz de Lucio. Y, ¿Daniela? Que él recordara, no había ninguna Daniela en la oficina, ¿Se refería a una de las esposas? “¿Es esta tu oficina, Lucio?” El corazón de Eduardo se detuvo por un momento, era la voz de Dani, su Dani. Y estaba llamando a Lucio con una familiaridad que nadie en mucho tiempo había tenido con él. La peor posibilidad de todas las malas posibilidades en las que él había pensado se estaba materializando: Dani estaba seduciendo a su jefe. ¿Qué acaso no podía concederle una sola noche de normalidad? ¿Por qué castigarlo tan brutalmente? Sintiendo rabia, Eduardo estuvo por apagar la computadora, ¡Que se vayan al diablo el fundador, García, y hasta Dani! Era demasiado. Sin embargo, una enfermiza noción lo hizo cambiar de opinión. ¿Que tenía Lucio García que él no? Quizás Dani simplemente tenía la enferma obsesión de cogerse a cualquier que se le ponga enfrente. “Así es, la oficina más grande, en el piso más alto, con la vista más impresionante que podemos ofrecer… Claro, tu esposo tendrá una vista similar en su nuevo puesto. Si es que todo sale bien” Eduardo se detuvo, ¿Estaba escuchando bien? Su corazón comenzaba a latir con fuerza “¿Y por eso me trajiste aquí? ¿Para asegurarnos que todo salga bien?” Eduardo tragó saliva y seguía escuchando “Por supuesto, Daniela. Tú estás aquí para convencerme de que tu esposo es la mejor alternativa para un puesto permanente en la Super Plant, de otra forma, pues… Después de seis meses él va a regresar y se encontrará con que su puesto ha sido ocupado por alguien más… Quizás Eduardo todavía se pueda desempeñar como uno de los mecánicos que tenemos” El miedo y la rabia se estaba apoderando de él, mucho se hablaba de Lucio García en la oficina, nada de lo que se hablaba era bueno, pero no se imaginaba que él sería una rata traicionera “Entiendo… Y, exactamente, ¿Qué es lo que tengo que hacer?” Eduardo esperaba un tono seductor en Daniela, pero en lugar de eso, él estaba escuchando el mismo tono que usó con él cuando regresó de su viaje y fue confrontado. Ella no estaba seduciendo a Lucio, estaba negociando con él.
“Daniela, hace ya unos años que enviudé, mis placeres con muy reducidos hoy en día. Pero en cuanto vi que entraste del brazo de tu esposo, sabía que tendrías que ser tú la que sea parte de mi placer esta noche. Por tu esposo no te preocupes, hay muchas personas que quieren conocerlo y ponerse de su lado, Eduardo va a estar ocupado teniendo a media docena de personas lamiendo sus zapatos”. Hubo un largo silencio, Eduardo no tenía imagen, pero tenía un sonido claro “Yo hago esto, ¿Y tú redactarás esa carta? La que tiene todas las firmas para ayudar a Eduardo” Eduardo frunció el ceño, ¿Carta? Parecía que había ciertas dinámicas gerenciales con las cuales él no estaba familiarizado “Correcto, dame placer esta noche, y esa carta estará asegurada. Tienes mi palabra” Hubo otro largo silencio, Eduardo sentía que podría desmayarse en cualquier momento “¿Y como sé que estás diciendo la verdad y que redactarás esa carta?” Eduardo podía imaginarse a Lucio sonreír, y odiaba esa imagen. “Porque te estoy dando mi palabra, y esa es la única garantía que recibirás. Tendrá que ser suficiente” Antes que Eduardo pudiera reaccionar, apareció una ventana en la computadora ‘Llamada Entrante’, Eduardo se sobresaltó al perderse la conexión con la computadora de Lucio. El rostro del fundador aparecía una vez más ante Eduardo “Señor Castillo, muy buenas noches”.
“Está bien” Dani estaba de pie ante Lucio, quien se había sentado en uno de los sillones “Haré lo que pides” Lucio sonrió y se puso cómodo “No te arrepentirás” Dani se acercó lentamente al hombre, tomando su mano y colocándola sobre su muslo, Lucio la acarició, ella podía ver la excitación en los ojos del hombre mayor. Pero algo andaba mal. El hombre seguía donde estaba, no había hecho un solo movimiento para desvestirse. Dani alcanzó la camisa de Lucio y comenzó a desabotonar, pero él la detuvo “Creo que no me expliqué… Mis disculpas. Hace años que no soy capaz de complacer a nadie, no en ese sentido, al menos. Pero aún puedo disfrutar, y tú aún me puedes dar placer” Dani estaba confundida, ¿Quería verla nada más? “Percibo tu vacilación. Verás, todo lo que has pensado que va a suceder, sucederá, pero no conmigo, no directamente” Dani se sintió paralizada, de pronto, una sonrisa apareció en el rostro de Lucio “Ahora si podemos comenzar” El hombre comenzó a acariciar su entrepierna justo cuando Dani se giraba y veía un rostro familiar “Hola Daniela” Terry sonreía al verla “Parece que trabajaremos juntos esta noche, ¿Verdad?”.
Era demasiado. Demasiada incertidumbre, demasiadas emociones, demasiadas sensaciones. La última vez que Dani había visto a Terry, él estaba depositando a Eduardo en un sillón de su sala después de una noche de tragos. Terry había aceptado la oferta de Dani de tomar té con ella, e incluso tuvo una breve y amable conversación. Todo ello mientras Terry mantenía la misma sonrisa que le mostraba en esos momentos “¿Terry? ¿De verdad vas a hacer esto?” Terry comenzó por desabotonarse la camisa, se encogió de hombros ante la pregunta de Dani “It’s part of my job” Dani frunció su ceño, ¿Cómo que era parte de su trabajo? ¡Se suponía que él trabajaba en marketing! La camisa de Terry cayó al suelo, mostrando la parte superior de su cuerpo: El hombre estaba en excelente condición física, en muchos respectos era similar a Eizo, pero la edad de Terry y el tipo de cuerpo hacía toda la diferencia. Mientras que Eizo tenía su cuerpo muy marcado y era más delgado, la musculatura de Terry era más aparente. El hombre podría vestir ropa holgada y aun así su físico sería evidente. “¿Qué opinas del cuerpo de Terry, Daniela? Impresionante, ¿Verdad? Terry jugó fútbol en su país por muchos años, y aún hoy encuentra tiempo para ejercitarse y cuidarse. ¿Te gusta?” Era obvio que Lucio tomaría una parte activa en lo que iba a pasar. Ella pudiera irse, mandar al diablo a Lucio y a Terry, pero el futuro de Eduardo, así como el bienestar de su familia estaban en juego. “Muy impresionante… Y sí… Me gusta” Ella pudo escuchar un gruñido de satisfacción y ver la sonrisa de Terry “Mucho mejor que el de Eduardo, ¿Cierto?” Dani se contuvo, intentó que sus emociones no se mostraran a flor de piel. Terry se había acercado a ella “Respóndeme” Dani hizo una mueca al entender el juego de Lucio por fin. No era solo el placer de verla a ella engañar a su esposo y coger con alguien más, también sentía placer al humillar a Eduardo. “Sí, mucho mejor… Eduardo dejó de cuidarse hace mucho tiempo y se nota, no hay comparación con Terry”.
“Mucho mejor” Las dinámicas de poder de Lucio eran inusuales. Dani esperaba que él fuera arrogante al momento de complacerlo, y lo estaba siendo, pero por medio de terceros. En este caso, Terry era ese tercero. Ella tendría que adaptarse y rápido “Comiencen” Terry comenzó a desabrocharse los pantalones cuando Dani se acercó “No… Déjame hacerlo” Sin esperar su respuesta, Dani comenzó a quitarle los pantalones a Terry, el hombre quedó solo con su bóxer, a pesar de estar flácido, el contorno de su verga era muy notable, Dani de inmediato comenzó a acariciarlo mientras lo veía a los ojos. Terry dudó, esperaba que la esposa de su amigo tuviera objeciones, que incluso le rogara para que no le hiciera nada, pero ahí estaba ella tomando iniciativa “Terry tiene una gran verga, Daniela” Lucio comenzó a hablar de nuevo “Incluso si yo estuviera todavía en condiciones de complacer a alguien, no habría comparación. Y si ese es el caso conmigo, entonces Eduardo ni siquiera tiene oportunidad junto a Terry, ¿Cierto?” Terry la miraba, expectante, mientras que Dani simplemente respiró “Eduardo es muy pequeño comparado con Terry” Ella deslizó su mano a la parte inferior del bóxer de Terry, tocando su escroto a través de la ropa interior “Sus huevos son enormes” La risa de Lucio era la señal que ella estaba esperando “Continúen”.
Terry deslizó su mano por debajo del vestido de Dani y fue directamente a su entrepierna, a pesar de la situación, Dani estaba húmeda. Pronto Terry deslizó su mano alrededor de sus caderas y acarició el culo de Dani. Sin decir palabra, Terry se acercó más a Dani y la besó. Era un beso diferente, no era desperado o siquiera lujurioso, pero tampoco era gentil o amoroso. Se sentía diferente también, los labios de Terry eran más gruesos que los de Eduardo, Eizo, o Juan. “Quítale el vestido” Terry sonrió, poniendo sus manos en los hombros de Dani “Yes, boss” Con movimientos suaves y gentiles, él deslizó las tiras del vestido a los lados. El artículo cayó al piso deslizándose a través del cuerpo de Dani “Te ves hermosa con ese vestido, pero te ves mucho mejor sin él” Terry tomó la iniciativa deslizando su mano hacia el pecho de Dani, apretó su seno de tal manera que era casi doloroso. El tipo de dolor que era placentero. Ella inhaló al sentir la intrusión, y suspiró al sentir que Terry le quitaba el brasier “Daniela, tienes unas tetas estupendas, eso se notaba desde que llegaste. No creo que haya una sola alma en este edificio que no las haya notado. Claro que con ese vestido, tú querías que todos te vieran, ¿Cierto?” Dani sabía que Lucio iba a exigirle que respondiera de todas formas, así que haciendo sus dudas a un lado, respondió “Claro que sí, me gusta que me vean, me hace sentir deseada. Eduardo ya no valora lo que tiene en casa, así que alguien más tendrá que hacerlo” Ambos hombres estaban sorprendidos por las respuestas de Dani, esa noche no iba a ser como ellos habían pensado “Gírala para acá”.
Terry deslizó sus manos por las caderas de Dani, haciéndola girar poco a poco. Él ahora estaba a sus espaldas mientras que ella podía ver a Lucio: Estaba sentado en el mismo sillón, tenía sus pantalones desabrochados y se estaba acariciando la verga ante la escena. Terry deslizó su mano hacia el pubis de Dani, por debajo de su panti, y la tocó directamente. Dani gimió, levantando sus brazos y acariciando a Terry “You’re so hot, babe” Terry susurraba, ella era candente y se sentía de esa forma. Dani sabía suficiente inglés como para entender lo que Terry decía. Años de ver películas con sus hijos en inglés eran el mayor factor. Dani deslizó su mano y comenzó a quitarle el bóxer a Terry sin moverse de su posición, suspiró cuando sintió el monstruo frotarse contra su culo. “¿Sientes como Terry frota su verga contra tu culo?” Dani tragó saliva y asintió “Sí… Me gusta” Lucio sonrió “Por supuesto que te gusta, eres una puta después de todo” Terry tomó su verga y comenzó a nalguear a Dani con ella, ella estaba impresionada con el tamaño y el peso. No era ni mejor ni peor que Eizo, era simplemente diferente, Pero a comparación de Eduardo, la diferencia era noche y día. Terry alternaba entre nalgadas y frotadas, la respiración de Dani comenzaba a agitarse “Dilo” dijo Lucio de repente “Di que eres una puta” Terry acarició el cuerpo de Dani, poco a poco moviéndose hacia su pecho, atrapó su pezón entre sus dedos y comenzó a apretarlo, ella se mordió el labio inferior “Di que eres una pinche puta, Daniela” Ella finalmente gimió, la situación comenzaba a hacer estragos en ella “Soy una pinche puta” Lucio se rio “De nuevo, con más ganas” Terry retorció el pezón de Dani, causando que gimiera más “¡Soy una pinche puta!” El hombre mayor parecía complacido “Ahora, mámale la verga a Terry”. Dani sintió las manos de Terry sobre sus hombros, ella se giró para encararlo, y al hacerlo, sintió la presión de Terry que la hizo ponerse de rodillas ante él. Sin dudarlo, ella tomó la verga de Terry en sus manos, comenzó por masajearla y terminó por besarla, pasando su lengua por la parte baja de su verga, ella gemía mientras lo hacía. El aroma de Terry era fuerte y penetrante, y la comenzaba a volver loca. Ella sintió la mano de Terry en su cabeza, ella sabía lo que venía y relajó sus músculos.
Terry comenzó a deslizar su enorme miembro dentro de la boca de Dani, al punto que ella sintió que se asfixiaría. Después de unos segundos, Terry lo sacó. Dani estaba respirando con dificultad, Terry lo volvió a meter. Él repitió ese movimiento tantas veces que Dani perdió la cuenta. Cada vez que lo hacía, ella sentía que perdería el conocimiento, pero también sentía su excitación crecer “Cógele la cara” Ordenó Lucio “Déjasela ir, como la puta que es” Terry sujetó la cabeza de Dani con ambas manos y aceleró sus movimientos. Cualquier súplica que Dani pudo haber tenido se perdió en la cacofonía de sonidos húmedos que estaban llenando la oficina. Terry comenzó a gemir, aumentando el ritmo y la velocidad. Entre la verga de Terry entrando y saliendo de su boca tan rápido, y sus huevos golpeando su cara con cada embestida, Dani no podía diferenciar entre el dolor, el placer, y la humillación “¡I’m going to cum!” Ella sintió a Terry tensarse y escuchó la risa de Lucio una vez más “Báñale la cara a la puta” Terry sacó su miembro de la boca de Dani y comenzó a masturbarse. Ella respiraba con dificultad, jadeaba. Su maquillaje estaba corriéndose, su saliva estaba manchando su rostro, la verga de Terry estaba a centímetros de su rostro “¡Oh, fuck!” Terry finalmente arqueó su espalda y se vino en el rostro de Dani. Era caliente, espeso, sentía que el olor podía ahogarla en cualquier momento. Dani tomó unos momentos para recuperarse, al ver a Terry de reojo ella notó que, increíblemente, el tipo seguía erecto.
“Estoy seguro de que Eduardo nunca ha sido capaz de hacer eso” Lucio continuaba masturbándose “No” Dijo Dani, tratando de mantener la compostura y de disimular su creciente excitación “También estoy seguro de que una vez que tu marido se viene, ya no hace nada, seguramente es uno de los que se quedan dormidos segundos después” La humillación de Eduardo continuaba, el único consuelo que Dani tenía era que él no estaba ahí para escuchar esas palabras “Pero eso no importa Daniela, Terry te va a coger como la puta que ansías ser. Se va a encargar que cada vez que pienses en sexo, solo puedas pensar en él. Terry, chíngatela” Terry cargó a Dani y la depositó en el mismo sillón donde Lucio estaba sentado. Estaba a su lado lo que le permitía a él ver la acción más cerca. Lucio acercó su mano al pecho de Dani y comenzó a acariciarla, Dani sintió una corriente eléctrica en su cuerpo, a pesar de que las perversiones la habían estado cambiando, y que ya había estado con su hija y su novia, era la primera vez que estaba con dos hombres, aunque técnicamente, Lucio solo estaba ahí para mirar. Ella siseó de placer al sentir el toque del hombre mayor y volteó a verlo “Te ves tan bien con tu carita de puta manchada de leche, deberías hacerlo más seguido” Dani no pudo evitar sonreír, la situación era inimaginablemente retorcida y aun así ella sentía como si Lucio le hubiera hecho un cumplido. Dani sintió como Terry le hacía el panti a un lado, separando sus piernas. Él se inclinó ante ella, frotando su verga contra su vagina, Dani separó sus piernas aún más “Parece que tienes práctica, puta. ¿Acaso le estás poniendo los cuernos a tu marido? ¿Es nuestro más reciente gerente un cornudo?”.
Dani no podía protestar, o quizás no quería, pero pronto eso no tuvo importancia. Terry empujó su verga, penetrando a Dani. Ella gimió tan fuerte que temió que todos en la fiesta la escucharían. Terry era agresivo, colocando sus manos en las nalgas de Dani, él comenzó a mover sus caderas, bombeando. Por momentos, parecía que el dolor era mayor que el placer “¡Ah shit! ¡She’s so tight!” Lucio comenzó a reír mientras acariciaba las piernas de Dani “Vaya, vaya… Parece que Terry está sorprendido de lo estrecha que eres. Es impresionante, una mujer casada y con hijos tiene un bizcocho tan apretado, aparte de ser cornudo, parece que Eduardo es también un pitochico” Las olas de dolor y placer alternaban en el cuerpo de Dani, Terry no había deslizado su verga completamente y Dani se sentía llena “Terry, hasta los huevos” Con una sonrisa, Terry vio a Dani y empujó hasta el final. Dani gritó “¡Fuck!” Terry comenzó a moverse de nuevo, sin intenciones de parar, ella rodaba sus ojos ante el dolor y el placer, no podía ni pensar. Lució golpeó las tetas de Dani con la mano abierta, agregando una nueva capa de perverso dolor con tonos de placer. Dani abrazó a Terry con sus piernas “¡Más!” La sorpresa para ambos hombres era mayúscula, envalentonado, Terry aceleró sus movimientos. El hombre comenzaba a jadear, Dani se inclinó hacia adelante, sujetándose por completo a él “¡Dame más, Terry! ¡Cógeme!” Las palabras excitaban más al hombre. Su enorme cuerpo estaba sudoroso “¡Daniela! ¡Me voy a…!” Lucio continuaba masturbándose “Adentro” Dijo el hombre “Llénala de leche, Terry” Terry miraba incrédulo a su jefe, y después a Dani. Ella estaba gozando cada momento, cada aspecto también. El dolor y el placer se habían hecho uno para ella. También parecía que la aparente humillación no había hecho ninguna diferencia “Haz lo que te digo”.
Dani gritó de placer, sintiendo su orgasmo poseyéndola completamente “¡Fuck!” Terry finalmente se vino dentro de Dani. Los chorros de su esperma la estaban llenando. Lucio se puso de pie todavía masturbándose, y con una serie de gruñidos, eyaculó sobre Dani, manchando su cuerpo. Después de unos momentos, los tres estaban respirando con dificultad. Lucio fue el primero en recuperarse, abrochándose sus pantalones, apreciando la imagen que tenía ante él. Daniela Rivas, la esposa de Eduardo Castillo, estaba tumbada en el sillón, desnuda, con su rostro hecho un desastre, con mezcla de semen y saliva, con el maquillaje corrido, con semen en sus tetas, y con su vagina goteando fluidos. Pero a pesar de todo, el rostro de la mujer aún mantenía esas facciones angelicales y tenía una expresión de placer “Creo que te has ganado esa carta y mi promesa que haremos todo lo posible para que Eduardo tenga su nueva posición de forma permanente” A pesar del placer, Dani podía entender las palabras que Lucio hablaba “Soy un pervertido, Daniela, muchos dirían que hasta un degenerado. Siento placer al humillar a personas que se lo merecen. Pero también soy justo, y soy un hombre de mi palabra” Terry se había vestido también y miraba a Dani, estaba por ayudarla cuando Lucio lo llamó “Démosle tiempo para recuperarse, busca a Eduardo y entretenlo”. Terry simplemente asintió y salió de la oficina, Dani se había sentado en el sillón, todavía respirando con dificultad, sus ojos estaban sobre Lucio quien suspiró “Ah… Si tan solo yo tuviera diez años menos, no hubiéramos necesitado a Terry” Dani mostró su sonrisa perversa “Si tú tuvieras diez años menos, yo sería la que te mostraría como se hacen las cosas” Lució se rio una vez más “Tienes razón, Daniela. Tú no eres lo que pareces, y esta noche definitivamente no pasó como yo pensaba” Lucio buscó la ropa que ella había tenido puesta. Con mucho cuidado, él depositó el brasier y el vestido junto a ella, pero se quedó con el panti “Esto me pertenece” Era un acto final de humillación “Hay un baño privado ahí, límpiate y no te tardes, podemos distraer a Eduardo pero no durante mucho tiempo”.
Los siguientes momentos fueron borrosos para Dani. Se incorporó, se limpió y se vistió. Pudo acomodarse el cabello sin problema, afortunadamente su ropa no había sido manchada, así que nadie notaría que algo había pasado. Tendría que tener más cuidado al moverse, ya que Lucio se había quedado con su panti como un perverso recuerdo. El maquillaje sería el problema, con la descarga de Terry, ella no tuvo alternativa más que limpiarse completamente. Para fortuna de ella y debido a años de cuidado, su piel era fresca y juvenil. No sería muy aparente que solo momentos antes Terry se había venido en su rostro.
Eduardo había terminado la llamada con el fundador. Le aseguraba que tendría todo su apoyo y todo lo que necesitara para poder dirigir la Super Plant sin problemas. Cuando la llamada terminó, no pudo volverse a conectar a la computadora de Lucio. En lo que a él le concernía, Lucio acababa de chantajear a su esposa y la había forzado a tener relaciones con él. Todo lo que Dani había hecho, o quizás seguía haciendo en ese momento, era para asegurarse que su futuro laboral no fuera afectado. Él no sabía como sentirse.
Cuando regresó al salón de conferencias, Eduardo respiró, sonrió y siguió interactuando con los invitados. Terry lo encontró “¡Hey Ed! ¿Cómo te fue con la llamada?” Eduardo asintió “Nada mal, Terry, muchas gracias por ayudarme” Terry le dio una palmada en el hombro “Nada de que preocuparte, ¿Ya has cenado? Deberías probar el pollo, está delicioso” Terry señaló a las mesas con comida “He estado picando de todo un poco, Terry. Gracias. Oye, ¿No has visto a Dani?” Terry estaba a punto de responder, cuando una voz familiar emergió detrás de él “Aquí estoy, Eduardo” Terry miró brevemente a Dani, y sin decir palabra, retrocedió “Discúlpame por ausentarme, tuve que atender una conferencia con el fundador” Dani sonrió discretamente “No te preocupes… ¿Cómo te fue con la llamada? ¿Salió todo bien?” Eduardo asintió “Sí, me reiteró su apoyo y dice que la siguiente vez que hablemos será desde mi nueva oficina” Dani asintió, hubo un breve silencio incómodo entre los dos “¿Podemos irnos? Creo que algo que comí me sentó mal” Eduardo miró a Dani una vez más, notó los cambios en su rostro, hasta parecía que se movía diferente. Realmente había sucedido, su esposa había accedido a hacer lo que Lucio le exigiera con tal de preservar su futuro. Eduardo estaba furioso, pero no podía arriesgar el sacrificio de Dani “Por su puesto que sí, nena” Eduardo volteó a ver a Terry “Terry, mi esposa no se siente bien, así que creo que nos iremos a casa. Muchas gracias por todo” Dani notó como Terry mantenía la misma sonrisa, acababa de cogerse a la esposa del amigo a quien le estaba estrechando la mano y él actuaba como si nada “Muchas gracias por todo, amigo Ed… Espero y nos podamos ver muy pronto, ¿Who knows? Quizás pida transferencia a tu nueva oficina” Eduardo sonrió “Considérala aceptada, my friend”.
El viaje de regreso fue incómodo, marcado por un silencio entre Eduardo y Dani. Él se moría por preguntarle acerca de lo que había hecho, y ella, bueno, ella tenía otras cosas en mente. Cosas que seguramente él odiaría. Pero Eduardo se iría pronto, no tenía sentido enfurecerlo, no sería justo para él. Al llegar a casa, Dani se metió a la ducha y estuvo un muy largo tiempo. Era tarde, sus hijos estaban dormidos. Ella se aseó minuciosamente, y cuando terminó, se metió a la cama, donde ya Eduardo la esperaba “¿Quieres ver una película antes de dormir?” Dani sonrió, no podía recordar la última película que vieron juntos “¿Por qué no? Escoge lo que quieras ver” Eduardo sacudió la cabeza “No, escogeremos los dos”.
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