Mi mujer me pide ayuda (5)
En el aparcamiento de un centro comercial, el riesgo de ser descubiertos no hace más que encender su deseo. Pero cuando una desconocida se une a su juego, la frontera entre lo prohibido y lo imposible se desdibuja en un banco del parque.
Salimos de las tiendas del centro comercial y nos fuimos corriendo hacia el garaje. Para ello teníamos que subirnos a un ascensor que estaba lleno de gente
- Te está chorreando mi leche por las piernas – la susurré al oído
No se había dado cuenta por las prisas de evitar que alguien del servicio de seguridad nos cogiera, porque alguno de ellos conocía al marido de mi cuñada
- Hostias, no me había dado cuenta.
Y aprovechando que había mucha gente y nadie podía mirar, se metió una mano debajo de la minifalda y recogió las últimas gotas de mi leche que salían de su chocho con un dedo y se lo metió en la boca
- Me has dejado a medias, porque con tantos nervios porque no nos pillaran ni me he dado cuenta de que te habías corrido. Me tienes que compensar ahora
Nos fuimos corriendo al coche, que estaba aparcado en una esquina del parking del centro comercial. Metimos la compra en el maletero y cuando me iba a subir me dice
- ¿A dónde vas? Me tienes que compensar. Métete detrás
Nos subimos en los asientos traseros del coche. Los cristales estaban tintados, así que no se vería mucho lo que hacíamos dentro. Se quitó directamente toda la ropa, nada de erotismo ni juegos previos y me ayudó a quitarme la mía rápidamente también. Sin darme tiempo a acomodarme, me empezó a hacer una mamada mientras que levantaba una pierna para que me pudiera tumbar en el asiento trasero y poder comerla el chocho, que era una mezcla de sabores entre los suyos y los de mi leche. Empecé a meter mi lengua en su vagina, mientras que masajeaba con mi dedo el ojete del culo. Estaba tan excitada que apenas podía respirar. Se tuvo que sacar varias veces la polla de la boca para poder gemir y recuperar el aliento para seguir. Después de un rato, llevó su cuerpo hacia mis pies para poder meterse la polla en el chocho y empezó a cabalgar como una descosida. Estaba desatada. Se empezó a correr una y otra vez sin parar. Cuando se había corrido 4 veces, vemos una luz en las ventanillas delanteras y alguien llamaba al cristal. Habíamos pensado que eran las luces de los coches, pero ahora nos estábamos fijando que era la luz de un móvil
- ¡¡¡Abrid!!! – decía una voz femenina desde fuera. Pensamos que era alguien de seguridad – Abrid por favor
Mi cuñada se tapó como pudo, ante la posibilidad de que fuera alguien en peligro y abrimos la puerta. ¡Era la chica del probador! Venía con una chaqueta de chándal larga sin abrochar, sujetada por los brazos que le llegaba por debajo de la cadera y unos calcetines, y tenía en las manos un pantalón de chándal a juego con la chaqueta y unas zapatillas. No entendía nada
- Por favor vámonos de aquí que los de seguridad me encontraron y vienen siguiéndome
Mi cuñada se pone la ropa como puede, salta a la parte de adelante y nos vamos del parking
Pasamos por un parque con poca luz, nos bajamos y nos sentamos en un banco. Mi cuñada nos pidió explicaciones, porque no entendía de qué la conocía, y la empecé a contar
- Uy, que vergüenza. ¿Y nos has visto follar? – dijo mi cuñada
- Si, y lo hacéis muy bien, y tienes un cuerpo que ya me gustaría a mi
- ¿Cuántos años tienes? – preguntó mi cuñada
- 19. He cobrado el otro día mi primer sueldo y vine a comprarme algo nuevo de ropa. He roto con mi novio el otro día y necesitaba salir a comprar, y al veros, después de tanto días sin sexo, ha sido como una bomba
- Pues tú tampoco tienes mal cuerpo. Eres más delgadita que ella, pero estás muy bien – dije yo, mientras mi cuñada me miraba con ojos de celosilla – Es que tú no la has visto desnuda, si no me entenderías
La chica miró a los lados, y como no había nadie, dejó el pantalón y las zapatillas que aún llevaba en las manos y se abrió la chaqueta, para que mi cuñada opinara
- ¡A que no es para tanto! – dijo la chica
Mi cuñada se quedó boquiabierta, porque no esperaba que la chica hiciera eso
- La verdad que no, y además veo que te cuidas los pelos del chocho
- Me gusta tenerlos así por arriba y por los labios y demás no tener ninguno. El roce de los pelillos con las bragas cuando voy andando, hay veces que me excita mucho
Mi cuñada, excitada por la situación, comprobó que no había nadie y se quitó la blusa y se levantó la minifalda
- Y ¿qué opinas de mí? Porque ya tengo 35
- Pues lo que te dije, que ya me gustaría estar así a tu edad.
La situación las empezó a excitar hasta el punto de que mi cuñada agarró a la chica por la nuca, la pegó un morreo mientras frotaba su cuerpo contra el de ella, se tumbó en el banco y sin soltarla de la nuca se la llevó al chocho para que se lo comiera
- Antes nos has interrumpido en el parking, así que tienes que compensarnos
La chica no dijo nada, parecía que lo estaba esperando y deseando. Y empezó a comerle el chocho. Yo estaba que no aguantaba. Jamás pensé que iba a ver a una mujer comiéndole el chocho a mi cuñada
- Anda ven – me dijo mi cuñada – También hay sitio para ti
Y desabrochando el pantalón me sacó la polla y se le metió en la boca. La chica le estaba comiendo el chocho a mi cuñada y mi cuñada me estaba comiendo la polla a mí. Nuestras respiraciones se iban acelerando, por la excitación del momento. Mi cuñada tuvo que sacarse mi polla de la boca para chillar de placer al correrse en la boca de la chica, que se trago todo el río que salió del chocho de mi cuñada.
- Fóllame ahora – me dijo mi cuñada mientras dirigía la polla que la tenía sujeta de las mamadas a la entrada de su vagina – y tú acerca tu coño que te lo quiero comer
Empecé a follar a mi cuñada que gemía de place mientras sus tetas se balanceaban al ritmo de las folladas y la chica la colocaba el coño en su boca
De vez en cuando pasaban perros, pero no había ningún dueño, por lo que suponíamos que los paseaban sueltos y que vendrían a cotillear por los ruidos
La chica empezó a gemir por los chupetones de mi cuñada y no tardó en correrse por primera vez. Para mi estaba siendo demasiado intensó, así que para no correrme me tuve que agachar para chuparle el chocho a mi cuñada. El pensar que hacía un ratito lo había hecho la chica me excitó aún más, pero pude aguantar para no correrme
- Mmmmm siiiiii, qué bien lo hacer sigue – decía mi cuñada
- Mmmmmm, pues tú tampoco lo haces mal – decía la chica a mi cuñada
- No pares – dijeron las dos a la vez
Las dos se corrieron a la vez, mi cuñada en mi boca y la chica en la boca de mi cuñada de nuevo
- Fóllame sin parar, quiero sentir tu leche calentita como llena mi vagina en aquí al aire libre, donde nos puede ver cualquiera
Me puse entre sus piernas y la metí la polla poco a poco en la vagina para que esa sensación fuera todo lo larga posible
- Oooooh cabrón, me vas a matar de placer
Y la empecé a follar todo lo despacio que podía para que mi polla no se bajara y para hacérselo de la forma más cabrona
- Cabrón, nunca me lo habías hecho así. Me vas a matar
Y casi sin haber empezado se corrió de una manera que nunca la había visto antes. La chica a las ves así de excitada a mi cuñada empezó a frotar su coño en la boca de mi cuñada y se corrió. Es espectáculo de tetas en movimiento que tenía ante mí era espectacular.
Yo seguí follando, acelerando un poquito. La chica se bajó de la cara de mi cuñada y se puso a cuatro patas en el banco para poder chupar las tetas a mi cuñada. La situación iba mejorando. Mi cuñada se deshacía, chorreaba por todas partes
Cuando empecé a notar que faltaba poco para correrme, de entre los matorrales sale un pastor alemán con la polla fuera, se sube en la chica y la mete la polla y se pone a follarla
La sorpresa fue completa para todos. La chica chilló un poco de dolor por el tamaño de la polla del perro y un poco por placer, porque el perro ocupaba por completo la vagina de la chica.
La situación era que yo estaba follando a mi cuñada mientras una chica le chupaba las tetas a mi cuñada y esta chica era follada por un perro. Las dos chillaban de placer y tanto ellas, como el perro y yo nos corrimos a la vez. Nos quedamos tumbados unos sobre otros para recuperar el aliento, cuando se escuchó la voz del dueño del perro que le estaba buscando. El perro se fue y mi cuñada y la chica se empezaron a meter los dedos en las vaginas para sacar todos los fluidos que tenían en sus vaginas, para poder sentarse en el coche sin manchar. La chica sacó unas toallitas de un bolsillo de la chaqueta y la ofreció a mi cuñada para limpiarse
Acercamos en el coche a la chica al sitio que nos dijo y nosotros nos fuimos a casa
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