Xtories

Sorpresa en la oficina II

Lola siempre soñó con follar con un desconocido y con un compañero. Esta vez, la realidad supera la fantasía, pero cada beso en el ascensor y cada llamada telefónica de su marido ponen a prueba su capacidad de mantener el secreto.

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Durante la cena estuvimos hablando del trabajo. Fue al terminar, cuando nos fuimos al bar del hotel, cuando hablamos de nosotros. Pedimos dos combinados, como la noche anterior, ella pidió un gin-tonic y yo ron-cola.

- Asi que tienes dos hijos. ¿Edad? - pregunte

- Tengo dos hijos de 16 y de 14 años, y una hijastra de 21 – contesto ella.

- ¿Una hijastra? – pregunte.

- Si del primer matrimonio de mi marido.

- ¿Te llevas bien con ellas?

- ¿Con quien?

- Con tu hijastra y su madre.

- Con mi hijastra perfectamente, para ella soy como su madre que murió cuando tenia 1 año.

- ¡Que duro tiene que ser!

- Si bastante – dijo entristeciéndose.

No le pregunte mas por ello.

- ¿Y tu relación con la mujer misteriosa? – pregunto – o es un bulo para alejar a las mujeres.

- De misteriosa nada, pero si complicada.

- ¿Complicada? – pregunto.

- Muy complicada, ya la conocerás.

- ¿Es casada como yo?

- No, es divorciada.

- ¿Tiene hijos?

- No tiene hijos tampoco.

- Entonces que tiene de complicado, no tiene ningún compromiso.

- Pero es complicado, ya la conocerás.

- Ahora si que estoy intrigada.

Nos terminamos el combinado, nos fuimos a dormir.

- En la tuya o en la mía – dije al salir del ascensor.

- Estas dando por echo que quiero acostarme contigo.

- ¡Ah! No es así.

- Si, pero no me gusta que den las cosas por hecho.

- ¿Entonces?

- En la mía – dijo por si le da por llamar a mi marido.

- Tienes razón – dije.

La acompañe a su habitación.

- ¿No tienes que coger el pijama? – me pregunto.

- ¿Lo voy a necesitar? – conteste.

La carcajada fue estruendosa, abrió su habitación, nada mas entrar y cerrar la puerta se giro y nos besamos.

- Pon el despertador - dije.

- ¿A que hora?

- Las siete es buena hora - dije.

- ¿Nos dará a tiempo?

- Creo que si...

Mientras ella ponía el despertador me desnude y me metí en la cama. Ella lo hizo inmediatamente después ofreciéndome un strep-tease.

- Tu tampoco necesitas pijama – dije.

- Para dormir no uso pijama – dijo.

- Pues camisón.

- Tampoco lo uso me gusta el roce de la sabana con mi cuerpo desnudo.

- Hoy quien te rozara será mi cuerpo.

- Lo estoy deseando – dijo.

Se tumbo, comenzamos con besos y caricias hasta terminar follando como la noche anterior, nos dormimos de cansancio. Me desperté antes de que tocara el despertador, me abrace al cuerpo desnudo de Lola, acomode mi polla en su trasero, ella medio se desperto.

- ¿Que hora es? – pregunto.

- Temprano – conteste.

Ella se giro hacia mi y me beso.

- La tienes...

Sonrei.

- Son las erecciones matutinas, son involuntarias - dije.

- Lo se. Tengo un marido y dos adolescentes.

Un pequeño giro y quede sobre ella.

- ¿Le vamos a poner remedio? – pregunto ella.

- Como he dicho es temprano.

Unos segundos despues mi polla estaba recorriendo su vagina. Tras alcanzar dos orgasmos se puso encima y cabalgo hasta que me corri, no habia pasado ni un minuto cuando ella alcanzo su tercer orgasmo. Se dejo caer junto a mi, sono el despertador.

- Justito – dijo.

- Yo diria que bien calculado, perfecto para comenzar el dia...

-... con una buena follada – sentecio ella.

Sonrei. Se abrazo a mi.

- Sabes en menos de 24 horas se han cumplidos dos de mis fantasías sexuales - dijo ella.

- ¿Cuales?

- La primera hacerlo con un desconocido.

- ¿Con un desconocido? –pregunte extrañado.

- La otra noche cuando lo hicimos tu eras un desconocido para mi.

- Tienes razón.

- La otra es hacerlo con un compañero de trabajo.

- También tienes razón. ¿Tienes alguna mas?

- Alguna – dijo sonriendo.

Meti mi mano en su entrepierna, tocándole el clítoris, con un leve gemido abrio la boca, la cual selle con la mia.

- No empieces lo que no puedes acabar – dijo.

- ¿Por que no voy a poder acabar?

- Porque tenemos que irnos o llegaremos tarde al trabajo... podrían sospechar.

Lola se levanto.

- Ya te vas.

- voy a ducharme... quieres acompañarme.

- voy – dije no tubo que repetírmelo.

Nos duchamos juntos, entre caricias ella alcanzo otro orgasmo. Terminamos secándonos. Al salir cogí la sabana y me lié.

- Voy a mi habitación, luego te devuelvo la sabana.

No tarde mucho en estar listo, sali y llame en la puerta de Lola.

- Si quien es – dijo ella desde dentro.

- Soy yo, quien te quita horas de sueño, vengo a devolverte la sabana.

Entonces abrio la puerta aunque se refugio tras ella.

- Estoy terminando – dijo saliendo de detras de la puerta en ropa interior – ayudame.

- ¿Que tipo de ayuda quieres?

- A vestirme, a lo otro con que me ayudes por la noche...

La ayude a vestirse, justamente cuando ibamos a salir llamaron por telefono.

- “Digame” – dijo Lola.

- “...”

- “La acepto” – dijo Lola.

Tapo el auricular.

- Es mi marido.

-“...”

- “Si cariño...”

No habia terminado, cuando tapo el auricular.

- ¡Mierda! Otra vez se me ha escapado.

- “...”

- “No, voy a desayunar...”

- “...”

Lola me miro.

- “No, voy con un compañero de trabajo, que esta aqui mismo en el hotel” - dijo Lola.

Lola tapo el auricular.

- me ha preguntado si desayuno sola.

- “...”

- “Me espera en el comedor”

- “...”

- “Si que voy algo justa de tiempo, estaba recogiendo para ir”

- “...”

- “Tu no me estorbas”

- “...”

- “Si cuando quieras, yo salgo por la tarde a las 7 y media del trabajo, no tardo ni 5 minutos en llegar”

- “...”

- “Vale”

Colgó el teléfono.

- Le podías decir que desayunas sola.

- Y si después se entera que desayunamos juntos.

- Entonces le tenias que decir que el hotel da un servicio completo, cena, cama y desayuno.

- ¿Tu se lo dirías a tu amiga?

- Tal vez.

- No me lo creo

Sonriendo bajamos a desayunar, aunque antes dentro del ascensor nos besamos.

- Tenemos que seguir igual – dijo – aparentando.

- Por supuesto – dije.

Terminamos de desayunar y hablamos por el camino.

-¿Por que dices que tu relacion es complicada? – dijo – me tienes intrigada.

- Cuando la conozcas lo sabrás – dije.

- ¿Cuantos años tiene? – me pregunto.

- Los años no tiene nada que ver.

- Pero cuantos tiene.

Me quede pensando.

- Creo que 37.

- Solo crees – dijo Lola.

- Yo tengo 30 años y ella 7 mas, seguro 37.

- ¡Los mismos que yo! – dijo – solo tienes 30 ¿Tan joven eres?

- ¡Algun problema!

- No al reves, otra fantasia era hacerlo con alguien mas joven – dijo – que asi en 24 horas realice tres de mis fantasias.

Dejamos de hablar pues estábamos cerca y apareció un compañero, Jesus.

- Buenos dias – dijo Jesus.

- Buenos dias – replicamos Lola y yo a la vez.

- ¡Ni que fuerais matrimonio!

Reimos los dos. Entramos en la oficina. Cora la recepcionista me saludo.

- Buenos dias José Antonio, ¿Has descansado bien?.

- Buenos días, si muy bien, gracias – conteste.

- ¡Solo! – dijo con una sonrisa.

- Si, ¿Por que?

Cora acerco su boca a mi oído, y contesto en voz baja.

- Porque quieres yo estoy disponible.

Detrás mío estaban Jesús y Lola, aunque no habían escuchado lo que me había dicho Cora, tal vez lo supusieron.

- Me voy a mi puesto – dijo Jesus.

- Hasta luego – dijo Lola.

Yo simplemente hice un movimiento de brazo en forma de despedida

- ¡Sospechan algo! – susurro Lola mientras nos dirigiamos a nuestras mesas.

- Nada – dije – aunque se cumple el dicho “Quienes duermen en el mismo colchon se vuelven de la misma condicion”.

- Ni en broma...

- Piensa que estamos en el mismo hotel, lo lógico es que cenemos y desayunemos juntos.

Ella se sento en su mesa. Yo me acerque.

- Tengo una idea – dije.

- Si, ¿Cual?

- Para desviar la atención puedo acostarme con Cora.

- ¡Eh! – dijo acompañado de un mohín de desaprobación – No creo que te cueste mucho esta deseando abrirse de piernas.

Sonriendo me fui a mi mesa.

- Aunque si es necesario... – dijo ella complaciente.

Sorté una carcajada y dejamos de hablar, para empezar a trabajar. De vez en cuando nuestras miradas se cruzaban y sonreíamos. A media mañana vino Jesús, cogió una silla y se sentó al lado de Lola y se pusieron a conversar, ni se fijo en mi. Era evidente que Jesús desde el primer día le tiro los tejos a Lola, aun sabiendo que era casada.

- ¿Que queria Jesus? – pregunte al irse.

- ¡No te lo imaginas! Me ha propuesto ir a cenar juntos una noche.

- Si queremos disimular deberias aceptar.

- Y despues meterse entre mis piernas.

- ¡Lola!

- Los hombres sois todos iguales...

- ¿Yo tambien?

- No diras que desde la primera vez que me vistes no deseaste meterte entre mis piernas.

- No fue a la primera fue a la segunda.

Lola sonrio. Tubimos que dejar de hablar, se acerco Marisa, la compañera que era separada y manteia una relacion con otro compañero Pedro.

- Jose Antonio – dijo al acercarse – tendríamos que repasar esta documentación.

Puso encima de mi mesa unos documentos, apoyo los brazos en la mesa y se inclino enseñándome su sugestivo escote.

- He hablado con Pedro – dijo en voz baja.

- ¿Y?

- Ha propuesto que cenemos los tres juntos un dia de estos, y hablemos.

- ¿Los tres?

- Eso le dije yo, prefiero que lo hablemos los dos solos. Mañana noche Pedro duerme en su piso con su madre y su hermana.

- No se, solo voy a estar unos días, ya te dire algo.

- Vale nos vemos en la comida ¿No?

- Si por supuesto.

Marisa se marcho. Mire a Lola.

- ¿Esa que queria?

- Que me metiera entre sus piernas.

- Pero si me dijiste que ella y Pedro – dijo, haciendo el gesto de unir los dedos indices, como que eran pareja.

- Ya sabes mantienen una relacion... pero puede ser amistosa.

- con derecho a compartir cama – dijo sonriendo.

-... colchon.

En ese momento llego Cora. Su escote era mas pronunciado que el de Marisa, hizo lo mismo que habia hecho Marisa unos minutos antes apoyo sus manos en la mesa y se inclino enseñándome algo mas que el sujetador rosita. De golpe se irguió volviéndose hacia Lola.

- ¿Habeis desayunado juntos? – pregunto Cora.

- Si, en el hotel – respondio Lola.

Cora se marcho, debía estar en recepción, pues entraba gente.

- Chico tienes donde elegir – esta vez lo dijo con cierto enojo.

- Mi polla ya ha elegido donde quiere entrar.

- ¿Donde?

- En tu coño.

Sonrio Lola y seguimos trabajando, a las dos fuimos con el resto de compañeros a comer, una vez mas Cora se puso a mi lado, como llevaba una minifalda al sentarse se le subio enseñándome sus muslos y algo mas. Por su parte Jesus no dejaba de hablar con Lola.

- Y la señorita Pilar, ¿No viene aqui con vosotros? – Pregunto Lola.

- Alguna vez ha venido – dijo Cora – pero prefiere comer con el Sr. Miralles.

- ¡Ah!

- Para nosotros mejor – dijo Cora – pensamos que es una espia del señor Miralles.

Sonrei, puede que fuera una espia del señor Miralles, pero seguro que era su amante.

Marisa me miro.

- Espia en concreto no creo que sea – dijo Marisa.

Seguimos hablando sobre la oficina y sus necesidades sobretodo de las bajas que habia.

Volvimos a la oficina, en el camino Marisa se retraso a propósito para hablar conmigo.

- No tengas en cuenta lo que diga esa niñata de Cora, es la que lleva menos tiempo en la oficina.

- En ella habla su juventud – dije.

- Bueno piensa lo que quieras tu eres el inspector, ya sabes los miércoles estoy sola en casa, podemos hablar...

Llegamos a la oficina. Estuvimos toda la tarde trabajando, Pilar se acerco.

- Señora Gracia, ya le hemos encontrado un piso, el viernes por la mañana ira el servicio de limpieza de la empresa y por la tarde podrá ocuparla.

- Gracias – dijo Lola.

Se marcho y Lola hizo un gesto para que la mirase.

- Tu como inspector de la compañia sabras algo sobre Pilar.

Sonrei.

- Por intuición puede que sea cierto.

Seguimos trabajando hasta que finalizo la jornada, bajamos Lola y yo, me esperaba Cora.

- No te apetece cenar conmigo...

Lola estaba un paso atras, y sabia que podia escuchar todo lo que deciamos.

- Cora te sere sincero, como te dije tengo una especie de novia, solo voy a estar unos días, ademas tu tienes 19 años y yo ya tengo 30 ¿No crees que soy algo mayor para salir contigo?

- Yo... vale – dijo marchándose algo enfadada.

Lola se acerco.

- Vamos – dijo.

Caminamos hacia el hotel, en unos minutos estabamos entrando.

- ¿Que te habria costado follartela?

- Nada, pero no quiero que se lleve falsas esperanzas – dije – además para follar ya te tengo a ti.

- Yo soy primer plato, si te quedas con hambre siempre puedes...

- ¡Celosa!

- ¡Yo!

Entramos en el ascensor, comenzo a moverse y Lola toco el stop. Se acerco a mi y se colgo de mi cuello.

- Sabes lo duro que es verte todo el dia y no poder besarte – dijo.

Nos dimos un beso apasionado.

- Y ahora a mi habitación.... – dijo quitando el stop – a follar.

Paro el ascensor y salimos, la cogi de la cintura y fuimos a su habitacion. Dentro de la habitacion entre caricias y besos nos desnudamos.

- Tenemos escasamente una hora – dijo tumbándose en la cama.

- Pues tendremos que aprovechar el tiempo – dije tumbándome a su lado.

Juguetee con sus pezones, se los chupe ella reacciono con gemidos, me metie entre sus piernas.

- Metemela – dijo abriendose de piernas.

Mi polla lentamente busco la entrada de su vagina y entro, una y otra vez, su jadeo se hizo constante.

- Sigue, no pares estoy a punto de llegar.

Sono el telefono.

- No lo vas a coger...

- Noooo puedo – dijo – estoy llegando.

Pare.

- Que haces no pares.

- Puedes cogerlo.

- Ya lo cogeré, no pares.

Unos segundos despues su cuerpo se estremeció, alcanzando el orgasmo. El telefono habia dejado de sonar. Me deje caer aun lado.

- Eres malo, imagina que hubiese sido mi marido, o peor uno de mis hijos.

- Le podias decir que esperase que estabas llegando al orgasmo.

- ¡Que gracioso! – dijo levantándose.

- ¡Eh! – dije – que yo no he acabado

- Pues te aguantas – dijo voy a ducharme.

- Me vas a dejar así – dije cogiéndome la polla y moviéndola.

- Es lo que mereces – dijo.

Pero se acerco a la cama me cogio la polla y fue ella la que me masturbo. Unos minutos bastaron para que me corriera, mi semen salio disparado, manchando su mano, su brazo y la sabana.

- ¡Hala! Todo lleno de leche y aun no hemos cenado.

La agarre y la acerque a mi haciendo que su cuerpo quedara encima. Como de mi polla aun salia semen fue a parar a su barriga.

- Dejate de juegos y vamos a ducharnos.

Nos levantamos y fuimos a la ducha, mientras nos enjabonábamos, mi mano exploro su entrepierna haciendo que soltara gemidos.

- No sigas o llegaremos tarde.

Por fin nos enjuagamos. Y salimos de la ducha. Cogi la sabana me la lie y me fui a mi habitacion a vestirme para la cena. No tarde mucho en hacerlo y volvi a su habitacion ella estaba terminando poniéndose una blusa color blanco roto. Me sente en la cama.

- Sabes nunca crei que tendría una aventura con otro hombre que no fuera mi marido, lo imagine muchas veces, fueron mis fantasias sexuales.

- Pues ahora no son fantasias – dije – estoy aqui para lo que quieras.

Se abrazo a mi.

- Lo se y me alegro.

Llegamos al comedor del hotel y cenamos.

- ¿Te apetece una copa? – le pregunte al salir.

- Me apetece otra cosa.

Nos dirigimos a mi habitación, la bese.

- Eres insaciable - dije.

- Tu me has hecho insaciable.

- No has tenido otros amantes...

- Como te dije en fantasías sexuales muchos, pero reales no.

- Soy yo tu primer amante.

- Desde que me case si.

Nos paramos en la entrada de la habitacion.

- No se lo que me pasa, eres como una droga, estoy enganchada a ti. Estoy contigo 24 horas al dia y no puedo pensar en otra cosa que en hacerlo – dijo Lola.

Entramos en la habitacion, y entre besos y caricias nos desnudamos, volvimos a follar.

El resto de la semana fue igual, desayuno, trabajo, comida, mas trabajo, cama, cena y mas cama.

El jueves al regresar del trabajo antes de cenar estuvimos follando, se había convertido en una rutina muy placentera. Al volver de la cena nos desnudamos y comenzamos a acariciarnos, entonces sonó el teléfono.

- Para – dijo.

Yo segui acariciando sus pechos.

- “...”

-“Por supuesto, aunque sea tarde” – dijo.

Tapo el auricular.

- Es mi marido, por favor compórtate.

- “...”

- “Si, ya he cenado...”

- “...”

- “Se llama Jose Antonio, mañana lo conocerás, es muy...”

Me puse delante de ella, desnudo me movia haciendo que mi polla se balancease como un badajo al tocar la campana. A ella se le escapo un risa.

- “... gracioso”

- “...”

Me acerque a ella, me cogio la polla comenzo a pelármela (masturbar).

- “Mejor que te lo cuente el, yo no tengo gracia”

- “...”

- “A que hora vendras”

- “...”

- “Recuerda que es viernes, salimos a las 3, y aqui en el hotel ya ha cerrado la cocina”

- “...”

- “Si, ademas viene tambien la pareja de José Antonio, el compañero”

- “...”

- “No se a que hora vendra, se lo preguntare mañana cuando lo vea en el desayuno”

- “...”

- “Bastante”

- “...”

- “Mañana hablamos cariño”

Colgo Lola.

- Me ha preguntado a que hora vendra tu amiga.

- No lo se pero seguro que nos sorprende.

- Es para ir a comer juntos, sino viniera me ha propuesto ir los tres.

Entonces hizo algo que no esperaba, acerco su boca a mi polla y me dio una chupada.

- ¡Uh! ¿Te gusta? – pregunto.

- ¡Ah! Mucho – dije – pero lo has hecho antes.

- Si, si pero fue antes de casarme – dijo volviéndose a meter mi polla en la boca.

Yo la cogi del pelo para marcar el ritmo.

- A tu marido no se lo has hecho nunca.

Levanto la cabeza.

- No, y creo que no le gustaria.

- Sigue.

Unos minutos mas tarde estaba a punto de correrme.

- Me voy a correr –dije.

Pero ella no paro, unos segundo despues salia mi semen de mi polla, ella lo acepto en su boca. Salio corriendo al lavabo y lo escupio. Fui a buscarla al baño.

- Te encuentras bien.

- Si, no recordaba... como era.

- ¿Llegaste a tragarlo alguna vez?

- En una ocasion casi...

La cogi y la abrace, senti su cuerpo desnudo frotándose con el mio, la conduje hacia la cama. Se tumbo en ella.

- Ahora soy yo quien tiene que corresponderte.

- ¿Como lo vas hacer?

Meti mi cabeza entre sus piernas, con los de dedos separe los labios vaginales, comence a lamerle con la lengua la entrada de la vagina y el clítoris.

- ¡Ah! Nunca... es increíble – dijo con dificultad.

Sus manos no sabian donde agarrarse, a sus piernas manteniéndolas abiertas, a los bordes de la cama o la almohada para doblarla sobre su cara y amoriguar los gemidos cada vez mas intensos, hasta que por fin su cuerpo se estremeció, alcanzando el orgasmo.

- Me vuelves loca, no crei que...

Me puse sobre ella, entre medio de sus piernas, mi polla busco la entrada de su vagina.

- Es increíble...

- Eso ya lo has dicho – dije.

- Pues lo vuelvo a decir, no me cansare de decirlo.

No tardo en alcanzar un nuevo orgasmo o tal vez fuese la segunda parte del primero. Me tumbe a su lado.

- Estoy preocupada.

- ¿Por que tu marido sospeche algo?

Guardo silencio.

- En parte si. El es muy... perspicaz, seguro que se huele algo.

- Puede sospecharlo, pero...

Comence a juguetear con sus tetas y pezones.

- Es que me pones a 100 – dijo.

Se puso encima, buscando que mi polla entrara en su vagina nuevamente.

- Quien mas me preocupa es tu amiga, no sospechara algo.

- No te preocupes por ella.

- Claro que me preocupa, y si...

- Que no te preocupes, ya la conoceras.

Ya no hablamos mas, las palabras sobraron mientras follabamos. Nos quedamos dormidos.