Xtories

Mirando desde el balcón

Desde el balcón, la mirada se vuelve indiscreta y el deseo, incontrolable. Cuando baja a enfrentar a las mujeres que ha espiado, descubre que ellas no solo saben que lo miran, sino que tienen planes mucho más íntimos para él.

Deverano20035.9K vistas8.7· 6 votos

Mi madre me ha pedido que me desplace al apartamento que tiene la familia en un pueblo de la costa a recoger las cortinas y ropa de cama. Allí pasamos la temporada de verano y ahora toca ir preparándolo todo. Es mediodía de un sábado de principios de Mayo, ya empieza a hacer calor y hoy tenemos un día radiante.

Descuelgo las cortinas de las habitaciones y se ve el mar, ¡que buenas vistas! Empiezo a descolgar las del comedor, ¡la vista es también espectacular!. En el mini jardincillo que hay delante de los apartamentos, hay dos mujeres sobre sus toallas extendidas sobre el césped.

Cada dos apartamentos comparten un pequeño jardín por el que se accede a la piscina comunitaria. Yo conozco a los propietarios del apartamento contiguo al nuestro, es un matrimonio mayor y no esperaba encontrar allí dos mujeres desnudas tomando el sol.

¡Menuda sorpresa! lo que he visto me ha dejado boquiabierto. A la vez que me siento incómodo porque no quiero que digan de mi que soy un puto mirón, tambien siento unas ganas tremedas de seguir mirando. La sangre me hierve en este cuerpo adolescente lleno de hormonas y de ganas de saber cosas, especialmente relacionadas con el sexo.

Por un instante se establece el debate entre continuar mi tarea sin dar mayor importancia a lo visto y lo que realmente me pide el cuerpo, que es buscar un sitio desde donde poder ver a las mujeres y hacerme una buena paja a su salud. Yo estoy en mi casa, no lo he buscado…he descolgado las cortinas y allí estaban ellas. Son ellas las que se exponen a las miradas y no les debe importar demasiado ser vistas.

Supongo que deben pensar que donde estan protegidas de miradas curiosas. Hay muy poca gente en los apartamentos y desde los otros balcones la zona dónde ellas están no se ve.

Me ha subido un calorcito muy especial. No me gustaría ser descubierto mientras las espío, así que tomo mis precauciones para poder mirar y ver que hacen. Ya no soy un niño y no me quiero comportar como tal y a pesar de todo la situacion me excita mucho. Hacía tiempo que no tenía la sensación de hacer algo tan censurable. A mis veinte y tantos años, espiar a dos hermosas mujeres mientras toman el sol desnudas no parece lo más adecuado.

Las dos mujeres lucen un cuerpo espectacular, estoy deseando que se levanten para poder verlas mejor. Mientras espero para ver su culo desnudo me voy tocando con cuidado de no precipitarme. Por fin, una de ellas se incorpora, se sienta en el borde de la tumbona y empieza a untarse una loción aceitosa por el torso y los brazos.

Tiene unas tetas maravillosas, excepcionalmente bien definidas. Creo que nunca había visto nada semejante, son generosas en volumen, levantadas desafiando la gravedad y coronadas por unos pezones perfectamente dibujados.

Mientras toman el sol, hablan entre ellas. La otra mujer que permanecía tumbada, se vuelve, y se pone boca arriba. Es de piel clara pero el pelo es absolutamente negro, a diferencia de la primera que es rubia trigueña. El corte de pelo y la forma en que se lo recogen es habitual entre las turistas extranjeras.

Estoy impresionado por la perfección de sus cuerpos. ¡Qué buenas están! digo entre dientes mientras me la meneo. Nunca había estado tan cerca de dos mujeres desnudas con un cuerpo tan hermoso. En el fondo, me avergüenza un poco estar aquí escondido tocándome mientras las observo como si fuera un puto crio.

Tras unos minutos dudando sobre lo que debo hacer, me armo de valor, abro la puerta del balcón haciendo bastante ruido para que me oigan y se percaten de mi presencia. Me enciendo un cigarrillo y le doy una amplia calada. Hago ver que todavía no me he dado cuenta que están ellas allí abajo. Casi de inmediato, descubren mi presencia y me saludan amistosamente.

Con mucha naturalidad se acomodan para darme conversación. Tras unos instantes iniciales de duda, nos ponemos a charlar en inglés y un poco en español. Tienen muchas preguntas que hacer, sobre el clima, sobre la comida típica, sobre los sitios a visitar, pues acaban de llegar.

Les les contesto aplicándome mucho en utilizar correctamente el idioma y darles una buena información. A pesar de todo, no puedo evitar mirar sus cuerpos, tan hermosos, tan bien formados, tan apetitosos… ¡Vaya dos mujeres más hermosas! mis ojos se dirigen con insistencia hacia sus partes más íntimas. Aunque yo me esfuerzo en mantener apartada la mirada de sus pechos y de su zona púbica me resulta imposible y caigo en la tentación una y otra vez.

Se han dado cuenta de mi incomodidad, comentan algo entre ellas dos, una levanta la cabeza y se dirige a mi:

—Tenemos muchas cosas que nos interesan para preguntar, ¿por qué no bajas y hablamos aquí?... Tenemos limonada fresca para beber.

—No, no, gracias…tengo muchas cosas por hacer— me apresuro a responder preso del pánico.

No me imagino viéndome entre ellas, mientras lucen esos cuerpos completamente desnudos y yo tratando de disimular que tengo la polla totalmente empinada. Una cosa es mirar desde unos metros de distancia y otra muy distinta, bajar al jardín y ponerme a charlar con esas mujeres a mi lado.

¡Cobarde! ¡Cobarde! me grita una voz interior mientras trato de acabar mis tareas. Me siento incomodo con la verga tan tiesa que me hace daño cada vez que debo inclinar el cuerpo para recoger algo.

—Me lo he pensado mejor, ya lo terminaré después— les digo al presentarme junto a ellas.

Me reciben con una gran sonrisa, sabiendo que han triunfado y que no me he podido resistir a su invitación. Para recibirme, se ponen en pie y me extienden la mano a modo de saludo cortes pero con poco entusiamo. De momento, todo es muy formal…aunque para mi la procesión va por dentro. Estoy totalmente obnubilado por la vista de sus cuerpos. Ahora, que están de pie puedo apreciar sus bien torneadas piernas, sus poderosos glúteos y la firmeza de sus pechos.

La morena tiene un triangulito peludo en el vértice del pubis, mientras que la otra lo tiene completamente rasurado. Estos detalles se me estaban escapando al observarlas desde la distancia, ahora puedo recrearme en ellos mientras mi erección sigue en máximos. Me parece insolito que no hayan hecho ningún comentario o gesto al respecto pues soy incapaz de disimularlo.

—He seems like a good boy. What do you think if we make today an unforgettable day for him? (Parece un buen chico. ¿qué te parece si hacemos que hoy sea un día inolvidable para él?)— le dice una a la otra en voz baja para que yo no la pueda oir.

—Okay.It will be! (lo será)— le responde con una sonrisa maliciosa.

—Vamos dentro. La limonada la tenemos en el frigo— dice la morena indicándome el camino para que vaya hacia el interior de su apartamento. La rubia va delante de nosotros…¡que forma de andar!¡que culo, madre mía!

Me hacen sentar en el sofá, y luego la morena se coloca a mi lado. La rubia aparece con dos vasos de tubo llenos de cubitos y un líquido semi transparente. Un vaso es para su amiga y el otro para mí. Al inclinar el cuerpo para acercarme el vaso veo su pecho colgando sobre mi cara y casi me da un infarto

La rubia tiene cuerpo de bailarina, cuerpo musculado y armonioso, rebosante de sensualidad. De forma lenta y pausada se pone a bailar, o mejor dicho a exhibirse de la forma más sensual y erótica que podría haber imaginado. Ante mi sorpresa, la morena me aclara que las dos son bailarinas. Viene a trabajar en un night club. Ellas se ganan la vida bailando para clientes VIP, a los que les encanta ponerse bien cachondos mientras bailan, y doy fé que lo hacen bien.

Están aprovechando una semana de vacaciones ahora al principio de verano para coger un buen color de piel por todo su cuerpo, incluido sus partes más íntimas. Así es como les gusta verlas a sus fans del nigth club.

Reconozco que baila de maravilla, muy erótico y sabe como colocarse para que su cuerpazo quede totalmente expuesto a mi lasciva mirada. Se mueve, da saltitos, se inclina, se retuerce... todo delante de mí... a escasos centímetros... soy el espectador privilegiado que siempre había deseado ser.

—Ponte en pie — me ordenó amablemente después de dar un par de vueltas delante de mi.

Me resisto, de pie no podré ocultar el enorme bulto de mi pantalón. Sólo llevo solo un pantalón corto de verano, una camiseta y unas sandalias, y eso es muy podo donde poder esconder mi erección.

En plena apoteosis de su “erótica danza”, mi bailarina morena acompañante decide dar el golpe de gracia y me agarra con fuerza el paquete. Ve que ya estoy bien armado y se alegra por ello.

En medio de mi estupor la rubia me arranca la camiseta dejando mi torso desnudo. Situada a mi espalda me hace una llave de lucha que me deja inmovilizado. Tengo su cuerpo desnudo pegado a mi espalda, con sus brazos ha entrelazado los míos y me mantiene paralizado. Me obliga a seguir mirando las evoluciones de su compañera sin poder apartarme.

La bailarina se acerca, me desabrocha el pantalón y de un tirón los hace caer hasta los tobillos. Mi verga emerge rabiosamente dura y empinada hacia el cielo. Hace un gesto de aprobación por su parte y se acerca a recoger su recompensa. Tira del pellejo hacia atrás y deja mi capullo al aire. Da unos pasos hacia atras y se coloca sobre la mesa con todo su sexo bien expuesto.

—¿te gusta mi conejito?¿Qué le gustaría hacer a este chico tan guapo con mi conejito?

La rubia suelta la presa y deja que me mueva, se pone a mi lado y coge mi polla con su mano iniciando un sube y baja tremendo. Ufff, miro alternativamente a la concha de la bailarina y hacia mi entrepierna mientras me pajea. ¡esto no puede ser verdad!

En varias ocasiones estoy al borde del punto de no retorno, justo en el límite, sus caricias se detienen y me deja con la miel en los labios. Al principio me disgusta, pero luego me doy cuenta que es mejor así... me gusta que este sueño dure cuanto más mejor.

Satisfecha por la reacción que ha provocado en mí, la rubia termina por acercarse a recoger su trofeo. Se arrodilla ante mí y se mete la polla hasta el fondo después de haber pasado la lengua de arriba abajo, rodeado el capullo y de haber puesto la puntita en medio de sus labios.

Noto como la succiona, como la lengua la humedece y como toda la boca la envuelve en un cálido abrazo. Mis pelotas se aprietan y endurecen, señal inequívoca que voy a explotar de forma inminente. Por un instante se detiene para mirarme a la cara. Las dos mujeres están muy contentas y satisfechas…han conseguido su objetivo en tiempo record. Yo estoy a punto de caramelo... me voy a correr como un animal.

Las dos lo saben y se amorran sobre mi pubis tratando de recoger mi semen en cuanto salga. Rivalizan de forma ostensible y decido repartir a partes iguales entre ellas. Cojo la polla y me la meneo a mi ritmo. Llevo la punta desde la boca de la una hasta la otra, y luego al revés.

Ambas me esperan como el polluelo que con la boca completamente abierta espera la comida que su madre le trae.Me la meneo, la llevo a un lado... a otro... golpeo con la punta en sus labios... en sus barbillas... en sus mofletes... por fin me corro y saco toda la leche acumulada.

Nunca había tenido una corrida semejante... me sorprende la abundancia y la fuerza con que salen los borbotones de leche. Trato de repartirla entre ambas y ellas se alternan para darme las últimas chupadas. Me estoy deshaciendo de gusto y apenas puedo creer lo que estoy experimentando.

Cuando ya estoy “totalmente ordeñado”, me dejan descansar y ellas empiezan otro juego entre ellas dos para el que a mi no me necesitan para nada.

¡Menudas artistas que han contratado en el nigth club!

Deverano.