Una fantasía con mi vecina de color
La vecina negra llama a tu puerta no para pedir ayuda, sino para tomar el control. En esta fantasía, la autoridad se invierte y tu sumisión se convierte en la única forma de sobrevivir a su disciplina.
Una fantasía con mi vecina de color
Hace unos años, tuve una fantasía interracial que me involucraba a mí, a mi esposa y a unos vecinos de color.
Todo comenzó cuando nuestras hijas se habían peleado y la madre de la familia negra se había acercado a nuestra casa para tratar de arreglar el incidente, que se resolvió con bastante facilidad.
El timbre sonó y mi esposa abrió la puerta.
Era la señora Thelma... Una señora negra, alta y bien formada, vino y nos dijo que estaba bastante molesta por algo que nuestra hija le había dicho a su hija... Las dejé hablando entre ellas y yo salí para contar el césped.
Mientras trabajada en el jardín, mi mente calenturienta pensó en aquel momento lo que me hubiese gustado que sucediese, que fue más o menos así...
+ + + + + +
Tras haber dejado a mi esposa y la señora Thelma hablando, después de unos 30 minutos, regresé a la casa y me quedé paralizado con lo que vi ante de mí.
La negra señora Thelma estaba sentada sobre el borde del sofá, desnuda, con las piernas abiertas y mi esposa estaba a cuatro patas entre las piernas comiéndole el coño... Su culo estaba todo rojo por una paliza reciente que había recibido de la señora y no se movió cuando entré.
- “Quítate esa ropa chico blanco... Tú y tu esposa son ahora mis esclavos y si no cumplen de inmediato, avisaré a mi esposo para que venga y les dé una paliza”, me dijo.
Había visto a su esposo en varias ocasiones y sabía que realmente podía hacerlo y lo que tenía ante mis ojos era demasiado excitante como para pensar en la paliza... Así que obedecí de inmediato.
La señora Thelma inmediatamente se puso de pie, empujando la cara enrojecida de mi pobre esposa de su entrepierna y se dio la vuelta para que su culo apuntara hacia mí.
- “Arrástrate aquí y lame mi culo”, me dijo.
Inmediatamente me arrastré hacia la señora de color y comencé a lamer su culo como si no hubiera nada mejor que hubiera probado... Obligó a mi esposa a reanudar sus deberes en su coño hasta que se corrió un par de veces y luego nos apartó de su cuerpo.
- “Mover vuestros culos hacia la cocina, gateando todo el camino, esclavos”, nos ordenó.
Mi esposa y yo nos arrastramos de ese modo a la cocina y ella alineó dos sillas una al lado de la otra y nos hizo que nos arrodillásemos sobre el asiento, con nuestros culos sacados hacia fuera.
Ambos tuvimos que decirle, lo que ella quería... Que éramos esclavos blancos y que necesitábamos disciplina... Mientras, ella sacaba dos cucharas grandes del cajón de la cocina y las metía en nuestros culos.
Tuvimos que seguir suplicándole mientras ella sondeaba nuestros agujeros anales hasta que quedó satisfecha.
A continuación, nos metió en el culo varios objetos de cocina mientras nos recordaba que si se nos caían, nos metería algo más grande y así no nos caería.
Cuando terminó, tuvimos que arrastrarnos por todas las habitaciones de la casa para enseñársela y adorarla como ella quiso... Ambos tuvimos que turnarnos en lamerle bien su hermoso culo... Mi esposa cuando estuvimos en el dormitorio y yo cuando estuvo en el baño.
Descubrió que, precisamente en el baño, teníamos una bolsa de enema que ella llenó y nos dio a cada uno, un enema y nos obligo a retener el líquido metido en los intestinos y que lo expulsáramos cuando ella lo deseara... Nos hizo sufrir mucho.
También tuvimos que tumbarnos en el suelo y adorar sus pies, que a ella le gustaba empujar en la boca de mi esposa más que en la mía.
- “A partir de ahora seré vuestra Ama y así me llamareis.”
Ordenó que nos diéramos la vuelta para poder sentarse en nuestras caras y mover su culo mientras tratábamos de satisfacerla... Ambos estábamos goteando mucho y podríamos corrernos pronto si nos permitiera hacerlo, que no lo hizo.
Cuando terminó su diversión, ató una cuerda alrededor de nuestros cuellos y nos dijo:
- “Vamos esclavos, es hora de ir a mi casa.”
Íbamos completamente desnudos, atados con una cuerda y conducidos por una Ama negra, de fuerte carácter, completamente vestida, en dirección a su casa.... Ambos esperábamos que ninguno de los otros vecinos estuvieran en casa.
Nos pareció que pasó mucho tiempo antes de llegar... Finalmente nos hizo entrar... Nuestra excitación sexual estaba demasiado avanzada para dar marcha atrás ahora.
- “De rodillas, esclavos”, dijo, mientras entramos en el salón.
Luego, Ama Thelma fue a otra habitación y regresó con su hija Venus, una diosa de 18 años.
- “Estos son los padres de esa chica que te insultó hoy... Creo que es hora de que ambos muestren el debido respeto por una dama negra... Estoy segura de que puedes encontrar un buen uso para el esclavo mientras yo le muestro a esta puta el lugar que le corresponde.
- “Por supuesto, mamá”, dijo.
Veo a Ama Thelma tirar de la correa de mi esposa y llevarla arrastrándose por el suelo a otra habitación, mientras yo me quedo al servicio de la hija.
- “Ven aquí y lame mis pies, chico blanco”, dijo Venus.
Inmediatamente obedecí y comencé a lamer sus pies.
Después de unos cinco minutos, me ordenó que me pusiera a cuatro patas... Cuando lo hice, inmediatamente se sentó en mi espalda y me hizo arrastrarme por la habitación mientras me golpeaba el culo al menos 20 veces y dirigía mis movimientos tirando de mis orejas.
Me hacían chillar como un cerdo mientras gateaba y si fallaba en chillar a su gusto, me aplicaban una fuerte puñetazo en el costado... Cuando finalmente se detuvo y se bajó, yo estaba exhausto y me quedé allí con la cabeza en el suelo y el culo todavía en el aire.
Una fuerte patada en mi culo me despertó de inmediato.
Caminó hacia la silla y se sentó al revés con su culo hacia mí.
- “Ven aquí y lame mi culo, esclavo.”
Me arrastré hasta mi nueva y joven Ama y comencé a complacerla con mi lengua... Mi entrenamiento anterior con su madre debió haber sido muy bueno porque ella se corrió poco después... Luego, me recompensó ofreciéndome su coño a lo que me entregué con poca resistencia por mi parte... Había ido demasiado lejos para detenerme ahora y acepté complacido cumplir con la nueva orden.
A estas alturas, su madre había regresado a la habitación con mi pobre esposa... Su pelo estaba atado en una cola de caballo y un gran consolador negro estaba insertado en su culo con parte de su cabello cortado pegado a él... Dos pequeñas campanillas estaban unidas a sus pezones, y ella se arrastraba directamente detrás de nuestra nueva Ama con la cara en el culo... Cuando se detuvo, pude escucharla lamiéndoselo.
- “Creo que deberíamos sacar a los esclavos al jardín y lavarlos”, dijo.
Su hija cogió mi correa y me condujo como mi esposa hacia el patio trasero... Mi rostro lo llevaba incrustado firmemente en sus grandes nalgas... Cuando pasamos por delante de su madre, ella se detuvo y me insertaron un objeto grande en mi culo.
Una vez allí, tanto mi esposa como yo nos pusimos inclinados sobre el regazo de la señora de color y de su hija Venus... Ellas separaron nuestra nalgas para comprobar s nuestros culos estaban limpios.
Ambos estábamos avergonzados cuando nos ordenaron que le dijéramos a nuestra Ama a quién pertenecen nuestros culos mientras los abofeteaban y separaban nuestras nalgas para meter el dedo en nuestros orificios anales.
Luego tuvimos que tirarnos al suelo mientras ellos tiraban y retorcían nuestras tetas para divertirse con nuestro dolor... Varias patadas en mis bolas fueron para recordarme que no me corriera o tendrían que golpearme duramente.
Nuestra vecina y Ama de color, Thelma, fue al baño y regresó con dos grandes bolsas de enema y nos hizo tirarnos al suelo con el culo en alto mientras ella y su hija Venus introducían las boquillas en nuestros anos.
El agua estaba excesivamente caliente y la señora Thelma se burló de nosotros diciéndonos que había orinado en cada recipiente.
Cuando nos quitó las boquillas, nos insertaron dos consoladores en el culo y nos dijeron que nos vistiéramos con nuestra ropa que había traído en una bolsa.
Apenas pude abrocharme los pantalones y noté que mi esposa estaba teniendo el mismo problema con los suyos... Un bulto sobresalía detrás del consolador cuando se inclinó.
Colgaron de nuestros cuellos un contrato de esclavitud y nos llevaron a la puerta de entrada a la casa... Ambas Amas empezaron a caminar con nosotros por la acera del barrio nosotros tratábamos de no mirar a ningún lado, sino al frente.
Después de unos 5 minutos de caminar, una vecina de unos 45 años, salió y preguntó qué estábamos haciendo... La vecina, llamada Gina, era una señora que mi esposa odiaba y de la que siempre se quejaba.
Ama Thelma le explicó a la señora Gina que queríamos ser sus esclavos y decidió ponernos en el lugar que nos corresponde.
Mi esposa estaba tratando de esconderse detrás de Venus, mientras la señora Gina estaba atónita pero sonriendo al mismo tiempo.
Ama Thelma le dijo que le demostraría nuestra sumisión como esclavos y que ambos nos inclináramos y le mostraríamos el bulto de nuestros pantalones.
Tuvimos que decirle que nos estaban castigando por la conducta de nuestra hija y les servimos de la forma que quisieran.
Ama Thelma nos dijo que podía azotar nuestros culos cuando quisiera y la señora Gina estaba más que dispuesta hacerlo si la dejaban.
Cómo le dio permiso, me azotó el culo unas 20 veces asegurándose de golpear el consolador en las últimas cinco veces... Luego comenzó con el culo inclinado de mi esposa y sus palmadas fueron más fuertes que las mías.
Con el último golpe, mi esposa comenzó a orinar en sus pantalones provocando la risa de las Amas y de la señora Gina... Tenía la cara totalmente roja por lo que había hecho y Ama Thelma le dijo que se los quitase ya que estaban mojados.
La señora Gina se rió y dijo que los lavaría más tarde, por lo que mi esposa, avergonzada. se los entrego junto con las bragas mojadas.
La señora Gina añadió que yo también debía de quitarme los pantalones y mi Ama ordenó que lo hiciese... Se los entregué a ella junto con mis calzoncillos.
Con una sonrisa en la boca se despidió de nosotros avisando que nos esperaba más tarde para recoger nuestra ropa y pagar el servicio de limpieza... Mi esposa y yo comprendimos lo que quiso decir.
- “Se los enviaré a eso de las nueve... Ahora deben de estar unas horas con nosotras para entrenarlos bien”, les dijo Ama Thelma.
- “No se preocupe... Estoy segura de que los esclavos vendrán bien entrenados para recoger las prendas”, dijo la señora Gina.
Y así seguí por un tiempo con mi fantasía interracial de la que disfrutaba follando a mi esposa pensando una y otra vez en algo que nunca iba a suceder pero que me calentaba enormemente.
F I N
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