Xtories

La triste historia de Julieta y Victoria. V

Julieta entró a la oficina sin blusa y con la mirada desafiante, sabiendo que cada paso hacia Gerardo sería un clavo en el ataúd de su relación con Victoria. No era solo infidelidad; era una ejecución pública diseñada por un jefe que conocía sus debilidades. Victoria no podía imaginar que la respuesta a la humillación sería tan carnal y tan vacía.

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Victoria

Todo el fin de semana fue un asunto incómodo, Julieta básicamente ignorándola completamente, aunque esta vez Victoria no estaba tan molesta, porque después de mirar el calendario se dio cuenta que Julieta estaba en su periodo y siempre se ponía especialmente hosca en ese tiempo, aun cuando no tenían problemas no era muy agradable con ella, entonces ahora que estaba enojada era la misma Victoria la que se mantenía a una sana distancia de su novia.

Tampoco pasó todo su tiempo en el departamento, salió varias veces supuestamente a respirar, pero en realidad caminaba hasta el portero y hablaba durante largo rato con él, a veces se sentía especialmente valiente le daba besos o se corría la ropa para mostrarle más piel, pero no se atrevió a avanzar más que eso, no hubo un round 2 de lo que pasó durante el viernes, sentía que el valor que tuvo ese día se desvaneció, ya no tenía tantas ganas que Julieta la descubriera y no quería arriesgarse en exceso.

Además, se sentía incómoda cada vez que estaba con Jorge, avergonzada de la falta de control sobre su cuerpo y otra cosa más, la parte racional de su mente sabía que no pasaría pero parte de ella temía que él perdiera el interés en su cuerpo tal como parecía haber pasado con Julieta, no estaba segura si podría soportar tanto castigo a su autoestima.

Todo esto hizo que su fin de semana fuera un asunto tenso y complicado, no pensaba que fuera posible pero incluso llegar a la oficina y recibir las miradas burlonas del resto del grupo la alivió, en comparación con lo que pasaba en su casa ella sabía perfectamente que esperar, burla, apatía y solo un poco de tortura social, lo típico.

Aun así su optimismo duró poco tiempo antes de que nuevamente se sintiera aplastada por el peso de las miradas y burlas de su compañero, tanto que pronto se empezó a olvidar de lo mal que lo había pasado este fin de semana y empezó a extrañar su casa y solo quería irse pronto, afortunadamente no todo era negativo, su oficina ya estaba lista, o pronto lo estará mañana temprano podría instalarse y dejar de ser totalmente acosada, por otro lado hoy estaba bastante ocupada, por lo que no tenía mucho tiempo como para prestar atención a las jugarretas de sus colegas.

Las cosas parecían normales, la mañana transcurrió lentamente y Victoria trabajaba incansablemente hasta que sintió un repentino silencio alrededor, ya que hace unos segundos al menos la mitad de las conversaciones en la habitación menciona hablan algo malo de ella, era muy consciente del repentino silencio, miró hacia el objetivo de lo que parecían ser todas las miradas del lugar.

Grande fue su sorpresa cuando vio a Julieta caminando por el lugar, no había aparecido por aquí ni siquiera cuando todo estaba bien entre ellas, no se le ocurría que hacía apareciendo por aquí mientras estaban peleadas, tampoco parecía que tenía intenciones de disculparse con ella ya que parecía mirar a cualquier lado excepto su dirección incluso después que sabía que la había visto por el rabillo del ojo.

Aun así se tardó en darse cuenta de la razón del silencio, hasta que se fijó como era que estaba vestida en ese momento, Victoria misma estaba vestida con un pantalon deportivo de color negro, de material ligero y elastico que mas parecía pintado sobre su piel desnuda, en la parte superior llevaba una blusa verde sin mangas que en conclusión exhibia bastante el contorno de su cuerpo, lo que podía hacerle parecer sexy (sobre todo si tuviera mas confianza en si misma) pero aun asi no llegaba ni a los talones de lo mostrado por Julieta en ese momento.

Llevaba un pantalon negro no tan ajustado como el de Victoria pero aun así lo suficiente para que todas las miradas detras de ella estuviera fijas en su trasero, en a parte de arriba llevaba tambien una blusa sus mangas sin mucho escote pero en su caso estaba hecho de un material mas elastico que hacia que resaltara sus grandes y tonificados pechos, tambien parecía teniendo en cuenta como se bamboleaban ligeramente a cada paso y que casi se podían ver los pezones a traves de la tela, parecía evidente que estaba sin brasier.

De hecho Julieta y Victoria se vestían de manera bastante similar, casi como si se hubieran puesto de acuerdo, lo que solo hacía que fuera fácil compararlas, Victoria no pudo más que encogerse sobre sí misma al ver como todos miraban a su novia como si fuera la diosa afrodita hecha carne, no es que quisiera que la miraran con el hambre que la miraban a ella, pero un que otra mirada hubiera sido agradable, no pudo evitar empezar a sentir un poco de rencor contra Julieta que se vio acrecentado notoriamente con lo que pasó después.

Porque finalmente Julieta pareció encontrar su objetivo, para sorpresa de todo el mundo incluyendo al hombre en cuestión, Julieta se acercó al escritorio donde trabajaba Gerardo y una vez allí se apoyó con una mano sobre el mueble y llevó la otra mano a su cadera mientras se inclinaba sobre él, llevando sus pechos solo a 20 centímetros de su rostro, nadie podía ser especialmente duro con Gerardo cuando vieron que sus ojos quedaron fijos en esa parte de su cuerpo.

Los murmullos empezaron de nuevo y las miradas burlonas en contra de Victoria tomaron un carácter distinto, pero ella no se fijó en nada de eso, ella estaba muy atenta a la mirada de Julieta, sabía que se había dado cuenta de la mirada lujuriosa de Gerardo, así como sabía que siempre que pasaba eso ella reaccionaba en el mejor de las casos con incomodidad y en el peor de los casos con abierta molesta, nada de eso pasó en esta oportunidad, si había que definir la expresión de su rostro sería uno de satisfacción, cosa que solo había visto cuando era Victoria la que la miraba.

Si eso no fuera suficiente ella pareció inclinarse más sobre él haciendo que sus pechos casi tocaran su cabeza, habló con él en voz baja, de manera que nadie salvo tal vez los más cercanos podían escuchar de qué estaban hablando, aun así el contexto era obvio con la sonrisa de suficiencia de Gerardo y las risitas divertidas de Julieta que ambos estaban coqueteando y ni siquiera lo hacían de manera sutil.

Victoria abrió su boca aturdida y paralizada en su lugar, no podía creer lo que veían sus ojos, ni siquiera coqueteaba tanto con ella como ahora lo hacía con alguien que, hasta donde ella sabía, su novia acababa de conocer, incluso parecía estar a punto de sentarse sobre su regazo de tan inclinada que estaba sobre él y llevó una mano envolviendo su cintura en un semi abrazo que ella solo correspondió sonrojándose y sonriendo.

Ella no estaba segura de cuánto rato estuvieron así, pero cada segundo que pasaba sentía que acumulaba rabia en su pecho, de manera que cuando Julieta se despidió de Gerardo con un beso en la comisura de los labios y se dio vuelta para irse bamboleando sus caderas de lado a lado, haciendo que Gerardo pareciera que estuviera tentado a agarrarlo con la mano que estiró casi instintivamente, Victoria se puso de pie de golpe haciendo que todo el mundo en la habitación se le quedara mirando incluyendo Julieta que la quedó mirando con una mirada desafiante.

“Julieta, aprovechando que estás aquí, podemos hablar un minuto” le dijo con una sonrisa forzada que no engañó a nadie en esta habitación, ella solo asintió y se acercó a ella con una ceja alzada como si esperara que le dijera lo que tenía que decirle delante del resto de personas en la oficina “en privado” dijo después de un momento y sin esperar respuesta se dio la vuelta y entró a su nueva oficina, fue con gran alivio cuando vio a Julieta entrar detrás de ella, ya tenía suficientes burlas sin que tuvieran que ventilar sus problemas personales delante de todos, ya suficientemente malo era lo que acaba de pasar.

“¿Qué quieres Victoria? pensé que no…” empezó ella “Que demonios fue eso Julieta” la interrumpió bruscamente, eso le quitó la máscara de indiferencia que llevaba hasta ese momento, revelando sorpresa por lo que ella había dicho, o más bien el tono en que lo había dicho y hubiera sido lo mismo con ella si no estuviera tan enojada que no se diera cuenta, pero desde que empezaron su relación era primera vez que ella la confrontaba directamente, dejando de lado su ley del hielo que era lo único que hacía hasta ese momento.

“¿Qué estaba haciendo…? estaba coqueteando con ese tipo ¿qué más crees que estaría haciendo” la franqueza con la que le contestó aturdió a Victoria, no esperaba que lo negara pero al menos que evadiera la pregunta, esto en vez de hacer que se detuviera hizo que se enojara más y antes de darse cuenta se había acercado hasta que solo quedaba unos centímetros que la separaban, Julieta nuevamente la sorprendió en responder la hostilidad de la misma manera e incluso se estiró a lo máximo de su altura y levantó la barbilla dejando claro la diferencia de altura entre ellas, lo que hizo que Victoria tuviera que alzar la vista para mantener el contacto visual.

“Si eres tan lista” dijo Victoria con una voz llena de ira y rencor “explicame por qué estabas coqueteando con Gerardo cuando ya tienes novia y mas encima haciéndolo delante de todos mis compañeros de oficina, como si estuviera específicamente destinado a avergonzarme” Julieta frunció aún más el ceño antes de contestarle con la misma rabia “lo hacía tal vez por qué me dio la reverenda gana, tal vez porque me siento sola y quería acercarme a alguien o tal vez porque lo encuentro atractivo, tal vez más atractivo que tú”

Victoria sabía que lo decía desde la rabia, que seguramente no hablaba en serio pero aun así no pudo evitar retroceder dolida ante la última declaración, lo peor es que ella no había terminado y se acercó de nuevo a ella manteniendo la mínima y distancia y continuó diciendole en el mismo tono “ahora respondeme tu una pregunta, ¿que es lo que realmente te molestó? ¿que coqueteaba con otra persona o que te humillara en tu lugar de trabajo?”

La única respuesta que vino de Victoria fue el silencio y desviar la mirada, de hecho era lo segundo, pero cómo podría saberlo ella, cómo podría saber lo mal que lo pasaba y cómo lo trataban y como tendría que explicarle todo eso para que se pusiera de su parte, no tenía una respuesta y Julieta ahora parecía tan enojada como estaba ella al principio de la conversación.

“¿Qué demonios te pasa?” pudo al fin contestar Victoria poniéndose a la defensiva “hablas como si hablar así con él estuviera bien o que esto fuera mi culpa de alguna puta manera, pero por un momento parecía que te ibas a acostar con él” Julieta la miró por largos segundos antes de contestar “Tal vez lo haga, si no recibo nada en casa supongo que tendré que buscar por otro lado” Victoria sintió que su mandíbula caía por la sorpresa, antes de apretar los dientes y contestar enojada “¿tu actitud es porque no hemos tenido sexo? ni que fuera mi culpa lo he intentado estos días pero ni siquiera me has mirado, eres tu la que no quiere tener sexo conmigo”

El enojo se desvaneció del rostro reemplazado por tristeza y decepción “no se trata solo de sexo, son otras cosas las que siento que no recibo” la ambiguedad de la respuesta no dejó satisfecha a Victoria que atacó de nuevo “solo estas inventando excusas para hacer lo que se te de la gana y solo estas siendo una hipocrita, ¿cómo te sentirías si fuera yo el que coqueteara con él o que buscara acostarme con él” ella esperaba muchas respuestas a esa pregunta, pero el resoplido burlon que vino de su novia la tomó por sorpresa.

“¿No crees que pueda acostarme con alguien mas?” Julieta a cambio la miró de arriba abajo antes de volver a mirarla a los ojos y decir con determinación “claro que no, puedes intentarlo si quieres, intenta tener todo el sexo que quieras hasta que estes satisfecha, ni siquiera me molestaré si tienes exito, servirá para demostrar que lo que dicen allá fuera es verdad y que realmente eres una puta”

Victoria no podía entender cómo esta discusión había llegado a este punto, las palabras de Julieta eran cada vez más duras y crueles, tuvo que hablar con mucho cuidado para evitar que se le quebrara la voz “también dicen lo mismo de ti” era una respuesta infantil y ella lo sabía pero realmente no se le ocurría nada más que decir en estas circunstancias “entonces puede que tengan razón sobre ambas, aunque si ambas somos putas supongo que yo sería mucho más costosa que tu ¿no?”

Después de terminar de hundir el cuchillo en el pobre corazón de Victoria, Julieta se dio vuelta y se dirigía hacia la puerta, sin embargo antes que llegara allí una pregunta la interrumpió “¿por qué estás siendo tan cruel conmigo?” ella se dio vuelta lentamente y al ver su rostro lleno de lágrimas y escuchar su voz casi rota mostró culpa en su expresión, aunque solo por un segundo, antes de volver a mostrar enojo “tengo mucho enojo acumulado Victoria, nunca hemos tenido una conversación franca cuando estamos enojadas, siempre evades el asunto desentendiendote, esta es la primera vez que me confrontas” Victoria se quedó en silencio por un segundo antes de con una emoción que solo podía ser definida como odio decir “tal vez sea porque la última vez que te confronté termine desnuda y arrodillada en el sueldo del baño de la escuela”

Julieta abrió la boca sorprendida parecía que iba a decir algo, tal vez una disculpa o algo parecido, pero después de un segundo simplemente cerró la boca y abandonó la habitación con un portazo tras suyo, dejando a Victoria en la soledad de su oficina vacía.

El resto del día pasó como un borrón para ella, trabajaba de manera automática e ignoraba todo lo que pasaba alrededor incluso algunos intentos de hablar con ella, no sabía cómo pero al final del día había terminado la gran cantidad de cosas que tenía que hacer, en vez de dirigirse a la salida como normalmente haría a esta hora fue a la oficina donde antes había peleado con Julieta más que nada a aprovechar el pequeño baño privado que tenía allí.

Pensó que lloraría cuando estuviera a solas, pero solo se quedó mirando en el espejo que tenía sobre el lavamanos, se veía un poco pálida y con ojeras pero por lo demás seguía siendo el mismo rostro simple de siempre, con sus ojos purpuras que ahora se veían un poco apagados, en ese momento se dio cuenta que no estaba muy segura de cómo se sentía, sentía pena por supuesto, no fue una conversación agradable y Julieta fue especialmente cruel con ella, también sentía culpa por dejar que la relación se complicara hasta este punto, por último también sentía enojo y rencor contra Julieta, por la forma en que la había tratado.

Sentía que en el interior de su mente eso último era lo que más dominaba, después de todo no solo dijo que tenía todo el derecho a coquetear descaradamente con otra personas, sino que además subestimó su apariencia, insinuando que era demasiado poco atractiva para conseguir acostarse con alguien más, ¿Cómo se atrevió? apretó el puño hasta que sus nudillos se volvieron blancos, no hubiera pensado lo mismo si la hubiera visto con Jorge el otro día, aunque no era tan llamativa como su novia era perfectamente capaz de seducir a otros…. o eso esperaba, la verdad es que su autoestima siempre había sido frágil y con un ligero golpe podía tambalearse, después del mazazo que le acababa de dar Julieta, la persona más cercana de su vida su autoestima se había hecho completamente añicos.

Tan concentrada estaba en su conflicto interno que no se dio cuenta de que alguien más entró en el baño, ni siquiera hizo ruido al abrir la puerta,debido a que Victoria en su distracción la dejó completamente abierta, recién reaccionó cuando Susana la abrazó por sorpresa por la cintura, pero no reaccionó más que mirarla con curiosidad a través del espejo.

“Fue una discusión fea” le dijo Susana suavemente y antes que ella la cuestionara le dijo “te escuché, mi escritorio es el más cercano a tu oficina, no creo que nadie más lo haya hecho” Victoria solo asintió con la cabeza y preguntó “¿crees que tiene razón?” Susana la miró por un segundo, sin quitar su mano de la cintura e incluso apretando más, tanto que Victoria empezaba a sentir la suave carne de su abdomen y su busto contra su costado “no estoy segura de a qué te refieres, pero si es porque no puedes seducir a nadie es ridículo, no eres tan sexy como tu novia pero estoy segura que podrías acostarte con la mayoría de los hombres de la oficina si quisieras”

No es que quisiera hacerlo pero Victoria sintió alegría y alivio al escuchar eso, relajó su cuerpo que estaba tenso y se apoyó contra Susana que aun la abrazaba “de hecho…” continuó Susana llamando la atención de nuevo, “si lo que quieres demostrar que se equivoca, Gerardo sigue en la oficina…, no digo que te acuestes con él pero podrías seducirlo y demostrar que puedes… tal vez si lo haces bien puedas superar a la misma Julieta con lo que hizo esta tarde”

Victoria se quedó varios segundos en silencio, después se alejó de Susana y se volteó a verla directamente “¿tu crees que pueda?” vio un instante de sorpresa en el rostro de Suzie, pero no se comparaba a la sorpresa que sentía ella misma con sus propias acciones, a pesar que ahora era una de las pocas personas que no era desagradable con ella, él simplemente no le agradaba, de hecho era el tipo de hombre que menos le gustaba, si tuviera que tener un tipo con respecto a los hombres tal vez se parecería a Jorge aunque sabía que la mayoría no compartía ese gusto, pero la mezcla que tenía Gerardo de exageradamente guapo y demasiado orgulloso solo generaba rechazo en ella, aun así solo para demostrar un punto estaba a punto de seducirlo.

Iba a ir de inmediato pero Susana la detuvo en el camino antes que pudiera preguntar qué quería ella le empezó a dar órdenes para modificar su vestimenta, ella solo obedeció aturdida, cuando le dijo que bajara su pantalon hasta el minimo, que abriera los botones de la parte baja de la camisa y que subiera su ropa interior (una tanga azul) hacia arriba, haciendo que dejara un espacio abierto desde encima de su ombligo hasta la parte superior de su pubis, no conforme con eso subió los elasticos de su tanga hasta el maximo haciendo que quedaran a la altura de sus caderas.

Victoria estaba un poco incómoda, después de todo había una tercera persona manipulando su ropa interior, se habría resistido pero pensaba que realmente necesitaba sus “consejos”, debió hacerlo pensó un segundo después cuando nuevamente llevó su mano a la entrepierna esta vez bajando la parte central de sus bragas otro poco, revelando un poco más de piel de su pubis, para su vergüenza incluso podía sentir unos pocos vellos púbicos resaltando.

Retrocedió un poco para verse un poco mejor en el espejo y solo podía pensar que su aspecto no era sexy era más bien burdo, realmente parecía una prostituta y de las que estaban en las esquinas de madrugada, no de las costosas, lo que solo hacía que recordara lo que dijo Julieta hace unas horas, sobre a que la diferencia entre ellos sería el precio.

Antes que pudiera decirle algo a Susana ella la empujó suavemente fuera del baño, pero no la hizo salir de la oficina a cambio le hizo un gesto con el dedo índice indicando que se quedara allí, Victoria se colocó delante del escritorio y apoyó su trasero en el mueble, tratando de juntar sus emociones antes que llegara. lamentablemente no tuvo mucho tiempo, ya que en menos de 2 segundos entró Gerardo a la oficina (sin tocar la puerta)

Rápidamente se acercó y comenzaron a hablar, de hecho Victoria no recordaba mucho de lo que hablaron, algo sobre ayudarla con algo en el trabajo, era en el lenguaje corporal que se notaba el coqueteo mutuo, de parte de Victoria, le tocaba el pecho y el brazo, a la vez que hacía lo posible de resaltar sus atributos con la postura de su cuerpo.

Gerardo por otro lado, se inclinaba sobre ella cerrando una vía de escape, apoyándose con ambas manos en el escritorio a los lados de Victoria, además hablaba suavemente y cerca de su cuello, lo que incluso alguien como ella que no era muy experta en esos asuntos se daba cuenta que mostraba su interés, normalmente eso bastaría para ella, pero no solo quería igualar a Julieta, estaba tan molesta que quería superar, de manera que de improviso ella se lanzó abrazando su cuello y besándolo con intensidad.

Él fue tomado por sorpresa, de hecho no reaccionó haciendo que ella pensara que se había equivocado retrocedió como si se hubiera quemado y trató de darse la vuelta para huir, pero él la abrazó por la espalda, cuando ella giró el cuello para ver hacia atrás él fue esta vez el que la besó, siendo más aun agresiva que ella porque de inmediato parecía que su lengua quería llegar a sus amígdalas, no solo era eso, pudo sentir ambas manos en sus caderas mientras la empujaba contra el escritorio y para finalizar todo, podía sentir claramente la dureza de su erección empujando entre sus nalgas.

Victoria simplemente se sintió derretir entre sus manos, se relajó mientras sentía satisfecha, no por lo que sentía físicamente sino porque sentía que le había ganado a Julieta, sabía que no era un pensamiento muy racional pero no le quitaba la alegría de la victoria

Estuvieron así por largo rato, Victoria estaba un poco preocupada porque pensaba que él podía querer más allá, pero salvo algunos manoseos adicionales no hizo ningún intento en seguir más allá, después de un rato incluso se despidió con una sonrisa que la hizo sonrojar de vergüenza, antes de darle una sonora aunque no tan fuerte nalgada y dejarla sola en la oficina.

Victoria se quedó allí unos minutos, disfrutando de la sensación de euforia que se desvanecía lentamente, después se arregló la ropa, lo mejor que pudo y salió del pequeño cuarto, donde la esperaba Susana con una sonrisa cómplice, se despidió con la misma sonrisa y se dirigió a su casa, sintiendo que su alegría iba desapareciendo y sus pasos se hacían más lentos mientras más se acercaba a su casa.

Julieta.

Después de llegar el día viernes a su casa, tuvo un raro encuentro con Victoria, le agrió un poco el ánimo, pero en realidad quedó más confundida que otra cosa, su novia parecía con un ánimo conciliador incluso parecía querer seducirla, pero al mismo tiempo se veía ofendida con ella, incluso pasó casi toda la noche fuera de su habitación, suponía que viendo una película o algo así, decidió que el sabado hablaría con ella tratando de arreglar todo con ella, pero cuando abrió los ojos en la mañana se tardó 3 segundos en darse cuenta que eso no iba a pasar.

El dolor abdominal y la sensación que odiaba al mundo por existir le dijo que su amiga mensual había llegado y que al menos por los tres días siguientes no tendría ánimo para ninguna conversación importante, porque si empezaba una seguramente terminaria soltando todos los pensamientos más oscuros que siempre rondaban en la cabeza cuando se enojaba con alguien, especialmente con Victoria.

Para su sorpresa no fue difícil evitar a Victoria este fin de semana, no sabía si la evitaba porque estaba enojada o porque sabía lo odiosa que se ponía en esta época, tal vez un poco de ambos, la razón que fuera la dejo tranquila sábado y domingo e incluso pasaba grandes periodos de tiempo fuera de su departamento.

En otras circunstancias ella se habría molestado, ahora sintió que le estaba haciendo un favor al dejarla tranquila, no solo era lo de siempre que estaba en su periodo sino que además lo que había pasado el viernes con su jefe no dejaba de darle vueltas en la cabeza, sintiendo un poco culpa claro, pero adicionalmente mucha curiosidad por cómo su cuerpo había reaccionado ante la estimulación de su trasero, casi había llevado sus manos allí en un par de ocasiones para seguir experimentando esas nuevas sensaciones pero no se había atrevido, parte de ella temía que le doliera si lo hacía mal y parte de ella temía que le gustara demasiado si lo hacía bien.

Pasó el resto del fin de semana así entre dudas y molestias, el lunes cuando estaba llegando a la oficina se dio cuenta para su alivio que su molestia estaba disminuyendo y para mañana sería la chica de siempre, el problema era que era el día de hoy el que tendría que desnudarse delante de su jefe y la idea de que viera lo que llevaba debajo del pantalón le provocaba tanta vergüenza que llegaba a sentir náuseas, aún así mientras llegaba Camilo y ella lo sigo hasta su oficina llegó a la decisión de no desobedecer una orden de su jefe en ese sentido, si su jefe insistía ella lo haría, si la idea de exhibirse e provocaba náuseas, la idea de incumplir una orden le daba ganas de vomitar.

De tan nerviosa que estaba se quitó la blusa antes que él terminara de sentarse, su brasier blanco (bastante sencillo curiosamente) la acompañó rápidamente en el suelo, pero después se quedó quieta con las manos en el borde del pantalón pero no los bajó se quedó mirando a su jefe con cara de súplica “¿que pasa?” le preguntó Camilo después de notar esto.

“Yo… podría solo por hoy… no quitarme los pantalones” él solo levantó una ceja, haciendo una pregunta con su expresión “estoy con mi regla” terminó con lo que debió ser uno de los momentos más humillantes de su vida, su rostro estaba tan rojo que no se sorprendería si se desmayara por exceso de sangre encima de su cuello, tenía los ojos fijos en el suelo, sin querer ver cómo la miraba en ese momento.

No recordaba haberse sentido ni tan avergonzada ni tan vulnerable antes, ni siquiera entre sus encuentros anteriores con Camilo, ni siquiera se acordaba de tener los pechos al aire y de como se bamboleaban con cada respiración agitada que tenía, su jefe la dejó en ese estado varios minutos, pero parecía que la estaba esperando porque fue cuando finalmente alzó la vista para mirarlo que él le contestó.

“Supongo que podría considerarlo, a cambio de algo por supuesto, aunque primero deberías pedirlo en condiciones” Julieta sintió que la esperanza aparecía en su mente como una luz en la oscuridad, con un paso determinado cruzó el escritorio que los separaba y sin que él tuviera que decir nada se dejó caer de rodillas apoyando las manos en su regazo y mirándolo con ojos de cachorro.

De todas maneras era evidente que no miraba su rostro suplicante,, sus ojos estaban fijos en sus pechos que estaban sobre sus rodillas en ese momento, la miró por un rato mientras ella decía “por favor” una y otra vez, aprovechando su falta de respuesta ella aprovechó para reflexionar sobre lo que estaba haciendo, no sobre el hecho que estaba engañando a su novia. por más que sonara ya había superado eso y estaba acostumbrada.

Ella pensaba principalmente en el hecho que estaba de rodillas rogándole a otra persona, ella nunca había estado de rodillas ante nadie, menos rogar cualquier cosa, era demasiado orgullosa para hacer eso, o al menos eso pensaba, ahora estaba en el suelo abandonando todo orgullo, se desconocía a sí misma, jamás hubiera pensado cuando era joven y era la más popular de la escuela, cuando ella podía hacer que la mayoría de sus compañeros hiciera cualquier cosa si ella lo insinuaba siquiera, muy bajo había caído desde entonces, lo peor parecía ser lo mucho que disfrutaba de esa posición.

Ya parecía haber llegado a una conclusión con sus pensamientos justo cuando su jefe llegó a una decisión, se inclinó sobre ella y levantó su rostro sujetándolo por el mentón, la verdad es que los dedos apretaron con un poco de exceso de fuerza, sintió dolor en la barbilla, pero no se resistió y a pesar de las molestias, sintió satisfacción por el contacto, como si al estar controlada de esta u otra manera simplemente pudiera dejarse llevar y relajarse dejando que el tomara las decisiones por ella y a ella le tocara obedecer tranquilamente. No era la primera vez que tenía esta sensación mientras estaba con él, pero si era la primera vez que podía describir esta sensación.

Julieta sintió que todos sus músculos se relajaban y cerraba los ojos satisfecha, tan distraída estaba que casi se pierde las palabras de Camilo, por suerte aparentemente se dio cuenta de su estado aturdido y no dijo nada de importancia hasta que la vio centrar sus ojos en él, le dijo lo que tendría que hacer. No era lo que esperaba, tampoco era algo que ella haría voluntariamente en otras circunstancias, sobre todo porque sabía que lastimaría a su novia, aunque la idea de Victoria enojada con ella no la molestaba tanto como antes, no tenía ganas de herirla gratuitamente.

Aún así, seguir la orden parecía más importante que cuidar los sentimientos de Victoria, entonces después de asentir con la cabeza se puso de pie, vistió su parte superior dejando el brasier de lado, se sacudió las rodillas y caminó a su lugar de destino.

Caminando por los pasillos apenas notó las constantes miradas que recibía, sabía que sus pechos protegidos sólo por la tela delgada de su blusa, se movían con cada paso y atraían la mirada de la mayoría de los hombres y de algunas mujeres, pero en ese momento era una chica con una misión por lo que no tenía tiempo para preocuparse por esas molestas miradas, de modo que simplemente aceleró el paso. (haciendo que aumentara el movimiento de sus pechos.)

Llegó al departamento de marketing, se quedó afuera un rato, observando media escondida en una ventana la interacción de la oficina, rápidamente se dio cuenta que algo le pasaba a Victoria, se veía tensa y deprimida, también pudo ver que en sus compañeros de trabajo parecían estar coludidos contra ella, por lo que la pobre hacía un esfuerzo para ignorarlos.

Normalmente se habría preocupado y tratado de entender el problema, pero aliviarla sería contrario al espíritu de la misión que le dieron (era divertido pensar en términos de misión, es como si fuera una agente secreto o la protagonista de algún tipo de juego) siguió observando el lugar buscando un objetivo, después de unos minutos y un par de personas que pasaron por el pasillo mirándola raro lo encontró, era un hombre alto y bastante guapo, no sabía su nombre ni nada más aparte de su apariencia, pero se dio cuenta que era el que más intentaba hablar con Victoria y por tanto el que mas la molestaba de todo el grupo.

Julieta asintió con determinación, se ajustó la ropa con cuidado llegando al extremo de sujetar un pecho con cada mano y moverlos bien para asegurarse que se vean en su mejor momento, lo que hizo que un joven mensajero que pasaba por el pasillo en ese momento casi se desmayara por la sorpresa y la sobreestimulación.

Lo que aún así quedó detrás de lo que pasó cuando entró en la habitación cuando entró caminando con toda la sensualidad que pudo reunir, ni siquiera miró en dirección de Victoria, aunque después de unos segundos pudo sentir su mirada confundida en su costado, estaba concentrada en el objetivo que le dieron que se podía resumir es “coquetea delante de tu novia con la persona que mas crees que se molestaría”

Se acercó a él inclinándose sobre él teniendo una conversación intrascendente, mientras mostraba sin vergüenza su cuerpo con poses provocativas, ni siquiera recordaba lo que estaba diciendo y él tampoco parecía muy preocupado con la conversación mirando fijamente sus pechos, una conducta que normalmente era suficiente para provocar ira y desprecio pero que en este momento solo le provocaba satisfacción y un calor que recorría su bajo vientre, sabía que no era por el hombre que tenía en frente esa sensación, sino que la sentía por lo que estaba obedeciendo las órdenes que le dieron.

Sin embargo, no pudo disfrutar del momento del todo, porque pasó algo que no estaba en sus planes, ella esperaba burlas sobre ella y estaba preparada para ignorarlas, lo que no esperaba es que las burlas estuvieran dirigidas a Victoria, como el hecho que ella era su novia era un hecho conocido, todo el mundo se daba cuenta lo doloroso que debía ser para Victoria el coqueteo descarado delante suyo, tanto le sorprendió los murmullos burlones que la tomó por sorpresa cuando el hombre la agarró por la cintura y la atrajó hacia él.

Fue lo absurdo de la situación lo que le sacó una pequeña risa de la boca, lo que recordando su misión hizo que la convirtiera en una risa coqueta, tal vez en otras circunstancias terminaría con ese juego, después de todo ya había hecho caso a lo que le ordenaron, pero la rabia que sentía por Victoria se lo impidió, casi podía escuchar su rechinar de dientes desde donde estaba, así que ignoró por un momento la mano del hombre que por debajo de la zona que podían ver apretaba su trasero descaradamente.

Julieta ignoró por un momento la inesperada oleada de calor que pareció crecer desde el punto de contacto y sabiendo que llevaría la rabia de Victoria a su punto de ebullición, ella se despidió en voz alta y se acercó a darle un beso en la mejilla lo más cercano a la boca sin ser obvia al respecto, cuando se puso de pie pudo saber sin mirar sabía que su novia la imitó bruscamente, incluso le pareció escuchar un par de lápices que cayeron al suelo.

No fue una sorpresa que Victoria la llevara a otro lado para hablar en privado con ella, si fue una el ánimo confrontacional con el que apareció, el hecho que tuviera que llegar a ese punto para que dejara de eludir el conflicto hizo que Julieta se molestara mas, no pudo evitar burlarse de lo que tenía que decir, tanto que llegó a insinuar que se acostaría con otras personas, no es que lo planeara (excepto tal vez con Camilo), lo que solo hizo que ella se erizara mas y terminara preguntando si ella creía que Victoria no se podía acostar con otros.

“Claro que no” le respondió de inmediato, pero no por lo que ella parecía pensar por la cara de enojo puro que le puso, no es que ella no pudiera seducir a nadie sino que no creía que ella tuviera la personalidad ni la determinación como para coquetear y seducir a nadie, era más probable que se encerrara avergonzada a su habitación después que le miraran de demasiado intensamente.

Ella no tenía idea porque Victoria tenía la manía de pensar que todo el mundo la encontraba poco atractiva, claro no era tan curvilínea como la misma Julieta, pero ella mucho más bonita que ella, además de tener una silueta delicada y ágil que hacía que mucha gente la mirara sobre todo cuando estaba de espaldas y se podía ver su trasero apretado y delicioso.

El resto de la discusión se empezó a volver mas y mas decadente, Julieta solo podía culparse a sí misma y a su enojo por toda esa estúpida situación, estaba bastante segura que le había dado permiso para acostarse con cualquiera, pero no estaba segura, después que Victoria mencionó el “incidente” vio rojo, por un segundo casi le dice todo lo que había pasado con su jefe los últimos días, pero no con la intención de confesar y librarse de la culpa, sino porque quería hacerle daño, daño profundo, un sentimiento que no había sentido desde el mismo día que Victoria quería echarle en cara.

Se alegró de que pudiera contenerse y simplemente salir enojada de la habitación, se fue por los pasillos distraída ni siquiera notó cuando fue seguida por alguien, solo se dio cuenta cuando en medio de un pasillo vacío alguien la tomó por la cintura y la tiró hasta que quedó de frente a una pared del pasillo, usando su cuerpo para apretarla contra la pared, un vistazo atrás le hizo dar cuenta que se trataba de Gerardo (se enteró el nombre cuando Victoria se lo gritó) un nuevo empujón la hizo tener que apoyarse en la pared.

A Julieta le gustaría decir que se molestó por la casi agresión, por el miembro erecto que sentía empujando entre sus nalgas, o por la mano que soltó su cintura y apretaba su seno por sobre la ropa, pero solo reaccionó con un gemido molesto y no hacía ningún ademán de salir de su posición, tal vez sea porque Camilo había descubierto una parte de ella que disfrutaba del trato duro, pero se sentía bastante cómoda en esa posición, el que servía de otro tipo de venganza para Victoria solo era un plus.

Aún asi, se sentía bastante avergonzada, no solo por lo que él estaba haciendo sino por la poca resistencia que ofrecía, fue ya cuando su mano entraba por su blusa para acariciar su pecho directamente y mordisqueaba su oreja, es que ella se revolvió en su lugar, aunque ambos se daban cuenta que era una defensa simbólica en el mejor de los casos, porque no la estaba reteniendo con tanta fuerza y si quisiera podía quitárselo de encima con dos movimientos.

“Solo pidelo y te suelto” le susurró en el oído, lo que hizo que detuviera todos sus movimientos, mientras él metía la mano en su blusa y agarraba su pecho y lo apretaba, haciéndola gemir de nuevo “eso si quieres que te suelte” le susurró de nuevo y ella totalmente avergonzada solo bajó la cabeza dejándose hacer a voluntad de Gerardo.

No duró mucho tiempo en esa posición, después de un rato giró la cabeza mirándolo a la cara, pudo susurrar un “¿qué es lo que quieres?” pero ambos sabían que era una pregunta estupida, que ambos sabían que es lo que quería y que estaba dispuesto a obtenerlo allí mismo en ese pasillo sin embargo él le contestó “Te quiero follar y por lo que puedo ver tu tambien lo quieres” ella abrió la boca como para protestar pero después de un segundo lo cerró desviando la vista avergonzada.

“De hecho” le dijo y se alejó de ella dándole la vuelta de manera que estaba obligada a mirarlo de frente “te doy tres opciones, te vas ahora mismo por este pasillo, te follo aquí mismo o te humillas a ti misma de la forma en que te diga” la decisión por supuesto era obvia, no era Victoria que aunque tenía problemas con ella en este momento, era la mujer que amaba y no sería la primera vez que hacen una jugarreta sexual en un lugar donde había riesgo que las descubriera, tampoco era su Jefe, el que en el último tiempo había encontrado fascinante y seductor y que sentía excitada al obedecer sus órdenes o someterse a él.

Gerardo era, sin intención de sonar despreciativa, un tipo cualquiera, antes de hoy ni siquiera había visto su rostro, aunque guapo no era de su gusto y por lo que había visto hasta ese momento su personalidad le era desagradable, debía simplemente irse, lo que era la única opción razonable, tal vez darle una cachetada antes y simplemente marcharse y continuar con su día, pero cuando iba a decir precisamente eso, sintió que su lengua se paralizaba en su boca y la indecisión la atacaba.

Para su propia sorpresa la idea de que se la follaran en el pasillo no parecía tan aberrante como debería, aunque sabía que nunca aceptaría no era una idea que pudiera descartar tan fácilmente para su propia vergüenza y mortificación, lo que dejaba una opción, la opción de humillarse a sí misma delante de ese tipo, lo que hace unas semanas habría provocado que ella expresara fisicamente su descontento, ahora solo hizo se retorciera en su lugar mientras miraba al suelo como si fuera lo más interesante del mundo. la idea crecía por momentos en su mente, si él le hubiera dicho el “cómo” se tendría que humillar, tal vez habría rechazado de inmediato, lamentablemente para ella por dejar la forma en que tendría que humillarse la curiosidad también la estaba empujando a esa opción.

“La tercera opción” dijo finalmente con la voz tan baja que él tuvo que inclinarse sobre ella para escucharla, después de sonreír triunfante le susurró lo que tenía que hacer en el oído, haciendo que ella solo bajara la cabeza con el rostro completamente rojo, estupefacta por lo que iba a hacer y sorprendida consigo misma porque aún sabiendo lo que tendría que hacer no cambió de decisión.

Así fue como 5 minutos después, Julieta estaba de espaldas en la pared, con la blusa abierta hasta el ombligo y extendida hacia los costados, de manera que ambos pechos desnudos estaban al aire, temblando apetitosamente en cada respiración, Gerardo que estaba enfrente de ella con la cámara de su teléfono apuntando hacia su pecho estaba hipnotizado por cada uno de sus temblores, miraba con fascinación las gotas de sudor que avanzan por su cuello y hacían una ruta hasta el espacio entre sus senos.

Julieta tuvo que fingir una tos para que el dejara de mirarla fijamente y le pusiera atención a su rostro que ya tenia lagrimas en las comisuras de los ojos debido a la pura vergüenza “asegurate de no enfocar mi rostro” le dijo asustada cuando ajustó la dirección de la cámara, su voz no mostraba más que pánico y sus ojos no dejaban de mirar a los costados para ver si alguien más entraba en ese pasillo, ya que no estaban en una situación que pudiera explicar de ninguna manera.

Gerardo solo le sonrió de esa manera burlona que estaba empezando a sacar de quicio a Julieta antes de apretar el botón para empezar a grabar, ella solo cerró los ojos con resignación y se llevó las manos a sus pechos, pero en vez de cubrirlos como sería natural en esa posición se los agarró y los movió de manera una manera increíblemente obscena, sintiéndose como una escena de una película porno ella habló con la voz más seductora que pudo reunir “yo… me las doy de importante e inteligente, pero en realidad lo único bueno que tengo este par de tetas, que me gusta restregar delante de la cara de todo el mundo porque solo quiero tener una polla entre ellos y que me los llenen de semen, a fin de cuentas solo soy una puta inutil.”

Después de un par de segundos, terminó la grabación y bajando la cámara la miro a la cara, Julieta sabía que debería sentirse enfurecida por lo que se había visto “obligada” a decir, o al menos dolida y triste, pero la verdad es que sentia bastante excitada por decir eso frente a alguien y frente a la camara, ni siquiera podía decirse a si misma que lo que dijo era falso, porque una pequeña parte de lo que ella acababa de decir le parecía real.

Ni siquiera pestañeó cuando él volteó el teléfono y le mostró el video, le había dicho que solo enfocaría por debajo del cuello, para que no pudiera chantajearla después o algo asi, pero la verdad es que salía su boca y hasta su nariz de vez en cuando, no dejando claro quien es pero cualquiera que la conociera podría reconocerla sumada a su voz, ella tuvo la oportunidad de decir que no estaba de acuerdo con el video, incluso estaría dispuesta a grabarlo de nuevo, pero en este caso simplemente asintió con la cabeza, cerró la blusa y se fue a su oficina, dejándolo con ese video que perfectamente podría perjudicarla después.

Apenas se había sentado en su silla cuando sonó el timbre que indicaba que la llamaba su jefe, fue de inmediato aun un poco aturdida, y cuando estuvo delante de su jefe este no le dijo nada y solo le mostró en la pantalla de computador que tenía en su escritorio donde había una grabación de la cámara de seguridad ubicada en la salida del pasillo, de manera que en los próximos minutos Julieta tuvo que ver la grabación de su encuentro con Gerardo en una grabación de sorprendente buena definición, que hasta audio tenía por lo que pudo escuchar las vergonzosas palabras que salían de su boca.

“¿De qué manera coquetear como te ordené terminó convirtiéndose en esto?” Julieta aun sorprendida por lo quedar expuesta de esa manera, solo bajó la cabeza avergonzada, sin tener nada que decir a su favor, ahora que tenía unos minutos para reflexionar se deba cuenta que no solo estaba engañando a Victoria (otra vez) sino que también estaba engañando de alguna manera a Camilo su jefe y quien le dio la orden, lo que hizo que finalmente la burbuja de su placer desapareciera y al final solo quedó la duda y el arrepentimiento.

“No me importe que te acuestes con quien quieras” dijo y Julieta sintió una punzada de dolor en el pecho, lo que le recordó que hace un rato le había dicho algo parecido a Victoria y se sintió aún más culpable, “lo que me importa es que pensé que obedecías mis ordenes y parece que obedeces las órdenes de cualquier que te hable, que parece si un vagabundo te pide una mamada en la calle se la vas a dar”

Julieta ni siquiera pudo contestar a eso último y la verdad es que parte de ella ni siquiera estaba segura que haría en ese caso lo que la aterraba, se daba cuenta de su mal comportamiento y parte de ella esperaba que la castigara, sentía que merecía ser castigada y quería que fuera Camilo que la hiciera, pero él ni siquiera se veía molesto se veía decepcionado y ella no sabía cómo tomarme eso a parte de las ganas furiosas que tenía de ponerse a llorar en ese momento.

“No se si ahora debería molestarme contigo, estos desnudos en la mañana, castigarte incluso tu ropa, mejor es que lo dejemos todo de lado y que…” “!NO¡” gritó Julieta interrumpiendolo, casi arrojándose sobre el escritorio “Yo puedo cambiar, solo necesito… entrenamiento”dijo desesperada por esto, no podía permitirse que se rindiera con ella, no ahora cuando sentía que Victoria estaba cada vez más lejos de ella, si eso pasaba se quedaría sola, o pasaría lo que le había dicho recién y se entregaría a la orden de cualquier imbécil que la pillara vulnerable.

“Entrenarte…” dijo lentamente, como saboreando las palabras “no puedo hacerlo” dijo finalmente y Julieta sintió que una lágrima corría por su mejilla al tiempo que se le partía el corazón cuando ya estaba lista para cruzar el escritorio para arrojarse a sus pies él continuó “pero te traeré a alguien que lo hará” dijo haciendo que ella respirara aliviada.

“Pero” le dijo levantando la mano antes que ella pudiera agradecerle “te dire dos cosas, en primer lugar lo decía en serio cuando digo que no me importa con quien tengas sexo, lo que si mientras estes en este edificio o estes cumpliendo cualquiera de mis ordenes, harás exactamente lo que yo te diga y nada mas, si quieres revolcarte con cualquiera, hazlo en tu tiempo libre” Julieta solo asintió con la cabeza, bastante feliz de otra oportunidad y jurandose a si misma que ni siquiera miraria a otra persana en ese momento, ni siquiera le molestó la insinuación que se acostaría con otra persona.

“En segundo lugar” dijo levantando dos dedos con su mano, como si fuera demasiado estúpida como para contar un número tan elevado “ahora estás a prueba y mientras los estés y todavía no me demuestres que conoces tu lugar, te llamaré con el nombre que tu misma te diste” Julieta entendía que esto era un castigo que de hecho no le molestaba pero no entendía a qué se refería, hasta que apuntó hacía la imagen de la cámara de seguridad y ella lo comprendió “Puta Inutil” susurró la joven y Camilo asintió con la cabeza.

“¿Hay algún problema con eso? Puta inutil” Julieta sintió como sus bragas se mojaban solo con escuchar que la llamaban de esa manera, apenas tuvo la presencia de ánimo de negar con la cabeza antes él le hiciera un gesto para que se fuera de su oficina, lo que ella obedeció de inmediato.

El resto del día, pasó reflexionando sobre lo que había hecho y la verdad es que se sentía peor con cada minuto que pasaba, de manera que cuando finalmente se fue, estaba caminando con la cabeza baja con pasos lentos, tanto que cuando la gente murmuró a su paso como lo hacían últimamente, ella desvió la vista y se encogió sobre sí misma, a diferencia de la actitud de confrontación que mostraba normalmente.

Llegando a su casa estaba al borde de las lágrimas, por una vez quería que Victoria la consolaba, esperara que dejará su molestía de lado un momento, tan solo un abrazo era todo lo que quería, lo que necesitaba, su novia incluso estaba despierta cuando llegó, se la encontró de frente en el pasillo,ni siquiera la ignoró como normalmente, solo la miró fijamente, pero cuando Julieta se acercó con los brazos semiabiertos buscando un abrazo o un beso, Victoria desvió la vista y se alejó sin darle otra mirada.

Julieta, se cubrió la boca para no hacer ningún ruido cuando las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, casi corrió a su habitación se quitó la ropa rápidamente y se acostó cubriéndose hasta las cejas, después se puso en posición fetal, lloró en silencio hasta que Victoria se acostó a su lado, donde dejó escapar unos pequeños sollozos que estaba segura que ella podía escuchar, aun asi la ignoró hasta que se calló y finalmente se dispuso a dormir agotada, estaba segura que su novia no habría actuado de esa manera si hubiera sabido que el amor que sentía por ella se estaba convirtiendo lentamente en odio y desprecio.