Xtories

Si pierdes las bragas, te pasa lo que te pasa

Lo que empezó como una cena se convirtió en un espectáculo en el Barrio Rojo. Nadia no solo abrió la puerta, sino también la mente de Bea hacia un placer prohibido: servir a dos hombres a la vez, bajo la mirada de extraños.

darneb16K vistas8.8· 8 votos

Este relato se puede leer solo o bien leer el relato anterior "Perdiendo las bragas". Puedes hacerlo antes o después. Disfrutad en cualquier caso.

En el camino a Nadia le sonó el móvil y al final tenía más sentido cambiarnos y vernos más tarde. Me costó muchísimo centrarme en tan solo ducharme, mi cuerpo estaba al rojo vivo, aún podía notar cada azote y cada caricia, y las palabras de Fran se quedaron en bucle en mi cabeza.

Nadia nos había mandado una dirección, la idea era picar algo allí y luego ya veríamos. Vestida para matar, con el guapo subido y radiante por dentro nos lanzamos de nuevo a las calles de Amsterdam en busca de más aventuras. Los dos nos quedamos un poco extrañados y volvimos a comprobar la dirección, desde luego no parecía un bar o un restaurante, era la puerta de una casa. Llamamos y efectivamente era una casa, Nadia nos abrió la puerta. Al principio pensamos que era su casa, pero nos aclaró rápidamente que no, era de una amiga suya, pero era como un RB and B nos explicó, estaba en el medio de la ciudad y era una manera de disfrutar como de un hotel pero a mucho mejor precio, te evitabas el taxi de vuelta y estabas en pleno centro. Mientras nos servía un vino llego el delivery que había pedido para cenar, entre vinos y risas nos fue contando su vida, y lo que había sido un polvazo se estaba convirtiendo en una casi amistad. Casi dos botellas más tarde y algún chupito, habíamos retomado fuerzas y ganas.

- Fran una pregunta, tu mujer no te come el culo? Dijo Nadia de sopetón.

Fran se quedó helado, yo muda pero ella no se dio por vencida.

- En serio, con lo guarilla que eres, nunca se lo has comido, pobrecillo. No te imaginas como se les pone la polla cuando lo haces.

Nadia atrapo la polla de Fran a través de los pantalones.

- Mira como la tiene de solo pensarlo. Dijo con cara de viciosa.

Una mano en la polla de Fran y en la otra la mía, nos llevó hasta el dormitorio, ella desnudaba a Fran y me empujaba entre sus nalgas, susurrándome al oído que debía hacer y cómo debía chupar. Fran a cuatro patas, las piernas abiertas, mis labios devorando su esfínter mientras Nadia se abría paso entre las mías con los suyos. Nadia me devoraba y me desnudaba, me abría el esfínter y me comía el coño, mientras tímidamente yo chupaba el culo de mi marido. Hasta que no agarre su polla no fui totalmente consciente del efecto que producía mi lengua en su culo, estaba entregado a mí.

- Dile lo mucho que te gusta Fran, no cohíbas. Dijo Nadia

El pobre Fran apenas podía hablar, tan solo gimoteaba palabras entregado a mis oscuras caricias, podía notar como estaba excitadísimo pero a la vez tenso.

Mi Fran abierto y chupado, yo de nuevo en una cama siendo la putilla que me gusta ser, y Nadia había de dejado de devorarme, instintivamente tome la polla de Fran en mi mano y sin dejar de jugar con ella me gire buscando a nuestra amiga.

Estaba allí de pie junto a la ventana, y detrás de esa ventana gente, un flechazo me recorrió, de repente me di cuenta que tipo de apartamento era. Estábamos en el barrio Rojo y nosotros éramos el espectáculo. Avergonzada, excitada, ruborizada me entregue de nuevo a ese culo, y sumergí mi lengua, mi mirada y mi vergüenza.

Las manos de Nadia volvieron a acariciarme, y me susurro al oído lo mucho que le gustaba verme así expuesta y puta. Nadia poco a poco dejo de acariciarme y se unió a mí, jugando con las nalgas de Fran. Nuestras lenguas se chocaban mientras ambas devoraban, nuestras manos jugaban con su polla.

- Fran como verías que la puta de mujer se coma otro culo que no sea el tuyo? Pregunto Nadia tomando el de Fran para ella sola.

Si a Fran le costaba hablar con mi lengua torturándolo, con la de Nadia no mejoraba.

- Que os parece si pedimos 1000 €? Dijo sin parpadear.

Sin esperar respuesta, Nadia se levantó de la cama, ambos notamos como abrió una puerta y al cabo de unos minutos unos pasos la seguían.

- He conseguido 1500 € para ti, putita, se está preparando en el baño, te vas a comer tu primer culo ajeno. Eso si no quiere público, tendré que cerrar la cortina.

En unos minutos había pasado de comerme un delivery, a comerme el culo de mi marido, a puta del barrio rojo que se come un culo cualquiera. No podía estar más nerviosa, cachonda y salida.

No hubo presentaciones, Nadia tomo el relevo con Fran y me coloco ese nuevo culo delante de mí, listo para ser devorado. Nadia lo había dejado listo, podía notar el olor del jabón mientras comenzaba mi faena. Era un culo firme, terso, apetecible, a pesar de toda la excitación me notaba muy nerviosa y algo temblorosa.

Nadia devoraba a Fran y le hablaba, pero de igual manera hablaba al culo que yo me estaba comiendo. Le hablaba en Francés, le entendía algo pero sus gemidos eran los que sacaban de toda duda que lo estaba haciendo mejor que bien.

- Bea estas lista me dijo Nadia, ahora vas a hacer lo que yo haga. Dijo.

Al principio no entendí muy bien lo que quería que hiciera, pero tardé poco en entender. Sus palabras fueron, ahora que su esfínter está bien lubricado métele un dedo como yo se lo estoy metiendo a tu marido, eso sí sin dejar de masturbarlo. No sé qué me calentó más, meterle el dedo a ese desconocido francés, saber que Nadia le estaba metiendo un dedo a Fran y que yo era plenamente consciente de ello, escuchar a Fran como disfrutaba con el dedo de Nadia, o notar como un perfecto desconocido paga por que yo le metiera un dedo en el culo.

Las órdenes de Nadia se fueron acelerando, pasamos de un dedo a dos, subimos la intensidad, sus pollas se pusieron muy duras, estábamos ordeñando a dos machos.

Nadie me follo, nadie me comió, nadie me hizo disfrutar pero una extraña sensación me recorrió al notar como ese desconocido se corría en mis manos, como mi marido se estaba corriendo de la misma manera, como me había convertido en una amazona de hombres, en una maneater, una devoradora.