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El patito feo 3. Marta y Jose, brotes de amor

Marta sabe que los hombres como José solo buscan diversión, pero esta vez la química es demasiado fuerte para ignorarla. Entre besos apasionados y desnudez total, ella decide arriesgar su corazón por una noche que podría cambiarlo todo.

Anacoreta3.4K vistas8.9· 7 votos

Ana es una chica sencilla, que presta poca atención a prepararse,a su ropa,a su rebelde pelo. Eso la hace parecer poca cosa y poco agraciada, tanto que su vecino Iñaki la confunde con una empleada de la limpieza y le ofrece trabajo en su casa. Ana, para la que Iñaki es el objeto de sus sueños húmedos,no le saca de su error y no le dice que es una prestigiosa analista

Iñaki

Tengo 35 años, soy un profesional de prestigio, vivo bien, pero últimamente estoy cuestionando mi forma de vida. Noto que cada vez me cuesta mas recuperarme de las resacas después de una borrachera, los polvos rápidos con semidesconocidas ya no me motivan tanto y, por primera vez en mi vida, he deseado tener una relación estable y seria con una mujer.

Tuve que pedir ayuda a mi vecina/ asistenta para entrar en casa, me he pasado todo el sábado con una resaca de mierda y, aunque no sé si es cierto o no, creo que la metí mano mientras me ayudaba a entrar en casa y también creo que le dije que se desnudara y se metiera en la cama conmigo.

Bajo a hablar con Ana para disculparme. Me sonríe al verme. Tiene el pelo recogido en una coleta, la fea bata que ya conozco y el aspecto de estar recién levantada de la cama.

- Quería disculparme por lo de la otra noche.

- No pasa nada, tranquilo- me dice sonriendo.

Me resulta agradable, es una buena chica.

- ¿No me invitas a pasar?

Me mira y la veo dudar

- No soy un violador Ana

- Ahhh, ¿no? - y abre la puerta para invitarme a pasar

Me lleva hasta el salón y todo lo que veo es una decoración exquisita, de buen gusto y caro Me invita a sentarme en un cómodo sofá.

- Quieres un café?

- Si gracias

Mientras prepara el café me fijo en el portátil Apple de última generación que hay encima de una mesa auxiliar. Lo conozco bien porque es el que deseo comprarme. Me extraña todo lo que veo, no me cuadra con la imagen que tenía de ella.

- Pedazo portátil- le digo cuando aparece con una bandeja con unos cafés y unas pastas

- Soy muy friki con la informática

- ¿ lo usas por diversión?- le comento

- Para consultar las noticias bursátiles, la evolución de los tipos de interés y las políticas fiscales en todo el mundo- me comenta descojonándose.

Pero la respuesta me ha resultado extremadamente técnica.

- ¿Trabajas en muchas casas?

- En unas oficinas, en la Banca Morton- me comenta sonriendo.

Es un gran edificio, casi todo en cristal, que conozco muy bien.

- Lamento muchísimo lo de la otra noche, te prometo que no volverá a pasar.

- No pasa nada, para eso estamos los vecinos, para ayudarnos.

- Igual me pasé un poco también, aunque no lo recuerdo muy bien

- Nada que yo no hubiera podido parar si hubiese querido.

- Entonces, ¿te gustó?

- Hubiese preferido que estuvieras mas sereno- me comenta guiñándome un ojo.

- Estaré sereno la próxima vez que te meta mano- me lanzo a la piscina. Ahora no sonríe, me está mirando a los ojos y está pensando que responder

- No soy tu tipo Iñaki - me comenta

- ¿Porqué crees eso?

- Porqué te he visto con varias chicas, cuando pasas por la terraza de la cafetería de la esquina y todas podrían ejercer de modelos. Te van las tías esculturales Iñaki.

- De un tiempo a esta parte creo que el físico está sobrevalorado

- Desde hace diez minutos, quieres decir? me mira sonriente.

Llevamos un buen rato charlando y estoy muy a gusto con ella, me siento cómodo y relajado.

- Me gustaría invitarte a cenar el fin de semana que viene, si te apetece.

- ¿ Cena y polvo?, lo digo para depilarme bien, eso es lo habitual, no? me guiña el ojo de nuevo

- A quien haríamos daño si lo deseamos los dos?

- Igual encuentras telarañas - se descojona.

- ¿ Eso es un si?

- Es un si.

- El sábado que viene te recojo a las 8

- Vale.

Cuando voy a salir por la puerta, me vuelvo

- ¿Podemos despedirnos con un beso?

- Claro

Lo que empieza con un pequeño pico se acaba convirtiendo en un beso largo y profundo, lento, abrazados cada vez mas juntos, disfrutando de nuestras bocas con pasión. Cuando nos separamos Ana tiene los ojos muy abiertos, sorprendida y ruborizada. Podría seguir, porque sé que ella no me haría parar, pero no me parece el momento adecuado.

- Hasta el sábado Ana

- Hasta el sábado Iñaki

Ana

Me había ruborizado, pero Iñaki no sabía que había sido por lo cerca que había estado de pedirle mas, de tomarle la mano y llevarle a mi dormitorio, pero al final no me atreví, tendría que esperar una semana mas.

Tenía tarde de chicas, cuando podíamos entre semana quedábamos las cuatro. Rosa, mi alma gemela, es una guapa y delgada rubita que perdió a sus padres y gran parte de una pierna en un accidente y que, tras un par de malas experiencias, la aterroriza desnudarse delante de un hombre.

Marta es taxista de Uber, discreta cuando trabaja, pero un volcán provocativo cuando sale, con su larga melena rubia, sus despampanantes tetas y sus piernas largas y bonitas. Es madre soltera de una preciosa niña de 9 años a la que adora, pero que es la causa de no tener relaciones largas.

Aisha es de origen somalí, una belleza natural, la casaron muy joven para evitar que acabase en la prostitución, pero tras 6 años de infierno consiguió separarse. Cuida a una anciana y estudia mucho, está acabando psicología en la UNED y no quiere saber nada de hombres.

Quedamos siempre en la misma terraza y disfrutamos contandonos todo. Normalmente es Marta la que mas nos hace reír con sus aventuras sexuales, ella dice que sin ellas estaría avinagrada, pero en esta ocasión mi próxima cita con Iñaki es el tema estrella. Para todas Iñaki es el macizorro

- Que bien Ana, con lo bueno que está el macizorro, salta divertida Rosa

- Pero es solo cena o también hay postre después- pregunta Marta.

- Espero que el postre también esté incluido, aunque me da un poco de miedo, porque estoy bastante oxidada -contesto con una sonrisa.

- Pero tu quieres algo mas que echar un polvo - tercia Rosa

- Tienes razón, pero que gano haciéndome la estrecha.

- Igual no sería mala idea ponérselo un poco difícil- dice Marta

- No sería capaz de decirle que no.

- Te hará daño, siempre lo hacen - sentencia Aisha que no ha superado sus malas experiencias.

- Mira que eres aguafiestas - la corta Marta molesta

En ese momento veo a Iñaki que viene con un amigo y sonríe cuando me ve

- Pssss, callaros que vienen ahí.

- Hola Ana - saluda alegre Iñaki

Me levanto y les presento a mis amigas, que se levantan divertidas y les plantan un beso.

- Este es mi amigo Jose- apunta Iñaki

Jose se queda mirando embobado a Marta y no le culpo, es difícil no admirarla en profundidad.

- Que pasa Jose, no has comido hoy? le pregunta sonriendo Marta. Me sorprende que lo haga porque sé que está muy acostumbrada a generar esas reacciones.

- Lo siento- se disculpa Jose, no se suelen ver platos tan bonitos.

Marta se descojona y les invita a sentarse a tomar algo, sin contar con nosotras. Para nuestra sorpresa aceptan la invitación.

Jose

La asistenta de Iñaki tenía unas amigas muy guapas pero Marta era espectacular. Me había dado un corte nada mas vernos, pero no podía evitar quedarme mirándola.

- No te cortes, no me he pasado mas de media hora arreglándome para pasar desapercibida- me miró divertida.

- Perdona, a que te dedicas?

- Soy taxista de Uber, y tú?

- Tengo un restaurante con otros dos socios. Estudiamos cocina juntos y nos pusimos por nuestra cuenta.

- Y os entendéis bien?

- Si, la cocina es muy dura, pero siendo tres podemos tener otra vida aparte del trabajo.

- ¿Hace mucho que conoces a Iñaki?.

Aisha que al principio había seguido nuestra conversación, se unió a la de los demás y nos quedamos charlando solos.

- Crecimos juntos, en el mismo barrio, es mi mejor amigo

- Es bonito que hayáis mantenido la amistad desde la infancia.

- Bueno si, quedamos todas las semanas

- ¿Para ligar?

- Si, normalmente esa es la idea.

- Ana es mi amiga, si le hace daño os corto los huevos a los dos, ¿Queda claro?

- Iñaki es un buenazo, no le hará daño

-¿ Tu eres peor?

- No soy mal tipo, creo, quizá un poco calavera.

- Me gustan los calaveras

El día parecía mejorar por momentos, pero vi que Iñaki estaba empezando a divertirse, tenía que actuar rápido

- ¿te apetece tomar una cerveza esta tarde?- Marta me miró

- Aquí a las 5 y será un café, ¿puedes?

- Estupendo, si

Yo ya estaba esperándonla pero Marta apareció puntual, espectacular y sonriente. Me abrazó y me dió dos besos antes de sentarse

Marta se acomodó en la silla frente a mí, con esa sonrisa que ya empezaba a ser mi perdición. Se notaba que disfrutaba siendo el centro de atención, y yo no podía evitar sentirme cada vez más atraído por su confianza y por la chispa de picardía en su mirada.

Marta

Estoy buena, lo sé. Cuando los tíos han repasado a conciencia mis tetas y mis piernas, ya creen haber visto todo lo que les interesa de mi. Mis sentimientos, mis gustos, mis problemas les importan muy poco.

Reconozco a Jose porque es el tipo de hombre con el que me relaciono siempre, sexo sin preocupaciones, una diversión pasajera y un olvido rápido. Los dos buscamos lo mismo, yo, con mi hija, no puedo permitirme otra cosa. A veces repito, mas por la pereza de buscar uno nuevo que porque haya sentido algo por él. Jose está bueno, tiene buena planta y se ve que se cuida mucho, nada de grasa, unos brazos poderosos y una espalda ancha. Está cachas.

La conversación fluye bien y compruebo satisfecha que me escucha con atención cuando le hablo de mi hija Lorena. Él también me cuenta un poco de su vida, de la amistad con Iñaki, que mantiene desde la niñez, sus estudios de económicas y de cómo al final su vida dió un giro cuando, tras no encontrar un trabajo adecuado se puso a estudiar cocina y montó con dos amigos un restaurante, que va muy bien.

El tiempo pasa volando y hacía mucho que no estaba tan a gusto con un hombre, solo charlando, conociéndonos y disfrutando de la compañía mutua. Al día siguiente es cuando dejo a mi hija con mi madre y me tomo el día y la noche solo para mí. Se lo digo a Jose y, con una sonrisa que me hace juntar los muslos, me dice que le encantaría invitarme a cenar.

Me acompaña a casa y en el portal nos damos un beso largo y profundo y quedamos para el día siguiente. Jose es un calavera, pero se ha esforzado por conocerme y eso me ha gustado y mientras subo a mi casa pienso que me gustaría despertarme por la mañana con un hombre así a mí lado. Eso me entristece porque estoy segura de que no es lo que él busca y también sería un gran problema para acomodarlo en mi vida.

Me he entretenido dejando a Lorena con mi madre y no tengo tiempo para prepararme para cuando llegue Jose. Cuando toca el timbre acabo de salir de la ducha.

- Sube por favor, lo siento me he entretenido con Lorena y voy retrasada.

- Sin problema

Le abro la puerta y le espero enroscada en mi toalla de baño. Cuando entra y me ve así sonríe pícaramente, mete una mano debajo de la toalla, agarrando mi culo, y con la otra me sujeta el cuello mientras me besa, enroscándose en mi boca. Me separo en contra de mi voluntad.

- Para machote, déjame prepararme, después de la cena ya tendremos tiempo.

Le cojo de la mano y le llevo al salón.

- Siéntate, quieres una cerveza, mientras me dejas quince minutos para prepararme?

- Ven aquí, siéntate encima mio

Su propuesta me pone cachonda. Corro y me siento encima suyo. Retira la toalla y me repasa con la vista y con sus manos, mientras mordisquea mi cuello, mi hombro y agarrando una teta se la mete en la boca. Luego baja la mano y me separa los muslos, para recorrer mi coño con sus dedos. Me agarro a él y suelto un gemido mientras me arqueo. Me suelto de su abrazo, recojo la toalla.

- Luego campeón, le digo sonriendo.

Pone cara de frustración pero sonríe. Tardo mas de los quince minutos prometidos, pero quiero estar mas guapa y sexy que nunca. Sé que mi vestido verde estampado, que deja ver generosamente mis tetas y que me permite lucir mis piernas va a ser del agrado de Jose. Cuando voy al salón ya preparada, me encanta ver cómo Jose me mira deleitándose. Se levanta y me agarra de la cintura, besándome de nuevo, luego nos dirigimos al restaurante. No es el suyo, pero es elegante y está de moda y tenemos una mesa bonita y discreta. Hablamos de nosotros, de nuestros gustos, de nuestras metas, de nuestros sueños. El tiempo pasa deprisa y estoy tan a gusto que me gustaría poder pararlo. Jose me dice que le gustaría conocer a Lorena y que podríamos salir un día los tres juntos. Sé que es alérgico al compromiso, por eso le digo.

- ¿Estás seguro?. No presento a mi hija a mis ligues. Deberías ser algo mas Jose.

- Ya sabes como soy, me costaría mucho pero quiero cambiar, quiero estar con alguien y sentirme cómodo y a gusto con ella, como me siento ahora contigo. Tendrías que tener paciencia conmigo, me costara cambiar de vida.

Estoy al borde de las lágrimas, deseo tanto que alguien me abrace por las noches, que se despierte a mi lado, que desayunamos juntos, que me duele solo de pensarlo.

- Me gustaría Jose, y yo puedo ir despacio pero tu debes ser sincero y fiel.

Mueve la cabeza asintiendo.

Volvemos a casa abrazados. Entramos y vamos al salón. Jose me baja las manos, se pone en mi espalda y lentamente baja la cremallera de mi vestido, luego lo desliza lentamente de mis hombros mientras me mordisquea, haciéndome temblar. Se pone delante y lo desliza hasta el suelo, levanta mis piernas para sacarlo y lo deja con cuidado sobre la silla. Me quita con pericia el sujetador, coge mis manos y las pone en mi nuca, luego baja mis braguitas negras de encaje. Estoy desnuda, abre mis piernas y estoy totalmente expuesta,a su disposición. Su boca y sus manos recorren mi cuerpo, centímetro a centímetro. Estoy tan caliente que me recorren espasmos y gimo descontroladamente. Me tumba en el sofá, se recuesta y pone mis piernas en sus hombros. Su lengua recorre mi coño y ya no puedo controlarme mas y exploto como una loca, moviéndome sin parar, mientras el me agarra con fuerza y me come el coño con fruición. Estoy un poco avergonzada, pero el sonríe satisfecho.

- Me toca- le digo sonriendo y repito con su ropa y con su cuerpo, lo que él había hecho conmigo. Está buenísimo y cuando le quito el slip, veo una buena polla, ya dura que me hace salivar.. Me la como sin prisas, disfrutando de su textura y de sus ruiditos. Le agarro fuerte del culo y la meto por completo hasta mi garganta, me separo para respirar con los ojos húmedos, continuó la mamada y cuando percibo que va a correrse le agarro mas fuerte y hago que descargue en mi boca. Cuando termina voy al lavabo y lo echo y me enjuago la boca, no soy capaz de tragarlo. Luego nos tumbamos en el sofá, yo sobre él, los dos desnudos y abrazados. En poco tiempo noto que su polla vuelve a despertarse, la agarro en mi mano y me levanto y, divertidos los dos, le conduzco a mi habitación con su polla en mi mano. Nos entregamos al sexo, mezclando suavidad y dureza, los dos devorandonos. Es un polvo largo y nos corremos los dos quedándonos agotados. Sabe que quiero que duerma conmigo, porque se lo he dicho, me gira y me abraza por detrás, una sensación que me encanta. Nos quedamos dormidos y cuando despierto me encanta verle dormir a mi lado. Le despierto con besos y luego me monto encima de él y le follo lentamente, con sus manos en mis tetas, agachándome a besarlo, luego el acaricia mi clítoris y aumento mi ritmo hasta corrernos juntos.

Al día siguiente he quedado con Ana para ayudarla a comprar ropa para su cita con Iñaki. Estoy feliz y sé que Ana lo nota porque me mira y se ríe sin preguntarme nada.

- Jose y yo vamos a salir juntos. Es difícil pero hemos decidido intentarlo. Me gusta mucho Ana.

- Ojalá te vaya muy bien, te lo mereces