Xtories

Embarazados 19

Carmen no es solo tu esposa; es tu cómplice en el pecado. Esta noche, ella no será ella, sino Ana, o quizás la secretaria de tu jefe. Y tú no serás tú, sino el desconocido que la rompe contra la pared. ¿Estás listo para dejar de fingir?

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-¿Pero qué haces cariño? ¡Quítate eso que se va a dar cuenta tu hermana!-

-Yo soy mi hermana, soy Ana.-

-Estás loca del coño.-

-Sí, cuñadito tenía ganas de follarte.-

He de reconocer que la situación estaba cargada de morbo, había cogido su pijama lanzándomelo a la cara.

-Huéleme.-

Olía a mi cuñada a su colonia a su olor corporal, empezó a desnudarse sacándose lentamente la ropa de su hermana en un baile sensual, mi polla estaba a mil.

-Cariño me pones malo.-

-¿Tú quieres follar hoy?-

-Claro que sí-

-Pues soy Ana, no soy ni cariño ni mi amor, ni siquiera soy Carmen, soy Ana.-

-Ufff Ana me pones malo, que bien hueles.-

Ella se arrodilló y sacó unas bragas manchadas de fluidos de su hermana para ofrecérmelas.

-¡Huele mi coño cuñado!-

-Llevé esas bragas a mi nariz, su olor a hembra era espectacular, similar a las de su hermana, agarró mi polla llevándosela a la boca para darme un buen mamazo, en pocos minutos por el morbo del rol que había cogido, por el olor mareante a sexo de sus bragas, miré hacia abajo y pude ver la cara de mi cuñada en mi mujer, empecé a correrme en su boca mientras ella lo recibía todo con sus labios cerrados en la corona de mi glande, intentando que nada se le escapara pero la situación había provocado en mí una excitación bárbara, eyaculando tal cantidad que no pudo retener y acabó soltándola por mi polla.

-Ummmn cuñadito que leche más rica tienes, no me extraña que tengas a mi hermana loca.-

Aquel juego no acababa allí. Se tumbó boca arriba abriendo sus piernas, yo me bajé a comerle el coño, ella puso las bragas encima de su pubis para que su olor llegara a mí, estaba comiéndole el coño mientras olía sus bragas, lamí su coñito disfrutando de cada pliegue, metiendo mi lengua en su vagina, succionándole el clítoris, hasta hacerla correr de placer.

-Asiiii chupa cuñao, chupa, ummm que bien lo haces, me corroooo, me corooooo, ummmn.

Me situé junto a ella y empecé a acariciar su cuerpo.

-¿Te ha gustado cariño?-

-Ana soy Ana.-

Agarró mi polla y empezó a masturbarla mientras me besaba, en poco estaba otra vez preparada para la guerra, se subió encima de mí clavándosela entera, empezó a mover sus caderas, cogió otras bragas más recientes que venían manchadas de semen, las abrió con sus manos enseñándomelas.

-Mira que corridón me echó tu padre, ¿tú me vas a rellenar igual?- Me dijo con voz mimosa.

-Te va a salir leche hasta por las orejas como sigas provocándome así Ana.-

Carmen aceleró sus movimientos, era una pasada estaba oliendo aquellas bragas de mi cuñada, lefada por mi padre era una delicia.

-Chúpalas cuñadito, estás deseándolo.-

Metí la lengua en las braguitas saboreando aquella mezcla de fluidos, si la otra era buena esta era superior.

-¿Te gusta mi coño?-

-Me encanta Ana.-

Se puso en cuclillas sobre mí, sabía que me iba a deslechar en poco tiempo, pero decidí aguantar todo lo que pude, empezó a botar encima de mí, cada vez que bajaba subía mis caderas para que mi polla le llegara lo más dentro posible, aquella postura era la que pocos hombres llegaban a aguantar sin correrse, aguanté para darle un orgasmo tan intenso que acabó con ella temblando encima de mí, con su coño lleno de leche nos corrimos a la vez.

Aquello no terminaba allí, Carmen estaba dispuesta a exprimirme al máximo. Cogió una bola y se la metió en su culo, mientras me masturbaba para ponerla de nuevo en órbita.

-Pero que guarrilla eres cuñada, ¿también quieres que te folle el ojete?-

-Claro que sí, que te crees que soy una santa, pues soy más putita que tu mujer.-

-Eso es muy difícil Ana, créeme-

Carmen me soltó un puñetazo cariñoso en la barriga.

-¡Tú, cabrón, no hables así de mi hermana delante de mí!-

-Vale tranquila Ana tienes razón tu eres más puta.-

-Cállate ya y párteme el culo antes de que llegue mi marido y tu mujer.-

Me dijo mientras se ponía a 4 patas con las piernas bien abierta.

-¡Qué buen culo tienes cuñada!- Le dije dándole una buena nalgada.

- ¡Reviéntalo, demuéstrame lo que es un buen macho!-

Así lo hice, la folle duro, hice que mordiera la almohada mientras ella empujaba para atrás aguantando estoicamente las embestidas duras y secas que le estaba dando, estuve dándole un buen rato hasta que el orgasmo llamó a su puerta.

-Me corro cuñao, me corrrooo, párteme, párteme, así asiiiiii.-

-Toma toda mi polla por tu puto culo, zorra.-

Sus piernas flaquearon, tumbándose en la cama bocabajo, yo seguía encima aun dándole polla, ella mordía la almohada de placer.

-Córrete yaaaa, me partes, me partes.-

Miraba a mi mujer y no la veía, estaba partiéndole el culo a mi cuñada Ana ¡Qué pasada! Ella abrió con sus manos sus nalgas.

-Toma Ana, toma putona, querías leche de tu cuñado, pues toma en tu puto culoooo, me corroooo ummm me corrooooo en tu culo, golfa.-

Nos quedamos un rato así, hasta recuperar el aliento, mi polla salió de su culo goteante.

-Gracias Ana por esta noche de morbo.-

-Pues todavía nos queda verano para divertirnos poniéndoles los cuernos a tu padre y a tu mujer.

Aquel verano disfruté de su hermana un par de veces más, aquel juego nos había puesto a mil a los dos.

Después de aquello no hay mucho más que reseñar los meses transcurrían con la misma pauta que nos habíamos marcado, buscábamos en páginas de contactos si no había nada, pues íbamos a un club liberal, la mayoría no cumplían lo que prometían en las páginas de contactos, algunos de los chicos elegidos en los locales liberales acababan intimidado por Carmen, quedamos una vez más con la pareja de Cádiz e hicimos 4 intercambios de parejas, sin ninguna anécdota especial que contar.

Fue ya en este año 2019, cuando la feria fue en mayo debido a una Semana Santa tardía, el formato de la feria dos años atrás había cambiado comenzando en Domingo siendo sustituido el lunes por el sábado del pescaito, ese día Esperanza vino por primera vez con nosotros para ver el alumbrado, ella fue la sensación en la caseta bailando sevillanas, gracias a mi suegra que es profesora de baile flamenco, al igual que con Ana y Carmen, Sonia se había encargado de enseñarla desde pequeña casi sin andar ya movía sus manitas flamencas, si estáis pensando que a mí también me enseñó, bueno, me quitó algunos vicios y puso su toque, todo el mundo incluido yo bailamos con Esperanza.

Las dos tiendas iban a tope, taller y montadores también, decidí hacer un almuerzo en la feria para todos los empleados, el miércoles era festivo así que decidí que se dejara de trabajar el martes a las 13 h. Esa tarde no se trabajaría les dije que estuvieran en nuestra caseta a las 15 h. Era nuestro primer encuentro de este tipo, nunca ni en navidades, habíamos tenido un almuerzo o cena de empresa. Empezamos a comer sobre las 15:30h, tomé la palabra y agradecí a todos por la asistencia esperando que la experiencia se volviera a repetir en los sucesivos años, era una mesa alargada para 18 personas, 9 a un lado y 9 enfrente, Juan se puso frente a mí mujer creí que el chico se pondría nervioso o incómodo pero no fue así, estuvo durante el almuerzo correcto, comedido, con una conversación fluida con Inma, mi mujer y conmigo, alguna vez que otra se le escapaba la mirada al escote de mi mujer, después nos tomamos un cubata mientras nos bajaba la comida charlando, escuchando sevillanas.

-¿Bueno vamos a bailar o no?-

-Cariño vamos a tener que romper el hielo tu y yo.-

Salimos a bailar Carmen y yo, al ser 4 chicas algunos tuvieron que esperar, Juan bailó con Inma, cuando acabó cambiaron las parejas, decidí sentarme para darle oportunidades a los demás de disfrutar de un baile o dos, Carmen bailó con todos igual que las demás chicas, Juan se defendía, no había aprendido en una academia como nosotros, pero el chico ponía todo su arte, cuando bailó con mi mujer pude observar como con mucho disimulo cada vez que vez se cruzaba con ella la aspiraba mientras cogía su cintura, al acabar el tiempo la abrazaba pegando su cara mirándola a los ojos aspirándola de nuevo, joder pensando en los vídeos y viendo como aspiraba el aroma de mi mujer me puso la polla dura.

Al acabar el chico se retiró al servicio creí que iría a quitarse el calentón, entró en el servicio y fui tras él, no pude escuchar nada debido al volumen de la música, nos cruzamos cuando salió.

-Ufff creía que iba a reventar jefe.-

-Ahora me toca a mí que voy igual.-

Cerré la puerta, el inodoro era una placa cuadrada con un agujero con un par de grabado a sus laterales para situar los pies, aunque el chico había tirado de la cisterna llevándose el agua su eyaculación por el agujero, pero había dejado parte de la pared frontal manchándola, oriné y volví a la mesa, me acerqué al oído de Carmen.

-El chico se la ha cascado en el aseo.-

-No me extraña, yo tengo las bragas mojadas cariño.-

Abrió su bolso y pude ver que había traído la bala.

-Como siga así, voy a tener que utilizarla.-

Yo no había bailado con las chicas, así que mientras Carmen hablaba con Juan, iba a bailar con ellas.

Para el que no lo sepa la música en las caseta y en la calle es un desfase en el volumen, muchas veces para no gritar a pulmón nos hablamos al oído, pues eso hacían ellos, Juan hablaba al oído a mí mujer y viceversa, quise tensar un poco más el hilo, así que le dije al chico que subiera un poco más el volumen, Bailé con las tres, mientras podía ver como el chico casi rozaba su oreja con sus labios, para hablarle respirando junto a ella, cuando ella le hablaba pasaba lo mismo sus labios casi tocaban su oreja, estuvieron un buen rato, hasta que mi mujer lo dejó para ir al aseo, cogió su bolso para ir al baño cerrando la puerta tras de sí, estaría no más de dos minutos, cuando salió su cara se veía feliz y relajada, solo yo sabía lo que allí había pasado, mi mujer volvió a bailar con el chico finalizando con una sevillana lenta conmigo bailada con mucho gusto, sobre las 7 de la tarde despedimos a todos, nosotros decidimos descansar un rato antes de recoger a los peques que andaban con Ana y mi padre, cogimos un taxi para ir al estudio.

Nos metimos en la ducha mientras nos duchamos me contó el calentón que tenía por culpa de Juan, salimos de la ducha para ir a la cama, ella llevaba sus bragas en la mano supuse que me las daría, acerté.

-Huélelas, mira lo mojada que me ha puesto el niñato ese, hablándome al oído.-

La verdad es que tenía un buen latigazo de flujos del tamaño de la raja de su coño y como un dedo gordo de ancho, olía a hembra en celos, mi polla se puso a mil en 0,5 segundos.

Ella la cogió metiéndosela en la boca empezó a mamármela.

-¿Te gusta cómo te la mamo Juan?-

Rápidamente entendí el juego que proponía, al igual que ella fue Ana en vacaciones, ahora me tocaba a mí fingir ser el chico.

-Sí, jefa la chupas muy bien.-

Empezó a pasar su lengua por el glande, rodeándolo, metiéndoselo en la boca y succionándolo.

-¿Quieres correrte en mi boquita, me vas a dar tu lechita?-

-¡siiii calentapolla te voy a lefar esa cara de puta que tienes!-

-¿Quieres saborear mi delicioso coñito?-

-¡Dámelo! te lo voy a mamar como nadie putita.-

Se subió encima de mí para hacer un 69, fue espectacular su coño estaba encharcado lleno de fluidos, saboreé la calentura de una hembra en celos. Juan hablándole al oído había provocado en ella un estado de excitación que la llevó al orgasmo rápidamente.

-Sí, así, niñato chupa, nunca te has comido un coño como el mío.-

-Siiii, jefa, tienes un coñito delicioso.-

-Así, chupa, no pares, ummmn que rico, me corroooo, me corrooo.

Se corrió moviendo sus caderas frotando su coño en mis labios y en mi lengua. Se bajó de encima, colocándose entre mis piernas de rodilla cogió mi polla mientras me miraba a los ojos empezó a mamármela.

-Dame tu leche Juan, quiero saborearla.-

Utilizó sus mejores armas para llevarme a un orgasmo cargado de mucho semen.

-Me corro jefa, me corrooo.-

-En mi boca niñato.-

-Me corrooo toma puta, toma golfa.-

Descargué todo mi semen en su boca que ella tragó dejando caer alguno sobre mi polla para jugar después con su lengua, mi semen chorreaba a lo largo de mi falo llegando a mis huevos, ella lo recuperaba volviéndolo a dejar sobre mi glande y repitiendo la operación.

Esa tarde-noche me volví a correr metido en el personaje de Juan una vez más, ella tuvo tres orgasmos.

-¡Joder cariño te ha puesto burra, con juan!-

-Ya te digo, sentir su respiración en mi oído, escuchando como aspiraba mi olor me erizaba la piel en muchos momentos.-

-¿Bueno y de que hablabas con él?-

-Le pregunté por la novia y me dijo que no quería novia, ya que de momento que estaba bien así con sus amigas, sin compromiso alguno.-

-A mí me dijo follamigas.-

-¿Amigas? Le pregunté me contestó que sí que eran amigas con derecho a roce y que no necesitaba una novia, me puso a mil saber que tiene varias mujeres a las que empotra el chaval, así que fui al baño a aliviarme el calentón, pensando que era una de ellas.-

En aquel momento sentí que cualquier día aquel chico la empotraría, mis sentimientos eran muy contradictorios, no sabía si Juan era como mi padre un follador al que no le faltó una hembra en su cama nunca, no sabía su fidelidad y discreción con las chicas con las que quedaba, si algún día lo hicieran tampoco sabía cómo afectaría a su vida y relación laboral, podría perder un trabajador excelente, tampoco sabía los sentimientos de Juan hacia mi esposa, a la que desde el minuto 1 estoy seguro que deseó.

Descansamos una hora antes de recoger a Esperanza y Álvaro para irnos a casa, la buena de mi cuñada los había bañado ya, así que les dimos de comer acostándolo al ratito, mientras mi mujer dormía a Álvaro, acosté a Esperanza como siempre le conté un cuento con el que cerró sus preciosos ojitos azules.

Me senté en el sofá del salón para ver la tele un rato antes de irnos a descansar.

-Miauuuu, miauuuuu.-

Joder, pensé que Carmen quería acabar conmigo, secarme como un bacalao, no me lo podía creer, allí estaba en la puerta de entrada al salón, se había comprado un traje de catwoman de látex con su máscara y todo, ajustadísimo, con nada que envidiar a la mismísima Halle Berry, estaba espectacular, se había arrodillado para venir hacia mí lentamente moviendo sus caderas, haciendo la gatita.

-Miauuuu, miauuuu.-

Ya tenía un bulto en mi pijama algo considerable.

-¿Hola gatita guapa, que te pasa quieres comer?-

Arqueó su espalda para realzar su trasero, aunque hacía solo unas horas que follamos en el estudio, ella supo cómo siempre crear el ambiente perfecto.

-Miauuuu, he sido una gatita mala.-

-Siii ¿qué has hecho saltar a la casa del vecino a robarle la comida o qué?-

-Miauuu, no, tonto, miauuu te he puesto los cuernos esta tarde con Juan, en el estudio.-

-¡Pero qué golfa eres gatita! ¿te gustó?-

-Miauuu siiii me folló muy bien.

–Bien entonces ¿qué quieres gatita?-

Con voz mimosa se acercó a mi oído lamiéndolo.

-Miauu, miauuu, castigo, he sido una gatita mala, merezco un castigo, miau.-

Aquellas conversaciones al oído con Juan todavía afectaba a la calentura de Carmen, así que le di lo que me pidió, castigo, duro, muy duro folle su culito, sin piedad allí en el sofá gritaba de placer y dolor, con las violentas embestidas que le daba, mordió el cojín y clavó sus uñas en el sofá.

-Así, duro, así, castígame.-

A 4 patas, encima de mí, en el filo del sofá y yo de rodillas en el suelo, todas las posturas que nos permitían una penetración profunda, para que ella alcanzara dos orgasmo más intensos que los de la tarde, antes de que me vaciara en su culo dejándolo bien abierto.

Todo volvió a la normalidad después de feria, si no quedábamos con algún chico en las páginas de contactos íbamos a algún club liberal y jugábamos por las distintas habitaciones, uno de esos días en el glory hole había una polla negra de gran tamaño y parecida a la mía de gorda, me gustó su forma y me arrodillé junto a ella para chuparla, era una buena pieza de 26 cm, mi mujer me dijo que lo pasara para dentro, fui a la habitación y descorrí la cortinilla para decirle que nos acompañara, hablamos con él era un chico brasileño hablaba poco español, nos metimos en una habitación, me di cuenta rápido de que el chico tenía aguante pero su manera de follar, iba a ritmo de balada y no de samba, no le daba la caña a la que ella estaba acostumbrada, Carmen se subió sobre él, unté lubricante en mis dedos e introduje uno en su culito mientras lo follaba, al rato empecé a follarle el culo con mis dedos lo que provocó que ella se corriera por primera vez.

Me dijo mi mujer mientras se recuperaba que aquel chico no le iba a dar duro, que hiciera algo como lo del culo que la había excitado mucho, le dije que si quería la follábamos entre los dos, ella lo pensó unos segundos.

-Méteme dos bolas.-

Le metí una bola en su coño y otra en su culo, la puse de rodillas comiéndome el nabo al chico mientras yo le hacía el culito, en poco tiempo su culo se había tragado mi polla y empezaba a bombearla. Carmen le puso un nuevo condón, la solté y subiéndose en su polla empezó a moverse, en poco tiempo me estaba pidiendo que se la metiera despacio, creí que me costaría más pero no fue así, cuando mi polla estuvo entera dentro de su culo empezó a moverse, sentía la polla del brasileño rozando con la mía dentro de ella, al chico le pasó lo mismo. En el momento en que yo empecé a follarme a mí mujer duro, por su manera de respirar entendí que le estaba gustando, mi mujer chillaba de placer moviéndose, el eyaculó en pocos minutos, me quedé solo con mi mujer encima de aquel chico dándole duro por el culo, hasta que se corrió, restregándose en la polla flácida del chico, yo hice lo propio dentro de ella.

Otra vez, ésta a finales de julio unas semanas antes de las vacaciones, que fuimos al club a divertirnos, pasamos por las instalaciones, cuarto oscuro donde hubo tocamientos y masturbaciones que provocaron en ella un squirting, en el glory hole, donde mi mujer se comía una polla mientras yo masturbaba otra, en el agujero central entró otra de un tamaño muy superior a las otras dos.

-Joder vaya pieza.- pensé.

Solté la que tenía en la mano, quería esa polla para mi mujer así que la cogí masturbándolo, su polla empezó a crecer en mi mano, mi mujer estaba acabando con el chico y sacó su pene de la boca.

-Que no se vaya esa polla la quiero.-

Haciéndome el gesto de que se la chupara, me arrodillé y empecé a lamerlo como lo haría ella, me llenaba la boca de carne, ella ya había deslechado al chico, el otro también se fue, se limpió la lefada de su cara.

Arrodillándose junto a mí me la quitó para darle con su lengüita, estaba dura como una piedra, venosa.

-¡Tráelo, lo quiero en mi coño!-

Salí a por aquel chico, descorrí la cortinilla lentamente para entrar, pero rápidamente di un paso atrás cerrándola nuevamente.

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