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Dominaciónsept 2024

El alquiler de mi sumiso (13)

La mañana comienza con una humillación en el jardín, pero la verdadera prueba de sumisión está por llegar en la intimidad del dormitorio. ¿Podrá soportar el castigo de su esposo y la mirada de su esposa?

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El día terminó dejándome muy preocupado, no solo por la propuesta de él sino más por la aceptación por parte de mi señora. No alcanzaba a imaginar lo que ese tipo de marca supondría y si sería capaz de soportarlo. Había visto marcar a animales de esta manera y como costaba mantenerlos inmovilizados.

Voy al baño y quiero que me acompañes.

Si, mi señora.

No necesitas ir al baño, cariño. Aquí tenemos una privacidad que podemos hacer lo que nos apetezca en el jardín, al aire libre, sin necesidad de recurrir a ir al wc.

Se levantó, no sin antes darle un beso, tomó la correa de mi collar y tirando de ella me llevó hasta el jardín situándonos frente a él.

Túmbate, mi perro.

Me eche boca arriba sobre el césped y vi como colocaba una pierna a cada lado de mi pecho. Al ir desnuda la visión de su coño era preciosa, todo arreglado.

¿Te gusta?, lo que te voy a dar te va a gustar más. Abre bien la boca. Sabes que no me gusta que desperdicies ni una sola gota.

Con sus manos separó los labios de su coño y yo pegue mi boca al orificio de su orina. Un chorro caliente comenzó a llenar mi boca. Tenía que tragas deprisa si no quería que se enfadara por desperdiciar alguna gota.

Bien, ya sabes lo que tienes que hacer ahora.

Pasé mi lengua recogiendo los restos de su orina. Cuando termine se levantó para colocarse tras él y tomando con su mano su polla me llamo.

¿No ves que tu amo tiene también ganas de orinar? ¡Vamos date prisa, joder!

Rápidamente me levanté aún con el sabor de su orina y me coloqué frente a él. Una de sus manos tenía cogida la polla y con la otra tiro de mi pelo para colocarme muy cerca de él. Abrí la boca y ella introdujo su polla en mi boca. La atrapé con mis labios. Era muy gorda y su orina volvió a llenar mi boca. Tuve que tragar deprisa ya que el chorro era muy fuerte y me daba al final de mi boca. Cuando terminé cogí con mis manos su polla y la recorrí de arriba a abajo con mi lengua. Se levantaron llevándome al dormitorio y atando mi correa a la argolla del suelo junto a su cama.

Cariño mañana la llamaré para invitarla a casa y que nos hable de ese tipo de marca.

La noche pasó y al entrar los rayos del sol me acerqué a la cama para besarles sus pies. Les agradaba sentir mi lengua fresca lamiendo sus pies sudados de toda la noche. Mientras lamía y chupaba los pies de mi señora se dio la vuelta haciéndome entender que siguiera con las plantas de sus pies. Así lo hice, pero su mano cogió mi pelo y tiró de él hasta colocar mis cara a la altura de su culo. Nunca lo había hecho. No sabía lo que deseaba que hiciera. Ahora su mano soltó mi pelo y posándola sobre mi cabeza la presionó haciendo que toda mi cara quedara pegada a su culo.

Voy a hacer que disfrutes con algo que jamás has imaginado.

Diciendo esto sus manos se apoderaron de sus glúteos separándolos y dejando hueco para mi cara.

Me dijiste que te excitan mis olores, ¿verdad?

Si mi señora, mucho.

Bien, pues voy a hacer que conozcas y disfrutes un nuevo olor de tu esposa y dueña.

Nada más decir esto un sonoro pedo dejo escapar de su ano que inundó mis fosas nasales y hasta mi boca. Era un olor nauseabundo, caliente, mezcla de sudor y caca. Me movía queriendo atraparlo todo cuando su mano volvió a posarse sobre mi cabeza y presionándola dejo salir otro pedo.

¿Te ha gustado?

Mucho, gracias de verdad.

Se levantó de la cama para ir al aseo y llevarme tras ella.

¿Te apetece tu desayuno calentito?, abre bien la boca.

Su primera orina de la mañana solía ser muy copiosa y muy caliente, de sabor muy concentrado. Me había acostumbrado a tomarlo todas las mañanas.

Ahora ve y despierta a tu amo.

Me dirigí hasta la cama donde permanecía él e introduciéndome bajo las sábanas extraje su polla de su slip. Estaba muy gorda, seguramente tendría mucha orina. Abrí mi boca y comencé a chuparla mientras le masturbaba lentamente con mi mano. Así estaba cuando un chorro de orina inundó mi boca tragándolo todo.

¡Aparta perro!

Dándome una patada me arrojó al suelo.

¿Que ha ocurrido cariño?

Pues este estúpido me ha mordido la polla. Creía que sabía chupar, joder.

Ven aquí perro, te voy a enseñar lo que es chupar.

Mi señora me colocó la bola de mordaza en la boca y tiró de mí hasta la habitación en la que estuve atado al cepo.

Colócate de espaldas en la cruz.

Me puse como me había ordenado a la espera del castigo que había merecido. Me ato las manos hacia arriba en la cruz y los tobillos también.

Ahora espera que él llegue y te aplique el correctivo que considere.

Cuando él llegó lo primero que hizo fue colocar un almohadón a la altura de mi culo entre la cruz y yo. Esto fue para que mi culo quedara salido y supuse que para azotarme después.

Antes de nada vas a sentir algo diferente.

Sentí su polla rozar mi culo y abriéndolo colocó la punta en la entrada de mi orificio anal. Sus manos me cogieron fuertemente de mis caderas y sin más miramiento y dando un fuerte empujón penetró en mi cuerpo de una forma brusca y sin haberme dado un poco de vaselina. Su polla era gorda y muy dura. El dolor fue tremendo.

Mi amor, te lo has merecido. Disfrútalo para que nunca se te olvide.

Mi esposa y ama se había sentado en el sillón de la sala y fumándose un cigarrillo disfrutaba de lo que él me estaba haciendo.

Creo que no va a hacer falta dilatarte ese culito, mi amor. Ja, ja, ja.

A cada embote la presión se hacía mayor en mi ano. La mordaza me impedía manifestar el dolor que estaba soportando. Una y otra vez deseaba que al sentir su polla abandonar mi ano no volviera a penetrarme. Mi ama lo animaba a seguir. Se levantó y abrazándolo por detrás le susurraba al oído.

No te detengas, has pagado para gozar y disfrutar de él.

Sus abrazos y besos lo excitaron aún más hasta el punto de que estando su polla dentro de mí sentí unos chorros calientes llenarme por dentro. Se estaba corriendo dentro de mi. Después me soltó de la Cruz para tomar unos guantes de látex negros y enfundárselos en sus manos. Los acercó a mi culo para recoger en ellos su corrida. Me quitó la mordaza y los acercó a mi boca para que lo lamiera y lo tomara todo.

Mira cariño a este cerdo. Como le gusta tu leche caliente. Ja, ja, ja.

Cuando lo hube lamido todo se sentaron frente a mi.

Esclavo, no ves como está mi polla de sucia. ¡ Límpiala!

A gatas me acerqué a él que abriendo las piernas dejó entrever su polla llena de fluidos algunos sólidos. Nunca había hecho esto así es que mire a mi esposa.

- ¿No le has oído?

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