Xtories

Creí que no, pero sí (8)

Sebastián sabe que Valeria es libre por primera vez en años, pero él está a punto de irse a otra ciudad. Mientras ella se masturba imaginándolo, él imagina lo mismo con ella, y ambos ignoran que la puerta de alquilada está a punto de abrirse para alguien más.

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Capítulo 8

Sebastián

Como todos los martes, vería a Valeria un rato, pero esa era mi última semana como profe, en la semana siguiente, volvía Eliana luego de su licencia por maternidad.

Hablamos ese momento, pero como no estábamos solos, le dije que la esperaría hasta que terminara de dar su clase y luego la llevaría a su casa para que me contara lo que había ocurrido.

Me quedé en la sala de profesores y en un momento que entró la directora, nos saludamos y conversamos sobre el fin de mi suplencia, pero que me tendría en cuenta por si salía alguna otra, por lo que le conté que por cuatro o cinco meses no estaría en la ciudad, por el trabajo en Florencia Varela.

Cuando Valeria terminó su clase, salimos juntos de la escuela y le dije:

-Vale, ¿almorzamos?

-Dale! Así te cuento todo!

Nos subimos a la moto y fuimos a un restaurante de una zona semi céntrica, donde habría lugar y sería cómodo para dejar la moto.

Nos sentamos y mientras elegíamos la comida, me dijo:

-La verdad es que no me esperaba la actitud de mi viejo, la verdad es que se portó como un padre! No sabés el cachetazo que le dio a Guillermo! No se lo esperaba, pero se quedó en el molde! No dijo ni A!

-Me imagino! No se esperaría que fueras con tu viejo!

-Supongo que no! Pero para mí fue un alivio! Saqué todas mis cosas, mi ropa, mis libros, mis carpetas, fotos mías, mis cosas de higiene personal…! Por suerte me pude llevar todo en un viaje! Así no tenía que volver!

-¿Y sabés que pasó en su trabajo, con su jefe?

-La verdad, ni idea! Pero sin dudas, ahí va a tener otro despelote! No creo que Eduardo se quede sin hacer nada…

Nos tomaron los pedidos y seguimos conversando.

-Yo no había pensado en eso, pero mi viejo sí! El Audi lo compró estando ya casados, por lo que me correspondía el cincuenta por ciento, pero mi viejo le dijo, o me daba el auto o lo hacía mierda en un juicio por maltrato!

-¿Y arrugó?

-Supongo que no le quedó otra… así que le hiso firmar el cero ocho y me quedé con el auto! Yo no manejo, ya me dijo mi viejo que lo venda y me quede con ese dinero! Voy a hacer eso! Esa plata me viene bien, hasta que consiga más trabajo!

No quería parecer interesado en su situación civil, pero no aguanté y le pregunté:

-¿Y el tema del divorcio?

-Mi viejo le hiso firmar los papeles para un divorcio de común acuerdo, para que sea más rápido, me dijo que en uno o dos meses sale!

-Bueno! Ahora sí! Una nueva vida!

-Sí! Y no sabés la paz que siento! Lo tranquila que he dormido estas noches!

-Me imagino!

Nos trajeron la comida y mientras comíamos, no podía dejar de pensar en lo que vendría, ¿seguiría estando presente en su vida? Aún no le había contado de mi nuevo trabajo, quise esperar a que me terminara de contar lo suyo.

-Todavía no terminé de arreglar todas mis cosas en casa…

-Si necesitás una mano, me decís!

-Quiero aprovechar para separar la ropa que ya no uso, así que no tengo apuro… pero gracias…

-Te quería contar algo…

-Sí, ya sé… se te termina la suplencia…

-Sí, esta es la última semana!

-Hablé con Eli por teléfono, me dijo que el lunes vuelve…

-Así es! Pero te quería contar otra cosa…

-Contame!

-Ayer en el club, Mariano me comentó de un trabajo, como entrenador de arqueros…

-Qué bueno!

-Es por cuatro o cinco meses, al profe lo tienen que operar y lo voy a reemplazar hasta que vuelva!

-Buenísimo! ¿Y cuando arrancás?

-Supuestamente la semana que viene! Es para el equipo de reserva de…., en Florencio Varela…

-¿Y tendrías que viajar a los entrenamientos?

-Tengo que trabajar todos los días, allí entrenan todos los días, y además ir a los partidos… el club me da un lugar para vivir, la ropa, la comida y un sueldo buenísimo! Casi cinco veces lo que gano ahora!

-Uff! Qué bueno!

Hiso un pequeño silencio, bajó la mirada, pero luego me volvió a mirar y me preguntó:

-¿Eso quiere decir que… durante esos meses vas a vivir en Florencio Varela?

-Así es! No es lejos, según el tráfico es más o menos una hora, pero ir i venir todos los días es un garrón! Y como no tengo que pagar donde vivir…

-Claro… ¿y dejás el departamento?

-No! cuando esto se termine, me vuelvo a vivir a mi casa!

-Claro…

Se volvió a quedar en silencio un momento, no sabía en qué estaba pensando, tenía muchas ganas de decirle varias cosas, pero me las aguanté, quizás no era el momento, o quizás el decirle lo que me pasaba con ella, complicaría, la situación. Tenía que esperar, hace tan solo unos días, ella estaba casada, con un tarado, pero casada, su situación era muy diferente ahora, pero no tenía en claro qué lugar ocupaba yo en su vida, ella nunca había dicho o hecho nada más allá de ser tan solo amigos.

Luego de eso, cambiamos de tema.

-Ya me hice un currículum para ver si consigo más horas…

-¿No hablaste con la directora?

-Sí! Se lo dije esta mañana, y me dijo que en unas semanas hay unas horas de un profesor que se jubila, pero son solo tres cursos, necesito varios más, para que se acerque a un sueldo…

-Claro… estaría bueno que fuera en la misma escuela, así no tenés que ir de un lado al otro!

-Eso sería el ideal! Pero no sé si podré conseguir tantos cursos ahí… ya veré…

Terminamos de almorzar en la moto, nos fuimos para su casa, al llegar al edificio, me dijo:

-¿Te quedás a tomar unos mates?

-Dale!

Que otra cosa me gustaría más… de paso le podía ayudar a terminar de acomodar sus cosas.

***

Valeria

Me alegró cuando Seba me esperó en la escuela y me invitó a almorzar, me parecía mentira tener esa tranquilidad de hacer lo que tenía ganas de hacer, sin tener que estar pensando en la hora de volver, o en que alguien me pudiera ver, en verdad me sentís bien.

Durante el almuerzo le conté todo lo que había pasado el lunes en la que fuera mi casa y como había resultado todo. Me escuchó con atención, como en otras ocasiones, sentía que en verdad le preocupaban mis cosas.

Pero fue cuando me contó de su nueva oportunidad de trabajo, que me sorprendí y me sentí rara, ahora que ya no tenía que esconderme ni dar explicaciones, Seba se iba varios meses a trabajar a otra ciudad.

Me alegré sinceramente por él, era una buena posibilidad de trabajo y sin dudas lo ayudaría para su futuro. Pero en ese momento, a pesar de no decirle nada, y de que no se diera cuenta, una sensación rara me hiso pensar varias cosas, la primera que sin dudas lo iba a extrañar, iba a extrañar su compañía, sus charlas, sus ocurrencias, pero sobre todo… iba a extrañar el que estuviera tan pendiente de mí, creo que como nunca nadie lo estuvo, en cada encuentro me sentía más a gusto con él, y además… su forma de mirarme, de prestarme atención… no sé… no me lo esperaba… y encima en tan poco tiempo, ya la semana entrante, se iría para Varela… ¿Cuándo lo volvería a ver?

Seguramente seguiríamos en contacto, pero no sería lo mismo…

Cuando llegamos a casa, le dije de tomar unos mates, para estar un rato más con él.

Subimos, preparé el mate y volví al comedor. En el piso, junto al sillón, aún estaban dos de las bolsas de ropa, aún no las había acomodado.

Mientras tomaba un mate me dijo:

-¿Querés que te ayudo con esto?

-Dale!

Entre los dos empezamos a sacar ropa de la bolsa, la que me quedaría la fui doblando para guardarla en el placard, y la que no, la fui dejando aparte para luego ver qué hacer con ella.

Luego de que Seba sacara las remeras y los pantalones, debajo estaba mi ropa interior, y cuando la sacó, me dio un poco de vergüenza.

-Ay! Qué vergüenza…

-No pasa nada!

Estaba toda la ropa así nomás, pero no las iba a doblar delante de él, me daría más vergüenza aún, las dejé en un costado, pero indudablemente tuvo que ver mis tanguitas pequeñas, eran las que estaban encima.

Luego de separar toda la ropa, la fuimos llevando a la habitación y la fui acomodando en el placard, sin darme cuenta, se habían hecho las seis de la tarde y Seba me dijo que se tenía que ir a trabajar, y aunque quería que se quedara, no podía retenerlo.

Lo acompañé hasta abajo, nos despedimos con un abrazo y volví a subir.

En ese momento fue cuando decidí acomodar mi ropa interior, aprovecharía para separar la que ya no iba a usar.

Tenía varias prendas que no solía usar, al menos desde hacía un tiempo, las tanguitas pequeñas no me las ponía, porque al tarado de mi ex no le gustaban, decía que parecía una puta con ellas puestas.

Me saqué toda la ropa, quedándome desnuda me miré en el espejo, hacía tiempo que no lo hacía, nunca me desagradó mi cuerpo, aunque poco a poco, por hacerle caso a él, dejé de usar la ropa que solía usar antes, pantalones ajustados, ropa entallada… que tarada fui, como pude dejar que me manejara así…

Me fui probando algunos conjuntos, incluso un par que nunca había usado.

Uno en particular, blanco y de encaje, me quedaba hermoso, incluso giré frente al espejo para verme de atrás también, sin dudas me quedaba muy bien, muy… sexy…

En ese momento pensé en si Seba hubiera visto eso, ¿me hubiera imaginado en allí adentro?

Un calor me recorrió el cuerpo, una sensación que parecía dormida, sin quitármelo me seguí mirando al espejo, para darme cuenta que mis pezones estaban duros.

Hice a un lado los conjuntos que estaba desparramados sobre la cama, y me recosté boca arriba, acariciando mis pezones duros, y pensé… ¿por qué no?

Cerré mis ojos y comencé a tocarme, suavemente, recorriendo mi piel, que por momentos se erizaba.

Llegué a mi conchita, que acaricié por sobre el encaje de la tanguita, un poco de bello sobresalía por arriba, ya luego tendría que hacer algo con eso, pero me gustaba la sensación que yo misma me estaba proporcionando.

Tanto que mis dedos incursionaron dentro de la tanguita, para encontrarse con cierta humedad que sirvió para que mis dedos se deslizaran placenteramente por toda mi conchita, cada vez más intensamente, con movimientos más acelerados y en el momento que se me cruzó Seba por la cabeza, imaginando que me veía con ese conjunto puesto, tuve un orgasmo muy intenso, tanto que no recordaba la última vez que me había sentido así, y casi sin quererlo, me fui quedando dormida.

Cuando abrí los ojos ya era de noche, me levanté, aun con ese conjunto puesto, fui hasta el comedor, miré la hora en mi teléfono, eran casi las ocho y media.

Miré en le heladera para ver que podía cenar, saqué unos huevos, tomates y queso y en ese momento me sonó el teléfono.

Al mirar la pantalla, vi que quien llamaba era Eduardo Marchioni, me senté en el sillón y atendí.

-Hola Eduardo!

-Hola Valeria! Perdón por el llamado a estas horas, ¿podés hablar?

-Sí, claro!

-Hoy por la mañana me llamó tu padre y me puso al tanto de tu situación…

-Sí, ya el divorcio está en camino… ya no vivo con él! ¿Y tu situación?

-Bueno… Tampoco vivo ya con mí, dentro de poco, ex esposa…

-Cuanto lo lamento!

-No lo lamentes! Me hiciste un favor… no quiero a una mujer a sí en mi vida…

-¿Y tu hija?

-Bueno… fue por ella que no tomé otras medidas, de no haber estado mi hija, mi ex esposa no la estaría pasando nada bien!

-Espero que no sufra la separación…

-Voy a hacer todo lo posible para que así sea… El motivo de mi llamada es para preguntarte si podríamos vernos, cuando puedas, claro.

Me tomó por sorpresa su pregunta, ¿para qué querría verme? Pero habiendo pasado por lo que ambos habíamos pasado, no me pareció nada raro, sin dudas tendría que ver con la situación de Guillermo.

-No tengo problema…

-¿Te parece cenar mañana?

No quería quedar como una asquerosa, pero la idea de cenar con él no me terminaba de sentar cómoda, pero al no salirme ninguna excusa, decidí aceptar, ¿qué podría pasar?

-Bueno Eduardo, decime a qué hora y en qué lugar y ahí estaré…

-Si te parece, puedo pasarte a buscar!

No quería ser tan directa, pero que supiera donde vivía, tampoco me hacía mucha gracia.

-Es el cumpleaños de una amiga y voy a estar en su casa, hagamos una cosa, enviame un mensaje con el lugar y allí nos encontramos, me salió decirle eso, esperando que entendiera.

-Perfecto! Mañana hago la reserva y te aviso!

-Dale!

-Adiós Valeria! Hasta mañana! Un beso!

Uff… que era eso de mandarme un beso, no sé por qué, pero no me dio buena espina su llamado…

-Chau Eduardo! Hasta mañana!

Corté la comunicación y me quedé pensando, ¿Qué era eso que quería hablar conmigo que no podía hacerlo por teléfono? ¿Estaría planeando alguna otra cosa?

Mientras comía algo, decidí que no iría muy arreglada, no era mi intención, que llegara a pensar que me había arreglado para él.

***

Sebastián

Me fui de casa de Valeria, no porque necesitara trabajar y no porque no tuviera ganas de seguir allí, pero compartir tiempo con ella, me hacía sentir muy bien, pero a la vez me parecía que estaba forzando algo que no era correspondido, sintiendo lo que siento, me cuesta mucho, estar frente a ella y aguantarme las ganas de abrazarla, de besarla, de decirle tantas cosas…

Me fui directamente para casa, pensando en que el sábado me iría a Magdalena a ver a mis viejos y contarles de mi nuevo trabajo.

Guardé la moto y caminé para el departamento, a propósito, lo hice por la calle donde vivía Valeria con ese hijo de puta.

Al pasar por la puerta, vi que todas las luces estaban apagadas y las ventanas cerradas, ¿se habría ido a la mierda ese pelotudo? Que ganas tendría de cruzarlo, verle la cara de forro y preguntarle por Valeria…

Entré al departamento, me saqué la ropa y me fui a dar un baño, para volver a protestar por el maldito termotanque que tenía problemas y no calentaba bien el agua, por suerte no era un día de frio y me di una ducha con el agua casi fría, ya le había avisado a la dueña del departamento del problema, pero hasta ahora no había tenido solución.

Me sequé y salí del baño, con la toalla anudada a la cintura, de la heladera saqué una lata de cerveza y unas empanadas que me quedaban del día anterior, las calenté y me senté a comerlas en el sillón.

Le envié un mensaje a María Marta, la dueña del departamento, para recordarle el tema.

-Hola María Marta, te escribo para recordarte el tema del termotanque.

Al instante me llegó su respuesta:

-Hola Sebastián! Te pido perdón! Con tantas cosas en la cabeza se me pasó. ¿Mañana a la mañana estás en tu casa?

-Sí, hasta las cuatro de la tarde seguro!

-Ok! Mañana paso! Perdón otra vez!

-Tranquila, no pasa nada!

Sentado en el sillón, me quedé pensando en la cara de Valeria cuando saqué su ropa interior, me dio gracia su cara de vergüenza, la misma gracia que me daba ahora al recordarlo.

En ese momento, se me vino a la cabeza, esa imagen suya, tomando sol en su patio, con esa bikini que le quedaba hermosa, y ese cuerpo que tanto se empeña en esconder.

La imaginé con una de esas pequeñas tanguitas, parada frente a mí, con un corpiño haciendo juego, imaginando sus, para mí, desconocidos pezones transparentándose en la tela y mirándome con una sonrisa, preguntándome si me gustaba, y yo diciéndole que me volvía loco, haciéndole notar mi erección, esa misma que se comenzaba a notar la toalla.

Imaginando que era yo quien lentamente le sacaba esas sugerentes prendas, me masturbé pensando en su cuerpo, en esa imagen que tenía de ella tomando sol, con esa bikini que con mucho gusto le sacaría lentamente para verla por fin completamente desnuda.

Luego de eyacular, pensé en el tiempo que hacía que no me daba a mí mismo ese tipo de atenciones, siempre había tenido a alguna “amiguita” que se ocupaba de mí placer…

Limpié mi propio enchastre con unas servilletas de papel y me quedé pensando en lo que se me venía, unos meses en otra ciudad, otro trabajo, otra responsabilidad, otra gente, otros ingresos, pero a pesar de eso, otra cosa era la que me inquietaba… el estar lejos de Valeria…

Pero bueno… el estar cerca tampoco me garantizaba nada, sin dudas, recién divorciada, saliendo de ese “encierro” en el que la tenía ese pelotudo, podría generar muchas cosas, que sé yo… querer disfrutar de lo que no había podido, salir con quien quisiera, cuando quisiera, estar con quien quisiera… y nada me decía que yo tenía alguna posibilidad en sus planes.

Miré un partido en la TV y me fui a dormir.

Como cada mañana, me desperté temprano, me puse un short y me preparé unos mates, preparando mi última clase, la que daría al día siguiente en la escuela.

Eran las diez de la mañana, cuando sonó el timbre, atendí y era María Marta, que me decía que estaba subiendo.

Me puse una remera y abrí la puerta del departamento, un instante después, el ascensor se detuvo y bajó María Marta.

Venía vestida con ropa deportiva, sin dudas iba o volvía del gimnasio, una calza gris que dejaba ver a la perfección sus piernas y su potente culo, y una remera ajustada que de tan corta, dejaba ver una pequeña porción de su panza casi plana y el piercing en su ombligo, con el pelo recogido y una amplia sonrisa.

-Hola Sebastián!

-Hola María Marta! Buenos días!

-Perdón que me olvidé de tu termotanque! Anduve con un montón de cosas y se me pasó!

-Tranquila! No pasa nada! Al menos estos días no hace frío! Pasá por favor!

Entramos los dos, ella delante y no pude sino mirarle su tremendo culo, donde se marcaba la pequeña tanguita que se perdía entre sus nalgas.

-¿Un mate?

-Sí gracias!

-Sentate por favor!

-Ay gracias! Y gracias por la paciencia! Otro ya me hubiera puteado!

-No! No es para tanto! Nunca te putearía por algo así!

-Es que de todo esto se ocupaba mi marido! Yo me tuve que poner al tanto de muchas cosas! Pero bueno… todo se aprende!

-¿Hace cuanto ya que falleció?

-Casi siete años! Pero te digo la verdad, el último tiempo estaba tan mal, que estaba deseando que dejara de sufrir, ya nada se podía hacer con ese maldito cáncer…

-Me imagino… ¿Y tenés hijos María Marta?

-Solo Mary, Sebastián! María Marta me suena muy formal!

-Está bien! Seba entonces!

-Tengo una hija de veintidós años, Paula, que vive en Montevideo con el novio! Y nos vemos poco…

-Me imagino… y te sentirás sola…

-Ni te cuento… pero bueno…

Hizo un pequeño silencio, con la mirada baja y luego dijo:

-Escuchame Seba, el termotanque lo vamos a cambiar, ya compré uno nuevo, cuando llegue lo instalamos, ¿te parece?

-Sí, claro! Cuando digas, tan solo me avisás, o si no estoy en casa podés entrar igual, supongo que tendrás una copia de la llave…

-Sí, tengo de todos los departamentos, pero cuando están ocupados no me gusta entrar.

-No tengo problemas Mary! Si no estoy, podés entrar igual!

-Bueno… eh…

Me miraba con cierto gesto que no terminaba de captar, una mirada como de intriga, no sé…

-Seba… este…. No sé si decirte esto…. Pero…

-Tranquila Mary, decime lo que sea…

-Ok! Ya no soy una nena y te voy a ser sincera y directa…

No sé por qué, pero me la vi venir, casi que me lo estaba esperando, el tema sería lo que yo diría.

-Como sabés, soy viuda, desde que falleció mi esposo no he estado con ningún otro hombre y… en verdad siento que los años me pasan muy rápido… y…

-Te sentís sola…

Lo que decía me confirmaba por dónde iba la cosa, sin dudas tan solo con decir algo, por el hecho de que entendiera que me gustaba la idea, tendría a esa tremenda mujer en mi cama, su mirada me lo estaba diciendo, pero…

-Sí… y cada vez que veo a Paula, me dice que me tengo que conocer a un hombre, aunque sea para pasar buenos momentos, que no tengo por qué, pensar en una relación seria y duradera, que puedo disfrutar de la vida, que todavía soy joven, y todo eso… y la verdad… es que… es que tiene razón…

-Claro que la tiene! Sos una mujer joven, con mucha vitalidad… y permitime que te diga que sos una mujer muy hermosa… ¿por qué no?

-Ese es el tema, ando de acá para allá con los problemas de los departamentos, y para salir, me siento que estoy oxidada, que ya estoy vieja para eso…

-De eso nada! Y perdón por lo que te voy a decir! Dejate de joder Mary! Ni oxidada ni nada! Estás bárbara mujer!

-¿De verdad me lo decís?

-Por supuesto! Mirate nada más! Voy a ser sincero con vos… y como hombre te lo digo… estás como para comerte Mary! ¿Sabés cuantos hombres podrías tener haciendo fila si te lo propusieras?

-Quizás tengas razón… sé que los hombres me miran, algunos me dicen cosas por la calle, pero nunca les he dado pie a nada… a nadie…

-Bueno… quizás sea hora de ajustar el ojo… afinar la puntería y encontrar un buen hombre, que no te lastime, que no te haga sufrir, aunque más no sea… como dice tu hija, para pasar un buen momento…

Sin dudas yo podría ser ese hombre, pero mi cabeza y mi corazón estaban en otro lugar, y hacerlo con ella me haría sentir que traicionaba mi sentir, aunque la tana era toda una tentación.

-Ya encontré a un hombre así… aunque no sé que pueda pensar él… sobre todo porque es bastante más joven que yo…

-Eso no sería un problema… al menos para pasar un buen momento…

-Supongo que no…

Imaginando que si me estaba diciendo todo eso, existía la posibilidad de que ese hombre fuera yo, y para anticiparme a los acontecimientos, me salió decirle:

-Te digo más Mary… Me parecés una hermosa mujer… tenés un hermoso cuerpo… y si mi mente y mi corazón no estuvieran pensando en alguien más… me encantaría ser ese hombre… sin dudas lo disfrutaría mucho…

-Ay Seba… te juro que desde que te conocí, desde que vi como eras, tu forma de ser, tu sonrisa y el saber que vivías solo, se me ocurrió que quizás…

-Ya te digo Mary! Me parecés súper atractiva, una mujer con todas las letras, con todo exquisitamente puesto! Estás más buena que comer el pollo con la mano Mary! Te vi caminar delante de mí cuando entraste y no pude dejar de mirarte ese hermoso culo! Te juro que si no hubiera alguien más en mi vida, me perdería en tu cuerpo!

-Ay Seba! Cómo me gusta eso que me decís! Qué lástima que estás “ocupado” sin dudas me hubiera gustado mucho! Estoy segura que con vos lo hubiera vuelto a disfrutar!

Me sentía mal, como que la estaba rechazando, se había abierto a mí de esa manera y… ¿qué podía hacer para que no se sintiera mal?

La tomé de ambas manos, la miré a los ojos y me salió darle un beso en los labios, un beso corto, sin connotación sexual, quería demostrarle que me gustaba como mujer, pero que en ese momento no podía complacerla.

-La puerta está abierta Mary! Sos hermosa, no tenés compromiso, no necesitás depender de nadie, disfrutá la vida! Y te prometo que si lo que me pasa con esa otra persona no se da, te tocaré el timbre!

-Cuando quieras! Si alguna vez me tocás el timbre, sin dudas te voy a abrir… no importa si hay alguien en ese momento! Cuando quieras, cuando puedas… tocame el timbre que te voy a dejar pasar…

Me puse de pie, le pedí que también lo hiciera y le di un abrazo, sintiendo sus tetas en mi pecho y sus manos en mi espalda, fue un abrazo apretado, con ganas, la miré y le volví a dar un pico en los labios.

-Sos una diosa Mary! Nunca lo dudes!

-Gracias Seba! Sos muy lindo! Por donde se te mire…

Caminó hacia la puerta y antes de salir del departamento se dio vuelta, me miró y con cara de pícara me dijo:

-¿En serio tengo lindo culo?

-Terrible culo Mary!

Sonrió y se puso colorada como un tomate, pero con su sonrisa a flor de piel, antes de seguir caminando hacia el ascensor, me dijo:

-Chau Seba! Perdón que te lo diga… pero hoy me voy a tocar pensando en vos!

-Que lo disfrutes Mary!

- Y espero que alguna vez me puedas tocar el timbre…

-Ya te digo… si lo que me pasa no llega a nada, el tuyo será el primer timbre que toque…

-Chau lindo!

-Chau diosa!

Caminó hasta el ascensor moviendo el culo la muy guacha, que tremendo culo tiene, como para perderse ahí…

Continuará…

Continúa en