Marga la mejor amiga de mujer parte2
Sabe que su esposa está esperándola en la cima. Sabe que cualquier momento puede ser descubierto. Pero el calor del coche y la mirada de Kepa la tienen hipnotizada, y esta vez, la tentación pesa más que la lealtad.
Marga, la mejor amiga de mi mujer (1)
Marga abrió con el mando a distancia el portón que daba acceso a su garaje, de tipo comunitario con sus vecinos del adosado.
El calor dentro del coche era más que evidente y Marga ya un poco más relajada me miraba recostada en mi hombro.
- uff Kepa aún no puedo creer lo que ha pasado, pero no me arrepiento, ¡Qué bien estoy!
- Marga, ha sido maravilloso pero me muero por besarte. ¡Mira que bien saben mis dedos! Le decía a la vez que introducía mi dedo índice en su boquita.
- y yo, no sé qué es lo que me has hecho pero me tienes hipnotizada. Quiero más.
- ¿Hipnotizada? ¡Mira como me tienes tú! Acariciándome por encima del pantalón.
Ella sonriéndome con esos preciosos ojos acarició mi entrepierna con su mano. Lo hacía de una forma suave pero fuerte a la vez, como solo lo saben hacer esas mujeres con experiencia, con seguridad y a su vez podía sentir suavemente sus labios en mi cuello.
Joder así es difícil concentrarse en conducir, y ese minuto que tardamos desde la puerta hasta dejar el coche en la parcela bien aparcado se me hizo eterno, y contento que no raye ni golpeé nada con el coche.
Nada más apagar el coche, aún en la oscuridad del garaje, me gire como un diablo de rápido a buscar sus labios, ¡Dios, que ricos! Solamente quien ha sentido los besos de una mujer caliente sabe lo rico que es…
- Kepa, quiero devolverte un poco de lo que me has dado antes de entrar.
-¿Devolverme? Marga, lo he hecho muy a gusto y eso si lo haría mil veces más jeje.
Dulcemente me sonrió, esa mirada y sus manos recorriéndome me cautivaron y me deje hacer.
Su mano seguía apretando mi paquete, sus labios besando mi cuello, mis labios y susurrándome; -Déjate hacer Kepa...
Su voz dulce, melosa, su olor, su ternura, su dedicación e incluso su calma a pesar del calentón me tenían a mil.
Soltó lentamente mis pantalones, hurgando dentro para sacar en un instante un premio en forma de carne caliente dura, gorda y palpitante.
Joder si esto no era el cielo poco faltaba para serlo.
Tras masajearlo un ratito mientras continuaba con sus susurros de gatita en celo preguntándome si me estaba gustando y viendo por respuesta mis gemidos y mis ojos cerrados por el placer, se puso cómoda y con esos labios divinos que tiene y tras pedirme que abriera los ojos y la mirara, con una cara de vicio indomable acopló sus labios a mi verga.
No os voy a mentir, no tengo una polla prodigiosa, más bien normalita de unos 17 cm y eso sí muy gruesa.
¡Qué maravilla! Me iba lamiendo suavemente tragándosela entera y saliendo, besándola por fuera y volviendo a tragársela.
Ufff si siempre me ha gustado Marga ahora tenía claro que esto no iba a ser cosa de un día.
¡Como me ponía verla mirarme con esa cara de vicio, de deseo y sin dejarme tocarla!
El calor me venía y con él esas ganas irresistibles de vaciarme en su boquita.
-Margaaaaaaaa! Me voy a correr!
- Dame, Kepa dame tu lechita, susurraba volviéndosela a meter la en la boca.
Apreté con mis dos manos su cabeza contra mi polla y descargué todo mi placer en su boca.
Buahhhhhh que sensación más rica, que subidón!
Le pedí que subiera a mi labios.
Me encanta besar a una mujer con mi sabor en su boca, y Marga aún tenía restos de mi semen.
-Ven aquí preciosa, esto no ha hecho más que empezar. Marga, yo tengo claro que no quiero ir hoy al monte, tengo algo que hacer mucho más interesante. ¿Subimos a tu casa? Tenemos mucho "trabajo por hacer".
- ¿Y qué les vamos a decir? Nos están esperando.
- Esa es labor tuya Marga, vete pensando porque mientras te depile vas a hablar con los dos para contarles que hoy nos es imposible subir.
- ¿Qué dices? ¡No puedo hacer eso!
- ¿De verdad? Tu chochito húmedo y tus labios no me dicen eso, le comenté mientras la besaba con fuerza.
-Vámonos de aquí rápido que pueden venir mis vecinos.
-¿Ahora te preocupa eso? Jijiji, vamos quítate las bragas y el sujetador, dámelos.
- jiji eres un puto vicioso, no sabía que eras así, pero deseo continuar. Vamos, dijo recogiendo del suelo sus bragas y sujetador entregándomelos.
- Así me gusta, portándote así tendremos muchas alegrías.
-¿Y si coincido ahora con el vecino? ¡Estás loco!
- Uhmmm, imagínate que se anima a follar a su preciosa vecina… Vamos para arriba.
- jiji estás loco…
Continuara...
Ya lo siento por no poder escribir más a menudo. Muchísimas gracias por los correos, espero que sigáis animándome. Ando de Rodríguez y estoy muy ocupado... pero prometo responderos a todas/os.
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