El alquiler de mi sumiso (11)
Él no es más que un objeto para sus caprichos, un perro que lame el suelo y bebe de sus manos. Pero cuando la fusta cae y el dolor arde, él sabe que esa humillación es el único lugar donde pertenece.
Tras fumarse el cigarrillo miró a Sergio.
-Me has dejado exhausta. No recuerdo haber sentido lo que me has hecho sentir.
Ninguno de ellos parecía preocuparse por mí. Seguía en el potro inmóvil mientras les miraba como se besaban. Eran unos besos posesivos, sus lenguas se lamían y chupaban entre ellas.
¿Tienes ganas de almorzar?
Si, voy a ver si me puedo levantar. Las piernas aún me tiemblan. Ja, ja, ja.
Mi señora se levantó y frente a mí me miró, me besó y me acarició la cabeza mientras Sergio me soltaba del cepo.
Que bien te has portado mi esclavo. ¿Te ha gustado lo que has sentido?.
Mucho, mi señora. Solo verle gozar de esa manera me ha hecho sentir muy humillado pero feliz de ser suyo obedeciéndole.
Bien, ve a vestirte y nos preparas el almuerzo.
Volví a vestirme como su criada y marché a la cocina. Les preparé unas costillas agridulces con unas patatas al horno. Preparé la mesa para el almuerzo y les avisé que todo estaba preparado.
Cuando mis señores deseen pueden ya almorzar.
Se sentaron a la mesa mientras yo permanecía de pie junto a ellos para servirles el vino y lo que desearan. Sergio de vez en cuando dejaba caer la servilleta con el fin de que me agachara y así dejar al descubierto mi culo bajo la falda. Entonces aprovechaba para pasar su mano desde atrás por entre mis piernas y apresar mis testiculos y retorcerlos.
Ya puedes traer el postre esclavo, aunque antes acerca aquí el bol de la comida y el de beber, tuyos.
Coloqué los dos recipientes para comida de perros que me habían comprado y comenzaron a echar los restos de las costillas en uno de ellos.
Ve y te quitas el uniforme para que no te lo manches mientras comes.
Al volver ya desnudo e ir a arrodillarme en el suelo para comer mi señora pasó su mano por mi barbilla, me levantó y me dio un sonoro bofetón.
Te hemos dado permiso para que te quitarás el uniforme pero no los zapatos.
Dos nuevos bofetones cruzaron mi cara, esta vez uno por cada uno de ellos.
No nos gusta que tomes tus propias decisiones, para eso estamos nosotros, ¿lo has entendido?
Si mi señora, perdone.
Marché a ponerme los zapatos de tacón y volvi a comer los restos de carne que habían dejado adheridos a las costillas después de comérselas. Mientras lo hacía me esposaron las manos a la espalda con lo que comer se me hacía muy dificultoso.
¿Quieres beber algo, perro?
Si, por favor.
Acércame el bol.
Tomé el bol con mis manos atadas a la espalda y lo coloqué frente a él. Un chorro de orina comenzó a llenar el bol y sus salpicaduras mojaron mis mano. Cuando terminó dejé el bol en el suelo y a un gesto suyo me giré señalándome su polla dura y gorda para que la chupara y limpiara de los restos de orina.
Ya sabes lo que tienes que hacer, perro.
Entreabrí mi boca dejando que fuera penetrando su polla en ella. La chupé con fuerza extrayendo los restos de orina y tragándolos. Después la saqué un poco dejándola entre mis labios para lamerla por entera.
La has dejado muy bien, ya puedes seguir comiendo.
Ellos se marcharon al comedor dejándome en el suelo comiendo sus sobras. Cuando termine me presenté ante ellos estando mi señora echada en su regazo y fumándose plácidamente un cigarrillo.
Perdonen mis amos. ¿Podrían soltar mis manos para poder recoger y limpiar la cocina?
Si, claro, acércate.
Me puse de espaldas a ellos y abrieron las esposas dejando libres mis manos. Así pedí permiso para ausentarme pero mi señora antes me llamó.
No te marches aún. Ven a mi lado e inclinate hacia adelante. Con tus manos ábrete ese culo tan precioso que te voy a regalar algo. Obediente, sentí como insertaba en mi ano un pene grueso para después colocarme una especie de arnés que por delante dejaba libre mi polla pero por detrás disponía de un soporte de cuero que lo taponaba e impedía que se pudiera salir.
Ya puedes marcharte puta perra.
Realizar las tareas de la cocina con el pene introducido en mi ano no me permitía realizarlas muy cómodamente. Mi forma de andar era muy especial ya que al hacerlo el pene se movía en mi interior produciéndome una mezcla de placer hablar del placer del sumiso. Si, si, aunque no lo parezca a simple vista, el sumiso también siente placer. Si no fuera así, sería difícil entender que una persona se entregase voluntariamente para ser tratada como un esclavo. Pero ese placer además de ser físico es fundamentalmente mental al hacerme sentir de su propiedad. Ese placer mental solo lo obtengo al obedecerla y mirándola veo que es feliz. Cuando termine volví a su lado postrándome a sus pies en el suelo.
No te tumbes, permanece sentado y no nos molestes, vamos a descansar.
Así sentado el pene se mantenía tan dentro de mí que debía moverme para aliviar la penetración. Pasadas unas horas se despertaron para ir a tomar un baño en la piscina.
Prepara unas toallas, vamos a darnos un baño.
Preparé unas toallas mientras ellos se desnudaban yendo hacia la piscina. Se echaron al agua abrazándose y besándose. Sus brazos apresaban el cuerpo del otro con besos profundos.
Esclavo échate en el suelo que voy a salir que tengo de orinar.
Me eché en el suelo esperándola y cual fue mi sorpresa que no solo mi señora se colocó sobre mi boca sino que Sergio se puso de pie mirándome desde mis pies.
Ya sabes que no me gusta que desperdicies ni una sola gota.
Un chorro de orina caliente comenzó a llenar mi boca a la vez que él cogía su polla con la mano para ir orinando sobre mi cuerpo. Me sentí muy humillado totalmente mojado por su orina. Mi señora se levantó y viendo mi cuerpo inmerso en un charco de orina se enfado.
Te dije que no desperdiciaras ni una sola gota. Ya sabes lo que has de hacer.
Intenté decirle que había bebido su orina sin desperdiciar nada, que lo que estaba viendo era porque él había orinado a la vez que ella sobre mi cuerpo. Pero no me dejó hablar, solo se fue hacia la mesa del porche para tomar la fusta.
Vas a aprender a obedecer.
Posó uno de sus pies sobre mi cabeza mientras la fusta descargaba sus golpes sobre mi culo.
Así voy a estar hasta que todo esté limpio, cerdo.
Él intentó decirle lo que yo no pude hacer pero antes de dejarlo hablar siguió dejando mi culo totalmente rojo, dolorido y marcado.
No me interrumpas cariño, la desobediencia es algo que no puedo transigir.
Pero es que……..
Calla, por favor.
Estaba enfurecida y el dolor se hacía casi insoportable. Nunca antes me había castigado de tal forma. Cuando pude terminar de lamer todo el suelo de orina cesó. Muy enfadada se marchó hacia el porche encendiéndose un cigarrillo. Él la acompañó y ahora de forma más tranquila le pudo decir lo que no le había dejado antes. Al escucharlo me llamó.
Ven aquí esclavo. No creas que siento lo más mínimo. ¿Y… sabes porqué?. Pues porque me siento muy feliz y contenta tanto por el castigo que te he aplicado como lo que me has hecho sentir con tu comportamiento. Ahora vas a limpiarme que la excitación que he tenido mira cómo me ha puesto.
Separó sus piernas dejándome ver su flujo blanquecino que impregnaba su coño. Arrodillado, me coloqué entre sus piernas lamiéndolo todo tal como me había ordenado. Toda mi cara quedó llena de flujo y la orina de él. Pasó la tarde tranquila y ya al anochecer me vestí de doncella para servirles la cena.
Continúa en
- Relato #220503— title-regex: contiguous parts (10 -> 11)
Relatos similares
- Dominación
La galería de arte vivo (2/3)
Danny sabe que lo que espera es degradante, pero su cuerpo responde con deseo a cada insulto.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaFetichismo ropa
- Fetichismo
Las aventuras de cristina vi
Cristina observa desde su trono cómo Carlos se postra ante ella, listo para ser transformado en su juguete personal.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaFetichismo ropa
- Dominación
La cruel y despiadada tía úrsula.cap2
La tía Úrsula no tolera la desobediencia ni un segundo de descanso. Con guantes de goma y una pera de enema, su disciplina no solo limpia la casa,…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaFetichismo ropa
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 2, Capítulos 3 y 4)
María no pide amor, pide fuego. Y Pablo, atrapado entre el deseo de complacerla y el terror de no estar a la altura, descubre que el verdadero juego…
Comparte:Relacion profesor alumnaDominacion femeninaFetichismo ropa
- Sexo con maduras
De PROFESORA a PROFESORA y tiro porque me toca
Oliver te invita a su casa para un café, pero la cena es solo el preludio. Cuando Morgana aparece con una maleta pequeña, sabes que la lección de…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaRelacion profesor alumna
- Hetero: Infidelidad
Sometida en tierras escocesas
El billete de avión era la llave de sus fantasías más oscuras, pero al llegar a las tierras escocesas, la puerta de salida se cierra de golpe.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaSumision como liberacion