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Confesionesago 2024

Una semana como juguete sexual - Lunes

Le dijeron que era solo para ayudar en el campo, pero el precio era su cuerpo. Lejos de la ciudad y bajo la mirada de cuatro hombres que ya conocían sus fantasías, cada día se volvía una prueba de sumisión que ella no tenía intención de rechazar.

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Hola a todos chicos, en esta oportunidad les traigo mi más grande anécdota hasta ahora, la cual tuvo lugar la semana pasada que estuve de vacaciones.

Antes de iniciar con la anécdota como tal, quiero darles contexto para que se puedan ubicar, como indique esto paso hace una semana, pero se estuvo gestando por varios meses, después de que estuve en la noche de juegos de don Genaro el me invito almenos 3 veces más para asistir a su casa junto a sus amigos, yo moría por ir nuevamente y jugar con todos esos señores, pero todas las veces tuve que rechazar sus invitaciones, el peligro de que mi abuelo Mario estuviera me bajaba todas las ganas de ir y cada vez que yo sabía que mi abuelo Mario no estaría en la ciudad, le preguntaba a don Genaro si hacíamos una noche de juegos pero nunca coordinamos bien, al final no pudimos juntarnos nunca, pero hace 3 semanas me entere de que mis abuelos irían a ver a su hijo a otra ciudad y estarían fuera almenos 2 semanas, yo al enterarme rápidamente quise consultarle a don Genaro, así que ese día mientras me dirigía al gimnasio me topé con don Hugo y don Nino en el parque, como siempre jugamos un poco, yo me senté entre ellos para que me sobaran el culo, ya era tan rutinario que lo hacemos con total normalidad, aproveche de pedirles si podían decirle a don Genaro que me encontrara en el boulevard el día siguiente, ellos por supuesto me ayudaron, así que al día siguiente cuando fui al súper ahí estaba don Genaro esperándome, me acerque con él con mucha alegría y euforia, él se sorprendió un poco por mi actitud ya que siempre soy algo más mesurada, pero en esa ocasión necesitaba preguntarle si podíamos tener una nueva noche de juegos, mi conchita se calentaba de solo pensar que fuera posible, en fin consulte con don Genaro pero él me dijo que no podía porque estarían ayudando algunos días en el campo de don Ricardo, don Ricardo es el señor rechoncho que conocí en la noche de juegos, fue el único que en vez de levantarse para comer prefirió que yo primero le mamara la verga hasta dejarlo seco y luego comer, yo me decepcione porque sería otra oportunidad perdida, obviamente no podía decirle a don Genaro que don Mario era conocido mío y que por eso no podía ir a sus noches de juegos, resignada no le insistí, pero entonces don Genaro me dijo que si quería ir con ellos al campo por unos días, según el solo estaría don Ricardo ya que es dueño del campo y don Daniel que es el señor fortachón que también estaba en la noche de juegos ya que él trabaja normalmente en el campo, yo me sorprendí con su propuesta, no me parecía muy buena idea al principio, pero deseaba tanto otra experiencia con ellos que me motive mucho además de eso ayudo que don Genaro mientras hablábamos, me estaba penetrando con sus dedos, jugando con sus dedos por toda mi conchita, sin duda los señores ya saben mis puntos débiles y me manosean a su antojo, en fin con esa idea en mente, solicite en el trabajo unas vacaciones para la semana subsiguiente para no tener preocupaciones de ningún tipo, ese es el contexto general de como inicio esta anécdota, ahora sí puedo contarles con detalles el primer día de esa gran aventura.

El viaje inicio un lunes como a las 6:30 de la mañana, yo le pedí a don Genaro que me pasaran a buscar en el boulevard para que no vieran donde vivo, era una mañana algo fresca así me puse algo más abrigado para el viaje, una camiseta rosa con una sudadera por encima color azul marino y para abajo un pantalón de gimnasia que no me queda tan ajustado, es bastante cómodo pero igual me marca el culo un poco, decidí no llevar sujetador ya que sabía que seguramente terminaría desnuda por don Genaro y los demás señores, así que decidí que mis tetas se mantengan en total libertad, lo que si lleve fue cambios de bragas y tangas solo por si acaso, y un par de cambios de ropa, incluyendo faldas, jeans cortos, ropa ajustada, camisetas con tirantes, escotadas y de ese estilo, en adición también lleve mi bolsa con accesorios, con mis juguetes para darle más dinámica a todo, cuando ya estuve lista me fui directo al boulevard a esperar a mis señores, espere alrededor de 10 minutos y llegaron, era un furgón algo viejo pero bastante grande, el que conducía era don Hugo y de copiloto estaba don Genaro, me hizo señas y yo muy contenta me acerque a ellos, la puerta de atrás se abrió y estaba don Nino que me ayudo a subir, yo acepte por supuesto y con su ayuda pude entrar, al entrar me di cuenta que le faltaba una corrida de asientos en el centro, donde había un colchón inflable con unas mantas, yo me extrañe pero no le di mayor importancia, salude a todos mis viejitos de un beso en la boca, yo ya estaba totalmente preparada para ser tomada por ellos en cualquier momento así que no disimule mis deseos ni mis movimientos, ellos por supuesto no se quedaron atrás, don Genaro y don Hugo cuando me saludaron mi dieron un agarrón en las tetas cada uno, don Nino fue el que tuvo más suerte ya que estaba atrás conmigo, el me beso apasionadamente, me abrazo apretándome el culo, luego subió mi sudadera junto con mi camiseta y dejo mis tetas al aire, se acercó para empezar a chupármelas con pasión, cuando ya estábamos listo para partir don Genaro me dijo.

-“Señorita, el viaje es de más o menos 45 minutos, así que preparamos ese colchón por si quiere dormir un poco”.

Yo me reí un poco y separe suavemente a don Nino de mí, mire pícaramente a don Genaro y le dije.

-“Ah, yo pensé que el colchón lo habían puesto para otra cosa, pero muchas gracias creo que tomare su oferta don Genaro porque si tengo algo de sueño aun”.

Lentamente me acomode y me dispuse a dormitar mientras llegábamos al campo, no sé en qué momento me dormí, pero al rato me desperté porque don Nino me estaba agarrando el culo, yo me desperté súbitamente y me gire ya que dormite boca abajo, me fije que don Hugo y don Genaro no estaban en el vehículo y estábamos detenidos, pero el furgón seguía encendido, don Nino me había bajado el pantalón y los calzones hasta bajo mis nalgas por lo que mi culo estaba desnudo, el solo acariciaba mis nalgas tiernamente, yo aún media dormida le dije.

-“Don Nino, donde están don Genaro y don Hugo”

El me respondió casi hipnotizado por mis nalgas.

-“Ya llegamos están abriendo el portón de madera señorita, estamos a punto de llegar”.

Yo al escuchar eso, me incorpore para despertarme del todo, don Nino sin demora se puso detrás de mí y me empezó a acariciar las tetas que aún estaban al aire porque no me acomode la ropa cuando me recosté, al ver por el parabrisas me sorprendí muchísimo, el campo era bastante grande, grandes espacios abiertos, árboles y naturaleza por todos lados, vi a don Hugo y don Genaro abriendo el portón de madera para entrar al campo, una vez que lo dejaron listo, don Hugo volvió al furgón para entrarlo, una vez que entramos al campo se bajó nuevamente para cerrarlo junto con don Genaro, ambos se subieron nuevamente y continuamos, para entonces don Nino ya estaba metiendo su mano en mi conchita haciendo bailar sus dedos sobre ella, yo en mi mente pensaba que era un impaciente y un lascivo muy desubicado, pero también me encantaba cada movimiento que hacia sobre mi así que le permití continuar manoseándome, mientras avanzamos ahora mucho más lento debido al terreno, don Genaro me dijo.

-“Mire a su izquierda señorita, se puede ver la casa de Daniel”

Yo mire y pude ver una pequeña casa a lo lejos rodeada de árboles y otras estructuras de madera, yo al principio pensé que iríamos a ese lugar, pero continuamos de frente hasta llegar una pequeña bajada donde pude ver no muy una gran casa con varias estructuras de madera, a nuestra derecha algunas vacas y ovejas además un tractor, continuamos y vi 3 perros pastores que se acercaron al auto apenas lo vieron, don Nino me susurrándome al oído mientras acariciaba mi clítoris con mucha suavidad y sus dedos bailaban dentro de los labios de mi conchita haciendo un sonido muy sucio y erótico.

-“Mire señorita esos son el Coke, Rambo y Fiel, el más grande es rambo y el más pequeño es fiel”.

Su voz junto a mi oído me estremeció y me puso la piel de gallina, sin duda ya estaba lista para recibir mucho amor de parte de todos, Yo mire a los perritos atenta, la verdad eran muy lindos aunque desde el furgón gracias a la perspectiva y las caricias de don Nino no pude centrarme mucho en ver si eran grandes o no, avanzamos unos metros más y nos detuvimos del todo, yo aparte a don Nino y me acomode la ropa, me gire y fui directo a mi bolso, los primeros en bajar fueron don Genaro y don Hugo, don Nino me estaba esperando, yo abrí mi bolsa para ponerme mi antifaz y mi peluca, estaba a punto de ponérmelas pero en el último momento dude, me pareció una tontería a esas alturas, estaba lejos de todo, me gire para ver a don Nino y le pregunte tímidamente.

-“Don Nino, don Ricardo y don Daniel no saben que yo soy cercana a mi abuelo Mario, usted cree que pudieran llegar a saber quién soy?”.

Mi pregunta fue con total sinceridad y convicción, don Nino lo comprendió al verme ya que me dijo.

-“No se preocupe señorita, nosotros les diremos que no digan nada a nadie, ellos no conocen el lugar donde usted vive, conocen a Mario por supuesto pero no son tan cercanos como yo con él, no se preocupe por favor”.

Yo sentí un alivio con lo que me dijo, también sentí sinceridad y seguridad en sus palabras, así que decidí no taparme esta vez, dejaría que todos me vieran la cara y que vieran como disfruto en plenitud, al bajarme junto a don Nino, vi que don Genaro estaba conversando con don Ricardo el señor rechoncho y por otro lado vi a don Hugo entrando a la casa, debo mencionar que la casa se veía más grande desde afuera, al estar más cerca ya se veía más pequeña pero aun así era grande, don Nino me puso una mano en el culo y me dijo.

-“Señorita aquí tiene sus cosas, vamos a saludar”.

Sin sacarme la mano del culo empezamos a caminar lentamente hacia donde estaba don Genaro y don Ricardo, cuando ya estábamos cerca don Nino con un tono de superioridad y seguridad dijo en voz mientras me agarraba la nalga derecha.

-“Aquí está mi nueva amante chicos, la traje a conocer la naturaleza jaja”.

Don Ricardo y don Genaro se rieron, yo estaba algo avergonzada así que retire con un sutil golpe la mano de don Nino de mi culo, me posicione para saludar a don Ricardo, le dije.

-“Hola don Ricardo gracias por permitirme venir a conocer su campo, es muy lindo, no sé si se acuerda de mi yo soy la asistenta que estuvo en la noche de juegos de don Genaro”.

El me tomo de las manos y me dijo en un tono de risa.

-“La reconocí a penas la vi bajar señorita asistenta, ese cuerpo y esa boca no se olvidan fácilmente, siéntase como un casa en mi campo, espero que lo pase bien los días que estará aquí”.

Yo lo mire con una sonrisa algo erótica y le dije.

-“Seguro que así será don Ricardo…”.

Luego de eso don Genaro y don Ricardo me fueron mostrando todo, para hacerles un resumen de eso, don Nino como siempre empezó con caricias sobre mi cuerpo, principalmente sobre mi culo, mientras me enseñaban todo, poco a poco don Genaro y don Ricardo fueron uniéndose a eso, me acariciaban el culo sutilmente, me mostraron un corral para las ovejas, un gallinero grande, un cobertizo algo grande pero viejo, me indicaron un granero a lo lejos que era bastante grande y el bosque en la parte trasera, luego de todo eso don Ricardo y don Nino me tenían con el culo al aire y cada uno manoseaba y agarraba una de mis nalgas, el más interesado en explicarme todo era don Genaro, me llevaron a la casa sin dejar de manosear mis nalgas, subimos por unas pequeñas escaleras laterales, ellos me dejaron subir primero obviamente para el movimiento de mi culo al subir y yo por supuesto les di lo que quería, subí lentamente cada peldaño moviéndoles el culo como un puta en celo, en realidad así me sentí en ese momento estaba lejos de casa, en un lugar apartado solo con señores mayores a los cuales les había mamado la verga, y además mi única intención de estar ahí era para ser manoseada y follada por ellos, por lo que si me comporte como un puta aunque era gratis y solo para mi placer, cuando entramos a la casa yo me subí el pantalón, vi a don Hugo hablando con el señor fortachón que ahora sabía que su nombre era Daniel, entre y lo salude amablemente, le dije.

-“Hola don Daniel, soy la asistenta que estuvo en casa de don Genaro, es un placer”.

El me miro sorprendido, me dio la mano y me giro para que le diera la espalda, yo me extrañe un poco, pero acto seguido el me bajo el pantalón y me dio una nalgada con fuerza, eso me hizo estremecer fue tan repentino que no lo esperaba para nada, luego de la nalgada él dijo.

-“Si ya te recuerdo, este culito no se olvida, bienvenida señorita asistenta”.

Cuando me dijo eso me dio apretones duros en mis nalgas, luego el mismo me subió el pantalón, yo me quede totalmente sacada de onda, luego de eso nos dijeron que eligiéramos habitación, me explicaron que don Ricardo creo una ampliación de su casa para que los trabajadores esporádicos pudieran quedarse a dormir en el mismo campo y no tuvieran que volver al pueblo más cercano, así que elegí mi habitación entre la don Nino y don Genaro, cuando entre a mi habitación don Nino entro rápidamente detrás de mí y cerró la puerta, yo me gire sorprendida pero antes de que pudiera siquiera reaccionar el me tomo por la cintura y empezó a besarme, don Nino sin duda era el que tenía más deseo de follarme pronto, estaba como loco solo quería montarme y hacerme suya, pero yo no se lo dejaría tan fácil, le correspondí el beso y deje que me agarrara las tetas un poco, luego de eso lo aparte y le dije con una sonrisa.

-“Aun no don Nino usted es muy impaciente y lascivo, contrólese por favor”.

Luego de eso salimos de mi cuarto, el por supuesto como un niño con su juguete, no apartaba sus manos de mí, nosotros llegamos alrededor de las 8:30 a la casa de don Ricardo, así que nos invitaron el desayuno, todo fue normal pero yo sentí una sensación muy extraña de describir, estaba todo normal pero sentía cierta sensación de que me observaban constantemente, todos los señores no apartaban sus miradas de mí, hablaban normal y todo pero también me miraban de pies a cabeza con deseo, ellos estaban esperando el momento de follarme, parece que se hubieran percatado que mis deseos eran esos, quizá lo transmití con mis actitudes o mis feromonas de hembra, no estoy segura pero si me di cuenta que ellos ya estaban enterados de mis intenciones con ellos, como sea durante el desayuno recibí manoseos en mis piernas de don Daniel y don Nino, ellos acariciaron mis piernas ya que me senté entre ellos, luego de eso empezaron los trabajos en el campo, don Daniel fue el primero en salir, yo espere que todos terminaran y ayude don Hugo a levantar la mesa y dejar todo limpio, le dije que me dejara hacerlo mientras él me tocaba un poco, el por supuesto como siempre tan tímido, empezó suave tocándome el culo suavemente pero a medida que avanzaron los minutos, me agarro las tetas y me bajo el pantalón para besarme las nalgas y pasar su lengua algunas veces por mi conchita la cual estaba sumamente húmeda para esos momentos, la mayor parte de mi primer día fue conocer algunas cosas que hacían, mientras cada uno de los señores me tocaba de alguna forma, por ejemplo cuando me mostraron como trabajan los perros con las ovejas, don Genaro me metió la mano en el pantalón para palpar mi conchita, mientras don Nino me agarraba las tetas, todos actuaban tan normal mientras me enseñaban lo que hacían pero a su vez se iban intercalando para manosearme era una escena de los más normal y extraño a la vez, cuando don Genaro se fue con don Hugo y don Ricardo a ver unos temas de unos nuevos muebles que se necesitaban, don Nino tomo la mayor parte del tiempo para manosearme mientras estábamos caminando por campo explorando, llegamos a un gran árbol, don Nino me apretó contra el gran tronco y metió su mano en mi conchita para acariciarme el clítoris frenéticamente yo gemí “aaa…pare…aaa…mmm”, mi cuerpo estaba sensible y hacerlo en pleno campo durante el día me calentaba muchísimo mas, luego de unos momentos el me saco las manos de encima porque don Daniel lo llamo para que le ayude a mover unos fardos de paja, yo fui con él para ayudar también, don Daniel se ofreció a ayudarme a hacerlo, se puso detrás de mí, me puso su bulto entre las nalgas y movimos varios fardos juntos, el restregándome su verga sin piedad y yo como loca disfrutando de eso, luego de eso entre a la casa porque me pidieron una herramienta que estaba en la habitación de don Ricardo, cuando entre a su habitación don Ricardo estaba ahí cambiándose, yo me sorprendí mucho cerré la puerta y le dije.

-“Discúlpeme don Ricardo, solo vine a buscar una herramienta que don Daniel me pidió buscar en su cuarto”.

Él me dijo que entrara sin vergüenza, volví a entrar y estaba vistiéndose con ropa de trabajo, me indico que la herramienta estaba en su repisa en uno de los cajones, yo me acerque y me puse a buscar, pero no encontré nada, entonces él me dijo que buscara en el de más abajo, yo me incline y mi culo quedo parado en su dirección, yo continúe buscando y de pronto sentí que me sujetaron fuerte por la cintura y una presión entre mis nalgas, me gire y don Ricardo me tenía puesta su verga desnuda entre mis nalgas por encima de mi pantalón, él me dijo.

-“Acá también tengo una herramienta que puede servirle señorita”.

Yo le sonreí y empecé a mover mi culo de un lado a otro y le dije.

-“De verdad? Veámosla entonces”.

Finalmente encontré la herramienta, la tome y me incorpore nuevamente, me gire y tome el pene de don Ricardo con mi mano izquierda, lo mire sonriéndole y le dije.

-“Ya tengo la herramienta que me pidieron, esta otra se ve muy bien pero no la necesito, por ahora”.

Me fui meneándole el culo, le entregue la herramienta a don Daniel, el día continuo en esa tónica, manoseos y ayudas, manoseos directamente en mi conchita y mis tetas principalmente, cuando ya llego la noche del primer día y luego de cenar, ellos jugaron a las cartas, por supuesto y como se imaginaran el premio era yo, el que ganaba me tenía por la siguiente ronda sentada en sus piernas totalmente desnuda, me metieron los dedos y me penetraron el hoyito con sus dedos todos esos señores, luego llegó la hora de irse a dormir, yo entre a mi cuarto mientras me preparaba con ropa más ligera para dormir, mire por curiosidad por la ventana mi cuarto que daba al bosque detrás de la casa, y la verdad me recorrió una sensación de temor, no se veía nada estaba muy oscuro todo, era como un vacío, eso me hizo sentir algo de miedo, me recosté pero entre los sonidos raros y la oscuridad total no pude conseguir dormir, a los 30 minutos no sabía que hacer no quería estar sola, así que salí de mi cuarto y le toque a don Genaro que para mi suerte aún no estaba dormido, el me dejo entrar, me pregunto.

-“Señorita está bien? Le pasa algo, esta algo pálida”.

Yo casi temblando le dije.

-“Si don Genaro, lo que pasa es que me dio algo de miedo estar sola en mi cuarto, está muy oscuro fuera, me permite quedarme con usted esta noche?”.

El con una gran sonrisa me tomo de las manos y me permitió entrar a su habitación, él se estaba quitando la ropa, pero amablemente me llevo a su cama y nos sentamos juntos, entonces él me dijo.

-“Usted puede quedarse todo lo que quiera señorita, usted sabe que siempre es bienvenida en mi cama”.

Yo me sonroje con sus palabras y me reí tímidamente, entonces lo mire y él estaba centrado en mis tetas y mis piernas, ya que con mi ropa de dormir ajustada, se me veía mas escote y para abajo tenía un pequeño pantalón corto que me tapaba solo la mitad del culo, yo me calenté mucho con sus miradas y la sensación de sus manos sobre las mías, durante todo el día esos señores me estuvieron usando para complacerse, aunque ninguno de ellos me follo ni tampoco me hicieron mamárselas hasta eyacular, yo tampoco había tenido un orgasmo por lo que estaba caliente y sensible además de que sentirme bajo la protección de don Genaro por alguna razón me calentó muchísimo, así que sin demora me acerque lentamente, ambos sin decirnos nada nos acercamos hasta que nuestros labios estaban solo a centímetros, dimos el último paso para besarnos tiernamente, como dos amantes en su primera vez, comenzamos con besos suaves y tiernas mientras sentí como las manos de don Genaro empezaron a recorrer mis brazos, mis caderas y mis tetas suavemente, yo por mi parte me deje llevar y empecé a desnudarlo lentamente, don Genaro me subió la camiseta dejando mi torso desnudo y mis tetas a su disposición, luego de besarnos tiernamente comenzaron los besos más apasionados, haciendo sonar nuestro labios en cada contacto, mi respiración estaba muy agitada y mi cuerpo estaba listo para recibir el calor de un hombre, me puse de pie y le extendí las manos a don Genaro para acercarlo a mí, él se puso de pie junto a mí, me abrazo desde la cintura y me apego a su cuerpo para restregar su rostro entre mis tetas, yo lo abrace con mis manos pasándolas por su cuello y apretando su cara contra mí, el bajo sus manos y me bajo el pantalón corto hasta las rodillas don cayeron sin resistencia alguna dejando mi conchita y mi culo al aire, quede desnuda frente a él, yo sin demora le desabroche su pantalón para bajárselo completamente luego lo guie para que se siente en la cama, cuando ya estaba sentado, le quite el pantalón y le abrí las piernas para contemplar su pene, me arrodille frente a el preparándome para mamársela, su pene estaba muy erecto incluso salía liquido por su punta, sin duda don Genaro estaba motivado conmigo, me acerque lentamente abriendo mi boca, lo encamine hacia mis labios para esconder ese pene dentro de mi boca, una vez que ya lo tuve dentro empecé a saborear su glande, lo lamí de arriba abajo, empecé a mover mis manos para masturbarlo lentamente, don Genaro solo se quejaba, pequeños gemidos ahogados salieron de su boca, a los pocos minutos don Genaro puso sus manos sobre mi cabeza presionándome contra su pene con fuerza, eso me hizo dar arcadas ya que su pene más adentro, yo saque su pene de mi boca y lo vi empapado en mi saliva, empecé a lamerlo tiernamente mientras lo miraba, luego de unos minutos detuve mi mamada y subí para abrazarlo, el me chupo las tetas suavemente mientras metía sus dedos en mi conchita, yo temblé del placer y empecé a gemir tímidamente también, don Genaro me giro para besar mis nalgas de vez en cuando me las mordía todo eso sin dejar de estimular mi clítoris con sus dedos, yo estaba loca de placer mis gemidos eran cada vez más ruidosos, don Genaro se puso de pie y me abrazo por la espalda, me dijo.

-“Busque en mi cajón señorita”.

Yo excitada y confundida me acerque al cajón de su mesa de noche y vi unos 15 condones, lo mire de vuelta extrañada, entonces él me dijo con una sonrisa pícara.

-“Esos me los paso Nino, a todos les dio condones”.

Yo le devolví la sonrisa y le dije.

-“Mm…por que sera…”.

Como zorrita saque uno y lo abrí desesperada, se lo puse a don Genaro, me di la vuelta mientras el aún estaba sentado y apoye en sus piernas, el me tomo de la cintura para encaminarme directo a su pene, yo baje lentamente hasta sentirlo en mi entrada, en un movimiento lleno de placer empecé a meterlo completamente dentro de la vagina, la expansión de mi sexo mi volvió loca y me estremeció de pies a cabeza, tanto que sentí como el orgasmos no tardaba en llegar, pude moverle solo un poco mientras gemía como una puta “aaa…ufff…aaa.aaa..aaaa”, ambos estábamos al borde del estasis, así que cuando sentí que ya era inevitable mi orgasmos que tenía acumulada toda la excitación de semanas y todos los estímulos que me dieron durante el día, sentí que me llego el clímax destrozando mi esfuerzos de disimular por lo que mis gemidos ya no fueron reprimidos, “aaaa…me corro…don Genaro…aaa…siii…”, don Genaro al sentir mi orgasmo y mis espasmos donde mi conchita apretó aún más su pene no aguanto mas y tuvo su orgasmos eyaculando con fuerza y en gran cantidad, luego de que ambos llegáramos al clímax de esa manera nos separamos, yo le quite el condón y le mame la verga para limpiársela de cualquier rastro de espera que quedara, una vez que quedo limpia nos acostamos desnudos, como dos enamorados dormimos abrazados sin decir una palabra, don Genaro se apegó a mi espalda para que durmiéramos como cucharita yo con mi conchita palpitando del orgasmos y con la seguridad de los brazos de don Genaro no tarde en dormirme dando fin al primer día de mi semana como juguete sexual.

Acá termino mi primer día chicos, espero que les guste mi más grande anécdota aún quedan 6 días de historias y situaciones, espero que les agraden, les mando un gran beso a todos.