¿Cómo convertí a tu mujer en mi puta?
Él sabía exactamente qué palabras usar para romper su resistencia. Ella no esperaba que un extraño la hiciera sentirse tan sucia y tan deseada al mismo tiempo. Y él... él solo esperaba a que su esposa se entregara por completo.
Es divertido que me lo preguntes, porque tú estabas allí presente y lo viviste al igual que ella y que yo. Pero se lo morboso que eres y lo que te gusta revivir todo ese episodio y sobretodo, porque no te acabas de creer que una mujer como la tuya, tan espectacular en todos los sentidos, que se ha follado a verdaderos adonis, acabase siendo la puta de un tío normalito como yo.
Un partner in crime, o como a ti te gusta decir “bull o corneador” es ante todo un buen psicólogo de pareja.
Hay parejas y parejas, todas ellas muy diferentes entre sí, y aunque tengan en común el cuckolding, los motivos son muy diferentes. Las hay donde el hombre no da de sí, porque tiene un micropene y no consigue que su mujer llegue a un orgasmo, las hay donde ellas son unas auténticas ninfómanas, las hay con tal diferencia de edad que ella prácticamente está entrando en su madurez sexual y el ya casi saliendo, los hay que recurren a esto cuando les falla todo lo demás y están casi a punto de separarse y bueno, luego están los que son como vosotros.
Os cale desde los primeros mensajes que nos escribimos, unos guarros, con mucha experiencia en el mundo swinger, así que de follar no se trataba, por lo que me contasteis teníais una buena relación de hacía muchos años y en la cama lo pasabais muy bien los dos solos, con sexo muy a menudo, y ella corriéndose tantas veces como lo haría con cualquiera, pero sois unos auténticos viciosos de las emociones y el morbo. Cierto es que ayuda el hecho de que me contaseis que habíais estado con decenas de parejas, en fiestas y orgias, e incluso que tú habías tenido amigas con las que también follabas incluso sin que ella estuviera delante. Pues eso, estos dos funcionan perfectamente y lo que buscan son emociones fuertes, que les lleven al límite, porque son unos guarros.
¿Qué medicina os apliqué? No tener prisa.
No lo necesitabais, ella estaba bien follada, tú igual, veníais de hacer tríos donde seguramente tíos mil veces más buenorros, folladores y dotados que yo se la habían follado de mil maneras diferentes y la habían hecho correrse como una verdadera zorra, así que lo que tenía que conseguir es que lo deseaseis más que cualquier otra cosa.
Jugar con vosotros sin prisa, pero sin pausa para que no se os bajase el calentón. Subiendo la intensidad en cada paso pero sin llegar a quemar todas las cartas.
Y eso hice.
El día que nos conocimos tú me habías avisado de donde estaríais y de que se trataba de ligarsela, sin que ella se enterase de que nos habíamos conocido a través de una red swinger. El plan era que tú me compartirías la ubicación y yo me plantaría allí sobre las 20:00, previamente me habías avisado que tenías reservado para las 00:00 una habitación por horas.
Cuando entre en el bar y os vi, ella me pareció un bombón, nunca había ligado con una mujer tan guapa como ella. Era la típica MILF cuidada a base de gimnasio, bastante pijilla y sinceramente, por un momento pensé que había gato encerrado, porque para nada parecía que fuera la zorra que me habías descrito, más bien tenía pinta de seria y bastante formal.
Fue buena idea para presentarnos que cuando saliste a fumar volvieras conmigo diciéndola que en la puerta te habías encontrado conmigo y que sin cortarme un pelo, yo te había dicho que eras un tío con suerte, porque tu mujer estaba buenísima. Aquello la descuadro por completo y obviamente no dudo en plantarme dos besos por el atrevimiento, no es muy normal que alguien se acerque a un marido y le diga que su mujer está muy buena. ¡Buen punto cornudo!
Un par de chistes y anécdotas después ya estaba sentado junto a ella con una conversación de lo más inteligente y divertida. Ella se sintió muy cómoda conmigo, ¿a qué mujer no le gusta tener a lado a un hombre que se ha atrevido a confesar a su marido que ella está muy buena? Puro ego femenino. Cayeron las primeras cervezas y a pesar de eso, para nada las tenía todas conmigo, ella no daba ningún tipo de señal que me hiciera pensar que era la zorra que me habías vendido, pero muy hábilmente cambiaste la conversación, poco a poco se hizo más guarra, más íntima:
“¿Tienes novia?” Me preguntó.
“La tuve, pero la dejé porque a mí lo que más me gusta son las mujeres casadas, como tú”
“Jajajaja, así que vas destrozando matrimonios” apostilló ella.
“O dándoles vidilla, diría yo”
y justo en ese momento puse mi mano sobre su muslo y comencé a acariciarla poco a poco, haciéndola sentir mis manos y mi cuerpo, la notaba súper receptiva, vi como te indicaba lo que estaba pasando y seguramente si hubiera impuesto un ritmo más alto lo hubiera aceptado, pero por eso precisamente lo medí bien para que desease el siguiente paso, y eso que tú no hacías más que decirme con la mirada que me lanzase.
Nos dejaste solos, con la excusa de ir al baño, y ella aprovechó para preguntarme:
“Tú no has aparecido por casualidad ¿verdad?”
“Obvio, en mi vida había tenido tanta suerte, es cosa del cornudo de tu marido, nos conocimos en una página web y llevamos preparándolo semanas”
“Jajaja, ¡cómo es!… y ¿qué tal me ha vendido? Soy como te esperabas?” Me pregunto.
“Venderte te ha vendido bien, pero se ha quedado muy corto alabando tu belleza” la respondí.
Estaba a punto de comerme la boca, pero la detuve “espera que llegue el cornudo, seguro que no quiere perdérselo” y eso hice.
“¡Como besa tu mujer!” Con que ganas y pasión. Te vi que mirabas para todas partes como queriendo que todo el mundo se enterase de que tu mujer te estaba poniendo los cuernos.
Ella estaba ya tan cachonda que me había tocado el paquete, y pudo comprobar perfectamente las dimensiones y que estaba ya como una piedra “tu amigo que le estoy poniendo muy cachondo a tu amigo” te dijo para que te enterases de que me la había tocado. “¿Y el a ti?” La preguntaste y abrió sus piernas para que llegase a su tanga. “Bastante, la muy zorrita tiene el tanga calado” te dije yo tras comprobar que así era.
Si no llego a frenarlo hubiéramos dado allí mismo el espectáculo que querías, pero todavía no era el momento. Detecté que a ambos os gustaba ese punto exhibicionista y había que explotarlo más, por eso después de un buen rato jugando, con ella, te pedí que me cambiaras el sitio, si alguien no se había enterado, viendo como os morreasteis los dos, no tendrían ninguna duda. Te pone que la gente piense “mira esa, vaya zorra debe ser que está con dos” te dije y a ella “y a ti pone que piensas que estás tan buena y eres tan guarra que te puedes permitir dos”. No me hizo falta que me contestarais, volviste a tu sitio, me coloque junto a ella y el morreo que me pegó fue escandaloso.
Os tenía en el punto donde quería y eso había que seguir explotándolo un rato más, así que os lleve a otro sitio, con más gente, más güiris para que nadie nos conociera y chicas más jóvenes para que ella pudiera presumir de estar con los dos.
Aquello os encantó, muy a pesar de que os pensabais que sería el momento en el que nos íbamos a follar, pues se acercaban las doce y tenías la reserva.
Cuando entramos estaba hasta arriba, gente mucho más joven, típico sitio donde todo el mundo es guapo y va a ligar, y ella entró con nosotros dos cogidos de brazo. Seguro que nunca había bailado tan sexy como aquella noche, contigo, conmigo, con los dos, fue todo un espectáculo ver como las tías la envidiaban y los tíos querían ocupar nuestro lugar. Cuando la dejamos sola en la pista para ir a pedir unas copas, la dije “si eres tan puta como creo, seguro que eres capaz de poner cachondo a esos dos de ahí”, eran dos guiris de no más de 30 años, guapos y muy altos que no habían hecho más que mirarnos. Les miró de arriba a abajo, me morreo y me dijo “lo dudas”.
Jajaja, ¿recuerdas como les entró a los dos en cuanto salimos de la pista? Era una bomba sexual, mirándonos desde la pista mientras les ponía a mil también a ellos. Todo un espectáculo, los chavales no se lo creían, y a ella se la veía en su salsa.
Cuando creyó que ya era suficiente se deshizo de ellos, vino hacia la barra donde estábamos y primero se morreo contigo y después me comió la boca desenfrenadamente. Tenía el tanga calado, estaba caliente como nunca lo había estado. “Quítate el tanga y dáselo a tu marido para que vea lo cachonda que estás” y no lo dudó, ni se cortó un segundo, allí mismo se lo quitó delante de todo el mundo.
“Quiero que me folles” me dijo.
“Pídeselo a tu cornudo” le dije y lo hizo “cornudo, pídele que me la meta, me está ardiendo y necesito su polla dentro ya”.
Estuve tentado de llevármela al baño y follarmela, pero eso es lo que ella hubiera querido y se hubiera acabado la magia. Estaba realmente perra, y me encanta tu mujer en ese estado. “Cariño, eres mi puta y te follaré cuando yo quiera, no cuando tú me lo pidas” le dije a pesar de tenerme a mil. Verla refregarse contra mi polla primero, y después contra la tuya fue alucinante, estaba salidisima. La tenía en el punto que quería, así que había que dar por terminada la noche.
“Nos vamos” os dije. Los dos os pensasteis que a follar, y con esa idea llegamos hasta el parking donde teníais el coche. Fue brutal el squirt que la hice de pie en aquel garage, tapados por la puerta del coche, lo que pudo salir de su coño y como se corrió.
Intento sacarme la polla, me desabrochó el pantalón y “joder que pollón tienes, lo quiero para mi ya” dijo como poseída.
“Psss, mi polla no se toca, putita, ya te he dicho que te follare cuando yo quiera y hoy no va a ser. Ahora os vais a montar en el coche y vais a tirar para casa. Ya te diré cuando te folló” me partía de risa con la cara que pusisteis los dos y el “cabrón, ¿me vas a dejar así?” que la salió del alma.
“Pues si, os vais a ir para casa y el que te va a follar esta noche es el cornudo, no yo. ¿Estarás a la altura, cornudo?” Os dije y ella cabreada me contestó “No jodas, a él le tengo todos los días, y su polla es la mitad de la tuya, quiero que me folles tú!”
“Preciosa, eres mi puta y soy yo quien dice cuando y con quien follas. Que no te gusta, te jodes, que te tienes que follar al cornudo en vez de a mi, te jodes, que después de hacerlo te tienes que hacer un par de pajas más para saciarte, te jodes… y sabes, hasta que nos volvamos a ver, vas a estar tan cachonda pensando en mi polla y lo cabrón que soy que jamás te habrás sentido tan puta. Mi puta. Asi que ahora móntate en el coche y para casa” se quedó planchada lo sé, por dentro seguro que se cagó en todos mis muertos y lo hijo de la grandisma puta que fui, pero surtió el efecto esperado.
Me costa que esa noche te dejó seco, y se mató a pajas. Y al día siguiente, y al siguiente y así hasta el jueves siguiente.
Cuando la llamé, sin previo aviso, a los tres días para que fuera al apartahotel que había cogido a las 14 en punto, pensé que me iba a mandar a la mierda y así lo hizo, pero allí llegó puntualmente, no se ni que excusa se debió inventar en el trabajo para conseguirlo, pero allí estaba cuando abrí la puerta, con una cara de cachonda y roja de ira porque ni ella misma ni se creía las ganas de polla que tenía.
Entro, cerré la puerta y la puse contra la pared, la arranque el tanga de un tirón y le meti dos dedos en su coñazo, estaba encharcada y no tardo en correrse con el movimiento de mis dedos. Que manera de culear, y pedirme que sacase los dedos de una puta vez y la metiera la polla… como se corrió la muy puta, con mis manos, dejo el suelo encharcado.
Cuando se creía que iba a follarla y vio que no iba a ser así, se cabreo nuevamente… y mucho más cuando la dije que llamase al cornudo para que viniera aquí y que se esperase en la habitación que yo tenía que ir a la piscina a hacer unos largos y que volvería en un par de horas.
Me tiró de todo y me llamó de todo, pero allí se quedó. Fue cuando aprovechó para llamarte y decirte que fueras a por ella, que yo era un hijo de puta y que no quería saber nada más de mí… pero no se fue del apartahotel porque le estaba molando y quería más.
Llegué antes que tú, tardaste demasiado en buscarte una excusa en el trabajo, cornudo ¿qué dijiste? ¿Qué se iban a follar a tu mujer? Más hubieras querido, jajaja.
Cuando estabas a punto de llegar te llamamos por videoconferencia, estábamos los dos en la cama, desnudos, ella me la estaba mamando, se atragantaba toda porque no le entraba entera, se la sacó y te pidió que trajeras una botella de vino… “pero date prisa que yo me voy a meter todo esto y no pienso esperarte”…. Y corto.
Cuando llegaste y nos llamaste para saber cuál era el número del apartamento, te dijimos que salieras fuera y mirases a las ventanas del primer piso. ¡Qué auténtica zorra tu mujer! Fue idea suya que nos vieras follando desde la calle. Eran las 3:30 y no había ni dios por el calor que hacía y allí estabas tú, plantado con el móvil grabando como me follaba a mi puta apoyada en la ventana. Cuando por fin subiste venías como un auténtico toro, empalmado como un burro y la muy zorra quiso enseñarte lo dilatado que tenía su coño después de la tunda que le había dado… jajaja “se escojonaba diciéndote que no se estaba enterando, que ni lo notaba” y a pesar de eso te corriste en segundos, cuando yo llevaba ya un rato empalándola y arrancándola orgasmos.
Como me gustó verte disfrutando y empalmándote de nuevo con ella montándose sobre mi polla y cabalgándome en plan amazona salvaje y ese “ven cornudo que te la chupe un rato, porque follar hoy ya has follado todo lo que te tocaba y ni me he enterado”.
¿Cuánto estuvimos follando? Toda la tarde seguro y gran parte de la noche, porque mientras te enviamos a comprar algo de comer, la muy zorra no quiso parar. No es que pareciera necesitada, es que es una viciosa de cojones y sabe disfrutar con una buena polla.
Me costa que se fue tan dolorida de tanto follarme que estuvisteis tres días sin sexo, jajaja y tú matándote a pajas con todos los vídeos que te grabamos y grabaste tú mismo.
El resto ya te lo sabes, durante esos meses solo tenía que descolgar el teléfono cada vez que quería follármela y a ti te faltaba tiempo para que mi puta acudiera rauda y veloz a follarme.
¡Qué tiempos cornudo! Seguro que tú también los recuerdas y te empalmas. Debería volver a decirte que me la traigas ¿te apetece?
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