Mi vecina Inma, la mujer de mi mejor… Parte 8
Inma sabe que su vida está a punto de cambiar para siempre. Con Antonio a punto de llegar y Jack dispuesto a compartirla, la fantasía de ser poseída por dos hombres se vuelve una realidad inminente. ¿Está preparada para cumplir las órdenes más sucias de sus nuevos dueños?
Capítulo 12: El inicio de mi vida con dos maridos
Ha llegado el turno de continuar la historia, esta vez, desde el punto de vista de Inmaculada.
Al finalizar el capítulo anterior, concluyó un fin de semana bien aprovechado pero la semana siguiente se iniciaba con una ilusión y una excitación indescriptible: A partir de ese día, me convertía en una mujer con dos pollas a su disposición. La sola idea de encamarme esa noche y todas las siguientes con mis dos hombres me hacía estar en un permanente estado de excitación… era la perdición de todas mis bragas.
Me vino a la cabeza un antiguo recuerdo de una excompañera de trabajo. Ella se llamaba Arancha y recuerdo que era una mujer muy sexy, siempre muy bien vestida en la oficina, con pantalones muy ajustados e incluso faldas de tuvo que realzaban sus bonitas caderas. Era la típica chica que tiene revolucionados a todos los hombres de la oficina, no solo por su físico, si no también por su simpatía y por ciertas cosas que sabía hacer muy bien con ellos… era una calientapollas de cuidado. Recuerdo un día que fuimos a comer ella y yo y cuatro de nuestros compañeros más jóvenes, básicamente, recién titulados, y la muy cabrona nos deleitó demostrándonos a la hora del postre, la capacidad de su garganta profunda, metiéndose y sacándose un enorme plátano sin ninguna dificultad… yo me quedé de piedra, pero los tíos debieron hacerse una buena paja ese día a la salud de Arancha. En honor a la verdad, con esos bonitos labios, que siempre llevaba pintados de rojo intenso, esa boca era de pecado.
El caso es que, pasado el tiempo, supe que nada más volver de su luna de miel, para sorpresa general, Arancha y su marido estuvieron compartiendo piso durante al menos los seis primeros meses de casados con un amigo de él. Si eso ya de por si es un poco inusual, una vez que tuve que ir a casa de Arancha para llevarle unos documentos que habían llegado a la oficina durante sus vacaciones, tuve la oportunidad de ir a casa de Arancha. Ella, muy gentilmente, me enseño la casa y pude conocer personalmente a Javier, el amigo de su marido. Era un tipo con un parecido asombroso al protagonista de Superman, tanto por sus bonitos ojos azules, como por su imponente cuerpo musculado.
Dos cosas más me llamaron la atención: aunque la casa tenía tres habitaciones, y una de ellas estaba a la otra punta del dormitorio de matrimonio, la habitación del pibón estaba contigua a la de los recién casados. La segunda cosa es que juraría que lo que llevaba puesto Javier era un boxer ajustado.
Total, que, aunque ella nunca me lo confesó, teniendo en cuenta los antecedentes, yo siempre me imaginé, con mucha envidia (todo hay que decirlo), que Arancha debía estar recibiendo polla por partida doble. Por supuesto, esta idea rondaba por mi cabeza y recuerdo que cuando se lo comenté a Jack, la situación le puso super burro y no paró hasta hacerme que le presentara a Arancha, a la que él se refería como “la zorra de tu compañera”. Zorra o no, lo cierto es que Arancha siempre venía a la oficina, con una sonrisa de oreja a oreja, o como decían algunos compañeros con cierta maldad, “bien follada”.
Pues ahora era yo, Inma, la que iba a vivir este sueño de poliandria, la que disfrutaría de dos pollones a mi entera disposición para disfrutar de ellos por todos mis agujeros.
Se sumaba a esto la situación que yo soy una mujer que, incluso antes de probarlo con un chico, ya me masturbaba analmente y me encantaba; dado que Jack tenía reparos con el sexo anal, esa faceta la tenía un poco desatendida por Jack. Sin embargo, Antonio compartía conmigo su gusto por jugar con el culo de sus amantes, como había podido intuir siempre, por como me miraba y, escuchar hace pocos días, por lo que me sentía muy feliz por haber encontrado mis medias naranjas o los panes para el sándwich, por expresarlo de una manera más gráfica.
El caso es que a eso de las 15:00 h, recibo un mensaje de Antonio en el que me dice los siguiente y que leí entre el miedo y la excitación:
Querida Inma:
Esta noche no podré pasarme por vuestra casa. Por temas urgentes de trabajo, a las 16:00 debo coger un avión a París. Estaré de vuelta el martes por la noche. Te escribo estas líneas muy cachondo, con la polla dura y la mente sucia… con ganas de hacer todo tipo de guarradas contigo.
Te propongo que vayas mañana a la farmacia de enfrente, sin bragas, con el plug anal metido en el culo y le pidas dos lavativas. Si te pregunta, le dices que las quieres porque tu marido y su mejor amigo, tus machos, andan con ganas de sodomizarte toda la noche, mientras el otro el otro te mete su enorme rabo en el coño. Pídele también un bote de lubricante. Dile que estás un poco desentrenada en que te den por el culo, pero que eso va a cambiar a partir de ahora. Pide preservativos XL forte, porque el amigo de tu marido, que es quien más te va a empotrar por el culo, tiene un rabo muy grande y folla como un animal. Cuéntale también que el lubricante lo quieres de varios sabores, porque te han prometido tus sementales que te vas a hartar de comer polla.
Por mi parte, aprovechando la visita obligada a París, pasaré por un sex-shop que están muy cerca del Moule Roge, donde las putas mas caras de la ciudad compran su lencería. Te compraré varios modelitos tanto para dentro como para fuera de casa, a los que ya he echado un ojo por internet y que te va a quedar increíble con tus zapatos de castigo.
Por favor, dile todo esto a Jack de mi parte y una última cosa: cuando, tras leer esto, os pongáis a follar, si no lo hace él, hazlo tu misma: métete por el culo el plug de tamaño medio. Tienes que ir entrenándome ese culo. Mañana te lo voy a reventar, querida Inma, querida zorra mía.
Tras leer la carta, no pude evitar acariciar con mi mano izquierda mi coño por encima de mis bragas y llevar el dedo corazón de mi mano derecha a la entrada de mi culo, empujando fuertemente la prenda hasta los mas profundo que pude de mi orificio trasero.
Al poco rato llegó Jack a casa. Le recibí con un beso rápido en los labios y le dije “tengo noticias de Jack. Tenemos un ligero cambio de planes”.
Nada más salir de la ducha, le quité la toalla que le cubría su de cintura para abajo, a modo de toga y la puse en el suelo. Dándole mi móvil, con el mensaje de Antonio abierto, puse mis rodillas sobre toalla y comencé a merendarme la polla de Jack, pidiéndole antes que leyera en voz alta el mensaje de su amigo:
Jack: Querida Inma:
Esta noche no podré pasarme por vuestra casa…
La polla de Jack no paraba de crecer en mi boca, entre el efecto de mi mamada y la lectura del mensaje de su amigo.
Jack: Mañana te lo voy a reventar, querida Inma, querida zorra mía. ¿te ha llamado zorra? Sabe de sobra que a mí me gusta más llamarte “perra”. Vamos perrita, tráeme el lubricante y ve también por el plug. Voy a follarte muy duro por el coño mientras tienes el culo petado con el plug que, como dice Antonio, tienes que entrenar un poco para la doble ración de polla que te vamos a dar mañana, vestida como la puta más fina y sexy de París.
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