Mi vecina Inma, la mujer de mi mejor… Parte 7
La traición de su esposa lo dejó sin opciones, pero la propuesta de Jack e Inma era demasiado tentadora para rechazarla. Ahora, Antonio debe decidir si se entrega por completo a la pasión compartida o si prefiere quedarse en la orilla. La noche promete ser larga, y los límites del matrimonio ya no existen.
Capítulo 10: Un fin de semana bien aprovechado. Parte III
Jack: Hola chicos. Parece que llego en buen momento.
Antonio: Perdona, Jack. Te juro que ha sido todo muy… legal. Es verdad que me acabo de correr como un animal, delante de tu mujer, pero te juro que no la he tocado ni ella me ha tocado a mí.
Inma: Es verdad, Antonio se ha contenido como todo un caballero, pero estoy cachondísima. Necesito follar ahora mismo.
Jack: No te preocupes, amigo. Digamos que estaba al tanto de lo que iba a pasar esta mañana. Tienes a mi mujer cachonda desde hace semanas y eso es algo que al tiempo me jode un poco y al tiempo me gusta. Si quiere más polla, prefiero que sea la tuya.
Antonio: Bueno, también para mi es algo muy fuerte. No quisiera dañar a Vero.
Jack: De eso también quería hablarte, Antonio. Tengo noticias. Vengo justamente de confirmarlas. Vero te está siendo infiel desde hace semanas. Hoy que conseguido la prueba definitiva. Te está engañando con el monitor del gimnasio. Mira estas fotos.
Las fotos eran bastante explicitas. En ellas se veía una de las salas adjuntas a la sala de pesas, con colchonetas en el suelo y bancos de step en los laterales de la sala, con sacos del boxeo y TRX colgados del techo. La sala tenía una zona elevada, desde donde los monitores se ponen para dar clase. Ahí se veía a Vero montando fogosamente al monitor negro del gimnasio, un chico del que Vero había de hecho hablado a menudo a Antonio, sobre sus malas condiciones laborales y los explotadores que eran los dueños de gimnasio. Que hijo de puta.
Antonio: Que hija de puta. Se acabó. No quiero saber nada más de ella. En cuanto regrese a casa le diré que hemos terminado. Esta traición es imperdonable.
Jack: Lo siento, Antonio. Lo llevo sospechando desde hace tiempo. Y esto está relacionado con el hecho de porque hoy estás aquí en mi casa, masturbándote con mi mujer… verás, quiero que, a partir de ahora, si tu quieres, seas para Inma algo así como su segundo marido. Es decir, más que su amante. Quiero… los dos queremos, verdad Inma, que consideres a Inma como a tu mujer, tu amante y… en determinadas circunstancias, tu zorra.
A pesar de la revelación sobre Vero y el impacto sobre la relación que Jack e Inma le proponían, así tan de repente, la idea pareció gustarle a Antonio.
Antonio: ¿Me estáis proponiendo que seamos un trío, a todos los efectos, y que por, ejemplo, me acueste con Inma cuando quiera, durmamos juntos, hagamos cosas juntos los tres?
Inma: Antonio, sabes que Jack y yo tenemos una gran relación y nos llevamos muy bien. No concebimos la vida el uno sin el otro. Sin embargo, como ya habrás podido comprobar, me encanta el sexo. Mi cuerpo me lo pide. Necesito follar diariamente, incluso varias veces. Me encantan las pollas. Me encanta sentirme el centro de la fiesta cuando estoy a solas con varios hombres. Ya me entiendes. Quiero ser feliz y quiero que ambos seáis mis maridos. Quiero saborear vuestros rabos. Sentirlos dentro de mí. Que me deis caña. Que me folleis por turnos y también que me hagáis muchas dobles penetraciones. Eso me encanta. Lo necesito.
A estas alturas, a pesar de las corridas anteriores, Antonio ya estaba completamente empalmado.
Inma: Bueno, cariños, ahora que nos hemos sincerado contigo, es hora de tomar una decisión, Antonio. Debes decidir si nos das el “si quiero” y te unes a nosotros en este delicioso matrimonio.
Antonio: No tengo nada que pensar. Si quiero. Ambos sois mis amigos y para ser sincero, hace años que pasa por mi mente la idea de que pasaría de si en lugar de estar con Vero hubiera estado contigo y muchas veces he pensado que tendría una vida más plena y feliz. Si quiero.
Jack: Muy bien. Pues para bendecir este momento, puede usted follarse a la novia… pero antes, déjame que te la prepare adecuadamente. Inma, ¿podrías ponerte para la ocasión los zapatos de castigo y esos pantis blancos, abiertos por el coño que te compré la semana pasada, en previsión de lo que iba a pasar hoy? Se que a mi amigo le va a encantar.
Inma: Si, cariño, me vestiré tan sexy como pueda para follarme a tu amigo, o tendría que decir, para follarme a mi otro marido.
Jack: yo te ayudaré, mi zorra insaciable – dijo Jack mientras la levantaba y la metía con morbo toda la lengua dentro de su boca, que ella recibía con excitación.
A los 5 minutos, que para Antonio fueron interminables, una impresionante Inma, sujetada de la mano de su marido, entraba en el salón. Vestía lencería blanca transparente, salvo por los impresionantes zapatos de tacón de aguja negros.
Inma: ¿te gustan? Estos zapatos nunca han pisado la calle, pero aquí en casa me los pongo a menudo. Supongo que muchas veces habrás oído el taconeo desde tu casa. Me los pongo solo para follar. Jack me ha contado que a ti también te gusta este fetiche, ¿verdad? A mi me encanta complacer los caprichos de mis hombres. Me siento super sexy con ello y con estos pantis que están diciendo “hechos para follar”.
Jack: Ven Inma. Acompáñame.
Pasito a pasito, Jack condujo a Inma delante de Antonio.
Jack: Clávatela – Y dándole un beso a su marido, finalmente, Antonio sintió como en húmedo conejo de Inma acogía su polla, poco a poco, dulcemente, a través del generoso agujero que dejaba la apertura de las medias.
Antonio: Eres fantástica, Inma. He soñado con esto muchas veces.
Inma: Nosotros también. Me encanta tu polla. Me la he imaginado muchas veces en la piscina, y que bien se siente en mi coño. Voy a follarte hasta reventar.
Inma aceleró el ritmo de la cabalgada. Se veía genial desde todos los ángulos que Jack pudo explorar, mientras empezaba a desnudarse y tocarse su miembro.
Jack se acercó por detrás, acariciando con fuerza las tetas de Inma, apretándolas, cercando sus pezones sobre su sujetador blanco transparente, a lo que Inma respondió girando su cabeza ofreciendo a Jack una vez más su boca abierta para recibir la lengua de Jack.
Jack: Ahora, fuera sujetador. Antonio, ¿has visto que tetas tan ricas? Cómeselas. He llegado a hacer que esta guarra se corra simplemente comiéndole las tetas. ¿Puedes creerlo? ¿Has visto alguna zorra igual de caliente que mi mujer?
Antonio: Si que es caliente. Tiene el coño ardiendo. Es deliciosa. Me va a reventar la polla.
Inma: Ummmm, no me canso de cabalgarte, vas a ver que soy una yegua difícil de domar. Por favor, que el segundo domador vaya preparándose que quiero montar a mis dos sementales hoy. Aaaaaaaaaaaaa – Dijo Inma mientras sentía la nueva corrida de Antonio, que mamaba ya desde hacer rato uno de sus pezones.
Jack se sentó en el sillón al lado de Antonio, atrayendo hacia él a Inma.
Inma: Ahora es tu turno, cariño. ¿Sientes la corrida? – Dijo Inma sentándose sobre la polla de Jack – Fóllame sin contemplaciones. Estoy a nada de correrme como una perra.
Jack comenzó a darle al mismo endiablado ritmo al que Inma movía sus caderas. Antonio intentó acercar su cara al culo de Inma, para meterle la lengua, pero viendo que el ritmo era demencial, optó por sujetar con sendas manos las cachas de Inma (era la primera vez que se lo hacía y era como comer por fin de la fruta prohibida), ayudando en el movimiento de penetración. Más tarde, se percató que Inma bajaba el ritmo, al tiempo que movía su trasero en circulo.
Inma: Antonio, por favor, méteme un dedo por el culo.
Al hacerlo, introduciendo su dedo corazón derecho en el culo de Inma, ésta estalló en un orgasmo que la originó espasmos y que a la vez desencadenó también el orgasmo de Jack, que sumó su leche a la de Antonio dentro del coño de su mujer.
Pasaron unos minutos en que los tres quedaron en silencio, exhaustos, tumbados sobre los sofás.
Antonio: Queridos, ahora tengo que marcharme a casa. Tengo cosas que arreglar. ¿Cenamos mañana juntos? ¿Qué tal a las 8:00 h?
Jack: Perfecto, tío. Nosotros también tenemos ahora que descansar y organizar cosas. Pero mañana te necesitaré aquí para un trabajo en equipo.
Inma: ¿Te refieres a poner una bombilla en la habitación o a hacerme una doble penetración que me mee de gusto?
Antonio: os quiero, amigos – Y ahora fue Antonio la que ofreció la lengua a Inma y ella la que se la comió abriendo libidinosamente su boca.
Inma: gracias, cariño. Me ha encantado pasar el día contigo. Esto va a ser genial.
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Como en los 6 relatos anteriores de esta serie, son bienvenidos todos los comentarios, así como ideas o sugerencias para continuar la historia.
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