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Mi esposa argentina 7 parte 2

La noche en Buenos Aires promete traiciones. Entre miradas cómplices y provocaciones soeces, una mujer de mundo se deja arrastrar hacia un almacén oscuro donde su dignidad se desmorona bajo el peso de dos desconocidos. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar por el placer prohibido?

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MI ESPOSA ARGENTINA 7 Parte 2

_Poné música Arielito_ dijo Germán

A esa altura yo ya sabía que todo era impredecible, que ella podía dar media vuelta e irse, estábamos enfrente de la casa de sus padres, quienes llegarían con nuestra niña de un momento a otro o podría todo desbarrancar y acabar follando con este tío ¿pero sería posible algo así?

Si esto sucedía es que ya estábamos Fernanda y yo demasiado locos o enfermos.

_Creo que mejor nos vayamos de aquí_ dije yo

Entonces comenzó a sonar una música como de merengue, con arreglos de trombones y saxos o algo así.

German quitó a Fernanda el vaso de fernet y me lo alcanzó y luego la cogió la mano de ella de la punta de los dedos y alzó esa mano por sobre su cabeza.

Yo sabía que ella tenía algo especial con cualquier tipo de baile y que acabaría por moverse algo sin poder evitarlo.

_No, ya te dije que no voy a bailar_ dijo

“Dicen que soy aburrido” comenzó a cantar alguien con la voz cascada

German cogió la otra mano de ella y las alzó por sobre la cabeza de la propia Fernanda, esta hizo un gesto de fastidio y comenzó a girar su cuerpazo frente a él.

_Eso bebé, movete así, que lindo_

Germán seguía teniendo el vaso de fernet en una mano y con la otra jugaba con los delicados dedos de ella en lo alto, el chaquetón de cuero se abrió un poco y dejó ver la pequeña cintura y el jersey blanco de hilo.

_Dale no sea caprichosita, sacate esto_ dijo él más imperativo

_Me lo saco así te dejas de joder_ dijo ella

Se quitó el chaquetón de cuero de mala hostia, junto con la cartera y se lo alcanzó todo a Ariel que lo arrojó sobre el mostrador.

_Así bailas más cómoda y no te chivas toda, tontita_ dijo Germán, ella lo miró con odio asesino

Ahora si comenzaron a bailar en toda regla, él dejó el vaso sobre el exhibidor y se pegó más a ella y la hizo girar entrecruzando sus brazos, el culazo de Fernanda muy cerca de la pelvis de él, los tetones danzaron también por dentro del jersey de hilo, el sujetador oscuro se transparentaba, no llevaba camisa.

“Como olvidarla” decía la letra de esa extraña música. Luego supe que el cantante se llamaba Rodrigo y había fallecido años atrás en el pico de su popularidad.

Las piernazas musculadas de ella embutidas en el vaquero, el coño se le marcaba abultadamente y sus pies juntos por momentos, moviéndose con esa habilidad que ella tenía para el baile, fruto de haber hecho ballet desde pequeña.

Por un momento me sentí embriagado por ese néctar que había probado tantas veces pero ahora con una sensación nueva, la de estar haciendo algo en un lugar prohibido, inesperado.

_Bailá un poco con Ariel, bombón_ dijo él y se la entregó a su amigo.

El rizado teñido también bailaba bien esa música de cuarteto o lo que fuere. También hacía girar a Fernanda sobre sí misma, entrecruzando sus brazos por encima de ella y a su espalda, siempre cogiéndola de las puntas de los dedos con delicadeza

German se acercó a mí con el vaso en la mano, yo casi había acabado el mío.

_Mira que orto tiene la rubia, que pedazo de culo ¿te gustaría garchartela?_ dijo en mi oído

_ ¿Piensas que te la vas a follar así por la cara?_

_Me la voy a follar por la cara, por el culo, por la concha, por la boca y por las orejas, esta rubia quiere comerse una buena verga, te lo digo yo_

_Si la acabas de conocer_ dije yo

_Por eso, estas putitas vienen de otro lado a Capital y garchan acá como locas, que no las conoce nadie_

El rostro de German, visto de cerca acentuaba esa idea de que estaba pintado con sucesivas capas de grasa y alquitrán, como si la ciudad con su smog le hubiese dado un color particular.

_Que fuerte está la hija de puta, mirá que orto_

Ya sabía yo que el orto era el culo y en verdad era impresionante, el vaquero ceñido a su cuerpo, delineaba con perfección esa maravilla de potencia física comprimida dentro de la tela, mientras bailaba con Ariel.

German se acercó a ellos y de alguna manera se la quitó a su amigo, quien se quedó muy cerca, otra vez volvió a entrecruzar los brazos con los miembros delicados de ella y a pegar su pelvis contra el culo de mi esposa ahora sin miramientos.

Fernanda se movía con una gracia exquisita y su mirada se cruzó con la mía, tragué saliva.

Entonces German detrás de ella se inclinó y le dio un pico breve en los labios.

_ ¿Qué haces boludo?_ dijo ella revolviéndose, se liberó de su abrazo.

_Nada bebé, estabas tan cerquita…que…_

_Me voy…_ dijo ella y se giró para coger su chaqueta y la cartera, la música había dejado de sonar.

_Pará, Dani, no te pongas así, no te terminaste el fernet, mirá_

_ Metetelo en el culo el fernet _ dijo ella, soez

_Que boquita, bueno_

German parecía tranquilo y relajado a pesar de la tensión de la situación, Ariel lo mismo, se sonreía socarronamente.

_Abrime que me voy…_ dijo, Ariel se acercó a la puerta y giró la llave, ella salió a la noche.

_Que carácter la rubia, una tigresa_ dijo German, bebiendo de su vaso

_Que buena que está, para partirla en cuatro y que carita que tiene_ dijo Ariel

_Que ojos, que ojos para romperle el culo decía mi tío_ dijo Germán

_Bueno yo también he de marcharme_ dije

_Esperá gallego, capaz que vuelve_ dijo German, llevaba un jersey gastado y un vaquero bastante ceñido, marcando paquete.

_ ¿Quién? ¿Ella? No creo que vuelva_ dije yo

_Estos gatos son así, se hacen un poquito las difíciles para que uno no piense que son lo que son, tremendos gatos_

_Miauuu_ dijo Ariel amaneradamente

Entonces se escuchó, golpes en la puerta de vidrio, Ariel volvió a girar la llave y a abrir la puerta.

_ ¿Qué haces bombón tanto tiempo?_ dijo German

_Me dejé el teléfono_ dijo Fernanda, todavía con el chaquetón en la mano y la cartera, los tacos de sus botitas resonaron en el suelo de la tienda.

Ella miró en el mostrador y luego me miró a mi como pidiendo ayuda.

_ ¿Es este?_ dijo Ariel con inocencia, mostrando el móvil en la mano.

_Dame, forro, seguro que vos lo sacaste de la campera_ dijo ella

_Eh querida que acá chorros no somos, más respeto_ dijo German, sonriendo

Ella no le prestó atención y miró el móvil, German se acercó a ella.

Fernanda hizo un gesto de contrariedad y comenzó a escribir, imaginé que podía ser un mensaje para mí, cogí el móvil, no dejé que sonara, leí la pantalla.

_Mi vieja se llevó a Sol a una función de títeres, la voy a matar_ decía

_ Tomá que debes tener sed_ dijo German y le alcanzó su propio vaso. Era tan alto como ella y la miraba con suficiencia y deseo.

Y en ese instante desee profundamente que ella aceptara, que bebiera de ese vaso que este paleto argentino le ofrecía.

Y fue como si ella comprendiera, también me conocía profundamente.

Cogió el vaso con una de esas delicadas manos, sus blancos y fuertes dedos se tocaron con los dedos marrones y gruesos de Germán.

Entonces se llevó el vaso a los labios y bebió de pie frente a él, que sonreía.

_Te quedó espumita en el labio_ dijo él

_ ¿Si?_ dijo ella

_Yo te lo limpio, espera_ dijo él y la cogió de la pequeña cintura.

El corazón me dio un vuelco como hacía mucho tiempo no lo hacía.

_No hagas boludeces_ dijo ella, pero sin convicción

Germán acercó su cara a la de ella y pasó la punta de una lengua gorda y deforme por la pequeña marca de espuma de fernet sobre el labio de Fernanda.

Ella echó su cara hacía atrás, su espaldita se arqueó, él la atrajo más hacía su pecho.

La delicadeza del jersey de hilo de ella contrastaba entre los brazos largos y pesados de él.

La cara turbia de German se acercó más a ella y su boca de labios amarronados chocó con la boquita de ella, un pequeño pico, ella giró la cabeza y cambio el peso del cuerpazo de una pierna a la otra.

_Me parece que no entendés…….._ dijo ella con voz queda

_ ¿No entiendo?_ dijo él y puso una manaza en la carita y acomodándola un poco le plantó un beso que sonó con ese ruido estridente de labio contra labio y luego otro y otro.

Las manos de él descendieron de la cintura hasta el culo de ella y aferraron las nalgas y tiraron hacia arriba.

_Que buen culo tenés, bebé_ y volvió a besarla, las manos de Fernanda se metían entre medio de los dos, como queriendo sepáralo un poco de ella.

_Pará…..pará un poquito.._ dijo ella

_ ¿Vamos muy rápido?_ dijo él

_Tengo que avisar a mis amigos que voy demorada_ dijo Fernanda

_Avisa que no vas, mejor_ dijo él y le dio espacio para que ella manipule el móvil.

Otra vez estuve atento, había bajado el volumen de mi móvil, apenas lo sentí vibrar, miré el mensaje. German y Ariel solo miraban a Fernanda.

_ ¿Qué hacemos? ¿Me enrollo con él?_ decía ella

_ ¿Besa bien?_ escribí

_Es un hijo de puta_ puso ella.

Iba a escribir algo más, pero escuché otra vez el sonido de un beso, Germán le sacó el móvil de las manos y volvía a cogerla de las nalgas.

Y ella puso sus manos en la nuca de él y le devolvió el beso.

Y las manos de ese hombre al que desconocíamos totalmente unas horas antes, sobaban el culo perfecto de Fernanda por sobre el vaquero y su boca devoraba la de ella con calma y decisión.

Y entonces, cogiéndola fuerte de las nalgas la levantó como una pluma y la sentó sobre el mostrador de exhibición muy cerca de donde yo había estado leyendo los periódicos.

Y separó las piernas musculadas y se puso entre ellas y su polla hizo contacto con el coño por sobre los vaqueros y sus manos toscas se metieron por dentro del jersey de hilo y ella gimió pues ahora le sobaban los soberbios pechos por sobre el sujetador.

_Que buenas tetas, rosarina_

_ ¿Si? ¿Te gustan?_ dijo ella, acomodando la carita, ya desencajada para que él la bese

_ Tenés unos globos hermosos_ dijo él y siguió besándola.

Veía las botitas de mi esposa balancearse a ambos costados del cuerpo flaco y fibroso de Germán,

Y del otro lado del mostrador vi aparecer la figura de Ariel y se acercó y metió sus manos desde atrás, por dentro del jersey y lo levantó y pude ver el vientre liso y blanco de Fernanda y este otro la besó en el cuello y en la oreja y luego le giró la cara y la besó en la boca y en todo momento Germán hacía un movimiento pélvico y percutor sobre el coño abultado de ella como si se la follara con la ropa puesta.

_Pará, con los dos…no.._ dijo ella como intentando mantener la dignidad

_Dale rubia dejate de joder…..dejate llevar bombón_ dijo German y sobó las tetas que asomaban por debajo del jersey.

_Que gomas tiene la hija de puta_ dijo Ariel y comenzó a intentar quitarle el jersey por sobre la cabeza, Fernanda levantó los brazos y la prenda comenzó a salir por arriba.

_Así, así…bebé…..que buena que estás…_ decía German mientras la besaba en el cuello.

En la tienda había una suave penumbra, iluminada por una luz de servicio y por las luces de la calle y las luces de los coches que pasaban.

_Sos un hijo de puta….un hijo de puta…._gimoteaba Fernanda, mientras German había metido la mano por dentro del pantalón y sus dedos marrones hurgaban en el coño humedecido.

_Tenés la conchita mojadita, bebé…_

Ariel amasaba los pechos por detrás e intentaba desabrochar el sujetador, pronto las tetazas de mi esposa asomarían blancas y opulentas en su desnudez, los dos argentinos se alternaban para besarla en la boca y lamer su cuello y sus hombros.

Y ella se dejó ir hacia atrás y Ariel la recibió en sus brazos a la par que su sujetador resbalaba y las colosales tetazas blancas asomaban y las manos del falso rubio se daban el gusto de su vida.

Y German desabrochó el pantalón y comenzó a tirar hacia abajo y junto con el vaquero descendieron las bragas. Y su coño quedó expuesto y vi dos dedos marrones presionar entre sus piernas y hundirse allí y Ariel la besaba en la boca a la par que sobaba sus tetas desde atrás y las piernas de ella se sacudían en esa incómoda posición sobre el mostrador de vidrio y German no perdió tiempo y comenzó a quitarle las botas, la primera de ellas cayó al piso con estrepito, él quitó el calcetín corto de red con rombos que ella usaba.

Luego la otra bota cayó al suelo y ya el vaquero y el tanga fueron quitados por German, uno de los calcetines delicados seguía en el pie de ella.

German se bajó los pantalones que cayeron hasta sus tobillos.

Liberó su polla, gorda, negra y brillante por los jugos.

_Ahora vas a conocer mi pija, bebé_ dijo y le separó las largas piernas.

_Ponete preservativo_ dijo ella

_Ahora….ahora va con forro…_ dijo

_No….no…sin forro no…pará.._ dijo ella

_Si….si…vos tranquilla…_

_Para boludo…..Te dije que…_

_Ahh que conchita caliente….._

_La puta madre….me estás cogiendo….._

_Te estoy garchando rubia, si…..lo que viniste a buscar…._

_AH!....AH!!......AHH!!!_ gimió Fernanda quien seguí despatarrada sobre el mostrador, sostenida por Ariel con sus manos en los pechos y las piernas alrededor de la cadera de German quien se la follaba con gestos ampulosos.

_Eso trola…..disfrutame la pija…bebé_

_ AHH!!.......AHHHH!!!.....¡¡COGEME FORRO!!...._ Gritó ella de pronto

Yo apenas podía creer lo que estaba viendo, a pesar de haber visto follar a mí esposa con tantos hombres, en tantas situaciones distintas. Este era nuestro cuarto viaje a Argentina juntos y era la primera vez que sucedía algo así, era como que estas visitas a su familia suponían una suspensión en nuestras actividades de cornudo y hot wife. Nunca lo habíamos acordado pero había resultado así, por eso esta situación era algo totalmente nuevo y marcaba de alguna manera que ella y yo estábamos fuera de control.

_Mirá como le gusta la pija a esta guacha_ decía German

_Si….cojanme… hijos de puta….negros de mierda…._ susurró Fernanda mientras Ariel pasaba un dedo por su boquita y ella lo lamía

_Tomá verga…….rubia trola!!!....pedazo de trolita_ dijo German y se hundió en ella violentamente.

_AHH!!!......me estás cogiendo…….hijo de putaaa!!_

_ Y más te voy a garchar…putita…._

Luego se salió de ella y saltando en una pierna se quitó los zapatos y los pantalones.

_Llevala para el fondo_ dijo, su culo era flaco y fibroso y marrón.

Ariel hizo deslizar a Fernanda hacia el otro lado del mostrador y la levantó en brazos como una muñeca de plástico. El blanco y escultural cuerpo de ella parecía lechoso en esa media luz espectral de la tienda en penumbras.

German pareció darse cuenta que yo estaba allí, observando todo.

_ ¿Qué haces gaita? ¿Jugás de mirón? Vení que le voy a romper el orto a esta flaca_

Seguí al argentino quien levantó como una especie de puerta trampa que había en el mostrador y pasamos del otro lado, ya había una luz encendida al final de un pasillo.

Entramos a una habitación pequeña, había varias pilas de cajas de cartón, unas sobre otras y una cama matrimonial y sobre ella Ariel se follaba a mi esposa, haciendo un misionero.

Tenía una espalda musculosa y contraía sus nalgas aparatosamente, las piernas de Fernanda se anudaban a su cadera y gemía acompasadamente

_Mirá estos como no pierden el tiempo_ dijo German y acabó de desnudarse, su piel era roja más que marrón, un maldito piel roja de las pampas.

Los físicos de los dos argentinos, era grandes y pesados, de 1,80 de altura, no iban demasiado al gimnasio tampoco, los dos tenían su tripa cervecera

Germán se puso de rodillas al lado de la pareja que follaba, vi que en la cabecera de la cama había un gran poster con un equipo de fútbol posando y unas fotos de mujeres desnudas al lado de neumáticos para coches.

_A ver como chupas la verga, rosarina_ dijo y empujó con su polla sobre la boquita de Fernanda, esta abrió los labios y engulló.

La rubia cabecita de ella iba atrás y adelante mamando la polla con desesperación, Ariel seguía follándola con dureza, Germán estiró un pezón de ella, lo sacudió y luego lo soltó con violencia y después dejó caer su mano pesadamente sobre el mancillado pecho.

_Que gomas increíble que tiene esta turra_

La mano marrón de él sobre el blanco, grande y bien formado pecho de mi esposa.

_Toma….toma pija, yegua_ dijo Ariel entrecortadamente

Estuvieron así un buen rato, Fernanda comenzó a temblequear, sabía la que vendría.

_Grande papá, hace acabar a esta hija de puta….dale, cogétela que ya acaba_ dijo German alentando a su amigo

_AHHH!!!!!..........ACABO…..LA PUTA MADRE…..DIOS…SII!!!_ Gritó Fernanda sacándose la polla de la boca.

_ Como acabás rubia…como te gusta la pija, trolita_ dijo German.

Ella se corría exquisitamente y sentí que por un momento los dos paletos tomaron conciencia de la mujer increíble que tenían despatarrada y abierta de patas sobre esa cama mugrienta, en ese cutre lugar mezcla de depósito de mercaderías y picadero. A pesar de las frases soeces y el desprecio con que la trataban, la miraban embelesados y cuando se acercaban a besarla en la boca luego se alejaban para verla mejor, la fina naricita, la boquita, los ojos azules, estaban fascinados con ella y tan incrédulos como yo en el fondo de estar follándosela de ese modo.

_ ¿Cogés por el culo, bombón?_ dijo German, haciéndola girar en la cama.

Ella quedó en cuatro patas con él detrás, refregó un poco la polla sobre el coño y la penetró.

_No…_ dijo ella

_Mirá que no vale decir mentiritas, tengo vaselina eh…no te va a doler…mucho no te va a doler_ dijo German, aferrando con sus dos manazas la pequeña cintura.

Ariel se colocó de rodillas frente a ella y guio la rubia cabecita hasta la polla, larga y un poco más delgada que la de Germán.

_Primero los huevitos, así_ dijo el rubio mientras ella lamía sus pelotas

_ Que culo por dios_ dijo Germán admirado mientras la seguía follando, cogiéndola de la cintura

_Pegale un chrirlito que quiero escuchar cómo suena ese ojete_ dijo Ariel

_Ahí va_ dijo German y dejó caer su mano pesada sobre la nalga derecha de ella

¡¡PLASSS!!!!

_Fa!! como suena, como un tambor…_ dijo Ariel quien guiaba el ritmo de la mamada sujetando la cabeza de Fernanda por la nuca

_Me rebotó en la mano_ dijo German

¡¡PLAASSS!!!

Otro azote impactó en la otra nalga rotunda y elástica de mi esposa.

Luego él comenzó a introducir un dedo pulgar en el ano mientras la follaba.

_Acá ya han entrado varias pijas me parece, esta de virgen nada_

_ Mirá gaita así se le rompe el orto a una trola de estas….a un virgo de estos……._ dijo German y su polla oscura rezumaba el lubricante que se había untado.

Fernanda echó la cabeza hacía atrás, arqueó la espaldita, orgullosamente, preparándose para esa estocada anal una vez más en nuestras correrías.

Su culo redondo, blanco, contundente, carnoso, opulento, generosamente embadurnado de vaselina, abierto por los dedos marrones del paleto argentino.

_Mirá que culito tragón, hay que apoyarles la verga y el culito se la come solo, así bebé_

Fernanda dio un respingo, Ariel le acarició el pelo rubio y fino.

“Creo que salvo Kevin en España y aquel carpero de Pinamar que te conté, nunca me había permitido coger con alguien, argentino, que fuera de otra clase social que la mía, menos en Argentina ¿viste? Coger con un negro, con un grasa, con un hortera como se dice en España es que como estaba fuera de mi registro, había algo de tabú, de deseo oscuro pero que una, una chica de mi ambiente, por dignidad no se debía permitir y además es que tampoco se daba tan fácil, porque no es que un negro de estos como Germán te lo vas a encontrar en un boliche de Pinamar o Punta del Este o que se va a animar a encararte más allá de algún piropo o una grosería que te puedan decir en la calle.

Por lo menos era así cuando yo era chica y vivía en Argentina, tal vez sea todo más libre ahora o por esas cosas del trap o la cumbia villera esas costumbres hayan cambiado, pero es que en Buenos Aires hay como dos mundos que en general no se encuentran_

Eso me había dicho Fernanda luego, pero en ese momento, German estaba entrando no en su mundo pero sí en su culo, penetrando su ano con lentitud y deleite”

_Si bebé, te rompo el orto…..te lo rompo…_

_ Si….dale….rompeme…..rompeme toda….hija de puta_

Su linda carita se fruncía, se arrugaba en una mueca mientras esa oscura polla entraba en ella, profanando su orificio anal, Ariel le acariciaba los pechos, pellizcando los pezones.

El cuerpazo de Fernanda en cuatro patas, con las piernas entre las piernas de orangután marrón de German, una manaza de él en un hombro finamente cincelado de ella y la otra en la pequeña cintura.

_Así trola….así….Daniela…..te vas a ver a tus amiguitos con la colita rota, bebé_

_Cojeme…..forro….cojeme…._ dijo ella

_ ¿Te cojo fuerte?........¿te rompo bien el culo?...mirá que no te va a poder sentar en un mes…._ dijo él quien ya incrementaba el ritmo de la penetración

_Hacele un enema de verga a esta putita hermosa_ dijo Ariel y la besó en la boca

_Cojeme…. Hijo de puta….rompeme….rompeme el orto….._ dijo ella soez, lanzada.

_Ahí tenés guacha…………ahí tenes verga…._ dijo German y comenzó un mete y saca violento, el ruido de pelvis contra nalgas comenzó a ocupar el espacio de ese cuarto miserable y los grititos de Fernanda de dolor y placer al mismo tiempo.

_¡¡AY!!......AY!!....AY!!!......¡¡AYY!! HIJODE PUTA……SI….SI…_

_ASI PUTA DEL ORTO…….TE VA A DOLER CUANDO VAYAS A CAGAR HIJA DE PUTA…..ESTE CULO QUE TENES….._

Era una penetración anal muy violenta y me dio un poco de miedo, pero en si no era diferente a otras folladas muy violentas que había sufrido Fernanda antes.

Ella se vencía ante la invasión de esa polla e iba perdiendo el equilibrio, ahora se apoyaba en sus codos y con los ojos cerrados soportaba las embestidas en su culo, se volcó aún más sobre la cama, sus tetones rozaron el colchón y ella extendió un brazo para masturbarse el clítoris, ahora Germán estaba completamente enajenado y la estaba destrozando sin piedad, no sé si podría sentarse al día siguiente pero el dolor le iba a durar bastante.

__ ¡ASI SE ROMPE UN CULO….DE UNA CHETA DE MIERDA DE ESTAS!!_

_AHHHH!!....DIOS…..ROMPEME……..HACEME MIERDA…..NEGRO DE MIERDA……_

_ ¿ASI QUE SOY UN NEGRO DE MIERDA?........HIJA DE PUTA…REVENTADA….ARGOLLUDA……DE MIERDA….TROLA DE PORQUERÍA………TOMA VERGA….PUTA…COMETE TODA LA VERGA EN EL ORTO_

_AHHHH!!!....DIOS….DIOS….ME VOY….ME VOY!!!....MEVOY!!!!_ Gritó ella y comenzó a correrse, entonces ya nada me importó y liberé mi polla, ya estaba filmando desde hacía un buen rato y comencé a correrme también.

_TE LLENO EL CULO DE LECHE….BEBÉ!!!_ Gritó German y comenzó a correrse también

Ariel no pudo aguantar más y comenzó a correrse en la cara de Fernanda, grandes chorros de semen impactaban en la carita perfecta de mi esposa.

Luego se hizo un momento de incomodidad mientras Germán se desacoplaba del culo de mi esposa con un ruido de sopapa y Ariel se dejaba caer a peso muerto sobre la cama.

_ Dame cinco minutos y seguimos, bombón_ dijo Germán pegándole un azote flojo sobre el culo.

_No….tengo que irme….ya…_

_ ¿Te vas a ir así con la colita rota…perdiendo aceite?_

_Si….me voy…la seguimos otro día…_ dijo ella y me miró como con cierta complicidad.

Media hora después estábamos cenando con mis suegros, en un restaurant de Palermo Soho.

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