Por teléfono fue intensamente rico
El teléfono suena en un hotel solitario y la voz al otro extremo no pide permiso, da órdenes. Mientras él se prepara para obedecer en la oscuridad, ella espera en casa, lista para entregarse sin restricciones.
No pensé cuando le plantee a mi esposa escribir nuestras anécdotas, que finalmente ella se fuera animar tanto, si esperaba poder contarlo entre los dos, pero no que despues de 14 o 15 relatos ella iba a ser la única que escribiera, esto ha sido mucho más excitante de lo que me imagine yo al menos y estoy seguro que ella también, cada relato lo hemos repasado tres o cuatro veces y nos ha puesto demasiado cachondos, nos ha tomado varios días revisarlo y hacer los arreglos, no somos escritores definitivamente y como lo dijimos en el primer relato, nuestra intención era poder compartir nuestras vivencias.
Ella lo ha comentado con varias personas, algunas de sus amigas, ella dice que son solo tres, pero estoy seguro de que son casi diez las que lo saben, sobre todo por la forma en que me ven, creo que aun en Latinoamérica es difícil hablar del tema, a mi si me ha quemado siempre por dentro, quienes saben, algunos con los que tenemos confianza, pero esa confianza es la que se ha ganado en la cama, es decir los que han disfrutado de mi esposa y que algunos me han hecho gozar también.
Es realmente difícil poder estar en tu círculo de amigos y poder decir, si, me excita ver como goza mi mujer con otro o como le chupo el pene para que se ponga bien duro y la haga gozar, no se si alguno de ellos lo haga o sueñe hacerlo, pero no es un tema de conversación que salga. Cosa distinta de las mujeres, en el caso de mi esposa no tuvo necesidad de contarle nada a sus amigas, simplemente delante de ellas se levantó a un ejemplar y a la vista y paciencia de ellas se perdieron algún momento regresando al grupo toda risueña, obviamente vinieron las explicaciones y como ella lo ha comentado ya, perder la amistad de algunas porque no estaban de acuerdo con la forma de actuar y por supuesto los consejos de otras para hacerlo, pero esto va a ser parte de próximos relatos
No quiero extenderme mucho con esta pequeña introducción de mi parte y continuar compartiendo con Ustedes lo vivido y gozado, la parte de la historia y como lo dice el título primera vez solos, pues yo no lo puedo contar, pero si lo que generó esa primera vez que pensé que mi esposa lo sabía y que se lo había contado, pero me dice que no.
Gracias por sus comentarios y correos, alguno he podido contestar yo, la mayoría casi todos los ha contestado la caliente de mi esposa, para aquellos que tanto nos piden fotos de ella, les vamos a pedir que nos entiendan, miren, dentro de los correos recibidos, hay uno de un cliente de mi esposa que nos ha escrito, el mundo es muy pequeño, así que podemos compartir con Ustedes muchas cosas, muchas de nuestras experiencias, quién sabe si se de algo más, hemos coincidido con un lector de esta página, no sabemos si ha leído nuestros relatos, si lo ha hecho va a saber que hablamos de él, lo pasamos muy bien y simplemente se dio, esto fue el mes pasado durante un viaje, no interrumpo más su excitación y espero que no les aburra esta introducción y puedan continuar con lo que han venido a buscar.
El lunes temprano me levanté y fui al aeropuerto, mi vuelo salía a las 8 de la mañana rumbo a Piura en el norte del país, era uno de los peores lugares que tenía que visitar, no por su ciudad ni su gente, sino que el trabajo me tomaba solo medio día y el vuelo de regreso recién era a las 10 de la noche, así que era realmente muy aburrido, con el tiempo mejoró este viaje, sobre todo desde que en alguna oportunidad mi esposa me acompañó. El hecho que estaba por terminar el trabajo que tenía que hacer cuando sonó mi teléfono con un número desconocido, tomé la llamada y prácticamente no le permití hablar, solo contesté y le pedí si me podía llamar nuevamente en 20 minutos.
Cuando viajaba a esta ciudad, algunas veces iba y me sentaba en un pequeño restaurant desde donde me ponía a trabajar acompañado de una cerveza, era un lugar tranquilo lo único que no me gustaba era el calor porque solo contaba con ventiladores mas no así aire acondicionado algunas otras veces tomaba una habitación de un hotel justo al costado del restaurante que tenía esa ventaja del aire acondicionado, terminada mi reunión me dirigí hacia donde se encontraban estos dos establecimientos analizando cuál de las dos opciones tomar en esta oportunidad. Sinceramente me había olvidado de la llamada, pensé realmente que se trataría de alguna llamada para vender algo y que probablemente no volverían a llamar, sin embargo y como coincidencia, al encontrarme en la puerta del pequeño hotel y que había decidido no iba a entrar, el teléfono volvió a llamar
- Alo - contesté
- Hola socio, ¿Cómo están?
- ¿Quién habla?
- Soy Javier
- Te llamo en tres minutos por favor
No lo pensé dos veces y entré a tomar una habitación, el escuchar su voz o mejor dicho reconocer de quien se trataba me provocó una fuerte erección e iba a necesitar que masturbarme.
Ya en la habitación me desnudé y me tiré en la cama y le llamé dejan do el teléfono en manos libres, mientras que timbraba la llamada ya estaba acariciando mi pene.
- ¿Cómo están socio? – contestó la llamada
- Bien, de viaje fuera de Lima
- Que mala suerte,
- ¿Porque mala suerte?
- La verdad y disculpa que te llamé, no sé exactamente cómo van Ustedes, pero pensé que podríamos vernos hoy día
- ¿Cómo así?
- Tu esposa me dijo que me iban a llamar pronto y ayer estuve esperando la llamada
- Si, ayer teníamos un compromiso
- La verdad es que sin que te molestes, pero quiero volver a cogerme a tu esposa – lo dijo de frente
- Va a ser difícil hoy día, yo recién regreso a Lima como a las 12 de la noche
- Ya, pero ella no querrá venir a verme
- De querer te puedo asegurar que sí, pero por la hora lo veo difícil, tiene que recoger a nuestros hijos del colegio y ya no creo que tenga tiempo
- No sé cómo va la cosa con Ustedes, pero quiero que me des permiso, no importa si te tengo que pagar
- De momento ella no se ha decidido a andar de puta, es decir cobrando y sinceramente, hoy día lo veo muy difícil
- Y ¿mañana?
- Tendrías que coordinar con ella
- O sea que ¿tú le das permiso?
- No tengo que darle permiso, si ella quiere hacerlo es libre
- Socio, creo que muchas veces lo ha hecho, disculpa que te lo diga, porque que rico ha gozado con mi pene, es la primera mujer que me soporta.
- Si sé que lo ha hecho muchas veces con otra persona que tiene un pene más grande que el mío, pero más chico que el tuyo.
- Uhm, y tú también lo has hecho con él
- Si
- Uhm, o sea eso que dijo tu esposa que si quiero comerme un culito tendría que ser el tuyo.
- No sé qué te habrá dicho, pero con mucho gusto te lo puedes comer.
- Que rico, no me he comido ninguno y algunos de mis amigos dicen que es muy rico
- Bueno si lo deseas lo tienes a tu disposición
- Si quiero, pero dime cuando los puedo ver
Escuchar e imaginarme lo que podría ser fue demasiado y no pude aguantar más, eyaculando sobre mi pecho y barriga, definitivamente un gemido se me escapó y lo llegó a escuchar
- Socio, ¿Te estas masturbando?
- Si
- Y ¿Te corriste? ¿Solo de imaginarte que te doy por ese culo?
- Si
- Y ¿tienes el juguete puesto?
- No, la verdad que no lo traje
- Y ¿no tienes nada a la mano para usar?
- Sinceramente que no
- Vamos a hacerlo fácil, ve a la farmacia y cómprate un desodorante, no va a ser igual de grande, pero lo vamos a disfrutar.
Y dándome esa orden colgó la llamada, yo estaba muy caliente, el cuerpo lleno de mi semen desnudo sobre la cama, pero si, me levante, me vestí y Sali a buscar una farmacia para comprar el desodorante, en realidad no eran tan pequeños así que compre una crema, iba a necesitar algo de lubricante, pasé por una tienda me llevé un par de cervezas y un caramelo que se veía muy rico, digamos que ayudaría para ir preparándome para el desodorante y con eso en la mano regrese a mi habitación, me desnudé nuevamente, llené mi dedo de crema y empecé a prepararme, metía ya dos dedos, probé con el caramelo, en realidad era una especie de caramelo liquido con una esfera para suministrarlo pero la botellita tenia unos aritos, así que cuando entró en mi interior y llegué al primer arito, marqué nuevamente el último número.
- ¿Listo socio?
- Si, ya regresé
- ¿Conseguiste algo?
- Si, es un desodorante (no le mencione el resto)
- Empieza a tocarte, pero no el pene
- ¿Qué?
- Si, acaricia tu ano, no quiero que toques tu pene, quero saber si realmente eres tan zorra
Yo tenia el caramelo liquido y lo que hice fue hacerlo girar y presionar un poco más, sentía como se abría mi ano, cuando ingreso al segundo aro se me escapo un ligero gemido.
- Te está gustando zorra
- Si, pero me gustaría mas que fueran tus dedos – quise medirlo
- Entonces imagínate que son mis dedos y mete dos de ellos
Mi ano se encontraba ocupado, así que presione nuevamente para que ingresara un siguiente aro y un nuevo quejido escapo de mi boca, mi pene se encontraba completamente erecto
- Quiero sentirte – me confesé
- Estoy completamente duro zorra
- Que rico
- Pero sabes una cosa, no pienso correrme, quiero guardarles mucha leche, pero si quiero que te abras ese culo para mi, saca los dedos y mete el desodorante en él.
Retiré el caramelo y tomé el desodorante, era casi el doble de lo que tenía en mi interior.
- Chúpalo, para que lo lubriques con tu saliva. Imagínate que es mi pene ¿ME vas a dejar follarte esa boquita también?
- Por supuesto que sí, te la voy a poner bien dura para que me llenes
- No hables más y fóllate el culo con eso
Me costó trabajo, pero sentí como me abría y se introducía en mi interior, empujaba y liberaba la presión para simular los movimientos de penetración, no podía dejar de gemir
- ¿Te esta gustando zorrita?
- Si, pero quiero sentirte a ti, quiero que seas mi macho
- Voy a disfrutar de dos putitas para mi
- Si
Y la excitación no pudo más y volví a correrme sobre la cama sin tocar mi pene, sin embargo, no retiré el desodorante de mi ano
- ¿Te corriste otra vez?
- Si
- Te corres más rápido que la puta de tu mujer
- Estoy muy excitado
- Dirás excitada – me corrigió
- Si, te estoy deseando
- ¿Cuándo los voy a a poder tener?
- No lo sé, déjame coordinar con mi esposa
- ¿Cuándo me dan una respuesta?
Me había excitado demasiado y pensé en ese momento regalarle un momento igual a mi esposa
- Y ¿Por qué no le llamas? Es el mismo número, solo cambia el último número en lugar de 4 es un 0
- ¿Le puedo llamar?
- Si
No se despidió de mí, solo me quede en silenció y la pantalla me mostraba que la llamada se había terminado.
Para que no se quejara que él fue el de la idea de contar nuestras aventuras, lo deje de escribir lo anterior, pero sigo yo con el relato, además no conocía los detalles hasta que no me mostró lo que había escrito, si supe que había hablado con Javier, pero no lo que pasó ese día, en fin, continuando con la historia, estaba en casa, había regresado de recoger a los chicos del colegio e inclusive ya habían terminado de recoger todo después de que habían almorzado, yo si supe quién me llamaba, pues tenía el número grabado en mi teléfono
- Hola corazón, ¿Ya me extrañas?
- Hola zorrita, la verdad es que desde ayer te estoy extrañando ya
- Eso me dirás ahora, pero habrás atendido a alguien más
- La verdad es que no, y no me interesa atender a nadie más siempre que me des la oportunidad de volver a verte
- Si, pero hoy está difícil
- Si, me dijo tu esposo
- ¿Hablaste con él?
- Si, me dio permiso de hablarte y me dice que coordine contigo cuando nos volvemos a ver
- Estoy con mis hijos y no tengo con quien dejarlos, así que probablemente sea hasta el fin de semana
- ¿Pero no van a la escuela?
- Si, pero solo por las mañanas
- Aprovechemos ese momento
- Si, pero mi esposo trabaja
- Y ¿no te puedo ver a ti únicamente?
La propuesta me generó una descarga eléctrica en el centro de mi ser, mi mente a mil por hora, entregándome a él sin ningún tipo de restricción, obvio que no los he tenido, pero probablemente el pudiera sentirse mas libre e imaginármelo me hizo desearlo aún más. Fui a mi habitación cerré la puerta y me acosté en la cama
- La verdad que podría ser, pero tengo que verlo con mi esposo
- Me dijo que tu eres la única que decide, que no necesitas pedirle permiso a él, te estoy deseando mucho, si pudieras verme, mi pene hasta me duele de lo duro que está deseando volver a verte
- No me digas eso corazón, que tengo unas ganas que me hagas tu hembra nuevamente
- ¿Tanto te gusto como te lo hice?
- No te imaginas cuanto, lo he soñado desde el sábado y habíamos pensado tal vez verte miércoles o jueves por la noche
- Ven a verme mañana en la mañana, si vieras como estoy cargado de leche
- ¿Me vas a decir que no te has masturbado?
- Te juro que no porque quiero llenarte completita de mi leche
- Pensé que podríamos corrernos juntos, mira que estoy en mi cama empezando a tocarme
- No hay ningún problema, puedes tocarte, no pienso desperdiciar más semen si te tengo a ti para recibirlo ¿Estas vestida?
- Si, pero igual no hay problema
- ¿Por qué?
- Solo tengo una falda cortita, que cuando me acosté en la cama y abrí las piernas se subió a mi cintura
- Y ¿arriba?
- Un polito, pero como siempre puedes romperlo para que puedas acceder a mis tetas, además no tienes que romper el brasier
- ¿Así andas siempre? Completamente disponible
- Si, por si se presenta la oportunidad
- Tócate, imagina que soy mis manos las que recorren tu cuerpo
¿Acaso pensó que no me imaginaba eso o que tenía que pedírmelo? Mi vagina esta encharcada, como me podía poner aquel macho, puse el teléfono en manos libres y tome uno de los juguetes de mi mesa de noche, el roce de la vibración sobre mi clítoris me hizo exhalar un gemido.
- ¿Yo te provoque eso? – me preguntó
- Lo que daría para que físicamente tu lo hicieras – me costaba trabajo hablar
- ¿Me cuentas que te haces? O ¿prefieres que yo te diga que hacer?
- Una de mis manos esta acariciando mi pezón, la otra tiene un vibrador en la mano que está presionando mi clítoris
- Vas muy rápido
- Estoy muy caliente escuchando tu voz
- ¿Qué quieres que te haga?
- Extraño tus besos en mis senos, que los muerdas, que los succiones.
- Me encanta el tamaño de tus tetas, me pone mucho chuparlas
- Quisiera ser penetrada con tu lengua, que juegues con mi clítoris
Yo hablaba y presionaba el vibrador contra mi clítoris, quería sentir algo en mi interior, pero quería seguir alargando esos momentos
- Si vienes mañana, te prometo hacértelo así
- Deseo sentirte dentro de mi, caliente, duro, firme
- Mete el vibrador, imagina que soy yo
- Imposible, no es tan grande
- No importa, imagínalo
A pesar de ser uno de mis vibradores mas grandes que tengo la humedad y excitación que tenía se fue hasta el fondo, arquee mi cuerpo, la vibración la sentí en mi útero, una de mis manos presionaba mi vientre para sentirlo dentro de mi. Quería alargar mi orgasmo y el placer de mi cuerpo. Me mordía la lengua, no quería gritar, mis hijos podrían escuchar y asustarse
- ¿Sigues ahí?
- Si, pero – no podía hablar, si abría mi boca, iba a gritar de placer
- ¿Estas llegando?
- Si
- Quiero que vengas mañana
- Voy a ver
- No, es una orden, quiero darte pene todo el día, sin nadie que nos interrumpa ni nos diga que hacer
No pude más, mi cuerpo arqueado levantaba mis nalgas de la cama, el vibrador se me escapó de las manos, me giré en la cama y mi cara quedó prácticamente sobre el teléfono
- Pásame la dirección por mensaje, ahí voy a estar
- ¿A qué hora?
- Tu espérame, te prometo que mañana voy, te voy a sorprender
Colgué la llamada, quería disfrutar de como mi cuerpo volvía a la calma, los golpes en la puerta de mi habitación me despertaron, vi el teléfono, me dormí solo 15 minutos pero me desperté sobresaltada, pensé que había sido mayor tiempo, me acomodé la ropa y salí a atender a mis hijos, mis deberes de madre me mantuvieron ocupada el resto del día, mi esposo me llamó para avisarme que estaba ya en el aeropuerto de regreso a Lima, en dos horas estaría en casa, le dio las buenas noches a mis hijos que estaban ya en la cama para dormir, y ahí en la cama con uno de ellos me quede dormida. Mi esposo me movió suavemente para avisarme que estaba en casa, me levanté con cuidado para no despertar a los chicos, mi cama aún estaba desordenada y mi vibrador semioculto bajo la almohada, pero no lo suficiente para mi esposo no lo viera
- Me llamó Javier – traté de justificar
- Si, hable con él, le dije que coordinara contigo
- Quiere verme mañana
- ¿Y tu quieres?
- Lo estoy deseando
Mi esposo entró al baño, yo me acomodé en la cama para esperarlo, pero el sueño me venció, no sentí a que hora mi esposo vino a la cama, afortunadamente no me despertó, me sentía muy agotada.
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