Xtories

El doctor y la enfermera

El hospital está lleno de ojos, pero solo uno la mira con intención. Cuando la sangre mancha su uniforme, él no la regaña: la invita a su consultorio para una 'revisión' que nada tiene que ver con la medicina.

lili16K vistas8.5· 8 votos

Hola bebés, ¿Cómo han estado? he estado ocupada con mi carreta y no he podido subirles, pero espero compensarlo con los relatos nuevos que tengo y estaré subiendo.

Bueno, todo empieza cuando me asignaron mi campo clínico en un hospital cerca de mi casa para mi mi año de servicio para finalizar mi carrera. Estando ya en mi área de urgencias, estaba todo tranquilo, normalmente llegan de 10 a 15 en horario vespertino. Mi modulo está apartado de los modulos familiares, pues me encuentro en urgencias que está hasta el último piso y una esquina del hospital. Para no alargarlo mucho, estaba terminando de ponerle puntos cuando mi jefa encargada del área de urgencias me dice que en cuanto termine vaya a curaciones puesto que había un paciente con obstrucción en la nalga derecha.

Emocionada dije que sí, pues no había tenido la suerte en lo poco que llevo de servicio una obstrucción.

Al llegar vi a las enfermeras preparando todo para el paciente y al voltear para preguntar por quien lo iba a hacer lo ví. Ví al doctor más guapo y caliente en toda mi estancia en el hospital, ¿Cómo es que no lo había visto en mi primer mes? Entro saludando a todos y presentandose con el paciente. Mi jefa solo me dió un codazo divertida, es cuando me dí cuenta que me había quedado paralizada al verlo así que me recompuce. Él me saludo y solo atine a saludarlo con un asentimiento de cabeza.

Que guapo hombre varonil.

Empieza el procedimiento y en todo lo que duró, en lugar de concentrarme en el proceso me concentré en sus brazos bien formados y las venas sobresalientes. No solo eso, lo visualicé de cabeza a pies, alto, cabello negro y bien peinado, brazos fuertes pero no exagerados, unos ojos hermosos y un sentido del humor demasiado bueno, hacía reír a todas las enfermeras y mis compañeras.

Al casi final, al agarrarme desprevenida observando al doctor, no me percaté de lo que sucedía a continuación, un chorro directo de sangre llegó a mi, todo por no estar atenta, todas gritaron escondiendose evitando que les callera, pero la desafortunada fuí yo.

Inmediatamente el doctor fue a verme y pidiendo disculpas por lo sucedido, pero le dije que no se preocupara, no era culpa de nadie y la distraída fuí yo. Pero lo que si noté, fue sus manos fuertes tocandome y revisando dónde me manché. No duró mucho pues tenía que continuar el proceso. Ya terminando y el paciente quedando a manos de las enfermeras ñara curarlo, el doctor, mi jefa y yo nos fuimos ya a nuestro módulo, el primer mencionado a terminar de tomar sus datos.

Finalizando esto yo me encontraba en el baño tratando de quitarme la sangre de donde se pudiese quitar, no ayudo mucho puesto que la sangre en ropa sin líquido especial no podía irse. Resignada salí del baño pero lo que no imaginé fue encontrarme al doctor afuera esperandome.

— Hola, doctora — Oh, hola doctor, ¿Qué lo trae por aquí? —

— Vine a ver como estabas tú y tú ropa — mostró una sonrisa.

— Uhm, no tan bien, necesito agua oxigenada para quitar las manchas pero no traigo una muda de ropa —

— Acompañame a mi consultorio — sin entender accedí, quién no quisiera estar en su consultorio.

Al llegar pude ver que sacaba una camiseta de su maleta y su bata de él mismo, tendiendomela.

— Ponte esto y dame tú ropa, la mandaré a la tintorería — dijo en un tono dominante que hizo derretirme.

— No se preocupe, yo puedo mandarla a lavar — noté que su mirada pasó a una sancarrona.

— Háblame de tú, Liliana — Me sonrojé. — Aceptalo, fue mi culpa — volví a negar.

— Si hablamos de culpa fue de el paciente, pero es algo que puede suceder en procedimientos así — sonreí.

— ¿Acaso no quieres desnudarte frente a mi? — Dió dos pasos frente a mi — No sé de que habla, solo no le doy mucha importancia.

Lo encaré y sonrió más.

Caminó más a mí y pasó lo menos esperado.

Empezó a besarme de manera brusca y rápida pero necesitada.

— Desde la primera vez que te ví he querido besarte — me sonrojé.

— Es la primera vez que te veo, te confundes de doctora — lo empujé fingiendo enojo.

— Para ti si, para mi no, siempre te veo pasar distraída en tus libros por los pasillos, eres tan linda y caliente.

Sin más me tomó de la cintura y siguió besándome.

Casa vez más sentía como me juntaba contra su pelvis.

— Alguien puede entrar y vernos — me alejé.

— No te preocupes por eso — Solo no hagas mucho ruido cariño — me giñó el ojo.

— Cerró la puerta con seguro poniendo letrero de ocupado cuando se tiene paciente —

— Bien doctora, déjeme hacerle un exámen rápido —

Ðicho esto, me subió a la camilla de su consultorio y comenzó a quitarme la ropa, besándome en donde un experto en anatomía sabría.

Dejandome ya solo en ropa interior me bajó y me hizo recargarme en la camilla.

Mi mente dejó de pensar cuando sentí la lengua del doctor en mi interior moviendose exquisitamente.

Mi mano estaba en mi boca evitando tratar de soltar gemidos.

— Metemela ya, por favor — supliqué entre cortadamente.

— A sus ordenes doc —

Con la preparación anterior, solo sentí un gran pedazo de carme metiendose en mi interior.

Al principio fue lento el vaivén para poder acostrumbrarme a él, pero después de unos minutos siguió más y más fuerte cada vez.

Mis piernas no soportaban tanta excitación y al finalizar, un jodido orgasmo fuerte junto a gemidos de ambos demasiado bajos por si alguien escuchaba.

Sentí como se tensó él y liberó su esencia.

— Sin condon eh, esto no es muy profesional de nuestra parte —

Sonrió extasiado..

— Estoy limpio, además que tiene de malo hacerlo sin condón con mi futura esposa —

Me carcajee con su broma y poniendome la ropa para salir dije.

— Ya veremos, doctor — Gracias por la ardura revisión, le dejo mi ropa.

Sonrió y asintió. Tome la ropa que me daba y salí vigilando que no hubiera nadie.

Gracias por leer, los amo y espero les guste.