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Vacaciones en la República Dominicana. Día 7

La cena prometía ser solo una velada más, pero la mirada de Melissa y la provocación de Belén encendieron una mecha que nadie pudo apagar. Fingir borracheras y escapar bajo la luz de la luna fue solo el preludio de lo que las cuatro paredes del hotel estaban a punto de devorar.

Ella con otros4.5K vistas

Día 7

Nuevamente los gemidos de Melissa volvieron a despertarles. Esa mujer era puro fuego, Belén no se le quedaba atrás, por lo vivido el día anterior, y eso a Fran le provocaba la misma erección de cada mañana.

“Ayer la follaste el culo, guarro” le dijo Belén después de los buenos días y comprobar que estaba cachondo.

“Y tú te follaste a dos, zorra” le contestó.

“Somos unos guarros” dijo Fran.

“Si pero hoy no, hoy necesito descansar un poco de sexo” respondió Belén.

Entre las excursiones que tenían planeadas una era el zipline de Samaná, después la cascada del limón y la playa del Cosón.

Durante el desayuno se lo comentaron a Melissa y a Joao, que se sintieron un poco decepcionados, parecía como si quisieran que se repitiera el plan de ayer, y ellos, por desgracia, ya habían estado en todos esos sitios, propusieron un plan alternativo a una playa en la que nosotros tampoco habíamos estado, pero la verdad es que también nos apetecía estar solos un día. No obstante, quedamos con ellos, y Oswaldo en el Mosquito para cenar y tomar unas copas.

Cogieron el coche y fueron primero hasta el zipline, una hora de coche por una carreterucha, que aunque estaba poco más que asfaltada, tenía un tráfico de narices.

La experiencia les encantó, sentirse supermanes por encima de aquel bosque, volando enganchados de la tirolina durante kilómetros fue toda un plan, aunque bastante más agotador de lo que Fran pensaba, pues no dejabas de estar en tensión mientras permanecías colgado. Fran hizo cientos de fotos.

De allí, fueron a la cascada del Limón, una caminata de varios kilómetros hasta llevar a una impresionante cascada de cuarenta, cincuenta metros. Tuvieron la suerte de que llegaron a la hora de la comida de los dominicanos y no había ni un alma, por lo que pudieron bañarse y sacar unas fotos espectaculares.

La playa del Coscón por suerte para ellos, no era tan salvaje como en un principio pensaron, aunque igual de espectacular que las otras, había grupos de familias, pescadoras, quads, y un par de chiringuitos, con terraza y tumbonas en la playa, nada lujoso, porque el verdadero lujo era estar allí y poderse comer una caldereta de langosta recién pescada. El resto de la tarde, hasta poco antes de la puesta de sol, se quedaron allí. Fran no quería conducir de noche hasta Las Terrenas.

Estando tumbados en un par de hamacas con la playa delante, Belén sacó el tema:

“Ayer se nos fue todo de las manos ¿no?”

“¿Por qué dices eso?¿Hiciste algo que no quisieras?” Le preguntó Fran.

“No, que va, lo pasé muy bien, y creo que tú también”

“Entonces, ¿por qué se nos fue de las manos? Nos dejamos llevar y salió como salió, no le des más vueltas, fue el día más bestialmente alucinante que hemos pasado nunca. El paraíso, gente guapa, divertida y unos guarros, mucho deseo, pasión y sexo del bueno. Yo no me arrepiento y te diría que si hay ocasión de repetirlo, yo me apunto” contestó Fran.

“Fran que sabes lo que digo, como sabes de sobra que yo también lo pasé genial y para mí supuso también un día alucinante en el paraíso. Pero tenemos una edad y nos dejamos llevar un poco. Imagínate que nos pillan. Aquí por eso seguro que por lo menos te detienen” apuntó Belén.

“Amor, por eso precisamente, ¿cuantas más ocasiones vamos a tener de vivir algo así? Es lo que no me he cansado de repetirte durante estos años. Vivamos todo lo que podamos y más, que si no lo haces no te podrás arrepentir. Y no, seguro que no te detienen, tal y como estabais las dos de buenas y salvajes, todo lo más es que la patrulla hubiera querido participar. De verdad, me has oído decírtelo mil veces, cuando te sueltas y follas estás de diosa para arriba”

“Qué exagerado eres” dijo ella.

“Siiii, como la erección que tuvo Oswaldo durante todo el día, jajaja. Le tienes coladito. Y lo sabes” soltó Fran.

“Pues que sepas que más me pone Joao, y eso que Oswaldo pues si, claro que me gusta”

“¿A cual de los dos te vas a follar esta noche?” Preguntó Fran.

“Fraaaan, joder, a ninguno de los dos.” Le respondió.

“Uhmm, hoy te vas a follar a tu cornudito?” Le reclamo Fran.

“De cornudito nada, me parece a mí, que bien te follaste a Melissa tu” le dijo.

“Esta buena, ¿eh?, y es tan guarra como tu. Me encanta el juego que se llevan”

“Jajaja, pero si es el mismo que el tuyo”

“Pues eso, de milf que está como un pan, lo sabe y le gusta disfrutar del sexo y hacer disfrutar a su marido, sin complejos y aprovechando cualquier ocasión… o buscándola. Exactamente si, como nosotros”

Cuando llegaron al hotel, los brasileños debían haber salido. Fran tenía un WhatsApp de Oswaldo, les esperaban todos en el Etno. ¿Todos? “Estamos con los brasileños. Ha venido Aris, a pasar el fin de semana y también está su hermano y el mío”

Fran omitió ese detalle, conociendo a Belén hasta podría negarse a ir por allí.

Se dio un baño en la piscina, mientras Belén se duchaba y arreglaba para salir a cenar. Después se duchó él.

Cuando la vio vestida, Fran supo que esa noche también habría sexo.

“¿No te gusta?” Le dijo al ver la cara que puso Fer cuando la vio con la mini de canalé y el bikini plateado.

“Me fascina, zorrita mía. Hoy vas a poner pollas muy duras” le dijo Fran.

“A lo mejor quiero poner solo una” le respondió.

“La mía ya me la has puesto” le dijo Fran.

“¿Quién ha dicho que era la tuya?” Dijo Belén muy picarona.

Cuando llegaron al Etno, les estaban esperando para cenar. Era una mesa de 8 curiosa, frente a las otras que había. Melissa, la única mujer y cinco hombres, los más guapos del local sin duda alguna, estaba franqueada por Aris y Joao, más Oswaldo, Carlos y Liberto. A Belén le salió un “joder”, como sabiendo la que se le venía encima con tanto hombre, que solo pudo escuchar Fran.

El primero que se levantó, a pesar de que en ese momento tenía prácticamente encima a Melissa, fue Aris. El más guapo y tiarrón de todos, sin duda alguna. Agarró a Belén y la pegó un buen abrazo y dos besos que destilaban sexo. A Fran le dio otro abrazo con un “compadre” que escuchó todo el local. Después fuimos saludando uno a uno, con los oportunos abrazos demasiado calientes en el caso de Belén. Nos sentamos, Belén con Oswaldo a un lado y al otro Fran y Liberto.

Cuando estaban todos sentados, e incluso habían comenzado a hablar con unos y otros, Melissa se levantó y fue hacia donde estaban Fran y Belén.

“Querida, unas mujeres como nosotros, con tantos hombres para nosotras solas, nos podemos permitir no tener a nuestros maridos al lado esta noche” le dijo y se empeñó en que Joao y Fran intercambiaran sus sitios. A Belén no le hizo mucha gracia que Fran aceptase tan rápidamente, si algo no le gustaba es que alguien intentase dirigirla. Ya se había sorprendido al ver con estaba Aris, más el resto de hombres de la familia de Oswaldo, y con lo que había dicho Melissa, y tal como lo había dicho guiñándola un ojo, estaba convencida de que la brasileña planeaba algo. Belén le echó una mirada a Fran de esas que lo dicen todo “yo paso”.

La cena fue demasiado fluida, todos estaban al tanto del día de playa anterior, Melissa se encargó de contarlo, hay que decir que para satisfacción de todos, en especial de los cornudos y no tanto de Belén, que estaba con una expresión de “tierra trágame”, que Fran comprendió perfectamente.

Afortunadamente para Fran, poco a poco, Belén se fue sintiendo más cómoda, con los piropos de Oswaldo y Aris, sobretodo y con la complicidad de Joao, que estaba al lado disfrutando no solo de lo cornudo que le presentaba su mujer, sino del muslo y la cercanía de Belén.

Todo cambió cuando llegados los postres, Belén debió darse por vencida y poniéndose en pie, a lo que todos los de la mesa y algunos de las mesas de alrededor, vitorearon y silbaron, para brindar con los presentes “Por un grupo maravilloso que está consiguiendo que las vacaciones sean inolvidables”.

Poco después dijo que iba al baño, Fran, antes de que ningún otro se le adelantase, fue con ella.

“¿Estás bien?” Le preguntó mientras se dirigían hacia allí.

“Mejor que antes, te dije que no me apetecía demasiado y Melissa tiene ganas de orgía” le respondió.

“Amor, pero si la tiene que la tenga ella” le respondió a lo que Belén le cortó “Y tu qué? Te mueres por esa orgía que tiene ella en la cabeza, ¿qué? Cada una con tres? Uno por agujero, por lo menos” Le dijo Belén un tanto furiosa.

“No te lo puedo negar, pero sabes de sobra que así no, así tampoco me gusta a mi” le respondió Fran.

“Pues ya me dirás que hacemos porque me temo que todo el mundo lo da por hecho”

“¿Qué quieres hacer?” Preguntó Fer.

“A ver, me apetece disfrutar un rato, bailar y reírnos de todo y con todos, no vamos a montar el número e irnos, eso no es lo que quiero, me caen muy bien todos, de verdad, dejemos avanzar la noche, pero sin presiones, porfa, no des por hecho nada, por favor” le pidió ella.

“Amor, no doy nada por hecho y no quiero que te tomes dos copas para que te entren las ganas”

“Ganas de orgia, ni con dos copas”

“Lo que tu digas amor, de verdad”

“Estas cachondo perdido” le dijo Belén poniéndole una mano en el paquete.

“Como no iba a estarlo” le dijo intentando meter la mano por debajo de la mini para llegar a su coño y comprobar si ella también lo estaba.

“No hace falta Fran que lo compruebes cornudo, yo también lo estoy, joder, como no iba a estarlo con tanto macho alpha, pero porfa, no des nada por hecho, insisto”

Belén entró en el baño, Fran se volvió a su sitio. Melissa que estaba más que pendiente de todo lo que les estaba pasando y sintió que Belén no estaba todo lo cómoda que estuvo el día anterior le preguntó: “¿Todo bien Fran?”

“Si, si, todo bien, solo es que al ver a tantos hombres y tú tan lanzada se ha pensado que esto acabaría en una mega orgía y lo de ayer ya fue demasiado para nosotros en muchos sentidos” le dijo Fran mientras sentía como la mano de Melissa buscaba su paquete.

“Bueno para ti no tanto, estás cachondo de solo imaginar a tu mujer con tres hombres” le dijo tocándole el paquete y notando su erección.

“Te equivocas con nosotros, yo disfruto si la veo a ella disfrutar, claro que me encantaría verla gozar en una orgia como buen cornudo, pero eso, si lo fuera a gozar y se positivamente que tiene unos límites y ayer, créeme, llegamos y los sobrepasamos. Disfrutándolo todos, pero sobrepasados. Poco a poco, Melissa. Ella decide, como haces tú con Joao, y como seguro que hace él, lo que ella decida será lo que yo quiero.” Dijo Fran un tanto serio.

Melissa estaba escuchando con mucha atención a Fran, le miró a los ojos y le besó.

Justo en ese momento entró Belén en la sala y les vio. Debió pensar que le había faltado tiempo a Fran para morrearse con Melissa delante de todo el mundo y después de lo hablado, porque nada más sentarse agarró a Joao y con solo decirle “estos dos se nos han adelantado” le plantó un buen morreo para acto seguido girarse mirar a Oswaldo y hacer lo mismo con él.

Tanto Liberto, como Carlos, que no acababan de creerse la aventura que Oswaldo les había contado del día anterior, alucinaron, se les veía nerviosos. Belén lo percibió y en una actitud de “a zorra no me gana nadie” se levantó, se sentó primero sobre las piernas de Liberto y se morreo con él, se giró, sentada sobre él todavía y se morreo con Carlos, que estaba deseándolo. “A ti luego” le dijo a Aris “que ahora me pillas un poco lejos” arrancando las risas de todos los de la mesa y una cara de estupefacción de su marido y Melissa.

El resto de la cena fue una auténtica locura, Belén estaba completamente distinta, lanzada, sin lugar a dudas ver a Fran con Melissa cuando ella le había pedido tranquilidad la había alterado.

Cuando se levantaron de la mesa, Melissa la pidió que la acompañase al baño, Belén fue con ella.

“Fran me dijo muy serio que no contase con vosotros para ninguna orgia, y parece que se equivocaba” le dijo Melissa.

“¿Qué te dijo?” Preguntó Belén.

“Pues poco más o menos que todo tenía un límite y que con lo de ayer ya lo habíais alcanzado, me pareció tan mono que por eso me viste besándole”

“Amor, no tenemos más límite que lo que nos apetezca. A los dos. Y, sinceramente, me pareció un poco encerrona cuando llegamos ver a 6 hombres para nosotras dos. No me gustó nada” le respondió.

“Yo me lo he encontrado como tú, no te puedo negar que la idea me apetezca y no sería la primera vez, pero en esta ocasión no ha sido cosa mía, es más, te diré que a Joao no le apetecía demasiado ni siquiera quedar con Oswaldo, porque antes de salir me dijo que podíamos irnos pronto al hotel los cuatro, pero este se calienta muy rápido y cuando ha visto a tanto hombre, lo primero que me ha preguntado es que si me iba a follar a toda la familia” le dijo Melissa.

“Bueno a mi me faltan solo Carlos y Liberto. Te gano” dijo Belén.

“Y a Aris ¿qué le hiciste? Llevaba meses sin venir por Las Terrenas y nos ha dicho que había venido porque estabas tu aquí” eso que dijo Melissa, sin duda le gustó a Belén.

“Es muy bueno y no veas la que se gasta, si la de Oswaldo te pareció grande, la tiene tremenda. La verdad es que lo pasamos muy bien” dijo Belén un tanto ruborizada.

Las chicas salieron del baño en una actitud muy amistosa y complice. Belén buscó a Fran.

“Cornudito” le dijo “tengo que pedirte disculpas por mi salida del baño, te vi con Melissa y me cagué en todos tus…”

“Calla, no hace falta, algo de eso me imaginé, pero aun asi, mi amor, tu mandas. Haz lo que te apetezca, por favor” le dijo mientras ponía una mano en su boca para no dejarla hablar.

“Me ha dicho Melissa que ellos no han organizado una cena tan concurrida, ha debido ser Oswaldo” le dijo.

“Si, lo sé, me lo acaba de decir Oswaldo, pidiéndome disculpas por haber traído a su hermano y a su primo, pero estaban deseando volverte a ver… Como Aris que se ha venido desde Santo Domingo después de meses, sin pisar por aquí solo por que estabas tu” dijo Fran “Yo no se que les das. Bueno si lo sé” dijo mientras los dos se reían y Belén besaba a su marido con pasión.

“Sabes que te quiero” le dijo a Fran con ternura.

“Eso no toca, hoy solo sexo, zorrita mía.” Dijo Fran dandole un azote y separándose de ella.

Aris no tardó en sacarla a bailar ni dos segundos. Liberto, adelantándose a Oswaldo se llevo a Melissa. La verdad sea dicha, los dos hermanos eran mucho más guapos y malotes que sus primos, y eso que Oswaldo y Carlos lo eran un rato.

Mientras las chicas bailaban, incluso Belén se morreo con Aris en mitad de la pista para agradecerle que hubiera ido hasta alli por ella. Fran y Joao se separaron un poco del grupo, sin perder el contacto visual. Desde la barra del bar divisaban todo.

“Menudas zorras de esposas tenemos” le dijo Joao.

“Y lo mucho que nos gustan” respondió Fran.

“A mi quien me gusta es tu mujer, es increíble” le dijo Joao.

“Como a mi la tuya” le respondió Fran.

“Mi idea de hoy hubiera sido habernos ido al hotel prontito y alli los cuatro…” le contó Joao, “pero al ver tanto macho sediento de sexo, jajaja”

“La cabra tira al monte” dijo Fran.

“No te entiendo la expresión” dijo Joao.

“Jajaja. Que como buen cornudo antepones unos cuernos de esta categoría a tu propio placer” le dijo Fran.

“Bueno si, aunque en esta ocasión el placer iba a ser mutuo, a ella también le gustaba mucho la idea” respondió Joao.

“Y estate seguro que a nosotros también. A Belén le gustas más tú que cualquiera de ellos” le dijo Fran.

“Me gustaría decir lo mismo, Fran, sinceramente, pero mi zorrita se vuelve loca con las pollas de grandes dimensiones, y la talla de Oswaldo es súper plus, jajajaja” le dijo muy divertido Joao

“Jajajaja, lo entiendo, pues espérate a que pruebe a Aris, es XXXL” dijo Fran justo en el momento en el que miró hacia la pista de baile y contempló como Aris, comía a besos el cuello de Belén, mientras le pegaba un buen refregado al culo de Belén, mientras ella se apretaba bien contra su paquete.

“Jajaja, eso es si Belén deja algo para después, me parece que ya ha elegido, jajajaja” dijo Joao.

Por su lado Melissa tenía bien agarrado el culo de Liberto y que estaba en el mismo plan de su hermano.

“La tuya también” le dijo Fran.

El camarero les sirvió dos cervezas, brindaron por sus mujere y fueron hacia la pista.

En cuanto les vio Belén se acercó a ellos, cogió el botellín de Fran y pegó un buen trago, casi se lo acabó, después le dio un buen morreo a su marido.

“Uff que calor tenía” les dijo.

Joao le ofreció su botellín como diciéndola que se lo cambiaba por un morreo como el que le acababa de dar a su marido.

“A ti no te hace falta” Belén declinó el botellín pero le dio también un buen morreo.

“Vaya!” Dijo al sentir el paquete de Joao, como había sentido antes el de su marido “estamos todos igual de cachondos” Los tres se partían de la risa, a lo que apareció Carlos, el pequeño de la familia y muy cortésmente, casi avergonzado la dijo “¿Belén bailarías conmigo el siguiente?”

A Belén, Carlos le parecía guapísimo, mucho más que cualquier otro, incluso que Joao, pero era todavía un poco joven y eso se le notaba en el cuerpo y las maneras tan educadas en comparación del canalla de su primo mayor.

“Por supuesto, caballero, será todo un placer” le dijo dándole la mano y llevándoselo a la pista. Miro a Aris como posponiendo para luego lo que habían comenzado y caray con el jovencito… no tardo ni dos segundo en ponerla la mano en el culo, tres más en arrimarla a su paquete para que sintiera su hombría.

Aunque nunca lo reconocería, a Belén eso de provocar esas erecciones en todos ellos la volvía loca, mucho más que la dijeran que estaba buena o algo similar, era de las que opina que las cosas se demuestran andando, y poner tanto a un chico tan guapo que podría tener a cualquier chiquilla de las que le habían estado merodeando, le ponía muchísimo, tanto que quiso que Carlos lo notase, a pesar de su inexperiencia, y fue ella la que tomó la iniciativa, pasando sus brazos por el cuello para poder refregar sus tetas contra el pecho del chico.

Bailo con todos, durante un par de horas como mínimo y a todos les notó como estaban cachondísimos, aunque con Oswaldo y Liberto, se lo atribuyó al refregón que se habían pegado con Melissa antes que con ella, pues así había sido, y la brasileña tampoco se estaba cortando ni un pelo. Lo que notó ella, ni tampoco Fran, es que Belén no paró de beber en toda la noche, que si una cerveza cuando se acercaba a nosotros, que si un chupito de tequila, cosa que jamás hacía pero Aris se lo propuso a Melissa y a ella, y se picó, que si otra cerveza después de bailar con Liberto y este aprovechaba para meterla mano en la barra… Tanto Fran como Joao parecían en la inopia, completamente absortos en sus pensamientos cornudos y sin darse cuenta de que sus mujeres se estaban cogiendo un pedo de cuidado.

Fue Oswaldo, el más responsable de todos, o mejor dicho, sintiéndose responsable por haber invitado a sus familiares, el que vino a avisarles.

“Fran, Joao, creo que las chicas han bebido un poco más de lo que están acostumbradas. Acaban de irse para el baño. Deberían ir para allá” les digo alarmándoles por completo.

Salieron pitando. En la puerta del baño, más preocupados por el polvo que veían que se les podía escapar, que por el estado real de las chicas, esperaban los otros tres primos.

“No se asusten, de tanto movimiento creo que se han mareado un poco” les dijo Aris al verlos llegar con evidentes síntomas de preocupación.

Fran ni respondió, llamó a la puerta y al ver que nadie respondía, entró. Las chicas estaban en uno de los aseos con la puerta abierta, al verle le pidieron que llamase a Joan y que cerrasen la puerta. No se las veía demasiado borrachas, Fran había visto a su mujer en otras tantas ocasiones con una borrachera importante y para nada era su estado. Tampoco parecía el de Melissa.

Fran salió y le dijo a Joao que por favor pasase sin dar más explicación, entro de nuevo y cerró la puerta.

“Tranquilo” le dijo Melissa a Joao nada más verle y acercándose a él para besarle “vamos alegres pero no tan borrachas como se piensan estos de fuera”

Belén le guiñó un ojo a Fran y se acercó a él “Ya habéis tenido suficiente espectáculo cornudo” y le morreo

“Es todo un plan para escaparnos de aquí” les dijo Belén a Joao y a Fran agarrando de la mano a su cómplice quien continuó hablando “¿A qué somos más putas de lo que pensaban?”

“Les vamos a dejar con el calentón y nos vamos a ir al hotel los cuatro” dijo Belén

“Nos damos un baño en la piscina y os vamos a follar como nunca han hecho, queridos cornudos” siguió Melissa acercándose a Fran y pegándole un morreo que acto seguido imitó Belén con Joao.

“Así que ahora os toca sacarnos de aquí sin que se note demasiado” les dijo Melissa, “nosotras continuaremos con el circo.” Al decir eso Belén hizo un poco el payaso, como haciéndose la borracha.

“Fran, tú sales y les dices que si pueden pedir un agua con sal y una soda” le dijo Belén “y les adelantas que llevamos un pedo de cuidado. Y tú Joao vigila bien la puerta por si alguien quiere entrar”

Eso hicieron.

Fran salió se lo puso muy negro por ambas, agradeciendo a Oswaldo que les hubiera avisado, mientras les contaba a los demás que iban con un pedo de cuidado, Carlos fue y volvió a la barra con lo que le había pedido.

Los chicos, en especial Liberto y Aris, no se lo tomaron muy bien, pero Oswaldo no les dejó ni rechistar “si Fran dice que las señoras no se encuentran bien, se acabó la fiesta, hermanos”.

Fran volvió dentro con el agua, la sal y la soda, Aris hasta llegó a mirar en el interior pero Oswaldo le paró los pies. Obviamente como las chicas se lo esperaban había continuado con su magnífica actuación y lo poco que pudo ver fue a Belén sentada en el suelo del baño con la cabeza baja y a Joao sujetando a su mujer como si estuviera vomitando en el baño.

Al cerrar la puerta de nuevo, las chicas parecían niñas pequeñas celebrando su travesura.

“Ahora venís los dos aquí” le dijo Melissa llevándoselos contra una pared “y bajaos los pantalones, tenemos 5 minutos antes de salir y nos tenéis correr todo el maquillaje”. “¿Cambiamos, no?” Le dijo a Belén.

“Faltaría más, cornudos estos dos son un rato” dijo Belén al comprobar lo empalmados que estaban Fran y Joao.

Las chicas se agacharon y sin decir más comenzaron a hacerles una mamada.

Melissa que era la más juguetona agarró la polla de su marido y cuando Belén la tuvo fuera de su boca, se la restregó primero por los labios para que se corriera el pintalabios y luego por los ojos para que hiciera lo propio el rímel.

Belén la imitó con la polla de Joan.

“Listas” dijo Melissa “ya podemos salir y vosotros no querréis que os vean así, apañaoslas para que no se os note el empalme””y la cara de alucinados” apuntó Belén.

Justo cuando todos estaban listos para salir, Melissa les detuvo agarró a Belén y la pegó un morreo de escándalo “lo siento, quedaba poco creíble tu maquillaje” a lo que todos se rieron.

Fran cogió a Belén, Joao a Melissa y salieron los cuatro interpretando el mejor papel de su vida.

Oswaldo y Carlos les esperaban preocupados en la puerta. Aris y Liberto aparecieron a medio camino. Todos se lo creyeron tanto que quisieron ayudarles a llevarlas, a lo que Joao se negó enérgicamente “chicos, muchas gracias, por hoy ya hemos tenido de sobra. Mañana nos vemos”. A la salida del mosquito, más de uno y de una se quedó pensando que “que mal beber tenían estas chicas”.

Al doblar la primera esquina, el hotel estaba realmente cerca, las chicas se recompusieron y comenzaron a andar normales. Entraron en el hotel y a sabiendas de que no habría nadie, comenzó su orgia particular.

Belén buscó a Joao, Melissa a Fran les llevaron junto a la piscina y al unísono ambas les empujaron vestidos como iban y comenzaron a hacer un striptease de lo más morboso y lésbico, después se tiraron al agua buscando cada una a su respectivos para acabar en sus brazos morreándose con ellos.

“He sido tan calientapollas como tú te esperabas” le dijo Belén a Fran. “Más amor, como nunca” la respondió. “Pues ahora te va a tocar follarte a la brasileña, así que ya sabes” le aviso mientras intercambiaban las parejas.

Melissa llegó buceando a Fran y sin salir para coger aire se metió su polla en la boca, fueron segundos, después subió y mientras le besaba se alzaba sobre el y le hacía la pinza con los pies, agarró su polla y se la metió “no aguantaba más”.

Belén llegó a Joan nadando, se morrearon y le pidió que se sentase en el bordillo para iniciar una mamada espectacular.

Fran con Melissa colgada de él y sin sacar su polla fue andando hasta donde estaban los otros dos. Melissa se descolgó un poco y “me dejas que yo también se la mame a este cornudo” dijo haciéndose un hueco junto a Belén. Fran apenas se movía disfrutando del espectáculo.

Cuando dieron por terminada la mamada a dos fue Belén al ver la cara de salido de Fran se apiadó de él “anda envidioso, súbete tú al bordillo que yo me voy a follar a Joan” y eso hicieron intercambiando las posiciones durante unos minutos. Después se salieron, se secaron un poco y entraron en el bungalow de los brasileños.

Allí dentro sobran los detalles, sodoma y gomorra en versión intercambio de parejas. Cualquier postura y combinación posible, se dió, y cuando digo cualquier, fue cualquiera, incluyendo las bisexuales y por supuesto, las dobles penetraciones que fueron demandadas por las dos. Cualquier comentario cornudo del pelo de “he dejado de follarme a un semental para hacerlo contigo, seguro que ya me había corrido 10 veces solo con metérmela””si cornudo, a los tres que me tocaban me lo hubiera follado, en la primera ronda y al resto en la segunda””te puedes imaginar lo que hubiera sido mamando una de esas enormes pollas y dos más, una en cada mano””una para cada agujerito de tu zorra””no iba a poder andar en días y contigo seguro que te corres tengo ganas de más polla, cornudo”… también se dio como parte de un juego de pareja compartido, sin ninguna doble intención, como un ingrediente más de la noche. Y hay que decir que al cerrar la noche, ni a ellos les quedaba nada en los huevos, ni a ellas ganas de más. Los cuatro guarros que se habían juntado lo dieron todo. Todo, todo, todo.

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