Xtories

Vacaciones en la República Dominicana. Día 6

Las paredes del bungalow son de papel, pero el verdadero riesgo está en la arena. Cuando las parejas deciden dejar las reglas en tierra, la marea sube y con ella, el deseo prohibido de compartir lo más íntimo con los demás.

Ella con otros6.1K vistas8.6· 7 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Día 6

“¡Qué cachonda es Melissa” pensó Belén al despertarse por los gemidos que provenían de la habitación de al lado. “Anoche y ahora al despertarse.” Y sin buscarlo se encontró con su mano acercándose peligrosamente a su coño para comenzar a masturbarse, al ritmo de las envestidas que debía estarle dando Joao.

A Belén le había gustado mucho Joao, guapo con rasgos duros de los que a ella le ponían, fibrado y esa melena desaliñada de surfero, aunque parecía un poco callado y desde luego infinitamente más soso que los dominicanos. Durante el rato del club, apenas hablo con él, Oswaldo la había copado por completo, y a pesar de que Melissa había hecho lo propio con Fran y Liberto, a Belén no le pareció que Joao estuviera muy a disgusto contemplando a su mujer tonteando con los chicos.

Recordó las manos de Oswaldo y de Carlos, el tremendo polvo que había echado con Aris, y el de Fran, e incrementó el ritmo de su paja… en tan solo 5 días, como había cambiado la cosa, y lo que quedaba…

Fran se despertó al oír sus gemidos, empalmado como de costumbre. Belén le miró, le dio los buenos días con cara de querer continuar y Fran instintivamente buscó su coño calado y se la metió.

“Chilla que te oigan” le dijo.

Y así hizo, pero no porque se lo pidiera Fran sino de lo cachonda que estaba esos días y lo mucho que estaba disfrutando con la polla de Fran. Cuando Belén se corrió, casi suplicándole que lo hiciera el también dentro de ella, Fran se detuvo “Déjame no hacerlo, quiero estar cachondo todo el día”

En el desayuno coincidieron los cuatro y ninguno podía ocultar la satisfacción en sus caras por el polvo mañanero. Hasta comentaron que las paredes del bungalow eran de papel. Tras terminar se emplazaron en 20 minutos en la entrada para que les recogiera Oswaldo.

Y así fue. Fran no fue el único que flipo con el look de las dos, con sendos bikinis enanos que apenas cubrían nada, ni mucho menos los tangas que permitían ver perfectamente la perfección dos maravillosos culos. Y al igual que Fran no se cortó un pelo con Melissa, Joao hizo lo propio con Belén.

Aunque el que más alucinó y no paró de alabarlas y dar gracias por la suerte que había tenido al conocerles fue Oswaldo cuando llegó.

Joao había sacado su tabla de surf, que colocaron como pudieron en el techo del coche con unos pulpos, Oswaldo les estuvo enseñando todo lo que había traído para pasar el día en la playa. Una nevera repleta de cervezas y vino, varios tuppers con comida que le había preparado su madre para nosotros, pan. Una sombrilla y hasta había cogido un pequeño altavoz.

Fran se sentó junto a Oswaldo y muy descaradamente, Melisa provocó que Joao se sentase detrás entre ellas dos.

El viaje fue más corto de lo que en principio parecía, o por lo menos eso les pareció. Oswaldo no dejaba de mirar por el retrovisor, Fran todo el rato girado, la conversación la dirigía Melissa, muy divertida con su acento brasileño y lo caliente que era esa mujer que no dejó de tocar a Joao, primero el muslo y cuando le tuvo empalmado, muy descaradamente su polla por encima del bañador. Animó a que su marido comprobase si la piel de Belén era tan suave como parecía, y este muy cortado acarició uno de sus muslos, provocando que a Belén se le marcasen los pezones al instante, cuando ella lo vio, tampoco dudó en pedirla a ella que comprobase la dureza de Joao.

“No me refería a la de su polla” dijo entre risas al ver que Belén no lo dudó, sino de sus abdominales, jajaja” rieron todos dejando a Belén tan cortada que le pidió disculpas a Joao, a lo que este le contestó que había sido un gusto que una mujer tan bella lo hubiera hecho y que Melissa la había provocado, así que no debería disculparse.

Aquello fue como un clic entre los dos. Por ni Belén se cortó en tocarle los abdominales, ni el continúa con sus muslos mientras su mujer le metía mano directamente debajo del bañador.

“Seguro que a Oswaldo y a Fran les gustaría ocupar tu sitio Joao” le dijo a su marido.

“Son un sueño las dos” dijo Oswaldo, visiblemente empalmado. “La vuelta la hago yo ahí” dijo Fran.

La playa era de ensueño, y tal y como predijo Oswaldo, un martes no habría ni dios.

Buscaron un rincón entre las palmeras, montaron el chiringuito y brindaron con unas cervezas antes de que Joao le lanzase con su tabla al mar.

“¿Crees que podremos quitarnos esto?” le preguntó Melissa a Oswaldo a sabiendas de que el nudismo está prohibido en la isla.

“Las horas que son, a lo sumo aparece algún pescador, pero le oiríamos llegar y os daría tiempo a vestiros” incluso antes de que Oswaldo terminase de responder, ambas ya se había despojado de la parte de arriba de sus bikinis y comenzando con la de abajo.

“Pues si ellas lo hacen, yo también” dijo Fran quitándose el bañador al que siguió Joao.

“Venga Oswaldo, queremos ver lo que escondes ahí” le dijo descaradamente Melissa, seguido de un “joder que pollón” al quitarse el bañador y un “y te lo querías quedar solo para ti” dirigiéndose a Belén.

Esa mujer era la bomba, pura alegría y no se cortaba ni un pelo en decir lo que le venía en gana.

Tras la primera cerveza las chicas se pusieron al sol y Joao se volvió a poner el bañador y se lanzó al mar.

Melissa no tardó ni dos segundos en pedirles a Fran y Oswaldo que les pusiéramos crema protectora.

Fran instintivamente fue hacia Belén a lo que Melissa protestó “De eso nada, tú a mí y Oswaldo a Belén, que seguro que el chico se está muriendo de ganas ¿verdad Belén?” Le dijo complicemente. Los dos tenían un empalme considerable, tanto como la diferencia de tamaños.

Oswaldo se colocó al lado de Belén y comenzó a huntar la crema por sus piernas. Belén miró a Fran, como diciéndole “lánzate” y este se sentó sobre el culo de Melissa.

Melissa no tardó en decirle “ya que estás así, podías metérmela, seguro que a Belén no le importa, y querrá que Oswaldo haga lo mismo”

A Fran sentado sobre el culo de Melissa y con el empalme que llevaba no le costó trabajo atinar a la primera. El coño de Melisa estaba chorreando y ardiendo, gimió al sentirla dentro, movió su culo para acomodarla y le pidió “ahora la crema que estoy ardiendo” a la que Fran si moverse y con su polla dentro de Melissa comenzó a extenderla suavemente por toda la espalda.

Belén miró a su marido, estaba alucinando. Miró a Oswaldo y este entendió perfectamente que deseaba que hiciera lo mismo. Belén abrió con sus manos su culo para recibir a Oswaldo y este no lo dudó. La polla de Oswaldo era enorme, lo que arrancó un profundo gemido en Belén. Ninguna se movía, solo ellos para extender la crema. Muy despacio, haciéndolas sentir un mar de oleadas de placer.

“Apenas hay olas” oyeron decir. Joao al ver el espectáculo y que realmente el mar estaba muy calmado, decidió unirse al grupo.

“Qué bien” dijo Melissa, “ven aquí delante que te la comamos entre las dos. Y eso hizo.

Era todo muy relajado, no estaban follando, solo sintiendo, hasta que Belén no pudo más y comenzó a mover su culo, Oswaldo reaccionó comenzando a metérsela y sacársela poco a poco, Fran les imitó. Ambas le comían a Joao la polla a dos bocas que rápidamente se cruzaron enzarzándose en un tremendo morreo. El ritmo de todos aumentó. Y así como estaban comenzaron a oírse los gemidos de las hembras que anunciaban un primer orgasmo. Fran no podía más, estaba como loco, no sabía dónde mirar. A su derecha la enorme polla de Oswaldo entraba y salía entre las nalgas de Belén, hacia adelante su mujer le comía la polla a Joao a medias con Melissa y sus bocas y lenguas no paraban de encontrarse, hacia abajo su polla se colaba en un culo de color, duro como una piedra. Paró, le dio una sonora cachetada a Melissa y dijo “me muero de enviada Joao, vaya mamada que te están haciendo”. Belén como pudo le miró, sabía perfectamente que estaba apunto de correrse y necesitaba parar.

Melissa le dijo “Ven aquí con nosotras. Belén me dejas probar a mi esa maravilla que tiene Oswaldo”

Oswaldo se detuvo. Belén se giró saliendo la polla de Oswaldo al aire. Se incorporó un poco y le dio un fantástico morreo. “Esto no ha hecho nada más que empezar”. Mientras Oswaldo cambia su sitio. Melissa en un rápido movimiento se giró e incorporó.

Los tres hombres estaban de pie haciendo un círculo, con las dos mujeres en medio. Se aproximaron todo lo que pudieron y comenzaron a chuparsela. Melissa a Oswaldo y Fran. Belén a Joao primero a Oswaldo después.

“Como me gusta haberos conocido” le dijo Melissa a Belén antes de morrearla.

“Y a mí también, sois todos unos auténticos guarros” dijo Belén poniéndose de pie sin soltar la polla de Joao.

“Te vienes al agua conmigo. Necesito bañarme” le dijo Belén a Joao. “Coge tu tabla, que vamos a dejar a estos dos aquí follándose a tu mujercita”. Y mientras Joao recogía su tabla, Belén avanzaba desnuda hacia la orilla.

Fran estaba atónito, la visión de su mujer así, “¡joder parece una sirena!” Se le escapó provocando que los Melissa y Oswaldo mirasen “Esta rebuena Fran” dijo Fran. “Pues la sirena es un poco zorra y se va a follar al surfero” dijo Melissa provocando la risa de todos al ver cómo Joao le comía la boca a Belén en la orilla. Ella no quiso ser menos y acercándose a Fran comenzó a comerle la boca, Oswaldo se acercó por detrás y ella se giro para hacer lo propio con él, pero tras un momento, Oswaldo la giró mirado a Fran y se la clavó desde detrás. Fran sujetaba a Melissa de los embistes de Oswaldo, ella gemía como una loca mientras Fran no dejaba de comerla la boca, con una mano la masturbaba y con la otra retorcia sus pezones… y Melisa nuevamente se corrió tan escandalosamente que los otros dos aplaudieron desde el agua

“¡Bravo amor!” Gritó Joao, mientras Belén silbaba.

Melissa estaba encendida. Le pidió a Oswaldo, que tenía su enorme barra de chocolate a punto de reventar que se tumbará y apoyándose en Fran, bajo poco a poco, poniéndose en cuclillas y acabando sentada con la polla de Oswaldo completamente dentro de ella, Fran acercó su polla a su boca, pero esta, antes de comérsela le gritó a Belén “Belén, dios, esto tienes que probarlo, me va a partir en dos” “calla zorra” le dijo Fran metiéndosela en la boca de un golpe “no les distraigas, ya se lo follará luego, ahora cabalga a Oswaldo como la yegua que eres” y Melissa comenzó a moverse, subía hasta que la tenía casi fuera y se dejaba caer, en cada movimiento un gemido que paraba Fran con su polla.

Casi en la orilla, Belén se había tumbado en la tabla y abierta de piernas Joao la comía mientras contemplaba como su mujer era literalmente empalada. No duró tampoco mucho Belén que rápidamente agarró a Joao por las melenas apretando su cabeza contra su coño para que no dejase de comerla. Tras correrse, rápidamente se bajó de la tabla y apoyando sus tetas sobre ella y dejando el culo a la vista de Joao, le pidió que se la metiera. Joao obedeció y comentó a bombearla con todas sus ganas “Te gusta follarme encima de tu tabla” le decía Belén provocándole. “Si, mucho, que putas que sois las dos”

A pesar del ritmo que llevaba Melissa y de haberse corrido dos o tres veces, Oswaldo aguantaba como un titán.

Cogió a Melissa, la hizo tumbarse boca arriba y comenzó a empotrarla con todas sus ganas.

Fran les dejó solos y se fue donde Belén y Joao, al llegar le puso la polla a su mujer en la boca justo en mitad de un orgasmo, Belén se corrió salvajemente.

Y Joao dentro de ella, a la vez que escuchaban los bramidos de Oswaldo al hacerlo dentro de Melissa.

Fran, como a él le gustaba hacer, no se corrió.

Belén y Joao se fundieron en un morreo, Fran se acerco a ellos, quedando ella en medio de los dos. No tardaron en unírselos dentro del mar, Oswaldo y Melissa. Quien al llegar junto a su marido, este dejo a Belén, para que fuera Oswaldo el que ocupase su sitio.

“Que zorra eres amor” le dijo Joao a Melissa, “y como me gusta cuando te corres como una salvaje con la polla de otro tio”.

“Pues te ha debido encantar, porque en esta ocasión tenía dos para mi y tu no es que estuvieras ahí parado como haces siempre ¿Verdad Belén” Le dijo Melissa.

“Muy parado muy parado no estaba no, menuda me ha dado” dijo Belén… A lo que Fran apostillo “Tu te has dado cuenta de que estos dos guarros tienen los mismo gustos que nosotros? Oswaldo, te van a dejar seco entre las dos”

Todos se rieron de nuevo y poco a poco se fueron separando y relajando, el polvo había sido una auténtica locura.

El resto de la mañana en la playa transcurrió en tranquilidad, salvo por la llegada de un pescador que obligó a que todos se apresurar para ponerse los bañadores. A pesar de que llevaban mucha comida, como el pescador les ofreció pescado fresco, Oswaldo insistió en hacer un fuego y asar los pescados en plan rústico, echándolos a las brasas envueltos en hojas de palmera. Encendieron un fuego y en eso estuvieron entretenidos los hombres mientras ellas daban vuelta y vuelta para llevarse todo el sol que podían.

Comieron, aquella barbacoa improvisada les supo a gloria, súmale el vino y las cervezas, más la música en plan chillout que puso Fran y acabaron todos echándose una buena siesta a la sombra.

Cuando Belén se despertó todos a su lado dormían plácidamente. A primera vista echo de menos a Oswaldo, pero al incorporarse le vio tumbado en la orilla. Se incorporó y fue a sentarse con él.

“Buenas tardes, bella durmiente” la dijo al verla. Belén se fijo que no llevaba el bañador.

“Buenas tardes, dios de ébano” le contesto y se sentó junto a él. “¿Se marchó el pescador o es que tienes demasiado calor?”

“Acá, hay pocas ocasiones en las que se pueda estar desnudo, en cuanto le ví marcharse me lo quité. ¿No haces lo mismo?” Le sugirió Oswaldo a lo que Belén en un rápido movimiento se lo quitó.

“Estuvo fantástica la mañana, no te puedes imaginar lo mucho que me alegro de haberte conocido” continuó Oswaldo.

“Si la estuvo si, a mi también me encanta que estés aquí con nosotros. Sin ti no estaríamos aquí” le dijo mientras se incorporaba un poco para besarle.

Ambos se fundieron en un apasionado beso. Las manos de uno y de otro se buscaban y tocaban. Belén comprobó como su polla iba creciendo poco a poco en su mano.

“Sabes, tengo ganas de ti, pero para mi sola” le dijo al oido indicándole lo que quería hacer justo en ese momento. Oswaldo tenía las mismas ganas asi que no se anduvieron con rodeos. Belén busco su polla con la boca y comenzó a hacerle una buena mamada que acabo poniéndosela tan dura como la había sentido hacia tan solo unas horas

Fran fue el siguiente en despertarse, y les vio. Sin decir nada para que no se cortasen y porque sabía que tanto Oswaldo, que estaba allí por su mujer, como Belén, se tenían muchas ganas, saco su movil y comenzó a grabar. Al ver la pantalla del movil, todo era perfecto. El mar azul turquesa de fondo, la palmera que entraba en plano, la fina arena de la playa y el cuerpo de su mujer y de Oswaldo a punto de volver a estallar en un nuevo polvo. Hizo zoom para contemplar como Belén engullía la polla de Oswaldo, era enorme y a pesar de eso, Belén la tragaba entera, cuando la tuvo lista se incorporó buscando su boca y sentándose encima de él, se la clavo mientras se comían la boca. Estuvieron un buen rato sintiéndose, Fran imagino que Belén estaría disfrutando de sentirse llena de polla, al igual que Oswaldo, gozando del caliente coño de su mujer. Belén se echo hacia atrás, incorporándose un poco, y pudo ver como Fran apenas a 5 metros de ellos grababa la escena, con las manos le puso los cuernos y le lanzó un beso, antes de incorporarse un poco más y quedándose en cuclillas comenzar a empalarse con ese tremendo trozo de carne. Fran alucinaba con la escena. Belén comenzó a gemir, primero poco a poco, hasta que un grito que anunció un nuevo orgasmo, despertó a Melissa, quien sin decir nada se sentó junto a Fran a contemplar el espectáculo.

Tras el orgasmo de Belén, Oswaldo tomo la iniciativa, poniéndola a cuatro. Primero la comió por detrás y cuando creyó tenerlo listo se la metió haciendo que Belén volviera a mirar hacia Fran, a pesar de ver que estaba Melissa sentada con él, no se cortó en volver a mostrarle los cuernos con su mano por un segundo, antes de apoyarla con fuerza para recibir las enculadas de Oswaldo. A cada movimiento de Oswaldo, Belén gemía, lo que le daba alas para aumentar el ritmo hasta convertirse en un empotramiento frenético que acabo con Belén tumbada, literalmente comiendo la arena y corriéndose brutalmente por segunda vez. Pero el semental no debía tener suficiente, la agarro con sus brazos y la levantó llevándosela al mar, donde se fundieron en un abrazo y se la clavo de nuevo, porque a pesar de que no se veía desde la orilla, si se podía apreciar como Belén votaba sobre sus brazos mientras Oswaldo la sujetaba por el culo.

“Voy a grabarlos mejor” le dijo Fran a Melissa, se levantó y se dirigió hacia ellos con el movil sin dejar de grabar.

Belén al ver a Fran junto a ellos “No te pudiste resistir cornudito mio, me esta follando como nunca”

Belén se echo para atras, como flotando en el agua, Oswaldo la sujetaba por las caderas, ella hacia piza con sus piernas sobre su culo, moviéndose al ritmo de las pocas olas que había. Fran iba moviéndoselo a su alrededor, sin perder detalle, buscando la toma perfecta, hasta que Belén se cansó de la postura y se soltó. La polla de Oswaldo emergió Iniesta todavía. Belén se la cogio con la mano y tiro de él hacia la orilla “Ven, vamos a terminar esto, quiero que te corras para mi”… Sin soltársela busco el sitio perfecto para que Fran pudiera sacar una toma increíble, y le hizo tumbarse debajo de una palmera que se adentraba en el mar. Mientras con una mano no dejaba de masturbarle, el morreo que se dieron era espectacular. “Quieres correrte en mi boca” le preguntó sin dejarle responder y bajo hasta su polla a punto de estallar, comenzado la mamada más espectacular de todas las que había visto Fran… Belén no dejaba de mirarle a los ojos, alternando su mano con mamadas profundas, llenándola de saliva tras engullirla entera. Oswaldo no pudo resistir más y comenzó a convulsionarse. Belén lo previó y se la sacó para que Fran pudiera grabar como chorros y chorros de leche apuntaban directamente a su boca. Le sacó hasta la última gota y Oswaldo cayó rendido. Belén suavemente con su lengua le fue limpiando todo los restos de semén, miro a Fran y le dijo “Has visto lo zorra que es tu mujercita, cornudo”. Fran no lo dudo, se acerco a su esposa y se fundió en un morreo de lo más especial. Belén, poco después, se tumbo sobre Oswaldo y le besó “Ha sido espectacular, eres un amante increíble” le dijo volviéndole a besar y quedándose asi durante unos minutos.

Fran les dejo solo, se giró y vió como Melissa sin quitarse el bikini, lo tenía apartado y se estaba haciendo una paja. Ella le hizo una señal para que fuera hacia ella. Fran no podía ocultar su empalme debajo del bañador. “Comételo, cornudo” le dijo mostrando su brillante coño. Fran se tumbo entre sus piernas y comenzó a comerle el coño. Melissa se tumbó para disfrutar de la lengua de Fran. No tardó en comenzar a gemir y retorcerse, anunciando un orgasmo brutal, que despertó a Joao y se fue hacia ellos. “Follame cornudo. Estos tres me han puesto muy caliente. ¡Metemela!” le dijo a su marido. Fran se retiro dejándole sitio. Y Joao agarrando a su mujer de las piernas se la clavo sin pensárselo dos veces. Fran se estaba retirando cuando Melissa no se lo permitió “Donde vas, de eso nada, tu follame el culo, ven” le ordenó. Y buscando la postura más adecuada hizo tumbarse a su marido, ella se la metió y se tumbó sobre él exponiendo su culo para que Fran la penetrase. Joao separaba las nalgas de su mujer, dejando completamente abierto el agujero. Fran la penetro poco a poco, para no causarla demasiado dolor, fue Melissa la que le dijo que se la metiera hasta el fondo. Les costó un poco sincronizarse, pero en segundos ya estaban los dos infringiéndola un mete saca espectacular que no paraba de arrancar gemidos de lo más sonoros a la brasileña, que no cejo de enganchar un orgasmo con otro.

Belén y Oswaldo que lo habían estado viendo desde la orilla se acercaron donde estaban y Belén buscó la boca de su marido y por detrás le agarro los huevos haciéndole presión “Corréte amor, llénale de leche el culo a esta zorrita” le dijo Belén justo antes de que descargase unos cuantos chorros y casi sincronizada con Belén, Melissa le dijo a su marido “Cornudo, me acaban de llenar el culo de leche, ¿te gusta? Esto no lo había hecho nadie” lo que provocó que Joao se corriera también.

Tras la nueva sesión de sexo de lo más desenfrenado, Oswaldo saco unas cervezas y puso nuevamente música. Todos se fueron a bañar. Las risas y los comentarios sobre el día de sexo intenso no paraban. Ambas mujeres coincidían en que los cornudos de sus maridos se habían comportado de manera excepcional, y todo eran risas y buen rollo entre ellos. Fran fue a la orilla y cogió su móvil, asi como estaba comenzaron a hacerse fotos superdivertidas. Las dos chicas con Oswaldo en plan dios del sexo. Melissa morreándose con Oswaldo y Joao con cara de sorpresa a su lado mientras su mujer con una mano le ponía los cuernos. Belén con Oswaldo y Joao comiéndole un pezon cada uno y con las manos agarrándoles las pollas. Los tres chicos de pie y Melissa como si fuera a comerles las pollas a los tres (esta la sacó Belén, quien después cambió los papeles con Melissa. Una mano negra tapando una teta de Belén y una blanca tapando la otra. Melissa y Belén pegándose un morreo y las dos poniendo con su mano los cuernos. Fran y Joao con Oswaldo en medio y este poniéndoles los cuernos a los dos con las manos… Todos estaban completamente desinhibidos y riéndose de ellos mismos y de todos esos tabúes que les perseguían. Tanto Melissa y Joao, como Belén y Fran habían encontrado a la horma de su zapato... Y Oswaldo lo estaba disfrutando y viéndoles disfrutar como nunca.

Todos estaban cansados, y alguno propuso regresar, pero Oswaldo insistió en que debían esperar allí un poco para contemplar la mejor puesta de sol de caribe. Y asi fue. Sacaron la bebida y comida que les quedaba y esperaron a la puesta de sol. Fran no dejo de hacer fotos y videos esta vez con todos con sus respectivos bañadores, para poder tener algo que enseñar.

En viaje de regreso las chicas y Joao que iban detrás se quedaron dormidos. Mientras Fran iba hablando con Oswaldo sobre todo lo sucedido y los siguientes sitios que querían ver.

Llegaron al hotel descargaron todo y como estaban completamente agotados se despidieron de Oswaldo que todavía quería pasar el resto del día en familia. Les dijo que al día siguiente les dejaría solos, pues tenía que arreglar unos cuantos papeles de su madre y quería ver a su hijo, era festivo en la escuela, a lo que ninguno puso pegas y le animaron a que disfrutase todo lo que pudiera de él.

Al entrar en los bungalow, como eran los únicos huéspedes, Fran dejo las cosas en la entrada y se lanzó a la piscina, a quitarse la sal. Joao hizo lo mismo. Las chicas declinaron la oferta de sus cornudos, querían pasar por la ducha y echarse a dormir. Asi que se despidieron de ellos deseándoles buenas noches. Fran y Joao aguantaron poco más y las siguieron.

“Ha sido una pasada amor” le dijo Fran a Belén ya en la cama “muchas gracias por este día tan cornudo y divertido”

“Gracias a ti mi amor, creo que se nos ha ido un poco de las manos todo pero… ¡te has follado el culo de Melissa! Eh… eso no te lo imaginabas tu ni en sueños” le dijo Belén divertida.

“Por la emoción del momento” respondió Fran.

“Si si seguro…. Mira el cornudito” le contesto Belén antes de darle un beso y echarse a dormir.

A Fran tampoco le costó mucho dormirse, estaba realmente agotado y a pesar de todas las imágenes que tenía rondando por su cabeza de aquel día, rápido cayó.

Continúa en