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Confesionesjun 2024

¡Menudo día! - 1

Para Pepe, el trabajo no es solo una cuestión de tareas asignadas, sino una carrera de obstáculos eróticos. Desde el ascensor hasta el despacho de la jefa, cada esquina esconde una oportunidad para descargar tensión. ¿Podrá sobrevivir al día sin perder el aliento, o el ritmo será demasiado para él?

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¡Menudo día!

1. Mi día.

Un día cualquiera me levanto, voy a la ducha y está mi mujer, me llama con el dedo, se pone de espaldas y me ofrece el culo, restriego la polla por las nalgas, le agarro las tetas y se la meto, primero por delante, después por detrás, intercambio agujeros varias veces y me corro en el culo. Ella grita.

Desayuno rápido, me voy a trabajar, en el ascensor coincido con la vecina del séptimo que me tira los tejos siempre que me ve. -Te pillé, me dice. Para el ascensor, me mete lengua, me aprieta los huevos, me saca la polla, la menea, la chupa, se sube la falda, se aparta las bragas y enchufa mi polla en su coño así como está de pie y enfrente mío mientras sigue con la lengua dentro de mi boca. Me corro. Ella también.

La taxista que me lleva todos los días al trabajo me dice que tiene dolor de cabeza y que conduzca yo. Se sienta de copilota. En cuanto arranco empieza a tocarme la entrepierna, baja la cremallera del pantalón y saca la polla, la chupa, la chupa hasta que llegamos al parking de la oficina, aparco y me corro en su boca. La dejo allí masturbándose.

Entro en la oficina, la secretaria se me tira en los brazos, me abraza, me besa los labios, me lengüetea, abre su blusa, no lleva sostén, me enseña las tetas, se las beso, lamo sus pezones, incrusta mi cabeza entre sus tetas y las aprieta contra mi cara. Me sienta en su silla, sin bragas y muy mojado el chumino se sube encima de mi polla que entra sin dificultad, salta arriba y abajo hasta que la inundo y se corre. Me dice que la jefa ha preguntado por mí, que vaya a verla.

Toco la puerta con los nudillos. -Adelante. En cuanto ve que soy yo, la jefa se levanta del sillón. -Cierra, ordena. Se sienta encima del escritorio, se quita las bragas, se abre de piernas, se toca el clítoris. -Ven, y me señala con el dedo su coño. -Cómemelo. Se lo como, lo lamo, lo chupo, muerdo los labios, meto la lengua dentro. Me levanto, saco la polla y se la meto de un golpe, se sube la blusa, le toco las tetas mientras la penetro, la meto y la saco, adentro y afuera, grita: -por detrás. La enculo, llego hasta el fondo y aprieto, la dejo ahí un tiempo, vuelvo a bombear, cambio de agujero y en uno de esos cambios su coño me lanza un chorro que me moja la camisa y la cara. A mi vez disparo chorros de semen a su vientre, pechos y cara. -Felicidades Pepe, muy buen trabajo, y me encarga que me ocupe de las dos becarias nuevas que llegaron la semana pasada y no tienen todavía tareas asignadas.

Las encontré solas en la cafetería, veinteañeras, una rubia y otra morena y con ganas de marcha, estaban cantando y bailando, me vieron y se pusieron a perrear moviendo el culo. -Chicas por favor, pero ni caso, al contrario intensificaron el movimiento de caderas y culo, me irrité un poco con tal descaro y le di un azote a una de ellas en el culo. Pararon, me miraron fijamente y el baile lo cambiaron por un contoneo más erótico y provocador, seguido de un striptease al ritmo que ellas marcaban, las blusas las tiraron por los aires, las faldas también, pero los sujetadores me los colgaron del cuello y las bragas me las restregaron por la cara. Mi aparato despertó otra vez ante la visión de aquellos cuerpos gráciles y juveniles. No tardaron en dejarme sin pantalones y se aferraron las dos a mi miembro que lo chupaban por turnos o las dos a la vez y me comían los huevos que se encogieron hasta caber cada uno en una boca. Después de vengarse cacheteándome huevos y culo, la morena se puso a cuatro en el piso para que por detrás le penetrara el coño y la rubia de pie agarró mi cabeza y me hizo chuparle la concha hasta que me dio un fuerte empujón que hizo que cayera boca arriba sobre el suelo, lo que aprovechó para enfundarse mi verga en su coño mientras la morena me tapó la boca con el suyo. Los tres descargamos al unísono, mi boca se llenó de jugos de la morena y el coño de la rubia de leche mía.

Fui a lavarme un poco al baño y en eso me llamó mi mujer, su hermana se había separado y estaba muy deprimida, iba a comer con ella y pediría la tarde libre para pasarla juntas las dos; ya me contaría más tarde o a la noche.

Ya en mi despacho llega una clienta de color con exuberante cuerpo echándome la bronca porque le han servido mal un producto, pero cuando voy a descolgar el teléfono para enterarme que ha pasado me lo impide y me dice que la cosa tiene fácil solución. Sin dejarme levantar de la silla me pone las tetas en la cara y me agarra los huevos, la silla se va para atrás lo que aprovecha para aposentar su culo en mi cara y sacarme la polla ya un poco maltrecha; la menea, la chupa y de espaldas a mí se la mete primero en el coño y después en el culo, la silla se rompe, caemos al suelo y me aprisiona la cabeza con sus piernas, engulle mi pene hasta exprimirlo y me da a comer su coño que también se derrite. Satisfecha, se va diciéndome que me recomendará.

Se pasó la mañana, me voy a comer con dos colegas. En el restaurante la dueña se nos insinúa, la cajera nos observa absorta y la camarera que está buenísima pasa de nosotros. Después de comer, la dueña nos pregunta si queremos algo más, uno de los colegas le dice que sí que a ella, el otro quiere a la camarera y yo no digo nada, pero tengo al lado a la cajera que se ha apresurado a echar a la calle a los que quedaban y se apunta a ser mi postre. La camarera se quiere ir, pero la dueña no le deja y la agarra diciéndole que hay que complacer a los clientes, así que le baja la falda dejando ver un culo duro y redondo y le da unas cuantas nalgadas. El colega se lo acaricia y se lo besa. La dueña mientras le da tortas en la cara y le saca las tetas para que se las bese el otro colega. La cajera ya está sentada encima de mí y con sus tetas en mi cara. La dueña termina de desnudar a la camarera que tumba boca arriba sobre una mesa mientras le mete los dedos en el coño, un colega le chupa las tetas y el otro la besa en la boca. La cajera ya está saltando sobre mi polla. La dueña desnuda también, frota su coño contra el de la camarera, mientras ambas tienen una polla de cada colega en la boca. La dueña se encarama sobre un colega y se lo folla, el otro colega folla a la camarera encima de la mesa y la cajera sigue follándome a mí. La dueña quiere follarse al otro colega lo que deja libre a la camarera que también me gusta a mí, voy por detrás y estando ella de pie se la endiño en el coño golpeándole las nalgas con cada embestida. La cajera agarra al colega que queda libre. La dueña nos quiere probar a los tres así que me separa de la camarera y me da la espalda para que se la introduzca por detrás y ella pueda chupársela a uno de los colegas, la cajera se folla al otro colega y la camarera queda libre. Descargo en el coño de la dueña, el colega que está con la cajera también se corre en el coño de ella y el otro colega cambia la boca de la dueña por el coño de la camarera y descarga dentro del mismo. Las tres quedan satisfechas sentadas en las sillas con las piernas abiertas y resbalando chorros de semen por sus piernas.

Con uno de los colegas me voy a una reunión con dos proveedoras asiáticas de la empresa. Fue rápida. Nos reciben en ropa interior, medias, ligas, bragas y sostén. Nos quedamos en calzoncillos para no desentonar. Sentadas en el sofá, una al lado de la otra, mientras hablan de algo del trabajo, abren sus coños con los dedos y estiran de un lado y el otro para que la abertura sea máxima. Sin mucho preámbulo nos acercamos, les metemos primero los dedos y después las pollas, cambiamos de asiática y metemos otra vez, las ponemos a cuatro, volvemos a meter, cambiamos otra vez de concha. Las dos se tocan y se besuquean. El colega que las conocía más que yo, las pone una encima de la otra invertidas para que se coman los coños, -ahora por detrás, dice y encula a la suya que es la que está boca arriba, yo hago lo mismo, doy por culo a la mía que es la que está encima. Nos corremos los cuatro, nosotros llenando sus culos de leche y ellas colmando sus bocas con los líquidos que brotan de sus vaginas.

Vuelvo a la oficina, el colega se va a ver a una clienta. En el departamento de marketing están de fiesta, es el cumpleaños de la ayudante de la jefa y también celebran el primer día de una nueva empleada. Están la jefa y la secretaria. Ahí son todas mujeres. Después cuatro tíos de logística y transporte. Me sumo a la fiesta. La del cumpleaños recibe un tartazo en la cara y la nueva antes que le den con la otra tarta posa su culo sobre ella, la secretaria mete las tetas en la primera tarta y la jefa se frota el coño con la segunda. En fin, los cuatro tíos también meten sus pollas en las tartas y se las dan a comer a las mujeres. La jefa les agarra por la nuca y les hace que le chupen el coño entartado, uno por uno. Yo me voy a por la nueva que es la más joven y la que está más buena y se la meto mientras ella chupa otra polla. La jefa se entretiene con tres pollas que le enchufan en los tres agujeros. La del cumpleaños se contenta con la secretaria. Me quitan a la nueva, pero me voy con la secretaria que está libre y me la follo, veo como la del cumpleaños se monta a uno de los de logística y se me ocurre taponarle también el culo, le damos por los dos agujeros. La jefa que se ha quedado sin polla en el culo me llama para que lo remedie, la complazco, se corre de gusto y nos manda que terminemos ya. Uno de los otros dos termina en el coño de la secretaria, el otro en la boca de la del cumpleaños que a su vez recibe en su coño la corrida del otro de logística. La nueva tiene una polla en su coño, pero quiere dos, le meto la mía que se aprieta contra la otra y contra las paredes vaginales y que con tanta presión estalla en estertores que junto con los del otro le inundan la vagina hasta la matriz y grita, solloza y aúlla.

Me voy del trabajo, por hoy estuvo bien. Ya es tarde, pero he quedado con un amigo en un pub. Viene con un ligue, alta, esbelta, estupenda. Hablamos, se pelean, se gritan, se insultan, ahora verás le dice la chica y me agarra por cuello de la camisa y me arrastra hasta el baño, allí me saca la polla y me la chupa, me sienta en la taza del wáter y me cabalga enseñando el culo al amigo, este mira un momento y se la endiña por detrás. Los dos bombeamos, la chica le insulta, cabrón, joputa, mierda, pero disfruta, el amigo cambia de agujero y comparte el coño conmigo, la chica en éxtasis; después vuelve al ojete pero ahora soy yo quien le ensancha el esfínter con una segunda polla, la chica delira, repetimos varias veces, dos pollas en el coño, dos pollas en el culo, una polla en coño y otra en culo, así hasta que no podemos más y descargamos en los dos agujeros con fuertes alaridos de ella. Se van los dos acarameladitos.

¡Menudo día! Por fin llego a casa en la noche, hecho polvo. La portera, una rusa con un cuerpazo espectacular, me dice que mi mujer acaba de llegar con su hermana, que se lo han pasado bien pero que se ha quedado con ganas. No entiendo hasta que saca un pene de plástico y me enseña sus orondas tetas. Me quiero ir, pero me agarra del pelo y se abre de piernas dejando ver un pubis sonrosado y depilado. Separa los labios con los dedos y se introduce el pene de plástico, mientras me besa la boca, me lengüetea, le manoseo las tetas, le lamo los pezones, el dildo se lo mete en el culo, le lamo el clítoris, le chupo los labios, meto mi lengua en la vagina, meto dos dedos y se corre. El pene de plástico vuelve al coño. Me voy, ella sigue.

Mi mujer me recibe en camisón y con muchos besos y carantoñas. Me dice que por un lado el día ha sido muy bueno, después me lo contará, pero por otro lo de su hermana se lo ha amargado, que yo la tengo que consolar porque está muy triste, que a mí me quiere mucho y con un buen repaso dormirá mejor. Le digo que estoy muy cansado, que he tenido un día muy duro, pero no hay caso tengo que follarme a su hermana y después ella me recompensará.

La hermana, me espera tumbada en la cama con un camisón que deja ver las bragas y el escote. Me cuenta que discutió una vez más con Fermín, pelearon y él esta vez sí le pidió el divorcio y se fue. Lloró. La consolé, la besé tiernamente, en la cara, en los labios, me tumbé encima de ella y besé sus tetas, la desnudé y le besé y lamí todo el cuerpo, la cara, la nariz, la barbilla, las manos, el pecho, el vientre, el ombligo, los muslos, la espalda, las nalgas, las piernas, los pies y el sexo, ahí me concentré un rato hasta que la sentí sollozar, entonces la penetré, mientras me besaba y me acompañaba en mis acometidas. Nos corrimos a la vez, después de unos instantes se durmió y me fui a mi cama.

Allí me esperaba mi mujer, ansiosa por follarme y por saber cómo me había ido con su hermana. -Bien cariño la he dejado dormidita. -Pues ahora me toca a mí, tú no tienes que hacer nada que tienes que estar muy cansado, pero te voy a contar mi día. Sin mucho preámbulo me sacudió el pene hasta que lo enderezó, se subió encima mío y se lo introdujo en la vagina. A la vez que movía culo y caderas arriba y abajo, adelante y atrás, de frente y en círculo me hablaba.

Pues esta mañana salí un poco después que tu....