Sexo con matrimonio liberal
La testosterona le jugaba una mala pasada y el chat prometía alivio. No esperaba que la realidad superara sus fantasías más oscuras, ni que una mujer de cincuenta años lo dejara sin aliento antes incluso de llegar a la cama.
Esta historia ocurrió este verano pasado. Llegó el buen tiempo y en mi trabajo yo disponía de las tardes libres que aproveché para incrementar mi asistencia al gimnasio. Ambas cosas hicieron que mi testosterona se incrementara bastante y tenía muchas más ganas de follar de lo que suele ser habitual en mí.
Al estar soltero y sin pareja (y dado que no soy a los que acuden a las profesionales) decidí darme de alta en un chat donde supuestamente maridos cornudos se conectaban buscando corneadores para sus mujeres. La realidad es que el 99% de los que estaban enganchados al chat eran hombres como yo buscando sexo u hombres buscando excitarse tratando de engañar a un tercero haciéndoles creer que tenían una pareja dispuesta a compartir.
Cuando ya tenía decidido dejar el chat tras 3 o 4 días infructuosos me contactó un hombre. Me dijo que él y su mujer eran un matrimonio liberal. Su mujer era muy viciosa y él no era capaz de satisfacerla, por lo que hacía un par de años que habían acordado incorporar otros hombres en su relación. Ellos eran un matrimonio de 50 años ella y 55 él. Le solicité una foto de ella para comprobar que realmente era quien decía ser y para ver si ella me atraía. Me la mandó y pude contemplar a una mujer que se conservaba muy bien y que hizo que me empalmara al verla.
Estuvimos chateando un rato hablando de sexo y de lo que nos gustaría hacer a ambos en un hipotético encuentro y acordamos vernos ese fin de semana en un bar para conocernos los 3 y ver si existía feeling mutuo para tener sexo.
Yo temía que no se presentasen, como ya me había pasado alguna vez, pero sí lo hicieron. Ella me pareció bastante más atractiva al natural. Congeniamos bastante bien y tomamos algo y charlamos durante un rato hasta que él me invitó a subir a su casa.
Entramos en el ascensor y al cerrarse las puertas ella empezó a acariciarme el pene por encima del pantalón. Yo empecé a acariciarla por debajo del vestido y a besarla; olía a sexo. Vivían en un piso alto así que me dio tiempo a apoyarla en la pared del ascensor y subirle el vestido. Le acaricié el coño y la penetré con un par de dedos mientras la besaba y le magreaba los pechos por encima del vestido.
Tras entrar al piso pasamos al comedor y ella se dirigió hacia su marido y lo besó con pasión mientras él le sobaba las tetas y le bajaba el vestido y sacaba sus pechos por encima del sujetador dejándolos a la vista. Yo me desnudé y ellos hicieron lo mismo. Los 2 chicos nos sentamos en el sofá mientras ella empezó a acariciarse, tocándose los labios inferiores, el cuerpo, los erectos pezones y moviéndose de forma sensual. De vez en cuando se acercaba a nosotros y se sentaba sobre nuestras piernas haciendo rozar nuestros erectos penes entre sus piernas.
Cogió un cojín, se arrodilló sobre él frente a nosotros y empezó a mamarnos las pollas. La que no tenía en su boca la cogía con la mano y la masturbaba con bastante fiereza. Los dos nos corrimos llenando su cara de semen.
Tras limpiarse, nos indicó que fuéramos a la habitación. Era obvio quien del matrimonio llevaba la voz cantante; por lo menos en el tema sexual. Me hizo tumbarme en la cama, se puso de rodillas y comenzó a chupármela otra vez para reanimar a mi flácido pene. No tardó mucho su marido en colocarse tras ella y comenzar a penetrarla como un poseso, mientras seguí chupándomela y yo le acariciaba y le pellizcaba los pezones.
Cuando su marido se corrió, se colocó a mi lado en la cama ofreciéndome su culo. Empezó metiéndose 1 dedo por el ano y comenzó a follarse su culo. Luego fueron 2 dedos. Yo mientras, me masturbaba mirándola. Cuando consideró, se acercó más a mí, me cogió la polla y se la introdujo poco a poco en su ano.
Empecé a follarla como un poseso mientras le llamaba zorra, puta o guarra y empecé a humillar al marido preguntándoles si le pesaban los cuernos y cosas similares.
Aún no le había follado el coño, así que cambiamos de postura. Ella instó a su marido a que se tumbara en la cama y se sentó sobre él mirando hacia mí y haciendo que su ano se insertara en la polla otra vez erecta del marido. Se abrió de piernas y le clavé mi polla. Empezamos a follarla los dos a la vez (con ciertas complicaciones al principio en cuanto a mantener un ritmo similar los dos).
Ella tuvo 2 o 3 orgasmos; yo casi los llamaría superorgasmos. Yo terminé la faena y me fui muy feliz a mi casa.
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