Xtories

Karma 2

En el baile de carnaval, la línea entre la venganza y el deseo se difumina. Cuando Segundo cree que ha perdido a su amor por una traición, se entrega a la mujer que siempre lo rechazó, sin saber que la verdad es mucho más cruel. ¿Qué sucede cuando la pasión nace de una mentira?

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1975, Febrero 2.

El partido

Con el partido finalizado cuatro a cero, con tres goles de Juan, el festejo se vuelve ensordecedor, Segundo le da la mano en señal de respeto y agradecimiento a pesar de su poca afinidad, mientras José no duda en subirlo sobre sus hombros para delirio de la féminas que se pelean por tocarlo. Salvo Juanita, que se mantiene distante de esas expresiones tan vulgares, aunque por dentro, se muere por hacerlo.

Juan, con el ego inflamado la ignora adrede y no duda en hacerse querer, siente que lo merece.

Joven de fina estampa y lengua ligera, proveniente de una familia mas acomodada que la del resto de sus amigos, se volcó desde su adolescencia a la mecánica de automóviles, convirtiéndose con solo veinte años, y el capital aportado por sus padres para montar un taller de avanzada, en uno de los más solicitados preparadores de autos de carrera. Deporte practicado en estos años, por estos lugares, solo por hombres de mucho dinero.

Famoso por lucir siempre impecable en un mono de trabajo blanco, a pesar de su tarea, es un galán de manual y excelso bailarín, ante el cual, dicen, caen rendidas las féminas del lugar. Aunque no la que él desea, daría una mano por los favores de Juanita.

El exaltado galán es todo lo opuesto a Segundo y su mono de trabajo siempre tiznado debido a su ardua tarea en la fragua, aunque éste también a esta altura de sus vidas, es un exquisito profesional. Dando fe de ello las estilizadas rejas de hierro, fabricadas por él, que lucen orgullosas las mejores casas del lugar.

Sin lugar a dudas, ambos jóvenes son expresiones opuestas del éxito profesional. Uno serio, adusto y callado, sabedor de sus habilidades y el otro arrogante, proclamador a los cuatro vientos de sus logros y virtudes.

Febrero 8, Sábado

Primer baile de Carnaval

Ángela y Juanita, a pesar de pertenecer al mismo núcleo de amigas, nunca fueron íntimas. La fuerte personalidad de Nené y sus aferrados valores sociales, chocan de pleno con la sensualidad y arrogancia de su esbelta amiga. Así y todo, todas se ponen de acuerdo en concurrir al baile del primer sábado de carnaval organizado por el club de la vecindad, propiedad del padre de Juanita. Baile en el que finalmente coinciden con el grupo de amigos de Segundo, al cual también pertenece Juan.

Como se estila en esos días, las mujeres se acomodan en las mesas colindantes con uno de los lados de la pista de baile y de cara a ella, mientras los varones degustan una cerveza parados en el lado opuesto, semblanteando a las féminas en busca de miradas que les animen a sacarlas a bailar con un simple movimiento de cabeza. No es cuestión de quedar expuesto ante un rechazo y menos que menos ser el primero en salir a la pista

Como también es costumbre, el primero en emparejarse y empezar la fiesta con la pista aún vacía es Juan, que no para de bailar en toda la velada, evitando de manera exprofesa las insistentes miradas de la insinuante Juanita, buscando aumentar su interés por él.

Todo lo contrario a lo que sucede con Segundo, que no cesa de mirar a Ángela en toda la noche, pero que aterrado, baja la cabeza cada vez que la dama posa la vista en él. Situación que no pasa desapercibida por los laderos de Juan, que cuando las luces del salón se atenúan, indicando la última hora de fiesta e iniciando los bailes lentos, lo retan a sacar a bailar a Nené en las narices del gigantón.

Con una fama que conservar y como la dama no lo mira, Juan cruza valientemente la pista y tomándola suavemente de la mano la invita a bailar, lo que la sorprendida joven, tomada por sorpresa y encandilada por la sonrisa del galán, no duda en aceptar. Cansada ya de que Segundo no se decida y encantada de fastidiar a Juanita.

Juan y Ángela bailan la primera canción entre risas, tomados con una mano por la cintura y con la otra estrechada con la de su pareja con el brazo semi extendido, como se estila en la época.

¿A qué se debe esa sonrisa? -Pregunta curioso Juan-

A que no entiendo, que con todas las damas a tus pies, justo te fijes en mí, que siempre pasé de tí. Y menos que te hayas atrevido a acercarte a mi mesa exponiéndote a mi rechazo

Precisamente por ese riesgo lo hice, porque me gustan los desafíos, como no me miraste en toda la noche decidí arriesgarme.

¿Y si te hubiera rechazado?

Me hubiera cortado las venas a tus piés.

Ja, ja, ja. Debo reconocer que eres divertido

Para sorpresa del grupo originario de la apuesta, a esa canción siguió otra, donde Ángela, tomando nota del azoramiento de Segundo y buscando ponerlo celoso para que se decida, ya tomaba a Juan con ambas manos del cuello, permitiéndole a él posar las suyas en su cintura y conversando más serios y en voz baja.

Bailas muy bien, -comenta en voz baja un sorprendido Juan-

¿Lo dudabas?

Sí, estás siempre tan estirada que pensé que el baile te parecía algo vulgar.

Ja, ja, ja. No juzgues a la gente según tus formas de ver la vida. Te asombraría ver que hay un mundo más allá de tu ego.

Al comenzar la tercer canción y observar la iracunda mirada de Juanita, Ángela pega su cuerpo a Juan y reposa su mejilla sobre el pecho del galán, abrazados mutuamente por la cintura mientras éste le susurra al oído.

Nunca hubiera imaginado estar así contigo, no te imaginas lo bien que me hace en este preciso instante.

Pues no te ilusiones demasiado con cursilerías, vas a arruinar el momento.

De verdad te lo digo, es que estoy un poco mareado.

Ja, ja, ja, de verdad que eres payaso, tienes cada ocurrencia.

Aunque no me lo creas es cierto, suele bajarme la presión en los ambientes muy cerrados y para colmo dejé la medicación en el auto.

¿Quieres que lo dejemos e ir a buscarla? Preguntó Nené preocupada.

¿Me acompañas?, temo que si te suelto me voy al piso.

Cuando al comenzar la cuarta canción, la pareja abandona el local tomados firmemente de la cintura rumbo al coche de Juan, sus laderos sonríen resignados, han perdido una vez más. Como cada vez que es desafiado a conquistar a una mujer, esté libre o en pareja, Juan sale exitoso del desafío.

Segundo luce devastado, lo que no pasa por alto para la enfurecida Juanita, que saltando todas las normas establecidas cruza la pista y lo invita a bailar con ella ante la estupefacción de sus amigas.

Tomada del cuello del gigante, luciendo su metro setenta montada en sus altos tacones y sacando descaradamente la cola mientras frota sus tetas sobre el pecho del varón, para marcar indiferencia ante el desplante de Juan, no tarda en imitarlo y dos canciones más tarde, toma a Segundo de la mano y se lo lleva del salón rumbo al interior del club de su padre.

Recalan en la sala de descanso de los seguratas que cubren los partidos de los domingos, suspendido estos días por el Carnaval. Lugar perfectamente limpio y equipado con un escritorio, un pequeño sillón individual y un diván para descansar.

Acostumbrada a manejar a los hombres al compás de su voluptuosidad y completamente segura de la inexperiencia de Segundo, no duda en tratar de darle un beso -en los cuales es una experta- para jugar con él, ilusionarlo y luego dejarlo plantado mostrándose indignada por el atrevimiento de creer que una mujer como ella, pondría los ojos en él. Lo cual siempre suele hacer como buena calientabraguetas que le gusta ser.

Para su sorpresa, Segundo esquiva el beso.

Juanita, esto no está bien, tú estás enamorada de Juan, todos lo sabemos.

A lo que la rechazada mujer responde aún más furiosa.

¿Y qué es lo que está bien? ¿Que tu amada imposible ahora esté abierta de piernas en el asiento de atrás del auto de Juan, mientras él la empotra como ya lo ha hecho con casi todas mis amigas y las novias de los tuyos? ¿O qué piensas que se fueron a hacer? ¿A mirar las estrellas? No seas estúpido y aprovecha el momento, que otra igual, conmigo no vas a tener.

No imagina Juanita, mientras ofrece la boca entreabierta a disposición de Segundo, que en ese momento entra al salón una enfurecida Nené, al mismo tiempo que Juan se marcha sin que lo vean con el rabo entre las piernas, un ojo morado y los surcos sangrantes de cuatro uñas sobre la mejilla izquierda. Huellas que le quedarían de recuerdo para toda su vida.

Lejos también está de suponer, el estremecimiento que siente cuando los entrenados labios de Segundo le comen furioso la boca, aturdido por la imagen de su amada mancillada que Juanita acaba de poner en su cabeza. Ni el asombro de las amigas de Ángela cuando esta les comenta el ardid de José para aprovecharse de ella.

Para cuando Juanita está volcada sobre el diván con el torso desnudo y el muchacho comiéndole las tetas, con una mano clavada en su entrepierna una vez arrancadas las bragas de un tirón, Ángela se entera por sus amigas de la movida de su rival.

El primer orgasmo sorprende a Juanita en el momento justo que la pretendida de Segundo derrama la primera lágrima, comprendiendo la estupidez de su jugada y lo mal que Segundo estará pensando de ella al no saber que todo fue una trampa.

La que no lo pasa nada mal es Juanita

Mole no, no, detente soy…aghhhh…

El segundo orgasmo no se hace esperar. Tan solo el tiempo que tarda el enajenado Segundo en enrollarle la falda en la cintura, subir los talones de la hembra a sus hombros y aprovechando la lubricación de la primera corrida, entrar a lo bruto arrastrando su virginidad y su honra. Coincidiendo con el momento exacto en que Ángela abandona la fiesta rodeada de sus amigas.

Varios orgasmos después y tres corridas sin protección, un caballeroso Segundo deja a la maltrecha muchacha en la puerta de su casa.

Espero sepas ser discreto, sabes que esto no debió pasar.

Puedes estar tranquila, tú también sabes que soy de pocas palabras.

Bien que lo sé, qué callado te lo tenías. No imaginé que tuvieras tanta experiencia, me has dejado molida. ¿Quién te enseñó a follar así?

Yo tampoco imaginé que fueras virgen, y te pido perdón por eso, pero con la fama que tienes, me había hecho otra idea y con respecto a tu pregunta, te repito que no soy de andar contando mi vida íntima.

¿Tan promiscua me creías?

Promiscua no, pero sí con experiencia, además debes reconocer, que es así como te gusta que te vean.

¿Cómo a una puta?

Como a una mujer con experiencia.

Puede ser que tengas razón, pero jamás pensé que mi primera vez fuera a ser así y menos contigo.

Lo mismo me sucede a mí, pero ya ves, lo hecho, hecho está y ya no tiene remedio. Si esto te trae algún problema no dudes en avisarme, no soy de esquivarle el bulto a las responsabilidades.

De acuerdo, pero no creo que lo haga, Lo mejor es que no nos vean juntos por un tiempo, todos nos vieron salir abrazados y ya deben estar pensando cosas raras. Bien sabes que la peor parte se la llevan las mujeres. No sé lo que pensarán de mí si tu no te vas de boca, pero no tengas la menor duda de que Ángela la va a pasar mal. Juan no es como tú, lo va contar a los cuatro vientos. Más sabiendo que tú estabas tan enamorado de ella.

Pues si aprecia su salud, mejor que no lo haga.

¿Todavía la sigues queriendo después de lo que te hizo?

En este momento estoy muy confundido, sobre todo después de haber estado contigo. Pero fue su elección y tiene todo el derecho a hacer de su vida lo que quiera sin que nadie la juzgue. Jamás permitiría que un patán la ensucie, ni a ella ni a tí.

¿Te pelearías por mí? Pregunta conmovida.

Pisar una cucaracha no es pelea.

JA, ja, ja, eres terrible. Que callado te lo tenías, buenas noches.

Lo saluda para entrar a su casa y le pone la mejilla. Segundo la toma del mentón, le gira la cara y le da un beso tan profundo que la deja temblando.

Lo que bien empieza bien tiene que terminar. -Le dice con una sonrisa-. Buenas noches. Y se marcha silbando con las manos en los bolsillos, mientras una sorprendida Juanita le sigue con la mirada hasta que lo pierde de vista.

Llega el jueves y al abrir el taller bien temprano en la mañana, encuentra un sobre con su nombre y en su interior una nota de letra muy prolija, la huele y sonríe.

Tenemos que hablar. Sábado diez de la noche. Mismo lugar.

Durante dos meses se siguen viendo sábado por medio, siempre en secreto y en el mismo lugar, tanto es el placer que sienten que ni siquiera los detiene la aliviadora llegada roja, días en que Segundo le estrena la puerta trasera. Pero tanto va el cántaro a la fuente, que al final el padre de la mujer se entera y para vengar el honor de su hija, manda tres barrabravas del club a lavar la afrenta y advertirle al varón que esa dama le queda grande.

Cuando al otro día, el humillado hombre visita a sus maltrechos empleados en el hospital, es notificado de que por lo menos, el mensaje ha sido entregado.

1976, Febrero 6, Viernes

19.00hs

Un año tarda Segundo en enterarse de lo sucedido y nada menos que de la boca de Julia, después de una sesión de sexo que la deja deshecha.

Madre de Dios, cómo has progresado. Lo que se perdió Angelita

Por favor, no me la nombres, todavía me duele lo que hizo y más sabiendo con quien. Ella sabía muy bien lo que yo sentía por ella.

Claaaro, la mujer es adivina…No me jodas. Encima pretendes que te pidiera permiso. Esa niña no te debía ningún respeto, no era nada tuyo.

Y a ti te parece bien que quedara como una puta delante de todo el mundo solo para burlarse de mí.

Primero te lavas la boca antes de hablar de las putas, llevas años fornicando con una, segundo, es dueña de follar con quien quiera, el culo es suyo y de nadie más y tercero, no sabes de la misa ni la mitad.

¿Qué quieres decir con eso?

Que el chulo se hizo el enfermo y le pidió que la acompañe hasta su auto y en cuanto le quiso meter mano, Angelita le pegó un mamporro y le dejó las uñas marcadas en la cara.

Segundo queda shockeado, una mezcla de sentimientos le estrujan el alma. La profunda y repentina ira que siente por la jugada de Juan, la vergüenza por lo que pasó con Juanita y el orgullo por la reacción de Ángela forman un cóctel tan explosivo que le traban el habla.

¿Y co…cómo sabes tú eso?

Porque acá los hombres hablan Segundo. Ni te imaginas de lo que una se entera.

1976 Febrero 16, Lunes

Tiembla el viejo yunque ante los implacables mazazos de Oscar. Que con la masa de 20 kg castiga una y otra vez el incandescente hierro que sostiene con unas largas tenazas, aferradas con la otra mano.

Insensible a las candentes chispas que se posan siseantes en la transpirada piel de su desnudo torso, lleva ya una semana dándole vueltas en la cabeza a la forma de encarar el tema con Angelita. Finalmente se decide por la única que conoce, ir de frente con la verdad y que la decisión sea de ella.

El viernes siguiente falta a su habitual cita con Julia y al finalizar la jornada, se presenta en casa de Ángela. Una casa antigua construida por sus abuelos, con un gran patio delantero sombreado por un parral.

1976 Febrero 20, Viernes

Llama a la puerta y espera impaciente. Está preparado para todo, menos para encontrarse con la furibunda mirada de Doña Josefa, la madre de Ángela, una robusta mujer de risa fácil y bondad tan legendaria como sus pastas rellenas amasadas a mano, producto de lo cual ostenta unos brazos que bien los quisiera él para su herrería.

Confidente de su hija y conocedora de todo el entripado, decide hacer leña del árbol caído y divertirse un poco, después de todo el irascible de su marido no llega hasta la noche.

Hola Segundo, que raro tú por acá.

Ve…Vengo a hablar con Ángela, si usted lo permite. Contesta aturullado.

Claaaro, pasa, pasa. Contesta divertida haciéndose a un lado, pero cuando Segundo pasa frente a ella le susurra al oído.

Entérate que la estúpida de mi hija no es material de descarte, como le hagas daño te cocino los huevos en la fragua.

Segundo pega un salto de la impresión y se encuentra con Ángela que lo espera bajo el parral, parada al lado de un par de sillones de rafia y mirando a su divertida madre con un reproche.

Lo invita a sentarse, se atropellan en tratar de disculparse y vuelven a callarse avergonzados. El joven pide hablar primero, tiene temor de que, de demorarse más, no se atreva a decir todo lo que lleva tanto tiempo pensando.

Durante largos minutos, bajo la atenta mirada de Nené, le cuenta toda la historia, desde su devoción por ella, hasta la pelea con los matones del padre de Juanita. Sin detalles escabrosos, pero sin omitir nada.

Y eso es todo. Sé que te puede parecer extraño, porque entre nosotros nunca hubo nada a pesar de que te tengo en mi cabeza desde que tengo memoria, pero necesitaba decírtelo. Estaba convencido de que te había perdido para siempre.

Ángela lo mira con ojos encendidos, y con una extraña expresión de falsa tranquilidad, le contesta irónica.

No sabes el alivio que siento de que seas tan sincero, atenúas mi culpa por mi comportamiento.

Pero si tú no hiciste nada malo, todo lo contrario. Quizás no estuvo bien que te comportaras así solo para provocar mi reacción o para burlarte de Juanita, pero pusiste a Juan en su lugar.

En el baile no, pero cuando me enteré que te fuiste con Juanita…

¿Qué…qué pasó?

Lo fui a buscar a su casa para pedirle disculpas y…una cosa llevó a la otra y…bueno, pasé la noche con él. Debo confesarte aunque te duela que valió la pena, ese hombre sabe tratar a las mujeres.

Segundo se estremece y su corazón estalla como si un rayo le hubiera atravesado la columna vertebral. Siente que las lágrimas trepan por sus glándulas incontenibles y antes de que las compuertas se desborden, se levanta y sale disparado hacia la puerta de calle topándose de frente con una iracunda Josefa, que le propina tal cachetazo que le afloja hasta las muelas.

Tomándose la mejilla anonadado sólo se atreve a preguntar

¿Por…por qué?

Por ser tan estúpido de creer semejante patraña.

Y antes de que se recupere le suelta otro con la otra mano.

¿Y…y ahora?

Por pensar que mi hija puede ser tan puta.

Cuando levanta la mano para darle un tercero se interpone Ángela en su camino

¿Y ahora por qué mamá?

Para ver cuando reaccionabas. Cómo dejes escapar a este muchacho te echo de casa.

La siguiente navidad formalizaron su compromiso ante toda la familia.

1977. Marzo 6, Domingo

05.00 hs.

A pesar de estar en un décimo piso, Juan decide bajar por las escaleras, necesita pensar. Mientras desanda el camino, no deja de tocarse la cara, las cicatrices de aquella aciaga noche, que aún conserva en sus mejillas, ahora las lleva también en el alma.

Tres meses le llevó sentirse lo suficientemente seguro como para confesarle su amor a Juanita, jurando ante sus padres que dejaba definitivamente su vida de galán. ¿Y eso para qué? Para descubrir en la noche de su boda, que su flamante esposa no era ninguna doncella.

Llega a planta baja y se encuentra a sus viejos amigos, que completamente borrachos y sin verlo llegar, se están burlando a los gritos del inocente patán. al que por ganar una apuesta le metieron unos cuernos de campeonato.

2013, Mayo 13, Lunes 7.30 hs

Ana, Ana, ¿qué te pasa? ¿Estás sorda? Baja

Levanta la vista, sacude la cabeza de tantas historias pasadas, vividas y recolectadas a través de los años y al ver la inmensa laguna, comprende que han llegado a destino. Lejos está de imaginar que ese viaje cambiará su vida para siempre.

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