Las vueltas de la vida (9)
La carta sobre la mesa lo cambió todo. Martín no busca venganza inmediata, sino la verdad detrás de la desaparición de Carolina. Pero cuando el rastro lo lleva a un edificio y a un departamento secreto, la línea entre la protección y la obsesión se vuelve difusa.
Las vueltas de la vida
Segunda parte. Capítulo 2
¿Qué tengo que hacer?
¿Qué quiero hacer?
Me pedí otra cerveza más, al día siguiente no me tocaba trabajar y a eso de las doce de la noche, me fui del bar hacia la que fuera nuestra casa, no sé muy bien para qué, ni siquiera sabía si quería volver a vivir allí.
Al entrar estaba todo oscuro, encendí la luz del comedor y miré hacia todos lados, todo me resultaba tan familiar que hasta me dolía.
Fui a la cocina por un vaso de agua, abrí la heladera y encontré aún comida en ella, todo estaba ordenado, cada cosa en su lugar.
Tomé la botella de agua y volví al comedor, sobre la mesa vi un sobre grande, con algo en su interior, por lo abultado que se veía.
Al abrirlo, me encontré con una gran suma de dinero, junto con una hoja doblada al medio.
Dejé el sobre en la mesa y me senté en el sillón a ver ese papel, escrito de puño y letra por Carolina, y allí decía:
“Martín:
Entiendo perfectamente que ya no quieras estar conmigo, sinceramente no merezco un hombre como vos a mi lado, sé que lo hice todo mal, que tendría que habértelo contado todo, pensé estúpidamente que podría resolverlo, pero que equivocada estaba. Y ahora me toca asumir las consecuencias, y no fue porque no confiara en vos, solo que por estúpida me lo callé.
Desde que volviste pensé una y mil veces que tenías que saber que me había prostituido, pero nunca pude, me avergüenza haber tenido que llegar a eso, pero en ese momento lo más importante para mí era mamá, y por ella fue que tuve que hacerlo.
No me alcanzarán los días de vida para arrepentirme de lo que hice, de traicionar a un hombre como vos que por nada del mundo lo merecía.
Y como te dije en el mensaje, una y mil veces perdón.
Te amaré por siempre.
Carolina.”
Sabía el efecto que me produciría cualquier cosa que me dijera, a pesar de lo que había hecho, pero no podía odiarla, creo que jamás podría.
Tomé el sobre con el dinero y salí de esa casa, ya vería más adelante que resolvía hacer.
Llegué a casa y mamá ya estaba durmiendo. Al día siguiente, cuando nos sentamos a desayunar, le di la carta para que la leyera, y como a mí, las lágrimas se le escaparon.
Y le conté también:
-Y junto con esa carta, en el sobre había un montón de dinero, para las cuotas del préstamo de la casa.
-Ay hijo! Sin trabajo y te dejó todo ese dinero! Perdón que te lo diga, pero me da mucha pena esa chica! Ha tenido que pasar por mucho…
-Ya lo sé mamá! La verdad es que a mí tampoco me hace gracia saberla en esa situación… pero…
-Ya lo sé corazón… ya lo sé… el tiempo lo dirá…
Me fui a trabajar como todos los días, y esa misma semana me pedí unos días de vacaciones, desde lo ocurrido no tenía cabeza y no quería hacer algo mal en mi trabajo.
Pensé en tomarme unos días, quizás irme a algún lado, cambiar de aire y pensar, pensar en qué hacer.
Lo hablé con mamá y me dijo que estaba bien, que ella podía estar sola unos días y que me vendría bien descansar.
Finalmente me fui cinco días a la costa, a una pequeña cabaña en Costa del Este, ver el mar, dormir cuando me venía en gana y salir a caminar por la playa me vino bien, aunque no podía dejar de pensar en todo lo ocurrido, en Carolina y en como lo estaría pasando, y en decidir si la volvía a ver o no.
Volví a La Plata y aún me quedaban dos días de vacaciones, que aproveché para pasear con mamá, incluso yéndonos los dos, un sábado a Buenos Aires.
Volví a la rutina del trabajo, a ir de un lado al otro visitando las sucursales y poco a poco fui dejando de pensar todo el tiempo en lo mismo.
Casi un mes después, estaba una tardecita tomándome una cerveza en el bar, cuando me sonó el teléfono. Al mirar la pantalla, era una llamada de un número de La Plata que no tenía agendado, me suele pasar, a algunos encargados suplentes de sucursal, no los tengo en el teléfono y por eso atendí.
-Hola, ¿Martín?
-Sí, ¿Quién habla?
-Soy Luciana, amiga de Carolina! Perdón que te llame, pero me gustaría hablar con vos!
-Hola Luciana! Perdón por lo que te voy a decir, pero no sé si quiero hablar de Carolina!
-Martín, ella no sabe que te estoy llamando, de hecho le tuve que robar tu número de su teléfono, pero te pediría que pudiéramos hablar, aunque sea un momento!
-No sé Luciana!
-Por favor Martín! Solo un momento!
-Está bien! Pero por favor te pido que no sea tu intención interceder por ella!
-No! Te juro que no! Aunque claro, tiene que ver con ella! Decime cuando y no importa la hora.
-Estoy en un bar, ¿podés venir ahora?
-Claro! Decime dónde estás!
-Estoy en el de once y cuarenta y siete.
-En cinco minutos estoy ahí! Esperame por favor!
Corté la llamada, sin entender que quería esa chica, si no era interceder por Carolina, pero tenía que ver con ella, ¿cuál era la razón?
Tuvo razón y cinco minutos después la vi entrar al bar, buscándome con la mirada, cuando me ubicó se acercó y nos saludamos con un beso.
-Hola Luciana!
-Hola Martín! Gracias por aceptar verme!
-Todo bien!
Le pregunté si tomaba cerveza, cuando me dijo que sí, le pedí dos al mozo con una seña.
-Antes que nada, quiero preguntarte cómo estás
-Que decirte Luciana! Cómo puedo, la verdad!
-Lo sé! Me imagino como debés sentirte!
-La verdad no me lo esperaba!
-Tengo que pedirte perdón Martín!
-¿Vos por qué?
-Primero porque fui yo quien la metió en el tema de la prostitución, pero la vi tan desesperada en ese momento que se me ocurrió que con eso podría salir del paso y cubrir la internación de su mamá y las deudas que tenía.
-Creo que no deberías pedirme perdón por eso, incluso ella tampoco tiene que hacerlo, fue una decisión que tomó, y ni siquiera estábamos juntos, eso lo puedo entender! Quizás hubiera preferido que me lo contara y poder darle una mano para que no tuviera que llegar a eso! Pero bueno… somos adultos y tomamos decisiones…
-Sí, claro! Pero creo que en ese momento no tuvo elección, no vio otra salida!
-Eso lo entiendo…
-Y también tengo que pedirte perdón, porque cuando Caro me contó del chantaje de ese tipo, no fui una buena consejera, creo que minimice las consecuencias, Carolina me contó lo que quería el tipo y lo que podría pasar si no aceptaba, y pensé que no era justo que todo lo que había conseguido con tanto esfuerzo se le fuera a la mierda, además que ella siempre me había dicho que no quería que supieras de esa parte de su pasado, porque sentía mucha vergüenza y tenía miedo de que la vieras de otra manera, que decir… no quería que la vieras como una puta y que eso pudiera dañar lo que ustedes habían vuelto a tener.
-Puedo pensar diferente en muchas cosas, pero no me siento superior a nadie y puedo entender que llegó a prostituirse para el bien de Margarita, por lo que no soy quien para juzgarla, incluso pienso que tuvo ovarios para tomar una decisión así, y en cierta parte, la admiro, no sé si yo hubiera podido llegar a algo así!
-Y te aseguro que fue tan solo hasta que a su mamá le dieron el alta, luego lo dejó. No sé si te lo ha contado, pero yo aún lo sigo haciendo, pero mi situación es diferente, yo uso ese dinero para mis cosas, para darme los gustos, para vivir mejor! Y no le debo explicaciones a nadie!
-Y tampoco te juzgo! Es tu vida y decidís sobre ella! Comerciar con el cuerpo, al menos como yo lo veo, es una forma de ganarse la vida, y por cierto, respetable, aunque con sus riesgos, claro!
-Creo que como cualquier trabajo, con sus buenas y sus malas…
-Supongo…
Nos quedamos un momento en silencio, aún no entendía el motivo por el que había querido encontrarse conmigo, y decidí preguntárselo.
-Luciana, perdón que sea quizás un poco directo, pero… ¿por qué querías hablar conmigo?
-Bueno… Si bien tiene que ver con Carolina, la cosa no es exactamente con ella, y eso quiero contarte, más que nada para que me puedas ayudar, si es que podés…
-Contame que pasa!
-Esa tarde que te lo contó todo, cuando se quedó sola, me llamó por teléfono y fui para su casa. En ese momento me contó todo lo que había pasado entre ustedes y que había renunciado a la empresa. Que decirte, estaba hecha mierda y esa noche me quedé a dormir con ella. Al día siguiente, me dijo que había estado pensando en irse, que no tenía derecho a vivir allí y que se iría a casa de su madre, y que también se lo contaría todo a ella. Yo le ofrecí que se viniera a mi departamento, pero decidió irse a lo de su mamá. Dos días después, ya en casa de su madre, me dijo que se lo había contado todo, y por supuesto también la situación con vos. Unos días después, la llamaron por teléfono varias veces que no atendió, así durante unos días, hasta que de ese número le mandaron un mensaje y era de ese tipo, diciéndole que aunque haya dejado la empresa, las cosas seguían igual. Ella no contestó el mensaje y cuando nos vimos me dijo que ya no le importaba nada, que ese hijo de puta hiciera lo que quisiera, total ya lo había perdido todo.
-¿Y la siguió llamando?
-Algunas veces más, también le envió mensajes, diciéndole que se le estaba terminando la paciencia.
-Que pedazo de mierda!
-Francisco volvió a su puesto luego del tema de salud y por lo que piensa Carolina, le hizo firmar a él también esa contratación y finalmente le dio curso y le entró a Carolina un depósito de mucho dinero en su cuenta, que por supuesto no tocó.
Unos días después, por lo que le contó una de sus ex compañeras de la consultora, el tipo habló con Rafael por esa maniobra y según supo, el mismo Rafael, seguramente porque este hijo de puta le llenó la cabeza, decidió iniciar una acción legal contra Carolina.
-¿La denunciaron?
-Según entendí, Rafael iba a venir a La Plata para ver el caso y tomar la decisión, por lo que Carolina se imagina que en cualquier momento le llegará algún aviso o citación.
-Perdón Luciana, pero sigo sin entender que tengo que ver yo!
-Yo le dije que estaría con ella pase lo que pase, que tenía que conseguir un abogado para que la representara llegado el caso, pero ella me dijo que no tiene un peso, de hecho hace una semana volvió a trabajar en el bar donde trabajamos, antes de recibirse, y yo puedo ayudarla, pero no sé si tendré el dinero suficiente, por eso es que necesité verte, se que quizás no sea una buena idea, pero Caro es una buena mina, con un corazón inmenso y no se merece todo esto, vos… ¿estarías en condiciones de aportar dinero si hiciera falta? No se merece lo que este malparido le está haciendo, y ni pensar en que pueda ir presa como le dijo…
La escuchaba y no podía dejar de maquinar cosas en mi cabeza, a pesar de lo que había pasado no podía permitir que ese hijo de puta se saliera con la suya y que le cagara la vida, tan solo porque no quiso seguir cogiendo con él. Más allá de lo que pasara o no pasara entre nosotros, sin dudas Carolina no se merecía eso y sobre todo, porque a pesar de haberme sido infiel, la sigo amando, y no quisiera que le caiga encima toda la mierda de ese tipo.
Mientras la escuchaba a Luciana, fui pensando, viendo que vuelta se le podía dar a la cosa, y por la cabeza se me cruzó el tal Ernesto, que según me había contado Carolina, la había ayudado mucho y era amigo del dueño de la consultora, quizás se podría arrancar por ahí.
-Luciana, está bien, contá con el dinero que haga falta, pero solo con una condición…
-Decime cual!
-Que Carolina nunca lo sepa! Le decís que el dinero es tuyo! No quiero que lo sepa! No sé qué pasará de aquí en adelante, y si lo sabe, supondrá que tiene alguna posibilidad conmigo y eso no lo sé ni siquiera yo!
-Cuánta razón tuvo siempre Caro! Sos un gran tipo! Otro en tu lugar, hubiera pensado en que se joda, que se lo buscó!
-Que querés que te diga… No sé los demás, pero al menos yo no puedo dejar de amar de un momento al otro…
-Ya me doy cuenta que la seguís amando! De no ser así, ni siquiera estaríamos hablando…
-Estaba pensando… ¿tenés el teléfono del tal Ernesto? ¿Me lo podrás pasar?
-¿De Ernesto?
-Sí, Carolina me contó lo que pasó con ese hombre, me dijo que siempre la respetó y que la ayudó y también que es amigo de Rafael! Quiero hablar con él, para saber que versión del tema le llegó a Rafael!
-Qué boluda! No había pensado en él! Ya te lo paso!
Por un mensaje me pasó el contacto y mientras lo agendaba no dejaba de pensar en que pasara lo que pasara, no podía desentenderme de lo que le podía suceder.
-Cuando lo llames decile que yo te di el teléfono, para él soy Roxana!
-Ok!
-Gracias Martín! No sé como más ayudarla!
-Ya veremos! Pero tengo que pedirte algo!
-Lo que quieras!
-Quisiera pasar la noche con vos! Tan solo decime cual es la tarifa!
-Eso no Martín! Nunca le haría eso a Caro! Te puedo dar el teléfono de alguna otra chica, pero no me pidas eso!
-Eso quería escuchar! No tenía intención de hacerlo, solo quería saber si podía confiar en vos!
-Boludo! Me hiciste poner nerviosa! La quiero mucho y haré todo lo que pueda por ayudarla!
-Ok! Por favor que Carolina no sepa de este encuentro ni de lo que hablamos! Confío en vos! Ya te contaré si hay alguna novedad! Y te pido que me avises cualquier cosa que pase!
-Gracias Martín!
Nos despedimos saliendo del bar y me volví a casa de mi madre, ese hijo de puta ya me había hecho calentar, no paró, tuvo que seguir desparramando mierda y ya iba a encontrar la forma de hacerlo pagar.
No le conté de esto nada a mamá, aún no tenía nada en claro, ya vería si luego la ponía al tanto.
Al día siguiente, en un descanso del mediodía, antes de sentarme para almorzar, decidí llamar al tal Ernesto.
Marqué su número y luego de tres tonos de llamada contestó.
-¿Hola? ¿Quién habla?
-Buenos días, ¿señor Ernesto?
-Él habla!
-Soy Martín, esposo de Carolina Arroyo Peña…
-Martín! Claro! Mucho gusto! Carolina me habló mucho de vos! ¿A qué debo esta llamada?
-No es mi intensión molestarlo y comprendería si no aceptara, pero me gustaría hablar personalmente con usted…
-Sí claro! ¿Pasó algo?
-Preferiría hablarlo en persona! Cuando y donde usted diga! Será tan solo un momento!
-Perfecto! No hay problema! Salgo de la empresa a eso de las cuatro de la tarde, ¿te parece encontrarnos en el café de doce y cincuenta, tipo cuatro y cuarto?
-Perfecto! A esa hora estoy ahí! Perdón pero, ¿me conoce usted?
-Tan solo por fotos, pero te reconoceré sin dudas!
-Bien nos vemos! Hasta luego!
-Adiós Martín!
Seguí con mi trabajo y minutos antes de las cuatro, ya estaba en una mesa de ese bar.
Vi entrar a un hombre de traje que miraba las mesas y supe que era él.
Al verme se acercó, me puse de pie y estrechamos nuestras manos.
-Es un gusto conocerte Martín!
-Igualmente! Y gracias por venir!
-No hay nada que agradecer!
Pedimos café para los dos y mientras los traían, le dije:
-Perdón por esto, pero necesitaba hablar con usted…
-Por favor tuteame Martín!
-Bien! Quería hablar con vos y lógicamente tiene que ver con Carolina!
-Hace un tiempo no sé de ella, ¿está bien?
-Bueno… digamos que no!
-¿Qué pasó?
-Antes que nada Ernesto, tengo que decirte que sé lo que pasó entre Carolina y vos, pero no es por eso que estamos aquí. Entendí la situación por la que tuvo que pasar, pero en ese momento yo no estaba en su vida.
-Mirá Martín, no tengo reparos en hablar de lo que pasó, por cuestiones personales que quizás en otro momento podamos hablar, suelo contratar a chicas para tener sexo, y en verdad no me avergüenzo de ello, tampoco es que me enorgullezca y lo ande ventilando a los cuatro vientos, lo que sí te puedo decir, es que para mí todas las chicas con las que estado, son dignas de mi respeto y así me comporto con ellas.
-Carolina me lo dijo, y eso habla bien de vos!
-Seré sincero con vos. Te puedo decir que Carolina fue distinta a todas, incluso la primera vez que nos vimos me di cuenta de que era diferente, que estaba formada, que tenía estudios, y por sus formas, supe que ser prostituta no era lo suyo, que estaba en eso por otro motivo. Y no te voy a mentir, como mujer es hermosa y estar con ella fue lo mejor que me ha pasado fuera de mi casa. Por eso fue que volví a encontrarme con ella varias veces, incluso, no sé si te lo contó, fue conmigo unos días a Punta del Este.
-Sí, también me lo contó!
-Yo fui por trabajo y su compañía fue muy agradable, y permitime decirte que no fue un tour sexual, a esta edad tampoco estoy para eso, pero fue muy grata su compañía, poco a poco me di cuenta de la clase de persona que es, conversar con ella es de lo más interesante, y sobre todo por su forma de ser, y por eso me salió ayudarla. En ese viaje me contó de su vida, allí fue que me enteré de su verdadero nombre y del motivo por el que lo hacía y me pareció más admirable aún. También me contó en esos días de vos y de que aún seguía enamorada. Cuando a su mamá le dieron el alta, dejó de trabajar, pero un día nos volvimos a encontrar, y creo que lo hizo por agradecimiento. Luego de eso no hemos vuelto a tener encuentros de ese tipo, tan solo nos hemos visto para comer o tomar un café y hemos hablado varias veces por teléfono.
-Sí, ella me contó eso también! Entendí su situación en ese momento y en verdad tengo que agradecerte lo que has hecho por ella!
-Carolina merecía una oportunidad, se esforzó mucho, por sus estudios, por su mamá, y sentí que podía darle una mano y por eso le di algunos contactos para que pudiera conseguir un buen trabajo, y lo hizo, y muy bien por lo que sé.
-La verdad es que sí! Le gustaba mucho ese trabajo, y en verdad lo hacía muy bien! Pero supongo que no estás al tanto de lo que pasó…
-¿Qué pasó?
-Bueno… Carolina ya no trabaja en la consultora, tuvo que renunciar…
-¿Por qué? ¿Tuvo algún problema? Lo último que supe es que estaba ocupando el lugar de su director, ella me lo contó una tarde que hablamos por teléfono!
-Así es! Y ese es el motivo de este encuentro! Carolina me contó que sos amigo de Rafael…
-Sí, así es, desde hace muchos años!
-Cuando Rafael se fue a la sede de Buenos Aires, un tal Domínguez ocupó su lugar, y según tengo entendido, también es amigo de Rafael!
-Sí, estudiaron juntos! Se conocen desde ese momento!
-¿Es amigo tuyo también?
-No, lo he visto varias veces, con su familia en casa de Rafael para sus cumpleaños o en alguna cena que hemos coincidido, pero no tengo relación personal con él! Que decirte… nunca me cayó bien! Alguna vez lo hablamos con Rafael y me dijo que era bastante, digamos jodido, pero en lo suyo era muy bueno y por eso lo trajo a la sede central!
-Quizás haya sido por educación que le dijeras jodido, pero en verdad es terrible hijo de puta!
-Bueno, esa sería una descripción más adecuada, por eso es que nunca me cayó bien, siempre lo vi muy pedante, muy creído, muy de mirar a todos por sobre el hombre, demasiado canchero para mi gusto!
-Justamente por eso estoy acá! Resultó que ese tipo fue cliente de “Karen”, en ese tiempo estuvo con él solo una vez y cuando ella lo vio el primer día en la empresa, solo esperaba que no la recordara. Todo iba bien, no tenía trato con él, hasta que Francisco, su director tuvo que tomar licencia por su salud y…
-Y ahí Carolina ocupó su lugar!
-Exacto! Y tuvo que empezar a trabajar con él! Al principio todo bien, el tipo educado y correcto, solo hablando de temas laborales, así por un par de meses! Carolina le enviaba los proyectos de trabajo, él los revisaba y luego se los hacía firmar. Una tarde que llovía a cantaros yo la fui a buscar. Le avisé que ya estaba en la puerta. En la mañana le había mandado un trabajo para revisar y justo que salía, la llamó para firmarlo. Al día siguiente la llamó, y ahí fue que le dijo que sabía muy bien que ella era Karen y le mostró lo que había firmado. No era lo que ella le había enviado, le hizo firmar una contratación falsa a una empresa que no existe y por una suma enorme que sería depositada en la cuenta de Carolina.
-No te puedo creer!
-Con eso la extorsionó para acostarse con ella, de lo contrario denunciaría la maniobra y ella tendría muchos problemas!
-¿Y qué pasó? No me digas que accedió a ese chantaje…
-Sí Ernesto! Yo en ese momento no sabía de su época como prostituta, nunca había querido contármelo, y supongo que si me contaba lo que este tipo estaba haciendo, me tenía que blanquear lo otro también!
-La puta madre!
-Terminó acostándose con el tipo!
-La puta madre!
-El tema es que la cosa no terminó ahí, al día siguiente, supuestamente le iba a dar los papeles firmados, pero en vez de eso, le dijo que quería volver a estar con ella, y esta vez… bueno quería tener con ella sexo anal!
-Qué pedazo de hijo de puta! ¿Y qué hizo Carolina?
-Le dijo que no y en ese momento presentó la renuncia! Cuando me lo contó, te imaginarás que fue un puñal en el pecho para mí! De hecho me fui de casa, estoy en casa de mi madre!
-¿Y cuánto hace de esto?
-Unos meses! Ayer hablé con una amiga de Carolina, quizás la conozcas, es prostituta también, Roxana…
-Sí claro! Antes de Carolina, la llamaba a ella!
-Ella me dio tu teléfono! Y me contó que una ex compañera la llamó para decirle que el tipo le había dado curso a esa contratación y que ya había un depósito de mucho dinero en la cuenta de Carolina, que por supuesto no tocó!
-Nunca me gustó ese tipo! Pero no creí que fuera capaz de algo así!
-De hecho ya habló con Rafael para iniciar las acciones legales! Y por eso quise hablar con vos! Me gustaría saber cuál es la versión que le llegó a Rafael sobre este tema!
-Hace tiempo que no hablo con él, desde antes de su viaje a Europa, pero ahora lo llamo para vernos, lo voy a ver, aunque tenga que ir a Buenos Aires! Lo que hizo ese tipo no tiene perdón!
-El tema es que Carolina no tiene ninguna prueba que lo incrimine al tipo! Y si es amigo de Rafael, le va a creer a él antes que a Carolina!
-Dejame a mí! Sé perfectamente cómo piensa Rafael! Yo lo voy a hacer entender!
-Gracias Ernesto! Carolina tenía razón! Sos un buen tipo!
-Tengo mis cosas también! Pero me rompen las pelotas estos abusos de poder, si fuera en mi empresa, ni siquiera me importaría que fuera amigo mío! Lo rajo de una patada en el culo! Y Carolina no se merece toda esta mierda!
Nos despedimos con otro apretón de manos, quedando de acuerdo en seguir en contacto.
No conocía a Ernesto, aunque me pareció, por su reacción, que podría jugar a favor, quizás haciéndole entender a Rafael, la sucia movida de ese tipo.
Al día siguiente, me paré frente a la consultora a la hora que suponía tenía que salir ese tipo, me jugaba a que me pudiera reconocer, la única vez que nos habíamos cruzado había sido la noche de la fiesta de fin de año, pero esa noche se la pasó mirando a Carolina, estaba seguro de que no sabría quien soy.
Por las dudas me había puesto la gorra que siempre tengo en el auto, para esconder un poco mi cara.
Casi una hora esperé hasta que lo vi salir, disimuladamente lo seguí, hasta que lo vi subir a su auto.
Fui rápidamente a buscar el mío y lo seguí por más de veinte minutos, hasta verlo entrar en una casa importante de City Bell.
El portón automático de rejas se abrió, el entró con el auto y de la puerta principal de la casa, aparecieron dos pequeñas, una de unos siete u ocho años, y otra de más o menos de seis, y tras ellos, una mujer, que se quedó en la puerta, esperando que el tipo entrara, no sin antes, darse un beso en la boca. Sin dudas eran su esposa y las pequeñas, sus hijas.
Ya sabía donde vivía y como era su familia, que seguramente no estarían al tanto de lo que este tipo era en realidad.
Al día siguiente, me pedí dos semanas de licencia, quería seguir a ese tipo y a su familia para ver como venía la cosa.
Temprano en la mañana de ese viernes, estaba con el auto estacionado en la esquina de su casa, bien temprano, su auto aún estaba en la casa, por lo que aún estaría allí.
A las ocho menos cuarto, lo vi salir con sus dos hijas, sin dudas hacia la escuela. Lo seguí hasta que las dejó en la puerta de una escuela privada, también de City Bell, y luego lo seguí hasta la consultora.
De allí me volví a City Bell, junto a su casa, había una propiedad en venta, una casa antigua que parecía deshabitada y se me ocurrió algo.
Esperé un rato en el auto, hasta que a eso de las diez de la mañana, la mujer, que supuse su esposa, salió de la casa a hacer unas compras.
Media hora después, cuando la vi volver, esperé a que entrara y cerrara la reja, para acercarme y preguntarle:
-Disculpe señora! Buenos días!
Seguramente por la seguridad de estar dentro y por verme bien vestido, me contestó:
-Buenos días!
-Perdone usted que la molesto con una pregunta! Ando buscando una casa para comprar aquí en City Bell, vi esta y estaría interesado, me gusta mucho esta zona, ¿conocerá usted a los dueños? Me interesaría tratar directamente con los dueños, intentando evitar la comisión de la inmobiliaria, supongo que me entiende!
-Sí, claro! Mire, los dueños de esta casa son familiares, si usted está interesado mi cuñado y mi hermana son los propietarios! Pero…
-Perdón por el atrevimiento, entiendo que no me conoce, hagamos una cosa, yo le dejo mi número de teléfono y si sus familiares están interesados en saltear la inmobiliaria, me pueden llamar, creo que sería ventajoso para ambos!
-Seguramente! Bueno! Un momento que ya traigo un papel para anotar su número!
Entró a la casa con las bolsas y un momento después, volvió con un papel, le pasé mi número y le dije tan solo mi nombre, lo anotó y luego le pregunté:
-Usted quizás pueda decirme… ¿Estará en condiciones de ser remodelada? O será mejor demoler y construir una nueva?
-Por favor no me trates de usted! Tuteame que no somos tan mayores!
-Está bien!
-Está vacía desde hace poco más de un año, antes de eso mi hermana vivía ahí y estaba en condiciones, bueno, con algunas mejoras por hacer, pero es bastante cómoda!
-Bueno! No te molesto más!
-No es molestia!
-Y te agradezco mucho toda la información! Quizás si todo sale bien, lleguemos a ser vecinos!
-Yo hablo con mi cuñado y seguramente él se comunique con vos!
-Buenísimo! Muchas gracias! Que tengas buenos días!
-Hasta luego! Igualmente!
Volví al auto y me fui a un café a pensar como seguir.
Durante un par de días, lo volví a seguir, desde que salía de su casa con las niñas, hasta que llegaba a la consultora, me iba y volvía a la hora de salida.
El miércoles de esa semana, me llamó Ernesto por teléfono para vernos en el mismo café y a la misma hora.
Al entrar, yo ya lo estaba esperando, nos saludamos con un apretón de manos, pedimos los café y me dijo:
-Martín! Ayer estuve con Rafael!
-¿Qué te dijo?
-Me contó lo que habló con este tipo! Según le dijo, había empezado a ver actitudes sospechosas en Carolina, algunas en su trabajo, que él había tenido que corregir, haciéndole las observaciones, también le dijo que Carolina había empezado a insinuarse, con ropa ajustada, escotes, miraditas y qué sé yo!
-Que hijo de mil puta!
-Y también le dijo que esa contratación no había pasado por él!
-¿Y Rafael le creyó todo eso?
-Rafael me dijo que se sorprendió de todo lo que le dijo, que para él siempre había sido una empleada muy eficiente y responsable, pero que no la conocía demasiado, tan solo como empleada, y que no sería la primera vez que sucediera algo así, ya le había tocado lidiar con otro director que se había mandado un par de curros, pero no tan importantes.
-Lógico! Le creyó todo a su amigo!
-Mirá Martín, yo le tuve que terminar contando un poco de la historia de Carolina, y le dije que ponía las manos en el fuego por ella! Que tratara de averiguar bien antes de hacer algo! Que se podía equivocar de villano! Pero me dijo que él confiaba en Domínguez, que por eso lo había puesto ahí! Que también sabe que es medio hijo de puta! Pero que en lo suyo es muy bueno!
-¿Y qué va a hacer?
-Por el momento nada! No cree que sea capaz de algo así, y que no lo va a encarar sin tener ninguna prueba que sustente lo que yo le conté! ¿Carolina tendrá alguna forma de demostrar lo que pasó?
-Por lo que entiendo no! De tener algo ya hubiera tratado de defenderse!
-Mirá! Vamos a hacer una cosa! Yo voy a ver si a través de algún otro conocido, puedo averiguar algo más de este tipo, y no estaría mal, que Carolina devolviera ese dinero que le depositaron, quizás eso ayude! Al menos ante Rafael!
-Supongo que tendré que hablar con su amiga para que se lo diga, desde que me fui de casa no he hablado con Carolina!
-No sé si llamarla Martín, quizás estaría mejor que no sepa que yo lo sé todo, también le dije a Rafael que no comentara lo que hablamos con Domínguez, que siga creyendo que nadie lo sabe! Además, a Francisco también le afectaría todo esto, para darle curso, tuvo que haber autorizado él los pagos.
-Está bien! Te agradezco todo esto Ernesto!
-No me tenés que agradecer! Solo espero que se pueda solucionar, al menos lo que tiene que ver con el tipo este, lo de ustedes, bueno… eso ya dependerá de vos!
-La verdad es que no sé cómo va a terminar todo esto!
Nos despedimos agradeciéndole su intervención, al menos había logrado algo de tiempo, frenando la intervención de Rafael.
Tenía que encontrar la forma de sacar a este tipo de las sombras.
Al día siguiente cerca del mediodía, me sonó el teléfono de un número desconocido y lo atendí.
-¿Hola?
-Hola, ¿Martín?
-Sí, él habla!
-Qué tal, mi nombre es Fernando Álvarez y Miriam, mi cuñada me pasó tu teléfono, me dijo que estabas interesado en la casa de City Bell!
-Ah! Qué tal! Mucho gusto Fernando! Gracias por tu llamado! Así es! Estoy buscando una casa para comprar por City Bell, y cuando vi tu casa me gustó, sobre todo la zona! Y sin saberlo le consulté a tu cuñada por los dueños, para evitar la comisión de la inmobiliaria! Quizás pueda ser conveniente para los dos tratar directamente!
-Me parece bien! Si necesitás ir a verla, le dejo las llaves a mi cuñada, yo le aviso cuando pasas por ahí, y ella te puede mostrar la casa!
-Buenísimo! Yo estoy de vacaciones en el trabajo, así que esta semana y la que viene, puede ser cualquier día! Y si es de mañana mucho mejor!
-Hagamos una cosa, yo paso por lo de mi cuñada, le dejo las llaves y le pregunto qué día puede ella mostrarte la casa y te vuelvo a llamar, ¿te parece?
-Perfecto! Espero tu llamado!
-Buenísimo!
-Muchas gracias Fernando!
Corté la comunicación, en verdad no tenía intenciones de comprar esa casa, menos si ese tipo terminaría siendo mi vecino, pero me interesaba tener contacto con su esposa.
Un rato después, llamé a Luciana para saber si había alguna novedad y decirle que le aconsejara a Carolina devolver el dinero que le habían depositado, pero que no lo hiciera a la empresa, sino directamente a Rafael.
Esa misma tarde, cerca de las siete, me volvió a llamar Fernando para decirme que si quería, podía ir a ver la casa el viernes por la mañana, que Miriam ya tenía las llaves, y además, me pasó el teléfono de ella, para confirmarle la visita.
Agregué el contacto de Miriam, pero no le escribí en ese momento, quizás estaba con el tipo ese, lo haría el jueves por la mañana, luego de que el marido se fuera con las niñas.
Ya me había estacionado a metros de su casa cuando lo vi salir esa mañana con las niñas. Esperé hasta cerca de las nueve y le escribí a Miriam.
-Buenos días Miriam, soy Martín, hablamos el otro día por la casa de tu hermana. Fernando me pasó tu teléfono para confirmar la visita! Mañana no tendría problema en pasar, solo decime la hora.
-Hola Martín! Sí, ya me dijo Fernando! De las nueve en adelante no hay problema, estoy en casa!
-Perfecto! De todos modos antes de llegar te vuelvo a mandar un mensaje. Muchas gracias!
-No hay por qué! Nos vemos mañana vecino! Jaja
-Hasta mañana futura vecina! Jaja si todo sale bien, claro!
Este último mensaje fue bastante alentador, mostraba que Miriam no tendría ciertas reticencias al momento de hablar, a pesar de ser un desconocido para ella, su trato parecía cada vez más amable.
Me fui para casa, almorcé con mamá y volví a salir, decidí pasar por el bar donde Carolina había vuelto a trabajar, según me había dicho Luciana, entraba a las dos de la tarde, no sé por qué, pero quería verla.
Estacioné el auto a un par de cuadras y caminé hasta la cuadra del bar, me quedé en la vereda de enfrente, en la puerta de un supermercado, detrás de una camioneta, no quería que pudiera llegar a verme.
Minutos antes de las dos de la tarde la vi llegar caminando, a pesar de la distancia pude ver la tristeza en su cara, en su forma de caminar, mirando hacia el piso con la mochila colgada, sin dudas tampoco la estaba pasando bien.
Cuando entró al bar, volví a buscar el auto y me fui para la consultora, como en otros días, me paré a unos metros y esperé que el tipo saliera.
A las cuatro y media lo vi salir, y lo volví a seguir, pero esta vez por poco tiempo, hizo menos de venite cuadras y se detuvo frente a un edificio nuevo en la zona norte de la ciudad.
Bajó del auto y entró allí, tenía llaves.
Un momento después, bajé del auto, que lo había estacionado a unos treinta metros y pasé por la puerta del edificio mirando hacia adentro.
No pude ver a nadie, caminé hasta la esquina, y un momento después, volví caminando en dirección al auto, para volver a pasar.
Faltaban unos metros para la puerta del edificio, cuando alguien salió, un hombre joven con una bolsa que dejó junto al árbol, al volver al edificio miró en mi dirección y lo reconocí.
-Mauro!
-Que hacés Martín!
-¿Cómo andás? Tanto tiempo sin verte!
-Es verdad! Unos cuantos años! Como cinco!
-Sí! Como pasa el tiempo! Vos estás igual Tincho!
-Jaja! Más viejo boludo!
-Callate!
-¿Vivís acá Maurito?
-Ojalá! No sabés lo que son estos departamentos! No, soy el encargado del edificio! Me ocupo de la limpieza y del mantenimiento básico!
-¿Vos seguís en el super?
-Sí! Pero ahora como gerente de zona!
-Jodeme! Bien ahí Tincho! Con razón tanta facha!
-¿Cuándo dejaste el súper?
-Hace como dos años! Me pudrí! Esto es mucho más copado! ¿Andás con tiempo?
-Sí, estoy de vacaciones!
-Vení, pasá y tomamos unos mates!
-Dale!
Mauro había sido compañero en el supermercado cuando ambos éramos repositores, después se mudó y se fue a trabajar a otra de las sucursales que le quedaba más cerca de la casa, y desde ese tiempo no nos habíamos vuelto a ver.
Que fuera el encargado del edificio, me venía como anillo al dedo, seguramente me podría dar algún dato de ese tipo, que claramente no vivía allí, ¿tendría oficinas o el departamento sería para otra cosa?
Entramos al edificio, que en verdad era de categoría, al fondo del hall, pasando los ascensores, entramos a un cuarto, una especie de oficina donde estaba el control de las cámaras de seguridad sobre un escritorio, al costado una mesa con cuatro sillas, una mini cocina junto a una pileta y al fondo estanterías con todas las cosas de limpieza.
-Este es mi boliche! Cuando no estoy haciendo nada, me vengo para acá a tomar unos mates y a descansar!
Preparó el mate y nos sentamos, en la pantalla podía ver las ocho cámaras que tenía el edificio, en las entradas, en el estacionamiento y en lo que sería el parque trasero.
Nos pusimos un poco al día, y decidí contarle lo que hacía por ahí!
-Maurito, te voy a contar lo que me trajo al barrio!
-¿En que andás Tincho?
-Antes de que salieras a la vereda, entró un hombre de traje gris…
-Sí! El del quinto B!
-¿Lo conocés?
-De vista Tincho nomás! ¿Por?
-Es director de la empresa donde trabajaba mi esposa, le armó una cama por mucha guita y tuvo que renunciar, hasta puede caer en cana! Y te digo la verdad, ya lo hubiera cagado a trompadas, pero no quiero tener quilombos! Por eso lo andaba siguiendo!
-Jodeme! Qué hijo de puta!
-Terrible hijo de puta!
-Es re asqueroso el chabón! Apenas hola y chau! Hace poco que está acá, pero no vive acá! Viene algunas veces por semana, casi siempre los jueves o los viernes! Y muchas veces viene con distintas minas, está un par de horas y se va! Debe ser un putañero y usa el departamento de bulo!
-Justamente eso quería saber! Te digo la verdad, lo quiero enganchar en alguna! Fue muy hijo de puta y lo quiero cagar! Pero sin ensuciarme las manos! ¿Entendés?
-Sí Tincho! Si está arriba, seguro que en cualquier momento entra alguna minita! Te lo apuesto!
-Tenés acceso a las grabaciones de las cámaras?
-Sí, aunque nuca las miro! Cuando pasa algo el que las mira es el administrador! A mí me embola estar mirando! Aunque un par de veces que han entrado minitas que se partían de buenas, las he visto! Seguro que debe estar por venir alguna!
-¿Te podré pedir un favor?
-Sí querido!
-¿Se podrán ver las grabaciones de la semana pasada?
-Sí papá! El jueves no lo ví! Pero el viernes sí! Vino como a esta hora, entraron los dos! La minita estaba bárbara! Y como dos horas después, salieron los dos.
No sabía si Carolina habría venido al departamento con este hijo de puta, y en verdad, no sé si quería saberlo, no sé si soportaría verla entrar o salir de ahí con él.
Buscó las grabaciones y las encontró, le pedí que las pusiera a reproducir y las grabé con mi teléfono, en la pantalla se veían perfectamente tanto la hora de entrada como la hora de salida junto a la fecha, y también la cara del tipo y de la chica.
Le pedí ir una semana para atrás y volvió a encontrarlo, esta vez entraron los dos, pero la mujer salió sola casi dos horas más tarde.
Grabé con mi teléfono cuatro grabaciones de entradas y salidas con mujeres, seguíamos conversando cuando vimos por la cámara, que una mujer joven tocó el portero eléctrico.
La puerta se abrió y la vimos subir al ascensor.
Mauro salió del cuarto y parándose frente a los ascensores, confirmó que había parado en el quinto piso.
Le pregunté si podíamos esperar hasta que saliera y me dijo que sí, salí del edificio y fui a comprar unas facturas para el mate, de alguna forma le quería agradecer a Mauro lo que estaba haciendo.
Volvimos a tomar unos mates y a conversar de nuestras vidas, hasta que a las siete menos veinte de la tarde, escuchamos el ascensor, y al mirar por las cámaras, los vimos caminar hasta la salida, mientras con mi teléfono, grababa toda la secuencia.
Antes de abrir la puerta, la tomó por la cintura y le estampó un beso en la boca.
-Viste boludo! Te dije! Este se trae a las putas acá para coger tranquilo!
-Ya lo creo! Bueno Maurito! Me voy a seguirlo otro poco! En estos días vuelvo! Te voy a traer un regalo por esta gauchada!
-No hace falta Tincho! Lo único que te pido es que no digas que fui yo el que te dio eso! Me meto en quilombos si se sabe!
-Tranquilo! Nadie lo va a saber!
Seguí al tipo hasta su casa, entró como si nada cuando las niñas salieron a saludarlo y entraron los tres.
Ya tenía algo, este hijo de puta se llevaba todas las semanas a las mujeres al departamento ese, prostitutas sin lugar a dudas. ¿Estaría su mujer al tanto? ¿Sabría de ese departamento? ¿Serían algún tipo de pareja abierta o liberal?
Ya sabría algo más al día siguiente con su esposa…
Continuará…
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