La esposa del cornudo (XXVI): El secreto de Jorge
Andrés creía conocer cada secreto de su esposa, pero un mensaje borrado en el móvil de su hijo abre una puerta a una verdad que supera cualquier fantasía. Mientras ella confiesa dos años de engaño y chantaje, él descubre que su propia sumisión es el motor que mantiene viva la llama de su matrimonio.
La lectura del diario oculto de Sole, escondido en su libro de recetas de cocina, fue muy gratificante para mí. Pero reconozco que, a la vez, llegó a causarme mucha ansiedad la lectura de muchos de esos pasajes en los que solo insinuaba lo que hacía, sin aportar los detalles que tanto contribuían a mi excitación y a mis ratos de placer solitario.
Aun peor era encontrarme en ese diario lagunas de meses, como si en ellos no hubiese sucedido nada relevante cuando yo estaba seguro que eso no había sido así. O el vacío absoluto de lo ocurrido en los dos últimos años en los que ella no había dejado escrito nada, ya sea porque había decidido interrumpir la escritura, o porque estaba dejando sus sensaciones más personales guardadas en otra parte.
Es cierto que, durante este último período, Sole me ha contado muchas cosas cuando los dos estamos en la cama. Y con eso, yo creía conocer todo lo más importante de su relación con Luís. Pero también podía notar cómo ella era cada vez menos explícita en explicarme lo que hacían cuando estaban juntos, especialmente desde que se deslizaron en el terreno de la dominación y la sumisión, que tanto parecía gustarles.
La estrategia que usé en otras ocasiones de buscarle conversación tampoco estaba resultando eficaz esta vez. Incluso, en ciertos momentos, lo único que conseguí fue enfadar a Sole y hacer que se cerrara aun más. No tuve más remedio que comenzar a pensar en otras alternativas que me aportasen la información que yo necesitaba saber de los encuentros de mi esposa con su amante.
Espiar en su teléfono era una opción interesante pero Sole era cuidadosa para no dejarlo al alcance de mi mano si ella no estaba delante. La única ocasión que me pareció útil para mi propósito era cuando ella se lo dejaba a alguno de nuestros hijos para que jugaran. Fue así que empecé a interesarme por los trucos de algunas apps de juegos que entretenían a mi hijo, pues me permitía aprovechar para leer algo si entraba algún email, o la notificación de alguna aplicación de mensaje.
Ayer me sorprendió un whatsapp que le entró, remitido por Jorge_restaurante. Sin duda se trataba del hermano de Luís, que es además su socio capìtalista en el restaurante pero que no está en el día a día del negocio y que, por ello, no interacciona tanto con nosotros. El contenido del mensaje era breve pero enseguida captó mi atención: “Esperaba ayer tu llamada”.
Me retiré enseguida, fingiendo ir al baño, porque estaba seguro que ella habría oído la notificación y en eso acerté. Ella se acercó y le pidió con disimulo el móvil a mi hijo para leer el mensaje y contestarle a renglón seguido. Dejé el grifo abierto pero me acerqué de nuevo al salón, obligándole a Sole a devolverle el móvil a nuestro hijo y a seguir planchando para disimular.
Tardé unos minutos en volver a acercarme a mi hijo y, cuando lo hice, me volví a interesar por su nuevo juego. Un par de consejos más tarde, él mismo puso el móvil en mi mano para que le ayudase a subir un nivel que se le resistía. Aproveché para mandar a mi hijo a buscar el cargador y tuve unos segundos para leer la posible respuesta de mi esposa al mensaje de Jorge. Efectivamente, como suponía, allí estaba y pude leerla: “Mañana hablamos”.
Me separé de mi hijo, volviendo de nuevo al baño, y ya vi claramente que había algo que yo desconocía y que podría tener cierta importancia. Tenía que hacer todo lo posible por averiguarlo y eso pasaba por leer todos los mensajes que se hubieran intercambiado entre Jorge y mi esposa, por si allí descubría algo más.
No pude hacerlo de inmediato y tuve que esperar una situación parecida que se dio un par de horas después, en la que de nuevo tuve el móvil de Sole en mi mano por unos segundos.
Mi sorpresa fue enorme porque los dos mensajes habían desaparecido sin dejar rastro,tanto el de Jorge como la respuesta de Sole, sin duda borrados por ella. De hecho no quedaba constancia de que hubiera existido nunca una conversación de whatsapp anterior entre ellos, cosa que me pareció del todo punto imposible.
Mi mente bullía de preguntas… ¿Por qué borrar esos mensajes, y con tanta rapidez? ¿Por qué borrar también todo lo anterior? Y volviendo al mensaje de hoy ¿qué llamada podía esperar Jorge de mi esposa, que tuvieran prevista desde antes? ¿Por qué habrían dejado esa llamada o esa charla para mañana? Sin duda, había algo que yo tenía que descubrir cuanto antes.
No pude olvidar lo ocurrido en todo el día y, anoche, ya los dos en la cama, no volví a sacarle a Sole ninguna conversación sobre Luis, como estaba haciendo en las noches anterores. Ni sobre el viaje de ambos a Madrid o sobre la práctica del BDSM. Esa había sido mi estrategia de otras veces, con muy pocos resultados ahora, ante la negativa de mi esposa a darme más detalles sobre esos días que compartió lejos de casa con nuestro jefe.
En vez de eso, le hablé de asuntos del trabajo y poco a poco llevé la conversación a la última vez que vi a Jorge en el restaurante, apenas un par de días antes. Y cómo había notado, en la forma en que él la miraba, algo que me hizo sospechar. Sole no se dio por aludida e hizo que yo tuviera que seguir insistiendo hasta hacerla saltar.
- ¿Qué Jorge me ha mirado? Vaya descubrimiento… Sabes de sobra que le gustan las mujeres más que a un futbolista una pelota… ¿O hace falta que te detalle la lista de novias que ha tenido en los últimos años?
- Yo no hablaba de novias, Sole. Digo que te miraba, no sé… con mucho deseo desde luego… pero también con mucha complicidad… Como si ya hubiera algo entre vosotros… algo que tenéis y que quisiérais ocultar… ¿entiendes?
- Pero Andrés, ¿cómo se te ocurre pensar eso?... Estás al tanto de todo lo que hago con Luis. ¿no crees que con eso ya tengo suficiente? Por eso no entiendo porqué te empeñas en remover más... fisgoneando cualquier indicio que me pueda relacionar con otro hombre... Te gustaría convertirme en una ninfómana... y sabes que disfruto con el sexo pero yo no soy eso...
Después de su silencio, Sole estaba ahora embalada en su respuesta pero, aunque yo no podía replicarle con argumentos, sabía que en lo que yo había descubierto sobre Jorge había algo que no era fruto de mi imaginación.
- Sabes todo lo que he hecho en el viaje a Madrid con Luis. Mucho más de lo que yo pensaba hacer antes de salir... Y en vez de estar contento o satisfecho con eso, que no sé si deberías estarlo, ahora me vienes con Jorge...
- Sole, es que algo me dice que pueda haber algo más entre Jorge y tú, sin que te pueda explicar lo que es. Y lo veo muy normal eh... por eso te lo he preguntado. Que sabes que no te juzgo mal, aunque fuera cierto lo que yo he intuido. O si hubiera sido así en algún momento atrás...
- Es el hermano de Luis, y también su socio en el restaurante... y yo soy una empleada como tú... ¿no crees que es normal que a veces hablemos, sin que eso signifique nada raro?
- Por supuesto que sí... Y de haber algo más entre Jorge y tú... quiero decir algo fuera de lo profesional, en ningún caso te lo hubiera reprochado... porque ya debes saber como pienso sobre esto...
- Sí..., y los calentones que te pillas pensando en todas esas cosas con las que te gusta fantasear. En las que yo siempre soy la protagonista al lado de otros hombres, Andresito, aunque luego esas cosas no sean verdad.
- Ahora la que me juzgas eres tú, Sole, y pienso que tampoco debes... No creo haberte forzado nunca para que hagas nada que no quisieras hacer... Y, en este asunto, desde luego que no. porque, más allá de contarme lo que tú quieres, en esto nunca me has dejado intervenir.
- ¿No es verdad que todo esto te calienta, o es que yo me lo invento, Andresito? Aunque sea solo hablarlo, no hay más que ver cómo te pones... Anda, que sabes que lo de Luis, sin tu ayuda, yo no lo hubiera hecho jamás...
- No necesitas disculparte por nada de lo que haces, Sole. Y mucho menos por buscar todo lo que no tengas y quieras tener... o lo que te apetezca probar... Soy consciente de tus gustos de ahora, y también de mis limitaciones sobre eso... Yo nunca sabría responder como veo que tú necesitas...
- No niego que ahora disfruto lo que hago, pero jamás habría empezado con Luis solo buscando eso. Tú me diste esa libertad... y casi me empujaste a empezar con él... Recuerda incluso que te puse unas condiciones bastante duras para intentar frenarte. Y recuerda que tú las aceptaste...
- Y creo que estoy cumpliendo, ¿verdad, Sole?... Más allá de escuchar detrás de la pared el día que te llevé al hotel para que pudieras estar con él, yo me he mantenido al margen de lo vuestro, tal como me pediste.
- Yo te cuento lo que hago... ¿Que he tenido sexo con Luis?, sí... ¿Y últimamente también con otros hombres? Sí, sí,sí… no voy a negarlo, pero ha sido en el viaje. Y todo eso ya te lo dije nada más venir...
Sole aun no aflojaba nada en sus respuestas pero es cierto que tampoco me daba una negativa radical que despejara cualquier duda sobre mi pregunta, que había sido muy concreta, de si ella estaba teniendo o había tenido algún escarceo sexual con Jorge.
- Antes me contabas más, Sole, quizás porque necesitabas estar segura de mi aprobación. Y ahora, como ya sabes que la tienes, pues veo que me cuentas menos... Del viaje a Madrid hace ya más de diez días que volviste y, aunque me contaste mucho del principio, luego dejaste de hacerlo. Decidiste no decirme nada de lo que hicisteis la segunda noche en el club... y todo el último día antes de venir...
- Es que no fue muy diferente de lo que ya te conté, y sabes que hay cosas que me cuestan más, Andrés. Pero en esencia fue lo mismo. Follamos mucho, sí. También estuve con otros hombres, te lo he dicho… Sobre todo, dejarme manosear y mamar muchas pollas… felaciones en grupo delante de mucha gente… aunque también follé con algunos… Porque Luis lo quiso así… y porque yo, estando allí, quise complacerlo...
- Sole, no tengo nada que reprocharte, al contrario…
- Y si viví experiencias nuevas de dominación por su parte... es que él lo tenía todo organizado para que ocurriera así, sin que yo tuviera idea de nada...
- Sole, tampoco quiero forzarte a contarme si no quieres hacerlo...
- Y no digo que me disgustara todo lo que viví en ese viaje... Pero luego he recapacitado y creo que Luis se pasó al no haberme contado antes todo lo que había preparado para mí. Por eso sé que tengo que frenarlo, y sobre todo frenarme yo misma...
- A ver, cariño, lo último que quiero es que te sientas mal ahora, cuando yo sé que tú allí también lo disfrutaste. Lo viviste porque necesitabas hacerlo... Si algún día quieres, pero solo si quieres… ya me contarás... Para nada es necesario que lo hagas ahora...
De pronto vi a Sole cambiar el semblante. Su aparente incomodidad por la conversación que yo estaba provocando se tornó en una suerte de parálisis cercana al desamparo cuando había expresado su necesidad de frenar.
- Algún día, sí...
Vi en pocos segundos cómo mi esposa enmudeció, casi incapaz de seguir hablando, y la vi casi empezando a arrugarse lentamente. Su mirada se hizo insegura y algo triste por momentos, como si de repente se sintiera cada vez más indefensa y necesitara algo a lo que agarrarse. Extendí mis manos para coger las suyas. Acerqué mi cara a la de ella y la besé en la boca, no muy profundamente pero sí con claridad. Dejé enseguida de besarla para que ella pudiera respirar, y para que pudiera seguir hablando en cuanto quisiera.
- Si es que llevas razón, Andrés... No te estoy contando todo... Debería haberlo hecho siempre... y sobre la marcha… y hace tiempo que me he ido reservando… muchas cosas...
- Ya hablarás cuando te sientas preparada, Sole... Pero si este es el momento, no cargues más tú sola con nada que te pese, cuando sabes que puedes compartirlo... Y si lo crees bueno para ti... empieza a soltarlo cuanto antes. -Sole seguía dudando, casi temblorosa después de su última frase en la que admitía sus silencios, pero al fin vi cómo respiró hondo un par de veces y terminó por arrancarse.
- Lo de Jorge... es que... ¿él te ha dicho algo… acaso?
- Oh, no, es solo mi intuición, Sole... Porque él... ¿qué podría decirme? -le pregunté con cierta picardía, mientras la seguí mirando fijamente, sin soltar sus manos...
- Me da vergüenza confesarte esto, Andrés, pero has adivinado bien..., tengo algo con Jorge, algo que... no te he contado...
- Entonces, creo que ya es momento de que yo lo sepa, ¿no crees?
- Como me pasó con Luis, el principio no fue nada sencillo... Puedes estar seguro de que yo no lo busqué…
- Eso tampoco hubiera importado, pero ahora quiero que te sientas bien… Tómate el tiempo que necesites y si no lo has hecho antes, sabes que ahora ya puedes hablarlo...
- Verás, todo empezó un día que yo estaba precisamente con Luis, ya sabes, un lunes, en el hotel. Bueno, y estábamos bastante liados en ese momento, no voy a mentirte... Recuerdo que yo llevaba un antifaz en la cara... y estábamos follando, yo subiendo y bajando encima de él... Su teléfono no dejaba de vibrar. Era Jorge... Ante la insistencia, tuvimos que parar y Luís acabó por cogerlo, por si era algo grave o urgente.
- Menuda situación teníais montada… y vaya llamada más inoportuna...
- La insistencia se debía a un plazo urgente de algo que había que pagar ese mismo día. Hablaron un par de minutos y, cuando terminó, Luis dejó el teléfono sobre la mesilla para que pudiéramos seguir... Bueno, aunque mucho más despacio, mientras él hablaba, yo no me había bajado de él, ni dejé de moverme arriba y abajo… para que no perdiera nada de su excitación.
- Eres divina, Sole… Y es por eso que escucharte me excita, no puedo evitarlo. Imaginando la escena entre vosotros, y sabiendo todo lo morbosa que tú puedes ser.
- Pero, al dejar el teléfono, Luis no colgó bien… Jorge se dio cuenta… y nos estuvo escuchando un buen rato ¿entiendes?
- Vaya pillo... Pero entonces… se enteró así de todo, ¿no? Si tú hablaste y él reconoció tu voz… eso sí es un marrón...
- No solo nos escuchó sino que se puso a grabarlo, Andrés. Y mientras seguimos follando, Luis me llamó en ese rato varias veces por mi nombre…
- No me digas que Jorge hizo algo luego con esa grabación, más allá de calentarse como hubiera hecho yo… o cualquiera…
- Dos días después, Jorge me llamó cuando estaba sola en casa y me puso el audio completo. Imagina cómo me quedé...
- ¿Hace mucho tiempo de eso? Aunque Luis sea su hermano, Jorge se ha convertido en un riesgo poco controlado. Empiezo a no entender y empiezo a preocuparme...
- Me hizo ir a su casa… Después de hacerme oír entera toda la grabación, me hizo una especie de chantaje... en dos fases. Yo primero no acepté porque estaba casi segura que tú no eras un peligro, aunque él hablase contigo o te enviase la grabación.
- No hubiera sido sencillo para mí, pero hubiera salido del paso como hubiera podido. Incluso aceptando que somos una pareja abierta aunque no fuera verdad. Y que tú puedes acostarte con quien quieras.
- Pero luego me habló de enviar el audio a grupos de WhatsApp de gente del pueblo, incluso distorsionado la voz de su hermano para protegerlo. Si yo se lo decía a Luis, él tomaría represalias contra mí... o contra nosotros. Y él también es nuestro jefe...
- No fue fácil tu decisión pero yo podría haber estado a tu lado...
- Pensé hacerlo así, Andrés, y resolverlo por mi cuenta. La verdad es que tuve miedo de que tú hicieras con Jorge igual que con Luis, normalizando todo y animándome a follar también con él...
- Al final terminaste por aceptar el chantaje para intentar arreglarlo...
- Le dije que me dejara pensarlo pero al final, acepté ir a su casa un par de veces más tal como era su intención. En esas primeras ocasiones, yo me comprometí a hacer lo que quisiera..., imagina lo que quería de mí… para conseguir que él borrara el audio.
- ¡Qué cabrón!
- Yo estuve poco participativa y bastante nerviosa. No se conformó con la mejor mamada que pude hacerle y tuve que dejarme follar, incluso exagerando mis jadeos y fingiendo mi orgasmo.
- Espero que él cumpliese lo acordado y lo borrara todo, porque parece que tú no lo disfrutaste.
- Yo no fui para disfrutar, Andrés, sino para conseguir deshacer el lío en que estaba metida. Mi única intención fue conseguir que él lo hiciera lo acordado. Y debo decir que al segundo día borró todo delante mía.
- Entonces fue leal contigo, aunque se aprovechó de ti.
- Lo hizo y él también se dio cuenta. Incluso se disculpó por haberme obligado a hacerlo, pensando que si yo no había opuesto mucha negativa, que no la puse, la verdad, es porque igual yo también hubiera querido hacerlo con él… igual que ya follaba con su hermano.
- Puede valer como excusa ¿y tú, qué le dijiste?
- Le dije que no le diera más vueltas y que lo hecho, hecho estaba. Pero que no me quedaba tranquila del todo. Aunque le creía cuando me mostró que había borrado todo y no había dejado copias, él aun podía hablar y contar lo que yo hacía con su hermano. Así que me adelanté y le dije de quedar… algunas veces más… para comprar así su silencio.
- Creo que hiciste bien… Es muy importante que él no cuente lo que sabe.
- Por eso seguimos viéndonos algo más, en su casa... Quizás fueron tres semanas o un mes en total... Él se empeñó en que yo no tuviera que fingir, porque también se había dado cuenta… Y se aseguraba de que yo también quedara satisfecha porque decía que él también estaba en mis manos, porque lo hundiría si se lo contaba a su hermano.
- Ya veo. Lo que empezó como un chantaje suyo se convirtió en un intercambio mutuo y aceptado del silencio de los dos… a cambio de placer.
- Lo has definido bien... Mi madre se quedaba con los niños mientras tú trabajabas… y en su casa lo hacíamos… sin prisas...
- Ya veo que ambos habéis cumplido vuestro acuerdo. ¿Luis sigue sin saberlo?
- Los dos pensamos en que lo mejor era no decir nada a nadie. Porque ambos lo vimos solo como algo temporal. Se que a ti te lo debía haber dicho mucho antes... Y ahora no vale que te diga que lo siento.
- Es que no tienes que decirlo, Sole…
- No te niego que disfruté mucho en todos esos encuentros que siguieron, Andrés. Como tú estás excitado ahora, cuando te lo cuento…
- Me gusta que no lo niegues… sabes que siempre he defendido que puedas disfrutar con otros hombres aunque tú no quisieras hacer caso de mis propuestas de tríos e intercambios de nuestros años de recién casados.
- Pero el riesgo de que nos pillaran era grande. Se me acabaron las excusas con mi madre y empecé a ponerme nerviosa. Después de un mes o así, decidimos dejarlo… Él tambien tenía a su novia aunque no vivían juntos…
- ¿Fue solo por un tiempo, verdad, lo de dejarlo? ¿Quién hizo más empeño en volver?
- A ver, Andrés, yo estaba con Luis… y contigo, claro. Para nada podía decir que estaba insatisfecha. Pero no sé, es otra vez el morbo de lo prohibido, o estar con un hombre que, teniendo a muchas mujeres, porque Jorge las tiene, elegía estar conmigo. Y se le notaba que para nada fingía cuando decía cómo disfrutaba conmigo en la cama…
Las palabras de Sole me recordaron enseguida la situación que Sole vivió con Carlos, su exnovio en sus tiempos de la universidad. Otro conquistador que se encaprichó de ella, teniendo otras muchas chicas a su alcance, por las inmensas capacidades de Sole para el placer y el sexo. Seguro que ella se había dado cuenta también, y tenía muy claro que eso contribuiría a sus ganas de repetir con Jorge.
- Jorge no dejaba de buscarme para que pudiera estar con él. Por lo menos una vez a la semana… casi siempre más.
Pensé interrumpirla para decirle que imaginaba que ella ya no tendría los “problemas” para estar con él que tuvo al principio. Y que Jorge se había encaprichado de ella ya estaba más que claro, como cualquiera que llega a conocerla en la cama. Pero entendí que eran comentarios que podían cortarla y decidí dejarla hablar.
- Cuando se le fueron acabando las excusas que podían servirme, Jorge ideó un nuevo plan que yo desconocía. Habló con su hermano y le ofreció su casa para que la pudiera usar en alguna ocasión… para lo que quisiera... sin hablarle para nada de que sabía lo que teníamos. Por si le resultaba más privada que la suya, pues está más a las afueras.
- Los dos hermanos llevaban tiempo separados de sus esposas, y veo que se ayudaban en la búsqueda de rollitos y en sus nuevas relaciones.
- Inicialmente, Luis no aceptó el ofrecimiento de Jorge pero, cuando se acercó el verano… hace ya dos veranos de esto, crecieron las dificultades para reservar habitación en el hotel donde siempre vamos.
- Ahora entiendo porqué, desde entonces, eso dejó de ser un problema para vosotros, cuando preveíais que sí que lo sería, pues el hotel os había advertido de que en verano estaba casi todo ocupado.
- Sí, el hotel dejó de ser un problema. Luis habló con Jorge para aceptar el préstamo de su casa para la mañana de algunos lunes. Pero no le dijo nada concreto sobre a quién pensaba llevar, obviamente.
- Si Jorge tampoco le preguntó...
- Luis le habló de un ligue que había conocido por Tinder, una italiana que vive en la costa. Con un marido de bastante más edad que ella y con disfunción eréctil. Que él le permite ciertas libertades siempre que ella sea muy discreta.
- Así que tú eres la "italiana" y yo el "marido consentidor con disfunción eréctil", jajaja. Tiene mucho sentido para "esa chica" buscarse a un amante de la sierra y no de la costa.
- No sé si eres el "marido consentidor" o ya eres "otra cosa".
Que yo me tomara las confesiones de Sole con toda normalidad, incluso haciendo algún chiste, había empezado a liberarla del peso de su "secreto". Sole había recuperado su postura erguida y sus ganas de hablar, incluso empezando a ironizar sobre mi clara condición de “cornudo”.
- Pero de "disfunción eréctil"... nada de nada, ya te digo yo, Andresito, eh.
Mientras me dijo eso, retiró mi mano de mi polla y la sustituyó por la suya, imitando los mismos movimientos hacia arriba y abajo que estaba haciendo yo.
- Si aguantas hasta el final, sin correrte, prometo darte un premio... que te va a gustar... Yo ya lo voy pensando...
Woww, la reacción de Sole al cambiar su mano por la mía casi me mata de morbo y de gusto. De camino, casi me había llamado "cornudo" por esas largas relaciones que ha estado manteniendo con Jorge y que yo desconocía.
Porque, a diferencia de lo ocurrido en la relación con Luis, que yo conocí desde el principio, Sole me había ocultado todos los encuentros con Jorge... ¡desde hace dos años!. Y ni siquiera la circunstancia esgrimida para el chantaje parecía suficiente para mantener "el precio a pagar" por ella… durante tanto, tanto tiempo.
Obviamente, estos pensamientos que circularon por mi mente se quedaron para mí y no sería yo quien se quejara porque Sole hubiese hecho con Jorge aquello con lo que yo tanto había fantaseado. Y encima ahora estuviera casi empezando a masturbarme, mientras a mí me pedía que aguantara.
- Ese mes de agosto casi me muero de estrés y de cansancio, entre todo el trabajo que tuvimos en el restaurante, con el primer verano normal después de la pandemia… y teniendo que acostarme… con los dos hermanos.
- Ahora recuerdo que llegaste a adelgazar... Pensé que era solo culpa del calor y del exceso de horas de trabajo.
- Dejé de quedar con Luis en el hotel, al cambiarlo por la casa de su hermano. Y, a cambio, también pasaba allí dos o tres veces por semana con el propio Jorge. Casi a diario, excepto los fines de semana, quedaba alli para follar con alguno de los dos.
- Los lunes por la mañana te ibas con Luis, pero… ¿cuándo con Jorge?
- Casi siempre tú estabas trabajando… ¿Recuerdas mi dolor de codo de ese verano y mis visitas al "fisio" dos veces en semana? Pues el "fisio" era Jorge… Me daba masajes por todo el cuerpo menos por el codo... Será por eso que me dejó de doler...
- Y yo creyendo que te gastaste la mitad de los ahorros que tenías guardados para la comunión de nuestro hijo en aquellas visitas...
- Es lo malo de empezar una mentira o establecer un secreto. Que luego tienes que mantenerlo... Por eso luego se me hizo "bola" contarte todo lo que yo estaba haciendo.
- Debí haberme extrañado del raro préstamo que te hizo tu madre para los gastos de la comunión y que nunca sé cómo le devolviste.
- El dinero nunca salió de la casa. Yo no hubiera aceptado gastármelo en mí en vez de en la fiesta de mi hijo.
-Hoy me estoy enterando de muchas cosas, Sole, pero no te lo reprocho.
- Jorge se fue encaprichando más y más… y, a pesar de su novia, no aguantaba estar sin foll... sin estar conmigo... tres o cuatro días a la semana. Montó un sistema oculto de grabación en video y volvió a chantajearme.
- Pero si tú, desde el principio, no le habías dicho nunca que no.
- Pues aun así, se aseguró de que me seguiría follando los meses de después. Pasó el verano, y yo seguí alternando el hotel con la casa de Jorge, y follando por separado con los dos hermanos...
- Joder, Sole...
- Tú no entendías nada pero ahora, por lo menos, ya sabes una de las razones por las que te dije que no a explorar ir al hotel de Antequera con los dos brasileños. Que no digo que hubiera aceptado...
- Imagino que es también la razón por la que le negabas a Luis quedar una tarde más a la semana con él, como me dijiste que él pretendía...
- Es que era imposible aumentar la frecuencia. Cada encuentro con alguno de los dos, por mucho que me lo pasara bien con ellos, aumentaba el riesgo de que me pillaran y yo, eso no podía consentirlo.
- Entonces cuando la limpiadora de la casa de Jorge enfermó y él te pidió por unos meses que la sustituyeras, tú ibas a... lo otro...
- Era cierto lo de la enfermedad de Celia pero ella siguió ocupándose de toda la limpieza, junto con su hermana. Te aseguro que no he limpiado nada en esa casa, si no contamos la polla de Jorge... que esa la he dejado reluciente muchas veces, imagina con qué...
- Pero si tú... traías el dinero a casa... por hacer ese trabajo...
- En esos meses, Jorge insistía en pagarme por horas... para hacer que la excusa fuera... más creíble...
Sole seguía masturbándome muy lentamente y yo, aguantando como podía. También empecé a tocarle debajo de las braguitas, porque pensar en lo que Sole me estaba contando podía hacerme explotar, y era raro que eso ya no hubiera pasado.
- Jorge te pagaba... ¿a precio de limpiadora?... ¿o de puta? Sé que la pregunta es muy inapropiada pero no he podido callarme.
- Él fijaba el precio y te aseguro que siempre fue generoso. Muy cabrón por sus grabaciones a escondidas y por todos sus chantajes, pero siempre se ha preocupado de mi... en todos los sentidos...
- ¿Y las grabaciones en video?
- En alguna se me veía con Luis y en la mayoría con él. Había editado los vídeos y borrado todas las caras. Nadie podría reconocerme pero, aun así, me enfadé mucho cuando me enseñó algunas grabaciones.
- ¡No puedo entender porqué pudo querer hacer eso! Más allá de lo morboso que sería poder volver a verte cuando quisiera.
- Le dije que eligiera… Que podía hacerme daño fácilmente si subía esos vídeos a algún lado. Y que si se le ocurría enviarlas a alguien conocido, que le denunciaría aunque eso supusiera perder el trabajo. Ya te digo que el sexo con Jorge es muy agradable pero que no siempre todo ha sido sencillo.
- Puedo hacerme a la idea... -tuve que morderme los labios porque también era obvio que, a pesar de todas esas putadas que le hacía, ella seguía viéndose con él.
- Ya te digo que fue él quien le ofreció la casa a su hermano Luis para que nos viéramos allí, pero luego había días que le ponía excusas para que no pudiéramos ir, diciendo que la casa estaba ocupada.
- Celos de su hermano. Aunque te acostabas con él, era claro que, si había visto los vídeos, él sabía que “pertenecías” a Luis, incluso más que a mí que al final “solo” soy tu marido. Y eso no lo llevaría nada bien cuando su intención sería tenerte para él.
- Por octubre de ese año fue por eso que Luis decidió hacer obra en el restaurante, una habitación contigua al despacho, con un sofá-cama y donde había algo más de espacio. Estaba claro el uso que pretendía darle a aquello y, de algún modo, yo me negué. Para estar en un cuartucho sin ventanas, y casi sin intimidad, ya teníamos el despacho que usábamos casi cada mañana.
- Confieso que me alegré cuando Luis empezó a construir esa habitación pero luego me enfadé cuando vi la insonorización que puso en las paredes.En eso sí había pensado…
- Pretendías escuchar todo lo que hacíamos, eh cornu... Andresito... Fue también por eso que siempre me opuse a follar allí o en el despacho... Claro, que en casa de Jorge teníamos el problema de las cámaras ocultas aunque de eso Luis no sabía nada. No se dónde había mayor privacidad. Por eso yo le insistí a Luis para no dejar el hotel si no era imprescindible.
- Hasta ahora parece que has conseguido que no lo sepa nadie. Toquemos madera...
- Jorge me enseñaba las grabaciones y aumentaba los chantajes a los que me sometía, y que yo aceptaba… Lo que significaba follar más y más veces con Jorge, llegando a hacerlo de martes a viernes en alguna semana.
- ¡Casi más que con Luis! De hecho, él ha sido "engañado" casi más que yo, confiando plenamente en la "entrega" que tú le demostrabas.
- He vivido estos años en una especie de esquizofrenia. No por tener que dividir mi tiempo entre Luis y Jorge, eso ha sido relativamente sencillo. Era una dura elección de repartir mi poco tiempo libre entre mis hijos y mi familia, que ahí entras también tú, y mis renacidas ganas de sexo, de experimentar y de disfrutar con mi cuerpo...
- Siempre tuve claro que te merecías toda esa libertad que ahora disfrutas, Sole. Aunque pensé, y todavía pienso, que eso no impide que yo pueda estar cerca tuya en muchos de esos momentos...
- Son las condiciones que te puse, pensando en que jamás aceptarías. Porque en el fondo, tengo mucho miedo todavía de hasta dónde puedo llegar, y de las imprevisibles consecuencias. Un día puedes despertar de tu "borrachera de morbo" y me echarás en cara que he abusado de ti y te he engañado.
-- Eso nunca, Sole, te lo prometo. Aunque no haya cambios y sigamos así...
- Pero internamente yo sí lo siento así. Recuerda que al principio, yo estaba muy pesada con eso. Y todavía lo pienso. Que yo me aprovecho de tu "debilidad" porque tú, hasta ahora, lo consientes todo. Pero tengo miedo de que algún dia eso deje de ser así, mismamente ahora.. ¿Cómo vas a tomarte esto de Jorge que te estoy contando ahora?
- Ah, Sole, ahhh, más despacio, por dios... o no podré seguir aguantando... ¿Y me preguntas que cómo me lo voy a tomar? Eres divina, Sole...
En vez de ir más despacio, como yo le estaba pidiendo, aceleró el ritmo con su mano y la intensidad de su movimiento a la vez que, con la otra mano, rodeó mis testículos...
- No te estoy oyendo... Dime lo que piensas de que no solo folle con Luis... sino también... con Jorge..
- Ah, Sole, síiiiii, sabes que me gusta eso, ahhhh
- Que sigo sin oírte, Andresitooo...
- Ahhh, síiii, Sole, síiiiii... ahhh... No pares.. ahhh... sigue, sigue, ahhh, sigue follando ahhhh con los dos hermanos, ahhhhh
Intentaba resistir todo lo posible pero cada segundo que retrasaba mi explosión era, a la vez, un segundo mas de placer controlado por Sole y un esfuerzo mental infinito contra mis instintos.
- Entonces, ¿de verdad quieres que siga follando con los dos, Andresito?
- Sí, Sole, ahhh, síiiii, ahhhhh, con Luis, ahhhhh, y con Jorge, ahhhh
- Aguanta, mi cornudo, y apaga la luz... Te dije que hay un premio para tí... ¿Es que no lo quieres?
- Síii, ahhhhh, síiiiiii, con los dos, Sole, ahhh, quiero que folles con los dosss.
Extendí mi mano y apagué la lamparita como pude. En el segundo en que se hizo la oscuridad, Sole soltó mi polla y, en un movimiento rápido, se abrió de muslos y se subió sobre mi cintura. Siguió bajando hasta poner mi polla con su mano en la entrada de su coño, que noté abierto y mojadísimo, y se dejó caer lentamente para que la penetrara.
- Vamos, Luis, méteme tu polla, como haces siempre... hasta el fondo...
- Si, Sole, ahhh, quiero que folles con Luis, ahhhh... -al decir estas palabras, no pude evitar empezar a correrme, dentro del coño de mi esposa que se movía hacia arriba y abajo sobre mi.
- Fóllame duro, Jorge, ahhh, siente como me muevo sobre tí...
- Y con Jorge, ahhh, ahhhh, sigue también con él, ahhhhh, sigue follando con los dos, ahhhhhhh
No había necesitado muchos movimientos de mi pelvis para vaciarme por completo dentro del coño de Sole. Y ella había colaborado a mi tremenda corrida con el ritmo con el que subía y bajaba sobre mi polla, simulando que lo hacía mientras estaba con alguno de sus amantes.
Antes de que yo pudiese dejar de jadear, Sole siguió tomando la iniciativa y de nuevo se movió sobre mí, ahora sentando sus nalgas sobre mi cara y poniendo su coño lleno de mi semen directamente sobre mi boca. Sin dejar de restregarse y pidiéndome su merecidísima ración de placer.
- Este es tu premio, cornudito. Lame mi coñito como sabes... Estoy muy caliente y quiero correrme... en tu boca..
No sé si se debía al reciente viaje de Sole a Madrid, a su confesión más o menos forzada por mi de sus dos años de sexo oculto con Jorge, o a cualquiera otra razón, pero el cambio en la actitud de Sole hacia mí era más que evidente
Apenas había podido recuperarme de mi propio orgasmo y tuve que ponerme enseguida a lamer los labios hinchados y el clítoris sobresaltado de Sole, cubiertos ambos con mi propio semen que manaba abundante y caliente de su vagina,. Aumentando los lametones y lengüetazos hasta llevarla a ella tan cerca de esa misma locura de placer que ella me había producido, y que yo había sentido. Casi como nunca antes.
Oír sus gemidos y saber que, aunque pensara en otros hombres, era yo quien se los estaba provocando me dio fuerzas adicionales para continuar con la lamida profunda que le estaba haciendo en su sexo. Mi lengua lo recorría en toda su amplitud, saboreando sus generosos y excitados labios, ahora más abiertos de lo que había visto o sentido nunca antes.
Al cabo de un minuto, la oí jadear con claridad y, mientras notaba lis temblores de su cuerpo atravesado por un largo orgasmo, no dejaba de llamarme cornudo y de pronunciar el nombre de sus dos amantes.
Definitivamente algo había cambiado en la actitud de Sole y, ahora sí, yo debía estar preparado también para aprovecharme de ese cambio. Solo podría hacerlo estando a la altura de las nuevas exigencias de mi esposa, más libre cada vez. Cambios nacidos a raíz de la nueva relación que mantenía con Jorge y que hoy Sole me había confesado.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Cuernos que no ves, corazón que no siente
Miguel no podía creer lo que había visto en ese baño. Ahora, con la disfunción de su cuerpo y la frialdad de su matrimonio, me pide que le devuelva a…
Comparte:Trio mfmVoyeurismo ocultoDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
De profesion: Puta (2)
Le pidieron que se desnudara para ser elegida, pero ella solo quería ser mirada. Ahora, bajo la luz de una terraza pública, dos hombres esperan su…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El deseo prohibido de mi marido
Alberto la tiene encerrada en su jaula de oro, pero el deseo no se encierra. Julia descubre que la única forma de mantener la llama encendida es…
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaVoyeurismo oculto
- Hetero: Infidelidad
Aventuras 11.
Tito acaba de engañar a toda la municipalidad para sacar lo que quiere. Ahora, la única audiencia que le importa está arrodillada frente a su sillón,…
Comparte:Infidelidad ocultaTrio mfmDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El diario Secreto de mi Esposa (IV)–Juego límite
Él encontró su diario y la sospecha lo consumió. Ahora, en lugar de confrontarla, la invita a jugar con sus fantasías más oscuras, llevándola al…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
El verano de la mujer infiel (extracto 7)
Los mensajes anónimos empiezan a llegar con insinuaciones hirientes. Dany sabe que algo no va bien, pero la evidencia que recibe lo sumerge en una…
Comparte:Infidelidad ocultaChantajeVoyeurismo oculto