Xtories

Cuernos que no ves, corazón que no siente

Miguel no podía creer lo que había visto en ese baño. Ahora, con la disfunción de su cuerpo y la frialdad de su matrimonio, me pide que le devuelva a su esposa la pasión que yo le robé. No es solo sexo; es un juego de espejos donde nadie sale indemne.

Valenciano20K vistas9.2· 30 votos

No sé qué dirían las estadísticas, pero muchos cuernos puestos por las mujeres, más que cuernos son cuernos autoinfligidos por el propio marido, que es lo mismo que decir maridos que se hacen cornudos ellos mismos. Me ha ocurrido varias veces y este relato es una de esas situaciones o es lo que creo. Desde que llegue del crucero no he parado de estar de fiesta con amigos y no sé si es porque me enteré de que en el cumpleaños de mi amiga Carla, un matrimonio que se llama Blanca y Antonio, con los que había tenido múltiples encuentros sexuales, no sé si por los efluvios del agua con misterio, hablaron con todo detalle de nuestros encuentros y de cómo me desenvolvía en ese ambiente tan especial. Alguna más aportó su granito de arena y eso llevó a entender porque muchos de mis amigos me trataban de otra manera. Unos porque me tanteaban y ahora lo entendía y otros porque alejaban a sus mujeres de mí, eso sí, con mucho disimulo. Luego quedaban los que seguían sin cambiar en nada. Esa “propaganda” puede llegar a favorecer en algunos casos.

Antes de irme de crucero, había quedado con otros que llevan al Valencia en el corazón, para reunirnos antes del partido del día 16 entre el Valencia y el At. de Madrid. En principio habíamos quedado cinco, luego fuimos más y quedamos para comer ese mismo día. El encuentro, incluida la comida, estuvo perfecto. Quedando para reunirnos otro día y después de cada uno estudiar bien lo hablado. Uno de los que fue llevó a dos que se sientan pegados a nosotros en el estadio, igual que yo lleve a dos amigos. Nos caímos bien de entrada y con la euforia de haber ganado 3 – 0, nos vinimos arriba, mis amigos y yo hablamos de ir de cena y a celebrar esa victoria. Uno de ellos nos invitó a una barbacoa, tratamos de excusarnos y uno de mis amigos dijo que habían quedado con sus mujeres, insistieron diciendo que las lleváramos también. Debido al subidón que era como una mascletá, pero de una mascletá que dejaría pequeña a las de la plaza del ayuntamiento. Al final aceptamos y después de darnos la dirección quedamos que recogerían a sus mujeres e iríamos. Mientras mis amigos iban a por sus mujeres, me tocó ir a comprar vino para llevar.

Me recogieron y fuimos en tres coches. Era un chalet en un buen sitio y ya se escuchaba la fiesta que había dentro. Costó que nos abrieran, vino el que nos invitó y que era el anfitrión. Se llama Cuco, 1.70, 95/100 kg., melena con raya en medio y pelo muy canoso. Se había cambiado de ropa e iba en chanclas, pantalón corto y una camiseta que no le quedaba nada bien. No había tanta gente como se podía esperar por el follón que se escuchaba. Mis amigos y yo nos quedamos cortados al ver aparecer a las dos mujeres que habíamos visto en el estadio, en el último partido que había ido antes de mi crucero. Cuco nos presenta a las dos mujeres en cuestión. La primera es su cuñada Asunción, 1.68, melena más corta tiene cara graciosa y revoltosa, delgada y tetas de medianas a pequeñas. Me sonríe con complicidad y luego me presenta a su esposa Karina, la que dije que tenía cara de PUTÓN, “rolliza” sin estar gorda. De la misma altura que su cuñada y no escuché mal en el estadio eran cuñadas. Con más morbo que el día que la vi por primera vez. Al final me presentó a su cuñado, que al verlo lo reconocí de haberlo visto algún día en el estadio. Felipe 1.77, delgado y pelo corto, más serio que Cuco.

Karina cuando me vino a saludar, se había pasado la punta de la lengua por los labios e iba vestida como si fuera de fiesta. Llevaba un traje de pantalón negro con una chaqueta fucsia. Debajo de la chaqueta se ve parte de un sujetador negro de encaje y se ven parte de sus grandes tetas, que como lleva la chaqueta abrochada impide que se vean en su esplendor. Nos damos dos besos, el primero en la mejilla y el segundo se lo doy pegado, muy pegado a la comisura de sus labios. Veo su cara sorpresa por no habérselo esperado, pero también veo en su cara voluptuosidad. Cómo resultó todo, que uno de mis amigos, en concreto Miguel, me dice —PELAYO... POR FAVOR... que no los conocemos, que son los anfitriones y estamos en ¡¡SU!! CASA— le respondo que no entiendo porque me dice eso y la verdad que en ese momento no lo entendía. Mucha celebración y el que menos bebía era precisamente Miguel, un prodigio de virtudes, porque no bebía, no fumaba, mucho menos acercarse a ningún tipo de drogas y solo tenía ojos para su mujer Susana, para ser más exactos la casta Susana.

Por parte de Karina se estaba produciendo un acercamiento hacia mi persona demasiado descarado y su cuñada Asunción no se quedaba atrás. Me daba cuenta de que para ellas toda esa situación era un juego divertido y excitante. Karina empezó abriéndose un botón más de su chaqueta. Asunción de manera descarada se dejó caer una bebida y fue a cambiarse, no tardando en regresar. Ahora llevaba una super mini, minifalda y una blusa negra con trasparencias que dejaba ver si uno se fijaba un poco unos pezones que debían de ser de color rosa. Cada vez que podían se rozaban conmigo. En un principio pensé que todo era planeado, que Cuco me había llevado allí para que estuviera con su mujer, pero en un momento concreto su cara no reflejaba eso. Es más, se llevó a parte a su mujer y pude ver claramente como reprendí a su mujer y la debía de sermonear, ella apareció con cara lastimera y de niña buena. Felipe que en ningún momento me había mirado bien, me pareció que quiso hacer lo mismo con su mujer, pero ésta cambió las tornas y fue ella quien reprendió a su marido que parecía un pelele después.

Miguel que se dio cuenta se pegó a mí y no me quería dejar solo, Susana que siempre se había llevado bien conmigo, ni se acercaba, desde hacía un tiempo se había distanciado y no sabía el motivo, porque mi trato con ella siempre había sido correcto y sin el más mínimo exceso. Otra vez Cuco estaba a sus anchas y se había venido arriba, también por la bebida. Karina ya no hacía nada y aunque la barbacoa estaba en el exterior, Karina de vez en cuando entraba a la cocina de la casa. Porque desde donde yo estaba se la podía ver. En una de esas idas y venidas de Karina, dije que necesitaba urgentemente ir al aseo porque había algo que me había sentado mal. Miguel me dijo que mientras volvía iba a aprovechar para estar con su mujer que estaba hablando con otras mujeres.

Entro en la casa y en el único sitio que hay luz es la cocina, ya que todos usan el aseo que hay junto a la piscina. Me asomo un poco por la puerta de la cocina y veo a Karina que está fumando y lo que fuma no es solo tabaco o el olor me engañaba. Miro donde está el interruptor y apago la luz, para que desde fuera no se me vea, solo queda encendida la luz de la campana extractora. Ella se gira y me ve, se gira y lleva la mano con la que tiene el “cigarro” a su espalda diciéndome —te tienes que ir, si Cuco te ve, se lía, que ya me ha montado el belén— sin inmutarme respondo —pues queda mucho todavía para navidad y tengo una figurita para tu belén que hay que guardar— ella se sonríe y me dice que me vaya, pero le digo que ellas han estado jugando junto a su cuñada conmigo y estoy decidido a saber quién es más puta de las dos. Mi rabo está a reventar y me acerco a ella para desabrochar su chaqueta, viendo un sujetador precioso que casi no puede sujetarlas. Meto un dedo por el canal que hay entre sus tetas y le digo que por ahí estaría bien la figurita.

Ella sonriendo me dice en plan sarcástico —seguro que ni se vería aquí, porque se perdería— lo siguiente que hago es desabrocharme el pantalón y sacar mi rabo, ella lo mira fijamente y su cata cambia, se le pone la cara que me gusto cuando la vi por primera vez, cara de PUTÓN y me dice con deseo —NENE, NENE, NEEENE... LA ACABAS DE LIAR, PORQUE VAYA MARAVILLA QUE TIENES, NO, NO, ESA NO SE VA A PERDER— y me agarra de una mano para llevarme a un aseo de cortesía. El motivo de llevarme allí me lo dijo ella, que quería ver su cara de guarra mientras me la follaba. Ya íbamos con la respiración acelerada, se puso más acelerada bajándome el pantalón. No perdimos tiempo, ella se apoya junto al espejo, sus pantalones caen y está rellena, pero sus carnes son muy prietas. No me hizo falta soltar su sujetador lo hizo ella y una vez que me puse un condón, no me costó nada meter mi rabo, porque su coño estaba encharcado. Tengo claro que le gusta el sexo potente, contra más la empotro más pide. Y me dice que desde que me vio sabía que me iba a follar. No y tardó nada en correrse y quería montarme literalmente, me siento en la taza del wáter y aunque el espacio era angosto, se sienta encina. Menudas subidas y bajadas me da mientras me como sus tetas. Por un reflejo del espejo veo a Miguel mirando con la boca abierta.

Terminamos de follar corriéndonos y me pregunta ella que tal y le respondo que no me gusta correrme en silencio. Pero no era momento de ponernos a hablar de eso y le digo que tenemos que salir, no nos vayan a echar en falta y sobre todo Cuco que ya había visto su discusión y ella me dice —no ha sido una discusión en sí, es que no le gusta que entre conocido ni vaya vestida así ni que de tantas confianzas— entonces le pregunto si es que su marido la deja follar libremente, su respuesta fue clara —jajajajajaja, que dices. Pero se lo toma a broma, pero le he dicho o que cumple como un marido debe cumplir o buscaré un semental que haga su trabajo. Porque es que ni se la ve ya para mear— y le pregunte que le decía él —siempre me dice que si no se entera... o que lo mismo él quiere mirar y le dije si me decidiera y miraras, sería bajo mis condiciones— me decía que eso se terminaba riendo. Me fui antes que ella y el calentón no se me había pasado, el aperitivo estuvo bien pero no fue suficiente.

Al salir me encontréde nuevo con Miguel, que no decía nada, estaba con cara pensativa y si él se hacía el loco, pues yo haría lo mismo. Susana hizo una señal a Miguel, que me dijo que ahora regresaba. Aunque hablaba con otras personas los miraba discretamente, la conversación no me permitía descifrar nada, porque era de lo más normal. Miguel se acercó y me dijo que Susana estaba aburrida, le dije que nos podíamos ir que no estábamos en nuestro ambiente y nos despedimos de Cuco y compañía. Miguel que era quien conducía me propuso tomar algo, pensé que era ir a algún sitio, pero acabamos llegando a su casa. No era tarde y su mujer estaba de morros, supongo que por haberme invitado. La hermana de Susana vive en el mismo complejo y nos dijo que se acercaba un momento a casa de su hermana. Me puso un buen whisky, no bebería, pero sabía lo que ofrecía. Para sacar conversación, inicie una con el whisky. Ni me contestó, fue por otro lado.

— Pelayo déjate de tonterías. ¿Te parece normal lo que has hecho con Karina? ¿Y si os hubiera sorprendido su marido?

— Primero no nos han sorprendido y lo que has visto ha sido consensuado. Si nos hubieran sorprendido... pues no sé qué hubiera pasado y lo mismo te sorprendías.

— Manda huevos Pelayo. Es que me he quedado anonadado. Porque no me creía nada de lo que comentaron Blanca y Antonio, pero visto lo visto...

— ¿Qué no te creías? Porque no sé lo que comentaron.

— Pues que eras un osado, que habías tenías rollos con parejas y algo que me ha dejado impactado, decían que tenías un buen “mandao” pero lo tuyo es un “trabucó” de otra galaxia. No imaginaba que pudieras tener ese... digamos gran pollón.

— Jajajajajaja, tampoco es para tanto. Es que eso no puede entrar a todas, estoy seguro de que no.

— Hasta que no se prueba no se sabe.

— Ya que estamos hablando de la jodienda. ¿Hace cuánto nos conocemos?

— Pues espera que haga los cálculos... ¿11 años? Recuerdo que yo era un chavalín y tú ya estabas talludito. Jajajajajajaja.

— Once años dan para mucho y son casi doce. Quiero pedirte un favor, que para mí resulta extraño, aunque para ti deduzco que no te lo parecerá.

— Dime, porque entre lo que has dicho de aprovechando que hablábamos de la jodienda y lo de pedir algo extraño para ti, deduzco... no me adelanto. Venga dime.

— Muy sencillo, quiero que te acuestes con Susana. Ya lo he dicho.

Mi intuición no falló, lo único que no me quise adelantar. Susana está físicamente muy bien, aunque no podría ser modelo nunca, porque no llegaba al 1.60 pero no tenía nada que envidiar. Melena por debajo de los hombros, castaño oscuro, culo prominente, deseable y con buena forma. Ojos claros, simpática, pero con un genio endiablado. Miguel 1.73, físicamente bien cuidado, practica varios deportes. Quería saber si era consciente de lo que me había propuesto, porque eran una pareja muy compenetrada, unida y muy lejos de las parejas que me habían propuesto hasta entones sexo. Pero le insistí si estaba seguro y me dijo que sí. Le hice la pregunta más importante, que era lo que decía o quería Susana.

— Susana no quiere oír hablar del tema. Me refiero a que le he propuesto acostarse con un hombre, sin más, sin decir a nadie en concreto y me ha tachado de LOCO. Como, aunque decía que estaba loco notaba que se excitaba, le propuse dos, uno tu y el otro para sorpresa mía y según Susana es gay. Cuando le insistí varias veces con tu nombre, porque sé que le caes muy bien, se distanció, creo que por miedo. Después de lo contado por Antonio y Blanca, fui a por todas, pero se cerró en banda.

— Deduzco que esta invitación ha sido sin consultar con ella y por eso sus morros.

— Has acertado.

— Así no se hacen las cosas, porque ahora está cabreada y lo mismo piensa que estoy compinchado contigo.

— Si lo hago por ella. Hace ya tiempo y no mejoro, no aguanto mi erección más de tres minutos y me voy sin poder evitarlo.

— Si es por eso, te digo lo que le he dicho a otros en tus circunstancias, hay médicos muy buenos que te ponen en “forma” con paciencia.

— Desde viagra a unas inyecciones que te ponen en el pene y mejora algo, muy poco, me dicen que no es físico sino del coco. Psiquiatra y psicólogo tampoco hace mucho. Por lo que Susana aunque no lo reconoce no queda nada satisfecha. La solución que no es solución es una gran colección de ingenios para dar placer sexual, con pilas y sin pilas. Me hace verdaderas exhibiciones y con eso logro ponerme algo más, pero nada más.

— (Mi rabo se estaba poniendo tremendo) Lo que no tienes que hacerlo porque piense que te va a engañar o dejarte abandonado. Que tengo muy claro que Susana te ama a tope.

— Pues precisamente por eso te lo he propuesto, quiero ver su cara rebosante de felicidad por tener orgasmos humanos no con tecnología, que eso es muy frío. ¿Me harás el favor?

— Pero dime algo más de Susana.

— Pues que cuando se excita se le ponen unos pezones que no te puedes ni imaginar, como no me imagina yo tu super pollón.

— Jajajajaja, no me refería a eso, que ha sido muy gráfico. Me refería a que diría ella a esto, una vez hablado en serio.

— Hablaría con ella de nuevo, pero ahora si me dices que sí, contándole y que tú también quieres.

— Pues si ella quiere acepto, pero solo si ella quiere. Lo único que no quiero es que luego tengamos malos rollos, sobre todo tú y yo.

— Nuestra amistad seguirá igual o mejor. Sí pensé en ti es porque sé que eres discreto, que te cuidas, que serás respetuoso y no te voy a mentir, porque ya que se va a acostar con otro, que sea con alguien bien “plantao” y dotado. Que de eso vas sobrado.

— Espera un segundo... quiero dejar claro una cosa, follando no soy tan suave ni bien hablado, me dejo llevar y para que lo tengas claro, escucharías por mi parte palabras fuertes hacia tu mujer, hacia ti y cabe la posibilidad de que ella entre en el juego.

Esto último lo dejó en fuera de juego, sabía que su cabeza le estaba funcionando a toda velocidad. Su estado de nerviosismo se notaba y cuando llegó su mujer de ver a su hermana. Susana no tenía cara de estar a gusto con mi presencia y dije que me marchaba, ella no dijo nada y Miguel de forma muy amable se despidió de mí. Me marche y en la calle saque el móvil para llamar a un taxi y vi que tenía un menaje de voz, era mi amigo Kike que me animaba a que fuera a un sitio donde solíamos ir, que estaba con unos amigos y que me esperaba. También vi que me había llamado varias veces, le llamo y no me contesta, tampoco nada raro porque era un sitio muy ruidoso. Me animé y fui a su encuentro. Él vivía en pareja y en ese momento estaban en un impasse. Ella después de siete años quería dar un paso más en su relación y convivencia, pero además quería ser madre. Él era mujeriego por naturaleza y bastante parecido a mí en ese sentido. Se que por lo menos llevaba cinco años tratando de que su pareja fuera más liberal y ella decía que no. Por eso cuando vi que María (40 años, 1.65, rubia, tetas de buen tamaño, delgada, culo generoso y boca de labios muy gruesos naturales) me extraño y mi amigo Jaume(42 años, 1.77, castaño, en forma y bien dotado)me dijo que se habían arreglado ese día. Estaban con más personas, pero al verme se despidieron y nos fuimos a tomar unas copas a otro sitio.

J— Pelayo que bien que hayas venido, porque justo hoy hablaba con María de ir a un bar de intercambios y me decía que le daba corte. A ti que te gustan esos sitios ¿a qué se está bien y se puede tomar una copa sin necesidad de estar obligado a nada? (no me había avisado de nada y María parecía un semáforo)

Y— Eso es como todo, según gustos. A mí ya no me hacen mucha gracia y no todos son para ir, porque hay algunos que dan asco.

M— Ves me da la razón.

Y— No doy la razón a ninguno de los dos, pero tampoco os la quito. Pero es verdad que no tienes por qué hacer nada que no quieras.

J— Había pensado en algún sitio. (de todos los que dijo solo había uno que a mí me parecía adecuado, por lo menos la última vez que acudí y de eso hacía ya mucho tiempo) Pues podíamos ir a tomar una copa.

Y— A mí no es que me haga mucha ilusión...

M— Ves a Pelayo no le apetece, eres tú el único al que le apetece.

Y— Un momento María, a mí no me uses como escudo, si no quieres ir pues no vayas. Que yo no he dicho ni sí ni no, he dicho que mucha ilusión no me hace.

María entendió como un desafío lo que acababa de decir y solo decía que a ella no le asustaba, cuando yo no dije nada de eso. Al final dijo que fuéramos. Jaume daba palmadas (virtuales) y al final fuimos. Al llegar quien nos abre es Marta, una de las encargadas y con la que tengo una buena amistad de todo tipo. Les presento a mis amigos y entramos. Ella misma me dice que para que les va a enseñar y explicar nada estando yo allí y me pide que haga los honores de enseñárselo. No quiero agobiarlos de momento y pedimos unas copas. María estaba muy nerviosa y no dejaba de mirar para todos los sitios, porque ya estaba todo el mundo muy animado. Jaume también lo estaba, pero lo disimulaba. Marta la encargada se dio cuenta rápidamente de que era una pareja novata y me dijo al oído que me acercara a una sala que hay junto a la mazmorra. Por eso les digo que dejemos las copas y demos una vuelta. Les decía que era y para que cada espacio y llegue a la sala que quería. Como había mucha oscuridad, Jaume iba primero y seguía mis indicaciones, ella detrás con sus manos sobre sus hombros y yo detrás de ella. En la sala que había dicho Marta había todo un espectáculo. Una mujer a la que le hacían una doble penetración y un tío le metía el rabo en la boca. La mujer estaría cerca de los 50, los tíos jóvenes y había un hombre impidiendo la entrada a nadie más, de la misma edad que la mujer, que debía ser el marido. Ella lo confirmó una vez que se saca el rabo de la boca y se dirige al hombre diciéndole —CORNUDO ¿ves bien como me follan?—

Al acercarse más personas, no me queda otra que pegarme al culo de María, que no se inmuta, está absorta viendo la follada que se están pegando. Ya les había dicho de ponernos unas toallas, porque de lo contrario no podríamos ir a esas zonas. Se lo vuelvo a decir y esta vez si aceptan ponerse las toallas. Nos vamos a cambiar y lo hacemos juntos. Jaume está empalmado y está bien dotado en lo que se refiere al grosor, que no acompaña con la longitud. Me quedo desnudo, su mujer está de espaldas y cuando me ve Jaume y aunque no estoy empalmado del todo exclama —¡NANO! MENUDA POLLA y eso que no la tienes del todo levantada— María que se ha envuelto en la toalla para quitarse el sujetador y que no se le vea nada, se ladea y clava sus ojos en mi rabo. Me he dado cuenta de que sus bragas se las ha dejado puestas. Quiero seguir la “ruta” pero María dice que tiene sed y regresamos a la barra. Mientras estamos en la barra, hay una pareja cuarentona y los dos de buen ver, que no nos quitan la mirada. Me doy cuenta de que Jaume les sigue el juego y María sigue en su estado de nervios, pero me doy cuenta de que también está excitada. Nos sentamos en la zona de mesas y Jaume trata de meter mano a María, que le sujeta la mano y le lanza una mirada que se queda quieto.

Al rato pasa la pareja y nos miran descaradamente, María ni se da cuenta. Jaume sin venir a cuento dice que va al aseo, que le molesta la tripa. No soy tonto y sé que va a ver lo que hace la pareja. María me dice —Pelayo por favor acércate a ver qué le pasa a Jaume que está tardando mucho y me preocupa— como imagino que estará de mirón, le digo que ya llegará. Eso no le gusta y dice que va ella, pero se frena porque le da corte pasar por todos los sitios hasta llegar a los aseos. Por lo que me pide que le acompañe. Trato de quitarle la idea de la cabeza y al final no me queda otra que acompañarla, porque se está poniendo de muy mala leche. Iba tan rápido que no me pude fijar bien en nada más. Los dos aseos estaban vacíos y aunque la penumbra no permitía ver bien, su cara por su gesto tenía que estar blanca. Me pregunta si hay alguna otra salida y le digo con la cabeza que no. La siguiente parada fue regresar sobre nuestros pasos y parar donde había una “cama” gigante, donde a simple vista había más de una docena de parejas. Miramos en más sitios y en uno vimos algo que nos dejó a los dos boquiabiertos. Jaume estaba haciendo el trenecito. Jaume follaba a la mujer estando ella tumbada boca abajo y el hombre estaba dando por culo a Jaume. Le susurro que nos vayamos y ella se queda mirando. En un momento dado, María echa una mano atrás y me agarra el rabo. No tardó mucho en ponerlo a tope. A continuación, se mete ambas manos debajo de su toalla y se quita las bragas. Luego me agarra de una mano y nos metemos en el cuarto donde están ellos. Jaume nos ve y se le queda una cara de apenado, pide perdón, pero el hombre que tiene detrás no para de follarle el culo con más fuerza.

María quiere que me acueste y sin ponerme condón, se mete mi rabo y grita de placer. Jaume no quiere que me la folle sin protección y ella le responde —los muerde almohadas, ponen el culo y callan, que ahora me explico muchas cosas, pero la noche no ha acabado— se queda en silencio, está dominado en ese momento por el portador del rabo que le está dando por culo. María mira al otro hombre y le dice —deja al maricón ese y folla mi culo, pero cámbiate el condón— el tío ni se lo pensó, se cambió el condón y se puso a follar el culo de María, su rabio era de tamaño normal, pero arremetía bien contra el culo de María que se corrió dos veces casi seguidas y una tercera vez cuando nos corrimos el otro y yo. El otro se sale de su culo y ella no me deja que me salga, le dice a su marido delante de la pareja y de algunas parejas que están mirando —venga maricón túmbate a mi lado, que te vas a terminar de coronar y ni rechistes— eso último se lo dijo porque hizo amago de querer decir algo. Una vez se había tumbado y sin que se lo esperara, puso su coño sobre la boca de Jaume diciéndole —toma una buena ración de corrida de tu amigo, que, por cierto, tiene una polla de alucine— Jaume se resistió y ella le decía que empezara a mover su lengua que era de lo poco que sabía hacer bien y cuando su cara se estaba llenando de excitación dice a su marido, —aprovéchate ahora que no me vas a volver a tocar— que mucho decir pero acabó corriéndose de una forma salvaje, o eso me pareció porque la realidad es que no sabía cómo se corría con su marido a solas.

Nos salimos fuera y María se va al aseo, Jaume va detrás de ella, avergonzado y preocupado, hasta que ella le dice que no hace falta que la acompañe, que se vaya a la barra y le pida otra copa. Nos fuimos los dos y traté de tranquilizarle. Su preocupación sobre todo eran las últimas palabras de su mujer y le dije —ha sido una noche de muchas sorpresas, en estas situaciones se suelen decir muchas cosas sin pensar, como también se hacen cosas impensables hasta hoy. Luego en frío seguro que lo habláis y si no hay reproches llegareis a un entendimiento, eso seguro y se dicen muchas cosas, eso sí tenéis que ser sinceros— parece que logré relajarle. María venía tan campante y después de dar un sorbo a su copa dijo —menudo calor, madre mía— era verdad que hacía calor y más después de tanto “ejercicio”, Jaume le estaba dando la razón cuando ella pasa de lo que él dice y se dirige a mí —Pelayo he de reconocerlo, tienes una buena polla y sabes cómo usarla, porque se te nota que eres un perfecto vicioso— antes de acabarse la copa nos dijo que nos fuéramos vistiendo, que ella ya se había vestido, porque le apetecía irse. Mientras nos cambiábamos Jaume y yo, me decía que ahora venía la otra parte, hablar con su mujer en cuanto llegaran a casa y al decirle que se tranquilizara me respondía muy seguro —si estoy tranquilo, porque sé que María estará ahora muy cortada y no sé si se atreverá a hablar...— ya empezaba a ser el Jaume habitual, decidido y seguro de sí mismo.

Fuimos a buscar su coche y en vez de sentarse como antes María delante, se sentó detrás conmigo, ante la sorpresa de su marido. Al cerrar la puerta y antes de que pusiera en marcha el coche me empezaba a tocar el rabo y en segundos estaba empalmado —Jaume nuestro amigo Pelayo está con el “pescuezo” bien duro, que maravilla de hombre— me desabrocha el pantalón y me empieza a hacer una mamada. Veo a Jaume mirar por el retrovisor y nuestras miradas se cruzan, tiene una buena mamona en casa. Que para un momento para decirle a Jaume —EH MARICÓN seguro que te gustaría estar tu aquí, pues te jodes, que solo me la como yo y esta riquísima— hacia ruidos con su boca y eso ponía a Jaume más cachondo, lo veía en su mirada. Después de decir que ya estaba la polla como ella quería, se sube sobre mí y se mete mi rabo, —joder Jaume la puta de tu mujer viene preparada, no lleva nada debajo— me monta de espaldas a su marido, me abraza, nos morreamos y no deja de decir guarradas. Estamos llegando a donde viven y ahora si se preocupa Jaume que avisa a su mujer y esta le responde, tal vez por ir un poco alegre —y qué más da, que se enteren como me he enterado yo que tengo un cornudo maricón como marido— viendo que pasaba de quitarse, la obligo a quitarse y se me pone brava, le doy azotes bien fuertes avisándola de que no soy su marido y a mí no me chulea.

Aparca y salimos del coche, Jaume piensa que me voy a despedir y marcharme, al ver que los acompaño hasta el portal, se extraña y me dice que no hace falta le respondo —Jaume que te chulee a ti es problema tuyo, que me chulee a mi NO y ahora le voy a dar de su medicina— subimos a su casa, nada más cerrar la puerta, la desnudo de malos modos, su cara es de estar cachonda y la de Jaume de perplejidad. Hasta que la llevo al salón, donde solo nos alumbra la luz de la entrada, hago que se apoye sobre la mesa grande y empiezo a azotar con más ganas su culo, ahora está en mejor posición. Entra rápidamente en el juego y lo hace de la siguiente manera —CORNUDO están azotando el culo de tu esposa ¿no vas a hacer nada?—veo que le pone cachonda provocar a su marido, ahora meto uno de mis dedos en su culo y me suelta asustada o por lo menos preocupada —de eso nada, tu polla no puede entrar por mi culo que es muy estrecho, me destrozarías— no le hago ni caso, aunque su voz denotaba mucha preocupación. Coloco el capullo en la entrada de su culo y se mueve tratando de quitarse, doy un pequeño puntazo, dice un AY y se queda quieta una vez que ha quedado encajado mi capullo.

—Pelayo te dejo que te corras en mi boca, que me azotes más, lo que quieras, pero por favor mi culo déjalo y si quieres dar por culo a alguien hazlo con Jaume, que mientras se lo haces te comeré tu culo... ¿VALE?— de nuevo no le hice caso y empecé a follarme su culo. Era verdad que estaba estrecho, mayor placer para mí, que me gusta un culo bien apretado, aunque con mi rabo lo siento en casi todos. Cada vez protestaba menos y cuando tenía la mitad dentro de su culo me reta a que se lo meta del todo. Ese tipo de provocaciones me ponen muy cachondo y cuando una mujer lo hace, le doy el gusto. De una sola embestida entro lo que quedaba. Sus gritos se oían por toda la casa, le digo a Jaume que se meta debajo y le coma el coño, lo que a ella le vuelve loca y logramos que se corra más de una vez, hasta que me corro dentro de su culo. Una vez que saco mi rabo a ella no le hizo falta decirle a Jaume que le comiera el culo, porque él se puso de forma voluntaria. Aproveche que estaban los dos muy “liados” para marcharme y dejarles solos. Antes de llegar a mi casa recibo un wasap de Jaume —ERES UN VERDADERO AMIGO—