Xtories

Una pareja comprensiva: Compartida por mi jefe

Descubrió su infidelidad y, en lugar de dejarlo, la transformó en un juego de doble filo. Ahora, mientras él la sigue con la mirada, ella se prepara para ser montada por dos hombres que no conoce, en una noche donde el dolor y el placer se confunden.

Takkbok20K vistas9.0· 23 votos

Mi relato.

Hace años, mi mujer me pillo en un desliz; olvide borrar unos mensajes en el móvil y así descubrió que me estaba tirando a una compañera de trabajo, Leticia, una morena guapísima, tipo andaluz, con buenas tetas y uno de los mejores culos que recuerdo. Todas las semanas nos recluíamos una tarde entera en un Hotel cercano y nos pasábamos varias horas de sexo intenso (Nunca olvidaré la maravillosa sensación de ver como tu polla se introduce en esa maravilla de culo, más propio de una mulata………… Ummmmmmmm o como me miraba con esos inmensos ojos negros mientras devoraba mi verga hasta lograr sacar hasta la última gota de semen) Leticia era de una familia cercana al Opus, pero en la cama solo tenía un objetivo: satisfacer a su hombre en todo lo que le pudiera apetecer……………. Y ese hombre durante casi dos años, fui yo).

Que me pillaran tuvo dos efectos, que se han repetido, por cierto, con otros conocidos míos a los que también descubrió su mujer siendo infieles: Una buena temporada tratando de superar la crisis y el divorcio…………… hasta que te das cuenta que casi ninguna quiere divorciarse y que están dispuestas a tragar (nosotros, aunque a muchos lectores les indigne lo que voy a decir, también nos sucede lo mismo: preferimos tragar con una infidelidad, que separarnos de nuestras mujeres y familias). En segundo lugar, y también es muy común en este tipo de casos, una vez que has superado la crisis, descubres que tu mujer “ha salido del armario”. ¿Qué quiero decir? Pues que la mujer engañada de repente se vuelve sexualmente mucho más activa, aumenta su interés por cuidarse físicamente, cambia su forma de vestir, se vuelve mucho más aventurera……………….. y, en muchos casos, paga a su marido con la misma moneda.

En mi caso, una vez superada la crisis, me encontré con una Gema impresionante: Su físico fantástico, se vio aderezado con la lencería más increíble que se pueda imaginar: tangas de encaje, ligueros, zapatos de tacón altísimo…………………aparte de rasurarse completamente el sexo, dejando su pequeño coño a la vista. Comenzó a vestir de un modo sumamente sensual, con minifaldas, grandes escotes -muchas veces sin sujetador, pantalones muy ajustados, marcando el contorno del tanga. Ahora todo eso es muy común, pero hace 10/12 años, puedo aseguraros que donde íbamos, mi mujer causaba impresión. Aunque no me lo decían expresamente, tenía a mis amigos en estado de erección permanente cuando hacía acto de presencia, con ese maravilloso andar sensual, su pantalón ajustado, dejando que sus tetas se bamboleasen sin sujetador…..

Del mismo modo, todo cambio en la cama, convirtiéndose en una amante apasionada, con ganas de sexo cada día (y a veces más de una vez al día), deseosa de probarlo todo, con lo que por nuestra cama pasaron dildos, pollas de plástico de buen tamaño, varias mujeres y hasta un hombre (Juan, su entrenador personal, con el que hicimos un trio increíble, aunque hubiera estado mejor si su aspecto de culturista se hubiese correspondido con un mayor vigor sexual). Aún recuerdo, cuando me hizo una de las mejores mamadas de mi vida en un bosque cerca de Barcelona, mientras cuatro o cinco mirones se masturbaba viendo la escena desde fuera del coche.……………………………..

Debo reconocer que a mí me sucedió algo parecido, porque, aunque estaba liado con Leticia y pasaba una tarde entrera con ella, solo tenía un objetivo al llegar a casa: coger a mi mujer y follarla hasta que no pudiese más, hasta que quedará completamente satisfecha. Se puede decir que inconscientemente trataba, de un modo muy pobre eso sí, de compensarla por el placer que la había hurtado y que había entregado a otra esa tarde.

Desafortunadamente, también se cumplió la otra consecuencia a la que me referí antes: Años después descubrí que me había sido también infiel con un amigo mío, Jose, con el que mantuvo una relación durante casi un año. Leticia también era amiga nuestra, pero debo reconocer que saber que se había liado con uno de mis mejores amigos me causó un profundo dolor…………..especialmente cuando al ver el video que descubrí en su ordenador, comprobé dos cosas: el extremo placer que Gema recibía en cada sesión….. y el tamaño de la verga de Jose, una tranca enorme, mucho mayor que la mía. Desde ese instante, note como Gema tenía fijación por las pollas enormes, ya fuera en películas, en historias que leíamos juntos de TodoRelatos o en forma de enormes consoladores que compraba para que yo se los metiese en nuestras sesiones hasta donde pudiesen entrar, haciéndola gritar en una increíble mezcla de placer y dolor.

Si embargo, ahora la situación era distinta: ambos éramos infieles al mismo tiempo y ambos se lo ocultábamos al otro. Ella con Mario, su jefe, un chulazo con una verga enorme, con el que ya lleva varias semanas acostándose y yo con Ana, otra compañera de trabajo, poseedora de uno de los mejores pares de tetas que he catado en mi vida y de un culo de primera división. Despejaré las dudas que puedan tener los lectores y que me han manifestado en algún comentario: En este instante, Gemma esta entre mis piernas haciéndome una mamada increíble, mientras siente un intenso dolor en el culo, de donde he sacado mi verga hace unos instantes, después de haberla montado sin ninguna consideración conyugal, con una furia y un salvajismo total…… sin que la menor queja saliera de su boca. Hay lectores que han manifestado su desagrado en los comentarios por haber tolerado la infidelidad de mi mujer, pero me gustaría que estuvieran en mi lugar, a punto de correrme abundantemente en la boca de una rubia preciosa, después de haberla enculado un buen rato, sabiendo que toda mi lechada terminara en su boca, pues tragará hasta la última gota sin protesta alguna: sinceramente, aparte del morbo que me da que mi mujer se acueste con otros (y que reconozco sin problemas) no me parece mucho precio por tener una hembra como está en mi cama.

La corrida es enorme, de una potencia increíble, como sin me hubiera corrido en un par de meses y, sin embargo, esa misma tarde, tres horas antes tan solo, me he derramado completamente en el culo de Ana, mi amante actual, una rubia rellenita con, como ya os he dicho, un par de tetas soberbio, casi exagerado, un culo grande y fuerte…… y una boca para no parar de correrse dentro. Sin embargo, parece que esa tarde no ha sido suficiente para saciar mí apetito y, por eso, al llegar a casa, me parece maravilloso encontrarme a Gema de rodillas en el hall, solo cubierta por un tanga negro. Me mira sonriendo pícaramente. No hace falta decir nada……….. Me bajo la cremallera, me acerco a ella y sacó mi polla semierecta que introduzco en su boca, No hay nada como una mamada de bienvenida, pienso, mientras me agarra los cojones y empuja hasta tragarse la mi verga, ya completamente dura.

Mientras descansamos del intenso polvo, hablamos de diferentes temas, hasta que me cuenta que ha quedado con unas amigas del colegio para cenar….. Su mirada la delata, no es verdad; mucho me temo que ha quedado con Mario para verse. Me hago el tonto:

Estupendo, ¿Con quién has quedado?

¿Te acuerdas de Carmen, la de Granada, la del Colegio Mayor? Pues ha venido a Madrid con su hermana y hemos quedado en vernos, cenar y tomar unas copas. ¿Te importa?

Para nada amor. Estoy cansado y me voy a meter en la cama según salgas por la puerta.

Espero no venir tarde…. Pero hace tiempo que no nos vemos y no me extrañaría nada que nos liásemos más de la cuenta.

No te preocupes, te espero dormido.

Sin mostrar interés aparente en el tema, cotilleo como se arregla, como se pone el tanga negro más minúsculo que tiene en el armario, medias a juego y un vestido del mismo color, bastante corto; completa el conjunto con unos tacones negros muy altos y una diadema que la da un toque infantil. “Vestida para follar, con cara de niña”. Se me pone dura solo de contemplarla……………. Y de imaginar que la va a montar su amante como a una perra. No puedo evitar que esa posibilidad me ponga muy cachondo (lo siento mucho por los lectores que no lo comprendan).

Sin embargo, lo que tampoco puedo evitar es cuando la doy un beso y la despido, es vestirme y, a provechando una pequeña aplicación que la he instalado en el teléfono, seguirla hasta un hotel en las afueras de la ciudad, donde llego unos 25 minutos después de que lo haya hecho ella. Conozco perfectamente ese Hotel, Hotel Venus, uno de los hoteles de parejas más conocidos de la ciudad, información que tengo pro la publicidad que hace habitualmente…… y porque hace años pase más de una tarde con Leticia en la suite Bahamas, una estupenda habitación dotada de piscina climatizada, cama de 2metros, espejos en las paredes y en el techo e, incluso, con una especie de sofá, con forma ondulada, que se favorece la penetración anal…………… No puedo evitar recordar como gritaba Leticia cuando la enculaba cada tarde, sabiendo que en ese hotel los gritos eran algo común y nadie se escandalizaba, ni mucho menos, por ello.

Veo el Golf de gema, junto al Mercedes de Mario, así que aparco en la otra punta del parking, que, por cierto, está lleno. Conozco bien el hotel, así que se perfectamente como meterme entre unas arizónicas y llegar hasta una pequeña ventana de refrigeración, desde donde puedo ver el bar y el restaurante; he supuesto que no subirían directamente a la habitación y que posiblemente tomarían algo antes (al menos era lo que yo hacía con Leticia). Efectivamente, en una de las mesas veo a mi mujer, esplendida, muy sonriente…… sentada con dos hombres. Uno de ellos es Mario, pero al otro no le conozco. Es un hombre grande, moreno, con aspecto árabe, muy elegantemente vestido, todo de negro.

Veo que se levantan de la mesa y como los tres se dirigen hacia el ascensor. El árabe lleva a mi mujer cogida de la cintura, mientras Mario la coge de la mano. No hay duda de lo que va a pasar, aunque no podré verlo en directo: Gemma va a hacer un trio con esos dos sementales, con los que se introduce en el ascensor, desapareciendo de mí vista.

Mientras me dirijo hacia el coche, con la mente absolutamente descolocada, veo que en el parking hay varias mujeres “trabajando”, aprovechando la cercanía del hotel. La elegida se llama Irina, una ucraniana de unos 25 años, muy guapa, grandes tetas operadas….. y con la que concierto una hora de placer “completo”…….. aunque sé que no logrará quitarme a mi mujer de la cabeza……………….. aunque presumo que lo voy a pasar bien -pienso, mientras veo como abre la boca y se mete mi polla hasta el final.

El relato de Gemma.

Mientras conduzco por la carrera que me lleva al Hotel, no puedo evitar un estremecimiento, producto del frio que hace todavía en el coche y de los nervios que tengo ante la perspectiva que se abre esa noche. Cuando Mario me llamo esa tarde y me convenció para reunirnos en el Hotel Venus, no imaginaba lo que me diría a continuación.

Estupendo nena. A las 20,30, en el Bar del Hotel. Allí he quedado también con Ahmed.

¿Cómo? ¿Con Ahmed?

Ja ja ja, ya te dije que ibas a probar conmigo muchas cosas nena. Te va a encantar Ahmed. Es todo un caballero, con el que he compartido más de una “experiencia”. Tú también le vas a gustar, seguro. ¿No quieres?

No sé, me da un poco de miedo….. me has hablado de tus amigos y alguno es un poco salvaje, por decir algo.

No te preocupes, Ahmed es un hombre intenso sexualmente, pero para nada violento…… además yo no lo permitiría. A mi princesa la cuida su hombre.

Es un zalamero y sabe cómo convencerme. Nadie me ha follado nuca como lo hace el, me tiene completamente abducida….. aunque en el fondo sé que esa noche va a ser dura, intensa y que. Posiblemente, me supondrá un esfuerzo especial, porque imagino que Ahmed, al igual que Mario, no es un hombre normal, sino un semental fuerte y vigoroso, con una tranca a juego con la de su amigo.

Ahmed me causa una impresión muy buena. Es un hombre de más de 1.90 metros de altura y unos 95 kilos, muy bien repartido. Es muy atractivo, con unos enormes ojos negros y una nariz tipo árabe/judía, que me encanta. Es de origen libanés y lleva tiempo viviendo en España, donde trabaja en una empresa petrolífera kuwaití. Mientras tomamos una botella y algo de picar, voy poco a poco tranquilizándome, al ver que se trata de un hombre culto, reposado, muy suave de formas y que me va inspirando una confianza creciente, a lo que ayuda la botella (bueno creo que al final fueron dos) de champagne que nos tomamos.

……. Y en mi opinión así se solventaría el problema palestino. De otra forma el mundo está abocado a un tercera guerra mundial sin duda.

Por favor dejemos de hablar de guerras -dice Mario- no es el momento, ni el lugar.

Tienes razón Mario, hoy no es el día -dice Ahmed, cogiéndome la mano, en la que deposita un beso suave- hoy es el día de honrar la belleza una mujer como esta; somos muy afortunados de poder tenerte hoy con nosotros y disfrutar de tu compañía.

Eres un zalamero Ahmed, ya me había advertido Mario de lo difícil que es no ceder ante tus encantos.

Y que vas a hacer -pregunta Ahmed, con una sonrisa pícara (por no decir lasciva)- ¿vas a ceder?

Gemma ya ha cedido Ahmed. Hoy será nuestra compañera de juegos, a la que dedicaremos todo el esfuerzo necesario para hacerla gozar y disfrutar -añade Mario, mientras su mano, debajo de la mesa, separa mis piernas y se dirige hacia mi sexo palpitante, húmedo ya desde hace un rato, que comienza a acariciar, logrando hacerme estremecer.

Ya me lo habías dicho, pero me gustaría escucharlo de ella también – dice Ahmed, juntando su mano con la de Mario en mi coño, que parece ir a derretirse de golpe.

Siiiii, contesto, sin poder dejar de estremecerme, cada vez más caliente con la situación.

¿Si que nena?, insisten los dos, apretando con mayor fuerza mis bragas, introduciéndolas en mi sexo, donde rotan la punta de sus enormes dedos.

Que quiero…. Ahhhh, que quiero subir con ambos a la habitación y que me folléis como a una perra -contesto, cachonda como nunca, deseando que me monten esos dos sementales.

Mientras atraviesa la sala, agarrada a ambos hombres, sintiendo al enorme mano de Ahmed en su cintura y en su culo, vuelve a estremecerse, nerviosa con la perspectiva de encerarse en una habitación con ellos. Ya hizo un trío en su día, que recuerda con agrado, pero tanto su marido como Juan, su entrenador personal, la trataron con un cariño y un respeto enorme, logrando que se sintiera en todo momento segura. En ese momento no me siento nada segura, aunque, eso sí, la excitación tan grande que tengo me ayuda a superar el camino hasta al ascensor, mientras veo como más de un hombre (y alguna mujer) me miran desde sus mesas. Puedo leer sus mentes “La van a dar a la rubia un buen repaso esos dos sementales”, “Vete preparando rubia, te va a montar más que una yegua del hipódromo”, “Cuando bajes de la habitación no te van a sostener las piernas nena”, “Quien fuera tú, vaya dos chulazos que te van a hacer gozar”…….

Entro en el ascensor y, nada más cerrarse la puerta, Ahmed me da la vuelta, me abraza y me besa con suma pasión, introduciendo su lengua, grande y carnosa en mi boca; no hay duda que el cabrón sabe besar -pienso, sintiendo como las manos de Mario, agarran mis tetas, me gira y sustituye a Ahmed en el beso, mientras el árabe, me sube el vestido y, pegando su cuerpo al mío, simula que me penetra, bailando contra mi trasero, donde siento como una verga de buen tamaño se endurece progresivamente.

Que culo tienes nena, lo vamos a pasar muy bien “los dos” contigo.

Desde luego, contesta Mario, Gemma lo tiene todo perfecto, ideal para hacer disfrutar a “dos hombres” como nosotros.

Ese “Dos” excluyente me intranquiliza, porque me parece dar a entender que yo soy solo un instrumento de su placer, la puta que follaran hasta saciarse, olvidándose de si ella disfruta o no. No me ha gustado nada ese “dos”, pero poco puedo hacer, ni tan siquiera protestar, porque hemos llegado a la planta y mientras avanzamos en el pasillo uno y otro se turna en besarme y meterme mano, levantando mi vestido hasta casi quitármelo, lo que hacen nada más entrar en la habitación, dejándome solo con el tanga, las medias y los zapatos, situada entre aquellos dos hombres enormes, que me hace sentir muy diminuta frente a ellos, viendo cómo se quitan toda la ropa, hasta quedarse completamente desnudos.

Eres una preciosidad nena, me dice Ahmed, desde luego Mario que eres un hombre muy afortunando.

Ya te dije que mi mujer era estupenda -contesta Mario, casi a punto de caerse mientras se arranca los pantalones – y ya verás como es en la cama: lo mejor que he probado. ¿Verdad nena que nos vas a hacer gozar tanto como nosotros a ti?

Siiiii, logró contestar casi sin voz, viendo cómo se quedan desnudos y, por fin puedo ver, el tamaño de sus vergas, muy similares ambas, grandes, gordas, balanceándose suavemente, mientras un par de testículos enormes las acompañan a ambos lados del tronco venoso, en ambos cados circuncidado, dejando las enormes cabezas de ambos falos desnudas, sin nada que las recubra.

Aún no están, ni mucho menos erectas, así que me agacho entre ellos, en cuclillas como le gusta a Mario, y, sin necesidad que me digan algo, las agarro al mismo tiempo, comenzando a acariciarlas, notando como despiertan y crecen cada vez más; me meto en la boca la polla de Ahmed y comienzo a mamársela (pienso que, como invitado, debo empezar por el), escuchando como empieza a suspirar,

Si es buena tu chica, Mario…..ummmmmm, muy buena, muy buena…….

Ya te lo dije, oigo que dice Mario, por lo que abandono la verga del árabe y comienzo a hacer lo mismo con la tranca de Mario, que crece también rápidamente, mientras mi lengua la rodea una y otra vez, ensalivándola con abundancia.

Agarro los testículos de ambos para fijar mi posición y paso de una a otra verga, deteniéndome lo justo en cada una para lograr que llegue a su máxima erección, pero sin que se exciten más de lo necesario. Llevo follando algún tiempo con Mario, quien, como le gusta decir, ha hecho de mí una autentica profesional.

Ummmmm, mejor que buena dice Ahmed…………

Es una autentica profesional -proclama Mario, entre jadeos – y sin cobrar nada…. Ja ja ja.

El primero en follarme es Ahmed; me coge en vilo, me lleva a la cama y nada más depositarme sobre ella, me empala con su enorme tranca, comenzando a penetrarme de un modo rítmico, cada vez más rápido, que me vuelve loca. ¡Como folla el cabrón! -pienso, mientras trato de adaptarme a la intensa follada, abrazando con mis piernas su cuerpo, mientras comienzo a correrme:

Agg, ahhh, sigue, así, sigue, voy a correrme……. ¡Me corro! Me corro, ahhhhhhhhhhhh

Toma perrita, toma, te voy a dar lo tuyo nena……. ¡Como me pones nena, como me pones……! grita el árabe, dándome con fuerza, con evidentes pruebas de ir a correrse rápido.

No te corras todavía cabrón, que queda mucho -oigo que dice Mario, arrancándole de entre mis piernas- déjame que la monte yo ahora.

Aunque conozco muy bien a Mario, juraría que ese día me folla con más fuerza e intensidad de lo habitual, que por cierto es mucha. Me está literalmente empotrando contra la cama, dejando caer su peso una y otra vez sobre mi (que peso 52 kilos) haciendo que su verga entre con enorme fuer en mi vagina, chocando contra el fondo, presionando mi útero como si quisiera atravesarme con su sable. Trato de pararle un poco, pero sé que no será fácil, porque le conozco y sé que cuando entra en ebullición es como un berraco en celo; solo piensa en follarme como una bestia y solo parará cuando me haya llenado el coño o el culo con su leche.

Despacio amor, despacio, me estás destrozando -suplico, tratando de ralentizar a la bestia que me empala- más suave amor, más suave…… aggggggggg, si, si, si – pero no puedo seguir protestando, porque un nuevo orgasmo me arrasa, mientras siento como me folla aún más fuerte, agarrando mis pechos con suma dureza, a punto de arrancarme los pezones.

Calla perra, calla….. ahhhh, te voy a follar hasta que no pueda más….. ni yo tampoco.

Me dan la vuelta y colocándome a cuatro patas me follan por turnos, azotando mi culo desnudo hasta que me arde del dolor, aunque la excitación es tan intensa y los orgasmos tan seguidos que no protesto, aunque me están destrozando…….. sobre todo cuando siento que me comienzan a introducir sus dedos por el ano, sin dejar de follarme, comenzando a dilatarlo, hasta que siento como poco a poco va cediendo. Es Mario quien apoya su verga en la entrada, dejando que la punta se Introduzca un centímetro, meintars me dice al oído, muy bajito:

Te voy a encular nena, te voy a meter la polla por el culo hasta que no puedas más…… y quiero que ni una queja salga de tu boca, que demuestres a Ahmed que mi perra es la mejor, que es una perra sumisa y dócil, que solo quiere el placer de su amo. ¿Entendido nena?, añade, dándome una fuerte palmada en el trasero.

Si, si,…. encúlame señor, encula a tu perra -digo, sabiendo que cualquier otra respuesta le encolerizara y no quiero hacerlo.

Mario es un hombre, a veces, un poco violento y con alcohol encima aún más, así que no quiero correr riesgos, porque además en el fondo me encanta que me folle fuerte y duro mi hombre y Mario lo es. Un día, no hace demasiado, le dije que no me apetecía ese día que me follará por el culo, que solo quería su polla por el coño. Me cogió, me puso contra un aparador, atando mis manos a los picaportes de las puertas, mientras yo reía a carcajadas, creyendo que estaba de broma……. Pero la broma se acabó cuando comenzó a azotarme con el cinturón, con fuerza, haciéndome contar cada golpe en voz alta hasta llegar a 12. Luego me enculo contra el aparador con mucha violencia hasta llenarme el ano con su leche caliente tras varios minutos de intensa follada. Aunque me corrí como nunca lo había hecho, en una increíble mezcla de dolor, placer, sumisión………….. y una obvia humillación, estuve varios día sin hablarle, pero, al final me rendí, porque no puedo evitarlo, me vuelve loca, así que pronto volví a estar con él. Desde entonces, se le ha escapado la mano un par de veces, un día por mirar a otro hombre en una cafetería y hace unos días por arañarle con los dientes mientras se la chupaba en el coche….. pero, aunque sé que a muchos les extrañara, sobre todo por la época en que vivimos, lo admito como parte del juego sexual en que estoy metida: Me gusta someterme a un macho fuerte como es Mario, un semental que me monta como a una perra, sometiéndome a su antojo. En mi vida normal soy una mujer fuerte, pero en el tema del sexo soy de otra forma muy muy distinta.

Ya siento la fuerza de su verga contra mi ano, donde poco a poco va entrando, dilatando de un modo sumamente doloroso el pequeño orificio, dado que en ningún momento se detiene; es como una barrenadora de túneles que entra cada vez más profundamente hasta ocupar todo el conducto. Muerdo la almohada para no gritar, mientras siento como esa barrenadora comienza a entrar y salir de mi culo con fuerza y velocidad creciente, haciendo que, de momento, el dolor sea aún más intenso, mientras le oigo jadear como un berraco a Mario, dándome con todas sus fuerzas.

Toma perra, estabas deseando que tu hombre te enculase ¿Verdad?

Siiiiiii, amor, siiiiiii, dale fuerte a tu perra…más, más más

Toma cabrona, toma………

Poco a poco el dolor da paso, como siempre me sucede, al placer, placer que se vuelve intenso, haciendo que la enculada se vuelva una experiencia realmente maravillosa. Cuando Ahmed sustituye a un cansado Mario, soy consciente que la verga del árabe es algo más gruesa, puesto que, pese a la dilatación sufrida, le cuesta todavía un poco entrar. Ahmed es una bestia. Me folla con más dureza todavía que la de Mario, haciéndome caer sobre la almohada nuevamente, sin poder casi resistir las tremendas embestidas.

Aggggggg, si, si, si………….. gimo, recordando las “amenazas de Mario”, cuando lo que me gustaría decirle es que frene, que me está destrozando, que va a lograr “romperme el culo” de lo salvaje que me encula.

Así nena, así….. cómo me gusta encular a una perra como esta Mario, ahhhhhhhh, es una mujer increíble, increíble………

Aun así, lo bueno del intenso repaso que me están dando los dos sementales es, sin duda, que me dejan preparada para cuando, instantes después, me sitúan sobre Mario, introduciéndome su verga en el coño, mientras Ahmed situado por detrás me encula con su enorme tranca, comenzando ambos a follarme. No es la primera vez que soy el jamón de un sándwich (con mi marido lo hicimos con Juan, mi entrenador personal, aparte que ya lo habíamos practicado a menudo con todo tipo de dildos y consoladores), pero nunca lo había sido con dos bestias como estas, dotados de vergas tan grandes y duras, así que solo puedo dejarme llevar, aguantar y disfrutar…… aunque no se si saldré viva de lo fuerte que me follan, sin miramiento alguno, como si quisieran destrozarme.

He perdido la cuenta de las veces que me he corrido y ya no puedo más, pero los dos sementales se coordinan bien y no parecen tener fin; han indo intercambiando sus posturas, pasando Mario a mi culo y Ahmed a mi coño, para luego ponerme a cuatro patas y encularme Ahmed mientras se la chupo a Mario….. y así todas las combinaciones posibles, de tal modo que ya no puedo más, estoy a punto de rendirme y suplicar que paren…… cuando ambos de salen de mis orificios, se colocan sobre mí y comienzan a masturbarse violentamente.

Aggggggm no puedo más, no puedo más….. ¿quieres mi leche nena? Me pregunta Mario, agotando su enorme verga sobre mis tetas.

Siiiiiiiiii, grita Ahmed, mientras los trallazos de su semen caliente caen sobre todo mi cuerpo, manchando mis tetas, mi boca, mi ombligo…..es como una fuente, aparece no ter fin la corrida del árabe.

Pero no puedo detenerme a observar cómo se corre, puesto que Mario, a punto de derramarse, me mete la polla en la boca, casi hasta la campanilla y comienza a follármela. Le conozco bien, siempre acaba así: follándome la boca hasta llenármela son su leche espesa y caliente….. y no hoy no es una excepción.

Así, así, grita sacando y metiendo su polla en mi boca, hasta hacerme tener arcadas de lo profundo que la introduce….. traga nena, traga la leche de tu hombre.

Ni una gota cae de mi boca. Soy una puta agradecida y bien entrenada -pienso, dandome cuenta que he asumido completamente mi entrega completa a Mario.