Xtories

Las vueltas de la vida (6)

Eduardo no solo recuerda su cuerpo, recuerda su debilidad. Con un truco de firma y una amenaza de cárcel, ha cerrado la jaula. Ahora, Carolina debe decidir si entrega su cuerpo para salvar su futuro, sabiendo que cada encuentro la aleja del hombre que ama.

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Las vueltas de la vida

Primera parte. Capítulo 6

Martín decidió ir al hotel donde habíamos estado con Ernesto esa última vez, aunque por supuesto, eso no se lo contaría.

Tomamos la habitación y no pudimos esperar hasta la noche, ya dentro nos besamos, y poco a poco nos fuimos sacando la ropa.

-Estás tan hermosa como siempre mi vida!

-Vos estás más lindo que nunca Tinchito mío!

Ya desnudos nos acostamos, no podía estar más feliz, volver a sentir sus manos en mi cuerpo, su boca recorriendo mi piel, sus besos, su espalda, su amor…

Además, desde la última vez con Ernesto, no había vuelto a estar con un hombre, en esos meses tan solo me había masturbado algunas veces.

El primer orgasmo me llegó a los pocos momentos de que su boca estimulara mi clítoris, pero Martín no se detuvo y un momento después le di otro.

-Cómo me gustan tus orgasmos mi vida!

-Me volvés loca mi amor! Cómo extrañé esto!

Ya quería sentirlo dentro de mí y se lo dije:

-Mi amor, necesito volver a sentirte dentro de mí…

-Tanto como lo necesito yo!

Y moviendo su cuerpo sobre el mío, apoyando sus brazos en la cama a los lados de mi cuerpo, su hermosa pija resbaló un momento sobre mi conchita dándome un inmenso placer, antes de comenzar a entrar lentamente.

Volver a sentirlo dentro de mí, hizo que se me escaparan las lágrimas.

-¿Estás bien amor?

Me preguntó al verlas.

-Si corazón! Son de felicidad! Por volver a sentirte!

Y vaya si lo sentí, lo sentí por completo en mi interior y nada más le pedía a la vida.

Sus embestidas fueron lentas pero profundas, un delicioso vaivén que me llevó nuevamente al orgasmo, pero Martín no se detuvo, al contrario, poco a poco fue incrementando la intensidad de sus movimientos y unos minutos después, le di un nuevo orgasmo.

Sin salirse de mí, me besó dulcemente, acarició mi cara y mi cabeza, con un sentimiento que llegó a lo más profundo de mi corazón.

No podía sentirme más plena, volvía a sentirme entre sus brazos, a sentirlo en mi interior y le dije una y mil veces te amo.

Un momento después, retomó sus embestidas, yendo de menor a mayor, llenándome de placer, un placer tan inmenso y tan maravilloso, que en el momento que eyaculó en mi interior, le di un orgasmo más.

Los dos con la respiración agitada, nos quedamos abrazados, muy abrazados, besándonos suavemente.

Poco a poco los latidos de mi corazón fueron aminorando y con sus suaves caricias, con él recostado a mi lado, diciéndome cuanto me amaba, me fui entregando a los brazos de Morfeo.

Abrir los ojos y verlo dormir a mi lado, hizo que me volvieran a explotar las lágrimas.

Me quedé viéndolo por un buen rato, pensando en cómo sería nuestra vida de aquí en adelante, pero no pude dejar de pensar en lo que le estaba ocultando, no me gusta mentir, en mi vida prefiero ser sincera, ir con la verdad, pero esta parte de mi vida me avergonzaba a tal punto que no me creía capaz de contárselo a nadie, y menos a Martín, ahora que había vuelto a mi vida, y de una manera tan hermosa.

Sé que fue una situación extrema, no fue mi elección ser prostituta, las circunstancias me llevaron a conseguir dinero con mi cuerpo, y para nada me enorgullece haberlo hecho.

Quizás lo único positivo que puedo sacar de todo eso, es haber conocido a Ernesto, un buen hombre que me ayudó y mucho, entre otras cosas, haciendo que en esos meses no me sintiera tan poca persona, además de haberme puesto en contacto con Rafael y llegar laboralmente donde me encuentro.

Mi vida estaba sin dudas en el mejor momento, con mamá en casa, un buen trabajo donde soy valorada por mi desempeño y no por mi cuerpo y ahora con Martín, el amor de mi vida nuevamente a mi lado.

Cuando abrió los ojos y me vio mirándolo, su sonrisa fue suficiente, me besó dándome los buenos días diciéndome que había sido una noche maravillosa.

Fue al baño, luego lo hice yo y de vuelta en la cama, nos volvimos a hacer el amor antes de dejar el hotel, otro momento maravilloso, aunque más corto que en la noche.

A partir de ese momento, volvimos a estar “de novios”, viéndonos casi todos los días y los viernes o sábados en que Martín no le tocaba trabajar al día siguiente, pasábamos la noche en el hotel, donde los encuentros eran cada vez más excitantes, donde poco dormíamos, dando rienda suelta a nuestra pasión, dándole infinidad de orgasmos y probando nuevas posiciones y sensaciones, sin dudas el mejor momento sexual de mi vida.

A principios del mes de mayo, estábamos cenando con Martín en un restaurante y mientras tomábamos un café luego del postre, me dijo:

-Amor, ya no aguanto… quiero despertarme a tu lado cada mañana, me haría muy feliz que viviéramos juntos! Sé que te preocupa tu mamá, pero podemos buscar un lugar cerca de tu casa!

-Por supuesto mi vida! Yo también me muero porque vivamos juntos, ni siquiera me importa si nos casamos o no!

-Ese era el otro tema, no sirvo para esas movidas sorpresivas, pero…

En ese momento sacó una pequeñas cajita de su bolsillo, la abrió para que pudiera ver que dentro había un anillo, sencillo pero hermoso, y con un significado terriblemente bello para mí.

-Me harías el hombre más feliz del universo si aceptaras casarte conmigo!

-Nada me haría más feliz mi amor! Por supuesto que acepto casarme con vos! Por supuesto acepto ser tu esposa, para amarte cada día de mi vida, para armar nuestra familia, para envejecer juntos!

-Que feliz que me hace escucharte! Cuanto te amo Carolina Arroyo Peña!

-Y yo a vos mi amado Martín Villalba!

Me colocó el anillo y yo cabía dentro de mí de tanta felicidad.

Al volver a casa, mamá aún estaba despierta mirando la TV y al verme creo que se dio cuenta, sin dudas por mi cara.

Estiré mi brazo con la palma de la mano hacia abajo, para que el anillo se viera y le dije:

-Mirá ma!

-No me digas…! ¿En serio?

-Si ma! Martín me propuso casamiento! Y por supuesto le dije que sí!

Se levantó del sillón y me dio el más hermoso de los abrazos.

-Ay hija! Que feliz me siento por vos! Te merecés toda la felicidad del mundo!

-Estoy más que feliz mami! Aunque aún no hemos pensado en la fecha, pero seguramente no será dentro de mucho tiempo!

-Cuanto me alegro hija!

-En estos días vamos a empezar a buscar un lugar para vivir, lo más cerca de acá posible, no quiero tenerte lejos!

-Tranquila hija! Estoy bien! Y me hace muy feliz verte tan bien a vos! Es lo único que me importa!

-Te amo mami!

-Y yo también hija mía! Sos toda mi vida!

Con Martín empezamos a buscar una casita o departamento cerca de casa, y casi dos semanas después, estábamos firmando el contrato de alquiler de un departamento de dos dormitorios a una cuadra y media de mi casa, bien cerca de mamá, que aunque había vuelto a ser la de antes, no quería que se sintiera tan sola.

Fuimos comprando con Martín, los muebles y electrodomésticos que nos harían falta, nada de lujo, solo lo necesario, una heladera, un lavarropas, un microondas, mesa, sillas, la cama con mesita de luz y un sillón para el estar comedor, ya luego lo iríamos terminado de equipar.

Diez días después, ya teníamos todo listo, y luego de instalar todo y de darle una limpieza a fondo, ese sábado quince de junio, dormimos por primera vez en nuestra cama, en nuestra propia casa.

Aunque bueno, dormir lo hicimos bien de madrugada, luego de una noche de pasión, llena de besos, caricias y orgasmos, fueron varios los míos junto a dos eyaculaciones de mi amado Tinchito, definitivamente, mi vida era un sueño.

En una llamada se lo conté a Ernesto, estaba tan feliz que quería que todo el mundo lo supiera.

En el trabajo seguía todo viento en popa, a pesar de la responsabilidad de mi puesto, lo hacía con mucha dedicación, y lo más importante, era que mi trabajo era reconocido tanto por mi director, como por Rafael.

La apertura de la sede de Buenos Aires, se había demorado porque Rafael había decidido hacer una ampliación y la obra estuvo concluida en el mes de agosto, comenzaría a funcionar los primeros días de septiembre.

Días antes, Rafael citó a todos los directores y jefes a una reunión, para presentarnos al nuevo director general, quien ocuparía el cargo de Rafael en la consultora, cuando él se fuera a Buenos Aires.

La reunión se llevó a cabo en la sala de reuniones a las diez de la mañana de ese martes.

Ya estábamos todos, cuando entró Rafael con un hombre, nos saludó a todos y lo presentó como Eduardo Domínguez, y aunque no recordaba su nombre, lo reconocí inmediatamente, que chica es la ciudad y la puta madre que lo parió! Ese hombre había sido uno de mis clientes en esos meses que fui prostituta, aunque solo había estado con él, una sola vez.

La reunión no fue muy larga, Rafael tan solo lo presentó, dándole la bienvenida, dijo unas palabras y luego volvimos todos a nuestro trabajo.

No sé si él me reconoció entre tanta gente, solo deseaba que no se acordara de mí.

Por supuesto a nadie le podía comentar nada, ni siquiera a mi amado Martín, ya que el siempre estaría ajeno a esa etapa de mi vida.

Los siguientes días no volví a verlo, quien tenía el contacto con él, era mi director, aparentemente no era como Rafael, que solía ir a las diferentes oficinas, a este hombre había que ir a verlo a su despacho.

Con el correr de las semanas, me fui tranquilizando, quizás me estaba preocupando de más, ni siquiera estaba segura de que se acordara de mí, que me hubiera reconocido, si solía contratar chicas, todas serían lo mismo para él, tan solo un cuerpo donde desfogarse.

Decidimos con Martín, casarnos los primeros días de diciembre, por lo que los dos avisamos en nuestros trabajos, para, luego del casamiento, tomarnos unos días y hacer algún viaje a modo de luna de miel.

Cuando le avisé a mi director, me dijo que no había problema, que tan solo le confirmara la fecha en que me tomaría la licencia.

Lo primero era conseguir la fecha en el registro civil y a partir de allí, nos tomaríamos ambos una semana de vacaciones, y también comenzamos a buscar en destino para nuestro viaje.

Conseguimos fecha para el viernes tres de diciembre a las trece horas y al día siguiente le avisé a mi director, me tomaría el día viernes, que me correspondía por la boda, y a partir del lunes siguiente, una semana de vacaciones.

Esa noche luego de cenar, estuvimos buscando algún lugar donde irnos y nos decidimos por una semana en Cariló, en un complejo de unidades con un hermoso parque, a unos metros de la playa.

Nos casaríamos solo por civil, y haríamos un almuerzo con algunos amigos y nuestras madres luego de la ceremonia, y el sábado por la mañana, saldríamos para la costa.

No podía sentirme más feliz, aunque esa espina seguí clavada, pensaba y pensaba que en algún momento Martín lo tendría que saber, no me sentía bien ocultándole ese tiempo que tanto me avergonzaba, no me gustaba tener secretos con él, la vida nos había vuelto a juntar y sabía en mi interior que sería para siempre, que el amor que nos teníamos desde adolescentes, era tan profundo que nos amaríamos de por vida.

Llegó diciembre, me compré la ropa para la ceremonia, y alguna más para el viaje, ya estaba todo listo, en un par de días seríamos marido y mujer.

El día llegó y no cabía dentro de mí de tanta felicidad, la ceremonia fue sencilla, con nuestras madres, amigos y algunos compañeros de trabajo. Por supuesto estuvo Luciana y Analía con sus hijos, me hubiera gustado que estuviera también Ernesto, pero cuando se lo conté, me dijo que en esa fecha tenía un viaje programado a Uruguay.

Almorzamos en un lindo restaurante, y no faltó el brindis por los novios.

Volvimos a casa, terminamos de preparar las maletas para el viaje y nos fuimos a la camita temprano, y disfrutamos nuestra noche de bodas, haciéndonos el amor, por primera vez, casados legalmente.

Esos día en Cariló fueron maravillosos, por suerte nos tocaron días hermosos de playa, que disfrutamos a pleno, por las noches salíamos a cenar y luego hacíamos el amor en esa amplia cama, no perdonamos ninguna noche, pero también lo hicimos algunas mañanas al despertar y hasta una noche a oscuras en la playa.

No podía estar más enamorada de ese hombre, que me demostraba su amor a cada momento, con cada gesto, con cada caricia, con cada mirada que yo no podía más que corresponder en todo momento.

Volvimos a La Plata y ambos tuvimos que volver a trabajar, al verme, mi director me felicitó por mi casamiento, deseándome todo lo mejor en esta nueva etapa, y realmente lo sentí sincero.

Unos días antes del fin de año, ambos tuvimos la cena de fin de año de nuestros trabajos, la mía una semana después de la de Martín, y por supuesto a ambas fuimos juntos.

En la fiesta de Martín conocí a varios compañeros de trabajo, incluso a Ramón, su jefe, el director general, que me felicitó por el casamiento.

Fue una linda noche, donde después de la cena, hubo baile y copas a granel, pude ver a varios afectados por el alcohol, pero a pesar de eso, fue una noche divertida.

Para la fiesta de la consultora, me puse un vestido largo pero más bien informal, sigue sin gustarme mostrar el cuerpo, pero a pesar de eso, pude darme cuenta de varias miradas de hombres.

Esa noche le presenté a Martín a mi director y un rato después, a Rafael, que nos felicitó a ambos por nuestra boda.

Eran casi las once de la noche cuando lo vi entrar, venía del brazo de una mujer de más o menos cuarenta años, que supuse sería su esposa.

A diferencia de otros directores, no se acercó a cada mesa a saludar, se fue directamente a la mesa donde también estaba Rafael con su esposa y un par de directores, también con sus parejas, y en ese momento, le comenté a Martín quien era ese hombre

Por suerte no me tocó cruzarlo durante la noche, sin dudas no se relacionaba con la gente de menor rango, tan solo lo hizo con los directores de su mesa, y para mí fue mejor así, en parte me sentía incómoda teniéndolo allí, estando con Martín.

Luego de la cena, a la hora del baile, dejé de pensar en él y disfruté la noche con mi amado Martín, nos tomamos un par de tragos mientras bailábamos y nos reíamos.

A eso de la una de la mañana, lo vi retirarse, también del brazo de esa mujer, y a partir de allí, me relajé y la pasé realmente bien.

De regreso a casa, a eso de las cinco de la mañana, Martín me dijo que lo había pasado muy bien y al llegar a casa, nos hicimos el amor deliciosamente, nos sorprendió la luz del nuevo día entre orgasmos.

Como habíamos tomado esa semana en diciembre, recién volveríamos a tener vacaciones en el mes de febrero, por lo que ambos tuvimos que trabajar todo enero.

En la segunda quincena de febrero, tomamos dos semanas de descanso, estuvimos unos días en casa y luego nos fuimos cinco días a Mar del Plata, a un hermoso hotel donde también la pasamos muy bien, cualquier cosa que hiciéramos juntos, en cualquier sitio, no hacía más que confirmar nuestra felicidad.

Con Martín empezamos a juntar dinero para comprar nuestra casa, su excelente sueldo le permitió ahorrar desde hacía meses y mantenernos con mi sueldo y ahorrar completamente el suyo, ya que salvo algún gasto sorpresivo, con mi salario podíamos vivir cómodamente, incluido el dinero que le daba a mamá cada mes.

Comenzaba el mes de marzo y una mañana al llegar, Francisco, mi director, me llamó a su despacho, golpeé la puerta y me hizo pasar.

-Tomá asiento Carolina, por favor! Necesitaba comentarte algo!

-Sí, Francisco, decime…

-Desde hace unos meses, ando con algunos problemas de salud, me hice todos los estudios y chequeos y resultó ser un cáncer de colon.

-Ay Francisco! Cuanto lo lamento!

-Por suerte, me dijo el médico que está tomado a tiempo, pero dentro de poco me tendré que operar y tratarme con quimio o radioterapia, por lo que estaré un tiempo sin trabajar.

-Todo va a salir bien Francisco! Si fue tomado a tiempo, sin dudas lo podrás sobrellevar! Voy a rezar por vos Francisco y cualquier cosa que pueda hacer por vos, por favor no lo dudes!

-Gracias Carolina! Lo que te tengo que decir es que durante ese tiempo en que no venga a trabajar, vos ocuparás mi lugar, nadie mejor que vos para hacerlo! Sabés todo y conocés la forma de hacer cada cosa, creo que podré estar tranquilo si vos ocupás mi lugar! Y por supuesto con el plus correspondiente en tu salario!

-¿Y el señor Domínguez está de acuerdo?

-Aun no lo hablo con él, primero quise hacerlo con vos, si estás de acuerdo, se lo comento.

No podía decirle los motivos que me podían llevar a rechazar ese cargo, pero tener que tratar con él no me gustaba para nada.

-Está bien Francisco, quiero que estés tranquilo, vos ocupate de tu salud y yo me ocuparé de tu trabajo! Que te recuperes pronto es lo importante y que en ese tiempo puedas estar tranquilo es fundamental!

-Gracias Carolina! Siempre sé que puedo contar con vos! Y desde ya te digo que si todo sigue como hasta ahora en la empresa, en tres años, cuando me jubile te recomendaré para ocupar mi puesto, es lo menos que merecés, y no creo que nadie pueda decir lo contrario!

-Gracias Francisco! Me gusta mi trabajo y trato de hacerlo siempre de la mejor manera!

-Ya lo sé! Y Rafael también lo sabe! Yo me encargué de que lo supiera!

Le volví a agradecer la confianza y volví a mi trabajo, con sensaciones encontradas, por un lado era una buena posibilidad laboral, pero por el otro significaba tener trato constante con ese hombre, que nada me gustaba.

Francisco me fue poniendo al tanto de cómo venía su salud y un mes después, a mediados de abril, me dijo que el veintidós tenía fecha para la operación, y que luego vendría el tratamiento, con lo que estaría al menos tres meses sin trabajar.

El último día que trabajó, me llevó al despacho del director general para que nos pusiéramos en contacto.

-Permiso Eduardo!

-Sí, adelante Francisco! Tomen asiento por favor!

-Eduardo, como te comenté, Carolina ocupará mi lugar este tiempo, ya quedó al tanto de todos los pendientes, le dije que trabajara en mi despacho, allí están todo lo que puede llegar a hacerle falta.

-Perfecto Francisco, espero que todo salga bien, y te tengamos pronto de vuelta!

-Gracias Eduardo! Así lo espero también!

-Perfecto! Señora Arroyo Peña, durante este tiempo de ausencia de Francisco, estaremos trabajando en varios temas, bienvenida al grupo directivo! Confío en usted, al igual que Francisco, creo que usted es la indicada para reemplazarlo.

-Muchas gracias señor Domínguez, quedo a su disposición!

-Ya mañana hablaremos de dos temas importantes! Que tengan buenos días!

Salimos del despacho y mi corazón iba al galope, aunque me trató correctamente y solo hablamos del trabajo en mi nuevo puesto, mis nervios estaban de punta.

Al llegar a casa, le conté todo a Martín, bueno, no todo, no podía contarle en qué circunstancias había conocido a ese hombre.

Al día siguiente, al llegar al trabajo, me encontré en mi correo electrónico, mis dos primeras tareas conjuntas con Domínguez, las dos ya las tenía preparadas y con ambas carpetas me dirigí a su despacho.

Toqué la puerta y al entrar, me pidió que tomara asiento. Le entregué las carpetas, revisó el contenido de ambas y me dijo que estaba perfecto, los firmó y me los entregó agradeciéndome.

Volví al despacho de Francisco y continué con mis tareas, por suerte, no había hecho ningún comentario, sin dudas no me recordaba.

Fueron pasando los días y poco a poco me fui relajando, cumplía con todas las tareas que eran de Francisco, además de las de mi puesto, y aparentemente, Domínguez estaba conforme con mi trabajo.

Cada vez que iba a su despacho, me trataba correctamente y con un buen trato, conforme su puesto y el mío, y varias veces, fue él quien venía a mi oficina, para traerme algún documento de alguna operación o que requería mi firma.

Pasado ya un mes me fui relajando, y cumplía mi trabajo al pie de la letra, incluso trabajábamos a la par en varios temas, siempre de una manera correcta, hasta cordial diría yo.

Hablaba con Francisco al menos una vez por semana, preguntándole por su salud, pero no tocábamos temas de trabajo, quería que se despreocupara de todo y pudiera recuperarse sin ninguna otra complicación.

Con una buena suma ahorrada, con Martín comenzamos a ver casas, buscando alguna que nos gustara, que pudiéramos comprar, aunque para poder hacerlo tendríamos que sacar un préstamo bancario.

Iban ya dos meses en el puesto de Francisco, cuando un lunes por la mañana, Domínguez entró a mi despacho, me dijo que tenía una reunión con Rafael por una inversión grande y que necesitaba con urgencia mi firma en varios documentos, ya que estaba por irse a Buenos Aires, para reunirse con Rafael.

Eran varios documentos, en carpetas y fui firmando y poniendo mi sello en cada uno de los que el director me iba dando, sin tener tiempo de leerlos, dado su apuro por partir hacia la capital.

Terminé de firmar todos los documentos, me agradeció amablemente y se fue, pero antes de salir, me dijo que al día siguiente, teníamos que ver un tema, para el que me había dejado todos los datos en un correo electrónico.

Fui a mi bandeja de entrada, y me puse a trabajar en eso, para tenerlo listo para el día siguiente.

Antes de irme, se lo envié a su correo, para que lo tuviera al llegar al día siguiente.

Sin dudas me sentía conforme en ese puesto, y si en verdad Francisco me recomendaría cuando se jubilara, estaría más que conforme.

Al día siguiente, al llegar a mi oficina, hice algunas de mis tareas habituales y luego fui al despacho de Francisco, para realizar mi nuevo trabajo.

A eso de las diez de la mañana, Domínguez me llamó por teléfono y fui a su despacho, como siempre toqué la puerta y me hizo pasar.

-Tome asiento Señora Arroyo, por favor!

-Gracias señor Domínguez!

-Estuve mirando su trabajo, está perfecto, ya lo imprimí, solo falta su firma y luego firmo yo y lo mandamos al banco.

-Ya se lo firmo!

Fui hasta mi oficina a buscar mi sello y al volver lo firme.

-Listo por el momento! Muchas gracias!

-Hasta luego señor Domínguez!

Volví a mi lugar de trabajo y el día siguió su curso.

Encontramos con Martín una casita que nos gustó, tenía algunos años y había que hacerle algunas refacciones, pero nos faltaba poco dinero y el préstamo sería bajo, por lo que decidimos ir a verla.

Arreglamos con la inmobiliaria que la tenía en venta y al día siguiente por la tarde la fuimos a ver.

A los dos nos gustó, tanto la casa como la zona, a tan solo tres cuadras de la casa de mamá, las refacciones no eran demasiado importantes, al menos para poder instalarnos, pintura, arreglar una ventana, cambiar la grifería del baño y una buena limpieza a fondo, ya una vez viviendo allí, podríamos hacer el resto.

Esa noche nos decidimos y al día siguiente hablamos con la gente de la inmobiliaria para cerrar la compra, estábamos más que entusiasmados por tener al fin nuestra propia casa.

La mañana siguiente Martín fue al banco y solicitó el préstamo que nos hacía falta para completar el valor de la casa, y cuando se lo otorgaran, firmaríamos los papeles.

Estaba más que feliz, sobre todo por lo que se había incrementado mi sueldo, ocupando el puesto de Francisco, cobraba casi el doble de lo que ganaba en mi cargo, y eso nos permitió juntar unos pesos para acondicionar la casa.

Una mañana al llegar, encontré un correo electrónico de Domínguez, con una nueva contratación. Durante la mañana armé la carpeta con todos los documentos y a eso de la una del mediodía, se la llevé a su despacho, me dijo que la miraba y si no había que hacer ninguna corrección, me avisaba para firmarla.

Casi una hora después, me llamó por teléfono y fui a su oficina.

-Como siempre, está todo correcto. Señora Arroyo, por favor le pido que firme.

Me entregó la carpeta, rubriqué cada hoja con mi firma y en la última hoja puse el sello antes de firmar, una vez terminado, se la volví a entregar.

-Muchas gracias!

-A usted señor Domínguez! Con su permiso!

Salí conforme de su oficina, a pesar de ser quien era, reconocía mi trabajo y me trataba con mucho respeto, sin dudas no me recordaba de aquel encuentro.

Dos días después, le aprobaron a Martín el préstamo y esa misma tarde fuimos a la inmobiliaria a firmar la compra de nuestra casa, que luego de los documentos de traspaso de propietario, ya estaría a nuestro nombre, aunque mientras tanto, ya podríamos ir haciendo las refacciones necesarias para mudarnos cuanto antes.

Al salir de la inmobiliaria, nos fuimos a nuestra nueva casa, los dos estábamos más que felices y al entrar no pude evitar las lágrimas.

-Nuestra casa Caro!

-Si mi amor! Aquí seremos muy felices mi vida!

-Claro que sí!

Ese mismo fin de semana, comenzamos a pintarla, mientras un plomero cambiaba la grifería del baño y Martín reparaba la ventana.

También cortamos el pasto, del jardín delantero y del pequeño parque trasero.

Terminamos muertos pero felices.

Si en la semana terminábamos de pintar, el siguiente fin de semana nos mudaríamos, así no tendríamos que pagar otro mes de alquiler.

Esa semana fui muy intensa, cuando salíamos de trabajar, nos íbamos a la casa y volvíamos a eso de las once de la noche, ni siquiera cenábamos, parábamos tan solo un momento a comer algo y seguíamos pintando.

El viernes terminamos de limpiarla toda y el sábado por la mañana, a pesar de la molesta llovizna hicimos la mudanza.

Ese último fin de semana del mes de julio, dormimos por primera vez en nuestra nueva casa, aunque aún quedaban cosas por hacer, ya las haríamos viviendo allí.

Francisco me comentó en la última llamada por teléfono que el tratamiento de quimioterapia lo había volteado, pero que poco a poco se iba recuperando y que seguramente, en uno o dos meses se reincorporaría al trabajo.

Fue un lunes de principio de agosto, que como otras veces, Domínguez me envió un trabajo por correo electrónico, en la mañana lo tuve listo y se lo envié terminado.

Estaba ya por irme, con mi cartera colgada saliendo de mi oficina, cuando Domínguez me llamó, como en veces anteriores, lo que le había enviado estaba bien, me pidió que lo firmara antes de irme.

Como llovía bastante fuerte, Martín ya me esperaba en la puerta, entré a su despacho, me entregó la carpeta y como siempre, firmé cada hoja y en la última puse mi sello y firmé también.

De camino a casa hicimos algunas compras y mientras preparaba la cena, Martín sacó las puertas del bajo mesada para pintarlas.

Cenamos y nos fuimos a la cama, y a pesar del cansancio de los últimos días, esa noche nos hicimos el amor, tres orgasmos le di a mi amado, el último, junto con su eyaculación en mi interior, nada me gustaba más que sentirlo bien dentro de mí.

Al día siguiente, durante la mañana, Domínguez me dijo que a las quince horas fuera a su despacho, tendríamos una reunión por un tema importante.

Me había acostumbrado a trabajar con él y supuse que sería algún trabajo importante.

Faltando minutos para las quince, fui a su despacho, toqué como siempre, me dijo de pasar y al entrar, me pidió que cerrara la puerta.

En ese momento supuse que sería un tema importante y no querría que nadie lo escuchara, pero lo que no me esperaba, fue lo que me dijo ni bien me acerqué a su escritorio.

-Toma asiento señora Arroyo o preferís que te diga Karen…

El alma se me vino al piso, creo que el corazón se me detuvo y no supe que responder.

-Creíste que no me acordaba de vos Karen!

-Perdón señor, no entiendo lo que me dice…

-Vos y yo sabemos de lo que estoy hablando! Sería imposible no recordarte! He estado con muchas putas, pero como vos ninguna, imposible olvidar esa cara, esas tetas y ese culo hermoso! Y no te hagas la boluda, no me vengas con que estoy equivocado porque tenés en claro que no lo estoy, sé perfectamente quien sos, desde el primer día que entré en esa reunión y te vi. Después de aquella vez, cuando volví a La Plata intenté ubicarte, pero ya no respondiste al teléfono y supuse que lo habías cambiado, moví muchos contactos tratando de encontrarte, pero mirá vos lo que son las casualidades.

No tenía sentido negar nada, sabía muy bien de lo que estaba hablando y tan solo me quedaba decirle que ya no me dedicaba a eso.

-Mire señor Domínguez, en ese momento de mi vida, luego del fallecimiento de mi padre, mi madre estuvo varios meses internada en una clínica psiquiátrica, yo no tenía manera de pagar lo que costaba su tratamiento y tuve que dedicarme a eso, pero eso quedó atrás, cuando le dieron el alta a mi madre, ya no lo hice más y por eso dejé de usar ese teléfono.

-Puedo llegar a creer esos motivos, aunque en verdad mucho no me interesan, muchas putas se inventan ese tipo de historias para justificarse, para sacarle plata a los hombres con sus cuerpos!

-Puede usted pensar lo que quiera, pero esa parte de mi vida quedó atrás!

-Tengo que decirte que siempre consigo lo que quiero, de una forma o de otra… desde que llegué y te vi, pensé que habría dos opciones, la primera, y por supuesto la más sencilla, es que te siguieras dedicando a la prostitución, y en ese caso, tan solo sería concretar un encuentro, eso siempre suponiendo que tu flamante marido estuviera al tanto y lo aprobara! O por el contrario, que teniendo este trabajo, estando casada y comprando una casa para vivir juntos, estaba la posibilidad de que ya no comerciaras con tu cuerpo, y en ese caso, la segunda opción sería la correcta!

-Ni siquiera estábamos juntos en ese tiempo! Pude recibirme y buscar un trabajo, que conseguí por mis propios méritos!

-Bueno, en eso te doy la razón, tu trabajo lo hacés muy bien! Ya me lo había dicho Francisco, y Rafael me lo confirmó, pero no sos infalible y cometiste un error muy grave!

-¿Qué error? ¿En mi trabajo? No puede ser… reviso cada cosa antes de entregarla!

-Eso puede ser, pero tendrías que ser más cuidadosa con lo que firmás…

-¿Qué me está queriendo decir?

-Que tengo una contratación firmada por vos, con una empresa que no existe, con facturas apócrifas, con un pago exorbitante, y el destino de esos fondos, a tu cuenta bancaria! Sin dudas un claro desfalco a la empresa!

-Eso no puede ser!

-Creo que tendrías que leer bien lo que firmás…

-No sé de qué me está hablando!

-Bueno! Eso es sencillo, aquí hay una copia de lo que firmaste ayer! Por supuesto el original está a buen resguardo en mi casa!

Me entregó una carpeta igual a la que había firmado el día anterior, miré los papeles y en todos estaba mi firma, leyendo los textos, me di cuenta de que eso no era lo que yo le había enviado.

-Esto no es lo que yo le envié!

-Claro! Esto que firmaste es una clara defraudación a la empresa! Una contratación fraudulenta, cuantiosos pagos que van a tu cuenta bancaria!

-Esto es increíble! No puede haber hecho algo así!

-Bueno… claro está que he podido, si hay algo que tengo es paciencia, seguramente pensando en que no te había reconocido, te relajaste y ni se te ocurrió que podría pasar algo así! Pero bueno, al no funcionar el plan A, la única opción fue el plan B!

-Esto no puede ser! Nadie creería que yo haría algo así!

-¿En verdad creés eso? Una empleada que llega a un cargo directivo, ve la oportunidad de llevarse unos buenos pesos y la aprovecha, por lo que no tendría sentido que hablaras con Rafael, nos conocemos desde la universidad y confía en mí, por eso es que estoy en este puesto, puedo ser cualquier cosa, pero en mi trabajo soy muy bueno ¿a quién suponés que le creería? ¿A vos que hace poco tiempo estás en la empresa o a mí, que me conoce desde hace más de veinte años? Quizás también se te esté ocurriendo acudir al sindicato, pero tampoco serviría, el secretario general es mi cuñado, marido de mi hermana y lógicamente, estaría también de mi lado! Quizás pienses también en denunciarme, pero eso jugaría en tu contra, no hay nada que me incrimine en esta maniobra, de hecho esos papeles no están firmados por mí, y si lo hicieras, la única culpable serías vos! Por lo que tendrías que enfrentar una acción legal, que sin dudas haría no solo que pierdas el trabajo, sino también la matrícula como contadora, que seguramente no vuelvas a conseguir un trabajo como este y hasta podrías ir a la cárcel por este delito!

-¿Qué es lo que quiere de mí?

-Creo que está muy claro! Y te propongo un trato… Volvés a entregarme tu cuerpo, aunque esta vez no sería por dinero, sería a cambio de esos papeles y de que la sangre no llegue al río!

-Esto es un chantaje de lo más bajo!

-Llamalo como quieras, para mí es tan solo una transacción, vos me entregás el cuerpo y yo te devuelvo la tranquilidad!

-Sos un hijo de puta!

-Bueno… no serías la primera que me lo dice, y en verdad no me ofende, pero como te digo, siempre consigo lo que quiero, con el dinero o de la forma que haga falta! Y como soy muy hijo de puta, si no aceptás mi propuesta, tu vida tal cual la conocés, cambiaría drásticamente, incluso tu reciente matrimonio!

Estaba tan nerviosa, que no encontraba la manera de salir de esa situación, pensaba y pensaba en la forma de zafar, pero no veía la forma, me tenía arrinconada, si aceptaba no solo volvería a ser una puta, sino que le estaría siendo infiel a Martín, y si no aceptaba ni sabía cómo podía terminar todo con el chantaje de este hijo de puta!

No podía creer que esto me estuviera pasando, ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho tan mal en mi vida para tener que vivir esta situación? Sentía tanta impotencia que me explotaron las lágrimas.

-No llores que no es para tanto! Tus lágrimas no me conmueven! Pero para que veas que no soy tan cruel, no tendrías que inventarle una excusa a tu marido para hacerlo fuera del horario de trabajo, se podría justificar tu ausencia y la mía, con una reunión fuera de la empresa, por ejemplo a las dos de la tarde!

-¿Por qué me extorcionás de esta manera? ¿Qué te hice?

-No es nada contra vos! Tu trabajo lo hacés muy bien! Pero… bueno… quería volver a disfrutar de ese cuerpazo tuyo! Tan solo eso…

-¿Y después qué?

-Después… amigos como siempre! Vos en tu puesto, yo en el mío y aquí no ha pasado nada! Y para que veas que soy hijo de puta, pero no tanto, te doy hasta mañana para que lo pienses, si aceptás, mañana a la una y media o dos de la tarde, yo arreglo la reunión y nos vamos a un lindo hotel, discreto por supuesto! Tampoco me gusta la exposición! Pensalo!

No sabía cómo salir de esto, me levanté llena de ira, de muy buena gana le hubiera roto en la cabeza el adorno de madera que tenía sobre su escritorio. Caminé hacia la puerta del despacho, la abrí y antes de salir, lo escuché decirme:

-Pensalo Karen! Mañana a las nueve de la mañana me das tu respuesta!

Salí de la oficina dando un portazo, su secretaria me miró sin entender lo que pasaba, sin dudas la tomó por sorpresa que saliera de raudamente de allí y llorando.

Me encerré en el despacho de Francisco, por surte la secretaria no estaba en su lugar, me evité el tener que darle alguna explicación sobre mi estado.

Cuando me senté en el sillón, no pude evitar volver a llorar amargamente, tenía tanta impotencia que temblaba como una hoja, no sabía cómo librarme de este hijo de puta y de la sucia jugada que había armado.

Poco a poco me fui tranquilizando, entré al baño, me lavé la cara con agua fría y mirándome al espejo, en voz alta me dije:

-Tranquila Carolina! Pensá! Pensá! Tenés que encontrar la forma de salir de las garras de este malparido!

¿Pero cómo? ¿Se lo tendría que contar a Martín? Pero si se lo contaba, tendría también que contarle que me había prostituido. No podía hablar con Rafael, al sindicato ni lo había pensado, ni siquiera estoy afiliada, ¿con quién puedo hablar esto? Y en ese momento Luciana se cruzó por mi cabeza.

La llamé por teléfono, pero no me atendió, y seguí absorta en mis pensamientos.

Unos minutos después, fue ella quien me llamó.

-Hola Lu! Perdón que te llamé!

-Hola Caro! Todo bien! Justo no te pude atender estaba estacionando en la facu! ¿Cómo andás?

-Necesitaba hablar con vos! Tengo un problema muy grande, necesito hablar con alguien y pensé en vos!

-¿Querés que nos veamos?

-Sí! Y cuanto antes mejor!

-No bajé del auto! Decime dónde estás y voy para ahí!

-En la empresa no! Te espero en la esquina de Plaza Moreno, del lado de la Catedral!

-Ahí voy! Estoy cerca, llego en cinco!

-Dale!

Corté la llamada, me arreglé un poco el maquillaje y al salir del despacho le avisé a la secretaria que salía un momento hasta el banco!

Caminé esas pocas cuadras y llegamos casi juntas, Luciana detuvo el auto y me subí. Arrancó, hicimos algunas cuadras y en el lateral de una escuela detuvo el auto, me miró y me dijo:

-¿Qué pasó Caro?

-Lo que nunca creí que pasaría! El dueño de la empresa donde trabajo abrió una sede en Buenos Aires y se fue a trabajar allá, y en su lugar puso a un tipo. Cuando lo presentó lo reconocí inmediatamente, fue un cliente mío de cuando me prostituí. Nunca me dijo nada, estuve meses sin verlo, pero mi director, por problemas de salud está de licencia y yo ocupé su lugar, por lo que tengo trato diario con el tipo este.

Por casi dos meses trabamos correctamente, incluso el tipo siempre educado y respetuoso y asumí que no me había reconocido.

-¿Y qué pasó?

-El tema es que sí me reconoció, me dijo que el primer día ya me había reconocido, yo me relajé y en cada trabajo que me tocaba yo lo hacía y se lo daba para que diera el visto bueno y después yo lo firmaba, me corresponde por el puesto que estoy ocupando. Antes de ayer le pasé una contratación y a la hora de salir, como llovía a mares, Martín me fue a buscar y ya me estaba esperando en la puerta, ya me iba cuando el tipo me llamó y me hizo firmar lo que le había mandado y hoy me encuentro con que lo que firmé, es una contratación fraudulenta, con una empresa que no existe con varios pagos cuantiosos y con depósitos de esos fondos a mi cuenta de banco!

-¿Cambió los papeles? ¿Te hizo firmar otros?

-Sí! Y hace un rato me llamó para decirme que la única forma de que no me denuncie, es que me vuelva a acostar con él!

-Pero que hijo de puta! Te está chantajeando!

-Sí! Y si no acepto me quedo sin trabajo y me denuncia ante el dueño y ante la justicia, que me pueden suspender la matrícula y que hasta puedo ir presa! Y para colmo este hijo de puta es amigo del dueño desde la universidad, le va a creer a él antes que a mí!

-Que pedazo de mierda!

-Me dio tiempo hasta mañana a las nueve de la mañana para contestarle!

-La puta madre!

-No sé qué hacer! Si le cuento a Martín también le voy a tener que contar que fui prostituta y eso me juré que nunca lo sabría! No sé que podría llegar a pensar de mí! No puedo contarle eso!

-Ay amiga! ¿Cómo salís de esta? Pensemos! Pensemos las opciones!

-No sé amiga! Te juro que no sé qué hacer!

-¿Denunciarlo?

-Me dijo que si lo denuncio no tengo pruebas y él sí! Tiene en su casa esos papeles firmados por mí!

-¿El sindicato?

-El secretario general es el cuñado del mierda este!

-La puta madre!

-No sé qué hacer Lu!

-¿Y si accedés se termina ahí?

-Eso me dijo! Amigos como siempre me dijo el forro! ¿Qué hago Lu?

-¿Y si aceptás para salir del paso y después buscás la forma de cagarlo?

-Aceptar significa serle infiel a Martín! Estamos súper bien! Re felices, en nuestra nueva casa! Se me va todo a la mierda! No podría hacer algo así y ocultárselo! Y si se lo cuento y no acepto, este hijo de puta me caga la vida, el trabajo, la carrera!

-Te digo la verdad Caro, yo en tu lugar aceptaría y después buscaría la forma de hacerlo mierda! Hacerle alguna jugada que lo deje mal parado! De la que no pueda zafar! No sé, grabarlo, mandarlo al frente con la familia, con el dueño, subirlo a internet, no sé algo para destrozarlo! ¿Qué otra te queda? Te tiene agarrada de las tetas boluda! Con que gusto le cortaría las pelotas a ese hijo de puta!

-No sé Lu! Te juro que no sé cómo hacer!

-¿Y si le decís que va una amiga tuya? Voy yo!

-Me dijo que estuvo con muchas putas! Pero que quiere estar otra vez conmigo! No va a aceptar!

Hablamos un rato más, no le encontraba la vuelta para zafar del chantaje de este forro y ya tenía que volver a la consultora.

Volví al trabajo, Luciana me llevó hasta la puerta, pero ya no pude hacer más nada, no tenía cabeza.

Salí del trabajo y me fui a casa caminando, pensando en que hacer, quizás Luciana tenía razón, aceptaba y después veía que hacer, pero… eso significa serle infiel a Martín y no se lo merece!

No tengo cara para contarle todo esto! Me avergüenza mucho haberme prostituido y no podría contárselo!

Entré a casa, Martín aún no estaba, pero no tardaría mucho en llegar, respiré hondo tratando de tranquilizarme, de enfocarme en lo importante, en Martín, en nuestra vida, en lo que teníamos, tratando de que no se diera cuenta de lo que estaba pasando.

Llegó casi media hora después y lo estaba esperando con el mate listo y unos sandwichitos, hablamos un par de cosas y nos sentamos a tomar unos mates.

-¿Todo bien corazón?

-Sí amor!

-Tenés carita de cansada!

-Es que hoy fue un día agotador! El director me pidió algo para “ya” y no paré ni para almorzar!

-Bueno! Date un buen baño y te metés a la cama! Yo hago las compras, preparo la cena y comemos en la cama!

-Sos un sol mi amor! Cómo te amo!

-Y yo mi reina! Vaya! Relájese y descanse hasta la hora de cenar!

Terminamos los mates y le hice caso, llené la bañera y me metí por más de media hora, me sequé y me metí a la cama, aunque no podía dejar de pensar en lo que me estaba pasando, incluso llegué a pensar en contarle todo a Martín, y por decidir no serle infiel, perdería el trabajo, el título y hasta podría ir presa, era un precio muy alto y a pesar de eso, nuestra vida ya no sería lo mismo, Martín ya no me vería como hasta ahora…

Necesitaba dejar de pensar en ese tipo, en el chantaje, tenía que enfocarme en mi vida con Martín.

Lo escuché volver de las compras y ponerse a cocinar, hasta que a eso de las nueve, entró en la habitación con la cena en una bandeja.

Le agradecí el gesto, cenamos juntos en la cama y luego también juntó todo y lavó los platos.

Más temprano que de costumbre ya estábamos los dos en la cama, conversamos un rato y tratando de no pensar ya más, intenté dormirme, me costó, di mil vueltas escuchando a Martín que ya dormía plácidamente, sin saber lo que pasaba por la cabeza de su esposa.

Nos despertamos como cada mañana, mientras Martín se bañaba yo preparé el desayuno.

Desayunamos juntos y como siempre, me dejó en la consultora antes de ir a su trabajo.

Entré más nerviosa que nunca, me fui directamente al despacho de Francisco, tenía que tomar una decisión...

Continuará…

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