La esposa del cornudo (XXVII): Tres charlas a dos
Andrés lleva años soportando el silencio de su esposa sobre sus aventuras, pero la ansiedad lo empuja a instalar un micrófono espía. Lo que empieza como una invasión de privacidad se transforma en una confesión brutal con el amante, abriendo la puerta a una nueva realidad donde él no solo escucha, sino que podría llegar a ver.
No me cuesta nada reconocer que las pasadas semanas han estado llenas de acontecimientos con los que llevaba fantaseando mucho tiempo pero que jamás pensé que yo viviría. Todo eso, junto a algunas confesiones que ahora me ha hecho Sole, han resultado en conjunto tremendamente excitantes para mí.
Pero a la vez y, por mucho que yo no quiera verlo, no me queda también más remedio que reaccionar de algún modo ante todo esto que nos ha sucedido. Pues estas últimas novedades en las aventuras de Sole conllevan cambios cualitativos en los términos del acuerdo que yo tengo tácitamente suscrito con mi esposa, respecto a su libertad para tener sexo con Luis.
Nunca fue ni mucho menos un acuerdo simétrico pues no nos concedía libertades o privilegios idénticos a ella y a mí, ni nos obligaba a ambos por igual. Pero tanto ella como yo sabíamos desde el principio a lo que nos estábamos comprometiendo. Y ambos terminamos por aceptarlo todo, con total libertad.
Tampoco es un conjunto inamovible de puntos libremente pactados entre Sole y yo, sino que más bien fue ella quien me los impuso desde el principio, sin que yo pudiese modificar nada sobre ellos, aunque parecía que ella lo hacía en muchos casos para protegerme. A pesar de eso, en estos tres años transcurridos desde el inicio de sus relaciones con nuestro jefe ha habido cambios que, de modo paulatino e informal, ella ha ido introduciendo.
Podría resumir esos cambios en las interpretaciones cada vez más laxas de los compromisos aceptados por mi esposa frente a mí. Como la promesa de contarme lo que ella hiciera con su amante, por si yo dejaba de estar de acuerdo con eso. Por contra, yo sí que había aceptado toda mi parte del acuerdo desde el principio, y lo sigo cumpliendo. Como no poder estar delante en esos encuentros, y mucho menos intentar participar.
Ya digo que esto era una de esas cosas que ambos debíamos tener muy claras, pues la discutimos bastante en las primeras semanas. Y, de hecho, nos sirvió como la contrapartida que me impuso Sole para aceptar tener sexo con nuestro jefe, algo a lo que al principio ella fue muy reticente.
Pero aunque es cierto que fui yo quien la animé a probar, y luego a seguir con Luis, a cambio, ella se comprometió a mantenerme informado de lo que hicieran, pues estarían solos en todo momento. Sobre todo debería tenerme informado de lo que fuera más relevante o novedoso en sus privados encuentros.
En este tiempo transcurrido, yo he visto cómo esta promesa suya de contarme se ha ido debilitando progresivamente, como ha ocurrido en su reciente viaje a Madrid con Luis. Aunque ella empezó hablándome, más o menos, de todo lo que allí experimentó, luego se cerró en banda y no hubo forma de que contara nada más. Y seguro que hubo más cosas interesantes porque Luis lo llevaba todo muy planificado.
Su excusa de que no tenía mucha información antes de salir, pues ella se había resistido al viaje hasta el final, era cierta pues incluso yo mismo tuve que animarla para que lo hiciera.
Y seguro que ella no sabía con detalle todo lo que Luis había planificado que harían allí pero, una vez "in situ", si hizo realmente todo lo que me contó que hizo, es porque se sintió a gusto para hacerlo, y también porque quiso complacer a su amante. Y todo eso, que me excitó tantísimo al saberlo, también suponía para mí algo que no podía pasar por alto.
Porque más allá de todo lo que hiciera con Luis, ¿cómo pudo Sole aceptar tener sexo allí con desconocidos, aunque fuese en el ambiente de esos locales a los que su amante la llevó, donde todos los asistentes más o menos hacían eso mismo con naturalidad? Pero es que si yo me comparo con su amante, conmigo Sole jamás aceptó ir a ningún club liberal para sondear la posibilidad de hacer un trio con otro hombre, o un simple intercambio de parejas.
No podía quitarme de la mente esas preguntas y otras más ¿cómo permitió Sole ser guiada por la mano de Diego, otro desconocido para ella, para dejarse manosear por varios hombres desnudos a la vez, mientras que ella estimulaba sus pollas con sus manos y su boca hasta hacerles eyacular, dejando morbosamente que lo hicieran sobre su propio cuerpo?
A mí me costó meses convencerla para que se acostara con nuestro jefe, estando nuestros trabajos en ese momento completamente en el aire. Y en cambio a Diego, con la simple presencia de Luis que la había llevado hasta alli, le sobraron unos minutos para hacer con mi mujer todo lo que quiso.
Ella misma me había confesado que se había dejado atar, y había follado con Luis delante de mucha gente en esos clubs de Torremolinos y Madrid, no siendo la unica polla que se llevó al coño y a la boca. Tanto morbo y tanta sinceridad por parte de mi esposa me habían hecho pajearme varias veces, pero ¿cómo pasar por alto que a mí me impedía, casi por decreto, que yo pudiera estar delante cuando ella folla con Luis, mientras en cambio, había hecho mamadas en grupo, y se había dejado empotrar por desconocidos, sin importarle quien había podido verla?.
Toda la calentura que me proporcionaba la conducta libertina de mi esposa antes del viaje, y que yo en gran parte había consentido, no eran suficientes para seguir justificando las condiciones de nuestro acuerdo inicial, tan asimétricas y estrictas para mí. Cuando, a la vez, su amante no paraba de ampliar los límites que también a él Sole le impuso desde el principio, pero con el que estaba transigiendo bastante más, y solo había que pensar en lo que hizo en Torremolins y Madrid.
Mi prohibición para estar delante de ellos en sus encuentros seguia vigente mientras la promesa que ella misma se hizo a sí misma de no follar con Luis solo se mantuvo en vigor unas pocas semanas y ya llevan tres años haciéndolo.
Yo no podía proponerle a Sole tener sexo con dos jóvenes brasileños, como hice hace algún tiempo, y ella casi me excomulga por eso. Pero su amante sí podía llevarla a locales liberales donde han podido sobarla, follarla y cubrirla de semen todos los hombres afortunados que coincidieron alli, pudiendo encima contemplar esas fogosas escenas todos los demás presentes, como un espectáculo caliente al que a mí ya me habría gustado asistir.
Pero desde luego, en lo que Sole ya me ha sorprendido absolutamente ha sido en la confesión que me hizo recientemente de que, desde hace dos años, no solo se acuesta con Luis sino que también ha estado igual de liada, follando casi a diario, con Jorge.
Por mucho que no me haya importado que ella haya follado también con el hermano y socio de Luis, porque eso coincide con mis fantasías, nuestro trato inicial le exigía a mi esposa haberme contado todo desde el principio, lo que me habría dado ia oportunidad de opinar. Es claro que yo no lo habría impedido pero, como mínimo, me habría proporcionado nuevos elementos morbosos para mis placeres personales.
Y desde luego, si Sole me había contado lo que ha tenido con Jorge en estos dos últimos años ha sido porque yo la llevé a una situación límite y se lo pregunté directamente, después de lo que yo había descubierto espiando en su móvil. De no haber hecho eso, tengo claro que ella me seguiría haciendo cornudo varias veces por semana con Jorge, y todo sin decirme una sola palabra.
Tengo claro que ella luego intentó "endulzar" todo lo que me confesó de sus infidelidades secretas con Jorge, llamémosle así por no decir que llevaba dos años haciéndome cornudo. Y lo hizo con una masturbación lenta y controlada, que me hizo sudar y disfrutar de lo lindo, mientras me contaba sus aventuras con Jorge hasta el final.
Esa actitud no era nada habitual en ella pues, cuando ella me contaba algo de lo que hacía con su amante, como mucho consentía que fuese yo quien me tocara. Y encima de todo, esta vez lo ha acompañado bajo la promesa de un "premio" si yo era capaz de aguantar todo su relato sin eyacular.
Mi grado de excitación fue enorme, aun acrecentado cuando Sole se montó sobre mi para cabalgar sobre mi polla mientras me llevaba en segundos al más explosivo orgasmo que yo podía recordar.
Mi esposa fingía que no estaba haciendo eso conmigo sino montada sobre la polla de alguno de los dos hermanos con los que se acostaba. Y, mientras yo me corría, no dejaba de preguntarme si quería que ella siguiera follando con ellos. En la situación en la que me encontraba, recorrido por estertores de placer, yo le respondí afirmativamente y con rotundidad.
No tenía claro cómo gestionar todas estas contradicciones que sentía pero eran tan reales y fuertes que no podía dejar pasar más tiempo sin aclararme en lo posible y hablar de todo ello con Sole.
Si he de hablar sinceramente, no me importaba mucho el engaño que me había confesado de sus numerosos encuentros con Jorge. Y si ha sido fácil perdonarle su larguísimo silencio, que en eso también me ha engañado, ha sido gracias a que sus hechos coinciden con fantasías largamente vividas por mí.
Y tampoco me ha preocupado en exceso la conducta depravada a la que Luis la estaba llevando, como ha ocurrido en Torremolinos y Madrid, gracias a la aceptada sumisión hacia él. Pero yo debería conocer todos los detalles sobre eso.
Pero no podía aceptar, por muy excitante que eso me resultara, que todas esas calientes actividades de Sole coincidieran con mi mantenida prohibición para hacer ninguna propuesta de índole sexual, o mi obligación de seguir sin tener alguna participación, o ni siquiera estar delante.
Un par de noches más tarde volví a sacar la conversación de Jorge y, esta vez, ella no me rehuyó.
- Veo que has ido al supermercado esta tarde, Sole.. y seguro que otra vez te has encontrado a "alguna vecina"... y habrás tardado más de lo normal.
- Sí, he estado en casa de Jorge, como todos los martes por la tarde... si es eso lo que me preguntas. No quedábamos desde el viernes pasado, y eso de estar varios días sin vernos lo lleva bastante mal. ¿Te interesa lo que hicimos, cornudito?
- Claro, cariño, sí... -era raro que ella recuperara enseguida el control de nuestra conversación y, aun mas, que me llamara de esa forma que de un modo irracional tanto me excitaba... pero algo en Sole estaba claramente cambiando.
- Solo hemos gastado dos condones... Con Jorge, las folladas son rápidas, y él siempre se protege... Lo hace por sistema. Sabe que no va a dejarme embarazada y que no me importaría que me follara a pelo... pero dice que los dos cambiamos mucho de cama.
- Si lo hace por sistema, seguro que es por algo, Sole. Recuerdo que su mujer se separó porque él le contagió unas ladillas o algo parecido. Al menos, eso se decía en el pueblo...
- Al principio me sentaba mal cuando me hacía esos comentarios... porque parecía que se protegía de mí... como si yo fuera una puta que follara con más hombres, además de con su hermano. Bueno, y contigo también. Pero luego me confesó que, además de con su pareja de ahora, hay alguna exnovia más con la que queda para follar cuando puede.
- ¡Menuda resistencia, por dios!
- Procura no quedarse ningún día "en seco". Y, entre su novia y yo, creo que lo cumple. A diferencia de su hermano, Jorge no es adicto a las mamadas... aunque claro que le gustan... Dice que el sexo oral no puede sustituir a una buena follada pero que es la mejor forma de recuperación entre dos polvos seguidos... Y a eso, conmigo, casi nunca quiere renunciar.
- Woww, Sole, me excita oirte contar eso... pero verlo debe ser bestial... -por mucho que me calentara lo que estaba contando, intenté enseguida llevar la charla a mi terreno...
- Por cierto, le he comentado si te había visto en los últimos días y me ha dicho que no, asi que no es cierto que tú viste como me miraba... ¿Cómo has sabido que yo tenía algo con Jorge, eh?
- Esto, Sole...
- Sabes que no te interesa mentirme... Ganas más si dices la verdad.
- Hace pocos días, cuando jugaba nuestro hijo con tu móvil... te entró un WhatsApp suyo... y no pude evitar leerlo.
- Tarde o temprano ibas a enterarte. Y como veo que no te importa, ahora no voy a dejarlo... Pero ya hay que comprarles moviles a los niños, o tú les dejas el tuyo a partir de ahora. Yo necesito mi privacidad y no puedo consentir que se enteren de lo que hace su madre...
- Pues habrá que hacer eso, comprarles dos móviles baratitos, y limitar cuándo pueden usarlos...
- De eso te encargas tú... Y procura que le sirvan para todo y no tengan que volver a buscar el mío.
Indirectamente, Sole estaba admitiendo que había más cosas en su móvil que podían delatar lo que hace. Pero llevaba razón en la necesidad de controlar ese riesgo de que lo descubriera alguno de nuestros hijos. Aunque esa solución me pusiera mas difícil saber algo más sobre ella y sobre sus amantes.
- Verás, Sole, yo entiendo que es un poco violento para ti que yo te ande preguntando lo que haces pero tienes que comprenderme. Y como no me cuentas todo, pues por eso he caído en eso de buscar por otro lado, en este caso tu teléfono.... Y la verdad, es que no dejas señales...
-Te tenía que haber dicho antes lo de Jorge, lo se... pero no puedes estar enredando en mi móvil...
- Quizás el acuerdo que tenemos ya no es la mejor opción. Si es violento para ti tener que confesar lo que haces con Luis, bueno y también con Jorge, yo podría estar informado de otro modo.. Podría estar delante... de algún modo... a lo mejor no siempre... y no, no digo de participar necesariamente... pero sabes que sería mi sueño, a lo que tú siempre te has negado...
- Sabes que eso, no. -Sole fue seca en su respuesta.
- Pues si no puedo participar con vosotros y tampoco me cuentas lo que haces, más que un marido cornudo terminaré pareciendo el mayor gilipollas...
Sole me miró en silencio y casi la oí decirme entre dientes: "Pero si desde el principio has sido un gilipollas, Andresito". Pero en realidad ella siguió callada.
- Me gusta que uses tu libertad para hacer todo lo que haces, Sole. Pero entiéndeme, saber las cosas a medias me genera muchísima ansiedad... Por lo menos me podrías dejar hacerte propuestas y que las consideraras en serio... Como la idea de mi "regalo"... la experiencia que rechazaste para que probaras como sería estar... con los dos brasileños.
- Es que de hacerte caso, entonces seriamos como un coche sin ningún freno, Andres. El tortazo que nos dariamos está más que asegurado. Porque yo sigo pensando que es demasiado denigrante para ti estar delante viendo como yo follo con otro... Y que eso te terminará por afectar.
- También puede afectarme del modo en que lo hacemos y ya ves que no. Creo que no puedes entenderlo porque partimos de deseos demasiado diferentes.
- Desde luego, a mi me mataría solo pensar que tú podrías quedar con otra mujer para follar. De ser así, creo que preferiría saberlo, pero solo para cortar enseguida por lo sano... enseguida. Yo nunca encontraría placer en saberlo. Y mucho menos buscaría conocer los detalles de lo que hicieras con la otra. Me daría mucha inseguridad. No, no querría verlo.
- A mí, en cambio, me produce morbo desde siempre. Solo tuve muchos celos de Carlos y era más el miedo de que volvieras a enamorarte y te fueras con él. Pero me ha excitado siempre imaginarte en la cama con otros hombres. Y no solo con uno cada vez...
- No digo que no hablemos de que hagamos algún cambio pero tengo... tenemos que pensarlo... Y tiene que ser despacio... También veo que tú sigues pensando en los brasileños, pero espero que no sigas hablando con Thael...
- Te prometo que dejé el chat, Sole, y me gusta que recuerdes su nombre. Pero que me gustaría regalarte esa experiencia, sabes que sí... No me haría falta una excusa pero podría ser por tu cumpleaños...
- No tienes remedio, Andresitooo...
- Claro que me encantaría que lo aceptaras, por lo menos que pudieras intentarlo... Tú siempre podrías cortar en cualquier momento si algo no va bien. Y si ya me dejas estar delante, woww...
- Sabes que no podía ser de la manera en que tú lo hiciste, sin decirme nada... O sí, no lo sé. Pero entonces tuve que cortarte por lo sano. Ahora ya sabes que estaba liada con los dos... con los dos hermanos... Fue un periodo muy complicado y no podía ni plantearme aquello.
- ¿Me confesarías ahora si en este tiempo ha habido alguien más, Sole? -en otro momento yo no habría sido capaz de preguntarle eso a Sole, pero me salió directamente.
- Veo que a ti no te habría importado, mira como ya se te sale la pollita del pijama, Andresito, jajaja
Sole no me había respondido pero había sido capaz de desviar la atención de mi pregunta.
- Si pudieras elegir ver lo que hago en algún encuentro, ¿con quién elegirías verme, con Jorge o con Luis? No digo que eso vaya a ocurrir...
- Con Luis follas a pelo, y creo que has llegado a una relación más compleja y de más intimidad que con Jorge. Obviamente, yo elegiría ver eso...
- Con Jorge el sexo es mucho más sencillo. Pero también por eso, todo lo que siento es muy animal... Y él le pone un empeño en disfrutar, pero también en hacerme disfrutar, que hace muy difícil renunciar a eso...
- Ostras, Sole, vas a hacerme dudar. Al final, tendré que decidir verte con los dos... Y mejor que con los dos hermanos, que no se si querrían, sería bueno verte con los dos brasileños...
- Veo que esa fantasía es más bien una obsesión para ti, y que no pararás hasta que acepte ir con ellos...
Por vez primera, Sole no había dado una negativa tajante a esa propuesta mía, lo que puso mi excitación en una cota muy alta y tuve que empezar a tocarme.
-Solo tú decidirás si quieres hacerlo... Pero a mi sabes que me encantaría organizarlo todo. Aunque ya... ese "regalo para ti"... no sea una sorpresa...
- Eres incorregible con tus morbosas ideas de ser "cornudo". Me preocupaba cuando pensaba que solo eran fantasías sin más... Imagina ahora cuando veo que disfrutarías al hacerlas reales. Sin temor a las consecuencias.
- Es que no tiene porqué tener consecuencias negativas. Compartir experiencias placenteras para todos no tiene porqué ser malo, ¿no?
- De momento, eso no va a ser, Andresito. Ya me he pasado bastante en el viaje.
- Pero si lo has disfrutado...
- Claro que he disfrutado. Pero he reflexionado y tengo que frenar antes de que tenga que arrepentirme. Aunque me gusten mucho los pasteles se que no me puedo comer dos docenas cada día. Pues creo que el sexo es lo mismo.
- Si me dejas estar contigo... aunque no sea siempre... pero informado de todo... yo podría ayudarte con eso...
-Vaya, ahora quieres ser mi "contable", controlando los polvos que hecho, Andresito...
- Sabes que no digo eso, Sole. Pero te pido que pienses lo de cambiar las condiciones y que me dejes estar más cerca tuya, también en todo esto. Creo que puede ser bueno para el placer de los dos. Y hasta ayudaría a mantenernos unidos...
- Ay, si fuera tan fácil como tú siempre lo planteas... No te prometo nada, solo pensarlo...
No podía estar demasiado satisfecho de la charla con Sole porque no había conseguido resultados concretos pero al menos lo había intentado con claridad. Y además tenía un par de conclusiones que me sonaban muy ciertas.
La primera es que ya no me parecía imposible conseguir cambios en nuestro desigual acuerdo. Hoy ni siquiera había tenido una negativa radical al hablarle del posible "regalo" que me gustaría hacerle por su cumpleaños, la posibilidad de fijar un encuentro suyo con Thael y Theo.
En segundo lugar, tenía más claro que nunca que yo debería tomar más iniciativas si quería estar informado de los encuentros sexuales de mi esposa con otros hombres. Después de la sorpresa de los "cuernos" que me ha estado poniendo con Jorge durante dos años sin yo saber nada, y de que Sole tampoco hubiese contestado a la pregunta directa que le hice sobre si había tenido más amantes en este tiempo, tenía claro que esas iniciativas por mi parte eran legítimas, aunque no cumpliera con lo acordado con ella.
La forma más sencilla de empezar a saber más de esos encuentros de Sole era comenzar por el sitio donde empezó todo, el despacho de Luis en el restaurante. Es ahí donde se siguen viendo casi cada mañana, aunque sea por poco rato, para practicar el sexo oral que tanto le gusta a Luis.
Dejé de pensar en lo que me gustaría ver lo que hacen allí cada día Sole con nuestro jefe, para centrarme en la mejor manera de conseguir esa información de un modo práctico y real.
Hace un par de años ya decidí que la mejor manera era con un sistema de escucha pero el sistema que compré por Internet, en una web china, era tan barato y tan malo que nunca fui capaz de hacerlo funcionar y casi me pillan dentro del despacho mientras intentaba configurarlo sin éxito. Ahora no me ha vuelto a pasar lo mismo.
He comprado un moderno micrófono-espía, de calidad profesional, y lo he escondido en el falso techo de escayola del despacho. Se conecta por wifi a una pequeña centralita del tamaño de un paquete de cerillas y, desde una aplicación en mi móvil o mi ordenador, puedo ponerlo a grabar, y almacenar todo lo grabado. ¡Y todo desde casa, sin necesidad de exponerme a que puedan pillarme!
Tiene incluso un modo de grabación automática que se activa solo y registra cualquier ruido que se produzca a cualquier hora dentro de ese pequeño cuartito. Los primeros sonidos que pude oir me dieron tan buen impresión que en ese momento casi me pareció barato los casi 200€ que había invertido en su adquisición.
Pero aún ha sido mayor mi satisfacción cuando esta misma mañana, y estando solo en casa, he podido grabar el primer encuentro cotidiano entre Luis y mi esposa. Claramente, no estoy orgulloso por haberlo hecho, pero me he visto impulsado a perpretrar esta invasión de intimidad ante el deficiente cumplimiento de la promesa que me hizo Sole de contarme lo que hiciera con su amante.
Y como todo ha quedado grabado, ahora puedo reproducir esa conversación, y compartir con vosotros un extracto de lo más relevante. Las palabras han sido fáciles de transcribir pero, en algún caso, he tenido que interpretar algunos otros elementos grabados, tratando de identificar algunos sonidos, según a lo que yo pienso que pueden corresponder.
- Vamos, gatita, cada día te retrasas más.
- Sabes que hay clientes de diario que están más que mosqueados... Tengo que disimular... Ya se ha quedado la cocinera en la barra... (se oye ruido como chupeteo, casi seguro besos, luego ruidos leves, ¿se están desnudando?)
- ¿Ya le has enseñado al cornudo el "piercing" de Madrid? Si antes me encantaba manosearte tus tetazas y chupar de tus pezones, ahora que puedo verlo, me encanta, gatita...
- No le llames cornudo. Igual estamos aquí gracias a que Andrés cree que le respetamos... Tenemos que procurar que no se sienta mal... Y no seas tan bestia con los primeros chupetones... (se oyen ruidos poco claros y, luego, algo parecido a palmadas)
- A tu marido le llamo cornudo porque a ti puedo llamarte mi puta. Y quiero que lo sigas siendo, cada día más. Veo que has venido con el vibrador dentro de tu coño, como te dije…. me gusta que ya llegues aquí bien abierta y lubricada, putita, aunque no vaya a follarte. Ese vibrador ha sido otro de los descubrimientos de Madrid.
- No servirá de nada decirlo pero no lo uses mientras estoy atendiendo a los clientes. Sabes que se escucha, y me pones un ritmo demasiado directo...
-Hoy estás muy descarada, putita. (sonidos como de palmadas) Aquí también tienes que comportarte mucho más sumisa, igual que haces en el hotel. O como hiciste en todo el viaje... (se empieza a oir una conversación telefónica, con la voz de Luis, sin duda para ocultar lo que hacían allí dentro y que desde fuera sea muy difícil escuchar)
- Vamos, nena, debajo de la mesa... (sonidos claros de palmadas)
-Ahhh, Luis, joder, que vas a señalarme el culo otra vez...
- Eres mi sumisa y mi puta, y quiero que vayas bien marcada cuando llegues a casa. Ya lo viste en el club, ahhh... Empieza a mamar más despacio, gatita, y dame un masaje en los huevos mientras me la vas soplando, ummmm... (casi un minuto de silencio solo con alguna palabras entrecortadas por parte de Luís)...Joder, Sole, cada vez mamas mejor, pero ufff, baja un poco el ritmo que quiero que me dure...
- No digo que no lo disfrutes, Luis, pero tú no estás aquí debajo, que hoy me duelen los riñones... Y baja el ritmo del “Chorus”, por favor. –sin duda, Sole se refería al vibrador con control a distancia que Luis le ha regalado en Madrid y que llevaba insertado en el coño desde antes de entrar al despacho.
- No te quejes, putita, yo sé bien lo que te gusta que te castigue el coñito, mientras me la pones a punto para correrme...
- Cada vez haces más conmigo lo que quieres, y eso tengo que frenarlo... Y luego está mi marido... que otra vez vuelve a insistir en que quiere participar porque yo no le cuento todo.
- Pues cuéntale todo lo que hacemos, putita, pero no dejes de mamar… Verás como el cornudo se deshidrata, matándose a pajas, jajaja, sin necesidad de que esté aquí por medio y estorbando…
- Joder, Luis, que no es solo eso…Tú, sentado en tu sillón, lo ves todo sencillo… Y ahora, encima, yo con este aparatito, aghhh
- Venga, zorrita, ya veo que no paras de poner pegas porque hoy quieres ser otra vez la primera en correrte…, súbete sobre la mesa y ponte frente a mí…, ¿Tú crees que el cornudo resistiría verte como yo te veo?
- Aghhhh, joder, Luis, sabes que el cornudo de mi marido lo aguanta todo… Ya me haces decir a mí, aggghh, esas mismas cosas.
-… mueve bien tus dedos hasta que te vea correrte como la perra más caliente… Tengo los huevos que me van a explotar…
- Aghhh, aghhh, entre el Chorus con este ritmo cabrón, mis dedos masajeando mi clit, y tus manos pellizcando mis pezones, ahhhh me vas a derretir, ahhhh, ahhhhhh
- Otra vez al suelo, putita, (palmadas)…quiero que sigas mamando sin dejar de tocarte. Y no se te ocurra correrte antes de que notes mi leche llegando a tu garganta…
Después de varios minutos con sonidos poco claros, se oyeron gemidos cada vez más seguidos, por parte de Luís, acabando más tarde en jadeos y otros sonidos, clara expresión de placer por parte de los dos.
Solo más tarde, y ya los dos con el aliento recuperado, volvieron a una conversación más tranquila, donde yo volvía a ser el tema de su conversación.
- Sabes que tenemos que conservar estos ratitos diarios, como sea, putita… Y claro, aún más, los lunes en el hotel y todo lo demás. A ver como tenemos contento al cornudo.
- Ya te digo que creo que no aguanta mucho más. Después de lo de Madrid, lo noto muy cambiado. Tanto que dejé de contarle…
- Tú haz tu trabajo en casa, y seguro que sabrás si contarle o callarte, pero no va a quedarme más remedio que también hablar con él, para ver como respira.
- Yo no lo veo nada claro, Luís. Ojalá se conformara como ha hecho hasta ahora. Pero me parece que no. Estoy otra vez empezando a agobiarme, como me pasaba al principio. Por eso, veo que tengo que frenar.
Debo reconocer que poder oír con toda claridad esta conversación me generó estados de ánimo muy diversos pero donde predominó la excitación, al ver lo clarito que ambos hablaban de lo que hacen, y también cuando hablaban sobre mí.
Ahora sentía que esta solución de espiarles, aunque éticamente reprobable, ha resuelto una parte importante de mis ganas de saber lo que ocurre en sus encuentros. Pero, a la vez, noto que ha crecido mi obsesión por querer ver esas escenas que ahora puedo oír aunque no presenciar, como sería mi auténtico gusto.
Supongo que pensaréis que yo podría haberlo adivinado con antelación e instalar en su lugar un sistema de vídeo. Aunque lo he contemplado seriamente, tuve que descartarlo por la facilidad con la que Luís podría haberlo descubierto. Sin duda, yo hubiera elegido esa opción si ellos quedaran en un sitio que estuviera más a mi alcance como pudiera ser mi casa, pero instalar cámaras en el despacho de Luís era impensable.
Por otra parte, entre las muchas novedades que esa primera grabación me había proporcionado, estaba algo sobre un piercing de Sole de lo que no sabía nada y, sobre todo, el posible deseo de Luís de hablar conmigo sobre las pretensiones que yo había contado a mi esposa y que ella le había compartido.
En los siguientes días, también se confirmó lo que yo había oído respecto de los nuevos intentos que Sole haría para intentar “conformarme” en casa, pero el hecho de saberlo restó mucha eficacia a sus esfuerzos, pues yo ya sabía de antemano lo que ella pretendía.
Finalmente, llegó el momento en que Luís y yo nos encontramos a solas y la conversación viró rápidamente al tema que nos interesaba. Aunque yo no sé si estaba realmente preparado para hablar de mis “gustos personales” con el amante fijo de mi esposa, no me quedaba más remedio que aceptarlo si quería conseguir algún cambio.
- A ver, Andrés, ahora que estamos en privado… no quiero que me malinterpretes pero creo que tenemos que hablar con claridad de asuntos personales que nos afectan a los dos… Es que Sole me ha contado algo…
- ¿Sole? Bueno, a estas alturas, supongo que ser sinceros va a ser lo mejor… Ya sabes, Luís, que sobre este tema yo pienso que es Sole la que decide todo… Pero claro, yo también… bueno, no sé cómo decirlo… tengo mis necesidades.
- Puedes hablar con claridad... Sabes que seré muy discreto, incluso si hubiera algo que no quieras que sepa ni Sole…
- Ella sí sabe todo,y supongo que te habrá hablado también de mis últimas propuestas, ufff.
- Habla tranquilo, Andrés...
- Le he pedido de también poder estar, no sé cómo decirlo, o cómo podría participar… es que me gustaría cambiar algo sobre cosas que tengo acordadas con ella… Piensa lo difícil que es hablar contigo... sobre esto…
- Casi siempre tú has llevado esto con mucha naturalidad… Si Sole quiere hacer esto conmigo, ¿quién eras tú para impedirlo, verdad? Pero entiendo que quieras estar también informado de todo lo que hacemos, porque al fin y al cabo sigue siendo tu esposa…
- Luís, creo que no es pedir demasiado, ¿no?…
- A ver, Andrés, tú conoces de sobra cómo es Sole... Y creo que es un acierto tuyo permitirle tener contacto sexual con otros hombres,...y que lo haga libremente con quien ella quiera, en este caso conmigo. Es imposible que tú solo puedas satisfacerla, y no te lo tomes a mal... Y yo solo tampoco, eh. La suerte es que estamos los dos y que no competimos...
- La conozco bien, Luis...
- Aun me sorprende lo insaciable que tu mujer puede ser... tanto para recibir... como para dar placer.
- No vas a descubrirme nada, joder, que yo soy su marido...
- Sobre todo, si le despiertas nuevos gustos... y sabes exigirle todo lo que ella de un modo u otro te vaya reclamando... En estos tres años, yo solo he tenido que leer esas señales que ella manda sin hablar…
- Yo vi en ella todo ese potencial, Luís, desde antes de casarnos... Y le propuse montar un trío, o alguna clase de intercambio... algo para probar... porque me parecía raro que estuviera satisfecha solo estando conmigo, yo eso lo ví… Pero nunca pude convencerla... Hasta que llegó el COVID y llegaste tú... y ya hace tres años...
- No veas como lo hemos disfrutado durante este último viaje... Ella ya te habrá contado.
- Tampoco me ha contado del todo, no creas... Y claro, aunque sé que ella se lo ha pasado bien, tampoco es la situación ideal para mí...
- Por eso pensé que teníamos que hablarlo, Andrés. Igual todavía lo podemos mejorar...
- Al menos ella ahora sí nos permite que lo hablemos, aunque ella no esté…Pero es lo único que he podido conseguir de ella…
- Tú lo que quieres es estar más cerca, ¿no? Y yo, francamente, no quiero perderla ahora que la tengo...
- No puedes ser más claro al hablar... yo intentaré hacer lo mismo.
- Es que tenemos que remar los dos en la misma dirección… Ella dice que nosotros ya tenemos que frenar y, en cambio, no te niego que yo pienso que todavía no hemos tocado techo... Si tú piensas igual, yo podría intentar ayudarte con tus pretensiones.
- Es complicado explicar lo que me gustaría, Luís,... pero estar esperando cada lunes en casa sabiendo que vosotros estáis follando en el hotel... y que luego ella no me cuente nada, me empieza a generar ansiedad. A estas alturas creo que merezco algo más. Creo que preferiría... estar... con vosotros...
- Entiendo... Yo creo que nos cortaría mucho el rollo si tú estás delante, la verdad, y que ya no sería lo mismo. Porque tú sabes más o menos lo que hacemos, ¿verdad?.
- Sí, y vea lo que vea, no me voy a asustar...
- Sole también piensa que podría ser negativo para ti, si nos ves metidos en faena, disfrutando de todo lo que nos gusta... Pero supongo que todo puede hablarse...
- Sé que has conseguido que ella se te entregue en la cama... con muy pocas reservas... Después de tres años contigo y sabiendo lo que sé, nada debería sorprenderme... Créeme si te digo que yo podría verlo sin que me afectara… y sin interferir... si no es necesario...
- Todo ha ido cambiando en este tiempo, pero es divino tener allí a Sole desnuda, a mi alcance. Sé que es tu mujer pero en ese momento yo la siento toda para mí.. Seguimos disfrutando los dos y nos sigue gustando experimentar... aunque a ella a veces le asusta…
- Ya sé lo de los antifaces, las cuerdas y tu carácter dominante... y que le has despertado a ella cierto gusto por la sumisión, más allá de follar... Después de casi quince años a su lado, yo eso no lo hubiera adivinado… y aunque Sole me ha contado cosas, me cuesta imaginar.
- Llevamos todo el rato dando vueltas pero siento que no concretamos. Y no te lo reprocho, yo ya sabía que no era fácil esta charla, sobre todo para ti, y pensaba que podía pasar esto. Pero así no avanzamos…
- Es que para mí es desnudarme del todo, me refiero a mis sentimientos sobre esto… y si ya me costó mucho esfuerzo hacerlo con Sole que es mi esposa… imagina contigo…
- A ver, te digo algo que he pensado, por si nos puede ayudar a derribar este “impasse”. Voy a ser yo quien te proponga situaciones que tú, hipotéticamente, podrías querer vivir para que no seas tú quien tenga que explicarse mucho, y solo tengas que decir que Sí o que No a una lista de propuestas…
- Eso sería más sencillo… y a lo mejor pues me voy soltando más y empiezo a concretar como me pides, porque tú también luego vas a tener que opinar. Al menos los dos tenemos claro que queremos seguir con esta experiencia, siempre para que Sole siga disfrutando.
- Me he fijado en vídeos de “cornudos” para inspirarme en lo que podrías querer… Sole me ha dicho que no te llame eso, que solo eres un hombre liberal… Y, si acaso, un buen marido que consiente con la relación que ella tiene libremente conmigo… ¿Te consideras liberal? ¿un marido consentidor? ¿o podrías disfrutar, sintiendo como tu mujer de algún modo… te engaña?
Luís acababa de sacar un papelito donde parece que tenía ordenadas las situaciones que iba a proponerme. Y yo casi entro en pánico al oír su primera pregunta, tan directa. Pero a la vez, me sorprendió que en medio de aquella conversación tan difícil para mí, se me acababa de levantar una erección, al oír pronunciar la palabra "cornudo” al amante de mi mujer.
- Uff, Luís, eso es casi la madre del cordero, saber cómo me siento. Claro que soy un hombre liberal. Creo que Sole se merece de sobra que yo no la restrinja en eso de estar con otros hombres, y no me importa reconocerlo… ni siquiera contigo. Y sí, claro que la consiento desde hace tres años, y eso no vamos a discutirlo tampoco porque no he puesto ninguna dificultad en todo este tiempo. Ahora, lo de cornudo…
- No voy a juzgarte si también fuera eso, Andrés... He leído algo sobre eso y parece que hay muchos hombres así…
- Me ha costado mucho reconocerlo pero desde mis primeras propuestas para hacer tríos con Sole y otro hombre, creo que necesito verla follando con otro… No sé si eso es ser cornudo o que me gustaría complacerla… Y no me preguntes porqué, pero eso… puede llegar a excitarme…bastante.
- Entonces, Sole ha sabido desde hace mucho que te gustaría haberla visto con otro hombre, ¿verdad? No hace falta que contestes... ¿Por qué piensas que ella nunca aceptó antes?
- Creo que pensaba que eso era engañarme, pero sobre todo porque siempre ha pensado que lo que yo quería por detrás era acostarme con otras mujeres y que por eso le proponía que ella hiciera lo mismo.
- Aparte de conmigo, ¿te gustaría verla teniendo sexo con otro u otros hombres?
- Sí, y si ella lo disfruta, y no nos afecta, no me importaría que lo hiciera de modo regular. Es solo mi forma de complacerla, ¿entiendes?
- Si pudieras vernos mientras follamos en el hotel, ¿te masturbarías a escondidas? ¿o preferirías estar delante, e incluso recibir… alguna humillación?
- Si Sole me concede poder verla mientras folla contigo, aceptaría cualquier imposición por su parte. Lo que no soportaría es que me diera celos a nivel emocional, eso no.
- ¿Le ayudarías a elegir la ropa que llevaría cuando venga a follar conmigo?
- Por supuesto que sí… me gustaría ver en ella esa forma de control y de normalidad sobre lo que hace… y que confía en mí hasta ese punto.
- En esa situación ¿Sole podría expresar que no la satisfaces plenamente, seguro que compararte conmigo o incluso humillarte también?
- No veo porqué tendría que disimular si ella siente que contigo obtiene más satisfacción sexual que con su marido… De hecho no sabría si eso sería algo de lo que podría resultar más excitante… Creo que me estoy desnudando demasiado, Luís… espero no arrepentirme de tanta sinceridad…
- Vale, Luís, creo que me hago una idea de lo que quieres. Déjame que lo hable con Sole para ver qué podemos hacer. En vista de tu sinceridad y la claridad de lo que sientes, creo que no te mereces que te oculte nada…
Me sorprendí dándole las gracias al amante de Sole, después de haberle confesado mi forma de sentir respecto de misganas de verla follando con mi esposa. Pero mi obsesión y mis ganas eran tan grandes que abía que era uno de los precios a pagar para conseguir mi objetivo.
Un par de días después fue la propia Sole la que me sacó de nuevo el tema cuando estábamos en la cama.
- Mira, Luís, voy a ser tan sincero como estás siendo tú, tanto contigo como en tu charla con Luís. Las preguntas que él te ha hecho no se las he inventando mirando ningún vídeo…
- Ya veo que él te ha contado lo que hemos hablado... Todo eso tú ya lo sabías.
- Esas preguntas son parte de un test que hemos cogido de Internet para saber si eres “cornudo” o si quieres serlo de verdad, más allá de que fuese una fantasía. Y has dado una puntuación muy alta, no te voy a engañar…
- Ufff, puedo imaginar lo que pensáis de mí…
- No te preocupes por eso. Ahora hay que ver qué hacer con todo esto. Porque Luís quiere seguir follándome con libertad, y él cree que debemos empezar a tener en cuenta también tus pretensiones. Y no sabe cómo cuadrarlo.
- Después de lo que habéis descubierto, no te sorprenderá saber que os voy a ayudar para que sigáis, pero sabes de sobra lo que me gustaría poder verlo…
- Déjame que termine de ajustarlo, Andresito, pero... ¿te conformarías con verme con Jorge, en vez de con Luís?
Era una pregunta envenerada y yo no le respondí. Sole tenía claro que yo aceptaría lo que ella decidiera y eso fue lo que le dije con mi lenguaje corporal y con mi silencio.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 3, Capítulos 30 y 31)
María acaba de confesarte los detalles más íntimos de cómo otros hombres la han usado. Ahora, en la habitación del hotel, te propone que no te vayas:…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoDominacion masculina
- Interracial
La puta que lleva dentro mi recatada esposa (1/2)
Mark siempre supo que su esposa era deseada, pero nunca imaginó que su propia inseguridad sería el combustible de su deseo.
Comparte:CuckoldInfidelidad consentidaDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Fantasía Cornuda
Él creía conocer todos sus límites, pero esa noche en el hotel, ella no solo accede a ser usada por extraños, sino que toma el control de la…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoCuckold
- Hetero: Infidelidad
La cena del idiota. Y te seguiré queriendo
La confianza se ha roto, pero el deseo sigue ahí. Mientras Dani busca la verdad entre las mentiras de Alba, ella usa su cuerpo para recordarle que,…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 3, Capítulos 17 y 18)
María llega al restaurante vestida con la ropa que usó para ser poseída por otros. Él la espera con el corazón acelerado, sabiendo que cada botón que…
Comparte:Infidelidad consentidaVoyeurismo ocultoRelacion jefe subordinada
- Hetero: Infidelidad
No tienes pelotas
A las dos de la madrugada, el calor y la rutina sexual lo empujan a salir a la calle. Allí, una vecina de dieciocho años lo espera con una propuesta…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldRelacion jefe subordinada