El puto juego 1
María intentó despertar el deseo de su marido con su boca, pero solo recibió insultos. Ahora, un extraño compañero de trabajo la protege de su jefe abusivo, y la noche trae una revelación que le arranca el último resto de ilusión.
Junio 7, 2021
Lunes, 5.30 hs
Espabila la ciudad con las primeras hebras de brillo rojo en su plomizo cielo de otoño. Enjuaga su dormida ribera en el ancho río y se prepara para el nuevo día.
La claridad avanza y ante su fría realidad, se agitan los humildes sin hogar bajo sus cobijas de cartón, preparándose para el momento en que los seguratas de los edificios comiencen a correrlos de sus precarios alojamientos en los portales.
Pronto será de día y no es cuestión de permitir que su presencia dé una mala imagen cuando los propietarios salgan de sus viviendas a cubrir la diaria jornada. No importa que los caídos en infortunio sean parte de su misma gente y solo hayan tenido la desgracia de perderlo todo, ellos tienen su trabajo y en los difíciles momentos que atraviesa el país, el empleo hay que cuidarlo.
Poco a poco y poniéndole el pecho a la fría mañana, rostros somnolientos de humildes obreros se encolumnan en las paradas del transporte público, observando con acostumbrada apatía como los primeros carromatos precarios de los recolectores urbanos, asoman en las avenidas tirados a pulso por sus esforzados dueños. En esperpéntica competencia, apuran el paso buscando llegar primeros al magro botín, pronto comenzarán a pasar los camiones recolectores de residuos vaciando los contenedores de basura y privándolos de sus valiosos tesoros.
Duros tiempos los que corren, la economía no se ha recuperado de la pandemia y como siempre, la dura realidad golpea con más fuerza a la gente humilde.
5.45 hs
Como cada mañana, quince minutos antes de que el despertador de su móvil anuncie el comienzo del día, María se despierta. Se acomoda de espaldas en la vieja cama de madera tallada, herencia de sus fallecidos padres, tratando de que su vieja amiga no se queje por el próximo abandono y se despereza aparatosamente y en silencio estirando los brazos sobre la cabeza.
Se destapa con fastidio por abandonar su tibio lecho, gira a la izquierda sobre sí misma para ponerse de costado y ayudándose con el brazo para no forzar la cintura, se sienta con cuidado en el borde del colchón para no despertar a su pareja. Reposa unos minutos con los ojos cerrados y la cabeza gacha para no marearse, se pone de pie y arrastrando las recién calzadas sandalias se asoma a la ventana. Apoya la frente sobre el frío cristal buscando despabilarse y expulsa un suspiro empañando la imagen del frío paisaje exterior.
El panorama es desolador, la calle está desierta, el viento sopla arrastrando las pocas hojas que quedan en los árboles y una fina y helada llovizna moja el asfalto.
Vuelve a suspirar y retoma su camino al baño. Al entrar, contempla su imagen en el espejo mientras se baja las bragas y a disgusto con lo que ve, se sienta en la taza y libera su vejiga mientras vuelve a suspirar. Esta vez de satisfacción.
Se desnuda, se da una pequeña ducha y después de secarse, cubre su desnudo cuerpo con una vieja bata cruzada, la anuda con un lazo a su cintura, vuelve a mirarse al espejo y el reflejo ha mejorado. Cepilla su pelo castaño y lo ata con una cinta, acomoda su generoso busto, se gira para contemplar cómo se marca el trasero del cual está tan orgullosa y con una sonrisa vuelve al dormitorio. Quizás hoy sea el día.
La aún voluptuosa mujer se detiene en la entrada frente a los pies de la cama, apoya el hombro contra el marco de la puerta y vuelve a suspirar mientras observa a su esposo durmiendo profundamente. Lo que ve la deja inquieta, a los cuarenta y cinco años luce avejentado.
Las canas se están abriendo camino en sus raleadas sienes, su rostro adusto muestra las primeras arrugas alrededor de los ojos y la musculatura tensa de su cuello indica a las claras que está apretando las mandíbulas. Señales evidentes del bruxismo que lo aqueja.
Su otrora magnífica musculatura casi ha desaparecido, reemplazada hoy por el exceso de peso, y su aún amplio pecho luce fláccido. Solo su polla parece estar media viva y activa. Liberada del control mental de su atribulado dueño, lucha por lucir erguida y poderosa bajo las sábanas. Apenas lo logra.
Su sexo se estremece, el recuerdo de tantas batallas perdidas frente al erguido invasor, antes de que las preocupaciones derribaran a su general, la conmueve. Hace tanto ya que no la prueba, que se atreve a dar el paso.
Se aproxima despacio, levanta la sábana con suavidad y se sienta sobre el borde de la cama tratando de no despertar a su esposo. Luego de observar con deseo durante unos segundos a la causante de su repentina calentura, toma el tronco con la mano y le da un lametón provocando el estremecimiento de su hombre. Contenta con el resultado, envuelve el glande con sus labios y comienza la felación buscando ponerla en forma.
Pero todo es inutil, su marido se despierta y la aleja de mal modo.
¿Se puede saber qué mierda estás haciendo comportándote como una furcia?
Yo solo pretendía despertarte con una caricia, -contesta María con lágrimas en los ojos, mientras comprueba como el objeto de su deseo se desinfla entre sus dedos.
¿Llamas caricia a una mamada mientras yo estoy dormido? ¿Pero que mierda te pasa?¿Con todos los problemas que tenemos solo se ocurre pensar en sexo? A ver si ahora me tengo que preocupar también por eso. ¿Acaso la señora está insatisfecha? Lo único que me faltaba para volverme loco del todo.
María se siente tan humillada que no puede contestar. Sabe que la fábrica está casi paralizada por la apertura indiscriminada de las importaciones, está al tanto de que están llenos de deudas y ahogados por los impuestos, pero así y todo, siente que la agresión es injustificada y la ofensa gratuita le duele en el alma.
¿A esto se reduce todo?¿A ser derrotados impiadosamente por la cruda realidad?¿Qué ha quedado del alegre y soñador muchacho que conquistó su corazón prometiendo poner el mundo a sus piés? ¿O del maravilloso hombre al que entregó su tierra fértil para que germinara su semilla?
Con los ojos inundados se levanta de la cama y vuelve a entrar al baño a lavarse la cara con agua fría. Más calmada, abre la puerta y sale de la estancia cruzando la habitación sin mirar a su marido.
Cruza el pasillo y entra en la habitación de los mellizos. Verlos dormidos ajenos a todo le aplaca el alma. A pesar de que ya son adolescentes, de diferente sexo y de que tienen otro dormitorio disponible, no ha podido separarlos. Los despierta con besos y cosquillas a pesar de sus protestas, les alcanza la ropa y mientras se lavan los dientes, a pesar de que ya son grandes y responsables, revisa sus mochilas para ver que no les falte nada.
7.15 AM
La familia desayuna en silencio el café con leche que preparó el hombre como todas las mañanas, al igual que las tostadas untadas con dulce de leche. Una reunión familiar donde abunda la soledad de la indiferencia. La de su esposo viendo las noticias en su móvil, la de los mellizos tirándose patadas bajo la mesa y la de María mirando la pared sin ver. Sumida en sus pensamientos.
7.40 AM
El padre ya ha bajado a sacar el automóvil sin saludar. María despide a sus hijos desde el umbral de la puerta luego de comprobar que están abrigados y los hermanos salen corriendo a ver quién llega primero al vehículo y se sienta de copiloto. No hay suerte, la puerta está trabada. Hoy el horno no está para bollos y terminan los dos atrás.
7.45
María ya ha levantado la mesa, ha puesto la vajilla en la máquina de lavar y parada frente al espejo de su dormitorio, se viste para ir a trabajar.
Elige ropa interior cómoda. Se calza un pantalón holgado que disimula su empinado trasero y oculta sus opulentos senos bajo una camisa amplia. Sabe de sobra que su figura llama la atención y no quiere dar motivo a su cachondo jefe para que la siga molestando con insinuaciones fuera de lugar. La silueta que esta mañana le mostró el espejo y la hizo sentir tan orgullosa, ahora es motivo de preocupación.
Vuelve al baño y se retoca el peinado, se delinea los ojos, se da un toque de color en los labios y luego de calzarse un comodo jersey que le llega hasta debajo de las caderas, toma una gruesa campera y baja en busca del metro que la deja cerca de su oficina.
El viaje no es cómodo. Apretujada entre la multitud, no puede dejar de sentirse alterada cada vez que alguien tose o estornuda. Las preocupaciones que le ha producido la reciente peste haciéndole temer por sus seres queridos, aún las lleva talladas en el alma.
8.15 AM
Baja del atestado tren y se dirige a la escalera de salida, no sin antes dejar unas monedas en el estuche de violín del esforzado artista que ameniza las mañanas en la estación.
Al enfrentar el gélido clima exterior, se cala la gorra de lana hasta las orejas y recorre despacio las pocas cuadras que la separan del estudio mirando vidrieras, protegida de la fría llovizna por un pequeño paraguas que sacó de su cartera y ahogando su angustia con excusas pueriles que le vienen a la mente.
¿Tan grave es lo que sucede con la fábrica como para que no lo pueda compartir conmigo?
¿Dónde quedó nuestra antigua complicidad?
¿Ya no le alcanza mi amor para encontrar la paz?
¿Habrá otra mujer en su vida?
Su último pensamiento la estremece. Sacude la cabeza para alejar la absurda idea y apura el paso.
8.25 AM
Llega como siempre en horario, saluda al viejo segurata y se dirige a su oficina. Ficha su ingreso y abre con su huella digital la puerta blindada del sector tesorería, saluda a Karen la recepcionista y se sienta frente a su escritorio.
De un rápido vistazo, comprueba que María B ya está en el suyo tipeando a velocidad de vértigo en su móvil antes de que llegue Jorge, el jefe. Vé también que Roxana se encuentra iniciando su computadora y que en el cubículo frente a su escritorio, pareciendo observar todo con sus inquietantes lentes oscuros, el extraño personaje que ha venido a reemplazar a su amiga Gabriela que está de licencia por embarazo, la saluda con una leve inclinación de su cabeza.
Sin saber por qué, María se estremece mientras le devuelve el saludo. Sin tener una razón valedera se siente escaneada. Como puesta a prueba a pesar de su trabajo eficiente.
Fabi la tesorera y Carla la contadora, aún no han llegado.
Hoy siente la ausencia de Gabi más que otros días, extraña sus charlas de café y su apoyo sincero. Es la única con la que podía abrir su corazón sin temor a ser juzgada.
En cambio, José Luis, su reemplazo, es un ser insondable. Alto, apuesto y aparentemente de su edad, no se da con nadie. Llega primero que todos y se va el último, siempre con sus infaltables lentes oscuros.
No comparte con sus compañeros el café de media jornada, ni los almuerzos en la cantina, pero su trabajo es impecable, de una precisión asombrosa. Educado y amable al extremo no da pie a queja alguna, sin embargo, María se sentiría más cómoda si fuera más sociable.
9.30 AM
El rey Jorge ha llegado y como siempre, aprovecha para besar las mejillas y masajear los hombros y las espaldas de todas y cada una de sus compañeras. Con ella solo se limita a un gesto con la cabeza y a llamarla cansinamente a su oficina media hora más tarde. Como cada día.
María, esto no puede seguir así, ayer has vuelto a faltar a la reunión para fijar los objetivos del mes.
Entonces cambia los horarios, mi hora de salida es las 17.30.
Esa excusa no me sirve, tampoco participas del after office ni de los campamentos de camaradería y jamás haces horas extras.
Las horas extras no las necesito, mi trabajo está al día y con respecto al resto, tengo una familia que me necesita.
Te estás jugando el puesto con tu actitud, veremos si después de hoy sigues pensando igual.
Lo que olvidó comentar Jorge y que es lo que realmente le molesta, son las innumerables invitaciones a tomar un café fuera de hora que la dama le ha rechazado.
Al salir de la oficina después de la sutil amenaza, una extraña sensación en la nuca la hizo darse vuelta y al levantar la cabeza, descubrió a José Luis mirando fijamente en su dirección. Por alguna extraña razón sintió vergüenza.
05.15 PM
Mientras María está rematando la tarea del día, el jefe se acerca a su mesa y le entrega un pen drive.
¿Qué es esto Jorge?
El presupuesto detallado de la inversión en la obra de Costa Esmeralda y la propuesta económica. Debes darle tu visto bueno y entregarlo antes de las 21.00 hs que vence el plazo para presentarse en la licitación.
Pero eso estaba terminado hace un par de días. ¿Por qué me lo das recién ahora? En quince minutos me marcho.
Se habrá traspapelado. -Comenta con una sonrisa cruel- Tú sabrás lo que haces, si no se entrega a tiempo quedamos afuera, y no creo que eso le agrade a los patrones.
Sin agregar palabra, el sujeto se dirigió al escritorio de María B, la tomó de la cintura y se marcharon juntos hablando entre risas en voz baja.
Indignada por la jugarreta y a pesar de su habitual puntillosidad, María decide pasar el presupuesto tal como está, sin revisar. Si su jefe quiere jugar sucio, ella no se va a amilanar. Coloca la memoria en el puerto USB, despliega el presupuesto en la pantalla y cuando va a copiarlo en un correo, recibe un mensaje en su máquina.
!NO LO HAGAS¡
Levanta la vista sorprendida y se encuentra con la cara de José Luis, mirando desde su escritorio en su dirección con sus infaltables lentes oscuros.
Déjame la memoria y tu tarjeta de ingreso sobre el escritorio, yo te ficho la salida y luego te las dejo en un sobre en seguridad. Vete a tu casa. Deja que lo revise y luego lo envío desde tu máquina. Déjala logueada.
Sin saber por qué, supo que podía confiar en él. Deja el ordenador sin cerrar, toma sus cosas, le alcanza la memoria en su cubículo y se marcha a buscar a sus hijos. A pesar de sus quejas y de que ya tienen edad para viajar solos, disfruta de esos momentos. Ya pronto partirán del nido y la soledad será absoluta.
17.45 hs
Parada en la puerta del instituto pensativa, no se percató de la llegada de Marta, la madre de Carla, la mejor amiga de los mellis.
Diez peniques por tus pensamientos, María
Ahh, disculpa, no te había visto.
¿Problemas en casa?
Se conocían desde que los niños iban al parvulario y María la había ayudado mucho durante su difícil divorcio. Ahora que no contaba con Gabi, Marta era casi su única amiga.
No, no…Bueno…sí. Las cosas no andan bien con la fábrica, Antonio está muy estresado y eso siempre jode, pero si también se suma tu trabajo, ya es el colmo. Hoy por ejemplo, se presentó un inconveniente de último momento con el cabrón de mi jefe y tuve que dejar la solución en manos de otra persona para venir a buscar a los mellis y eso me tiene preocupada. No quiero ni pensar cómo se pondrían las cosas en casa si me dejan en la calle. Por estos días es casi nuestro único ingreso.
Sabes que puedes contar conmigo cuando quieras, me pones un whatsapp y me los llevo. Tus hijos se llevan muy bien con Carla, eso sin contar que ya están lo suficientemente grandes como para viajar solos. No sabes como se enoja mi hija si me llego a acercar a la puerta y me ven sus compañeros.
Gracias de corazón, tengo el presentimiento de que va a ser más de una vez.
Todas las que quieras y si no te molesta los pongo con las tareas y se las reviso si me dejan. Lo mismo si necesitas que se queden a dormir. Solo mándales una muda de ropa.
Aliviada por la generosa oferta de su amiga, pero todavía preocupada por el trabajo que dejó en manos de José Luis, recoge a los mellis y marcha a su casa.
20.30 hs
Promediando la cena, con sus hijos entretenidos contando la actividad del día a su padre y María prestando atención a medias sin dejar de mirar el reloj de pared, entra un mensaje a su móvil. Se levanta de prisa a cogerlo, lee el contenido y sale disparada a revisar su ordenador personal en el pequeño despacho de planta baja. Sin prestar atención a la mirada inquisitiva de su esposo.
Mientras el ordenador se reinicia, repasa el mensaje.
Tuve razón al desconfiar, te la estaban por jugar. Ya lo he corregido, revisa tu correo, si estás de acuerdo mándame un ok y lo envío.
Cuando termina de revisar el trabajo y toma conciencia de lo que pudo pasar si enviaba el archivo tal cual estaba, tiene un escalofrío. Una insignificante e inocente inversión de cifras en el cálculo de las ganancias hubiera dejado a la empresa fuera de la licitación.
Un error muy fácil de justificar y corregir de no estar sobre la hora de cierre, error que le hubiera costado el puesto ya que había muchos millones en juego. Sin dudas, su compañero le había salvado el culo.
Toma el teléfono y contesta el mensaje sin advertir el enojo de su marido y la mirada desconfiada de su hija.
Estoy de acuerdo, esto no es casual, envíalo por favor y muchas gracias por cubrir mis espaldas.
No hay por qué. Mandaré copia a la gerencia de costos de las dos propuestas, la original y la corregida, aclarando el porqué de las correcciones. A Jorge solo le copio el aviso de envío.
Pero si el error se ha colocado ex profeso, tarde o temprano se va a dar cuenta y me lo va a hacer pagar.
No lo va a saber, he corregido el pen drive que te dió para que coincida con la nueva propuesta. Si te dice algo, tú lo recibiste así.
Pero…¿ Como has hecho? La memoria está protegida, solo se pueden sugerir modificaciones por nota adjunta.
Jorge se cree muy vivo. Debería dejar de usar los nombres de sus ligues como contraseña.
¿María B? -Pregunta sorprendida.
María30. Las clasifica por edad, ja ja ja..
María se permite una sonrisa después de muchas horas. Es la primera vez que lo escucha reír y suena cristalino aunque sea por escrito. Luego vuelve a ponerse seria y pregunta. Sin advertir la llegada del desconfiado esposo a sus espaldas
Porque haces esto por mí, apenas nos conocemos.
Porque es lo correcto y porque odio a los cabrones maltratadores. Te sugiero no comentes nada por ahora, podría ser malo para los dos.
O. K. Y gracias otra vez.
No tardó su marido en hacerse notar.
¿Quién es ese imbécil y por qué te escribe a estas horas?
Un compañero de trabajo que no es ningún imbécil. Me ha sacado de un problema.
Que generoso ¿Solo un compañero o busca algo mas?
¿Qué estás insinuando? -Se revolvió furiosa-.
¿Insinuando? Dime tú. ¿Acaso soy yo el que habla de un secreto que les podría traer inconvenientes si se sabe? ¿El que habla de un maltratador? ¿Así me ves?¿Qué andas contando por ahí?
Mira, no me jodas. veo que tienes cola de paja. Como si tú hablaras de los problemas de tu empresa. Vete a la mierda.
Indignada, cierra su ordenador, sale de la pequeña oficina dando un portazo y se dirige a azuzar a sus hijos para que vayan a la cama luego de ducharse.
22.00 hs
Los mellis están durmiendo. Angio se ha acostado y María ya ha hecho el lavado con el lavavajillas. No le apetece ir a su dormitorio todavía, tiene la cabeza hecha un torbellino. Al disgusto por lo que pudo pasar en su trabajo se le han unido las sospechas injustificadas de su esposo y eso la tiene muy mal, aunque la sorpresiva ayuda de su compañero le haya salvado los papeles
Con el fin de hacer tiempo, junta la ropa sucia y pone un lavado mientras se pone a planchar lo que ha recogido de la soga, mientras tanto, su cabeza sigue dándole vueltas como un torbellino.
23.30 hs
Agotada por el trajín del día, se acuesta después de ducharse vestida solo con un liviano camisón, como es su costumbre. Tratando de no hacer ruido y sin encender la luz, se acomoda en silencio dándole la espalda a su marido.
Para su sorpresa, Antonio la toma por la cintura y la pega a su cuerpo sin que ella pueda oponer resistencia, es muy grande la diferencia física entre los dos y no es cuestión de hacer escándalo y despertar a los mellis. quizás se ha arrepentido y busca disculparse de esa tosca manera.
Siente que levanta el camisón, nota su cuerpo desnudo y la presión de su extrañamente erguido miembro presionando entre sus nalgas. Antes de que pueda reaccionar le levanta una de sus piernas, coloca su polla en medio de ellas y tomando sus tetas con ambas manos por debajo de la liviana prenda, hace oscilar su cadera y empieza a frotar su pene rozando su desprotegida vagina. Hace tiempo que no tienen relaciones y sin proponérselo su cuerpo reacciona, sus pezones se endurecen y comienza a lubricar.
¿Esto es lo que te falta, puta? ¿Por eso andas caliente todo el día? Pues vas a tener lo que estás buscando. Así que dile a tu amiguito que no se haga ilusiones. Tu eres mía.
Sin esperar respuesta, ubica su tranca en posición y aprovechando la pequeña lubricación de la necesitada mujer, la penetra con violencia antes de que María termine de asimilar sus últimas palabras.
El coito es feroz, rabioso, de furia desatada como el de sus mejores tiempos y sin embargo, a medida que Ana asimila lo que le ha dicho su esposo va perdiendo el interés, su excitación desaparece y se deja hacer resignada. Para cuando el enardecido macho explota en su interior, la experiencia ya es dolorosa.
0.30 AM
Su esposo se ha dormido nada más eyacular, mientras Ana, que no acaba de entender lo que ha sucedido, se levanta de la cama y entra al baño a higienizarse. Se lava con agua fría en el bidet y luego de aplicarse una crema con una gasa para calmar el ardor de sus genitales, abre el cesto de la basura para tirarla y descubre un envase de Viagra recién abierto.
Con un nudo en el estómago y un gusto agrio en la boca, lo toma en sus manos y se sienta en la taza. Sabe muy bien que Angio proclama a los cuatro vientos que es de poco hombre acudir a esas ayudas químicas para satisfacer a una mujer,- aunque le consta que en las pasadas vacaciones algo se llevaba a la boca para cumplir todos los días- y sin poderlo evitar, una lagrima rueda por su mejilla mientras se pregunta:
¿Ya venía de yacer con otra mujer?¿Es posible una explicación tan simple y burda?, ¿Tan ciega pudo ser?. Sacude la cabeza y lo descarta, todo es mucho peor. Y al comprender la realidad estalla en llanto.
Su hombre no se ha medicado para recuperar la virilidad y darle placer, ni siquiera para obtener el propio, en su extrema mezquindad, sólo ha intentado emparchar su orgullo herido.
////////
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Historias de la mili 1
Mientras Antonio espera el fin de la mili entre polvorines y camaradería, Laura enfrenta a su pasado violento en la puerta de su trabajo.
Comparte:Infidelidad ocultaRelacion jefe subordinadaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Ese accidente que lo cambió todo (1)
El accidente no fue solo un choque de metales, fue el impacto de dos vidas que se cruzan. Él, buscando solo placer sin ataduras; ella, atrapada en…
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Padre, marido y amante, ¿no tienes bastante?
Sabella es la disciplina encarnada, pero bajo el uniforme de coronela late un deseo insaciable por su capitán.
Comparte:Relacion jefe subordinadaDominacion masculinaInfidelidad oculta
- Hetero: Infidelidad
Descubriendo sensaciones
Andrea creía que la soledad era su peor enemigo, hasta que el calor de la piscina y el roce de un desconocido encendieron una llama que no podía…
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Gabriela - Torbellino de Pasiones
Gabriela creía que el ruido del taller era su peor enemigo, hasta que descubrió que el soldador solo quería una cosa: ella.
Comparte:Infidelidad ocultaDominacion masculinaSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Sentimental . Solo 1/3
Él la conoce desde las sombras de su pluma, ella lo mira desde la luz de su arte. Cuando sus caminos se cruzan, la discreción se rompe y el deseo,…
Comparte:Infidelidad ocultaSoledad y deseoVerguenza y placer