Mi excuñada
No esperabas encontrarla sentada en el sofá, ni mucho menos que sus manos ya hubieran recorrido tu cuerpo antes de que tu mente despertara. Ella sabe que estás atrapado: entre el deseo prohibido y la amenaza de destruir tu vida con una sola llamada.
Mi excuñada
Hace años de esto, quizás seis o siete, pues fue antes del inicio de la pandemia. Recuerdo que por aquel tiempo tenia novia, llevándome con ella casi tres años, periodo que, me quedaba en su casa a pasar la noche, no solo por sexo, sino también por sentir ese contacto.
Amparo, como se llamaba mi chica, tenía sus defectos, como los tenemos todos; siendo uno de ellos su hermana, chica tres años mayor que ella, una víbora, una mala pécora que se aprovechaba todo lo posible de ella, no dejándola a veces ni respirar.
En nuestro tercer año de noviazgo, habíamos comenzado a tener nuestras diferencias, ya sea respecto a nuestra forma de entender la vida, como hacia la familia. Cuyas conversaciones, se habían convertido en disputas, pues más que diálogos, parecía que nos estábamos echando las cosas a la cara.
Disputa que, normalmente comienza en referencia a su hermana, pues, aunque comienza Amparo a despotricar sobre ella, ya sea por el innumerables de amigos con derechos; amigos que hace que su matrimonio haga aguas, no quedándole otra que aguantarla, y como consecuencia cargármela a mí. Y aunque las reconciliaciones eran épicas, pues el sexo era nuestro fuerte, no dejando de follar e incluso en días, sobre todo cuando comenzábamos un viernes.
Pues uno de esos días, cuya noche anterior Amparo me pidió que pasara la noche con ella, y que antes de dormirse, acordarse que, al día siguiente, saldría temprano de casa, por lo que me pidió que cuando me marchara, dejara la casa bien cerrada.
Mañana que cuando me desperté, palpe primero la cama, notando que aún estaba cálida, y eso que ella seguramente haría horas que se marchó. Me levante de la cama, y como suele ser en mí, iba caliente y excitado, cuyo sueño nocturno, no sería de extrañar que había sido de sexo.
Me dirigí directamente al baño, donde la falta de prenda interior, obviamente normal cuando dormía con ella, pues eso, como iba, orine, me limpie, y tras colocarme unos shorts, salí del baño, dirigiéndome hacia la cocina.
Encontrándome en mi camino, allí sentada en el sofá en la salita a la hermana, siendo mi sorpresa mayúscula, pues no me esperaba a la muy puñetera. Tras darle los buenos días, extrañado le pregunte que, hacia aquí, y como había entrado. Escuchando a está decirme sarcásticamente...
“Si, yo también me alegro de verte”.
Soltar, y sacarme de dudas respecto a mis preguntas, diciéndome...
“Para que te enteres niñato, ha sido mi hermana quien me ha abierto esta mañana”.
Dice, y prosigue con muy mala cara...
“No te ha querido despertar, y cuando se fue, me dijo que, te dijera que, cuando te fueras que le hagas el favor de llevarme a mi casa”.
Soltándome con la frescura, y la caradura que tiene, pues para descarada y desvergonzada no tiene rival. Dice, mientras intento pasar por delante de ella, pues intentaba llegar a la cocina, ya que, sin un café, no soy persona.
Y fue, intentar pasar, cuando esta me detiene, mirando fijamente, y tras dirigir su mano izquierda a mi prenda, tirar de ella hacia abajo al tiempo que, le da por aferrar con su mano derecha mi miembro. Soltándome con ironía...
“Joder con el niñato, y todo esto es tuyo”.
Decir, e intentar zafarme, pero me la tiene bien agarrada, cuya palma de su mano se aferra a mi tronco. Y tirando de mi miembro, me suelta...
“Coño, si mi hermana tenía razón sobre ti, eso de que, ¡te levantas todas las mañanas ‘armado’... uuummm!!”.
Soltar, y sentir como se la mete en su boca, sintiendo esa calidez, cuya lengua en su interior, lame mi glande, y pare de mi tronco... uuuffff!!. Sacándosela, y la muy mal hablada, volver a decirme...
“Joder con la muy cabrona, que calladita se lo tiene, ni me ha dicho que tiene a su lado a un volcán, y seguro que eres incansable”.
Dice, introduciéndosela de nuevo en el interior de su boca, no sin antes darle por deslizar sus gruesos labios por mi tronco hasta la base, y seguir por mordisquear, babear, y engullir mis pequeños genitales. Testículos que, le da por reírse, acabando por tragarse mi miembro de una sola vez... uuummm!!. Sacársela, y decirme de nuevo...
“Como peca de mosquita muerta, seguro que contigo es toda una puta en la cama, y me juego lo que sea que, hasta fuera de la cama”.
Volviendo a decir, mientras siento como mi shorts se desliza por mis muslos hasta mis pies, mientras esta cabrona de cuñada, no deja de engullir mi miembro, como descapulla con sus labios; y hacerme gozar con esa víbora que tiene como lengua... uuuffff!!.
Decir, sacándosela de su boca de golpe. Y sin llegar a soltármela, así sujeta como me la tenía, darle por tirar de mi miembro hacia abajo, al tiempo que me decía...
“Yo por tu bien, serias rápido en sentarte en el sofá, otra cosa que te vaya el bondage”.
Soltar, y hacerla caso, sentándome en el lugar que ella ocupaba segundos antes, pues en esos precisos momentos, le dio por levantarse. Y ya sentado, darle por arrodillarse entre mis piernas, metiéndosela de nuevo en su boca, morcillona la tenía por el dolor sufrido, estado que debo confesar que me duro poco, pues en pocos minutos, esta cabrona me la puso de nuevo dura, y empinada... uuummm!!.
Hermana de mi novia que, la vi hincarse de rodillas en el sofá, colocándose a horcaja, colocando sus piernas a cada lado de la mía, sintiendo como con su mano derecha agarraba de nuevo mi miembro, y tras comenzar a restregar mi glande sobre sus labios vaginales... uuuffff!!.
Sintiendo, como de calientes y húmedos están. Presiono lo justo para que le entrara, soltando ambos un sonido de satisfacción, que, duro el tiempo en que esta comenzó a cabalgar... ooohhh!!.
Escuchándose el chapoteo de su coñito rebosante de flujos, gimiendo y suspirando, alternándolo con algún que otro insulto, ya sea a su hermana como a su futuro exmarido; y algún que otro menosprecio a mi persona, ya sea por el tamaño de mi miembro, como mi apariencia aniñada... uuummm!!. Escuchándose...
“Venga maricón... follame”.
“Destrózame, ¡como a mi hermana... ooohhh!!”.
Soltar, y volver a insultarme, menospreciándome una vez más. Diciéndome...
“Como es posible que la zorra de mi hermana, ¡se sacie con esta medianía... uuuffff!!”.
“Aunque, mi Paco la tiene el doble de la tuya, ¡y no es capaz de hacerme gozar... aaahhh!!”.
Decir, y darle por cogerme mis manos y posarlas sobre sus senos. Volviéndome a soltar...
“Venga coño, muévete que pareces un muñeco de ‘playmobil’, ahí inmóvil”.
Soltar, y darme por aprovechar el momento, dándome por amasar sus enormes pechos, magrear y pellizcar con fuerza sus pezones, acabando por tirar de sus tirantas hacia abajo, y quitarle el sujetador... uuummm!!. Animándome a seguir, y entre embestidas, acabar por soltar...
“Cuando tú quieras... te corres, que, yo lo he hecho ya en dos ocasiones, y tu ni te has enterado... payaso”.
Decir, y replicarle, aquello de...
“Claro que si... puta, me he dado cuenta de tus orgasmos, más parecen que te has meado”.
Soltar, y seguir con...
“Además, quiero disfrutar un poco más, además me gustaría correrme en tus pechos”.
Y esta cabrona, darle por inclinarse hacia atrás, cuyo dolor me hace sentir que, siento que, mi miembro se me va a partir en dos. Aunque ahora dudo, pues creo recordar, bueno, aunque no sé si fue ese momento, quizás fuera en otro. Pues le dio por soltarme...
“Tú te correrás, cuando me salga del coño, vale; o sea que, venga y préñame de una puta vez”.
Dándome por dejar de aguantar, y soltar mi corrida, orgasmo que llene su útero, mientras me chupaba la oreja, y decirme...
“¡Uuuffff!!, no ha estado nada mal niñato para ser nuestro primer polvo... eeehhh!!”.
Viéndome la cara, y volver a soltar...
“Tranquilo chaval, que no me dejaras preñada, no solo tengo un DIU puesto, sino que hasta tomo la píldora por si las moscas... ja ja ja”.
Y acabar con...
“Bueno, venga prepara un cafelito, y después te vistes, que me tienes que llevar a casa, y vamos a aprovechar la mañana que, estoy sola hasta las tres del mediodía”.
Decir, y extrañarme, sacándome de mis dudas al decirme...
“Esa es la hora en que, salen mis críos del colegio, y que los recoge el cornudo de mi futuro exmarido”.
Recuerdos que, veo que es el inicio de una ruptura, cuyos cimientos está destrozando la cabrona de mi cuñada, o sea la hermana de mi novia. Pero lo cierto es que, cayo uno más antes de llevarla a su casa, pues tras el café, me dio por ducharme, y esta aprovecho su oportunidad, desnudándose y metiéndose bajo la ducha... uuummm!!.
Antes de dejaros, os debo confesar que, durante los siguientes tres meses, no me queda otra que satisfacer a las dos hermanas, obviamente por separado. A mi novia Amparo por ser mi compañera, y a su hermana, porque la muy cabrona me amenazaba con contárselo a su hermana, pero desde otra perspectiva, ya que tenía en mente decir que la he forzado. Aprovechándose de las fantasías que, no podía realizar con su marido, practicando todas las posturas posibles, incluida el sexo anal que, se vio picada por su hermana Amparo al confesársela esta... uuummm!!.
Bueno, pues os tengo que dejar, espero volver pronto con nuevas experiencias, ya que tengo para todos los gustos. Agradecer a todos aquellos que me seguís, deseando que os haya gustado. Os dejo mi email es: jhosua 1974 @ Gmail. com (obviamente todo junto).
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