Embarazados
A las seis de la mañana, el mundo duerme, pero el deseo despierta. En la oscuridad de un portal de Sevilla, dos desconocidos rompen todas las reglas, sabiendo que cada segundo puede ser descubierto, pero sin importarles el riesgo.
Hola mi nombre es Antonio aunque todos me llaman Toni. Voy a contar mi historia, una historia que podría ser la de algunos de ustedes si se vieran en mi situación, aunque es un secreto bien guardado tengo que contarlo aunque sea anónimamente para sentirme liberado.
Debido a la genética, no porque yo lo diga sino por la cantidad de novias que tuve, también me llevé muchas mujeres, hasta casadas a la cama, soy un chico rubio de 1,80 cm. Peso sobre los 70 kg, y soy según algunas mujeres, "guapo pa reventar", en esto salgo a mi padre del que se dice tiene siempre a las mujeres locas. No me sorprende nada los comentarios, ya que hay por Sevilla, varias personas con cierto parecido a mí y a mi padre, los dos hijos de una peluquera de Triana, y los tres hijos de un famoso aristócrata, son un claro ejemplo o quizás sea producto de las casualidades de la vida. Cuando mi padre tenía treinta y ocho años y a sus espaldas dos divorcios conoció a mi madre quien contaba con veinte y dos años y se casó con ella. Según él nunca ha querido a ninguna mujer como a ella y hasta su muerte a los cuarenta y un años, por leucemia, le fue siempre fiel. hoy mi padre tiene sesenta y siete años y tiene sus aventurillas sexuales con amigas y vecinas.
Conocí a mi mujer a los 18 años y fue el flechazo de nuestras vidas, ambos teníamos compromisos pero no pudimos, ni quisimos evitar el poder del amor, unas semanas mas tarde, a mediados de mayo lo dejamos con nuestras parejas y empezamos una vida en común.
Sobre Carmen, deciros que es una mujer espectacular, de esas mujeres que te giras al pasar junto a ella y te preguntas si de verdad existen ese tipo de mujeres, uno setenta de altura, unos cincuenta y cinco kg de peso, de ojos azules y guapa que deslumbra, digamos para que os hagáis una idea que guarda gran parecido con la actriz Blanca Suarez pero en rubia, tiene una talla noventa de pecho, bien puestos que sin ser grandes guardan la proporción perfecta con el resto de su cuerpo, posee un culito bien marcado, del tipo pera, un cuerpo que le gusta y cuida en el gim, en definitiva el tipo de mujer que todo hombre sueña con follarse algún día. La mismísima diosa Freyja bajada del Valhalla a la tierra para mí disfrute.
Sexualmente somos activos y nos compenetramos bien, solamente disfrutar del sexo anal fue nuestra asignatura pendiente ya que debido a mi tamaño, diecinueve centímetros de larga y gorda hasta no poder meterla en un vaso de tubo, era imposible meterla en su culito, solo pude jugar con dildos, incluso un plug en su culito y mi polla en su coño es lo máximo que había sacado de ella.
La primera vez que la vi, era feria de abril en Sevilla y salimos un grupo de amigos con sus respectivas novias y allí estaba ella, preciosa, deslumbrante, impresionante, llamativa, con su traje de flamenca, que le aportaba un toque de color rojo y negro que dejaban patente su figura, su espalda arqueada descubierta y el resalte de su espectacular culo. Pocos de nuestros amigos sabían bailar sevillanas, y ella lo hacía con elegancia y maestría, mi manera de bailar sevillanas estaba a años luz de ella, pero era descarada, aprendí a bailar en la calle, de manera golfa y chulesca. Carmen bailó con todo los hombres que quisieron bailar con ella, al igual que lo hice yo con las mujeres. Quizás dejamos ambos lo mejor para el final, lo deseábamos, yo quería bailar con una maestra de academia con movimientos perfectos y ella quería bailar con ese hombre pícaro en el baile. Nuestras miradas coincidieron en cada cruce, en cada pase, frente a frente, en cada acercamiento pasaba junto a su oído y le decía lo que sentía, ella aprovechaba para responderme.
-Dios mío, eres preciosa.-
-Guapo tu.-
-Me encantas.-
-Y tú a mí golfo.-
-Me caso contigo ahora sí quieres.-
-¿Vas muy rápido no?-
-Seguro que tú también lo deseas.-
-Yo deseo otra cosa antes.-
-Nos vemos después y te bailo por bulerías si quieres.-
-Calle Febo número tal, a las seis de la mañana.-
-Allí estaré sin falta.-
Terminó la sevillana con la suerte echada, había quedado con ella sin que su novio, ni mi novia lo supieran. La noche fue divertida y más allá de las miradas no hubo ningún acercamiento, pero en nuestras miradas había chispa, deseo de acabar la noche y encontrarnos a escondidas.
Dejé a mi novia a las cinco y media, siguiendo en el taxi hasta la dirección que bombardeaba mi cabeza desde que la escuché de sus labios. Me aposté en una esquina y los vi aparecer, tras despedirse de su novio con un beso, este se marchó por donde había venido. Cinco minutos para dar las seis de la mañana, los cinco minutos más largos de mi vida, vi apagarse el portal y encenderse varias veces, entendí que ella aguardaba dentro hasta la hora acordada.
Me acerqué al portal y a las seis en punto abrió la puerta. Tirando de mi brazo me introdujo en el portal, se abalanzó sobre mi besándome con deseo. Sus besos me supieron a gloria, tras separarnos nos miramos a la cara, era preciosa, aún con el rímel corrido de la noche, puse mi mano en su linda cara y la volví a besar, nuestras lenguas se anudaban, mordía su labio inferior. El alcohol nos había desinhibido, ella sintió la dureza de mi polla en su cuerpo, mirándome a los ojos y mordiéndose los labios, me bajó la cremallera de mi pantalón y con dificultad sacó mi polla para masturbarla.
-¿Pero que barbaridad es esta tío?.-
-¡Mira como me la has puesto de dura.-
-Es muy grande y gorda.-
-Es toda tuya.-
Su cuerpo admitía poco magreo ya que estaba embutido en el traje de flamenca pero sí levanté los volantes y pude tocar su coñito por encima de sus braguitas, y comprobar la húmeda excitación que ella poseía, a duras penas pude deslizar las bragas a un lado y tener contacto directo con su vulva.
Los grados habían subido considerablemente y no era suficiente el magreo y la masturbación. Carmen me encendía y parecía ser recíproco, era cuestión de segundos que aquello combustionara.
Dentro del portal había un banco hecho de material y alicatado con azulejos sevillanos. Carmen me pidió que me sentara, frente a mí tenía a la mujer más bonita que había visto en mi vida, un regalo de la naturaleza, la cual levantó los volantes de su precioso traje y se quitó las bragas, se montó en el banco encima de mí de rodillas, cara a cara. Besándome, sus volantes tapaban mis piernas, no se veía nada de lo que pasaba debajo de su falda, pero si podía sentir la humedad de su coñito en mi polla, con la que se restregaba. Ella introdujo el glande dentro de su caliente vagina.
-¡Para! para, no tengo preservativos.-
-Tranquilo yo tomo anticonceptivos.-
Me dijo mientras clavaba algo más de la mitad de mi polla en su coñito, sus preciosos ojos se abrieron de par en par para clavarse en los mío y suspirar mordiéndose el labio agarró mi cabeza para besarme. Con movimientos de delante a atrás, su estrecha vagina iba dejando paso al largo de mi polla durísima, sus fluidos mojaban mis huevos, había clavado mi polla muy dentro de ella quien respiraba con la celeridad de quien en breve llegaría al orgasmo.
Aquella criatura me estaba follando como ninguna mujer lo había echo, con mucho deseo. Había química y por mi mente pasó por primera vez el miedo al gatillazo. Carmen me tenía a mil, si tardaba mucho más me correría antes que ella, la deseaba demasiado, pude aguantar a duras penas para no correrme.
-Me corro Toni, me corrooooo, que polla, que polla tienes tío, me corroooo.-
Me dijo mientras se corría, pude sentir su orgasmo en el aliento de un beso donde ahogó su grito y por las contracciones de su vagina. Ella me descabalgó y me miró a los ojos.
-Gracias guapo, ha sido el mejor orgasmo de mi vida ¿Cómo quieres correrte tú?-
-Ponte a cuatro patas en el banco.-
Carmen obedeció y lo hizo levantándose los volantes, dejándome una imagen espectacular de su culo y su coñito chorreante. Agarré mi polla y tras restregarla por su vulva se la introduje, sus gemidos se me clavaban en los oídos, agarraba sus caderas y sacaba más de la mitad y metía mi polla hasta el fondo. El ascensor se movió y me alertó de la posible salida de algún vecino, con lo que nos recompusimos y sentamos en el banco, charlando mientras aquella vecina cincuentona salía del bloque de pisos.
-Pues Diego ha estado en su línea, muy divertido, simpático, se ha hartado de cantar y bailar, es un tío con el que se puede contar siempre.-
La conversación nos salió espontánea y divertida. Aquella mujer abandonó el bloque cerrando la puerta tras de si.
-venga córrete ya, no tardes.-
Me dijo cogiendo de nuevo la misma postura. Pero mi polla había flacidecido con el susto de la vecina. La visión de sus partes íntimas bien expuesta y una buena paja consiguieron reponerme en unos segundos. Agarré sus caderas y se la metí hasta el fondo, la follé duro, mi aguante con la pausa había subido al máximo así que decidí darle un nuevo orgasmo, bombeándola fuerte hasta verla temblar las piernas.
-¡Que polla tienes tío! te siento muy dentro, sigue no pares, me matas de gusto, sigue, sigue me corrooo, otra vez, siiii me corrooooo.-
Aceleré para coincidir con ella en su orgasmo y segundos después de ella eyaculé dentro de su coño.
¡Que me gusta, siiiii, siento tu leche muy dentro de mí, así, asiiiií inúndame los ovarios.”
Nos volvimos a sentar en el banco con la sensación de que en menos de 20 minutos habíamos tocado el cielo con las manos.
“¿Que ha pasado Toni? Yo nunca he hecho esto, no entiendo cómo estoy aquí con el coño lleno de leche de otro hombre que no es mi novio”
“No se que ha pasado Carmen pero si te puedo decir que ha sido fantástico”
Tras una larga charla llena de suspiros nos volvimos a besar, aquello no podía quedar así, teníamos que vernos de nuevo y comprobar que lo que sentimos no fue fruto de un calentón por el alcohol. Trazamos un plan para vernos la noche del viernes de feria, mi padre iría a la costa con alguna amante y yo dispondría todo el finde para mí.
Carmen le diría a su novio que había pasado el día con gastroenteritis y que no iría a la feria, lo mismo haría yo con mi novia. Así estaríamos juntos el viernes tarde y hasta el sábado medio día, con lo cual dormiría conmigo aquella noche.
La besé y quedé en mandarle un taxi para recogerla a la hora acordada. Tras despedirme volví a casa, poniendo en orden mis sentimientos, aquello había hecho temblar los cimientos de mi relación con Aroa. Lo que había sentido con Carmen en un par de horas no lo cambiaba por los 10 meses que llevaba con ella. No se que pasaría en un par de días pero esa noche tenía la impresión de haber conocido a la mujer de mi vida. Había pasado 10 minutos desde que la dejé y ya la añoraba, ya estaba deseando verla en un par de días, quería poseerla, lamerla, amarla. Llegué a casa y me metí en la cama con su imagen en mis retinas, con su boca abierta tomando aire para correrse sobre mí. Me masturbé pensando en ella.
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